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Title: Congreso de Stuttgart de la II Internacional (1907)
Description: Las resoluciones del VII Congreso Socialista Internacional, reunido en Stuttgart en agosto de 1907: la resolución sobre el militarismo y los conflictos internacionales, con la enmienda de Luxemburg, Lenin y Mártov sobre el uso de la crisis provocada por la guerra; la condena de la política colonial; partido y sindicatos; emigración e inmigración, y sufragio femenino.
Author: VII Congreso Socialista Internacional
Date: 1907-08
URL: https://marxismo.school/archivo/congresos/1907%20Congreso%20de%20Stuttgart%20%28II%20Internacional%29
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*Congreso celebrado en Stuttgart del 18 al 24 de agosto de 1907. Traducido de* Internationaler Sozialisten-Kongreß zu Stuttgart, 18. bis 24. August 1907 *(Berlín, Buchhandlung Vorwärts, 1907), pp. 39-40, 50-51, 58-59, 64-66 y 70-72, según el [ejemplar digitalizado de Internet Archive](https://archive.org/details/internationale00inte), cotejado en algún punto con la versión francesa del* Compte rendu analytique *(Bruselas, 1908), [ejemplar digitalizado de la biblioteca de Sciences Po](https://archive.org/details/sc_0000957997_00000001704135). Algunos títulos son nuestros. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/congresos/originales/1907%20Internationaler%20Sozialisten-Kongre%C3%9F%20zu%20Stuttgart%20%28II.%20Internationale%29).*

*Las actas completas de las sesiones están en [Actas del Congreso de Stuttgart (II Internacional)](https://marxismo.school/archivo/congresos/1907%20Actas%20del%20Congreso%20de%20Stuttgart%20%28II%20Internacional%29).*

## Resolución sobre la cuestión colonial (22 de agosto de 1907)

El congreso considera que la política colonial capitalista, por su naturaleza más íntima, ha de conducir al avasallamiento, al trabajo forzado o al exterminio de la población indígena de los territorios coloniales. La misión civilizadora que invoca la sociedad capitalista no le sirve más que de tapadera para sus apetitos de conquista y de explotación. Solo la sociedad socialista ofrecerá a todos los pueblos la posibilidad de desarrollarse hasta la plena cultura. La política colonial capitalista, en lugar de acrecentar las fuerzas colectivas, destruye, mediante la esclavización y la depauperación de los indígenas y mediante guerras asesinas y devastadoras, la riqueza natural de los países a los que trasplanta sus métodos. Con ello retrasa o impide incluso el desarrollo del comercio y la salida de los productos industriales de los Estados civilizados. El congreso condena los métodos bárbaros de la colonización capitalista y exige, en interés del desarrollo de las fuerzas productivas, una política que garantice el desarrollo cultural pacífico y ponga las riquezas del subsuelo de la Tierra al servicio del progreso de la humanidad entera.[^1]

Confirma una vez más las resoluciones de París (1900) y de Ámsterdam (1904) sobre la cuestión colonial y rechaza de nuevo el actual método de colonización, que, capitalista por su esencia, no tiene otro fin que conquistar pueblos extranjeros y someterlos para explotarlos sin piedad en provecho de una minoría ínfima, mientras en el propio país aumentan las cargas de los proletarios.

Como enemigo de toda explotación del hombre por el hombre y como defensor de todos los oprimidos,[^2] sin distinción de raza, el congreso condena esta política de rapiña y de conquista, que no es sino la aplicación desvergonzada del derecho del más fuerte y que pisotea el derecho de los pueblos vencidos.

La política colonial aumenta el peligro de complicaciones bélicas entre los Estados colonizadores y acrecienta las cargas que estos soportan por el ejército y la flota.

Desde el punto de vista financiero, los gastos coloniales, tanto los que causa el imperialismo como los que se hacen en interés del desarrollo económico de las colonias, deben recaer sobre quienes son los únicos que sacan provecho del saqueo de los países extranjeros y cuyas riquezas proceden de ellos.

