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Title: Congreso de Zúrich de la II Internacional. Actas (1893)
Description: Las actas completas del Congreso Obrero Socialista Internacional de Zúrich, del 6 al 12 de agosto de 1893: prólogo del comité organizador, las once sesiones con todas las intervenciones y votaciones —exclusión de los anarquistas, jornada de ocho horas, guerra, Primero de Mayo, protección de las obreras, táctica política, cuestión agraria y sindicatos—, la clausura por Engels, la lista de delegados y los telegramas recibidos.
Author: Congreso Obrero Socialista Internacional de Zúrich
Date: 1893-08
URL: https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Actas%20del%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29
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*Congreso celebrado en Zúrich, en la Tonhalle, del 6 al 12 de agosto de 1893. Traducido de las actas oficiales,* Protokoll des Internationalen Sozialistischen Arbeiterkongresses in der Tonhalle Zürich vom 6. bis 12. August 1893 *(Zúrich, Librería del Grütliverein suizo, 1894, pp. III-VIII y 1-65), redactadas por el Dr. H. Lux y publicadas por el comité organizador, según el ejemplar digitalizado en [archive.org](https://archive.org/details/zurich-1893_202605), cotejado con las imágenes. Las resoluciones aprobadas no se repiten: se remite a ellas en la [página del congreso](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29), y al discurso de clausura de Engels en nuestra sección de Marx y Engels. En la lista de delegados y en la de telegramas, los nombres y las organizaciones se dan como en el original. Algunos títulos son nuestros. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/congresos/originales/1893%20Protokoll%20des%20Internationalen%20Sozialistischen%20Arbeiterkongresses%20in%20Z%C3%BCrich%20%28II.%20Internationale%29).*

## Prólogo

Si estas actas aparecen con algún retraso, no es culpa del secretario de actas. El manuscrito nos llegó de él con la prontitud deseada. Pero cuando las pruebas de imprenta se entregaron, como se había acordado, a los miembros del comité organizador, surgieron diferencias sobre si las actas estaban redactadas con la imparcialidad necesaria. Las opiniones de los miembros sobre ciertos sucesos del congreso estaban divididas. Se fijaron varias veces plazos para presentar observaciones o rectificaciones, sin resultado.

Por último, en una reunión se convino entablar con el secretario de actas negociaciones sobre algunas modificaciones, que se llevaron a cabo en poco tiempo. Después, el comité organizador acordó que se haría cargo de la publicación de las actas, pero que dejaba a su autor la responsabilidad por su contenido.

Para que no surjan malentendidos sobre el sentido de este acuerdo, se declara aquí expresamente, por encargo del comité organizador, que las actas están redactadas tan bien y tan concienzudamente como es posible para una sola persona en semejantes circunstancias, y que el esfuerzo de su autor merece nuestro agradecimiento, pues hizo un trabajo que ningún miembro del comité organizador tenía tiempo de hacer.

Lo que sí puede objetarse, y es casi inevitable, es que las intervenciones de los oradores que hablan en la lengua materna del redactor se recogen por lo general con más detalle que las pronunciadas en otras lenguas. Esto ocurre incluso cuando el redactor, como en este caso, domina bien las lenguas extranjeras, porque tomar notas es cuestión de práctica, y esa práctica en lenguas extranjeras no puede ser, naturalmente, tan grande como en la propia. Esto debería ser tanto más fácil de comprender cuanto que ya se ve en la mayoría de las traducciones hechas en el congreso mismo, y eso que allí la traducción sigue inmediatamente a la intervención original y con la memoria completamente fresca.

Si se quisiera remediar este inconveniente, habría que adoptar para futuros congresos una de estas medidas: o bien la que ya existe en otros congresos, es decir, pedir a cada orador que, nada más terminar su intervención, la ponga por escrito en su lengua, o bien contratar taquígrafos para las lenguas del congreso, o designar secretarios de actas para las distintas lenguas y redactar las actas a partir de todas esas notas. Pero en los dos últimos casos haría falta más tiempo y más medios de los que hoy por hoy puede tener a su disposición el comité organizador de un congreso obrero socialista internacional. Por eso se ruega que no se midan las actas que aquí se ofrecen con un rasero más alto que el que corresponde a los medios disponibles.

Una parte de la culpa del retraso la tiene, ciertamente, el autor de este prólogo, que pide disculpas alegando una fuerte acumulación de ocupaciones oficiales y profesionales y una inflamación de los ojos que le impidió en buena medida trabajar.

El comité organizador desea dar aquí una exposición resumida de su actividad antes del congreso, a la que seguirán algunas noticias sobre el congreso mismo que no pueden sacarse de las actas.

El congreso de Bruselas de 1891 había decidido que el siguiente congreso se celebrara en 1893 en Suiza. El 10 de enero de 1892 se reunieron los comités de las tres mayores organizaciones obreras de Suiza: el Partido Socialdemócrata, el Grütliverein y la Unión Sindical.[^1] Se acordó: 1.º, que el congreso se celebraría en Zúrich; 2.º, que un comité organizador formado por cinco representantes de cada una de las tres organizaciones se encargaría de todos los trabajos necesarios para preparar y celebrar el congreso; 3.º, que los gastos del congreso se cubrirían con aportaciones voluntarias (venta de sellos).

El comité organizador estuvo formado por los siguientes representantes: del Partido Socialdemócrata, J. R. Jäger, X. Karrer, O. Lang, R. Seidel y A. Widmer; del Grütliverein, K. Bürkli, H. Greulich, F. Häfeli, A. Ilg y J. Vogelsanger; de la Unión Sindical, E. Beck, C. Conzett, A. Lüthi, K. Manz y A. Merk. Eligió presidente a Karl Bürkli; vicepresidente, a Herman Greulich; secretario, a Robert Seidel; secretario de actas, a J. R. Jäger, y tesorero, a August Merk.

Una primera circular, en alemán y en francés, se dirigió a las asociaciones obreras y a los obreros de Suiza; les explicaba la importancia del congreso y organizaba la venta de sellos para reunir los fondos, que entonces se calculaban en 5.000 o 6.000 francos.

Inmediatamente después, todavía en febrero, se publicó la primera circular a los obreros de todos los países, que anunciaba la constitución del comité organizador y contenía una primera invitación a asistir al congreso y a presentar sugerencias y propuestas. La invitación se dirigía a todos los sindicatos y partidos socialistas «siempre que reconozcan la necesidad de la organización obrera y de su actuación en la política». Esta circular se envió en alemán, francés e inglés a todas las direcciones que conocíamos.

El comité en pleno se reunía por regla general una vez al mes, y la junta directiva tantas veces como hiciera falta entre tanto. Se informaba al comité en pleno de la correspondencia recibida, y también los trabajos preparatorios locales se emprendieron a su debido tiempo.

El 1 de septiembre de 1892, el presidente de nuestro comité organizador envió al congreso anual de los sindicatos ingleses, que se reunía en Glasgow, una carta especial invitándolo a asistir al congreso de Zúrich.

Pero aquel congreso de Glasgow hizo poco caso de nuestra carta, que solo llegó a su conocimiento tras repetidas reclamaciones, y encargó en cambio al Comité Parlamentario que convocara pronto en Londres un congreso internacional por la jornada de ocho horas.[^2] En esta situación el comité organizador tuvo que actuar con rapidez. Envió primero una circular especial a los sindicatos, consejos sindicales y organizaciones obreras de Gran Bretaña e Irlanda. En ella se demostraba que el congreso de Zúrich se había fijado en Bruselas un año antes del congreso de Glasgow, con la participación de delegados británicos, y que un congreso internacional no puede convocarse sino por acuerdo internacional. Se les comunicaba además que las grandes organizaciones obreras de los países más importantes ya habían decidido enviar delegados al congreso de Zúrich, y, adjuntando la carta de invitación al congreso de Glasgow, se invitaba especialmente a los sindicatos británicos a enviar delegados a nuestro congreso.

A esta circular especial, del 28 de septiembre, siguió pronto, el 15 de noviembre, la segunda circular a los obreros de todos los países, en la que les dábamos cuenta de los pasos dados, les comunicábamos el orden del día provisional y les pedíamos sus opiniones sobre él, así como nuevas propuestas, a más tardar para finales de febrero de 1893. A raíz de estas dos circulares el comité organizador recibió un gran número de adhesiones de todos los países, también de Inglaterra. En consecuencia, el Comité Parlamentario retiró su invitación y se disculpó alegando un «malentendido».

Como hasta mediados de febrero de 1893 había llegado un número considerable de propuestas, y parecía necesario ponerse de acuerdo sobre su agrupación y sobre la redacción de proyectos de condiciones de admisión y de reglamento del congreso, se convocó una conferencia preparatoria en Bruselas para el 26 de marzo. Por circular impresa se invitó a enviar delegados: por Francia, al Comité Révolutionnaire Central, al Parti Ouvrier y a la Bourse du Travail; por Alemania, a la dirección del partido y a la Comisión General de los Sindicatos; por Inglaterra, al Comité Parlamentario, al Consejo Sindical de Londres, a la Social-Democratic Federation, al Independent Labour Party y a las asociaciones más importantes; además, a las direcciones centrales de los partidos socialistas de Bélgica, Dinamarca, Holanda, Italia, Austria y Suecia. De los países más alejados se creyó desde el principio que no cabía esperar participación.

A la circular se adjuntaron los proyectos de condiciones de admisión y de reglamento discutidos por el comité organizador, así como las propuestas recibidas, agrupadas por materias. Frente a los ataques que más tarde se dirigieron al comité organizador, conviene hacer constar aquí que nunca en un congreso anterior se habían puesto a disposición de los participantes semejantes proyectos con tanta antelación para su estudio.

La conferencia preparatoria se celebró el día señalado en Bruselas y despachó sus asuntos en pocas horas. Conforme a sus acuerdos se hicieron después los demás preparativos. Como sobre uno de los puntos principales del orden del día del congreso, la jornada de ocho horas, no se había recibido ninguna propuesta, el comité organizador se creyó obligado a elaborar un proyecto en nombre de las organizaciones suizas, y otro sobre la legislación directa por el pueblo. Todos los proyectos se enviaron el 15 de junio, junto con una tercera circular que comunicaba la fecha y el local del congreso y otras informaciones para los delegados, para que llegaran todavía a tiempo a las organizaciones europeas y americanas.

A principios de julio llegó de compañeros franceses y alemanes la petición de que se aplazara el congreso a una fecha posterior (17 de septiembre), porque las elecciones a la Cámara de Diputados francesa se celebrarían probablemente el 20 de agosto y todas las fuerzas estarían absorbidas por la agitación en las últimas semanas anteriores, de modo que el congreso solo podría contar con una representación escasa.

El 4 de julio el comité organizador se puso inmediatamente a estudiar seriamente esta petición. Todavía no se había hecho la convocatoria oficial de las elecciones; aun así, se dieron enseguida los pasos necesarios para tener asegurados los locales en caso de aplazamiento del congreso. También se enviaron consultas telegráficas a los compañeros franceses sobre el aplazamiento. Se telegrafió además al Comité Parlamentario de los sindicatos británicos para preguntar si, en caso de aplazamiento del congreso, no era de temer una coincidencia con su congreso anual y la ausencia de los delegados sindicales.

Las respuestas a nuestras urgentes consultas no llegaron con tanta rapidez, de modo que el comité organizador no pudo deliberar sobre este asunto hasta el 12 de julio. La fecha de las elecciones en Francia seguía sin convocarse oficialmente; el compañero Vaillant, de París, no excluía que se fijara para más tarde; el Comité Parlamentario consideraba imposible una participación importante de Gran Bretaña si se aplazaba el congreso. A las organizaciones de los países lejanos solo se les habría podido comunicar el aplazamiento por telégrafo; el delegado australiano, según nos había comunicado, ya estaba de viaje, y quizá también delegados americanos. En tales circunstancias, al comité organizador no le quedó más remedio que renunciar al aplazamiento y no cambiar ya nada en la fecha de apertura fijada.

Los miembros de la mesa se apresuraron a comunicar cuanto antes este acuerdo a los compañeros de Francia, Alemania e Inglaterra; por desgracia, una de las comunicaciones se retrasó algo, de modo que llegó una reclamación, que fue atendida en el acto.

El poco tiempo que quedaba se empleó en terminar los preparativos locales para el congreso y sus delegados, y aunque en el congreso no faltó alguna que otra reclamación, esperamos que los asistentes se hayan llevado la impresión de que el comité organizador preparó todo lo que podía preverse para facilitar los trabajos del congreso y procurar a los delegados, en la medida de lo posible, alojamiento, comodidad en los desplazamientos y entretenimiento. Que muchas fuerzas de la clase obrera tuvieron que ayudar en ello, y lo hicieron con entusiasmo, merece aquí una mención de agradecimiento.

Los gastos del congreso han sido, a decir verdad, más altos de lo que podía preverse. Hasta este momento no han podido cerrarse las cuentas; los gastos ascienden a cerca de 8.700 francos. Lo comunicamos aquí solo para dar a otros lugares que en el futuro tengan que organizar congresos semejantes una referencia de los gastos que suponen.

La mejor prueba del carácter general y grandioso del congreso de Zúrich es el gran número de informes sobre el movimiento en los distintos países que se repartieron impresos; probablemente nunca antes se había entregado un número ni siquiera parecido.

Se presentaron informes de los siguientes países y en las lenguas que se indican: Australia (en inglés), Bulgaria (en alemán), Dinamarca (en alemán), Alemania (en alemán), Gran Bretaña: Social-Democratic Federation (en inglés), Unión de Obreros del Gas y Trabajadores en General, etc. (en alemán); Italia (en francés), Noruega (en alemán), Austria (en alemán), Hungría (en alemán), Croacia (en alemán), Polonia: delegación general (en alemán), *Sprawa Robotnicza* (en alemán); Rumanía (en francés), Suiza (en alemán y en francés), Suecia (en alemán), España: Partido Socialista Obrero (en francés), Unión General de Trabajadores (en francés), y los Estados Unidos de América (en inglés, alemán y francés).

Estos informes forman un pequeño volumen, y se planteó la cuestión de si no debían publicarse como apéndice a las actas. Pero los gastos de traducción e impresión serían tan elevados que solo podrían cubrirse con una venta considerable, y parecía dudoso que pudiera contarse con ella. Por eso hubo que renunciar de momento a publicarlos.

El congreso de Zúrich presentó, es cierto, algunos fenómenos lamentables, en parte por las lagunas de la delegación francesa, cuyos principales dirigentes tuvieron que quedarse en su país, cosa que nadie lamentó más que el comité organizador, y en parte porque se colaron con gran tenacidad elementos de los que la gran mayoría del congreso no quería saber nada. Las condiciones de admisión, que serán sin duda importantes para los congresos futuros, se endurecieron en el congreso de Zúrich, de modo que en adelante podrán evitarse muchas disputas inútiles. Los adversarios del movimiento socialista atribuyeron naturalmente gran importancia a estas desavenencias, y por desgracia los apoyaron en ello algunos socialistas; pero será en vano el empeño de negar o de borrar que el congreso de Zúrich alcanzó su objetivo: a pesar de todas las maquinaciones de la derecha y de la «izquierda», fue una grandiosa manifestación del movimiento obrero socialdemócrata internacional, que, a pesar de todas las «escisiones», avanza victorioso en profundidad y en extensión.

Zúrich, 15 de marzo de 1894. Por encargo: Herman Greulich.[^3]

## Primera sesión, domingo 6 de agosto, a las 10 de la mañana

Adornan la gran sala de la Tonhalle emblemas en las dieciséis lenguas de las naciones representadas en el congreso, con el grito de guerra del movimiento obrero internacional: ¡Proletarios de todos los países, uníos! En lo alto, sobre la tribuna, cuelga un magnífico retrato de Marx, obra de la artista zuriquesa Margarete Greulich, enmarcado por banderas rojas.

Pasadas las diez abre el congreso **Karl Bürkli**,[^4] presidente del comité organizador y uno de los veteranos del socialismo europeo, con el siguiente discurso de bienvenida, que después repite en inglés y en francés:

¡Estimados compañeros! Me llena de gran alegría poder saludar en mi ciudad natal a esta imponente asamblea de representantes de los obreros de todos los países. Yo participé en los primeros congresos de la Internacional, en Ginebra, Lausana y Basilea, en los años sesenta. ¡Qué diferencia entre entonces y hoy! ¡Qué avance del movimiento proletario en poco más de un cuarto de siglo! Entonces eran pequeñas asociaciones de hombres entusiastas. Hoy están aquí representados de verdad millones de obreros organizados… y otros millones miran nuestros trabajos.

Lo que la burguesía prometió un día pero no cumplió es la tarea inmediata del proletariado organizado: ¡paz, libertad y bienestar para todos! El capitalismo ha llevado las cosas al punto de que Europa está erizada de armas; esas armas se dirigen en primer lugar contra el proletariado que se levanta; le impiden conquistar la libertad, los derechos del pueblo y la participación en las riquezas que el propio proletariado produce. Como pretexto para el aumento constante de los ejércitos tiene que servir la instigación artificial de unos pueblos contra otros, como si los pueblos tuvieran el menor interés en despedazarse mutuamente.

El capitalismo ha empobrecido a grandes masas del pueblo, ha empeorado sus condiciones de vida y sus alimentos, ha arruinado su salud y su fuerza vital, les ha traído preocupaciones, hambre y miseria.

El capitalismo, como economía privada de rapiña, ha devastado incluso la naturaleza: ha arrasado los bosques, ha esquilmado el suelo y ha empeorado el clima; de ahí los extremos del tiempo, como ya predijo Fourier hace ochenta años: sequía e inundaciones, gran calor y fuertes heladas, y además terribles tormentas y temporales. Y todo eso solo por amor al beneficio, para que la burguesía «sostenedora del Estado de rapiña» pueda amontonar riquezas privadas. El infierno de Dante no conoce una miseria de masas como la del cielo del capitalismo.

Solo el proletariado tiene un interés vital en suprimir el absurdo de la sociedad actual —economía mundial, y peligro constante de guerra; enorme acumulación de la riqueza en pocas manos, y miseria de masas— y en poner en lugar de la economía privada de rapiña la economía social: un grado superior de desarrollo, que debe seguir necesariamente al actual, si es que hay alguna ley del desarrollo humano. ¡Y tiene que haber una ley así: vive en el pecho de toda la humanidad! El proletariado de todos los países ya ha emprendido la solución de su gran tarea histórica; empieza a conquistar poder político y a procurarse los derechos para ello; lucha en todas partes por la mejora de su situación, para ganar fuerzas para su liberación.

El proletariado organizado de todos los países está de acuerdo en que la fraternidad de los pueblos se prepara del modo más eficaz mediante la fraternidad de los proletarios de todos los países. Este congreso debe ser un progreso importante en la discusión y la organización de nuestros medios de lucha, debe fortalecernos de nuevo para cumplir nuestra gran tarea.

Por eso os saludamos a todos los que habéis venido a reuniros en nuestro suelo suizo, que, con nuestra unión de distintos pueblos (alemanes, franceses, italianos, retorrománicos) y con sus derechos populares democráticos, es un pequeño modelo de los Estados Unidos de Europa y de la futura república mundial.

La palabra de la liberación debe tener aquí un lugar libre. Que el espíritu de fraternidad, que ha de ser el emblema del congreso, anime a todos también allí donde haya diferencias de opinión. Esas diferencias son insignificantes frente a la gran idea que nos une a todos: la emancipación de la clase obrera por sí misma. (Vivos aplausos.)

Bajo la presidencia del secretario obrero **Greulich**,[^5] vicepresidente del comité organizador, el congreso empieza a discutir su reglamento.

Por 243 votos contra 53, tras un debate bastante largo, el congreso se pronuncia por aprobar en bloque el reglamento presentado por el comité organizador suizo.

### Reglamento del congreso

1. Los delegados de las distintas nacionalidades se reúnen el domingo de la apertura del congreso, a las 9 de la mañana, en los locales que les indique el comité organizador, para examinar las credenciales; al mismo tiempo designan a sus representantes en la mesa, incluidos los traductores.

2. A las 10 se reúnen todos los delegados en el local del congreso para constituirse, fijar el reglamento y el orden del día y nombrar las comisiones preparatorias.

(Por la tarde, recepción pública del congreso.)

3. El congreso celebra diariamente dos sesiones, de 9 a 12 y de 3 a 6. El sábado no hay sesión de tarde.

4. En la primera sesión el congreso nombra para cada día un presidente, elegido entre las distintas nacionalidades representadas en el congreso. La mesa, que debe incluir delegados de cada nacionalidad, designa de entre sus miembros a quienes desempeñarán las distintas funciones (secretarios, traductores, etc.).

5. Las comisiones preparatorias para las cuestiones del orden del día se forman con representantes de las nacionalidades, elegidos por estas mismas.

6. Los informes sobre la marcha y la situación del movimiento obrero en los distintos países no se presentan de palabra; deben entregarse al comité organizador impresos en el formato de sus circulares (superficie impresa de la página: 193 milímetros de alto por 109 de ancho), en alemán, inglés o francés (si es posible, en las tres lenguas), para repartirlos entre los delegados del congreso.

7. Las peticiones de palabra deben entregarse por escrito a la mesa.

8. Todas las propuestas deben presentarse por escrito. Las propuestas de las comisiones, así como las propuestas de principio apoyadas al menos por diez delegados, se imprimen en francés, alemán e inglés y se reparten entre los delegados. Las propuestas principales de principio no se someten a votación hasta que los delegados las tienen impresas en sus manos.

9. El tiempo de intervención es de 20 minutos para los ponentes y de 10 para los demás oradores. Los oradores que todavía no han hablado sobre un asunto tienen la palabra antes que los que quieren hablar por segunda vez. No se concede la palabra más de dos veces al mismo orador sobre el mismo asunto.

10. Las propuestas, informes y discursos se traducen al inglés, al francés y al alemán.

11. Por regla general se vota por cabezas. En las cuestiones principales de principio, a petición de una nacionalidad, se vota por nacionalidades, y una propuesta se considera aprobada si la mayoría de las nacionalidades vota a favor.

12. Todas las sesiones del congreso son públicas; a los informadores de la prensa, previa inscripción, el comité organizador les asigna lugares especiales.

Para evitar cualquier preponderancia de los suizos, naturalmente muy numerosos, en las distintas votaciones, los compañeros suizos declaran, entre grandes aplausos del congreso, que solo participarán en las votaciones con 20 votos. Se leen numerosos telegramas de distintos países (Alemania), y pasadas las doce se levanta la sesión.

A las dos de la tarde tuvo lugar una manifestación de los obreros de Zúrich como Zúrich no había visto ninguna; de toda una serie de ciudades habían acudido asociaciones y delegaciones; solo Winterthur había aportado en tren especial 1.500 participantes al desfile, cuyo número total hay que calcular en 10.000 como mínimo, y todos obreros organizados. Miles de personas de la población obrera de Zúrich, que simpatizaba con él, saludaron con gritos de alegría al desfile cuando pasaba por las calles abarrotadas de la ciudad. Naturalmente, toda la manifestación transcurrió sin el menor incidente, y la diferencia de las condiciones políticas y de la actitud de las autoridades ante el pueblo se puso de manifiesto también en que aquí, por ejemplo, las autoridades no hicieron nada que pudiera poner dificultades a la manifestación. Cuando el conservador rectorado del instituto quiso negar el patio de gimnasia de la Kantonsschule para celebrar un mitin, el gobierno del cantón lo puso sin más a disposición. Y del mismo modo, el ayuntamiento de Zúrich ordenó a la compañía del tranvía de caballos que suspendiera el servicio de la una y media a las seis en todas las calles por las que pasaba el desfile.

Docenas de banderas ondeaban a la cabeza del desfile; los distintos sindicatos habían enarbolado sus emblemas de oficio, unos con arte, otros con originalidad. Los carpinteros, por ejemplo, habían traído una bandera hecha de virutas, en la que una pintura airosa simbolizaba el fin de la asociación; los encuadernadores, un libro gigantesco con la inscripción «Saber es poder». Delante de los tipógrafos se llevaba un cartel enorme en cuyo anverso se leía «Viva la prensa obrera internacional», y en el reverso estaban pegados los títulos de los periódicos obreros de los distintos países de Europa y América, con la leyenda «La pluma es más poderosa que la espada». Cerraba el desfile un gran cartel con una langosta gigante y la inscripción: El capitalismo. Esta encarnación del capitalismo voraz, que asola los países, fue acogida con el mayor regocijo a lo largo de todo el recorrido.

Un júbilo especial despertó el grupo de los niños; una niña muy bonita, vestida de blanco y adornada con el gorro frigio, llevaba una bandera roja, y otra, la inscripción «El esfuerzo de los padres será nuestra bendición»; detrás seguían, con guirnaldas de flores, cientos de niños y niñas, y cerraba el grupo un vistoso cortejo de muchachas y mujeres obreras. Así se marchó, con un tiempo espléndido, por las calles soleadas de la ciudad hasta lo alto de la Kantonsschule, donde un mitin gigantesco de miles de personas acogió y acompañó con entusiastas aplausos los discursos de Greulich, Hobson (de Sheffield), Volders (de Bruselas), Bebel y Turati (de Milán).

Terminado el mitin, los manifestantes, en un desfile ordenado de nuevo, marcharon a la plaza de la Estación, donde el cortejo se disolvió entre entusiastas vivas a la socialdemocracia revolucionaria internacional.

## Segunda sesión, lunes 7 de agosto, a las 9 de la mañana

Abre las deliberaciones Greulich, que propone, como cuestión de orden, que ocupen la presidencia el primer día un alemán, el segundo un francés, el tercero un inglés, el cuarto un austriaco, el quinto un belga y el sexto un italiano. La propuesta se aprueba sin oposición, y el primero en ocupar la presidencia es Paul Singer.[^6]

La mesa queda formada así: Singer, presidente; Argyriadès,[^7] vicepresidente; Turati, Louise Kautsky, John Hodge y De Leon, secretarios; Mrs. Aveling, Smith, Reimann, Bonnier y Andr. Scheu, traductores.[^8]

**Singer** agradece la presidencia con las siguientes palabras: Con especial alegría asumo hoy la presidencia en nombre de la socialdemocracia alemana, porque para nosotros los alemanes va unido a ella el recuerdo feliz de los días de agosto de este año. Dentro de pocos días se cumplirán veinticinco años de que la asamblea de la Unión de Asociaciones Obreras Alemanas aprobara en Núremberg los estatutos de la Internacional.[^9] Con ello el proletariado alemán había reconocido la necesidad de derribar a la burguesía mediante la organización internacional de la lucha de clases. En Alemania hemos cultivado desde siempre la solidaridad internacional; en todas nuestras luchas nos hemos sentido unidos al proletariado de todos los países; pero también los compañeros de los demás países nos han colmado, no solo en los tiempos duros de las persecuciones, sino siempre, y otra vez hace pocas semanas, con tanta amistad y tantas muestras de solidaridad internacional, que en nombre de la socialdemocracia alemana tengo que emplear aquí mi primera palabra para darles las gracias por ello.

Como hasta ahora, seguiremos trabajando en el futuro; y por eso este parlamento de los obreros será también un parlamento del trabajo, que nos acerque al día en que la bandera roja del socialismo ondee victoriosa sobre la Tierra. (Grandes aplausos.)

El congreso empieza a discutir las condiciones de admisión al congreso propuestas por la conferencia preparatoria de Bruselas. Dicen así:

*Véanse las [Condiciones de admisión al congreso](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#condiciones-de-admision-al-congreso-aprobadas-el-7-de-agosto-de-1893).*

**Keufer**[^10] (París, tipógrafo) propone suprimir de las condiciones de admisión el pasaje sobre la acción política. Aquí, dice, hay proletarios de todas las tendencias políticas que van de la mano del proletariado combatiente, que están animados de la mejor voluntad de trabajar en interés de la clase obrera, pero que no están de acuerdo con la acción política. Así como estamos de acuerdo en que se expulse a todos los alborotadores, también debería dejarse hablar aquí a todas las opiniones políticas y darse un sitio en esta sala a todos los que luchan en las primeras filas del proletariado; por encargo de la mayoría de la delegación francesa propongo redactar las condiciones de admisión del siguiente modo:

«Se admite en el congreso a los sindicatos obreros de oficio, así como a todos los partidos y agrupaciones socialistas que reconocen la necesidad de la organización obrera».

P. Argyriadès, A. Bonnet, J. Mojonnet, A. Keufer, Saint-Domingue, E. Degay, E. Guérard, B. Mortier, V. Renou, Louis Fière, Léon Remy, Marchand, Marianne.

