¿Es el puño en alto un saludo comunista?

No. Nadie saludó puño en alto durante la Revolución. Simplemente no existía como símbolo. Y cuando nació simbolizaba, de hecho, todo lo contrario.

El puño, todavía no levantado, nace en la cartelería espartaquista como una referencia, una especie de abreviatura simbólica, del mismo «Titán proletario» de los carteles de la III Internacional. En el cartel de la derecha, por ejemplo, golpea sobre el Bundestag haciendo huir a las figuras de la vieja socialdemocracia parlamentarista.

El puño en alto es en realidad un símbolo proto-estalinista y estalinista. Tras la expulsión de los espartaquistas/ luxemburguistas (que fundarán el KAPD) la dirección del comunismo alemán dentro de la Komintern entra en una deriva que le llevará a la creación de los primeros cuerpos paramilitares uniformados: el Roter Frontkämpferbund, muchachos vestidos de uniformes pardos y dedicados a pegarse cuerpo a cuerpo en peleas callejeras -muchas veces sangrientas- con sus equivalentes nacionalistas y nazis.

Rotfrontkämpfer
El puño en alto se configura así como un símbolo y como un saludo «antifascista» y como tal será usado durante la guerra civil española. Aunque si observamos la foto de la derecha en la que miembros del Roter Frontkämpferbund saludan en formación, nos daremos cuenta de que su forma de saludar, con el codo hacia delante y no hacia el lado o hacia arriba, no era exactamente el saludo puño en alto como lo conocemos hoy. Por eso en Europa se conoce este gesto como «saludo republicano» pues fue en la guerra española cuando tomó forma definitiva y se dio a conocer mundialmente.

Se trata por tanto del saludo más característico del antifascismo, la ideología con la que la burguesía consiguió que en los 30 los trabajadores orillaran sus propias banderas y tomaran partido por una de sus facciones -la «democrática»- contra otra, la fascista, dejando el camino expedito tras la guerra española a una nueva guerra mundial imperialista en la que 26 millones de trabajadores murieron defendiendo los intereses de sus burguesías bajo banderas nacionales y de «resistencia».