El congreso declara, por último, que los diputados socialistas tienen el deber de combatir irreconciliablemente en todos los parlamentos este método de explotación y servidumbre despiadadas que reina en todas las colonias existentes.

Con este fin deben defender reformas que mejoren la suerte de los indígenas, impedir toda violación de los derechos de los indígenas, su explotación y su esclavización, y trabajar con todos los medios a su alcance por educarlos para la independencia.

## Resolución sobre el sufragio femenino (22 de agosto de 1907)

El Congreso Socialista Internacional saluda con la mayor alegría que por primera vez se haya reunido en Stuttgart una conferencia internacional de mujeres socialistas,[^3] y se declara solidario con las reivindicaciones que esta ha formulado. Los partidos socialistas de todos los países tienen el deber de luchar enérgicamente por la implantación del sufragio universal femenino. Por eso, en particular, también sus luchas por la democratización del derecho de voto a los cuerpos legislativos del Estado y del municipio en favor del proletariado han de llevarse como luchas por el sufragio femenino, que debe exigirse con energía y defenderse con insistencia tanto en la agitación como en el parlamento. En los países donde la democratización del sufragio masculino está ya muy avanzada o se ha alcanzado plenamente, los partidos socialistas han de emprender la lucha por la implantación del sufragio universal femenino y defender, junto con ella y como es natural, todas las reivindicaciones que todavía tengamos que plantear en interés de la plena ciudadanía del proletariado masculino. Es deber del movimiento socialista de mujeres de todos los países participar con el máximo despliegue de fuerzas en todas las luchas que los partidos socialistas libren por la democratización del derecho de voto, pero también trabajar con la misma energía para que en esas luchas la reivindicación del sufragio universal femenino se defienda con seriedad, conforme a su importancia de principio y a su alcance práctico. El Congreso Internacional reconoce que no es oportuno fijar para cada país el momento exacto en que debe empezar una lucha por el derecho de voto, pero declara que, cuando se libre una lucha por el derecho de voto, solo debe llevarse según los principios socialistas, es decir, con la reivindicación del sufragio universal para mujeres y hombres.

## Resolución sobre las relaciones entre los partidos políticos y los sindicatos (23 de agosto de 1907)

I.[^4] Para la completa liberación del proletariado de las cadenas de la servidumbre intelectual, política y económica, la lucha política y la lucha económica de la clase obrera son igualmente necesarias. Así como la tarea de las organizaciones del partido socialista está principalmente en el terreno de la lucha política del proletariado, la tarea de las organizaciones sindicales está sobre todo en el terreno de la lucha económica de los trabajadores. El partido y los sindicatos tienen, pues, tareas de igual valor que cumplir en la lucha de emancipación del proletariado.

Cada una de las dos organizaciones tiene un terreno propio, determinado por su naturaleza, en el que ha de decidir su acción con plena autonomía. Pero junto a él hay un terreno cada vez más amplio de la lucha de clases proletaria en el que solo pueden lograrse éxitos mediante la cooperación unánime de la organización del partido y la organización sindical.

La lucha del proletariado será, por tanto, tanto más fructífera y favorable cuanto más estrechas sean las relaciones entre los sindicatos y las organizaciones del partido, sin perder de vista la unidad de la organización sindical.

El congreso declara que la clase obrera debe llegar a establecer y mantener de modo permanente, en todos los países, relaciones estrechas entre el partido y los sindicatos.

El partido y los sindicatos han de apoyarse y sostenerse moralmente en sus acciones y servirse en su lucha únicamente de los medios que favorezcan la lucha de liberación del proletariado. Cuando haya diferencias de opinión sobre la conveniencia de los métodos que deban emplearse, han de ponerse de acuerdo entre sí.

Los sindicatos solo podrán cumplir su deber en la lucha de emancipación de los trabajadores si en sus acciones se dejan guiar por el espíritu socialista. Al partido le incumbe el deber de apoyar a los sindicatos en sus esfuerzos por elevar y mejorar la situación social de los trabajadores.