**Hunter Watts**[^11] (Inglaterra): Los representantes de las Trade Unions han decidido mantener íntegramente el punto 1 de las condiciones de admisión en la redacción acordada por la conferencia preparatoria de Bruselas. Es cierto que se ha manifestado la opinión de que eventualmente podrían quedar excluidas también las Trade Unions, puesto que en parte no defienden la acción política. Por eso el punto 1 debe mantenerse en su interpretación más amplia, de modo que todo delegado sindical tenga acceso, tanto si su sindicato se ocupa de política como si no. En cuanto a los anarquistas, los ingleses opinan que debe rechazarse a todo anarquista que defienda principios anarquistas, pero no cuando el sindicato o la asociación que ha extendido la credencial no practica esas teorías anarquistas.

**Bonnier**[^12] (en nombre de la minoría de la delegación francesa) defiende que se mantenga la disposición de Bruselas: hoy ya no es posible separar el movimiento sindical del político; ningún sindicato puede ser anarquista, eso contradice su naturaleza, y lo que hoy se llama anarquista es o un cabeza confusa o un agente provocador.

**Landauer**[^13] (Berlín, redactor de *Der Sozialist*) comparte en lo esencial el punto de vista de Keufer; propone suprimir la disposición sobre la necesidad de la organización obrera, porque toda asociación, todo partido y todo sindicato cumplen ya ese requisito evidente; del mismo modo, hay que suprimir la disposición sobre la acción política, porque esa expresión no dice absolutamente nada si no ha de significar acción parlamentaria, y sobre esta cuestión el congreso todavía tiene que decidir. A los anarquistas hay que admitirlos si son socialistas, como él (risas generales).

Quiere además subrayar que, según las leyes de asociación vigentes en Alemania, no se pueden elegir delegados de partidos o asociaciones. Los delegados los eligen siempre, de manera general, asambleas populares públicas, con la ficción de que detrás hay un partido. Por haber expuesto esto en la reunión previa de la nación alemana, celebrada ayer, Bebel lo ha presentado como un espía de la policía; es una ofensa infame, contra la que protesta.

Por eso propone que se reconozca a todos los delegados elegidos en asambleas populares públicas, siempre que se cumpla la condición de que detrás de ellas haya un partido político. La redacción de las condiciones de admisión sería entonces esta:

«Se admite en el congreso a todos los sindicatos obreros y, además, a los partidos y asociaciones socialistas. En todos aquellos países en los que, a causa de las leyes penales y de asociación, no es posible elegir delegados en sentido literal, se reconoce a los delegados elegidos en asambleas populares públicas, siempre que sea manifiesto que detrás de esa asamblea hay un partido político». (Vivas protestas y aplausos.)

**Mawbray**[^14] (Londres, representante del sindicato internacional de sastres). No hay que hacer inquisición. El congreso es una asamblea pública en la que todo el mundo tiene derecho a defender su opinión. No queremos que se coaccionen las opiniones. Pero la mayoría, evidentemente, solo quiere un congreso socialdemócrata, y contra eso se pronuncia él decididamente. Se puede ser muy buen sindicalista y al mismo tiempo anarquista. La prueba: yo mismo (hilaridad). La minoría siempre ha sido amordazada, igual que ahora se maltrata a los anarquistas en las asambleas y los congresos socialdemócratas. El concepto de acción política es muy elástico; tampoco los anarquistas están en contra de toda acción política, ¿o es que la ejecución de Alejandro II no fue una acción política?[^15] También los socialistas de Alemania tendrán que pasar tarde o temprano a la acción política de la violencia. ¿Dónde está entonces la verdadera diferencia entre anarquistas y socialdemócratas? No hay que aplastar a las minorías.

**El presidente, Singer.** Se ha recibido la siguiente propuesta:

«Proponemos añadir al apartado I de la resolución sobre la admisión al congreso:

*Véase la [adición al punto 1](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#condiciones-de-admision-al-congreso-aprobadas-el-7-de-agosto-de-1893).*

Dr. Adler, B. Edwards, Aug. Bebel, K. Kautsky, Liebknecht, señora Mendelson-Jankowska, Otto Lang».

Someto también esta propuesta a discusión.

**Bebel**:[^16] Antes de entrar en la fundamentación de la propuesta mía y de mis amigos, voy a contestar a la alusión personal de Landauer. Landauer advirtió ayer con insistencia, en la conferencia de los delegados alemanes, contra la presencia en el congreso de representantes de asociaciones de Alemania, porque de lo contrario entrarían en conflicto con las leyes vigentes y podrían esperar duras penas. (Landauer: Eso no es verdad.) Bebel: Parece que no sabe usted que acaba de decir lo mismo en su discurso. (Aprobación tempestuosa.) Yo solo expresé mi asombro de que un hombre al que le gusta presumir de ser de los más radicales hablara aquí como un policía. Después del discurso de Landauer de hoy no tengo nada que cambiar en esa opinión. (Aplausos, interrupción tempestuosa de los anarquistas.) Con esto doy el asunto por zanjado.

Una cosa ha conseguido hoy el discurso de Landauer: me ha convencido de que el texto del acuerdo de Bruselas se presta a interpretaciones. En Bruselas, desde luego, todos sabían lo que nosotros queríamos que se entendiera por acción política. Pero para prevenir cualquier mala interpretación presento con Kautsky, Adler, Lang, Edwards y Liebknecht la propuesta que acaba de leerse.

Nuestra actitud nos la dicta la experiencia. De los anarquistas nos separan oposiciones de principio; nuestros puntos de vista son tan distintos que toda discusión es superflua. Con una oposición tan tajante en todas las cuestiones de principio, la admisión de los delegados anarquistas solo tendría un resultado: hacer perder el tiempo y, al final, que las deliberaciones del congreso se quedaran sin resultado. La alusión a los sindicatos no tiene sentido; los sindicatos están todos en el terreno de la lucha de clases; todos están de acuerdo en emplear cualquier medio que les prometa éxito en la lucha contra el capitalismo, y todos están de acuerdo también en entrar en la lucha política por sus reivindicaciones. Precisamente los sindicatos ingleses, al crear su Comité Parlamentario, han dado desde hace años la prueba más contundente de que emplean el medio del parlamentarismo, de la maquinaria legislativa, allí donde creen que su propia fuerza no basta para conseguir las reivindicaciones planteadas.

Todos los congresos anteriores han adoptado este punto de vista; tanto los acuerdos del congreso de París como los del de Bruselas en materia de legislación protectora del trabajo (jornada de ocho horas, prohibición del trabajo infantil, del trabajo nocturno, etc.) se tomaron todos con la premisa expresa de que deben realizarse, y de que solo pueden realizarse, por la vía legislativa. Si todas estas reivindicaciones forman la base de nuestras deliberaciones, si el fin de nuestras discusiones es ponernos de acuerdo sobre los medios y los caminos para conquistar el poder político, entonces estos señores no tienen nada que hacer aquí.

Si se objeta que este congreso tiene que decidir todavía sobre el medio de la acción política, ya que también los holandeses protestan contra la actuación parlamentaria, eso no es exacto. Es cierto que discrepamos de los holandeses, pero en una cosa estamos en el mismo terreno que ellos. Los holandeses no rechazan por principio la participación en las elecciones generales; al fin y al cabo, una parte de su actividad de propaganda se dirige a conquistar el sufragio político universal e igual. Entre nosotros solo hay diferencia de opinión sobre el grado de participación en la lucha parlamentaria.

Otra cosa son los anarquistas. Estos rechazan toda participación; donde existe el sufragio universal renuncian a él, y donde se trata de conquistarlo para la clase obrera se oponen, porque lo consideran superfluo.

Ante una diferencia de opinión de principio como esta, los alemanes estamos decididos a terminar. No es ningún placer discutir primero tres días para después enseñarle la puerta a la gente, porque no es de los nuestros… [Landauer: ¡A nosotros sobre todo nos quieren echar porque les resultamos incómodos!] Los alemanes, desde luego, queremos lograr que ustedes no tengan voz en este congreso. Pueden convocar un congreso propio, igual que celebran congresos aparte los que defienden el punto de vista cristiano-social. Así como en este aspecto hemos trazado la línea divisoria hacia la derecha, estamos decididos a trazarla hacia la izquierda.

Es verdad que hoy estos señores dejan al anarquista lo más posible en segundo plano y se hacen pasar por socialistas. ¿Qué quieren estos señores anarquistas o «independientes»? No tienen un punto de vista común, ni un principio común, ni programa, ni siquiera un nombre común; no saben en absoluto lo que quieren. Tantas cabezas, tantas opiniones. Solo tienen todos un punto de contacto: la lucha contra la socialdemocracia alemana. Leyendo su periódico, uno podría tener la impresión de que la burguesía no existe y de que el enemigo principal es la socialdemocracia. Con una secta así no podemos negociar; tenemos que decir con claridad y precisión quién tiene su sitio en el congreso y quién no.

(La exposición de Bebel fue interrumpida repetidas veces por fuertes aplausos y acogida al final con aplausos muy vivos de los delegados y del público de la tribuna.) Los anarquistas y socialistas independientes presentes arman tal ruido que apenas se entiende a los oradores. Por eso Singer pide a algunos compañeros del comité organizador suizo que se ocupen de mantener el orden.

**Cahan**,[^17] delegado de los obreros judíos de América: Los delegados franceses de este congreso no tienen derecho a presentarse aquí como representantes de Francia. Mientras nosotros discutimos todavía aquí si hay que entrar o no en la acción política, precisamente los que no están aquí hacen el trabajo político que nosotros todavía queremos votar. Si estuvieran presentes esos representantes de Francia, la decisión habría sido distinta de la que ahora tenemos delante. Cuando los delegados americanos salimos de viaje, sabíamos que veníamos a un congreso de socialdemócratas y de organizaciones obreras. Los anarquistas, por lo visto, no lo sabían; no es de extrañar, porque cambian de convicción a cada momento. Al principio estaban contra la organización sindical, como contra toda organización; ahora se lanzan al movimiento sindical, pero solo para usarlo como tapadera bajo la que puedan hacer propaganda de sus ideas. Si aquí queremos discutir con anarquistas, tendremos que oír tantas opiniones como anarquistas haya presentes; solo en una cosa están de acuerdo: en que se oponen a todo sistema representativo. Pero si alguien es enemigo de ese sistema y luego se presenta aquí como representante de una organización, me parece lo mismo que si alguien quisiera comerse un helado cocido. Aquí los independientes y los anarquistas quieren la forma más moderada del movimiento obrero, los sindicatos, y cuando van a América estrechan la mano del dinamitero. Se ha traído a la discusión la muerte de Alejandro II para demostrar que un acto anarquista puede ser una acción política. Pero eso es completamente falso. Los que dieron muerte a Alejandro II no eran anarquistas, sino socialistas, y además tan convencidos de la necesidad de la actividad política del proletariado que dieron muerte a Alejandro II precisamente porque era enemigo del sistema representativo. Yo y los delegados americanos votaremos por la propuesta de la conferencia preparatoria de Bruselas con la enmienda de Bebel.

**Cornelissen**[^18] (Holanda). En la conferencia preparatoria de Bruselas se acordó que al punto I de las condiciones de admisión se añadiera, a título de propuesta de la minoría, que los holandeses desean suprimir el último pasaje. Estamos aquí para unirnos, no para excluirnos unos a otros. Si por un lado se admite a todos los sindicatos obreros, por otro hay que admitir también a todas las asociaciones socialistas. Podemos preguntar si cada uno está convencido de la necesidad de la organización obrera, pero quien viene por encargo de una organización obrera ya ha contestado a esa pregunta. Y ahora, una palabra contra Bebel. Bebel ha dicho que los «Jóvenes» no tienen partido. Pero Bebel no tiene derecho a decidir si los Jóvenes son un partido o no.[^19] En cuanto a los acuerdos de Bruselas, compartimos el punto de vista de la delegación francesa, y los holandeses están completamente de acuerdo en ello; no hay una sola sección que opine otra cosa. Solo aquí y allá hay alguna persona suelta que se pronuncia contra nosotros… porque tiene dinero. Esperamos que la propuesta de los franceses sea elevada a acuerdo. (Aplausos de los franceses y de los holandeses.)

Se levanta la sesión de la mañana.

## Tercera sesión, lunes 7 de agosto, a las 2 de la tarde

Los delegados ingleses declaran por boca de Hobson[^20] que proponen el cierre del debate; si se rechaza la propuesta, volverán a presentarla después de cada orador; están decididos a poner fin a este debate estéril en cualquier caso; no es más que una pérdida de tiempo, porque en cuanto al fondo la cuestión se decidirá en el punto 3 del orden del día. La inmensa mayoría acuerda el cierre del debate. Se somete a votación la siguiente resolución de Volders:[^21]

«La delegación belga, ateniéndose únicamente a la resolución del congreso de Bruselas sobre las condiciones de admisión y a los acuerdos de la conferencia preparatoria de Bruselas, propone que el congreso acepte, mediante votación por nacionalidades, el texto del reglamento presentado».

La votación se hace por nacionalidades: Alemania, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Noruega, Holanda, Hungría, Italia, Polonia, Rumanía, Rusia, América y Australia votan a favor por unanimidad; Austria, a favor con tres votos en contra; Inglaterra, a favor con todos los votos menos siete u ocho; Suiza, a favor con todos menos dos; España, en contra. Francia se abstiene. Después, Holanda declara que solo votó a favor de esta propuesta creyendo que con ella se admitía a los anarquistas, etc., y que de lo contrario habría votado en contra.

Se pide que se vote aparte también la propuesta de Bebel y otros; contra ello protesta Volders, que declara, como cuestión de orden, que al aprobarse la propuesta belga quedan despachadas todas las demás propuestas, también la enmienda de Bebel. Como en la mesa surgen diferencias de opinión al respecto, Singer somete a votación si debe votarse aún por separado la propuesta adicional de Bebel. El congreso decide por gran mayoría que todas las propuestas y enmiendas, salvo la propuesta adicional de Bebel, han quedado despachadas con la votación anterior.

A continuación aprueban la propuesta adicional de Bebel las siguientes naciones: Alemania (contra Landauer, Werner, etc., cuyas credenciales están impugnadas), Australia, Bulgaria, Italia, Dinamarca, América, Rumanía, Rusia, Serbia, Noruega y Hungría, por unanimidad; Inglaterra (con todos los votos menos seis), Austria (con todos menos tres) y Suiza (con todos menos dos), a favor; Bélgica, por unanimidad en contra; Holanda, en contra (dos votos a favor); España estaba ausente; Francia y Polonia se abstienen.

Después de la votación, el tipógrafo **Werner**[^22] (Berlín) grita a través de la sala: «¡Protestamos de que esto sea un congreso obrero!».

Werner y consortes provocan entonces un alboroto que dura varios minutos. Los independientes que están en la tribuna intentan entrar en la sala. A causa del tumulto, las deliberaciones se paralizan; por último hubo que sacar de la sala a Werner, Landauer, etc.

Restablecida la calma, **Degay**,[^23] en nombre de la delegación francesa, declara que esta solo se abstuvo porque no se sometió también a votación su propuesta. Están muy lejos de condenar la acción política; los que hablaron contra los acuerdos de Bruselas no son en absoluto anarquistas, son representantes de comités revolucionarios, de los sindicatos obreros, de la Bolsa del Trabajo…, pero no querían que se excluyera a quienes solo se distinguen de los demás proletarios combatientes en que rechazan la acción política. Hay gente que se llama anarquista y en realidad no lo es en absoluto, porque reconoce la necesidad del movimiento sindical. Si se cuelga en las paredes, en todas las lenguas, el grito «¡Proletarios de todos los países, uníos!», hay que admitir también a los proletarios de todas las tendencias. Si se hubiera aprobado la propuesta de Francia, no se habría llegado a los lamentables incidentes que acabamos de presenciar.

Por último, en nombre de la delegación francesa, tiene que declarar que esta expresa su más pleno reconocimiento por la organización de la manifestación de ayer, pero no puede reprimir su pesar por que ayer, en el lugar de la fiesta, en vez de Vaillant,[^24] que no ha podido venir, tomara la palabra el belga Volders. Volders habló, desde luego, con palabras de gran fuerza, y todo francés estaba de acuerdo con su discurso; pero la gran nación francesa tenía sin duda derecho a tomar también la palabra. El compañero Renou ya estaba designado como orador de la fiesta, pero no se le dejó hablar.

**Greulich** declara inmediatamente que entre el gran número de participantes no vio a Renou; de lo contrario, sin duda habría tenido la palabra. Pero ante todo era Renou quien tenía que dirigirse a la tribuna de oradores. ¡Si hay que organizar un gran desfile y además buscar al ciudadano Renou, eso ya es demasiado! (Hilaridad.)

**Renou**[^25] declara que personalmente no está de acuerdo con la declaración de Degay sobre el discurso que él tenía proyectado. Pero frente a Greulich tiene que observar que estaba justo al lado de la tribuna de oradores y que, por tanto, habría sido fácil encontrarlo.

**Volders** declara en nombre de los belgas que votaron contra la propuesta adicional de Bebel porque eran de la opinión de que con la primera votación quedaba despachada también esa propuesta adicional.

**Iglesias**[^26] (España) declara que en la primera votación solo votó en contra de la resolución porque la había entendido mal; de otro modo habría votado a favor de ella y también de la propuesta adicional de Bebel. Los socialistas españoles odian a los anarquistas, porque los conocen a fondo.

A propuesta de la delegación alemana, las demás disposiciones sobre la admisión de los delegados se aprueban en bloque por gran mayoría.

A continuación se entra en el orden del día propiamente dicho. Hay una propuesta de aceptarlo en bloque en la forma presentada.

**Mille**[^27] (Rumanía) propone incluir también en el orden del día la cuestión agraria, que tiene una importancia candente para Rumanía y también para otros Estados de Europa. El congreso de Zúrich, dice, tiene que ocuparse de esta cuestión ya solo porque el congreso de Bruselas le encomendó resolverla.

Apoyan la propuesta las delegaciones de Serbia, Bulgaria, Italia, España y Holanda.

El congreso acuerda incluir la cuestión agraria en el orden del día.

La delegación francesa propone incluir también en el orden del día la cuestión de la huelga general; se vota por nacionalidades. Doce naciones votan a favor, a saber: Australia, América, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Francia, Holanda, Hungría, Serbia y Noruega, por unanimidad, e Inglaterra, por escasa mayoría; seis naciones votan en contra: España, Italia y Rusia, por unanimidad; Alemania, con todos los votos menos tres, y Suiza, con todos menos uno; Rumanía se abstiene.

El orden del día queda ahora redactado así:

1. Medidas para la implantación internacional de la jornada de ocho horas.

2. Disposiciones comunes sobre la fiesta del Primero de Mayo.

3. La táctica política de los socialdemócratas:

a) parlamentarismo y agitación electoral; b) legislación directa por el pueblo.

4. La actitud de la socialdemocracia en caso de guerra.

5. Protección de las obreras.

6. Organización nacional e internacional de los sindicatos.

7. Organización internacional de los socialdemócratas.

8. Cuestión agraria.

9. Huelga general.

10. Varios.

Se levanta la sesión de la tarde a las seis.

## Cuarta sesión, martes 8 de agosto, a las 9 de la mañana

Preside Argyriadès (Francia); vicepresidente, el Dr. Vandervelde[^28] (Bélgica). **Argyriadès** abre la sesión con una breve alocución: aunque los franceses sean hoy menos numerosos, están representadas todas las tendencias y, sobre todo, la Francia que trabaja, el verdadero proletariado. Si los franceses expresan su estado de ánimo y su voto con más fuerza y energía, hay que achacarlo a su temperamento. Pero los franceses habrían deseado que, junto a Marx, adornaran la sala los retratos de luchadores de otras naciones, por ejemplo Blanqui, Fourier o Saint-Simon, porque todos ellos contribuyeron a fundar el socialismo científico.

El presidente informa al congreso de una protesta de los anarquistas y socialistas independientes contra su exclusión y de una carta de saludo de Lavrov.[^29] La protesta dice así:

Los abajo firmantes hemos sido privados de nuestras credenciales por la sección de nuestro país. Protestamos contra ello con toda energía. Se nos ha excluido por diferencias de opinión. No reconocemos a nadie el derecho a echarnos del congreso porque tengamos convicciones políticas distintas de las de muchos asistentes al congreso o porque quizá seamos anarquistas. No somos individuos sueltos sin credencial, sino delegados de organizaciones obreras, y eso es lo único que concierne al congreso.

La delegación austriaca ha presentado la siguiente propuesta:

*Véase la [Declaración de simpatía con los mineros ingleses en huelga](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#declaracion-de-simpatia-con-los-mineros-ingleses-en-huelga-aprobada-el-8-de-agosto-de-1893).* (Firmas.)

El congreso aprueba esta propuesta por aclamación y entre vivos aplausos, y acuerda al mismo tiempo hacer entre sus miembros una colecta para los mineros en huelga.

**Picard**[^30] (Inglaterra, diputado de los mineros en el Parlamento inglés) da las gracias por esta declaración de simpatía; aunque aquí se hablan muchas lenguas distintas, predomina la lengua del corazón. En cuanto al socorro, es cierto que en este momento hay 200.000 mineros en la calle; aunque por ahora no necesitan todavía ayuda, recibirán con agradecimiento los donativos como una cordial muestra de simpatía.

La delegación alemana suscribe 500 francos para los mineros, y la delegación francesa, 270.

**Nieuwenhuis**[^31] declara que ayer él y toda la delegación holandesa tenían la impresión de que con la votación de la propuesta de Volders quedaban despachadas todas las enmiendas; solo con esa premisa votaron a favor, y aun así el presidente sometió a votación la propuesta de Bebel. Protesta contra semejante manera de dirigir los debates; al principio se preguntó: «¿Es esto honrado?», pero presupone la buena fe. La enmienda de Bebel significa un recorte de la libertad de palabra; al votarla se han impuesto a la minoría las opiniones de la mayoría. Holanda protesta contra la restricción de las condiciones de admisión y propone volver sobre la votación; espera que, si se vota de nuevo la propuesta de Volders, el resultado sea muy distinto del de ayer. Bajo la impresión de esa votación, habría que cubrir con un crespón de luto el cuadro de allá arriba (el retrato de Marx), porque las palabras «Proletarios de todos los países, uníos» han quedado degradadas a una frase.

**Volders** critica también en los términos más despectivos el proceder del presidente de ayer y pide al congreso que vuelva sobre la votación de ayer. No hay ninguna duda de que con la propuesta de los belgas quedaban excluidas todas las enmiendas, y de que también en la delegación alemana hay numerosas personas que no están de acuerdo con la enmienda de Bebel. Argyriadès pregunta al congreso si quiere volver otra vez sobre la votación de ayer o pasar simplemente al orden del día.

**Olivier**[^32] (Inglaterra) se pronuncia por el cierre de la discusión y el paso al orden del día; hoy se ha perdido ya hora y media discutiendo una cuestión ya resuelta, quedan aún once puntos importantes en el orden del día; ¿adónde iríamos a parar si cada día se quisiera criticar lo que se acordó el día anterior?

A continuación el congreso acuerda por gran mayoría pasar al orden del día.

**Seidel**,[^33] secretario del comité organizador, comunica al congreso toda una serie de cartas y telegramas de saludo recibidos (véase el [apéndice](#lista-de-los-telegramas-de-felicitacion)).

A continuación informan las comisiones de verificación de credenciales.

Inglaterra está representada por 65 delegados, que representan a 44 organizaciones políticas y sindicales, de ellas nueve formadas exclusivamente por obreros judíos; Austria, por 34, entre ellos siete delegados checos, por todos los partidos y organizaciones de oficio; Australia, por un delegado de cinco organizaciones socialistas, una de ellas alemana; el llamado partido obrero y la central sindical se negaron a enviar delegados, de modo que el honor de la representación corresponde exclusivamente a los socialistas; Bélgica, por 17 delegados, dos de ellos mujeres, por organizaciones políticas y sindicales; Bulgaria, por 2 delegados y 31 organizaciones; Dinamarca, por 2 delegados del partido socialdemócrata y de los sindicatos de Copenhague, el primero con 150 asociaciones y 17.000 afiliados, los segundos con 90 organizaciones y 20.000 afiliados; España, por 2 delegados: Iglesias por el Partido Socialista Obrero y García por los sindicatos; América, por 3 delegados: Cahan por los sindicatos judíos, De Leon por el Socialist Labor Party y Sanial por la Central Labor Federation de Nueva York; se impugna la credencial de un cuarto delegado (Henryot, sindicato de obreros del mueble), porque está extendida para la conferencia internacional de obreros de la madera. Francia, 39 delegados por 54 organizaciones distintas. Holanda, 6 delegados, tres de ellos por la Liga Socialdemócrata y uno respectivamente por los tipógrafos, los confiteros y una asociación socialista de maestros. Hungría (incluida la organización territorial croata), 9 delegados por el partido político y 23 sindicatos; se declara nula una credencial porque el delegado ha sido expulsado del partido. Rumanía, 5 delegados por el partido y los sindicatos. Rusia, 1 delegado (Plejánov)[^34] por una organización secreta, «Emancipación del Trabajo», de Petersburgo (pero, declara Plejánov, aunque la organización sea secreta, no es anarquista, y en Rusia nunca habrá terreno para el anarquismo, porque los socialistas rusos están en el terreno del socialismo democrático). Serbia, 1 delegado por varias asociaciones socialistas; el desarrollo económico y político de su país está aún tan atrasado que por desgracia no se ha podido llegar todavía a formar un partido obrero socialdemócrata. Suiza, 101 delegados por el Grütliverein (15.000 afiliados), la Unión Sindical (15.000) y el Partido Socialdemócrata (5.000). Alemania, 92 delegados con 153 credenciales por el partido y los sindicatos, entre ellos una mujer por las agrupaciones de obreras socialistas. Hubo que rechazar 11 credenciales de 10 delegados porque no cumplían las condiciones de admisión del congreso. Noruega, 1 delegado. Italia, 21 por el partido y los sindicatos. Polonia, 11 delegados, uno de ellos impugnado.

Varios delegados italianos, alemanes y suizos proponen que el congreso exprese su simpatía a los delegados franceses que están en plena campaña electoral; el congreso aprueba la propuesta entre aclamaciones. La delegación inglesa informa de que ha decidido por unanimidad manifestar su solidaridad a los obreros franceses ante la hostilidad entre Francia e Inglaterra provocada por la cuestión de Siam.[^35] Que los burgueses se enemisten; los intereses de la clase obrera la obligan, en Francia y en Inglaterra, a la lucha común contra la explotación capitalista. Por eso quiere manifestar públicamente su amor fraternal y envía a los obreros franceses y a sus elecciones las más cordiales felicitaciones. Se levanta la sesión de la mañana a las doce.

## Quinta sesión, martes 8 de agosto, a las 2 de la tarde

**Sanial**[^36] propone una declaración de simpatía con los obreros americanos, que por miles han sido arrojados a la calle por la crisis actual, que pronto arrastrará también al continente. El congreso la aprueba por aclamación.

**Bebel** hace constar en acta la siguiente declaración:

Ante las continuas tergiversaciones de la propuesta adicional de Bebel y otros al punto 1 del reglamento de admisión al congreso, los proponentes abajo firmantes declaran para que conste en acta:

1. Esta propuesta adicional, que contiene la definición del concepto de «acción política», era para nosotros una necesidad después de que el señor Landauer, en la delegación alemana y en el congreso, declarara en nombre de los anarquistas y de sus amigos que la expresión «acción política» no decía nada y que se podía entender por ella lo que se quisiera. Con ello se abrían de par en par las puertas, para este congreso y para todos los siguientes, al abuso y a interminables pérdidas de tiempo.

2. La propuesta adicional no dice en absoluto que todo el que venga al congreso se obligue a ejercer la acción política en todas las circunstancias y en cada detalle de nuestra definición. Solo exige el reconocimiento del derecho de los obreros a aprovechar a su criterio todos los derechos políticos de su país para promover los intereses de las clases trabajadoras y a constituirse en partido político obrero independiente.

3. Con ello no nos hemos situado en absoluto en el punto de vista estrecho que se nos ha atribuido. Solo hemos declarado imposible una colaboración fructífera con gente que, ella sí con una concepción sumamente estrecha y sectaria, quiere atar las manos a los obreros y a los socialistas y limitarlos a determinados medios, y que ve su tarea en obstaculizar, en beneficio de los partidos explotadores, a los socialistas y obreros que se sirven de medios distintos de los que ellos aprueban.

4. Declaramos además que, según el reglamento ahora modificado por la propuesta adicional, ninguna verdadera organización obrera sindical queda excluida de este congreso ni de los futuros, ni limitada en la elección de sus delegados. La adición se refiere solo a las asociaciones y grupos no sindicales.

Bebel, Edward,[^37] Kautsky, Otto Lang, Adler.

