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Title: Congreso de Copenhague de la II Internacional (1910)
Description: Las resoluciones del VIII Congreso Socialista Internacional, reunido en Copenhague en 1910: paro, unidad de los partidos, pena de muerte, arbitraje y desarme con la confirmación de la consigna de Stuttgart contra la guerra, unidad sindical, solidaridad internacional, legislación obrera, derecho de asilo, Marruecos y cooperativas, además de las protestas contra los gobiernos de Argentina, Japón, Rusia, España, Turquía y Persia.
Author: VIII Congreso Socialista Internacional
Date: 1910-08
URL: https://marxismo.school/archivo/congresos/1910%20Congreso%20de%20Copenhague%20%28II%20Internacional%29
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*VIII Congreso Socialista Internacional, celebrado en el Palacio de Conciertos de Copenhague del 28 de agosto al 3 de septiembre de 1910, con 896 delegados según el recuento de mandatos. Las resoluciones, preparadas en cinco comisiones, se votaron en las sesiones plenarias del 1, el 2 y el 3 de septiembre. Traducido de* Internationaler Sozialisten-Kongreß zu Kopenhagen, 28. August bis 3. September 1910 *(Berlín, Buchhandlung Vorwärts, 1910), pp. 12, 16-20, 34-35, 43-44, 51-52, 56-57, 61-64 y 105, según el [ejemplar digitalizado de Internet Archive](https://archive.org/details/internationalers00inteuoft). Los títulos con fecha son nuestros, salvo los que da el protocolo. No se incluyen las resoluciones de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida antes del congreso, que el protocolo no reproduce. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/congresos/originales/1910%20Internationaler%20Sozialistenkongre%C3%9F%20zu%20Kopenhagen%20%28II.%20Internationale%29).*

*Las actas completas de las sesiones están en [Actas del Congreso de Copenhague (II Internacional)](https://marxismo.school/archivo/congresos/1910%20Actas%20del%20Congreso%20de%20Copenhague%20%28II%20Internacional%29).*

## Resolución sobre el paro (1 de septiembre de 1910)

El congreso hace constar que el paro es inseparable del modo de producción capitalista y que solo desaparecerá con él. Dentro del sistema del modo de producción capitalista no puede tratarse, por tanto, de suprimir el paro, sino solo de reducirlo y de aliviar sus consecuencias.

El congreso exige a los poderes públicos una asistencia a los parados general y obligatoria, administrada por las organizaciones obreras, cuyos costes han de correr a cargo de los propietarios de los medios de producción.

Los representantes de la clase obrera deben exigir:

1. Una estadística exacta y regular del paro.

2. Obras públicas de emergencia, suficientes en su volumen, para los parados, con pago de los salarios de convenio o reconocidos de otro modo por los sindicatos.

3. Ayudas extraordinarias a las cajas de paro durante la crisis.

4. Las prestaciones a los parados no deben acarrear merma alguna de sus derechos políticos.

5. Creación y subvención de bolsas de trabajo sindicales o paritarias, en las que la salvaguardia de las libertades y de los intereses de los obreros debe confiarse a los sindicatos.

6. Reducción de la jornada de trabajo mediante medidas legislativas.

7. Hasta que se implante el subsidio de paro general, obligatorio y de derecho público, los poderes públicos han de fomentar económicamente el subsidio de paro sindical. Esta ayuda no debe estorbar en modo alguno la independencia de los sindicatos.[^1]

## Resolución sobre la unidad (2 de septiembre de 1910)

El Congreso Internacional de Copenhague recuerda el acuerdo del Congreso de Ámsterdam sobre la unidad del partido,[^2] y

considerando que el proletariado es uno y que, por tanto, cada sección de la Internacional debe formar un grupo unido y está obligada a eliminar sus divisiones internas en interés de la clase obrera de su propio país y del mundo entero;

considerando además que el movimiento socialista de Francia debe a la unificación un aumento de fuerza y de prestigio,[^3]

invita a todas las secciones nacionales que aún siguen divididas a realizar la unidad lo antes posible,

y encarga al Buró Internacional que ofrezca su ayuda para llevar a cabo la obra de unificación.

## Resolución contra la pena de muerte (2 de septiembre de 1910)

La Ilustración burguesa, en el umbral de la evolución moderna, condenó la pena de muerte como una herencia bárbara de la tenebrosa Edad Media. Para la burguesía revolucionaria de entonces, los ideales del progreso y de la humanidad no eran palabras vacías, y por eso sus mejores representantes proclamaron en todos los países la lucha contra la vergüenza para la civilización que es el asesinato de un ser humano, a sangre fría y sistemáticamente, revestido de forma judicial.