El congreso declara que el progreso del modo de producción capitalista, la concentración creciente de las fuerzas productivas, la creciente unión de los patronos y la dependencia cada vez mayor de cada empresa respecto del conjunto de la sociedad burguesa han de condenar a la impotencia a la actividad sindical si esta se basa exclusivamente en el cuidado de los intereses de los gremios profesionales, sobre la base del egoísmo corporativo y de la teoría de la armonía de intereses entre el capital y el trabajo.

El congreso opina que los sindicatos podrán librar con tanto más éxito la lucha contra la explotación y la opresión cuanto más unitaria sea su organización, cuanto más fuertes sean los fondos indispensables en la lucha sindical, cuanto más hondo sea el conocimiento que sus miembros tengan de la conexión de las condiciones de la vida económica y cuanto mayores sean su espíritu de sacrificio y su entusiasmo, que brotan con la máxima fuerza del ideal socialista.

II. Conforme a la disposición establecida por la conferencia de Bruselas de 1892 y aprobada por el congreso de París de 1900,[^5] el congreso invita a todos los sindicatos a hacerse representar en los congresos internacionales y a mantener una estrecha relación con el Buró Socialista Internacional de Bruselas. Encarga a este último que se ponga en contacto con el Secretariado Internacional de los Sindicatos en Berlín[^6] para intercambiar informaciones sobre la organización y la agitación.

III. El congreso encarga al Buró Socialista Internacional que reúna todos los documentos que puedan facilitar el estudio de las relaciones entre los sindicatos y los partidos socialistas de todos los países y que informe sobre ello al próximo congreso.

## Resolución sobre la emigración y la inmigración de los trabajadores (23 de agosto de 1907)

El congreso declara:

La inmigración y la emigración de los trabajadores son fenómenos tan inseparables de la naturaleza del capitalismo como el paro, la sobreproducción y el subconsumo de los trabajadores. A menudo son un medio para reducir la parte de los trabajadores en el producto del trabajo, y en ocasiones adquieren dimensiones anormales a causa de persecuciones políticas, religiosas y nacionales.

El congreso no puede ver un remedio contra las consecuencias que la emigración y la inmigración puedan acarrear a la clase obrera en ninguna clase de medidas económicas o políticas de excepción, pues estas son estériles y reaccionarias por su naturaleza; en particular, no lo ve en una restricción de la libertad de circulación ni en una exclusión de nacionalidades o razas extranjeras.

En cambio, el congreso declara que es deber de los trabajadores organizados defenderse contra el descenso de su nivel de vida que a menudo trae consigo la importación masiva de trabajadores no organizados, y declara además que es deber suyo impedir la importación y la exportación de esquiroles. El congreso reconoce las dificultades que en muchos casos surgen para el proletariado de un país que se halla en un estadio elevado de desarrollo del capitalismo a causa de la inmigración masiva de trabajadores no organizados y acostumbrados a un nivel de vida inferior, procedentes de países de cultura predominantemente agraria y campesina, así como los peligros que le acarrea una determinada forma de inmigración. Pero no ve en la exclusión de determinadas naciones o razas de la inmigración —que, por lo demás, es también condenable desde el punto de vista de la solidaridad proletaria— un medio adecuado para combatirlas. Recomienda, por tanto, las medidas siguientes:

I. Para el país de inmigración:

1. Prohibición de la exportación y de la importación de los trabajadores que hayan firmado un contrato que les prive de la libre disposición de su fuerza de trabajo y de sus salarios.

2. Protección legal del trabajo mediante la reducción de la jornada laboral, la implantación de un salario mínimo, la regulación del *sweating system*[^7] y del trabajo a domicilio y una inspección rigurosa de las condiciones de vivienda.

3. Abolición de todas las restricciones que excluyan a determinadas nacionalidades o razas de la residencia en un país y de los derechos sociales, políticos y económicos de los nacionales o se los dificulten; la máxima facilidad para la naturalización.