**Vandervelde** informa sobre la verificación de credenciales. Están impugnadas dos credenciales italianas, una polaca, una húngara y once alemanas. Las dos italianas las han extendido anarquistas y deben, por tanto, rechazarse; la polaca se impugna porque la ha extendido un periódico cuya redacción es completamente desconocida; la mesa es partidaria de dar por válidas tanto esta como la húngara. Sobre las credenciales alemanas impugnadas, la mesa está dividida. La mayoría propone rechazar a Werner y a Landauer y a los demás delegados «independientes» de Suiza, que, después de que los suizos los rechazaran, se dirigieron a la delegación alemana; una credencial debe declararse nula porque las quince firmas son todas de la misma mano.

**Daszinski**[^38] pide que se rechace la credencial polaca impugnada. El periódico solo ha publicado un número, así que no es posible juzgar su orientación; la credencial no lleva firma; nadie sabe quién es el redactor del periódico que envía aquí a una delegada.

**La señorita Luxemburg**[^39] explica este hecho por las condiciones particulares de la Polonia rusa. El periódico lo publica una asociación literaria socialdemócrata y debe considerarse expresión del proletariado socialista polaco.

Tras una larga discusión, el congreso acuerda por mayoría de votos rechazar a la delegada. La mesa pone en duda la votación; Polonia pide votación por nacionalidades. Siete naciones están a favor de reconocer la credencial, nueve de rechazarla, y tres se abstienen.

A favor de la validez de las credenciales alemanas impugnadas habla **Gilles**[^40] (Londres); pero la delegación inglesa declara que Gilles no habla por encargo suyo. Gilles declara, entre grandes protestas de los alemanes, que las elecciones se hicieron en debida forma, que los delegados impugnados defienden los mismos fines, que no son anarquistas, sino que solo se llaman así por cierta fanfarronería, y que algunos incluso lo niegan expresamente. El congreso debe dar un ejemplo de si es tan tolerante como para rechazar a socialistas porque siguen otra táctica.

**De Leon** (América): Los alemanes no han sido siempre infalibles, desde luego, pero tienen indiscutiblemente grandes méritos en la causa del proletariado internacional. Él no tiene la impresión de que los independientes obren de buena fe; pero, si así fuera, se han expresado como asnos.

Interesa a los alemanes que esos elementos no los estorben en su actividad de propaganda; los propios alemanes son quienes mejor pueden juzgar si pueden trabajar con tales elementos; por tanto, hay que decidir según la propuesta de los alemanes.

**Hobson** propone el cierre de la discusión sobre esta cuestión. Los ingleses están más que hartos de estos debates inútiles; cada uno de ellos sabe cómo tiene que votar. Tenemos cuestiones importantes que tratar y debemos a nuestros mandantes cumplir con nuestro deber; si el congreso no entra por fin en su orden del día, la delegación inglesa se verá por desgracia obligada a abandonar el congreso.

**Marchand** (Francia). La delegación inglesa tiene sin duda razón en lo que dice, pero también aquí se trata de una cuestión importantísima. Los delegados (alusión a los alemanes) que ayer se las daban de guardianes del orden se han mostrado hoy precisamente como los primeros en perturbarlo. Se ha hablado mucho a favor de la exclusión y poco a favor de la admisión; pide que se vuelvan a leer las credenciales que se van a anular, para que se sepa lo que realmente se hace.

Se aprueba el cierre del debate y se pasa a votar por nacionalidades. Votan por unanimidad a favor de excluir a los delegados de Alemania con credencial impugnada: Alemania, Inglaterra, Australia, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, España, América, Hungría, Italia, Polonia, Rumanía, Rusia, Serbia y Noruega; Austria está a favor (dos votos en contra), y lo mismo Suiza (ocho votos en contra). Votan contra la exclusión Holanda (un voto a favor) y Francia (dos votos a favor). El congreso acoge el resultado de la votación con grandes aplausos.

**Bebel** propone entonces que se suprima la sesión de mañana, para que las comisiones designadas por las naciones para los distintos puntos del orden del día se reúnan, deliberen sobre su posición y elaboren las resoluciones que han de presentarse al congreso. Solo cuando se haya hecho este indispensable trabajo previo será posible trabajar ordenadamente. El congreso lo aprueba sin oposición. Después se levanta la sesión a las seis.

## Sexta sesión, miércoles 9 de agosto, a las 3 de la tarde

Asume la presidencia el inglés Hodge, representante del Comité Parlamentario y presidente del congreso sindical del año pasado. En aquel congreso, dice, no creía que tan pronto le cabría el honor de presidir un congreso internacional. Presidirá con imparcialidad, pero con energía. Hasta ahora hemos hecho todavía poco por cumplir el deber que nos han confiado nuestros mandantes; hasta ahora le ha dado la impresión de que existía una conjura para impedírnoslo.

Se han recibido dos propuestas: fijar el tiempo de intervención en 10 minutos para los ponentes y 5 para los oradores del debate; cada orador solo tendrá la palabra una vez.

La segunda propuesta pide que para cada asunto del orden del día se fije un tiempo de debate de hora y media.

La delegación inglesa apoya estas propuestas señalando que todavía tenemos que tratar diez asuntos y que para ello solo disponemos de dieciocho horas.

Se aprueban las dos propuestas.

Cipriani[^41] envía una protesta contra el acuerdo de ayer sobre la exclusión de los anarquistas. La protesta dice así:

Zúrich, 9 de agosto de 1893.

A los señores delegados del congreso de los marxistas de Zúrich.

¡Señores! Vine a su congreso con la esperanza de que la justicia y el espíritu fraternal presidirían todas sus deliberaciones; pero he sufrido una dolorosa decepción.

Desde el primer día han dado ustedes muestras de una intolerancia lamentable, indigna del socialismo; una intolerancia que ha llegado hasta negarme la palabra, que había pedido para defender a los delegados a los que, sin motivo alguno, se echó brutalmente de la sala del congreso, y para protestar contra esa expulsión, que deshonra las ideas que ustedes pretenden profesar.

Se ha expulsado a esos hombres porque son revolucionarios.

Cuando un congreso que se llama socialista lleva la intolerancia hasta perseguir las ideas, deja de ser socialista y se vuelve tan reaccionario como los gobiernos que nos encarcelan y nos estrangulan.

Yo les digo, señores, que esa bandera roja en torno a la cual se agrupan viene de la tumba de los 35.000 proletarios franceses que fueron masacrados por los autócratas de Versalles y que murieron por la libertad de todos, por la salvación de todos y no de una pequeña secta.

El socialismo de nuestros muertos no excluye a nadie; se llama unión y no separación, amor y no odio, libertad y no opresión.

Ustedes, señores, han pisoteado todo eso en estos tres días; han matado a la Internacional, y de ese crimen tendrán que responder ante el tribunal de la humanidad, de la historia universal.

Fiel al principio de la verdadera Internacional, que no es la de ustedes, me retiro de este congreso, que no tiene nada de socialista; me voy con los expulsados, con las víctimas de su intolerancia y de su brutalidad, para ocupar de nuevo mi puesto en la lucha, y esta vez para impedir que su obra liberticida y fratricida se extienda y acabe destruyendo la obra de nuestros mártires.

Amilcare Cipriani.

El congreso pasa por ello en silencio.

Los compañeros suizos protestan contra la conducta del delegado Gilles, que al parecer intentó poner en ridículo a la compañera Zetkin[^42] en una asamblea pública. Tras una discusión acalorada, en la que Gilles niega que la acusación tenga fundamento, se encarga a la mesa que investigue el asunto. El congreso entra en el primer punto del orden del día:

### Medidas para la implantación internacional de la jornada de ocho horas

El ponente es **Fauquez**,[^43] diputado cantonal en Lausana. La comisión, dice, aceptó, con la excepción de Francia, la propuesta de las organizaciones suizas unidas, el Grütliverein, la Unión Sindical y el Partido Socialdemócrata, y además una enmienda de los ingleses para que se convoque una conferencia internacional de los Estados. Los polacos habían propuesto que las disposiciones no se aplicaran a los obreros que trabajan menos de ocho horas; Holanda propone reducir la jornada a siete o, en su caso, a seis horas; los franceses proponen que el congreso decrete la huelga general en todos los países si en el plazo de un año los gobiernos no han atendido el requerimiento sobre la conferencia internacional de los Estados. Los delegados franceses deseaban también que se incluyeran la reivindicación del salario mínimo y la abolición del trabajo a destajo. Todas estas propuestas fueron rechazadas, y pide que se apruebe la resolución en la forma propuesta por la mayoría de la comisión.

**Montagnard**, como representante de la minoría de la comisión, propone rechazarla, porque no se han tenido en cuenta los justos deseos de la minoría; sobre todo, la reivindicación del salario mínimo, a la que dan la mayor importancia: por un lado, impediría que las distintas ciudades se rebajaran los salarios unas a otras, y el obrero ya no se vería obligado a ir de ciudad en ciudad en busca de un salario más alto y a hundir así los precios a sus compañeros; por otro, la implantación del salario mínimo permitiría al mismo tiempo imponer tarifas uniformes.

**Chausse**[^44] propone incluir la reivindicación sobre las horas extraordinarias, y la elección de los inspectores de fábrica por las organizaciones obreras, en lugar del nombramiento que hacen hasta ahora los gobiernos burgueses; a la conferencia de los Estados no le da ningún valor; las reivindicaciones de la resolución tienen que realizarlas únicamente los propios obreros.

**Leo Frankl**[^45] propone que se incluya también la reivindicación de que los concejos municipales, allí donde la mayoría tenga la posibilidad de hacerlo y no haya obstáculos legales por parte del gobierno, estén obligados a implantar la jornada de ocho horas para todos los obreros empleados por el municipio cuando ejecuten obras públicas por administración propia; y, cuando las obras municipales se adjudiquen a contratistas, el concejo debe incluir en las condiciones de ejecución la obligación de los contratistas de conceder la jornada de ocho horas a todos los obreros empleados en esas obras.

Para gran pesar suyo, por parte de los compañeros franceses se ha manifestado muchas veces cierta desconfianza hacia los proletarios intelectuales. En su opinión, la idea del socialismo es tan alta y tan sublime como lo fue en el siglo pasado la idea de la libertad burguesa. Y así como entonces los representantes de la burguesía fueron de la mano de todos los enemigos del feudalismo, aunque salieran de las filas de la nobleza —basta recordar al marqués de Mirabeau, cuyo brillante e importante talento oratorio fue el arma más eficaz en aquella lucha de ideas—, también nosotros tenemos que ir hoy de la mano de todos aquellos que vienen a nosotros de las filas de la burguesía para luchar con nosotros contra el capitalismo. ¿Y por qué rechazar a esos proletarios intelectuales, si casi todos ellos viven en condiciones todavía mucho más miserables que los trabajadores manuales? Él lo sabe mejor que nadie; a él no se le puede reprochar que, como proletario intelectual, defienda parcialmente sus propios intereses; él mismo fue trabajador manual (orfebre), y si hoy es proletario intelectual, puede decir abiertamente que su situación social era mejor como trabajador manual que como proletario intelectual.

**Coda** (delegado italiano de Lausana): Frente a la propuesta de los ingleses de provocar una conferencia internacional de los Estados, quiere pedir al congreso que dirija más bien su atención a la cuestión del salario mínimo. Las reivindicaciones de la jornada de ocho horas y del salario mínimo deben ir unidas; de lo contrario, el movimiento obrero retrocedería cien años. Los capitalistas concederían de buena gana la jornada de ocho horas a causa de la sobreproducción, pero al mismo tiempo recortarían los salarios si no lo impidiera un salario mínimo legal. Así como los funcionarios tienen un sueldo mínimo fijo, también los obreros tienen que tener esa garantía. Los obreros australianos no habrían aceptado en su momento la jornada de ocho horas si a cambio hubieran tenido que tolerar rebajas de salario. La jornada de ocho horas no haría disminuir el número de parados, sino que el ejército industrial de reserva crecería cada vez más.

El presidente comunica que han llegado otros dos delegados franceses, de modo que el número de delegados franceses asciende ahora a 40.

**Grillenberger**,[^46] en vista de lo escueto de la traducción de la exposición de Fauquez, da una descripción más detallada de las deliberaciones de la comisión. Hubo que aceptar la resolución suiza, que, por lo cuidadoso de su elaboración, sustituye a toda una ponencia, para llegar a un acuerdo. Pero es además un trabajo muy de agradecer. Se aceptó la adición inglesa sobre la convocatoria de una conferencia de los Estados, aunque los alemanes, después de la experiencia de la última conferencia de Berlín sobre protección del trabajo,[^47] no podían animar a pedir otra. Pero frente a eso los ingleses señalaron que en Inglaterra, precisamente a raíz de aquella conferencia, se habían adoptado regulaciones legales muy importantes, sobre todo en cuanto a la limitación del trabajo infantil. Los alemanes habrían preferido volver al último párrafo de la conocida resolución del congreso de París, según el cual se exhorta a los proletarios de todos los países a presionar sobre los gobiernos en el sentido del acuerdo internacional. Los holandeses habían propuesto que no se subrayara la reivindicación de las ocho horas de manera demasiado unilateral, demasiado positiva; pronto se revelarían como una ilusión las esperanzas que hoy tanta gente pone en sus efectos, y entonces sería bueno poder recurrir enseguida a la jornada de siete o de seis horas. Los austriacos querían regular al mismo tiempo la forma de la fiesta del Primero de Mayo. Pero… (el orador tiene que interrumpirse porque han pasado los cinco minutos).

**Fauquez** se queja ante todo del poco tiempo que se ha dejado para discutir esta importante cuestión; también tiene que quejarse de las insinuaciones de los franceses, pero no las juzga dignas de respuesta. La cuestión del salario mínimo es sin duda muy importante, pero es un asunto que para tratarlo exigiría un congreso para él solo. Personalmente es partidario de incluir la reivindicación del salario mínimo, pero opina que todavía no es oportuno entrar en el salario mínimo cuando aún hay que conquistar la jornada de ocho horas. Por eso hay que limitarse simplemente a la resolución suiza.

**Clynes**[^48] (Inglaterra) se pronuncia contra las propuestas de la minoría, porque la cuestión de que tratan exigiría demasiado tiempo. Primero hay que resolver la cuestión de las ocho horas; entre la clase obrera inglesa hay muchos tan convencidos de la importancia exclusiva de la cuestión salarial que se vuelven contra el parlamentarismo, aunque no son anarquistas. Tampoco creen que la cuestión de la jornada tenga algo que ver con el Parlamento; por eso nuestros representantes en el Parlamento tienen que exhortar a los gobiernos a regular internacionalmente la cuestión de la jornada. Los capitalistas ingleses siempre han remitido a los obreros a la jornada más larga del continente; frente a eso hay que señalar a los obreros el camino de la regulación internacional, abrirles los ojos para que empleen el medio del parlamentarismo para resolver la cuestión de las ocho horas.

Se pasa a votar; todas las enmiendas presentadas son rechazadas. Por la reivindicación del salario mínimo votaron América, España, Francia, Italia, Rumanía y Noruega; Holanda se abstuvo; las demás, en contra. La resolución propuesta por la comisión se aprobó por aclamación en la siguiente forma:

*Véanse las [Medidas para la implantación internacional de la jornada de ocho horas](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#medidas-para-la-implantacion-internacional-de-la-jornada-de-ocho-horas-aprobada-el-9-de-agosto-de-1893).*

La delegación italiana hace constar en acta que votó por unanimidad contra la resolución suiza solo porque se la había vinculado con la propuesta inglesa.

Como la comisión del Primero de Mayo y también la de la táctica política de la socialdemocracia aún no han acordado sus resoluciones, se pasa a tratar el punto IV del orden del día:

### La actitud de la socialdemocracia en caso de guerra

El ponente es Plejánov.

**Plejánov.** La comisión tenía que resolver dos propuestas: la de los holandeses, que dice así:

El congreso acuerda invitar al partido obrero internacional a que esté preparado para responder inmediatamente a una declaración de guerra del gobierno con una suspensión general del trabajo, allí donde los obreros puedan ejercer influencia sobre la guerra, y a responder en los países de que se trate a la declaración de guerra con la negativa a prestar el servicio militar.

Frente a ella estaba la siguiente propuesta de los alemanes:

*Véase [La actitud de la socialdemocracia en caso de guerra](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#la-actitud-de-la-socialdemocracia-en-caso-de-guerra-aprobada-el-10-de-agosto-de-1893).*

En el curso de la discusión, Bonnier (Francia) propuso dar por resuelta toda la cuestión con el acuerdo del congreso de Bruselas; Smith[^49] (Inglaterra) presenta una enmienda adicional: los obreros deberían esforzarse en todas partes por estrechar sus relaciones mutuas y aumentar los lazos de amistad, para hacer sencillamente imposibles las guerras mediante esa fraternidad internacional.

Tras una larga deliberación se acordó mantener la resolución alemana; excluye toda idea chovinista y, al mismo tiempo, deja a cada nación la posibilidad de trabajar por la supresión de la guerra en el marco que le dan las condiciones de su país. Hay que atenerse a que las raíces de la guerra están en el modo de producción capitalista; cuando se haya abolido el capitalismo, la guerra caerá por sí misma. En la comisión se había propuesto hacer a los holandeses cierta concesión, en el sentido de reconocerles, en caso de guerra, el derecho a una posición especial conforme a su propuesta. Pero también se rechazó esta propuesta y, por último, se aprobó sin cambios la resolución alemana con todos los votos menos tres. Las razones que llevaron a rechazar la resolución holandesa son las siguientes: una huelga general no es realizable en el terreno de la sociedad actual, porque el proletariado no tiene los medios para ello. Si, por otra parte, estuviéramos en condiciones de llevar a cabo una huelga general, el poder económico estaría ya en manos del proletariado, y entonces la huelga general sería una vulgaridad ridícula.

En cuanto a la huelga militar, semejante idea solo puede surgir en un país que no esté tan absorbido por el militarismo como lo están, por ejemplo, Francia y Alemania. En estos dos países una huelga militar es un absurdo; solo serviría para aniquilar de un solo golpe a todos los manifestantes, y también en otro sentido la huelga militar produciría lo contrario de lo que se pretende. La huelga militar desarmaría en primer lugar precisamente a los pueblos civilizados y entregaría Europa occidental a los cosacos rusos. El despotismo ruso arrasaría toda nuestra cultura, y en lugar de la libertad del proletariado, de la que la huelga militar debería ser una señal brillante, reinaría el knut ruso. Así, la propuesta de Holanda, tan revolucionaria en apariencia, se convertiría en su contrario reaccionario. La propuesta alemana, en cambio, traza con nitidez a todos los pueblos su línea de conducta y al mismo tiempo está muy lejos de respirar el vago utopismo de la resolución holandesa.

Verdaderamente revolucionaria solo es la resolución alemana. La resolución alemana tiene que aprobarse en interés de la libertad, de la civilización y del proletariado revolucionario. (Grandes y tempestuosos aplausos.)

El presidente da a conocer una serie de telegramas de saludo y una carta de saludo de los carpinteros de Londres (véase el [apéndice](#lista-de-los-telegramas-de-felicitacion)).

Se levanta la sesión a las seis de la tarde.

## Séptima sesión, jueves 10 de agosto, a las 9 de la mañana

Asume la presidencia Schmidt (Austria) con una breve alocución, en la que expresa el agradecimiento de la delegación austriaca y declara que los obreros austriacos defenderán con todas sus fuerzas la aplicación de los acuerdos que aquí se tomen.

La mesa comunica, en el asunto Gilles, que la investigación ha dado como resultado que la acusación contra Gilles se basaba en un malentendido. En consecuencia, se retira.

En el orden del día figura:

### La actitud de la socialdemocracia en caso de guerra (continuación)

**Nieuwenhuis** pide, como coponente, un tiempo de intervención de diez minutos, que se le concede. En el curso del discurso se le prolonga otros diez minutos. Nieuwenhuis expone entonces: ¡Cuánto polvo levantó nuestra resolución en el congreso de Bruselas! Si en todas partes se hubiera propagado esta idea como entre nosotros en Holanda, estaríamos mucho más adelantados. ¿Qué tienen que objetar nuestros adversarios en la disputa contra nuestra concepción de combatir la guerra con todos los medios? Nada, absolutamente nada, y también se admitirá sin más que una idea tiene que entrar primero en las cabezas antes de que se pueda pensar en realizarla.

Lo más curioso es que la idea que yo defendí en 1891 ya se discutió, y no solo eso, sino que se aprobó por unanimidad, en 1868, en el congreso de la Internacional en Bruselas. Se me ha llamado soñador, iluso, utopista; pero comparto ese nombre con Longuet,[^50] que presentó esta propuesta en Bruselas en 1868, con César de Paepe,[^51] y aun con todo el congreso. Después de una protesta contra la guerra, la resolución de entonces decía:

«El congreso recomienda a los trabajadores que, en caso de guerra, suspendan todo trabajo; confiando en la solidaridad de todos los países, espera que todos participen en esta guerra contra la guerra».

César de Paepe propuso entonces dos medios:

1. La negativa a prestar el servicio militar o, lo que es lo mismo, la suspensión general del trabajo, porque los ejércitos necesitan provisiones para existir.

2. Resolver definitivamente la cuestión social, es decir, desencadenar la revolución social en Europa.

¿Es un progreso o un retroceso que en 1891 se retrocediera respecto de 1868?

Si leen sin prejuicios las dos propuestas que hoy se discuten aquí, no se puede vacilar un momento sobre cuál hay que elegir. En su fin, ambas son naturalmente idénticas; las dos quieren hacer imposible la guerra, las dos ven en el capitalismo el gran enemigo. Pero nuestra propuesta da un medio para vencerlo, y la segunda no.

La segunda propuesta dice: «La actitud de los obreros ante la guerra está claramente definida por el acuerdo del congreso de Bruselas sobre el militarismo». Tengo que recordar, pues, la resolución de Bruselas. Si la leen sin prevención, dirán ustedes mismos que es una buena resolución para una liga de la paz, pero no para un partido obrero consciente de su fuerza. ¿Qué medio se indica en ella con precisión? ¡Protestar, protestar enérgicamente! Pero ¿quién hace caso de eso?

¿Qué significa en definitiva una protesta? Es una palabra, una frase, y yo, por mi parte, considero la mayor de las utopías responder al fuego de los fusiles y los cañones con protestas de papel. Pero los amigos de la resolución alemana hacen todavía más: «Hacen a los gobiernos responsables ante la historia de la humanidad». A esa distribución de responsabilidades le seguirá una carcajada homérica… Las potencias añadirán semejantes declaraciones a las declaraciones de la liga de la paz, que ya pueden llenar con ellas un buen volumen.

Se dice que la resolución alemana concuerda con los acuerdos del congreso de Bruselas. Si eso es exacto, no sé qué es inexacto, porque es todo lo hueca y confusa que se pueda imaginar. «La socialdemocracia revolucionaria internacional tiene que enfrentarse en todos los países, poniendo en juego todas sus fuerzas, a los apetitos chovinistas de la clase dominante»; ¿y a los apetitos chovinistas de los socialistas? ¿Es que no existen? No he olvidado cómo en Alemania se predicó la guerra contra Rusia, el «enemigo hereditario», cómo el propio Bebel borraba de un plumazo todas las fechorías de la burguesía cuando se trataba del enemigo hereditario.[^52] ¿No da risa que se llame a Rusia el baluarte de la crueldad y la barbarie, como si Alemania fuera un baluarte de la cultura y la mansedumbre? Alemania tiene sus déspotas en miniatura igual que Rusia, ¡y todavía se presume allí de la libertad en Alemania! Pero ¿qué dijo ya Heine en sus *Cuadros de viaje*? «Los alemanes no tenemos nada que arriesgar: un poco más o un poco menos de servilismo, eso no puede importar. Se nos amenaza con el reinado del knut, pero yo aguantaré con gusto un poco de knut si sé con certeza que nuestros enemigos también lo reciben. Apuesto, sin embargo, a que, como han hecho siempre, saldrán al encuentro del nuevo poder, sonreirán con gracia y se ofrecerán para los servicios más vergonzosos, y a cambio, ya que de todos modos hay que recibir el knut, se reservarán el privilegio de un knut de honor». [Bebel: ¡Eso es de hace mucho!] Pero quizá Heine seguiría escribiendo lo mismo hoy.

Este meter miedo con Rusia, al que también dio expresión Plejánov, es como asustar a los niños pequeños con el coco. Si Bebel presenta a la nación rusa (protestas) como el baluarte de la crueldad y de la hostilidad a la cultura, Francia podría hacer el mismo reproche a Alemania, porque Francia es una república. Pero ¿dónde vamos a parar si los socialistas hacen semejantes reproches a otras naciones? Cuando habló Plejánov, tuvo por un momento la sensación de que era Bismarck quien hablaba a nuestro congreso. Si en Alemania se reparten octavillas diciendo que vienen los cosacos, él tiene que preguntar si esa invasión sería al fin y al cabo una desgracia tan grande; Grecia y Roma fueron destruidas por las invasiones de los bárbaros, pero la cultura no fue aniquilada, y nuestra civilización actual está apenas al comienzo de su desarrollo y se lo debe precisamente a la apropiación de aquella cultura antigua. Con ese discurso suyo en el Reichstag, Bebel tendió la mano al militarismo y rompió con la consigna: «Al militarismo, ni un hombre ni un céntimo». [Bebel: Hasta hoy hemos mantenido inquebrantablemente ese punto de vista.] Se ha descendido al punto de vista del Partido Popular.[^53] No lo digo por antipatía hacia Alemania. [Bebel: Por puro amor.] Tampoco los diputados socialistas en el Parlamento francés han protestado allí una sola vez contra el militarismo.

La verdadera fuerza del militarismo no está en el ejército permanente, sino en la reserva. El reservista es en parte un ciudadano soldado, y nuestra verdadera tarea es impedir la movilización de esa reserva. Se ha dicho que la negativa a prestar el servicio militar es imposible, que a la gente se la procesaría, se la fusilaría. Imagínense la cosa: cada pueblo tiene de cinco a diez reservistas; si se niegan, ¿quién los va a perseguir? ¿La policía? ¿Los burgueses? La consecuencia de la negativa es, ciertamente, la guerra civil, pero la guerra civil es preferible a la guerra entre las naciones; la guerra civil se hace al menos contra el verdadero enemigo, el capitalismo.

Aquí se celebra al mismo tiempo un congreso de los empleados de los ferrocarriles; ellos tienen en su mano hacer imposible cualquier guerra con una simple suspensión del trabajo, y si ganamos además a las mujeres, entonces será hora de romper con la frase y de hacer un trabajo práctico. Y muchos signos de los tiempos hablan a favor de nuestra resolución: los motines de los ejércitos en Inglaterra, Bélgica e Italia. La revolución de 1871 en Montmartre, esa huelga militar en que los soldados se negaron a servir con la «culata en alto», no fue más que una huelga espontánea; ¡qué efecto no tendría la huelga organizada que nosotros proponemos! Aprueben por unanimidad nuestra propuesta, y verán cómo los príncipes tiemblan en sus tronos y se lo piensan dos veces antes de empezar guerras. (Aplausos aislados.)

Se acuerda que cada nación presente un solo orador en este debate.

**Mendelsohn**[^54] (Polonia): Nieuwenhuis ha reprochado chovinismo a los alemanes; semejante reproche solo puede hacerse desconociendo abiertamente la situación política de Europa. Holanda está en una situación aislada, apartada; solo así se entiende el internacionalismo holandés, que no puede ponerse de acuerdo con el internacionalismo socialista y revolucionario. Nieuwenhuis ha reprochado chovinismo al discurso de Bebel. Y ese discurso supuestamente chovinista ha actuado entre la población polaca como un verdadero estímulo de la idea socialista y ha despertado de nuevo el viejo sentido revolucionario e histórico de la población. Esa es, pues, la impresión que ha causado el chovinismo de Bebel en un país que no siente ninguna simpatía especial por el Imperio alemán. Los polacos propusieron en la comisión pasar al orden del día, porque el acuerdo de Bruselas es claro y tenemos que acabar de una vez con el sistema de volver a traer estas cosas a cada congreso. Los polacos oprimidos esperamos y trabajamos por la restauración de Polonia; pero no nos guía en ello ninguna idea chovinista, sino que aspiramos a esa restauración para poder participar en la vida de los pueblos en sentido socialista.

**Zalkai** (Hungría): La propuesta holandesa no puede llevarse a cabo; por eso estamos en contra. En Hungría, donde tanto se chapotea con la libertad, se emplea a los militares para matar a tiros como a fieras a los obreros en huelga. En cada ocasión nos enfrentamos al militarismo. Pero todavía somos impotentes, porque estamos aún en los comienzos de nuestra organización. En nuestro país ni siquiera podría expresarse el punto de vista holandés. Hungría es una Europa en pequeño. En ella están reunidas ocho naciones (magiares, croatas, rumanos, etc.). Las clases dominantes enfrentan a unas nacionalidades con otras y tratan de azuzarlas. El proletariado húngaro todavía lleva el chovinismo en el corazón. Lo superaremos por el camino que nos muestra la propuesta alemana, que apoyamos con plena convicción. (Aplausos.)

