¿La hoz y el martillo simbolizan el comunismo?

No. La hoz y el martillo no fue creado ni usado originalmente por los bolcheviques y no representaba el comunismo, sino a los soviets de obreros, campesinos y soldados (la hoz y el martillo aparecía a veces cruzada por una balloneta) que se extienden en febrero por toda Rusia.

Con todo no fue un símbolo central hasta que en octubre la «alianza de obreros y campesinos» se materializa en el II Congreso de los Soviets al que la insurrección entrega el poder. Simboliza entonces esa alianza que no es otra cosa que el solapamiento del programa obrero bolchevique y el programa de reforma agraria (la hoz) tradicionalmente defendido por los eseritas que buscaba extender la pequeña propiedad a costa tanto de las tierras comunales como de la gran propiedad latifundista. Algo que, lógicamente, los bolcheviques veían como reaccionario pues en la fase imperialista del capitalismo la pequeña propiedad agraria no tenía ningún futuro.

Programa del Partido Comunista de Rusia (bolchevique) en 1919
Se trataba como es obvio de una alianza táctica. La idea de que la Revolución socialista mundial pudiera comenzar en un país en el que el proletariado, de 9 millones de personas, estaba rodeado de 100 millones de pequeños propietarios, era tan genial como chocante… incluso para los propios bolcheviques, que veían lógicamente como una concesión temporal -en tanto se levantaba el proletariado europeo- la reforma agraria que estaban haciendo por su cuenta los pequeños campesinos y los caciques rurales locales. Los bolcheviques, tenían su propio programa agrario y pasaba por todo lo contrario: la colectivización e industrialización del campo en tierras propiedad de los soviets centrales.

Así que en realidad la hoz y el martillo representan una contradicción y una alianza táctica válida solo en un marco muy concreto: los países atrasados con grandes masas campesinas en los que el proletariado puede tomar el poder durante un tipo con cuenta atrás si es capaz de neutralizar a esas masas propietarias rurales.

Lo que ocurre es que esa era exactamente la situación de Rusia en 1917. Por eso fue elegido, originalmente, como símbolo de la República de los Soviets, no del partido bolchevique.

Lunacharsky, el famoso comisario del pueblo de educación convocó en 1918 un concurso público para encontrar el símbolo la nueva república de consejos. El ganador fue Evgeni Kamzolkin -un artista religioso y conservador que luego hará fortuna en el estalinismo- que incluye una espada para simbolizar al tercer tipo de Soviets: los de soldados y marineros. Pero Lenin «mete cuchara» y lo elimina, se da cuenta de que los soviets de soldados solo existirán mientras los soviets no consigan una paz efectiva en el frente alemán… y eso va a ocurrir inmediatamente.

El titán proletario libera al mundo de las cadenas del imperialismo. Este dibujo, reproducido en los documentos del I Congreso la III Internacional se convirtió en el símbolo del movimiento revolucionario mundial.
Es la guerra civil en realidad la que la que traslada el símbolo de los soviets al partido. En principio, el partido, sin «logo», cuando hace su programa en 1919 lo incluye simbolizándose no a sí mismo o su ideología, sino al estado soviético en el que ahora opera. La Internacional sin embargo, utilizará distintos símbolos. El famoso quizás es el «Titán» heredero de la metáfora de la forja de la II Internacional y durante un breve periodo la torre Tatlin que debería haberla alojado.

Será la progresiva absorción del partido por el estado, tras el «vaciamiento» de los soviets, lo que confunda cada vez más al partido con el estado y al símbolo interclasista del estado con el partido de clase. Se podría decir que la hoz y el martillo se hicieron símbolos del «comunismo» conforme el partido se deslizaba hacia herramienta de la contrarrevolución.