4. Para los sindicatos de todos los países deben regir con carácter general los principios siguientes: a) acceso sin restricción alguna de los trabajadores inmigrados a los sindicatos de todos los países; b) facilidades para la afiliación mediante cuotas de ingreso adecuadas; c) paso gratuito de una organización nacional a otra, previo cumplimiento de todas las obligaciones con la organización nacional anterior; d) búsqueda de cárteles sindicales internacionales que hagan posible la aplicación internacional de estos principios y necesidades.

5. Apoyo a las organizaciones sindicales de los países de los que procede principalmente la inmigración.

II. Para el país de emigración:

1. Viva agitación sindical. 2. Información a los trabajadores y a la opinión pública sobre el verdadero estado de las condiciones de trabajo en los países de inmigración. 3. Entendimiento activo de los sindicatos con los del país de inmigración para actuar de común acuerdo en la cuestión de la inmigración y la emigración. 4. Como, además, la emigración obrera es a menudo estimulada artificialmente por compañías ferroviarias y navieras, por especuladores de tierras y otras empresas fraudulentas, mediante promesas falsas y engañosas a los trabajadores, el congreso exige:

Vigilancia de las agencias navieras y de las oficinas de emigración y, en su caso, medidas legales o administrativas contra ellas, para impedir que se abuse de la emigración en interés de tales empresas capitalistas.

III. Nueva reglamentación del transporte, en particular a bordo de los buques; vigilancia del cumplimiento de las normas por inspectores con poder disciplinario, que han de designarse entre los trabajadores sindicados del país de inmigración y del de emigración; asistencia a los inmigrantes recién llegados para que no caigan desde el primer momento en manos de los parásitos del capital.

Como el transporte de emigrantes solo puede regularse legalmente sobre una base internacional, el congreso encarga al Buró Socialista Internacional que elabore propuestas para la nueva reglamentación de esta materia, en las que se normalicen la instalación y el equipamiento de los buques, así como el espacio de aire que como mínimo ha de corresponder a cada emigrante, y que ponga especial empeño en que cada emigrante concierte el pasaje directamente con la compañía, sin intervención de ningún intermediario. Estas propuestas se comunicarán a las direcciones de los partidos para su uso legislativo y para la propaganda.

El apartado I. 2 ha recibido así la redacción siguiente:[^8]

«Protección legal del trabajo mediante la reducción de la jornada laboral, la implantación de un salario mínimo, la abolición del *sweating system* y la regulación del trabajo a domicilio».

## Resolución sobre el militarismo y los conflictos internacionales (24 de agosto de 1907)

El congreso confirma las resoluciones de los anteriores congresos internacionales contra el militarismo y el imperialismo y establece de nuevo que la lucha contra el militarismo no puede separarse de la lucha de clases socialista en su conjunto.

Las guerras entre Estados capitalistas son, por regla general, consecuencia de su lucha competitiva en el mercado mundial, pues cada Estado se esfuerza no solo por asegurarse su zona de mercado, sino también por conquistar otras nuevas, en lo cual el sometimiento de pueblos y países extranjeros desempeña un papel principal. Estas guerras resultan además de la incesante carrera de armamentos del militarismo, que es un instrumento principal de la dominación de clase burguesa y del sometimiento económico y político de la clase obrera.

Las guerras se ven favorecidas por los prejuicios de un pueblo contra otro, alimentados sistemáticamente en los pueblos civilizados en interés de las clases dominantes, para apartar así a las masas del proletariado de sus propias tareas de clase y de los deberes de la solidaridad internacional de clase.

Las guerras están, pues, en la esencia del capitalismo; solo cesarán cuando se haya suprimido el orden económico capitalista o cuando la magnitud de los sacrificios de hombres y de dinero que exige el desarrollo de la técnica militar, y la indignación provocada por los armamentos, empujen a los pueblos a suprimir este sistema.