**Liebknecht**:[^55] No quiero rebajar el tema al terreno personal, como se ha empezado a hacer; pero sí tengo que rechazar un reproche que se ha hecho al partido socialdemócrata alemán. Se dice que el discurso de Bebel en el Reichstag estaba aquejado de chovinismo. Si yo quisiera devolver el reproche de chovinismo, tendríamos más motivos para reprochárselo al compañero Nieuwenhuis. La socialdemocracia alemana ha permanecido fiel al punto de vista que adoptó desde el principio, y quien diga que se ha apartado de él aunque sea el grueso de un cabello falta a la verdad. Se ha intentado azuzar a los compañeros franceses contra la socialdemocracia alemana; quiere recordar que la socialdemocracia alemana ha protestado siempre, desde 1871, contra la anexión de Alsacia-Lorena, que la ha marcado como un error político, como un crimen político, y que solo muy recientemente hemos repetido esta acusación. Y lo hemos hecho, no al amparo de la inmunidad, sino que hemos alzado esta protesta contra todo el poder militar, contra toda la nación, y hemos cargado con las consecuencias. (Grandes aplausos.) Nieuwenhuis dice que también hemos abandonado el punto de vista de no conceder al militarismo ni un hombre ni un céntimo. También eso es falso. Desde que existe, la socialdemocracia alemana no ha concedido ni un céntimo. Hemos protestado y votado contra todos los proyectos militares. Pero no nos hemos contentado con protestas ciegas; también hemos hecho agitación entre el pueblo con todas nuestras fuerzas. Y si hace poco la cuestión de la continuidad del militarismo se convirtió en consigna electoral, si ahora la mayoría del pueblo alemán se ha pronunciado contra el militarismo, eso se debe únicamente a la agitación socialdemócrata.[^56] (Aplausos atronadores.) Y no a salvo y lejos del fuego, sino en lucha constante con el gobierno y con la policía, hemos librado esta lucha durante años, y el partido la ha pagado con más de mil años de cárcel. Los socialistas alemanes no tenemos necesidad de hacer frases; nuestros actos hablan por nosotros, y consideramos indigno de nosotros seguir defendiéndonos de semejantes reproches. (Aplausos muy vivos.)

Y ahora, al fondo del asunto. No quiero repetir lo que ya expuse ayer al traducir la exposición de Plejánov. Hay dos propuestas: la holandesa y la nuestra. Nieuwenhuis dice que la propuesta alemana es una frase; la resolución holandesa, incluso en su forma diluida, es mucho más una frase. Ya el delegado húngaro ha declarado que votaría por la propuesta de los holandeses si fuera realizable. No solo es irrealizable: es un mero deseo piadoso. De lejos se comprende fácilmente una propuesta así; Holanda no tiene militarismo; otra cosa es Alemania, con su militarismo. Si la huelga militar y la huelga económica fueran algo más que un deseo piadoso, si el partido socialdemócrata tuviera en Europa y en todo el mundo poder suficiente para llevar a cabo esas huelgas, entonces reinarían en Europa condiciones que harían imposible toda guerra. No hemos llegado todavía a ese punto. Mucho sudor ha corrido ya, más de uno ha caído, pero aún estamos lejos de la meta; la tarea más difícil está todavía por delante. Si nosotros exhortáramos a los soldados a desertar, a negarse a servir, entregaríamos nuevas víctimas al Moloch del militarismo y le daríamos ocasión de aplastar con puño de hierro el movimiento socialista. Desde luego, nuestra tarea es derribar al Moloch; tenemos que trabajar para que su brazo de hierro quede paralizado por el espíritu del socialismo; pero eso no lo consiguen conspiraciones pueriles en los cuarteles; eso solo lo conseguimos con una propaganda incansable en el pueblo. Tenemos que trabajar para que las masas se impregnen de las ideas socialistas, para que la gente llegue ya socialista a los cuarteles. Ese es el único medio de alcanzar la meta. Y vamos por el mejor camino. Como su padre, el capitalismo, también el militarismo tiene que extenderse cada vez más, abarcar círculos cada vez más amplios, incorporarse cada vez más reclutas socialistas, y avanzar así cada vez más por el camino de su propia destrucción, hasta que al final el militarismo ya no sea un baluarte del capitalismo. Esta lucha la ha librado hasta ahora la socialdemocracia en Alemania por Alemania, y la seguirá librando así hasta que el militarismo esté abatido, muerto. (Aplausos clamorosos.)

Los holandeses presentan su propuesta con la siguiente modificación:

Considerando que los antagonismos nacionales no están en absoluto en el interés del proletariado, sino en el de sus opresores; considerando que todas las guerras modernas las provoca exclusivamente la clase capitalista en su propio interés, y son en sus manos un medio para quebrar la fuerza del movimiento revolucionario y afianzar la dominación burguesa mediante la continuación de la más vergonzosa explotación; considerando que ningún gobierno puede excusarse con haber sido provocado, puesto que la guerra es el resultado de la voluntad internacional del capitalismo, el congreso obrero socialista internacional de Zúrich declara que los obreros socialistas de los países afectados deben responder a una declaración de guerra de los gobiernos con la negativa a prestar servicio de los reservistas sujetos al servicio militar (huelga militar), con una huelga general, sobre todo en todas las ramas de la industria que tienen relación con la guerra, y con un llamamiento a las mujeres para que retengan a sus maridos y a sus hijos.

**El Dr. Adler**[^57] (Viena): En nombre de la delegación austriaca tengo que declarar que votaremos por la propuesta de los alemanes. Somos enemigos del militarismo tanto como los holandeses, somos revolucionarios igual que los holandeses, y, como los holandeses, deseamos que las clases dominantes y los gobiernos sepan que aquí está reunido un ejército para liberar al mundo de la dominación del capitalismo. Pero no sobreestimamos nuestra fuerza ni subestimamos la inteligencia de nuestros adversarios. Domela Nieuwenhuis opinaba que los gobiernos temblarían si aprobáramos la propuesta de los holandeses. No temblarían: se reirían de nosotros. (Vivos aplausos.) Como dijo Greulich en la fiesta del día de la apertura: nuestra causa es invencible mientras no abandonemos el terreno firme de los hechos. Levántennos en el aire de la fantasía, y estamos perdidos. Nadie puede aniquilarnos, salvo nosotros mismos. La opinión que tengan de nosotros las clases dominantes solo cuenta en segundo lugar; en primer lugar nos importa lo que piensen de nosotros los proletarios. Si tomamos aquí acuerdos que nosotros mismos sabemos irrealizables, nuestros partidarios se dividirán en dos partes. Los que saben dirán: ese fue un acuerdo a la ligera, irrealizable en nuestros Estados militares. Sobre las masas, sobre los entusiastas, todavía medio confusos, que viven en la necesidad y la miseria pero aún no saben bien cómo acabar con ellas, nuestro acuerdo actuaría como una incitación engañosa, como un falso espejismo. (Viva aprobación.) Les mostramos un camino que no es transitable. Cometeríamos —que Domela Nieuwenhuis me perdone— un crimen contra la masa de los proletarios, porque queremos hacerles creer que el camino que indica la resolución de los holandeses puede recorrerse con éxito. Si nosotros, un congreso socialista, no representamos más que una sociedad de gente que se limita a expresar deseos piadosos, en adelante nadie dará valor alguno a nuestras deliberaciones, ni en la Europa que domina ni en la Europa oprimida. (Vivos aplausos.) No queremos dar consejos que nosotros mismos no seguiríamos. Es fácil hacer tales propuestas cuando no se vive en un Estado militar, como los holandeses. Tampoco me extrañaría que los suizos defendieran la resolución holandesa, pero son gente demasiado sensata para eso. (Gran hilaridad.) Domela Nieuwenhuis nos ha reprochado chovinismo frente a los rusos. Pues bien, si no queremos abrir a Rusia el camino que pasa por encima de los cuerpos de los mártires polacos, si no queremos entregarle la mitad de la Europa socialista, todo el mundo sabe que por Rusia no entendemos al pueblo ruso, al pueblo al que tanto debe el socialismo internacional, sino al zarismo. Y en todos los países —también en nuestra Austria— tenemos zarismo de sobra. No queremos allanar el camino al zarismo, y Holanda se quedará aislada con su punto de vista. Si nosotros, que estamos en el centro de la política europea y en el campo de batalla donde se decidirá la lucha entre explotados y opresores, combatimos la barbarie rusa, nos referimos con ello al zarismo manchado de sangre. (Vivos aplausos.) [D. Nieuwenhuis grita: ¡Habla como Caprivi!][^58] Dr. Adler: ¡Me alegra que Caprivi hable así! (Hilaridad tempestuosa.) Ustedes (volviéndose hacia los holandeses) pueden considerarnos peores revolucionarios; cuando llegue el momento, cuando llegue la hora de la decisión, se verá dónde están los que saben actuar y siempre han sabido actuar, y dónde los que saben hablar y siempre han sabido hablar. (Largos y vivos aplausos.)

**Johannsen** declara brevemente en nombre de los noruegos que votarán por la resolución holandesa, que consideran realizable. Es cierto que traería derramamiento de sangre, pero menor que una guerra.

Se levanta la sesión de la mañana.

## Octava sesión, jueves 10 de agosto, a las 3 de la tarde

El presidente, Schmidt, comunica que, a raíz de un telegrama llegado de París sobre la credencial impugnada de la polaca señorita Luxenburg, la mesa ha vuelto a ocuparse de la cuestión de la admisión de la señorita Luxenburg, pero que, ante la declaración de la delegación polaca de que no reconoce la credencial, recomienda pasar al orden del día. El congreso, mientras los franceses protestan vivamente, se pronuncia por mayoría por pasar al orden del día y continúa en consecuencia el debate.

### La actitud de la socialdemocracia en caso de guerra (continuación)

**De Leon** (Partido Obrero Socialista de América): Para América, la cuestión que se discute es más una cuestión de humanidad que práctica. En general, los americanos simpatizan con la propuesta holandesa; pero hay que examinarla más de cerca, y entonces se presenta de manera muy distinta. Una huelga militar pierde su carácter de huelga en el primer momento en que entra en vigor; entonces significa sencillamente la revolución violenta; y las huelgas económicas van siendo superfluas, porque los obreros han comprendido que la clase capitalista saca de ellas más provecho que los obreros. Lo principal es hasta dónde ha penetrado en el pueblo la idea del socialismo. Por eso no se puede contestar a la cuestión de manera absoluta, sino que hay que preguntarse en cada caso si es aconsejable dar ese paso hacia el principio del fin. Los obreros americanos, como también en el futuro tendrán en cuenta en su conducta las condiciones políticas, no podrán dejarse atar por un acuerdo del congreso y, por tanto, se abstendrán en la votación.

**Aveling**[^59] (por la delegación inglesa): La delegación inglesa se ha pronunciado por una mayoría abrumadora a favor de la propuesta de los alemanes. Los obreros ingleses consideran la guerra, hoy y siempre, un crimen, porque hoy y siempre son los obreros los que tienen que soportar las cargas y derramar su sangre. Nunca había estado representada Inglaterra en un congreso obrero internacional con tanto número y con tal representación. Los 65 delegados representan en su mayor parte organizaciones puramente socialistas; otra parte la han delegado partidos obreros independientes que hacen frente a conservadores y liberales y se sitúan en un programa socialista. Una tercera parte representa a los sindicatos, que por primera vez van de la mano de los socialistas y dan muestras de sumarse al programa socialista. Este hecho autoriza las más bellas esperanzas, porque los viejos sindicatos son los que en su juventud cargaron con todo el peso de la lucha por el salario, y todavía hoy lo hacen. Hace poco pareció que iba a estallar una guerra entre Alemania y Francia; entonces era necesario que los obreros alemanes declararan que no querían ninguna pelea con los obreros franceses, y a la inversa, que los obreros franceses respondieran que consideraban hermanos suyos a los obreros alemanes. (Grandes aplausos.) Del mismo modo hicieron los ingleses una declaración así cuando hace poco amenazaba una guerra entre la burguesía inglesa y la francesa. En efecto, tenemos que declarar unánimemente que solo conocemos una guerra legítima, que solo reconocemos una: la lucha de clases. (Grandes aplausos.)

Con el razonamiento de la propuesta holandesa están de acuerdo los ingleses, estamos de acuerdo todos los que estamos aquí. Pero se trata de la forma de llevarla a cabo. Si somos lo bastante fuertes para llevar a cabo la huelga militar, haremos entonces algo muy distinto: entonces se tratará para nosotros de mandar al capitalismo al cielo o al infierno. (Aplausos tempestuosos.) Pero hoy no se trata de una huelga internacional, sino de crear unidad y claridad sobre esta cuestión y de mostrar que todos los corazones laten al unísono en este único sentimiento: alzar con fuerza nuestra voz contra la guerra, por la paz.

**Héritier**[^60] (Ginebra): Pongo enérgicamente en duda que, en lo que se refiere a la cuestión de la guerra, puedan fijarse reglas estrictas para la acción común de todos los pueblos. También a mí me gusta el espíritu de la resolución holandesa, pero reconozco igualmente que es irrealizable. Una cosa es hacer resoluciones y otra convertirlas en hechos. Si alguna vez hubo ocasión de demostrar que la huelga militar es realizable, fue esta primavera, cuando se ordenó a soldados holandeses que dispararan contra el pueblo indefenso; pero si los holandeses no pudieron llevarla a cabo entonces en su propio país, ¿cómo pueden recomendar semejante medida al mundo entero? Nuestra tarea es educar al proletariado en el socialismo, hacerlo fuerte para cualquier eventualidad; entonces tendremos detrás de nosotros un poder enorme que excluirá de antemano toda guerra; ese es el espíritu que respira la resolución alemana, y por eso votamos por ella.

**Volders** (Bélgica): La propuesta alemana no va lo bastante lejos, y por eso los belgas la completan con una resolución. Los alemanes parten del punto de vista de que, haciendo propaganda del socialismo, se hace la mejor propaganda contra la guerra, y de que una propaganda especial contra la guerra es superflua; pero, mientras siga habiendo guerras, el socialismo no llegará a dominar. Por eso la guerra tiene que ser un blanco especial de ataque. Bélgica corre menos peligro de verse arrastrada a la guerra, pero es mayor el peligro de anexión; por eso también ellos tienen todos los motivos para adoptar una posición precisa. Por eso tratan de hacer agitación entre los militares, de llevar la propaganda socialista a los cuarteles; celebran sus reuniones cerca de los cuarteles para poder decir la verdad a los soldados; escriben contra la guerra en la prensa y sufren por ello penas que soportan con gusto. Por eso proponen la siguiente propuesta adicional:

Los representantes de la clase obrera en todas las asambleas legislativas están obligados a rechazar los créditos militares, a protestar contra el militarismo y a defender el desarme.

**Dejeante**,[^61] de los allemanistas franceses, se pronuncia contra la resolución alemana. Había esperado que en el congreso estuvieran representados solo obreros, y no una mayoría de políticos de profesión; el estado de ánimo del congreso sería entonces muy distinto. No cree que por miedo a la superioridad del militarismo haya que renunciar a la huelga militar o a la huelga general. También el Primero de Mayo se movilizan las fuerzas militares contra el proletariado, y sin embargo este no se deja disuadir de una manifestación internacional por la paz mundial. La actuación de los belgas, por lo demás, ha demostrado que la huelga general no es una utopía, sino algo perfectamente realizable.[^62] No hay que preocuparse de los debates en cada país, sino solo del fin común; por eso se emprende en todas partes la creación de organizaciones contra el militarismo y, al mismo tiempo, se emprende inmediatamente la organización de la huelga general. Desde este punto de vista, la mayoría de la delegación francesa votará por la resolución holandesa.

**Turati**[^63] (Italia): No quiere prolongar las discusiones ya habidas, sino limitarse a declarar que sus compatriotas votan por la resolución alemana. La resolución holandesa está sin duda noblemente pensada, pero hoy es imposible llevarla a cabo; tendríamos que aplazarla hasta el día en que tuviéramos el poder, y entonces sería innecesaria. Además, nos asusta la responsabilidad de semejante acuerdo; si no queremos ser simples fanfarrones, sino hombres de acción, tenemos que cumplir los acuerdos, y conociendo el heroísmo y el espíritu de sacrificio de nuestros compañeros, sabemos que se lanzarían entonces a la muerte sin conseguir nada. La huelga general se convertiría en un fusilamiento general. Quiere añadir además que el odio a los franceses, alimentado artificialmente por los burgueses y los gobiernos, no encuentra terreno entre los socialistas italianos; en el corazón de los socialistas italianos el chovinismo está muerto, y la propaganda de los socialistas italianos ha sido siempre antichovinista y antimilitarista. Y la unidad de los obreros de todos los países domina hoy todos los corazones, se ha convertido en un hecho. (Grandes aplausos.)

**Rakowsky**,[^64] en nombre de la delegación búlgara, declara que los búlgaros combaten el despotismo en su propio país con la misma energía que el despotismo de los gobiernos y del capitalismo en Alemania y Francia; la guerra apoya ese despotismo, y Bulgaria está más amenazada que ningún otro país por el despotismo ruso; por eso la delegación búlgara está a favor de la paz mundial. Rechazamos la huelga militar porque es imposible y porque daría a la reacción una nueva arma contra nosotros; si fracasara, aplastaría al socialismo por mucho tiempo. Pero también estamos en contra de la huelga general de los obreros, porque es una ilusión y, como toda ilusión, resultaría en desgracia para los obreros.

**Sceusa**[^65] (Australia): Vengo de un país donde no hay ni poder militar ni diplomacia. Por eso no puedo comprender cómo unos hermanos pueden dejarse ordenar todavía que se despedacen mutuamente; si a mí se me ordenara cometer semejante asesinato, sería el primero en matar a mi comandante; por esta razón voto por la propuesta holandesa.

**Nieuwenhuis**: También en Holanda la lucha contra el militarismo entraña peligros, como lo prueba el proceso que se me abrió por incitación a la subversión a causa de mi resolución de Bruselas. La Liga Militar Socialdemócrata de Holanda pide por telegrama que se apruebe la resolución holandesa.

**Plejánov** pronuncia el discurso de clausura del debate y expone: Es falso hablar de una resolución alemana; esta resolución no es otra cosa que la resolución germano-francesa aprobada hace dos años en Bruselas por la mayoría del congreso, cuyo autor es Vaillant, el valiente representante de la socialdemocracia revolucionaria, cuyo nombre tiene buena fama en la socialdemocracia internacional. Pero para despertar un prejuicio falso, se habla siempre de una propuesta alemana. Plejánov dio luego un resumen bastante largo de aquella exposición de Vaillant, que había señalado que la Triple Alianza no era más vergonzosa que la doble alianza entre Rusia y la Francia que hace cien años proclamó los derechos humanos y hoy se arrastra de rodillas ante el zar ruso.[^66] Aquel fue un discurso libre, libre de todo chovinismo, y con ese espíritu tenemos que tratar también nosotros la propuesta que tenemos delante. Desde este punto de vista parte también una declaración de una parte de la delegación francesa, que dice así:

No creemos poder votar por la resolución de Domela Nieuwenhuis, porque en nuestra opinión llevaría a una carnicería inútil, por no hablar de que ni siquiera se indica cómo habría de emprenderse la huelga militar. Además, opinamos que incluso los que voten por la proposición de Nieuwenhuis no pueden rechazar por ello la propuesta alemana, que declara que el único medio de hacer desaparecer la guerra es poner fin a la lucha de clases mediante la destrucción del capitalismo. La resolución de Nieuwenhuis es para nosotros una ilusión peligrosa. Todo socialista puede y debe votar por la propuesta alemana, piense lo que piense de las proposiciones de Domela Nieuwenhuis.

Jaclard[^67] (Sindicato de la Prensa Socialista), Bonnier (Partido Obrero), Dezay[^68] (Comité Revolucionario Central), Weber (socialistas independientes).

Nieuwenhuis me ha dado la impresión de haber puesto ya en práctica por su cuenta la propuesta de implantar el volapük,[^69] tan poca lógica y tan poco sentido ha mostrado su discurso. (Interrupciones de los holandeses.) Él ha sido quien ha reprochado chovinismo a los alemanes, pero toda su exposición no tenía más fin que despertar los celos de los franceses contra Alemania. Sí, señor mío, no hay que tener el menor sentimiento chovinista, y vergüenza para los que han venido aquí con tales sentimientos, vergüenza para los que (vivas y prolongadas interrupciones de los franceses) esconden en su corazón celos y odio nacionales; ¿y yo, yo iba a albergar esos sentimientos diez veces condenables? Se los han reprochado a los alemanes, y aquí se ha invocado un discurso de Bebel, que al parecer habría predicado el odio nacional contra Rusia. Pero a esto respondo: si Bebel hubiera dicho de verdad lo que se le reprocha, sí, sería un chovinista, ¡y yo, el ruso que comparte su opinión, sería entonces un traidor a mi patria! Pero ¿es realmente así la cosa, como se dice? ¿Qué dijo Bebel? ¿Qué odio nacional predicó? Pues bien, ciudadanos, habló contra la Rusia oficial, denunció al zar, lo puso en la picota de la historia. Sí, en lo que a este respecta estamos en pleno acuerdo con nuestro amigo Bebel. Ya es hora de acabar con el zarismo ruso, vergüenza de todo el mundo civilizado, peligro constante para la paz europea y para el progreso de la cultura. Y cuanto más atacan nuestros amigos alemanes al zarismo, más se lo agradecemos. Bravo, amigos míos, golpeadlo en la cabeza, sentadlo en el banquillo de los acusados tantas veces como podáis, atacadlo con todos los medios de que dispongáis. En cuanto al pueblo ruso, sabe que nuestros amigos alemanes quieren su libertad.

Nadie ha hablado contra el pueblo ruso al aprobar nuestra resolución, sino solo contra el zarismo. Pero si saliera adelante la resolución holandesa, solo se apoyaría al zar, al hombre que oprime la libertad, que ha hecho pasar hambre al pueblo, al hombre que tiene que caer con todo su sistema si el pueblo ruso, si la libertad ha de vencer. Si el ejército alemán entrara cruzando nuestras fronteras, vendría como libertador, como hace cien años los franceses de la Convención Nacional entraron en Alemania para llevar al pueblo la libertad como vencedores de los príncipes.

Se dice que el peligro ruso no es en absoluto tan amenazador. Pero ¿han olvidado ustedes (volviéndose hacia los franceses) que el zar ruso se ha aliado con su burguesía, que es el asesino de Polonia? ¿Cómo puede Francia olvidar hasta tal punto su vieja tradición revolucionaria que quiera hacerse cómplice del zarismo aprobando la resolución holandesa? (Alboroto entre los franceses.)

La resolución holandesa no es más que una frase, cuya aplicación, en el mejor de los casos, como dice la minoría francesa, llevaría a una carnicería, y precisamente a una matanza de lo mejor del proletariado, sin causar al despotismo el menor daño. Se dice que no existe un peligro ruso; pero pregunten ustedes a los delegados de Hungría, Bulgaria y Serbia qué peligro los amenaza por parte del zarismo ruso.

Nieuwenhuis señaló que la burguesía alemana alimenta un odio intenso contra Francia, que tarde o temprano tiene que llevar a una invasión de Francia por los ejércitos alemanes. ¿Acaso la invasión alemana es menos peligrosa que la invasión rusa?

Pero eso es desconocer por completo los hechos. En Francia y en Alemania tenemos un proletariado organizado, y por eso los pueblos tienen que encargarse de que semejante invasión se haga imposible. Pero para conseguirlo hay que extirpar todo chovinismo en Francia y en Alemania, y para que eso ocurra, aprueben la resolución propuesta por una mayoría abrumadora, como manifestación de paz, como manifestación del proletariado poderoso y unánime.

Las continuas interrupciones y el alboroto persistente de los franceses, de algunos holandeses y de otros delegados obligaron a Plejánov, que había rebasado su tiempo de intervención, a interrumpir su discurso. Tras la traducción alemana y la inglesa cosechó aplausos muy vivos.

En la votación por naciones de la resolución holandesa votan a favor Australia, Holanda, Francia y Noruega, y las otras catorce naciones en contra. En la votación siguiente, sobre la enmienda de los belgas, «que los representantes de los obreros en el Parlamento estén obligados a votar contra todo presupuesto de guerra y a defender el desarme general», esta se aprueba por gran mayoría. En la votación de la resolución alemana, incluida la enmienda belga, se abstienen Australia, América, Holanda, Francia y Noruega. Las otras catorce naciones votan a favor de la resolución alemana.

Se levanta la sesión hacia las seis y media.

## Novena sesión, viernes 11 de agosto, a las 9 de la mañana

Volders (Bruselas) asume la presidencia y pide que en las discusiones que quedan se sea lo más breve posible; para el gran número de asuntos que hay que tratar solo se dispone de dos días.

**Nieuwenhuis** protesta en nombre de la fracción holandesa de que Plejánov haya aprovechado su intervención final para decir falsedades. La resolución de Bruselas no es franco-alemana, porque en Bruselas los franceses votaron por su resolución.

**Liebknecht**, en lugar de Plejánov, que está ausente, declara que considera indigno del congreso entrar en disputas personales. La resolución es franco-alemana, porque la presentaron el francés Vaillant y el alemán Liebknecht, y la aceptó la mayoría del congreso.

Tiene además que hacer una comunicación. En el congreso están representadas veinte naciones; hasta ahora solo han votado diecinueve, y una, Brasil, se ha abstenido. Esa credencial se la ha confiado a él la Liga Obrera Socialdemócrata de Brasil; pero, para evitar la acumulación de credenciales, hasta ahora no la ha ejercido. Sin embargo, sería una injusticia con Brasil que no la ejerciera al menos a partir de ahora.

Sigue como asunto siguiente:

### El Primero de Mayo

En nombre de la comisión informa sobre él el **Dr. Adler** (Viena): La comisión ha acordado la siguiente resolución:

1. El congreso renueva el acuerdo del congreso de Bruselas, que dice:

«Para mantener al Primero de Mayo su carácter económico determinado, de reivindicación de la jornada de ocho horas y de afirmación de la lucha de clases,

el congreso acuerda:

el Primero de Mayo es una fiesta común de los obreros de todos los países, en la que los obreros deben manifestar la comunidad de sus reivindicaciones y su solidaridad.

»Esta fiesta debe ser un día de descanso, siempre que las condiciones de cada país no lo hagan imposible».

2. El congreso acuerda la siguiente adición:

La socialdemocracia de cada país tiene el deber de procurar que se haga efectivo el descanso del trabajo el Primero de Mayo y de apoyar todo intento que se haga en este sentido en determinados lugares y por determinadas organizaciones.

3. El congreso acuerda además:

La manifestación del Primero de Mayo por la jornada de ocho horas debe ser al mismo tiempo una manifestación de la firme voluntad de la clase obrera de suprimir las diferencias de clase mediante la revolución social y de emprender así el único camino que lleva a la paz dentro de cada pueblo y a la paz internacional.

En apoyo de esta propuesta el Dr. Adler expone: Se trata de dos cosas: a la comisión se le han presentado varias propuestas para hacer del Primero de Mayo no solo una manifestación por la jornada de ocho horas, sino también una manifestación internacional por la paz. En segundo lugar, los austriacos hemos presentado una propuesta que no se refiere al contenido, sino a la forma de la fiesta del Primero de Mayo.

