¿Lo que hay en Cuba o lo que hubo en la URSS o China era socialismo?

Comité Central bolchevique de 1917. En 1937 solo quedaba Stalin. De 26 miembros, 13 fueron fusilados o asesinados por el stalinismo. Otro, Joffe, se suicidó en 1927 en protesta por los atropellos de Stalin contra los dirigentes de la izquierda.
No. En todos estos países se impusieron distintas formas de capitalismo de estado. La relación capital-trabajo no se torció ni más ni menos que en cualquier país de Europa Occidental.

En Rusia en 1917 triunfó una revolución obrera. Los trabajadores impusieron su propia forma de estado (los soviets o consejos obreros) en alianza con un campesinado organizado también en soviets, fundamentalmente conservador que reclamaba tierra y propiedad privada.

Aislado y forzado a una guerra arrasadora, el proletariado ruso solo tenía una opción real de victoria: la extensión de la revolución proletaria por todo el mundo. Por desgracia la revolución fue derrotada en toda Europa y los obreros rusos se encontraron en una guerra contra las principales potencias capitalistas y gestionando un capitalismo de estado controlado de cerca por los soviets (asambleas territoriales de trabajadores).

El proletariado ruso fue consumido en la guerra civil y los desastres que trajo consigo. Los nuevos obreros de la posguerra no eran los mismos que habían hecho la revolución sino, en su mayoría, campesinos recientemente proletarizados. El peso del control de la producción y el estado recayó paulatinamente en el partido de clase que había dirigido la Revolución: los bolcheviques. Pero ni siquiera este era ya el mismo partido que había dirigido a las masas en Octubre de 1917. Se había convertido en un partido de masas y había absorbido, llevado por las necesidades de gestión del capitalismo de estado y sus empresas nacionalizadas, a un número siempre creciente de cuadros técnicos de la antigua pequeña burguesía urbana y rural. El resultado de todo este proceso, la famosa «degeneración» de la Revolución rusa, fue la consolidación de una tendencia burocrática y nacionalista en el partido y el estado: el estalinismo.

Stalin y Kalinin en el XV Congreso en el que se aprueba la teoría del «socialismo en un solo país»
En 1928 el control del partido por esta tendencia fue ya total y se demostró con la proclamación de un oximoron que afirmaba su nacionalismo a costa de la Revolución de clase: «el socialismo en un solo país». Se abrió entonces un periodo de represión generalizada de los revolucionarios del 17 en el partido que costó la vida de decenas de miles de «comunistas de izquierda» y miembros de la «oposición de izquierdas». Cuando en 1940 Trotski es finalmente asesinado por orden de Stalin, no quedan en el comité central más que un miembro del comité central de Octubre: el propio Stalin. De 26 personas, 13 habían sido asesinadas o fusiladas por orden del dictador, en algunos casos tras humillantes juicios de descrédito. Otro, Joffe, se había suicidado en protesta por los atropellos contra la izquierda del partido y los «viejos bolcheviques» en 1927.

Los soviets fueron definitivamente liquidados en 1936, reducidos a un organismo corporativo, limitado a los representantes de organizaciones del partido, sin participación ni control obrero.

El dinamitado desde dentro de la revolución china de 1927, la política de frentes populares, la represión del movimiento obrero en España… Cuando, después de dos años de alianza con la Alemania nazi, la URSS sufre la agresión imperialista alemana, Stalin y con él todos los partidos comunistas controlados desde Moscú llamarán a los trabajadores de los países aliados y ocupados a alistarse en los ejércitos y la «resistencia nacional» y defender, bajo las banderas patrióticas, los intereses imperialistas de «sus» burguesías en la masacre mundial.

Cartel equiparando el triunfo del socialismo a la industrialización pesada.
Al acabar la guerra, la URSS se expandió hacia Europa central y hacia el Este de Asia, ahogando los movimientos y huelgas de sus trabajadores, imponiendo capitalismos de estado dirigidos por regímenes policiales y sistemas políticos burocráticos a imagen y semejanza del suyo. Corea del Norte y Vietnam son los últimos restos actuales en Asia de esta expansión militar. La China de Mao -uno de los protagonistas del dinamitado de la revolución obrera en el 27- el resultado de una revolución campesina apoyada desde el Kremlin que, llegado el momento, se negó a supeditarse a las imposiciones rusas en el bloque imperialista que se había consolidado ya en la nueva situación de guerra fría.

Si Cuba representa «algo especial» es porque demuestra la imposibilidad de un desarrollo capitalista independiente en el capitalismo imperialista de nuestra época. Incapaz de consolidar una verdadera independencia nacional, la revolución democrático-nacionalista del movimiento 26 de Julio, descubre que la única forma de salvar la dependencia de un EEUU cada vez más hostil es entrar en el bloque soviético. Bloque que la subvencionará durante treinta años para mantener un puesto avanzado frente a su máximo rival y que le exportará las instituciones pretendidamente «socialistas» de la república.

Si la caída de los regímenes del imperialismo de la burocracia rusa a partir de 1989 fue un drama para los trabajadores de todo el mundo no fue porque perdiéramos una supuesta «patria socialista», sino porque durante sesenta años nos habían machacado con que aquel desastre totalitario era el «socialismo», lo máximo a lo que podíamos aspirar. No solo nos machacaban los partidos rusos, nos machacó cada burguesía nacional consciente de que no había mejor propaganda anticomunista… Aunque al final la hubo: la destrucción del sistema político de la burocracia rusa y su sustitución por regímenes «homologables» a los de los capitalismos de estado del resto de Europa, sirvió para dar un «do de pecho» final a la burguesía y machacárnoslo durante dos décadas más: aquello había sido «el comunismo», era una pesadilla y ni siquiera había durado. Mentira sobre mentira los falsos «comunistas» nacionalistas estalinianos y la burguesía, se entendían de nuevo, como siempre a costa de los trabajadores de todo el mundo.