Por eso la clase obrera, que tiene que poner preferentemente los soldados y que soporta principalmente los sacrificios materiales, es adversaria natural de la guerra, que está en contradicción con su objetivo: la creación de un orden económico sobre base socialista que haga realidad la solidaridad de los pueblos.

El congreso considera, por tanto, deber de la clase trabajadora, y en particular de sus representantes en los parlamentos, combatir con todas sus fuerzas los armamentos de mar y tierra, señalando el carácter de clase de la sociedad burguesa y los motivos que mantienen los antagonismos nacionales, y negar los recursos para ellos, así como trabajar para que la juventud de la clase obrera sea educada en el espíritu de la fraternidad de los pueblos y del socialismo y llena de consciencia de clase.

El congreso ve en la organización democrática del ejército, en la milicia popular en lugar de los ejércitos permanentes, una garantía esencial de que las guerras de agresión se hagan imposibles y de que se facilite la superación de los antagonismos nacionales.

La Internacional no puede encerrar en formas rígidas las acciones de la clase obrera contra el militarismo, que por naturaleza difieren de un país a otro según el tiempo y el lugar. Pero tiene el deber de reforzar en lo posible y de coordinar los esfuerzos de la clase obrera contra la guerra.

De hecho, desde el congreso internacional de Bruselas[^9] el proletariado, en sus incansables luchas contra el militarismo —con la negativa a votar los recursos para los armamentos de mar y tierra y con los esfuerzos por democratizar la organización militar—, ha recurrido con energía y éxito crecientes a las más diversas formas de acción para impedir el estallido de guerras o ponerles fin, así como para aprovechar en favor de la liberación de la clase obrera la sacudida de la sociedad provocada por la guerra:

así, en particular, el entendimiento de los sindicatos ingleses y franceses después del incidente de Fachoda[^10] para asegurar la paz y restablecer relaciones amistosas entre Inglaterra y Francia; la actuación de los partidos socialdemócratas en el parlamento alemán y en el francés durante la crisis de Marruecos;[^11] las manifestaciones organizadas con el mismo fin por los socialistas franceses y alemanes; la acción común de los socialistas de Austria y de Italia, que se reunieron en Trieste para prevenir un conflicto entre ambos Estados;[^12] además, la enérgica intervención de los trabajadores socialistas de Suecia para impedir un ataque contra Noruega;[^13] por último, la lucha heroica y abnegada de los obreros y campesinos socialistas de Rusia y de Polonia para oponerse a la guerra desencadenada por el zarismo,[^14] ponerle fin y aprovechar la crisis del país para la liberación de la clase trabajadora.

Todos estos esfuerzos dan testimonio del poder creciente del proletariado y de su fuerza creciente para asegurar el mantenimiento de la paz mediante una intervención resuelta; la acción de la clase obrera tendrá tanto más éxito cuanto más preparados estén los espíritus por una acción adecuada y cuanto más estimulados y coordinados por la Internacional estén los partidos obreros de los distintos países.

El congreso está convencido de que, bajo la presión del proletariado, mediante una aplicación seria del arbitraje en lugar de los lamentables montajes de los gobiernos,[^15] puede asegurarse a los pueblos el beneficio del desarme, que permitiría emplear en la causa de la cultura los enormes gastos de dinero y de fuerzas que devoran los armamentos militares y las guerras.

Si amenaza estallar una guerra, las clases trabajadoras y sus representaciones parlamentarias en los países afectados están obligadas, apoyadas por la actividad coordinadora del Buró Internacional, a hacer todo lo posible para impedir el estallido de la guerra mediante el empleo de los medios que les parezcan más eficaces, medios que cambian naturalmente según la agudización de la lucha de clases y de la situación política general.

En caso de que la guerra estallara a pesar de todo,[^16] es su deber intervenir para ponerle fin rápidamente y esforzarse con todas sus fuerzas por aprovechar la crisis económica y política provocada por la guerra para sacudir al pueblo y precipitar así la supresión de la dominación de clase capitalista.