En la cuestión de la manifestación por la paz, la comisión ha recibido de Francia una serie de propuestas que se pronuncian a favor de esa idea. Pero tantos grupos de partido franceses como a favor se han declarado también en contra de ella. Los austriacos, belgas, italianos, etc., eran en la comisión de la opinión de que una manifestación especial por la paz es superflua, precisamente porque el Primero de Mayo es ya de por sí la manifestación por la paz más poderosa. Bélgica declaró que una manifestación internacional por la paz es peligrosa, porque es algo muy cómodo y barato, a lo que se sumaría también la burguesía en la medida en que no hace negocios con la guerra, los congresistas de la paz, inofensivos en grado sumo. Los de las sociedades burguesas de la paz aprueban en sus congresos resoluciones contra la guerra y luego, en la medida en que son parlamentarios, votan el presupuesto militar de sus gobiernos. Con esa gente no queremos tener nada que ver, a esa gente no la queremos entre nosotros. (Viva aprobación.) Pero los ingleses expresaron esta vez el deseo especial de que la manifestación por la paz se uniera al Primero de Mayo. Las Trade Unions están decididas a hacer esta vez descanso el Primero de Mayo (aplausos), y creen que les resultaría mucho más fácil llevarlo a cabo si la paz internacional se convirtiera también en objeto de la manifestación de mayo. Por eso los alemanes han presentado una propuesta en ese sentido, a la que se han sumado los austriacos y otras naciones. La manifestación por la paz del Primero de Mayo debe organizarse, pues, de modo que los proletarios, al manifestarse con todos los medios por la revolución proletaria, se manifiesten con ello al mismo tiempo por la paz, es decir, en una forma que nos mantenga a distancia a los «ángeles de la paz» de la burguesía sectaria. La segunda cuestión ha dado lugar a más diferencias de opinión. Los austriacos proponemos que el acuerdo de Bruselas sobre el descanso del Primero de Mayo no solo se renueve, sino que se endurezca en su forma. Nos parece que varios países se toman demasiado a la ligera lo que es posible y lo que no lo es el Primero de Mayo. El carácter agitador del Primero de Mayo como manifestación verdaderamente proletaria y revolucionaria solo puede mantenerse mediante el descanso. (Aplausos.) Eso es lo que decía el acuerdo de Bruselas. Los ingleses, que habían votado en contra, declararon que se someterían. Sin embargo, ni siquiera trasladaron la fiesta al Primero de Mayo, sino que la celebraron de nuevo el primer domingo de mayo. Alemania se contó desde el principio entre los países donde el descanso es imposible. En Francia, en París el descanso fue escaso, pero en provincias el Primero de Mayo se celebró con amplitud y dignidad. La situación es ahora esta: si no damos un paso adelante, la fiesta de mayo se adormecerá. (Aprobación.) Y los austriacos vemos en ella la palanca más poderosa de la agitación, el mejor medio para sacudir al proletariado. Es una fiesta proletaria, una fiesta de clase, no solo una fiesta socialdemócrata. Por eso opinamos que a los países que tienen otros métodos de manifestación no hay que ponérselo demasiado fácil con el Primero de Mayo. A los austriacos nos ha perjudicado gravemente en nuestra agitación la conducta de los extranjeros, sobre todo de los alemanes. (Aprobación.) No guardamos rencor a los alemanes, comprendemos su conducta, pero no la disculpamos. También en Alemania se alzaron algunas voces a favor del descanso, e incluso había localidades enteras dispuestas a hacerlo, pero el acuerdo del congreso del partido alemán se lo impidió. Tanto más me ha alegrado que la propuesta de descanso que presentamos aquí la hiciera en la comisión la parte alemana, y que se sumaran a ella Suiza, Italia e Inglaterra. A partir de ahora también Inglaterra hará descanso el Primero de Mayo. Es muy posible, pues, que allí se llegue pronto a una fiesta de mayo mayor que en Alemania. Si se aprueba nuestra propuesta, el acuerdo de Bruselas se mantiene: descanso allí donde no sea imposible. Pero además se impone a cada partido el deber de hacerlo posible allí donde hoy todavía no lo es. Los alemanes deben tomar conciencia de su deber de que no basta con la simple declaración: no se puede. Además, no se puede declarar realmente, para todo un gran imperio, que el descanso es posible o que está excluido. Como en Austria, en Alemania el descanso es posible en algunos lugares y en otros no. Pero en Alemania se ha sido mucho más estricto en mantener el acuerdo de no hacer descanso que en cuidar de que la fiesta se celebrara el Primero de Mayo y no un domingo cualquiera del mes. (Aprobación.) En adelante, el partido tendrá que hacer posible el descanso en todos los países donde hasta ahora era imposible, ¡tendrá que animar a las organizaciones que quieran hacer fiesta, no desanimarlas! (¡Bravo!) Los austriacos no somos soñadores; quizá, para algunos en esta sala, somos incluso demasiado sobrios. Si hemos reconocido en la fiesta de mayo un medio excelente de agitación, eso no nace de la fantasía, sino de la realidad. La cabeza es sin duda una cosa importante, pero el sentimiento de solidaridad internacional que la fiesta de mayo despierta en el último de los proletarios, al que no llegamos con nuestros argumentos, ese factor sentimental es también una realidad. (¡Bravo!) Seríamos igual de malos políticos si descuidáramos la cabeza que si descuidáramos el corazón. (Vivos aplausos.)

**Volders** declara en nombre de los belgas y de los holandeses que estos, sin participar en la discusión, votarán por la resolución.

**Maxwell**[^70] (Partido Laborista Independiente de Inglaterra) expresa, en nombre de la mayoría de los ingleses, su simpatía con la resolución. En Inglaterra hasta ahora se celebraba la fiesta en domingo por consideración a los grandes sindicatos. Tampoco ha faltado el éxito, pero ya es hora de abandonar esa práctica y manifestarse el Primero de Mayo. La primera y la segunda vez la manifestación quizá resulte más débil, pero poco a poco se convertirá en una manifestación poderosa. A raíz de la manifestación por las ocho horas, los parlamentos ya se han ocupado de la cuestión. Ahora hay que incluir también la manifestación internacional por la paz, para que también esta cuestión se ponga en marcha.

**Steadman**[^71] (del Consejo Sindical de Londres) habla, en nombre de la minoría inglesa, a favor de mantener la fiesta el primer domingo de mayo. Las manifestaciones sindicales del domingo son tan grandiosas que han impresionado no solo a la población, sino también a los dos grandes partidos políticos, liberales y conservadores. No son menos entusiastas de la fiesta de mayo que los demás, pero las razones prácticas hablan a favor de su actitud, porque solo en domingo son posibles manifestaciones de masas tan grandes e impresionantes.

**Vandervelde** (Bruselas) llama la atención sobre una diferencia en el texto. El francés habla de manifestación; el alemán, de fiesta; hay que establecer aquí un texto uniforme; la resolución encontró enseguida eco en Austria, Alemania, Italia, etc., pero los franceses se resistieron a la denominación de fiesta. Porque el derramamiento de sangre de Fourmies[^72] no puede llamarse fiesta. Hay que manifestarse, no celebrar. Y si se quiere celebrar, entonces ¡fuera de las fábricas, y que descanse el trabajo!

**Volders** advierte que en Bruselas se acordó, para salir al paso de cualquier duda, designar el Primero de Mayo como día de manifestación. El congreso debe decidir si se acepta este cambio en el texto; él propone tomar como base el texto francés.

**Bebel**: El amigo Adler empezó su exposición declarando que la mayoría de la comisión opinaba que había que endurecer el texto de la resolución de Bruselas, porque a algunas naciones se les ponía demasiado fácil sustraerse al acuerdo de Bruselas, y que eso vale también para Alemania. En Bruselas se acordó el día de descanso siempre que su realización no fuera imposible. Se partió de la idea de que las condiciones políticas y económicas eran demasiado distintas en los distintos países; había que dejar, pues, a cada nación la libertad de decidir la forma de la fiesta de mayo según sus condiciones. Desde luego, entre los compañeros de un mismo país, y sobre todo entre los del extranjero, pueden surgir diferencias de opinión sobre qué forma de la fiesta de mayo hay que elegir en cada caso. Pero hay que confiar en que cada nación sabe juzgar mejor que nadie cómo tiene que tomar la decisión. En el congreso del partido alemán, en el que también participó Adler, se discutió a fondo la cuestión y se acordó por 223 votos contra 6 renunciar al descanso el Primero de Mayo. Con ello la asamblea no resolvió la cuestión de una vez para siempre; el congreso del partido declaró también que el descanso es la forma más digna de la fiesta; si es realizable en cada momento, eso tiene que decidirlo caso por caso el congreso anual del partido según la situación política y económica. No hay, pues, oposición de principio, pero tenemos que reservarnos el derecho de decidir nosotros mismos si se hace o no el descanso. En ningún caso podemos aprobar la segunda parte de la resolución propuesta. Además, está en contradicción insoluble con la primera parte, que repite el acuerdo de Bruselas. En Bruselas se reconoció expresamente a cada nación el derecho de decidir ella misma la forma de la fiesta. Ustedes repiten hoy ese acuerdo y, acto seguido, quieren imponer a cada país la obligación de celebrar la fiesta en una forma muy determinada. Eso es inconcebible. ¿Cómo se plantea esta cuestión en la práctica? Supongamos que en una asamblea una pequeña parte acuerda el descanso; la gran mayoría está en contra; también el congreso del partido ha tomado un acuerdo en contrario. ¿Cuál es entonces la consecuencia? Según esta resolución, la mayoría tiene que someterse a la minoría y ejecutar, contra su mejor convicción, acuerdos que ha reconocido equivocados, perjudiciales. Eso es lisa y llanamente una ruptura de la disciplina del partido. Y el partido tiene que asumir no solo la responsabilidad moral, sino también la financiera. Miles de obreros se quedan sin medios de vida, arrojados a la calle; otros son castigados por los tribunales por incumplimiento de contrato. [Grito de los austriacos: ¡También entre nosotros!] Y según una ley del año 1891, hecha precisamente para este fin, miles de obreros alemanes son castigados además con la pérdida de todo un salario semanal.[^73] Tendríamos entonces la obligación de socorrer materialmente a todas esas víctimas. [Gritos de las otras naciones: ¡No! ¡No! De los alemanes: ¡Sí!]

Si en Alemania se toma el acuerdo del descanso, tenemos también la obligación de que ese acuerdo se cumpla de forma digna. Y entonces se encenderá una batalla con la burguesía y el gobierno como en ningún otro país del mundo. Pero si aceptamos alguna vez esa lucha, queremos elegir nosotros mismos el día de la batalla. (Grandes aplausos.)

Ahora los austriacos nos acusan de haberles dificultado su lucha con nuestro punto de vista. Siempre lo he reconocido y lo he lamentado vivamente. Pero no podemos llevar la abnegación hasta el punto de perjudicar gravísimamente a nuestro propio partido y sus intereses vitales solo para facilitarles su lucha. Como ellos, también nosotros tenemos que seguir en esto nuestros propios caminos.

También en esto tenemos nuestras experiencias. En 1890, una ciudad en la que nuestros compañeros de partido están mejor disciplinados y disponen de las organizaciones más cerradas y fuertes y de los medios más abundantes intentó hacer el descanso el Primero de Mayo. El intento hubo que pagarlo con graves sacrificios y nos enseñó que los sacrificios están en absoluta desproporción con el éxito, no solo con el conseguido, sino con el que se podía conseguir. Y como en Hamburgo, así en todas partes.[^74]

Una cosa más: en Alemania tenemos unos tres cuartos de millón de obreros del Estado en los ferrocarriles y correos, en las minas, etc. Todos esos cientos de miles, por la disciplina que allí se impone, no están en condiciones de cumplir semejante acuerdo. Por otra parte, hay en Alemania grandes distritos donde nuestro partido está fuertemente representado, pero donde, ante las tristes condiciones de vida, sencillamente no podemos exigir a los obreros el descanso.

De la delegación alemana, por tanto, a lo sumo un par de delegados votarán este acuerdo. Completamente inaceptable es la redacción actual del punto 3 de la resolución, según la cual las diferencias de clase deben suprimirse por medio de la «revolución social». Con eso la fiesta de mayo sería sencillamente imposible por ley en toda una serie de Estados alemanes. (Aplausos.)

La delegación inglesa expresa el deseo de que se cierre la discusión o, en su caso, de que los oradores, según la propuesta de Volders, solo tengan dos minutos de tiempo.

**Schumeier**[^75] (Austria): Si los ingleses han llegado en su mayoría a la convicción de que la fiesta del Primero de Mayo es posible, y si los demás sindicatos, que todavía se han declarado en contra, llegan también a la misma convicción, es muy de lamentar que el partido alemán, que por lo demás pretende marchar a la cabeza del movimiento obrero, se quede rezagado en esta cuestión. En algunos lugares de Alemania el descanso es sin duda posible, y el punto 2 de la resolución es la mayor concesión que se podía hacer. Dadas las estrechas relaciones entre los obreros alemanes y austriacos, lamentaría vivamente que los alemanes, aferrándose a su posición negativa y sin tener siquiera el valor de intentar el descanso, siguieran perjudicándonos con su conducta.

**Sceusa**, representante de Australia, se queja primero de que a él, que ha recorrido cinco mil millas por el océano, la propuesta de cierre le haya cortado la palabra.

**Volders** declara por eso que está plenamente justificado conceder todavía la palabra a Sceusa, y Sceusa continúa entonces:

Australia ocupa una posición especial respecto de la fiesta de mayo; mientras que para el hemisferio norte mayo es el comienzo de la primavera, para el hemisferio sur, y por tanto también para Australia, representa el comienzo del invierno, algo así como noviembre. A esto se añade que en Australia ya existe un día festivo obrero para el proletariado, el aniversario de la victoria de los sindicatos en que se conquistó la jornada de ocho horas, que también los gobiernos reconocen como fiesta obrera. Aun así, el partido socialdemócrata se suma a los acuerdos del congreso y celebra también el Primero de Mayo; entonces, claro está, no es una fiesta del proletariado en general, sino la fiesta de la socialdemocracia. Aunque la socialdemocracia todavía es débil, ya tiene vigorosos brotes de desarrollo, y cuanto más se extienda el socialismo en la masa del proletariado, más se convertirá el Primero de Mayo en una fiesta proletaria general.

**Volders** comunica a continuación que en la resolución presentada, punto 3, la expresión «revolución social» se sustituye por «transformación social». La resolución dice ahora así:

*Véase [El Primero de Mayo](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#el-primero-de-mayo-aprobada-el-11-de-agosto-de-1893).*

A propuesta de Bebel se vota por separado. Los puntos 1 y 3 se aprueban por aclamación y por unanimidad. En el punto 2 se vota por nacionalidades; votan a favor de la resolución Holanda, Austria, Inglaterra (mayoría), América, Italia, España, Rumanía, Serbia, Bélgica, Francia, Suiza, Hungría y Polonia (cinco a favor y tres en contra). En contra, Alemania (con todos los votos menos ocho), Dinamarca, Bulgaria y Rusia. Se abstienen Suecia y Australia.

Después de la votación, **Singer** declara para que conste en acta, en nombre de la delegación alemana, que la resolución que se acaba de tratar dice cosas distintas en las distintas lenguas. Si a la delegación alemana se le hubiera sometido a votación el mismo texto que a la inglesa, la delegación alemana habría votado a favor por unanimidad. Mientras que el texto alemán dice que hay que apoyar cada intento de cada sindicato en cada lugar, la traducción inglesa se conforma con la siguiente forma:

Es deber de la socialdemocracia de cada país procurar que la fiesta del Primero de Mayo sea un día de descanso y apoyar a las organizaciones locales en sus esfuerzos en este sentido.

El texto francés dice algo parecido. En el tercer punto del orden del día faltan en la traducción inglesa las palabras de que las diferencias de clase deben suprimirse «mediante la revolución social». Singer declara además que también los compañeros alemanes aprueban el principio del descanso tan cordial y sinceramente como los austriacos y otras naciones, pero que no podemos dejar que nadie nos dicte prescripciones en este sentido. (Aplausos.)

## Décima sesión, viernes 11 de agosto, a las 3 de la tarde

Como la resolución sobre el punto 3 todavía no está lista, se pasa a debatir el punto 5 del orden del día:

### Protección de las obreras

La ponente, **Louise Kautsky** (representante de las obreras de Viena), fundamenta y recomienda por encargo de la comisión la siguiente resolución:

*Véase [Protección de las obreras](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#proteccion-de-las-obreras-aprobada-el-11-de-agosto-de-1893).*

En las dos reuniones de la comisión se acordó mantener la propuesta original, salvo la última frase. Solo hubo una oposición decidida, la de las dos delegadas belgas. Las delegadas belgas están en contra de toda legislación protectora, y en particular de los siete puntos de la resolución, con el argumento de que todas esas leyes solo significan perjudicar a las mujeres en beneficio de los hombres. Sus propuestas se limitan a escuelas profesionales, escuelas de oficios y comedores populares. Pero estas propuestas las rechazaron los demás miembros de la comisión. En cambio, se aprobó por gran mayoría la adición de los italianos para incluir también a las obreras agrícolas. La resolución que ahora se presenta se aprobó con todos los votos salvo los de las belgas y el del francés Keufer, que estaba de acuerdo con la resolución, pero quería incluir también otras reivindicaciones; de los debates se desprendió que el trabajo femenino es el más explotado en todos los países: en todas partes coinciden una jornada más larga con un salario más bajo. También el sistema de pago en especie[^76] está por lo general más extendido entre las mujeres que entre los hombres; a esto se añade que el trabajo del hombre termina cuando sale del taller, mientras que para la mujer es entonces cuando empieza el trabajo de la casa, la crianza de los hijos. El salario de la mujer casada solo debe considerarse un complemento del salario del marido. Hasta ahora las mujeres han sido siempre las que han abierto brecha para la protección de los hombres, ya que la reducción del trabajo femenino ha traído consigo casi siempre, en los oficios en que hombres y mujeres trabajan juntos, una reducción de la jornada de los hombres. Desde este punto de vista hay que considerar la protección de las mujeres. Hay que tener presente, además, que la larga jornada de las mujeres, unida a su bajo salario, trae consigo la degeneración de toda la clase obrera. No planteamos nuestra reivindicación de protección de las mujeres en interés de nuestro propio sexo, sino para promover los intereses de toda la sociedad. Hasta ahora los hombres solo luchaban con un brazo; faltaba el brazo izquierdo, la mujer; si se incorpora también a la mujer, solo entonces estará completo el combatiente. (Aplausos.)

Varios delegados de Rusia, España, Holanda e Inglaterra proponen que se incluya también la reivindicación: «A igual trabajo, igual salario»; la señorita Clays (Bélgica) apoya esta propuesta. La Liga de las Obreras de Inglaterra e Irlanda propone la siguiente adición:

El congreso condena los esfuerzos de la clase media, que pretende proteger a las mujeres trabajadoras pero se opone a una legislación que quiere quebrar el poder de los patronos en lo que se refiere al exceso de trabajo y la mala paga.

El congreso se declara contra el empleo de mujeres y niños con salarios bajos con el único propósito de enfrentarlos a los obreros varones y de hacer bajar las ganancias de los obreros varones.

Para combatir estos males, el congreso desea que los obreros del mundo entero se esfuercen por llevar a las mujeres y a los niños a formar asociaciones o, en su caso, sindicatos, y por asegurarles los mismos salarios que a los hombres.

Además, los obreros deberían hacer tal uso de su poder político que todas las leyes que se refieren a las industrias insalubres, a la reducción de la jornada, etc., se apliquen tanto a las mujeres como a los hombres.

De Bernard Shaw[^77] (de la Fabian Society de Londres) hay además la siguiente propuesta:

El congreso internacional declara que es deber de los representantes obreros de todos los países insistir firmemente en el nombramiento de un número suficiente de inspectoras de fábrica, y ello en todas las ramas del comercio y la industria, y oponerse con decisión a todos los proyectos de ley que tengan por objeto adoptar medidas de protección para las mujeres que no hayan de aplicarse igualmente a los hombres.

**Emilie Clays**[^78] (Bélgica). La comisión belga se ha declarado contra la resolución, no porque sea enemiga por principio de la legislación protectora de las obreras, sino solo por la manera en que se ha tratado la cuestión. Estamos convencidas de que ese tratamiento llevaría precisamente al resultado contrario del que se pretende. Si por un lado se quiere proteger a las obreras, su salud y su moralidad, no se las puede exponer por otro doblemente a esos peligros. Y sobre todo no podemos estar de acuerdo con que se pida para las mujeres una reducción de la jornada mayor que para el hombre; no pedimos derechos reservados para la mujer. Opinamos además que la cuestión de la mujer, que todavía hay que estudiar a fondo, es demasiado amplia para encerrarla en una resolución como esta. Por lo demás, no hay que ocultarse que precisamente en esta cuestión existen tal cantidad de inconvenientes que frustrarían toda garantía de que las reivindicaciones sean realizables, o de que no se abuse de ellas. Aunque socialista, opino que la cuestión de la mujer debe tratarse por separado de la cuestión de los asalariados.

**La señorita Dworschak** (Austria). No pedimos para las mujeres ninguna protección especial, salvo durante el tiempo de dos semanas antes y cuatro después del parto, protección especial que seguramente ningún hombre nos tomará a mal. Estamos convencidas de que esa protección, tal como ya existe en Austria, es demasiado pequeña; por eso propusimos también un periodo de descanso de seis semanas después del parto, pero tropezamos con la resistencia de los ingleses, que en este aspecto no tienen todavía ninguna disposición legal y que, por eso, tienen que empezar con la reivindicación menor para conseguir algún resultado. Pero lo que más subrayamos es la inclusión de la industria a domicilio en la legislación protectora, porque en ella las jornadas de trece a dieciséis horas son lo habitual.

**La señora Kulischoff**[^79] (Milán) defiende el punto de vista del salario igual por trabajo igual, porque de otro modo la consecuencia inevitable sería que la mujer desplazaría el trabajo masculino; además, se corre el peligro de que de otro modo la mujer se vea empujada en masa a la prostitución; por eso propone una adición a la resolución presentada.

**Clara Zetkin**: La cuestión del salario mínimo no figura en el orden del día y no puede, por tanto, traerse al debate en este punto; pero, además, la regulación legal de un salario mínimo o del salario igual por trabajo igual es una utopía. La objeción de la oradora anterior de que, si no se reclamara el salario mínimo, las obreras desplazarían por completo al hombre en el terreno industrial carece de todo fundamento; al contrario, con la reducción de la jornada de las mujeres se reduciría al mismo tiempo la de los hombres, con lo que aumentaría también la demanda de brazos y subirían con ella los salarios. Y con esto cae también la objeción de que la prostitución adquiriría mayor amplitud entre las obreras protegidas. La experiencia enseña precisamente lo contrario: las obreras sin protección son las que aportan el mayor contingente a la prostitución. Además, tengo que oponerme a la señora Clays; el punto de vista que ha defendido esta delegada es el viejo punto de vista de las feministas;[^80] por su importancia de principio para un congreso proletario, tenemos que protestar contra que se reconozca el punto de vista feminista de ver en cada hombre un enemigo de la mujer; como proletarias, tenemos que romper con ellas.

Las feministas burguesas olvidan siempre que entre las mujeres burguesas y las proletarias hay un antagonismo de clase insalvable. Las obreras tienen que gritarles: nos tenemos en demasiada estima para sacaros las castañas del fuego; vuestros privilegios son la consecuencia de nuestra pobreza, vuestra instrucción solo es posible por la ignorancia que se nos impone. ¡El «derecho al trabajo» en su boca solo significa acceso a las profesiones superiores! Y la frase de los derechos humanos universales todavía no ha movido a ninguna mujer burguesa a bajar a las minas o a acarrear piedras en la obra catorce y dieciséis horas día tras día. Las mujeres no tienen que luchar por ampliar los llamados derechos de la mujer, sino por limitar la libertad de los explotadores.

**La señora Irvin** (Inglaterra) está de acuerdo en conjunto con la resolución, pero querría que se suprimiera el pasaje, o la redacción tajante, contra el movimiento burgués de mujeres, porque con ello se rechaza a elementos que van en gran medida de la mano con nosotros.

**La señora van Kol**[^81] (Holanda) se pronuncia contra la resolución. No ve en ella una garantía suficiente contra los males que derivan del trabajo femenino. Teme que millones de mujeres solteras, si se les prohíbe un trabajo cualquiera, es decir, si se les quitan los medios de vida, se vean ante la terrible alternativa de arrojarse en brazos de la prostitución o en brazos de la muerte para escapar de la miseria.

Se cierra la discusión.

**Shaw** protesta de que no se haya sometido a deliberación su resolución.

Un gran número de delegados de Bélgica, España, Rumanía, Holanda, Italia, Francia e Inglaterra han presentado la siguiente resolución:

*Véase [Protección de las obreras, adición](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#proteccion-de-las-obreras-aprobada-el-11-de-agosto-de-1893).*

**La señora Louise Kautsky**, como ponente, apoya que se apruebe la resolución de Shaw como enmienda a la resolución original, ya que solo es una ampliación de su texto; pero se opone a la enmienda que pide salario igual por rendimiento igual. Ni siquiera para los hombres existe una ley de salarios; la reivindicación es, por tanto, irrealizable.

El texto original se aprueba por aclamación, y también la propuesta adicional sobre el salario igual por rendimiento igual se aprueba en votación simple por gran mayoría.

Algunos delegados austriacos hacen constar en acta la siguiente declaración:

Los delegados austriacos que votaron contra la resolución de protección de las mujeres declaran, para evitar cualquier malentendido, que solo votaron en contra porque el punto 5 en particular les parece poco ambicioso, ya que incluso el actual proyecto de ley del Consejo de Gobierno de Zúrich va más lejos.

Joh. Resel, Schumeier, Sikaret, Joseph Steiner, Jos. Hannich, Tomschik, Roscher, Carl Dedie, Jos. Hybes.

Se pasa ahora a debatir el punto 3 del orden del día:

### La táctica política de la socialdemocracia

El ponente, Vandervelde (Bélgica), fundamenta la siguiente resolución presentada por la comisión:

*Véase [La táctica política de la socialdemocracia](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#la-tactica-politica-de-la-socialdemocracia-aprobada-el-12-de-agosto-de-1893).*

**Vandervelde**: A la comisión se le han presentado muchas propuestas; no voy a tocar las que no se han recogido en la resolución; solo quiero mencionar que la propuesta detallada de Allemane[^82] sobre la legislación directa no se recogió, no porque tropezara con una oposición de principio, sino porque por su forma rebasaba con mucho el marco de una resolución como esta. Había además dos resoluciones de los holandeses, una que tomaba posición sobre los anarquistas y otra sobre el socialismo de Estado. En el primer punto no entramos, porque con la actitud del congreso nuestra posición ante los anarquistas ya está nítidamente delimitada; en el segundo tampoco, porque esa resolución solo se había presentado en alemán y por eso no pudo discutirse, y porque, por otra parte, esta cuestión es lo bastante importante para ocupar al próximo congreso. La resolución se aprobó luego por unanimidad en su redacción actual.

Se estableció que la táctica parlamentaria solo puede ser un medio para un fin; el fin principal es la emancipación del proletariado; pero para alcanzarla hacen falta también otros medios además del parlamentarismo, sobre todo en el terreno del movimiento sindical y de la organización del proletariado consciente de clase. El movimiento sindical es absolutamente indispensable incluso con una fuerte agitación política, porque sin una organización obrera completa es imposible vigilar el cumplimiento de las disposiciones protectoras del trabajo. Cada obrero tiene que ser su propio inspector de fábrica, pero solo puede serlo si tiene detrás una organización fuerte. El movimiento sindical está en la misma línea que la organización política. Sería, pues, un error relegar a un segundo plano una u otra actividad; así, tampoco podemos aprobar el punto de vista de descuidar por completo la actividad política en favor del movimiento sindical. Al contrario, con nuestra resolución exhortamos a los obreros de todos los países a hacer uso de sus derechos políticos donde los tienen, y a conquistarlos con todos los medios a su alcance donde todavía no los tienen, pero solo con el fin de conquistar el poder político para liberar al proletariado de la dominación del capitalismo.

Se ha alegado que las leyes protectoras del trabajo no protegen nada, que no sirven de nada a los obreros y que, por tanto, es un esfuerzo inútil colaborar en el desarrollo de la legislación protectora del trabajo. Pero frente a esto está el testimonio del movimiento sindical inglés. Con su agitación por la ley de las diez horas se logró iniciar una elevación física y moral de la clase obrera; y eso es precisamente lo que queremos de la legislación protectora del trabajo.

No desconocemos los peligros de corrupción que trae el parlamentarismo, ya que lleva a los compromisos más antinaturales e incluso a la traición de los principios. Pero ese peligro de corrupción no está en el parlamentarismo mismo, sino en que los parlamentos están en manos de la burguesía; cuando los parlamentos pasen a manos del proletariado liberado, la corrupción quedará arrancada de raíz. Pero como reconocemos los peligros del parlamentarismo en la sociedad burguesa, hemos puesto ciertas garantías, exigiendo que los representantes obreros que entren en los parlamentos cumplan ciertas condiciones. En la lucha de clases no deben perder de vista en ninguna circunstancia que no pueden hacerse compromisos con partidos burgueses por los que pudiera perderse ni un ápice del carácter de clase del proletariado. Solo así puede lograrse la victoria del proletariado; si el capitalismo no es aniquilado y derribado por tierra, el proletariado no puede triunfar; y todo compromiso retrasa la destrucción del capitalismo.

Libertad, igualdad, fraternidad: esta reivindicación ya la ha planteado la sociedad actual. Pero esta trinidad no es en la sociedad actual más que una mentira. El único partido que ha realizado estas palabras, y el único que puede realizarlas, es el partido del proletariado: igualdad en las condiciones económicas de todo lo que tiene rostro humano, fraternidad en el mundo moral.