Desde entonces se ha producido también en este aspecto un cambio profundo. La lucha cada vez más violenta y más aguda entre la burguesía y el proletariado moderno, que se convierte cada vez más en el eje de la vida pública de todos los Estados, ha hecho que la burguesía decadente de hoy, junto con los demás objetivos democráticos y liberales, haya abandonado también la lucha contra la pena de muerte. Más aún, las propias clases dominantes recurren ahora cada vez más al arma infame de la pena de muerte, tanto para acabar con los productos de la descomposición de su propia sociedad capitalista como para aplastar por la fuerza al proletariado en lucha. En Alemania y en algunos otros países llamados civilizados, toda una serie de lumbreras de la ciencia y del arte, brillantes representantes de la intelectualidad burguesa, se han pronunciado recientemente por la necesidad de la pena de muerte. Destacados representantes de la justicia penal moderna han defendido hace poco modificaciones sustanciales del derecho de asilo que en muchos casos, sobre todo cuando se trata de refugiados del imperio de los zares, equivaldrían a restablecer de hecho la pena de muerte incluso en países donde, como en Holanda, está abolida desde hace decenios. En la República francesa, el parlamento rechazó en los últimos años un proyecto de ley que pedía la abolición de la pena de muerte. En los Estados Unidos de América del Norte, la pena de muerte se aplica como arma contra el proletariado que lucha sindicalmente. A las inolvidables víctimas del asesinato judicial de Chicago, caídas en la lucha por la jornada de ocho horas, han estado a punto de seguirlas hace poco algunos dirigentes de los mineros organizados, que luchan por su existencia.[^4] En España, un régimen reaccionario podrido emplea el asesinato judicial como arma de lucha y medio de venganza contra las aspiraciones de libertad del proletariado. En Rusia, por último, país donde la pena de muerte para los delitos comunes estaba abolida hacía mucho, el verdugo trabaja sin descanso desde el gran levantamiento revolucionario del pueblo trabajador, y sobre todo desde la victoria de la contrarrevolución. Allí se ejecuta a miles y miles de personas tras una vil comedia de procedimiento ante consejos de guerra. Un río de sangre se extiende por todo el Imperio ruso. Y todo esto ocurre ante los ojos del mundo civilizado entero sin que los representantes de la intelectualidad burguesa de la cultura de Europa occidental se atrevan a ninguna resistencia enérgica, e incluso con el apoyo moral y financiero de la burguesía europea al régimen de los verdugos. Muchos de los intelectuales burgueses que se indignaron en grado sumo por el asesinato judicial de Ferrer[^5] asisten impasibles a la matanza con la que el corrompido absolutismo ruso intenta ahogar el levantamiento revolucionario del proletariado.

Hoy, por tanto, el proletariado socialista es el portador más importante y más seguro de la lucha contra la barbarie de la pena de muerte. Solo la ilustración difundida por los partidos socialistas, solo la elevación cultural de las grandes masas trabajadoras mediante la acción política y sindical, solo el poder creciente del proletariado organizado de todos los países pueden levantar un dique sólido contra esa vergüenza para la civilización que es la pena de muerte. Los representantes del proletariado de todos los países, organizado política y sindicalmente, reunidos en Copenhague, ponen en la picota a los partidarios activos y pasivos del sangriento asesinato judicial en todas sus formas, e invitan a los representantes parlamentarios de la clase obrera de todos los Estados a exigir la abolición de la pena de muerte siempre que se presente la ocasión. Tanto su actuación en los parlamentos como todos los acontecimientos políticos que se presten a ello deben aprovecharse como motivo para una agitación vigorosa, en asambleas y en la prensa obrera, por la abolición de la pena de muerte.

## Argentina (2 de septiembre de 1910)

El Congreso Internacional estigmatiza la conducta de la oligarquía de Argentina, que falsea sistemáticamente en la práctica el sufragio universal,

que pisotea tanto las leyes como la sana acción política de los trabajadores, que organiza golpes artificialmente y despliega un celo venal al servicio del capital nacional y extranjero, y

que con todo ello mantiene al pueblo en un estado de opresión bárbara y le da un ejemplo pernicioso de anarquía.