## Protesta contra las atrocidades del gobierno rumano (24 de agosto de 1907)

La delegación rumana ha informado al Buró Socialista Internacional de las opresiones que el gobierno de Rumanía ejerce sobre el proletariado urbano y rural.[^17]

Considerando que, a causa de esta política, miles de trabajadores agrícolas pierden la vida, que el régimen de opresión y de explotación los empuja por el funesto camino de la sublevación, y que ahora esta política se extiende también a las organizaciones obreras sindicales y políticas, prohibiéndoles el ejercicio de todo derecho y procediendo a detenciones y expulsiones en masa;

que esas expulsiones no se dirigen solo contra los trabajadores extranjeros empleados en la industria rumana, sino también contra toda una categoría de ciudadanos rumanos —los judíos—,[^18] que actualmente no encuentran protección en ninguna parte y a los que todo Estado extranjero niega la entrada; considerando, además, que las crueles persecuciones, que escarnecen toda humanidad, están en contradicción con las obligaciones internacionales del gobierno rumano,[^19]

el Buró propone que el congreso exprese a los proletarios rumanos conscientes, que luchan por sus derechos, sus votos de pleno éxito para darles ánimo, y que exprese al mismo tiempo su protesta y su indignación por la atroz política del gobierno rumano, y que imponga a los diputados socialistas de los distintos parlamentos el deber de reclamar en ellos que el gobierno rumano cumpla sus obligaciones con las distintas categorías de ciudadanos rumanos que tomó bajo su protección según los tratados internacionales. Recomienda a los trabajadores de los distintos países que no acudan a las llamadas de los patronos rumanos, pues todo acto de solidaridad con sus compañeros rumanos acarrearía su expulsión.

Se encarga a la delegación rumana que presente a las fracciones parlamentarias socialistas de los distintos países un memorándum detallado sobre su caso.

## Saludo a los combatientes revolucionarios de Rusia (24 de agosto de 1907)

El congreso hace constar que la revolución rusa, que no ha hecho más que empezar, es ya un factor poderoso en la lucha entre el capital y el trabajo, y dirige su saludo fraternal a los heroicos combatientes y al proletariado revolucionario de Rusia, ¡en la ciudad y en el campo![^20]

## Resolución sobre los sucesos de Marruecos (24 de agosto de 1907)

El congreso, en vista de su resolución contra la política colonial de conquista y contra el militarismo, llama la atención del proletariado internacional sobre los sucesos que se desarrollan en este momento en Marruecos con motivo de la campaña franco-española,[^21] y que, como siempre en estos casos, nacen de la especulación financiera del capitalismo. El congreso condena[^22] este nuevo ejemplo de la práctica constante de la burguesía de que tenga que correr la sangre para que aumente el beneficio, y exhorta a los partidos socialistas de todos los países, en particular a los de Francia y España, a esforzarse con toda energía por detener la expedición franco-española a Marruecos, tanto más cuanto que encierra el peligro de una guerra mundial.

## Muestra de simpatía a William Haywood (24 de agosto de 1907)

El congreso internacional envía a William Haywood[^23] las felicitaciones del movimiento socialista del mundo por la grandiosa lucha que ha sostenido en interés de los trabajadores organizados de los Estados Unidos. Denuncia con la mayor energía el intento de los propietarios de minas de hacer condenar judicialmente a un inocente únicamente por sus méritos en la causa de los trabajadores organizados. En el proceso y en la sistemática campaña de calumnias que toda la prensa capitalista llevó a cabo contra Haywood, el congreso ve la expresión de la política de clase cada vez más acusada de la burguesía americana y de su total falta de tolerancia y de pundonor en todos los asuntos que amenazan su beneficio y su poder. Al mismo tiempo, el congreso felicita a los socialistas de los Estados Unidos por la unidad y el entusiasmo con que han rechazado este ataque. El proletariado consciente de Europa ve en la gran fuerza que ha mostrado este acto de solidaridad el vínculo y la garantía del porvenir, y espera que la misma unidad y la misma solidaridad del proletariado americano se pongan al servicio de su plena emancipación.