La cuestión de los compromisos y las alianzas provocó en la comisión debates acalorados, pero al final se llegó a un pleno acuerdo. En los países en que los partidos proletarios están plenamente desarrollados, donde los partidos son fuertes, todo compromiso significa una traición a la causa obrera; pero en la comisión se alegó que en los países en que los partidos obreros están poco desarrollados, donde no existe el sufragio universal, la prohibición estricta de todo compromiso con partidos burgueses ataría las manos a los obreros. Por eso la mayoría de la comisión decidió hacer a esos países cierta concesión, no prohibiendo del todo a los obreros las alianzas con partidos burgueses, pero con la condición expresa de que con ese compromiso no pueda hacerse la menor concesión que borre ni la parte más pequeña de los principios de la causa obrera. Corresponde ahora a cada nación cuidar de que estas disposiciones se cumplan en todas partes. El proletariado es uno en todos los países en su lucha contra el capitalismo. Que esta lucha será mucho más larga, mucho más terrible y exigirá más víctimas que todas las luchas de clases anteriores lo sabemos desde hace tiempo, y también sabemos que la lucha política, como la económica, traerá más de una decepción, y tampoco puede haber duda de que la cuestión del poder no se decidirá en el terreno de los parlamentos, porque los parlamentos, tal como existen hoy, falsean la voluntad del pueblo. Para poner la maquinaria legislativa lo más de acuerdo posible con la voluntad y las necesidades del pueblo, para suprimir la contradicción entre la voluntad del pueblo y los acuerdos de los parlamentos, para fortalecer la joven fuente de la soberanía popular, convinimos en la comisión en procurar la implantación de la legislación directa, es decir, el derecho del pueblo a proponer leyes (iniciativa) y a votar sobre las leyes (referéndum). Hace poco lo hemos visto en Alemania: cómo los parlamentos falsean la voluntad del pueblo, y precisamente en las últimas elecciones. El pueblo se declaró contra el proyecto militar, pero el Parlamento elegido por el pueblo lo aprobó a pesar de ello por mayoría. Con la implantación del referéndum y de la iniciativa popular, algo así habría sido completamente imposible.

De acuerdo con las opiniones de algunos miembros de la comisión, se insistió además en el sistema electoral proporcional, que debe impedir que se atropelle a las minorías.

Por último, tengo que expresar, en nombre de la delegación austriaca, el deseo de que el congreso, con una declaración unánime de simpatía a los compañeros austriacos, que están ahora en plena lucha por el sufragio universal, preste su apoyo moral a los obreros austriacos. Con una resolución aprobada por unanimidad los ayudaremos en su empresa, les facilitaremos la victoria, que será al mismo tiempo una victoria de todo el proletariado.

Una palabra más: al comienzo del congreso tuvimos debates que hicieron esperar a los adversarios que entre nosotros no reinaba la unidad; hubo escenas que daban la impresión de que algunas naciones se alegraban de que otra nación sufriera una pequeña derrota. Borremos esa impresión, mostremos al mundo de los adversarios que estamos unidos, que solo conocemos un enemigo, y la mejor y más clara manera de manifestar esa unidad es aprobar por unanimidad la resolución presentada.

**Vliegen**[^83] habla en nombre de la mayoría de los holandeses. En la resolución de la comisión se han recogido en gran parte nuestras reivindicaciones; solo un punto no nos satisface. En cambio, estamos de acuerdo en que se haya recogido también la lucha económica. La acción política solo puede ser siempre un medio para conseguir el poder económico para la clase obrera. La economía domina la política, y no al revés. Esta idea no estaba en la resolución de los alemanes. El rasgo distintivo del posibilismo es que convierte un medio en fin. En algunos países se actúa de manera posibilista, aunque no se diga ni se escriba. No rechazamos el parlamentarismo, pero queremos limitarlo. Hay mucho bueno en la acción política: los periodos electorales son periodos de agitación. El sufragio universal ofrece un buen medio de organización. Lo malo del parlamentarismo es la corrupción. En la comisión, Allemane pintó las consecuencias del parlamentarismo con colores muy sombríos. Pero la corrupción no solo aparece entre los elegidos, sino también entre los electores. Para sacar adelante a los candidatos se hacen compromisos con los partidos burgueses. Se ocultan los principios del partido y se persiguen solo los fines del momento. No tengo tiempo de apoyar mis afirmaciones con hechos, pero los hechos están ahí. [Gritos: ¡Venga con ellos!] Lo que he dicho no vale solo para Alemania, sino también para Inglaterra y Francia. Y así ocurre en todo el mundo. Hace dos años aceptamos en Bruselas el punto de vista de la lucha de clases; en el terreno de la lucha de clases no hay compromiso. La inclusión de la legislación directa nos ha dado una gran alegría. Tenemos un mandato concreto de votar por nuestra propuesta; no podemos, pues, votar a favor de la resolución de la comisión, pero tampoco en contra; por eso nos abstendremos.

La resolución holandesa dice así:

El congreso, considerando que, si los gobiernos pasan a introducir pequeñas mejoras en la situación de la clase trabajadora mediante leyes de reforma obrera, solo pueden hacerlo y lo harán con la condición de que esas mejoras se ejecuten bajo su vigilancia; considerando que tales mejoras conducen a la reglamentación del trabajo por parte del gobierno y a poner a los obreros bajo la tutela de la autoridad, en una palabra, nos traen un socialismo de Estado que conserva su carácter de socialismo de Estado aun cuando los gobernantes sean elegidos por sufragio universal; considerando, por último, que no es posible una mejora duradera de la situación de las clases trabajadoras sobre la base de la propiedad privada de los medios de producción, declara:

que la tarea de los obreros de todos los países tiene que ser defender, en la regulación del contrato de trabajo, el principio de la autodeterminación y la autoadministración de los obreros afectados, y forjar así de nuevo todas las armas destinadas a oprimir a los obreros en armas para la liberación de los obreros; declara además que las mejoras de la situación de los obreros dentro de la sociedad actual solo pueden ser bien recibidas por los obreros en el sentido de una mejora de su posición de lucha, es decir, como un medio para una mejor organización y para llevar a cabo más fácilmente la expropiación de las clases poseedoras.

Por el agotamiento general debido al gran calor y a la mala ventilación de la sala, se suprime la sesión de la noche que se había previsto y la sesión se interrumpe a las siete.

## Undécima sesión, sábado 12 de agosto, a las 8 de la mañana

Asume la presidencia la compañera Turati-Kulischoff (Milán). No se espere de ella, dice, un largo discurso; disciplina, tolerancia, calma: esas son las exigencias que hoy hay que plantear a los participantes en el congreso para que las deliberaciones lleguen a buen término.

### La táctica política de la socialdemocracia (continuación)

El congreso continúa la discusión sobre la táctica política de la socialdemocracia.

Como primer orador habla **Liebknecht**: Nos llena de feliz satisfacción que, tras los acalorados debates de los primeros días, se haya producido ahora una maravillosa armonía en la cuestión del parlamentarismo. Contra la propuesta de los holandeses no hay ninguna oposición de principio. Si no la aceptamos es solo porque queremos discutir con el socialismo de Estado en un nuevo congreso. Vliegen expresó ayer su asombro de que también nosotros sostengamos que la acción política es solo un medio para un fin. Eso nos ha mostrado bien a las claras cómo ha nacido el sentimiento mezquino y poco fraternal contra nosotros. Uno se hace sencillamente una idea falsa del movimiento alemán. Tengo la satisfacción de declarar a los holandeses que en nuestro programa la idea fundamental de la lucha de clases está expresada con toda claridad y nitidez. En el programa de la Internacional, en el programa que se dio nuestro primer congreso de Núremberg en el año 1868, ese pasaje ya está recogido. Podemos felicitarnos de que el congreso, tras acaloradas discusiones, haya llegado a ver claro sobre los mitos que la burguesía y la policía han atizado sobre nosotros los alemanes, como si ya no estuviéramos en el terreno de la lucha de clases revolucionaria. Nuestro programa es el más radical de todos los programas de los partidos hermanos. En ningún otro país del mundo hay tanta claridad sobre este punto como entre nosotros. Los que nos atacan han aprendido primero de nosotros. (Aplausos.) También se ha hablado de la cuestión de la táctica. La táctica no es una cuestión de principio, sino de práctica. No hay una táctica revolucionaria y otra reaccionaria, sino solo una táctica para fines revolucionarios o reaccionarios. La táctica se rige por las circunstancias. Si las circunstancias cambiaran veinticuatro veces en un día, cambiaríamos veinticuatro veces nuestra táctica. (Aprobación.) Nuestra táctica se rige por la conducta de los adversarios. Si en Alemania hubiera condiciones rusas, a los socialdemócratas alemanes no nos quedaría otra táctica que la de los nihilistas. (Aplausos tempestuosos.) La disputa sobre la táctica se basa en una confusión de causa y efecto. ¡Se trata del objetivo! En las condiciones que reinan en Alemania, nuestra opinión, compartida en la comisión por todos los partidos hermanos con excepción de los holandeses, es que estamos obligados a emplear todos los medios que el Estado y la sociedad ponen a nuestra disposición contra ese Estado y contra esa sociedad. En que utilicemos el sufragio universal también están de acuerdo con nosotros los compañeros holandeses. Lo único que los holandeses quieren limitar es el ejercicio de la actividad parlamentaria. Solo deberíamos protestar en el Parlamento, porque el cuerpo representativo es reaccionario y la participación en sus trabajos lleva a compromisos y a la corrupción. También aquí hay una confusión de los hechos. Así como no hay una táctica revolucionaria o reaccionaria, tampoco la maquinaria del Estado es reaccionaria en sí misma. No es más que un instrumento para ejercer el poder, un arma enorme y cortante. Si un enemigo me ataca con un arma, no me hago dueño de él despreciando el arma; trataré de arrebatársela si no quiero sentirla en mi propia carne. El poder que tenemos enfrente solo podemos vencerlo arrancándole su enorme espada. (¡Bravo!) Se trata de una lucha por el poder, y esa lucha tiene que librarse en el terreno político, para hacernos con la maquinaria legislativa que nuestros adversarios emplean desde hace cien años de manera refinada para oprimir y explotar al proletariado. [Cornelissen (Holanda) grita: ¡Lea usted el Manifiesto Comunista!] ¡Lo leímos antes de que usted viniera al mundo! Solo le deseo al compañero holandés que aprenda a entenderlo. (Vivos aplausos.) ¡La cuestión de la corrupción es una cuestión de organización del partido! Los ingleses todavía no tienen una organización de partido fuerte; por eso pudo darse allí la corrupción de algunos dirigentes que se dejaron sobornar por los adversarios. Entre nosotros un diputado así sería al instante hombre muerto, expulsado del partido con oprobio y deshonra. (Vivos aplausos.) Solo en un punto hubo diferencias de opinión en la comisión: fue en la cuestión de los compromisos con partidos burgueses. Los alemanes estamos en contra de todo compromiso. Queríamos dar al pasaje correspondiente de la resolución la redacción más tajante, que excluyera toda alianza con partidos burgueses. Pero en la comisión se alegó que en algunos países donde el partido es todavía joven las condiciones son tales que en ocasiones no se puede rechazar un compromiso. Como no creíamos tener derecho a prescribir su táctica a los compañeros de los países en que es posible un compromiso, aprobamos un compromiso, pero solo con la condición de que no se vulneren con él la independencia del partido y la pureza del principio. En Alemania todo compromiso es imposible. (Aplausos.) Si todos los países estuvieran tan de acuerdo como Alemania en esta cuestión, ni siquiera habría tenido que ocupar al congreso. Las diferencias que había entre nosotros no eran de principio; eso se vio enseguida en cuanto se disiparon las nubes de la frase revolucionaria que se habían interpuesto. ¡La socialdemocracia tiene que emanciparse de la frase! (Vivos aplausos.) Solo la frase revolucionaria ha causado todo el escándalo. Hay que sentir fraternalmente por el amigo que vuelve de la batalla ardiente cubierto de sudor y de sangre, y no andar espiando sus flaquezas. Claro que quien no hace nada tampoco comete errores. (Aplausos tempestuosos.) En el calor de la lucha puede darse fácilmente un paso a la derecha o a la izquierda que se aparte de la línea. Pero la ruta de marcha tiene que ser la correcta. La ruta de marcha del movimiento alemán es clara y precisa, y ahora esta resolución la recomienda a todos los obreros del mundo. Aprueben ustedes la resolución por unanimidad. (Aplausos tempestuosos.)

**El Dr. Ellenbogen**[^84] (Viena): Aunque los austriacos no desconocemos los peligros del parlamentarismo, estamos de acuerdo con la resolución propuesta. En nuestro país, la exclusión de la clase obrera de los cuerpos legislativos significa para las clases dominantes una oscuridad benéfica, al amparo de la cual dan rienda suelta a sus ansias de dominación. Necesitamos el parlamentarismo para obligar a nuestra burguesía, que en algunas partes de nuestro país se comporta como si Austria estuviera en Asia, a respetar al menos sus propias leyes. Queremos llevar la lucha de clases al Parlamento; eso lo saben las clases dominantes, y por eso tienen tanto empeño en excluirnos de los parlamentos. Necesitamos además el parlamentarismo —y en esto estamos en oposición con Holanda— para hacer en los parlamentos la propaganda más eficaz que pueda imaginarse. Vandervelde dijo ayer que quizá en cierto sentido los compromisos eran necesarios; los austriacos, en cambio, sostenemos el punto de vista de rechazar con toda decisión todo compromiso.

En este sentido proponemos que el congreso considere llegado el momento de emprender en todos los países un movimiento general a favor del sufragio universal para los dos sexos. Nosotros ya estamos en ese movimiento, y los éxitos que ha conseguido Bélgica han dado a nuestro propio movimiento un impulso poderoso, y no solo entre nuestros obreros, sino también entre las clases dominantes. Si aprueban la resolución, apoyarán del modo más eficaz a los obreros austriacos.

**Turati** (Milán) se opone a Vandervelde y niega que los compromisos sean oportunos para los partidos pequeños. Al contrario, un partido fuerte y sólidamente unido puede concluir mucho más fácilmente un compromiso con partidos burgueses sin correr el peligro de perder algo de su importancia, mientras que precisamente los partidos jóvenes y más débiles tienen que velar celosamente por mantener su posición de principio en la más completa pureza.

**Cahan** (América). Estamos a favor de la resolución presentada y hasta ahora hemos obrado conforme a ella; en las últimas elecciones presidenciales ya se emitieron 23.000 votos socialistas. Pero pedimos además que en los parlamentos no se haga solo un trabajo de propaganda, sino también un trabajo realmente práctico. Solo podemos desplegar una propaganda eficaz si ofrecemos también algo a las masas con un trabajo positivo. El ejemplo más concluyente es Alemania. Si los alemanes se hubieran limitado a protestar por principio contra el proyecto militar, habrían confundido a las masas; en cambio, trabajaron de manera positiva y ganaron miles de nuevos partidarios. En cuanto al peligro de la corrupción, Nieuwenhuis, como antiguo parlamentario, ha dado la mejor prueba de lo contrario, pero tampoco Liebknecht y Bebel se han corrompido.

**Singer** propone cerrar la discusión y, tanto en esta cuestión como en las siguientes, oír solo a los ponentes y votar después inmediatamente las resoluciones presentadas.

**Cornelissen.** ¡Ni que fuéramos ganado de votar! (Alboroto entre los franceses.)

**Vandervelde.** Singer, con su propuesta, no pensó ni de lejos en cortar la palabra a los dos franceses inscritos. Propone que hablen todavía los dos franceses y un inglés y que luego se cierre la discusión sobre este punto.

Se aprueba la propuesta.

**Allemane** (París) defiende su propuesta sobre la legislación directa; pero como, por lo limitado del tiempo de palabra, no puede terminar, abandona la sala en señal de protesta.

Los holandeses proponen clausurar el congreso después de este asunto y remitir los puntos no tratados a un nuevo congreso. Tras la enmienda de que se traten todavía la cuestión agraria y la sindical, el congreso acuerda por nueve naciones contra ocho aprobar la propuesta de Holanda.

**Caumeau** (concejal de París): También su grupo está a favor de la acción política; ya es hora de que los obreros pongan fin a los escandalosos sucesos de los parlamentos y gobiernos capitalistas. Recordó los escándalos de Panamá[^85] y el asalto a la Bolsa del Trabajo.[^86] Hay que acabar con este parlamentarismo, incluso con los medios más extremos si no queda otro: proclamando la revolución social.

**Quelch**[^87] (Federación Socialdemócrata de Londres): Los partidos obreros tienen que hacer acción política independientemente de todos los partidos burgueses. Pero esta no debe ser el único medio; también hay que subrayar la lucha económica de la organización sindical. A muchos sindicatos ingleses no les gusta la palabra «revolución», pero en el fondo, en la transformación de la sociedad capitalista, todos están de acuerdo. Con los compromisos con partidos burgueses los ingleses han tenido las experiencias más amargas; los compromisos han tenido efectos verdaderamente devastadores, de modo que la delegación inglesa tiene que declararse con toda decisión contra todo compromiso.

En la votación, dieciocho naciones se pronuncian por la resolución de la comisión; Holanda se abstiene; Noruega está ausente. La votación se acoge con gran júbilo.

Los holandeses proponen por boca de **Vliegen** clausurar el congreso después de este asunto. Una votación sin discusión es un absurdo; por eso es mejor clausurar el congreso y remitir los asuntos no resueltos al próximo congreso. Además, en el poco tiempo que queda hay que fijar el lugar y la fecha del próximo congreso.

**Greulich** se opone en la medida en que al menos la cuestión agraria, en la que no es de esperar oposición, podría resolverse, después de oír al ponente, aprobando simplemente la resolución.

El congreso acuerda por nueve naciones contra ocho no clausurar el congreso hasta después de votar la resolución sobre la cuestión agraria, así como la de la organización internacional y nacional de los sindicatos, después de que delegados italianos y rumanos declararan la importancia capital que tiene para ellos la cuestión agraria. Los delegados americanos e ingleses declaran por su parte que la regulación de la cuestión sindical es tan importante para ellos que tendrían que hacer depender su futura asistencia a los congresos internacionales de que esta cuestión se trate y se resuelva aquí. Los holandeses están de acuerdo con que se incluya esta cuestión en la discusión.

El **profesor Labriola**,[^88] que por el cierre de la discusión sobre la cuestión de la táctica no pudo tomar la palabra, hace constar en acta la siguiente declaración:

Modesta, muy modesta ha sido aquí la actuación de los italianos, como corresponde a gente que representa a un partido que apenas está naciendo. Por eso tampoco nos correspondía llevar aquí la voz cantante en las cuestiones de principio y de táctica. Para eso queremos esperar a que la propia experiencia y los hechos propios den peso a nuestros consejos y a nuestras palabras; pero los italianos, como representantes de la socialdemocracia consciente de clase, no podemos dejar pasar la ocasión de expresar nuestra más cordial simpatía a los austriacos, que están ahora en la lucha por el sufragio universal, movimiento en el que, esperamos, la resolución que se acaba de aprobar los apoyará del modo más eficaz. Sabemos lo que es Austria; no me refiero, naturalmente, solo a la Austria despótica, burocrática y clerical de antaño, sino también a la Austria actual del constitucionalismo aparente. Como italiano, me alegra y me enorgullece poder estrechar la mano precisamente a los compañeros austriacos: el socialista italiano al socialista austriaco, entre los cuales no hay ríos de sangre criminalmente derramada. En este hecho están para el futuro todas las posibilidades de la libertad y del bienestar, todas las esperanzas de la fraternidad de las distintas nacionalidades y razas. Todavía no disponemos de medios para ayudar a nuestros hermanos austriacos en su lucha contra el gobierno; solo pueden acompañarlos aquí nuestros mejores deseos y nuestra colaboración para que se aprobara la resolución que acaba de adoptarse. Ya pasaron los tiempos en que era un estricto deber patriótico del italiano odiar a todos los austriacos como déspotas y servidores de déspotas. Hoy reina despóticamente sobre todos nosotros, y sobre todo en Italia, la Triple Alianza de Panamá.[^89]

Pero, aun así, los italianos no somos infieles en este momento al patriotismo, justificado en otro tiempo, cuando hoy defendemos al proletariado austriaco; porque seguimos luchando contra el gobierno austriaco como socialistas internacionales, contra el viejo despotismo y contra la nueva burguesía.

A continuación se discute el asunto:

### La cuestión agraria

**Jaclard** (París), como ponente, fundamenta en pocas palabras la resolución. La comisión solo ha podido acordar una redacción general, pero la cuestión es de tan gran importancia que hay que abandonar el sistema de no hacerle caso. Las elecciones en Alemania han dado un fuerte aumento de votos de los proletarios del campo; en Francia, los campesinos han elegido concejales socialistas. Pide que se apruebe por unanimidad la siguiente resolución, que dice así:

*Véase [La cuestión agraria](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#la-cuestion-agraria-aprobada-el-12-de-agosto-de-1893).*

Se aprueba por aclamación y por unanimidad.

Se pasa a tratar, por último, el punto 6 del orden del día:

### Organización nacional e internacional de los sindicatos

Como ponente, **Elm**[^90] (Hamburgo) fundamenta la resolución.

En la comisión plenaria, dice, hay acuerdo de principio en que es necesario fortalecer el movimiento sindical tanto en el terreno nacional como en el internacional; la comisión reconoce la resolución acordada por el congreso de Bruselas sobre las luchas económicas.

Solo la cuestión de cómo unir mejor internacionalmente a los sindicatos ha provocado diferencias de opinión; en ella hay que tener en cuenta las dificultades legales de cada país, sobre todo en Alemania y Austria.

La gran mayoría de los obreros alemanes organizados sindicalmente coincide con los ingleses en que una organización laxa no puede ser eficaz, en que las organizaciones locales no corresponden al nivel actual del desarrollo económico, en que es necesaria una centralización y en que la mejor forma de centralización sería la federación central. Al crear federaciones centrales nacionales, los obreros alemanes han tenido que librar una lucha continua con los distintos gobiernos de los Estados. En Alemania hay veintiséis leyes de asociación distintas; si un sindicato ha logrado sortear felizmente los escollos de una ley, quizá caiga pronto de nuevo en los lazos reaccionarios de alguna de las demás leyes de esa red legislativa de pequeños Estados; las decisiones más arbitrarias y contradictorias de las autoridades municipales están a la orden del día. Orientarse en ese laberinto requiere una habilidad especial y una larga experiencia.

Las federaciones nacionales para toda Alemania todavía hoy no son posibles, y mucho menos federaciones internacionales sólidamente articuladas, que pondrían inmediatamente a los sindicatos alemanes en conflicto con el fiscal. Todo depende de la forma de unión que se elija. Mediante contratos de cártel o acuerdos internacionales se puede conseguir, con buena voluntad por ambas partes, lo mismo que con organizaciones internacionales sólidamente articuladas, como lo han demostrado los tipógrafos y también los tabaqueros. En cuanto a la cuestión de los secretariados obreros internacionales, la mayoría de los miembros de la comisión considera lo más conveniente desde el punto de vista organizativo formar primero secretariados nacionales en los distintos oficios; estos podrían intercambiarse todas las noticias importantes sobre el movimiento obrero, huelgas y cierres patronales, así como los informes anuales de cada sindicato; a un país, que se determinaría en común, habría que encomendarle la tarea de formar el secretariado principal o internacional. En los países en que son de esperar vejaciones de las autoridades, los secretariados nacionales podrían formarlos personas de confianza elegidas en asambleas públicas o en los congresos internacionales. Un único secretariado internacional para todos los sindicatos de un país trabajaría de manera demasiado pesada desde el punto de vista organizativo; para dar información y consejo en todos los asuntos obreros internacionales sí es recomendable.

Sobre la cuestión de crear bolsas del trabajo, la comisión está de acuerdo; pero considera necesario subrayar que los sindicatos tienen que tomar ellos mismos su dirección, porque de lo contrario la institución de la colocación de trabajadores podría explotarse para oprimir a los obreros. El orador toca después brevemente las resoluciones aprobadas por unanimidad en la comisión a propuesta de las delegaciones americana, australiana e italiana y recomienda que el congreso las apruebe.

En el debate anterior, observa por último el orador, ya se subrayó que, además de conquistar el poder político, es necesario fortalecer el movimiento sindical. Según los informes dados en la comisión, en varios de los países principales la organización es buena; Alemania tiene un fuerte partido obrero político, pero el movimiento sindical es allí débil. Esto se debe en parte a la crisis persistente y en parte a la escasa libertad de movimiento en Alemania. Fomentar el movimiento sindical es urgentemente necesario en interés de todo el movimiento obrero. En este congreso, los representantes de los obreros ingleses se han puesto de acuerdo con los delegados de los demás países sobre la táctica política. No queremos separarnos, dice el orador, sin asegurar a nuestros hermanos ingleses que lo que han logrado en una lucha heroica nos llena de admiración, que reconocemos sus organizaciones como modelo y que queremos esforzarnos por seguir su ejemplo en el camino de la organización. ¡Con la masa de los obreros bien organizada sindicalmente e ilustrada políticamente, alcanzaremos pronto la gran meta que todos tenemos ante nosotros: la liberación del proletariado del yugo del capitalismo!

Pide que se apruebe la siguiente resolución:

I.

Remitiéndose a la resolución sobre huelgas y boicots acordada en el congreso de Bruselas en 1891, y reconociéndola, el congreso obrero socialista internacional de 1893 en Zúrich acuerda:

Solo la organización obrera puede dar unidad y eficacia a la lucha de la clase obrera en el terreno económico. Es deber de todos los obreros conscientes de clase afiliarse a sus respectivas organizaciones. Es deber del partido obrero político y de la prensa obrera fomentar con toda energía las organizaciones de los obreros en el terreno sindical; los sindicatos están llamados a ser los pilares de la futura organización de la sociedad, y su desarrollo es por eso, junto con la conquista del poder político por la clase obrera, una necesidad absoluta.

Los esfuerzos unidos de la clase capitalista por hacer retroceder el nivel de vida de los obreros exigen una mayor unión de las fuerzas en el terreno sindical, el cultivo de la pertenencia común y de la comunidad de intereses de todos los obreros de todos los ramos y países, sin distinción de religión ni de origen nacional, y el apoyo mutuo y activo entre ellos en todas las luchas contra el capitalismo.

Con este fin el congreso recomienda:

1.º, la fundación de federaciones nacionales de los mismos oficios; 2.º, la conclusión de acuerdos internacionales de ayuda mutua; 3.º, la creación de secretariados obreros nacionales de cada ramo de trabajo, en los que participen todas las federaciones; se les impone el deber de intercambiarse todas las noticias importantes sobre el movimiento obrero, huelgas y cierres patronales, así como los informes anuales de cada sindicato; 4.º, para organizar de manera uniforme la colocación de trabajadores, los sindicatos deben pedir a los municipios en todas las localidades la creación de bolsas del trabajo, cuya dirección se confiará única y exclusivamente a los sindicatos organizados de la ciudad de que se trate.

*Véanse los puntos II y III en [Organización nacional e internacional de los sindicatos](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#organizacion-nacional-e-internacional-de-los-sindicatos-aprobada-el-12-de-agosto-de-1893).*

**Volders** presenta la siguiente contrapropuesta:

*Véase el punto I en [Organización nacional e internacional de los sindicatos](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#organizacion-nacional-e-internacional-de-los-sindicatos-aprobada-el-12-de-agosto-de-1893).*

Siguen los puntos II y III de la propuesta de la comisión.

Inglaterra: Alfr. Greenwood; Bélgica: Jean Volders, E. Pierron; Italia: F. Turati; Estados Unidos: L. Sanial; Australia: F. Sceusa; Rumanía: Many, Mille; España: Iglesias; Bulgaria: Gabrowsky; Serbia: Iv. Baloudjtich; Francia: Mortier; Holanda: Domela Nieuwenhuis, Cornelissen.

La votación sobre el primer punto de las resoluciones da doce naciones a favor de la propuesta de Volders, seis (Alemania, Austria, Dinamarca, Suiza, Hungría y Polonia) a favor de la propuesta de la comisión, y dos (Suecia y Rusia) se abstienen. Los puntos II y III de la resolución se aprueban por aclamación según la propuesta de la comisión.

**Eugenie Collon** expresa el deseo de que estas organizaciones hagan ahora agitación en sentido anarquista.

**Renou** expresa su vivo pesar de que hasta ahora no se haya cumplido el acuerdo de París sobre los informes obreros, y pide a los sindicatos que den sus direcciones.

**Sigg**,[^91] diputado cantonal de Ginebra, comunica que el congreso internacional de estudiantes y antiguos estudiantes socialistas se celebrará en Ginebra del 21 al 24 de diciembre.[^92]

Con esto queda despachado el orden del día, según la propuesta aprobada de los holandeses.

Como sede del próximo congreso, en 1895, **Hobson** propone Londres por encargo de la delegación inglesa; allí se verá que el movimiento socialista en Inglaterra está mucho más avanzado de lo que generalmente se cree.