[^1]: Este primer párrafo es la enmienda de la minoría de la comisión, que sustituyó al párrafo inicial del proyecto de la mayoría (ponente Henri van Kol). Según este, el congreso constataba que la utilidad o la necesidad de las colonias se exageraba mucho, pero «no rechaza por principio y para siempre toda política colonial, que bajo un régimen socialista podrá ejercer una acción civilizadora». La enmienda se aprobó por 127 votos contra 108 y 10 abstenciones; la resolución así modificada, con la sola abstención de Holanda.
[^2]: El texto alemán dice aquí «Verteidiger aller Unterdrückung», literalmente «defensor de toda opresión»: errata por «aller Unterdrückten», «de todos los oprimidos», como se lee en el proyecto de la mayoría (p. 24 del protocolo).
[^3]: La I Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Stuttgart del 17 al 19 de agosto de 1907 bajo la dirección de Clara Zetkin. La resolución se aprobó con un solo voto en contra.
[^4]: La resolución de la mayoría de la comisión se aprobó, en votación por naciones, por 212 ½ votos contra 18 ½.
[^5]: La regla, ratificada por el congreso de París de 1900, admitía en los congresos a los sindicatos aunque no hicieran acción política propia, siempre que reconocieran la necesidad de la acción política.
[^6]: El Secretariado Internacional de las Centrales Sindicales Nacionales, creado en 1903, con sede en Berlín y dirigido por Carl Legien.
[^7]: *Sweating system* («sistema del sudor»): el trabajo a destajo en talleres o a domicilio subcontratado por intermediarios, con jornadas extenuantes y salarios de miseria.
[^8]: Se aprobó la segunda parte de una enmienda de Karl Kautsky y Rosa Luxemburg (abolir y no solo regular el *sweating system*); la primera parte, que suprimía la reivindicación del salario mínimo, fue rechazada.
[^9]: El congreso internacional de Bruselas de 1891.
[^10]: El choque colonial anglo-francés de Fachoda (Sudán), en 1898.
[^11]: La primera crisis marroquí, de 1905-1906, abierta por la visita del emperador Guillermo II a Tánger y cerrada en la conferencia de Algeciras.
[^12]: La reunión de socialistas austriacos e italianos celebrada en Trieste en mayo de 1905.
[^13]: En 1905, cuando Noruega disolvió su unión con Suecia.
[^14]: La guerra ruso-japonesa (1904-1905).
[^15]: Alusión a la segunda Conferencia de la Paz de La Haya, reunida de junio a octubre de 1907.
[^16]: Este párrafo final procede de la enmienda que Rosa Luxemburg, Lenin y Mártov presentaron en la comisión al proyecto de August Bebel. La resolución se aprobó por unanimidad y sin debate.
[^17]: La gran sublevación campesina de marzo de 1907, aplastada por el ejército con miles de muertos.
[^18]: En Rumanía la mayoría de los judíos no tenía la ciudadanía y era considerada extranjera, aunque no tuviera otra nacionalidad.
[^19]: El tratado de Berlín de 1878 había condicionado el reconocimiento de la independencia de Rumanía a la igualdad de derechos civiles y políticos sin distinción de religión.
[^20]: Presentada por delegados de Inglaterra, Austria, Francia, Bélgica, Holanda, Italia y los Estados Unidos, y aprobada por unanimidad.
[^21]: En agosto de 1907, tras la muerte de varios obreros europeos en Casablanca, la flota francesa bombardeó la ciudad y tropas francesas y españolas desembarcaron en ella.
[^22]: El protocolo alemán dice «verdankt» («debe»), errata por «verdammt» («condena»); la versión francesa del *Compte rendu analytique* dice «Flétrit» («condena»). La resolución la presentaron conjuntamente las delegaciones española y francesa.
[^23]: William D. «Big Bill» Haywood, secretario de la Western Federation of Miners, juzgado en Boise (Idaho) por el asesinato del exgobernador Frank Steunenberg y absuelto el 28 de julio de 1907.