**Singer** declara que los alemanes aceptan con alegría la invitación inglesa, pero desean que el congreso no se convoque hasta 1896.

Once naciones votan por 1896, ocho por 1895. Con ello, el próximo congreso deberá convocarse en Londres para 1896.

La delegación austriaca presenta la siguiente propuesta:

*Véase [El sufragio universal](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#el-sufragio-universal-aprobada-el-12-de-agosto-de-1893).*

Esta propuesta se aprobó inmediatamente por aclamación, sin debate.

**La señora Kulischoff.** Con esto estarían despachados los asuntos del congreso. Solo tengo que hacer al congreso una comunicación más. En este momento se encuentra entre nosotros el glorioso adalid del proletariado, el adalid intelectual de la socialdemocracia internacional, Friedrich Engels. La mesa ha acordado por unanimidad pedirle que acepte la presidencia de honor y clausure el congreso.

Esta comunicación y la aparición de Engels, que goza de una frescura y una salud admirables, se acogen con júbilo. Una y otra vez resuenan los vivas entusiastas con que los delegados y el público de las tribunas dieron la bienvenida al compañero fiel y valiente. Una vez restablecida la calma, Engels pronunció la siguiente alocución:

*El discurso de clausura está publicado en nuestra sección de Marx y Engels: [Discurso de clausura del Congreso Obrero Socialista Internacional de Zúrich](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1893%20Discurso%20de%20clausura%20del%20Congreso%20Obrero%20Socialista%20Internacional%20de%20Z%C3%BArich).*

La asamblea prorrumpe en vivas tumultuosos. El júbilo dura un buen rato. Los asistentes se ponen en pie y cantan *La Marsellesa*.

Sobre los dos asuntos que ya no llegaron a tratarse, la huelga mundial y la organización internacional de la socialdemocracia, las comisiones nombradas habían propuesto las siguientes resoluciones:

*Véase [No llegó a discutirse: resolución sobre la huelga mundial](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#no-llego-a-discutirse-resolucion-sobre-la-huelga-mundial-propuesta-de-la-comision).*

*Véase [No llegó a discutirse: organización internacional de la socialdemocracia](https://marxismo.school/archivo/congresos/1893%20Congreso%20de%20Z%C3%BArich%20%28II%20Internacional%29#no-llego-a-discutirse-organizacion-internacional-de-la-socialdemocracia-propuesta-de-la-comision).*

El secretario de actas: Dr. H. Lux, Magdeburgo.[^93]

## Lista de los delegados al Congreso Obrero Socialista Internacional de Zúrich (6 a 13 de agosto de 1893)

### Australia

- **Sceusa**, F., Sidney (Australien), Social-demokrat. Federation of Australia.

### Bélgica

- **Van Beveren**, Edm., Gand, Fédération Gantoise (Belgien).
- **Claeys**, Eugénie, Belgique.
- **Debrouckerc**, Louis, Bruxelles, Fédération des étud.-soc.
- **Defnet**, Gustave, Bruxelles, La maison du peuple.
- **Goetschalk**, C., Anvers, Fédérat. anversoise.
- **Van Kol**, Henri, Gent, Vereenigde Weerstandskassen.
- **Van Kol**, Nellie, Bruxelles, Ligue des femmes hollandaises et flamandes; Union pour la solidarité des femmes.
- **Lafontaine**, Henri, Bruxelles, Cooperativ. La Justice.
- **Léonard**, H., Belgique, Fédérat. du Centre.
- **Malenpré**, J., Enseral, Tissiands Gaulois Fédération Verrétoire.
- **Pierron**, E., Belgique, Fédération nat. des métallurgistes.
- **Sas**, François, Bruxelles, Fédération générale des Travailleurs du bois.
- **Serwy**, Victor, Belgique, Fédération Bruxelloise.
- **Standaert**, Camille, Bruxelles, La maison du peuple.
- **Vandervelde**, E., Bruxelles, Parti ouvrier belge.
- **Volders**, Jean, Bruxelles, Parti ouvrier belge.
- **Vanleda**, Jean, Belgique, Fédération nationale cigariers.

### Brasil

- **Liebknecht**, Wilhelm, Berlin, Arbeiterpartei Brasiliens.
- **Seidel**, Rob., Zürich, Deutsche Arbeiter in San Paulo.

### Bulgaria

- **Gabrovsky**, N.Ch., Bulgarien. Parti social-démocrate bulgare. Congrès de Tirnowa.
- **Rakowsky**, Kresta, Choumla, Sozialdem. Bund Bulgariens.

### Dinamarca

- **Jensen**, J., Kopenhagen, Zentral. Fachvereine.
- **Knudsen**, P., Kopenhagen, Sozialdemokratische Partei Dänemarks; vertritt auch die sozialdem. Partei Schweden.

### Alemania

- **Albrecht**, Adolf, Halle, Sozialdem. Partei Prov. Sachsen-Anhalt.
- **Antrick**, Otto, Berlin, Partei.
- **Arnold**, Hans, Konstanz, Partei.
- **Autenrieth**, Offenburg.
- **Baudert**, A., Apolda, Partei Thüringen.
- **Bebel**, Aug., Berlin, Sozialdemokratische Reichstagsfraktion.
- **Beck**, Emil, Zürich, Deutsche Sozialisten.
- **Bernauer**, H., Freiburg.
- **Bernstein**, Ed., London, Partei Schaumburg-Lippe.
- **Birk**, München, Partei.
- **Bock**, W., Gotha, Schuhmacher Deutschlands.
- **Brey**, Aug., III. und IX. Hannoverischer Wahlkreis.
- **Bruhns**, J., Bremen.
- **Bucho**, Friedr., Deutsche Vereine der Schweiz.
- **Bueb**, F., Mühlhausen i. E.
- **Calwer**, R., Braunschweig.
- **Dempwolf**, Friedrich, Zürich, Deutscher Verein Eintracht.
- **Deussen**, Joseph, Schaffhausen, Arbeiterbildungsverein.
- **Diener**, August, Frankfurt a. M., Partei.
- **Dreesbach**, August, Mannheim, Sozialdemokratischer Verein Mannheim.
- **Dullens**, Hugo, Arbeiter - Wahlverein St. Ingbert.
- **Elm**, A. von, Schleswig-Holstein, Partei.
- **Emmel**, L., Saarbrücken, Partei.
- **Fischer**, Richard, Berlin, Partei.
- **Franckel**, Paris, Deutscher Leseklub.
- **Fräsdorf**, J., Dresden.
- **Freistetten**, Amrisweil, Arbeiterbildungsverein.
- **Fritz**, St., Berlin, Genossen von Berlin.
- **Gebel**, Albert, Bergedorf, Glasarbeiter.
- **Grillenberger**, Nürnberg, Partei.
- **Grimpe**, Elberfeld.
- **Grünberg**, K., Hartha (Sachsen), Partei.
- **Hampel**, Chur, Deutscher Arbeiterbildungsverein.
- **Hase**, Königsberg, Partei.
- **Haug**, J. F., Freiburg, Partei.
- **Haupt**, K., Apolda, Verband der Textilarbeiter und -Arbeiterinnen.
- **Herbert**, Fritz, Stettin, Partei.
- **Helms**, Basel, Deutscher Arbeiterbildungsverein.
- **Hildenbrand**, Karl, Stuttgart, Partei.
- **Hoch**, Partei von Hanau, Höchst und Wiesbaden.
- **Hofmann**, A., Saalfeld.
- **Horn**, Georg, Löbtau, Glasarbeiter.
- **Hübsch**, Karl, Berlin.
- **Hug**, Paul, Bant.
- **Jahn**, R., Berlin, Porzellanarbeiter Deutschlands.
- **Junge**, A., Esslingen.
- **Keufenneuer**, Mühlheim, Partei.
- **Kloss**, C., Stuttgart.
- **Lehmann**, G., Dortmund.
- **Lehmann**, C., Offenburg, Reichstagswahlkreis Offenburg.
- **Liebknecht**, W., Berlin, Sozialdemokratische Reichstagsfraktion.
- **Lux**, Dr., Magdeburg, Partei.
- **Meist**, Köln.
- **Metzner**, Th., Berlin, Genossen von Berlin.
- **Metzschke**, A., Altenburg.
- **Müller**, Elberfeld.
- **Näther**, Otto, Berlin, Metallarbeiter.
- **Pinkau**, K., Leipzig.
- **Reichelt**, Albin, Burgstädt.
- **Ruf**, Heinr., Osternburg bei Oldenburg, Glasarbeiter.
- **Sauerborn**, Genf, Deutsche Vereine der Westschweiz.
- **Schättgen**, Zürich, Deutsche Sozialisten.
- **Schippel**, M., Chemnitz.
- **Schmidt**, C., Königsberg.
- **Schmidt**, Heinrich, Zürich, Deutsche Sozialisten.
- **Schmitt**, Pirmasens, Partei Ludwigshafen.
- **Schober**, Karl, Schleifer, Ravensburg.
- **Schöf**, S., Schreiner, Ravensburg.
- **Schreiber**, Erdmann, Aarau, Arbeiterverein.
- **Schumann**, Bruno, Bielefeld, für das östliche Westfalen u. Lippe-Detmold.
- **Schuhmacher**, G., Solingen.
- **Schwarz**, Theodor, Lübeck, Partei.
- **Segitz**, M., Nürnberg, Metallarbeiter Deutschlands.
- **Seifert**, J., Zwickau.
- **Siebert**, Joh., Nürnberg.
- **Singer**, P., Berlin, Sozialdemokratische Reichstagsfraktion.
- **Sperber**, F., Rosenheim.
- **Stadthagen**, A., Berlin, Nieder-Barmen.
- **Stamm**, Cannstatt, Sozialdemokratischer Verein Calw und Partei Cannstatt.
- **Stengele**, G., Hamburg.
- **Störmer**, A., Hamburg, Seemannsverein.
- **Stolpe**, H., Breslau.
- **Stühmer**, H., Hamburg.
- **Timm**, J., Berlin, Genossen von Berlin.
- **Töpper**, Fritz, Karlsruhe, Schneider.
- **Ulrich**, Karl, Offenbach, für das Grossherzogtum Hessen.
- **Ulrich**, G, Neu-Ulm.
- **Wächter**, Th., Stuttgart, Partei.
- **Wesch**, C., Crefeld und Essen.
- **Wieser**, Kommunistischer Arbeiterbildungsverein; London.
- **Wiehle**, R., Hannover.
- **Wurm**, E., Gera.
- **Winkler**, Chur, Deutscher Arbeiterbildungsverein.
- **Zenker**, Th., Karlsruhe, Partei.
- **Zetkin**, Clara, Stuttgart, Socialdemokratische Frauen (Mannheim) und Parteigenossen Berlin.
- **Zielowosky**, Otto, Offenburg, Partei Pforzheim.
- **Zinner**, Winterthur, Deutsche Socialisten.
- **Zitt**, Joseph, Augsburg, Partei.

### Francia

- **Allemane**, Paris, Cercle typographique d’études sociales.
- **Amoretti**, Marseille, Fédération nationale des syndicats corporatifs de France.
- **Amphoux**, Union des Chambres syndicales ouvrières d’Aix.
- **Argyriadès**, Paris, a. Comité révolutionnaire central; b. Comité central du Parti ouvrier (Section Armentières) ; c. agglomération des travailleurs socialistes de l'Allier.
- **Arndt**, Paul, Paris, a. Comité révolutionnaire central; b. Groupe des Etudiants socialistes révolutionnaires internationalistes de Paris.
- **Beusse**, Fernand, Chambre syndicale des ouvriers approprieurs chapeliers de Lyon.
- **Bonnet**, Paris, a. Comité révolutionnaire central; b. Groupe des Etudiants socialistes révolutionnaires internationalistes de Paris; c. Union socialiste révolutionnaire du VI (Parti ouvrier).
- **Bonnier**, Ch., Paris, a. L’Ere nouvelle (revue mensuelle); b. Parti ouvrier (conseil national).
- **Borniol**, Cannes, a. Chambre syndicale des ouvriers typographes de Cannes; b. Chambre syndicale des ouvriers cuisiniers de Cannes et du littoral; c. Chambre syndicale des employés limonadiers restaurateurs de Cannes.
- **Caumeau**, Jules, a. Comité national de la Fédération des travailleurs socialistes de France; b. La Solidarité, groupe d'études et d’action politique et sociale de Chatellerault; c. Chambre syndicale des employés de Paris; d. Chambre syndicale des ouvriers en fer de Paris.
- **Chabert**, Marseille, Fédération nationale des syndicats corporatifs de France.
- **Collot**, Eugénie (citoyenne), Paris, Chambre syndicale des ouvrières tapissières en ameublements.
- **Chausse**, Paris, Parti ouvrier socialiste révolutionnaire (secrétariat général).
- **Contensouzac**, Paris, Ligue intransigeante socialiste.
- **Cortès**, Marseille, Bourse du travail de Marseille.
- **Degay**, Paris, Comité révolutionnaire central.
- **Dejeante**, Paris, Fédération des ouvriers chapeliers de France.
- **Desmurs**, Chambre syndicale des ouvriers et ouvrières de chapellerie de Paris.
- **Dissard**, Lyon, a. Bourse du travail; b. Fédération nationale, Conseil local.
- **Doublier**, Lyon, Syndicat professionnel de l'Union des tisseurs et similaires.
- **Ferra**, Lyon, a. Bourse du travail; b. Fédération nationale, Conseil local.
- **Fière**, Louis, Romans, a. Groupe des travailleurs socialistes révolutionnaires de Romans et Bourg de Péage (Drôme); b. Fédération socialiste du Dauphiné.
- **Gros**, Hypolyte, Marseille, Fédération nationale des syndicats corporatifs de France.
- **Guérard**, Paris, Chambres syndicales des ouvriers et employés des chemins de fer français.
- **Jaclard**, a. Syndicat des Journalistes socialistes; b. Fédération des socialistes indépendants.
- **Keufer**, Auguste, Paris, a. Fédération française des travailleurs du livre; b. Chambre syndicale typographique parisienne.
- **Marianne** (citoyenne), La question sociale.
- **Marchand**, Nantes, a. Syndicat métallurgiste de Couërou; b. Bourse de travail de Nantes; c. Bourse du travail de Cholet; d. Bourse du travail de St-Nazaire; e. Comité socialiste révolutionnaire de Nantes.
- **Mojonnet**, Dijon, a. Bourse du travail de Dijon et de la côte d’or; b. Fédération des travailleurs socialistes de l'Est (Dijon).
- **Montagard**, Marseille, Bourse du travail de Marseille.
- **Mortier**, B., St-Etienne, a. Fédération nationale des ouvriers métallurgistes de France; b. Comité du parti ouvrier socialiste (St-Etienne); c. Fédération nationale des ouvriers métallurgistes de France (section de la Loire-St-Etienne).
- **Pinatel**, Marseille, Fédération nationale des syndicats corporatifs de France.
- **Planteau**, Paris, Ligue intransigeante socialiste.
- **Remy**, L., Paris, a. Comité révolutionnaire central; b. Groupes des Etudiants socialistes révolutionnaires internationalistes de Paris; c. Union socialiste révolutionnaire du VI (Parti ouvrier).
- **Renou**, Paris, Secrétariat national du travail.
- **Roussin**, Xavier, Paris, Union des Chambres syndicales ouvrières du Var, Toulon.
- **Reynaud**, Marseille, Fédération nationale des syndicats corporatifs de France.
- **Simon**, Lyon, a. Bourse du travail; b. Fédération nationale (Conseil local lyonnais); c. Bourse du travail de Roanne; d. Chambre syndicale des ouvriers en chaussures de Voiron; e. Chambre syndicale des cordonniers de Lyon.
- **Stettbacher**, Fédération ouvrière du Tarn, de l'Aveyron et de l'Hérault.
- **St-Domingue**, Paris, Cercle des prolétaires positivistes de Paris, de Buda-Pesth et de la société positiviste de Londres.
- **Veber**, Paris, a. La revue socialiste; b. Fédération des socialistes indépendants.

### Gran Bretaña e Irlanda

- **Anderson**, John, Parliamentary Committee of the Trades Union Congress.
- **Anderson**, R. W., The Yorkshire Fabian Society.
- **Ashton**, J., Miners’ Federation of Great Britain.
- **Aveling**, Ed., London, National Union of Gas Workers.
- **Bax**, E., Belfort, Tottenham, Social Democratic Federation.
- **Byrne**, Mich., Manchester, Amalgamated Society of Tailors.
- **Champion**, H. H., Independent Labour Party of Aberdeen.
- **Cleves**, E. A., Canning Town, Social Democratic Federation.
- **Clynes**, J. R., Oldham, Oldham Trades Council.
- **Crœsel**, H., London, Soc. Scientific Instrument makers.
- **Davis**, W. J., Birmingham, National Society of Brass workers.
- **Edwards**, B., London, Communistischer Arbeiterbildungsverein.
- **Edwards**, E. G., Dover, The Kentish Ind. Labour Party.
- **Field**, Arthur, Leicester, The Independent Labour Party.
- **Fitzpatrick**, R. H., Dublin, Dublin Socialist Union.
- **Freake**, Chas., National Society of Boot makers etc., London.
- **Galbraith**, Samuel, Durham Miners.
- **Gilles**, Ferd., London, The Workers Productive Society.
- **Glynn**, L. A., Leeds, The Independent Labour Party.
- **Greenwood**, A., London, Glass Bottle Makers of Great Brit.
- **Quelch**, Harry, London, Social Democratic Federation.
- **Harford**, Ed., Trades Unions Congress, Parliamentary Commitee.
- **Hobson**, Chas., Sheffield, Trades Council.
- **Hodge**, John, Parliamentary Commitee of the Trades Union Congress.
- **Holmes**, David. Parliamentary Commitee of the Trades Union Congress.
- **Holmes**, James, Leicester, Nat. Hosiery Federation.
- **Juggins**, R., Midland Counties Trades Federation.
- **Irwin**, Marguerite, Glasgow, Womens Provident Protective League.
- **Jarvis**, J., Tunbridge Wells, Social Democratic Federation.
- **Johnson**, John, Durham Miners.
- **Lessner**, Frd., Bloomsbury, Bloomsbury Soc. Society.
- **Lyons**, Lewis, London, The international Tailors, Machinists and Pressers Union.
- **Macdonald**, James, London, The London Trades Council.
- **Maclaren**, C. Scott, London, Amalgamated Society of Tailors.
- **Martin**, J. W., Wolverhampton, The Fabian Society.
- Mrs. **Marx-Aveling**, E., London, National Union of Gas Workers.
- **Maxwell**, Shaw, London, The Independent Labour Party.
- **Macleod**, Ed., London, Amalgamated Society of Tailors.
- **Mowbray**, C. W., London, Amalgamated Society of Tailors.
- Mrs. **Morris-Sparling**, M., London, Hammersmith Soc. Society.
- Miss **Ogilvy**, Edinburgh, The Scottish Labour Party.
- **Ogilvy**, J., Edinburgh, The Scottish Labour Party.
- **O’Connor**, J., London, Coal Porters Federation.
- **Oliver**, S., Walworth, Social Democratic Federation.
- **Olivier**, Sydney, London, The Fabian Society.
- **Pickard**, B., Miners’ Federation of Great Brit.
- **Robinson**, G., Nottingham and District Trades Council.
- **Roland**, H., International Amalgamated Society of Tailors.
- **Sauerborn**, J., Marylebone, Social Democratic Federation.
- **Shaw**, G. Bernard, London, The Fabian Society.
- **Scheu**, Andreas, London, Deptford C. Greenwich Social Society.
- **Sheridan**, E. F., London, Spitalfields Market Porters Union.
- **Smart**, Russel, London, Cheshire Fabian Society.
- **Smith**, J. H., Edinburgh, Scottish Soc. Federation.
- **Smith**, Ad., London, Womens Trades Unions League.
- **Stanley**, A., Glasgow, Miners’ Federation of Great Brit.
- **Steadman**, W. C., London, The London Trades Council.
- **Summers**, J. D., Battersea, Social Democratic Federation.
- **Taylor**, John, Dudley, Midlands Counties Trades Federation.
- **Thorne**, Will, London, National Union of Gas Workers.
- **Vœlkel**, Theobald, London, Glass Bottle Makers of Great Brit. and Irland.
- **Warrington**, J. W., Glasgow, United Trades Council.
- **Watts**, Hunter, London, Social Democratic Federation.
- **Winchewsky**, B., Jewish Trades Unions and socialist Society.
- **Wordsworth**, G., Glasgow, Miners’ Federation of Great Brit.

### Holanda

- **Cornelissen**, Chr., Amsterdam, Partie socialiste.
- **Domela-Nieuwenhuis**, F., Amsterdam, Partie socialiste.
- **Gerhard**, J. W., Amsterdam, Sozialdemokratischer Lehrerverein von Hoiland.
- **Hovingh**, H., Amsterdam, Typographenband „Voorwaarts“.
- **Van Kol**, H., Amsterdam, Verein der Zuckerbäcker.
- **Vliegen**, W. H., Maastricht, Partie socialiste.

### Italia

- **Bussi**, Reggio-Emilia, Federazione delle cooperative.
- **Cabrini e Berenini**, Parma, Associationi socialiste.
- **Canepa**, Oneglia, Lega socialista.
- **Coda**, Milano, Federazione muraria italiana.
- **Croce**, Milano, Società guantai.
- **Dall’Ovo**, Pavia, Circolo socialista.
- **Filippetti**, Dr. A., Milano, Unione Democratico-Socialista.
- **Genoni**, Rosa, Reggio-Emilia, Cooperativa fabbri e fonditori di ghisa.
- **Kuliscioff**, Anna, Milano, Unione figlie del lavoro.
- **Labriola**, Napoli, Circolo socialista.
- **Leonardi**, Milano, Unione typografica-socialista.
- **Pini**, Reggio-Emilia, Società cooperativa muratori.
- **Prampolini**, Milano, Comitato centrale del partito del lavoratori.
- **Riccardi**, Terni, Federazione socialista „Armata dell’ Avvenire“.
- **Rondani**, Reggio-Emilia, Lega socialista.
- **Rossi**, Genova, Lega socialista.
- **Serrati**, Milano, Lega lavoranti mobili.
- **Soldi**, Cremona, Lega Resistenza e socialista contadini.
- **Soja**, Milano, Federazione litografica.
- **Tanzi**, Carlo, Milano, Lega socialista Milanese.
- **Turati**, Filippo, Milano, Nueleo socialista di Porta Venezia; Palermo, Partito dei Lavoratori italiani; Molfetta, Federazione socialista Pugliese.
- **Voghera**, Reggio-Emilia, Società cooperativa marmisti.

### Noruega

- **Kröger-Johansen**, Kristiania, „Det norske Arbejderparti“.

### Austria

- Dr. **Adler**, Victor, Wien, Sozialdemokratische Partei Österreichs.
- **Aich**, Wilh., Villach, Kärnten, Landesorganisation.
- **Bösenböck**, Franz, Wien, Hutmacher Österreichs.
- **Daszinsky**, Ignaz, Krakau, Landesorganisation Galiziens.
- **Dittrich**, Robert, Wien, Schuhmacher Österreichs.
- **Dworschak**, Adelheid, Wien, Landesorganisation Niederösterreichs.
- **Ehrentraut**, Julius, Wien, Sekretär des Unterrichtsverbandes der Arbeitervereine Niederösterreichs.
- Dr. **Ellenbogen**, Wilh., Wien, Sozialdemokratische Partei Österreichs.
- **Harrich**, Joseph, Zürich, Österr.-ungar. Arbeiterverein Zürich.
- **Hanich**, Joseph, Steinschönau, Bezirksorganisation und Glasarbeiter Steinschönaus und Haida.
- **Heinrich**, K., Wien, Hutmach. Österreichs.
- **Höger**, Karl, Wien, Buchdrucker und Schriftgiesser Österreichs.
- **Kautsky**, K., Stuttgart, Landesorganisation Niederösterreichs.
- **Kautsky**, Louise, London, Landesorganisation Niederösterreichs.
- **Kiesewetter**, W., Reichenberg, Landesorganisation Nordböhmen.
- **Dedic**, Karl, Prag, Landesorganisation.
- **Hybes**, Joseph, Brünn, czechische Landesorganisation Mährens.
- **Scaloud**, Josefine, Prag, organisirte Arbeiterinnen Böhmen und Mähren.
- **Kozakiewicz**, Jan, Lemberg, Landesorganisation Galiziens.
- **Lischka**, Joseph, Wien, Metallarbeiter Österreichs.
- **Mokloski**, Kazimierz Stanislaus, Landesorganisation Galiziens.
- **Neururer**, Peter, Wien, Schneider Österreichs.
- **Prähauser**, Jakob, Salzburg, Landesorganisation Oberösterreichs u. Salzburg.
- **Resel**, Hans, Graz, Landesorganisation Steiermark und Krain.
- **Roscher**, Franz, Reichenberg, Textilarbeiter Böhmen und Niederösterreich.
- **Saska**, Ignaz, Innsbruck, Landesorganisation Tirol und Vorarlberg.
- **Scaret**, Ferdinand, Wien, Holzarbeiter Österreichs.
- **Scheu**, Jos., Wien, Landesorganisation Niederösterreichs.
- **Schmidt**, Hugo, Jägerndorf, Landesorganisation Mähren und Schlesien.
- **Schuhmeier**, Franz, Wien, Landesorganisation Niederösterreichs.
- **Stechenberg**, Jakob, Lemberg, jüdische sozialdemokratische Arbeiter Lemberg und Krakau.
- **Tomschik**, Jos., Wien, Eisenbahnarbeiter Österreichs.

*Delegados checos.*

- **Schaller**, Franz, Prag, organis. Tischler Böhmens.
- **Steiner**, Joseph, Pilsen, Landesorganisation Westböhmens.

### Hungría

- **Ancel**, Joh., Agram (Kroatien), Sozialdemokratische Partei u. Holzarbeiter.
- **Ditz**, Jos., Budapest, Gewerkschaft der Drechsler.
- **Jaszai**, Samuel, Budapest, Sozialdemokratische Partei.
- **Kiss**, Adolf, Neupest, Sozialdemokratische Partei.
- **Kittel**, F., Budapest, Gewerkschaft der Schuhmacher, Bildhauer u. Eisendreher.
- **Kösa**, Ludw., Budapest, Gewerkschaft der Hutmacher, Spengler u Wasserleitungsarbeiter.
- **Rädi**, Alexander, Neupest, Sozialdemokratische Partei.
- **Reisch**, Franz, Budapest, Sozialdemokratische Partei.
- **Schuldes**, Franz, Budapest, Gewerkschaft der Tischler.
- **Zalkai**, Alois, Pressburg, Sozialdemokratische Partei und mehrere Gewerkschaften.

### Polonia

- **Daszynsky**, Ignacy, Krakau, Landeskomite von West-Galizien.
- **Grabski**, Stanislaw, Paris, Parti socialiste polonais Posen.
- **Karski**, Warschau, Sozialdemokratische Gruppe von Russisch-Polen.
- **Kozakiewicz**, Jan, Lemberg, Landeskomite von Ost-Galizien.
- **Mendelson**, Stanislas, London, Polnische sozialistische Partei (Russisch-Polen); Ausländischer Verband der polnischen Sozialisten.
- **Mendelson**, Maria, London, Ligue étrangère des socialistes polonais; Parti socialiste polonais.
- **Moklowsky**, Casimir, Machitz, Parti socialiste polonais Stanislawow.
- **Perl**, Felix, London, Parti socialiste polonais.
- **Steckenberg**, Jakob, Lemberg, Jüdischer Arbeiterverein.
- **Vitold**, Jodko, London, Parti socialiste polonais.

### Rumanía

- **Digrim**; **Dobrogeano-Ghera**, C.; **Mille**, Const.; **Panaitesco**, Gregoire; **Radovici**, Jean: Sozialdemokratische Partei von Rumänien, Congrès von Bucharest.

### Rusia

- **Plechanoff**, Georg, Petersburg, Russische sozialdemokratische Partei New York.

### Suiza

- **Affolter**, Jakob, Bern, Arbeiterunion.
- **Arnold**, Wilhelm, Basel, Arbeiterbund Basel und Schweizerisches Parteikomite.
- **Bärtschi**, Julius, Baden, Arbeiterunion und Allgemeiner Arbeiterverein.
- **Berger**, Arbeiterbund Oerlikon.
- **Bertschi**, J., Arbeiterunion Winterthur.
- **Bertschinger-Hug**, Wülflingen, Arbeiter-Union Winterthur.
- **Bitsch**, Zürich, Schweiz. Schneiderverband.
- **Blanc**, Felix, Lausanne, Union ouvrière de Lausanne.
- **Bommeli**, Rud., Genf, Deutscher Arbeiter-Verein, Grütliverein etc.
- **Bosshardt**, J., Thalweil, Sozialdemokratische Mitgliedschaft u. Grütliverein.
- **Brandt**, Paul, St. Gallen, Arbeiterunion.
- **Brun**, Zürich, Maler.
- **Caderas**, J., Küsnacht, Grütliverein.
- **Coda**, J. B., Lausanne, Fédération international des Manœuvres Maçons, Section de Lausanne.
- **Conrad**, P., Horgen, Holzarbeitergewerkschaft von Thalweil und Horgen.
- **Conzett**, C., Oerlikon (Zürich), Arbeiterverein Oerlikon und Umgebung.
- **Conzett**, Frau, Zürich, Arbeiterinnenverein Zürich.
- **Coullery**, P., Chaux-de-Fonds, Grutli Romande.
- **Degen**, Joseph, Oberwil, Sozialdemokratische Mitgliedschaft Oberwil.
- **Dürsteler**, Jak., Wetzikon, Grütliverein.
- **Dubois**, A., Nyon, Holzarbeiter.
- **Dunkel**, G., Zürich, Maurerfachverein.
- **Dunkel**, Winterthur, Arbeiterunion Winterthur.
- **Egli**, Frau, Arbeiterunion Winterthur.
- **Fauquez**, Alois, Lausanne, Union ouvrière de Lausanne.
- **Frech**, L., Metallarbeitergewerkschaft Zürich.
- **Freimüller**, J., Bern, Schweiz. Schuhmacher-Verband.
- **Frick**, K., Zürich, Schweiz. Gewerkschaftsbund.
- **Fürholz**, Solothurn, Sozialdemokratische Partei.
- **Gasser**, Thun, Kreisverband.
- **Gasser**, Florian, Montreux, Menuisiers de la Suisse romande.
- **Graf**, W., Zürich, Grütliverein u. Buchbinderverein Zürich.
- **Greiner**, Louis, Lausanne, Holzarbeiter.
- **Greulich**, Herman, Zürich, Sozialdemokratische Partei.
- **Gschwind**, Stephan, Oberwil, Sozialdemokratische Mitgliedschaft Oberwil und Grütliverein Baselland.
- **Haug**, Karl, Kreuzlingen, Grütliverein.
- **Hediger**, Thalweil, Holzarbeitergewerkschaft von Thalweil und Horgen.
- **Heierli**, D., St. Gallen, Arbeiterunion St. Gallen.
- **Hell**, W., Zürich, Schweiz. Schneider u. Schneiderinnen.
- **Hensler**, Aussersihl, Grütliverein Industriequartier.
- **Héritier**, Louis, Genf, Comité du Partie social.
- **Hotzenköcherle**, R., Chur, Arbeiterbund.
- **Huber**, Dr., Winterthur, Sozialdemokratische Partei.
- **Hug**, Emil, Neumünster, Grütliverein.
- **Hungerbühler**, Zürich, Schweiz. Gewerkschaftsbund.
- **Jauslin**, Emil, Basel, Posamenterverein Basel.
- **Käser**, F., Bern, Schweiz. Typographenbund und Société typographique de la Suisse romande.
- **Keel**, Zürich, Schweiz. Gewerkschaftsbund.
- **Keller-Schwing**, J., Basel, Grütliverein Gross-Basel.
- **Kessler**, Ed., Solothurn. Arbeiterpartei.
- **Kottmann**, Wynenthal, Zentralverband der Tabakarbeiter.
- **Kubli**, Jakob, Netstal, Grütliverein.
- **Künzler**, Joh., Moutier, Grütliverein.
- **Landolt**, C., Zürich, Verein schweiz. Buchbinder.
- **Lang**, Otto, Zürich, Sozialdemokratische Partei.
- **Levy-Isliker**, T., Basel, Sozialdemokratische Partei.
- **Link**, R., Glaser, Schaffhausen, Arbeiter-Union Schaffhausen.
- **Luginbühl**, R., Langenthal, Grütliverein Langenthal.
- **Mäder**, St. Gallen, Grütli- und Arbeitervereine.
- **Manz**, C, Zürich, Verband schweiz. Buchbindergehilfen.
- **Mauchle**, Frida, Oerlikon, Arbeiterinnenverein.
- **Mauchle**, Oerlikon, Sozialdemokratische Mitgliedschaft.
- **Maurizio**, Adam, Bern, Arbeiterunion.
- **Meier**, Joh., Wollishofen, Grütliverein Wollishofen.
- **Merk**, Aug., Zürich, Schweiz. Gewerkschaftsbund.
- **Meili**, St. Georgen, Giesserfachverein St. Georgen.
- **Meili**, Arbeiterbund Oerlikon.
- **Mettier**, H., Zürich, Grütliverein Zürich.
- **Moor**, Karl, Lyss, Grütliverein.
- **Morf**, Aug., Zürich, Färbergewerkschaft.
- **Morf**, Rudolf, Zürich, Metallarbeitergewerkschaft.
- **Muggli**, G., Winterthur, Zentralkomite des Grütlivereins.
- **Müller**, J. B., St. Gallen, Grütliverein.
- **Müller-Ott**, Basel, Sozialdemokratische Partei.
- **Näf**, Eduard, Uzwil, Giesserfachverein.
- **Ostheim**, Zürich, Typographia Zürich.
- **Peter**, K., Horgen, Sozialdemokratische Partei und Grütliverein.
- **Philipp**, Philipp, Winterthur, Schneidergewerkschaft.
- **Pietsch**, Hermann, Zürich, Schweiz. Schneider- u. Schneiderinnenverband.
- **Pivaz**, Fritz, Vevey, Holzarbeiter.
- **Reif**, Arbeiterunion Winterthur.
- **Reimann**, G., Biel, Federation ouvrier horlogère.
- **Roy**, B., Zürich, Schreinergewerkschaft.
- **Ruf**, Aug., Zürich, Fachverein der Holzarbeiter.
- **Sauerborn**, Genf, Schneider- u. Schneiderinnenverband.
- **Schatzmann**, Fried., Lenzburg, Grütliverein.
- **Schenkel**, Zürich, Schuhmacherfachverein.
- **Schmid**, Jak., Zürich, Allgem. Arbeiterverein Zürich.
- **Schiller**, Bernh., Töss, Arbeiterverein.
- **Schmitz**, Zürich, Schweiz. Gewerkschaftsbund.
- **Schönenberger**, Arbeiterunion Winterthur.
- **Schrag**, L., Bern, Grütliverein.
- **Schumacher**, Wipkingen, Grütliverein.
- **Schwitzguebel**, A., Biel, Fédération ouvrier horlogère.
- **Seidel**, R., Zürich, Arbeiterunion Zürich.
- **Sigg**, Genf, Parti socialiste de Genève.
- **Sigrist**, Eduard, Basel, Sozialdemokratische Partei.
- **Standhardt**, Zürich, Zentralverband der Glaser (Schweiz).
- **Steck**, A., Bern, Schweiz. Parteikomite.
- **Steiger**, Gustav, Bern, Arbeiterunion.
- **Stünzi**, Heinr., Aussersihl, Grütliverein.
- **Teufel**, A., Lausanne, Allgem. Arbeiterverein.
- **Thomann**, Aug., Zürich, Schweiz. Gewerkschaftsbund.
- **Thurowe**, Davos.
- **Vogt**, Schreiner, Zürich, Gewerkschaft (Ersatz).
- Frl. **Wahlen**, Basel, Schweiz. Arbeiterinnenverein.
- **Waldvogel**, Schaffhausen, Arbeiterunion.
- **Wassilieff**, Bern, Arbeiterunion.
- **Weber**, Rudolf, Affoltern, Grütli- und Arbeiterverein.
- **Werner**, Winterthur, Zentralkomite des Grütlivereins.
- **Wetzel**, Solothurn, Arbeiterpartei.
- **Widmer**, Alois, Zürich, Fachverein der Buchbinder.
- **Wolf**, Hans, Melchnau, Grütliverein.
- **Würgler**, Zürich, Arbeiterbildungsverein Zürich III.
- **Wyss**, J., Zofingen, Sozialdemokratische Mitgliedschaft und Grütliverein.
- **Zeisberg**, J., Zürich, Schweiz. Gewerkschaftsbund.

### Serbia

- **Balukdzitsch**, Zivoin, Belgrad, Sozialisten und Arbeiter Serbiens.

### España

- **Iglesias**, Pablo, Madrid, Partido Socialista obrero.
- **Parcia-Luendo**, A. G., Barcelona, Union general de trabajadores de Espana.

### Estados Unidos de América

- **Cahan**, Abraham, New York, United Hebrew Trades of New York and Brooklin.
- **De Leon**, Dan., United States of Amerika, Socialist Labour Party.
- **Sanial**, L., New York, Central Labor Federation.

## Lista de los telegramas de felicitación

recibidos por el congreso socialista internacional de Zúrich hasta el 10 de agosto.

*Granada:* socialistas. — *Lisboa:* Cercle socialiste et Fédération Chambres syndicales. — *San Francisco:* consejo obrero. — *Palermo:* socialistas. — *Bergamasco:* socialistas. — *Nápoles:* círculo socialista. — *Rávena:* partido socialista revolucionario. — *Burnley* (Inglaterra): Federación Socialdemócrata. — *Londres:* carpinteros. — *Ruan:* partido obrero. — *Marsella:* Fédération socialiste Méridionale. — *Calais:* partido obrero. — *París:* unión de obreros socialistas. — *Bruselas:* mecánicos. — Karl Henckell. — *Kruševac* (Serbia): obreros. — Un grupo de socialistas. — *Belgrado:* unión de obreros y artesanos. — *Tărnovo:* partido socialdemócrata. — *Šumen* (Bulgaria): Unión Obrera Socialdemócrata Búlgara. — Socialdemócratas *polacos* en París. — Revolucionarios *polacos* en Viena. — *Ámsterdam:* unión de soldados socialdemócratas. — *Ámsterdam:* unión de empleados neerlandeses de ferrocarriles y tranvías. — El compañero Gafenmeier.

*Austria. Eger:* representación territorial socialdemócrata. — *Karlsbad:* sociedades de oficio de sastres y zapateros. — *Greslitz* (Bohemia): los compañeros de la localidad. — *Neu-Welt:* compañeros de los Montes de los Gigantes bohemios. — *Klattau* (Bohemia): los compañeros de partido. — *Reichenberg:* socialistas checos y alemanes de Rochlitz. — *Reichenberg:* por los obreros conscientes de Bohemia del Norte, la representación territorial. — *Arad* (Hungría): los socialistas unidos. — *Agram* (Croacia): los cerrajeros socialdemócratas. — *Fünfkirchen* (Hungría): los compañeros de la localidad. — *Praga:* tipógrafos organizados.

*De Budapest:* los obreros sombrereros de Hungría. — Sociedad de oficio de los hojalateros. — Sociedad de oficio de los carpinteros. — Sindicato de sastres. — Las redacciones de los periódicos *Munkás*, *A Munka Őre*, *Czipész* y *Typographia*, en nombre de los socialdemócratas de Hungría. — *Presburgo:* obreros socialistas. — *Jägerndorf:* los obreros de la localidad. — *Arad:* socialistas de la localidad. — *Deutsch-Liebau:* los compañeros de la localidad. — *Bennisch* (Silesia austriaca): asociación obrera de la localidad. — *Agram:* compañeros de partido. — *Villach:* tipógrafos. — *Brünn:* tipógrafos, Partido Obrero Socialdemócrata. — *Innsbruck:* representación del partido para el Tirol y Vorarlberg. — Los compañeros de Pradl. — *Temesvár:* representación socialista del distrito.

*De Viena:* tipógrafos organizados de Austria. — Unión de los orfeones obreros de la Baja Austria. — Compañeros. — Caldereros de Viena. — Aserradores. — Compañeros del distrito XIII. — Orfeón obrero Freisinn. — Unión de Enseñanza de la Baja Austria. — Jaboneros. — Los torneros organizados. — Metalúrgicos. — Tapiceros organizados.

*Marne* (Holstein): varios compañeros. — *Breslau:* un socialista encarcelado. — *Apolda:* gimnastas libres de Turingia. — *Solingen:* compañeros de la localidad. — *Cottbus:* partido socialdemócrata. — *Magdeburgo:* asociación central de jardineros. — *Friedrichshagen:* Marie Kunst, por Fritz Kunst, que está detenido. — *Reutlingen:* Federación Alemana de Metalúrgicos. — *Bielefeld:* metalúrgicos unidos. — *Elberfeld:* los diez mil obreros renanos reunidos en la localidad. — *Adorf:* el congreso de partido del distrito electoral 23 de Sajonia. — *Loschwitz,* cerca de Dresde: los compañeros. — *Halberstadt:* liga de orfeones de las provincias de Sajonia y Anhalt. — *Feuerbach* (Wurtemberg): asociación socialdemócrata de Stuttgart, distrito de Stockach. — *Fráncfort:* socialdemócratas. — *Pforzheim:* los compañeros. — *Wandsbeck:* asamblea de compañeros de partido. — *Lübeck:* partido socialdemócrata. — *Bromberg:* colonos de vacaciones del Regimiento 129. — *Brandeburgo:* los compañeros. — *Lusacia:* compañeros de partido. — *Homburg:* los reclutas rojos de la localidad. — *Dresde:* los compañeros de partido. — *Bromberg:* los obreros del taller del Ferrocarril del Este. — *Osterode:* los compañeros del Harz. — *Bonn:* los compañeros de partido. — *Leipzig:* socialdemócratas. — *Leipzig:* los herreros. — *Hamburgo:* unos albañiles. — *Múnich:* los compañeros del club de discusión.

*De Berlín:* compañeros del distrito electoral 5. — Los dependientes y empleados de comercio rojos, hombres y mujeres. — Asociación libre de músicos civiles profesionales. — Asociación electoral socialdemócrata del distrito electoral 4 de Berlín. — Asamblea general de la asociación electoral del distrito 2 de Berlín. — Asociación de los camareros de Berlín. — Compañeros del distrito electoral 6.

*Payerne:* asociación obrera internacional. — *Interlaken:* asociación obrera general. — *Chur:* liga obrera. — *La Chaux-de-Fonds:* asociación obrera general. — *Thun* y *Berna:* sindicatos de los talleres federales. — *Thun:* sociedad de oficio de los sastres.

*Imbach* (Sajonia): asociación electoral obrera. — *Londres:* Keir Hardie. — *Países Bajos:* Liga de carpinteros neerlandeses. — *Viena:* carpinteros de Viena.

*Budapest:* un compañero. — *París:* *L’Ère nouvelle*. — *Komorn:* los sastres y carpinteros. — *Nueva York:* John Swinton. — *Reims:* socialistas. — Mineros del carbón. — *Viena:* representación del Partido Socialdemócrata Austriaco. — *Hamburgo:* sección de Hamburgo de los barberos, peluqueros y fabricantes de pelucas alemanes.

*Budapest:* sastres y carpinteros. — *Altona:* oficiales panaderos de Altona. — *Berna:* Cutta. — *Viena:* limadores austrohúngaros. — *Ginebra:* albañiles y peones. — *Charlottenburg:* asociación electoral. — *Bonn:* asociación Neue Zeit. — *Klagenfurt:* los compañeros.

*Fráncfort:* mujeres socialistas. — *Múnich:* mujeres socialistas. — *Rothenburgsort-Weddel:* mujeres socialistas. — *Lisboa:* Partido Obrero de Portugal.

[^1]: El Grütliverein, asociación obrera y democrática suiza fundada en 1838; el Partido Socialdemócrata Suizo, de 1888; la Unión Sindical Suiza (Schweizerischer Gewerkschaftsbund), de 1880.
[^2]: El congreso de las Trade Unions de Glasgow, en septiembre de 1892. El Comité Parlamentario era el órgano ejecutivo de ese congreso anual.
[^3]: Herman Greulich (1842-1925), encuadernador de origen alemán, fundador de la socialdemocracia suiza y desde 1887 secretario obrero suizo, cargo oficial pagado por la Confederación.
[^4]: Karl Bürkli (1823-1901), socialista zuriqués, fourierista en su juventud, fundador de cooperativas de consumo y delegado en los congresos de la Primera Internacional.
[^5]: El secretariado obrero suizo (Arbeitersekretariat), oficina de estadística y asesoramiento de la Unión Obrera Suiza subvencionada por la Confederación, que dirigía Greulich.
[^6]: Paul Singer (1844-1911), fabricante berlinés, diputado socialdemócrata en el Reichstag y copresidente del partido alemán desde 1890.
[^7]: Panagiotis Argyriadès (1849-1901), abogado de origen griego afincado en París, del Comité Révolutionnaire Central blanquista.
[^8]: Louise Kautsky, de soltera Strasser (1860-1950), esposa de Karl Kautsky y secretaria de Engels; John Hodge, dirigente sindical escocés de los obreros siderúrgicos; Daniel De Leon, del Socialist Labor Party de Estados Unidos; Eleanor Marx-Aveling, hija de Marx.
[^9]: El congreso de la Unión de Asociaciones Obreras Alemanas (Verband Deutscher Arbeitervereine), reunido en Núremberg en septiembre de 1868, que se adhirió al programa de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
[^10]: Auguste Keufer (1851-1924), secretario de la Federación Francesa de Trabajadores del Libro, sindicalista reformista y positivista.
[^11]: John Hunter Watts, de la Social Democratic Federation británica.
[^12]: Charles Bonnier, profesor francés en Oxford, del Parti Ouvrier de Guesde.
[^13]: Gustav Landauer (1870-1919), entonces redactor de *Der Sozialist*, órgano de los «Independientes» berlineses expulsados de la socialdemocracia alemana en 1891, que se fueron acercando al anarquismo.
[^14]: Charles Mowbray (1857-1910), sastre y anarquista inglés, antiguo miembro de la Socialist League.
[^15]: El zar Alejandro II, muerto en un atentado de Naródnaya Volia (Voluntad del Pueblo) el 13 de marzo de 1881.
[^16]: August Bebel (1840-1913), tornero, dirigente de la socialdemocracia alemana y diputado en el Reichstag.
[^17]: Abraham Cahan (1860-1951), periodista socialista judío de Nueva York, nacido en Lituania.
[^18]: Christiaan Cornelissen (1864-1942), socialista revolucionario holandés, próximo a Domela Nieuwenhuis, más tarde sindicalista revolucionario.
[^19]: Los «Jóvenes» (die Jungen), oposición de izquierda dentro de la socialdemocracia alemana, expulsada en el congreso de Erfurt de 1891; de ella salieron los «Socialistas Independientes».
[^20]: Charles Hobson, delegado del Consejo Sindical (Trades Council) de Sheffield.
[^21]: Jean Volders (1855-1896), periodista, uno de los fundadores del Partido Obrero Belga y director de *Le Peuple*.
[^22]: Wilhelm Werner, tipógrafo berlinés, uno de los dirigentes de los «Jóvenes» expulsados en 1891 y de los «Socialistas Independientes».
[^23]: Ernest Degay, blanquista parisino.
[^24]: Édouard Vaillant (1840-1915), antiguo miembro de la Comuna de París y del Consejo General de la Internacional, dirigente del Comité Révolutionnaire Central blanquista, que no fue a Zúrich por la campaña de las elecciones legislativas francesas de agosto de 1893.
[^25]: Victor Renou, del Secretariado Nacional del Trabajo de París.
[^26]: Pablo Iglesias (1850-1925), tipógrafo, fundador del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores.
[^27]: Constantin Mille (1861-1927), periodista socialista rumano.
[^28]: Émile Vandervelde (1866-1938), abogado, dirigente del Partido Obrero Belga.
[^29]: Piotr Lavrov (1823-1900), revolucionario y teórico populista ruso, emigrado en París.
[^30]: Benjamin Pickard (1842-1904), presidente de la Federación de Mineros de Gran Bretaña y diputado liberal-laborista por Normanton; así escrito en las actas.
[^31]: Ferdinand Domela Nieuwenhuis (1846-1919), antiguo pastor protestante, fundador de la Liga Socialdemócrata holandesa, que fue derivando hacia el anarquismo.
[^32]: Sydney Olivier (1859-1943), funcionario colonial británico y miembro de la Sociedad Fabiana, que lo delegó al congreso.
[^33]: Robert Seidel (1850-1933), maestro y poeta obrero de origen sajón, redactor de la *Arbeiterstimme* de Zúrich.
[^34]: Gueorgui Plejánov (1856-1918), fundador del grupo marxista ruso Emancipación del Trabajo, constituido en Ginebra en 1883; en las actas, Plechanoff.
[^35]: La crisis franco-siamesa de julio de 1893, en la que Francia bloqueó Bangkok e impuso a Siam la cesión de los territorios al este del Mekong, con fuerte tensión con Gran Bretaña.
[^36]: Lucien Sanial (1835-1927), periodista francés emigrado a Estados Unidos, del Socialist Labor Party.
[^37]: Así en las actas; en la propuesta del día anterior firma B. Edwards, delegado inglés.
[^38]: Ignacy Daszyński (1866-1936), dirigente de la socialdemocracia polaca de Galitzia, en la Polonia austriaca.
[^39]: Rosa Luxemburg (1871-1919), que acudió con una credencial del periódico *Sprawa Robotnicza* (La Causa Obrera), publicado en París por los socialdemócratas polacos opuestos al Partido Socialista Polaco. Ese mismo año fundó, con Leo Jogiches y otros, la Socialdemocracia del Reino de Polonia.
[^40]: Ferdinand Gilles, periodista alemán residente en Londres, enfrentado con Engels y con los socialdemócratas alemanes, que lo acusaban de ser confidente de la policía.
[^41]: Amilcare Cipriani (1844-1918), revolucionario italiano, combatiente garibaldino y de la Comuna de París, deportado a Nueva Caledonia; socialista revolucionario próximo a los anarquistas.
[^42]: Clara Zetkin (1857-1933), socialdemócrata alemana, que dirigía desde 1892 *Die Gleichheit*, periódico de las obreras socialistas.
[^43]: Socialista de Lausana, diputado en el Gran Consejo del cantón de Vaud.
[^44]: Émile Chausse, ebanista, concejal blanquista de París.
[^45]: Leó Frankel (1844-1896), orfebre húngaro, miembro de la Comuna de París y del Consejo General de la Internacional, dirigente del Partido Obrero General de Hungría; así escrito su apellido en las actas.
[^46]: Karl Grillenberger (1848-1897), cerrajero, editor del *Fränkische Tagespost* de Núremberg y diputado socialdemócrata en el Reichstag.
[^47]: La Conferencia Internacional de Protección del Trabajo convocada por Guillermo II en Berlín en marzo de 1890.
[^48]: John Robert Clynes (1869-1949), dirigente sindical de los obreros del gas de Oldham, más tarde diputado laborista.
[^49]: Adolphe Smith (1846-1924), periodista inglés, traductor oficial en los congresos internacionales.
[^50]: Charles Longuet (1839-1903), proudhoniano francés, miembro de la Comuna de París y yerno de Marx.
[^51]: César de Paepe (1841-1890), médico, fundador del socialismo belga y figura destacada de la Primera Internacional.
[^52]: Alude a las declaraciones de Bebel en el Reichstag de que, en una guerra contra la Rusia zarista, los socialdemócratas defenderían el país.
[^53]: La Deutsche Volkspartei, partido democrático burgués del sur de Alemania.
[^54]: Stanisław Mendelson (1857-1913), socialista polaco, uno de los fundadores del Partido Socialista Polaco en 1892; la señora Mendelson-Jankowska, firmante de la adición de Bebel, era su esposa, Maria Jankowska-Mendelson.
[^55]: Wilhelm Liebknecht (1826-1900), antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, fundador con Bebel del Partido Obrero Socialdemócrata alemán y director de *Vorwärts*.
[^56]: Las elecciones al Reichstag de junio de 1893, convocadas tras la disolución del Reichstag por su rechazo del proyecto de ley militar del canciller Caprivi; los socialdemócratas obtuvieron 1.787.000 votos y 44 escaños.
[^57]: Victor Adler (1852-1918), médico, fundador y dirigente del Partido Obrero Socialdemócrata de Austria.
[^58]: Leo von Caprivi (1831-1899), canciller del Imperio alemán de 1890 a 1894.
[^59]: Edward Aveling (1849-1898), socialista inglés, compañero de Eleanor Marx.
[^60]: Louis Héritier, socialista ginebrino.
[^61]: Victor Dejeante (1850-1927), sombrerero, del Partido Obrero Socialista Revolucionario de Jean Allemane; elegido diputado por París ese mismo mes.
[^62]: La huelga general belga de abril de 1893 por el sufragio universal, que obligó al Parlamento a aprobar el sufragio universal masculino, aunque con voto plural.
[^63]: Filippo Turati (1857-1932), abogado milanés, fundador del Partido de los Trabajadores Italianos (1892) y de la revista *Critica Sociale*.
[^64]: Christian Rakovski (1873-1941), entonces estudiante socialista búlgaro en Suiza; más tarde dirigente bolchevique.
[^65]: Francesco Sceusa (1851-1919), socialista italiano emigrado a Sídney.
[^66]: La Triple Alianza de Alemania, Austria-Hungría e Italia (1882); la alianza franco-rusa se estaba concluyendo en esos años (1891-1894).
[^67]: Victor Jaclard (1840-1903), blanquista, miembro de la Comuna de París.
[^68]: Así en las actas; probablemente Degay, del Comité Révolutionnaire Central.
[^69]: Lengua artificial creada en 1879 por Johann Martin Schleyer. Se había presentado al congreso una propuesta sobre una lengua internacional.
[^70]: Probablemente Shaw Maxwell, primer secretario del Independent Labour Party.
[^71]: William Charles Steadman (1851-1911), dirigente del sindicato de los constructores de barcazas del Támesis y del Consejo Sindical de Londres, más tarde diputado.
[^72]: El 1 de mayo de 1891, en Fourmies (norte de Francia), la tropa disparó contra una manifestación obrera y mató a nueve personas.
[^73]: La reforma de la ordenanza industrial (Gewerbeordnung) de 1891, que permitía al patrono retener hasta una semana de salario al obrero que abandonara el trabajo sin preaviso.
[^74]: En Hamburgo, el Primero de Mayo de 1890, los patronos respondieron al paro con un cierre patronal masivo que se prolongó durante semanas.
[^75]: Franz Schuhmeier (1864-1913), socialdemócrata vienés, más tarde diputado; así escrito en las actas.
[^76]: El *truck system*, pago del salario en vales o mercancías de la tienda del patrono.
[^77]: George Bernard Shaw (1856-1950), escritor irlandés, miembro de la Sociedad Fabiana.
[^78]: Emilie Claeys (1855-1943), obrera textil de Gante, dirigente feminista y socialista del Partido Obrero Belga.
[^79]: Anna Kuliscioff (1857-1925), médica y revolucionaria de origen ruso, compañera de Turati y cofundadora del Partido Socialista Italiano.
[^80]: *Frauenrechtlerinnen*, las defensoras de los derechos de la mujer del movimiento burgués.
[^81]: Nellie van Kol (1851-1930), escritora y feminista holandesa, esposa del socialista Henri van Kol.
[^82]: Jean Allemane (1843-1935), tipógrafo, antiguo communard, fundador del Partido Obrero Socialista Revolucionario.
[^83]: Willem Vliegen (1862-1947), pintor de brocha gorda, socialdemócrata holandés, más tarde uno de los fundadores del Partido Obrero Socialdemócrata (SDAP).
[^84]: Wilhelm Ellenbogen (1863-1951), médico, socialdemócrata vienés, más tarde diputado.
[^85]: El escándalo de la Compañía del Canal de Panamá, que estalló en 1892 y comprometió a numerosos diputados y ministros franceses sobornados.
[^86]: El 6 de julio de 1893 el gobierno Dupuy hizo ocupar por la tropa y cerrar la Bolsa del Trabajo de París.
[^87]: Harry Quelch (1858-1913), dirigente de la Social Democratic Federation y director de su periódico, *Justice*.
[^88]: Antonio Labriola (1843-1904), filósofo marxista italiano, profesor en la Universidad de Roma.
[^89]: Alusión a la Triple Alianza de Alemania, Austria-Hungría e Italia y al escándalo de la Banca Romana de 1892-1893, el «Panamá italiano».
[^90]: Adolph von Elm (1857-1916), tabaquero, sindicalista y cooperativista hamburgués, diputado socialdemócrata en el Reichstag.
[^91]: Jean Sigg, socialista ginebrino, diputado en el Gran Consejo de Ginebra.
[^92]: Engels envió a ese congreso un saludo, publicado en nuestra sección de Marx y Engels: [Al Congreso Internacional de Estudiantes Socialistas](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1893%20Al%20Congreso%20Internacional%20de%20Estudiantes%20Socialistas).
[^93]: Heinrich Lux, periodista socialdemócrata de Magdeburgo, redactor de estas actas.