El Congreso Socialista Internacional condena con la mayor dureza esta situación política vergonzosa de Argentina, saluda con la mayor alegría la conducta del Partido Socialista en tan difíciles circunstancias y espera que sus esfuerzos logren llevar al pueblo trabajador de Argentina la ilustración y la consciencia de clase, y asegurar así el progreso de un país tan atrasado políticamente.[^6]

## Japón (2 de septiembre de 1910)

El Congreso Socialista Internacional de Copenhague condena con la mayor dureza las medidas con que el gobierno del Japón intenta aplastar el movimiento socialista de ese país, medidas que revelan el verdadero carácter de ese gobierno, mezcla de arbitrariedad absolutista y brutalidad capitalista, y que se proponen hacer imposible al proletariado japonés toda aspiración a la emancipación y a la cultura y rebajarlo al nivel de esclavos sin voluntad.[^7]

Reconociendo la enorme importancia de la emancipación del proletariado industrial de Asia para la emancipación del proletariado del mundo entero, y con la certeza de que la expansión del capitalismo prepara cada vez más el terreno, también en Asia, para la siembra socialista, el congreso asegura al proletariado japonés la más calurosa y activa simpatía de los trabajadores socialistas del mundo entero. Y expresa en particular su más pleno reconocimiento y su admiración a los intrépidos y tenaces luchadores del socialismo en el Japón, que en las condiciones más difíciles libran solos la lucha, llena de sacrificios, contra la política de conquista en el exterior y de opresión en el interior, y sirven así de la manera más intensa a la causa del proletariado internacional.

## Finlandia (2 de septiembre de 1910)

El Congreso Socialista Internacional de Copenhague estigmatiza la política bárbara e ignominiosa del gobierno ruso y de los representantes reaccionarios de las clases poseedoras en la Duma y en el Consejo del Imperio, política que se dispone a aniquilar la autonomía y las libertades democráticas de Finlandia y a convertir a Finlandia en una provincia sojuzgada de Rusia.[^8]

El congreso hace constar que el gobierno zarista, con la política que ha emprendido respecto a Finlandia, ha violado cínicamente, contra todo derecho y toda ley, las garantías que dio en 1905 y la constitución vigente desde hace cien años, y que pisotea la voluntad expresa de todo el pueblo finlandés, la protesta de la opinión pública europea y el dictamen de los juristas más eminentes.

El congreso hace constar además que el aplastamiento brutal de la autonomía de Finlandia no es más que la consecuencia de todo un sistema de gobierno de la opresión más feroz de todas las nacionalidades no rusas y del propio pueblo ruso, opresión que ejercen los gobernantes reaccionarios rusos, chorreantes de sangre y de inmundicia, que se rodean de una apariencia de «constitucionalismo».

Considerando que las clases dominantes de Europa y su prensa expresan de vez en cuando deseos platónicos en favor de Finlandia, pero en realidad apoyan al bárbaro zarismo;

que los socialistas finlandeses están envueltos en una lucha seria y dura para defender las libertades democráticas y el libre derecho de autodeterminación del pueblo finlandés,

el congreso expresa su confianza en la energía, el valor y la constancia del proletariado finlandés con consciencia de clase.

El congreso está convencido de que el proletariado finlandés actuará siempre de acuerdo con la clase obrera de Rusia y luchará solidariamente contra el mismo sistema de opresión. El congreso invita a los partidos socialistas de todos los países y a los elementos verdaderamente democráticos a protestar con todos los medios a su alcance (prensa, parlamento, mítines, etc.) contra el golpe de fuerza perpetrado contra Finlandia y a apoyar la lucha contra el zarismo.

El congreso encarga al Buró Socialista Internacional que tome medidas para organizar en todos los países, en favor de Finlandia, una manifestación del proletariado socialista lo más unitaria e imponente posible.

## España (2 de septiembre de 1910)

Ante los trágicos acontecimientos ocurridos el año pasado en España, y en particular en Cataluña, el Congreso Socialista Internacional de Copenhague expresa su más calurosa simpatía a los compañeros del Partido Socialista de España, así como a los compañeros de Cataluña y a todos los obreros organizados de España que, conforme a los acuerdos de la Internacional, intentaron oponer la acción de masas del proletariado a la aventura colonial de Marruecos.[^9]

El Congreso Socialista Internacional estigmatiza la represión bárbara de la que han sido víctimas nuestros compañeros en Barcelona y en otras ciudades, en particular el asesinato judicial de Ferrer, y saluda la elección a las Cortes, en la capital de la monarquía, del compañero Iglesias, primer representante parlamentario de la clase obrera, como el signo decisivo del despertar del proletariado español.[^10]

## Turquía (2 de septiembre de 1910)

Considerando

1. la política seguida por los Estados capitalistas de Europa respecto a Turquía;

2. la proclamación de una constitución que concedía a todos los súbditos del Estado los derechos del hombre y del ciudadano;[^11]

3. la violación del derecho de asociación profesional y del derecho de huelga por el gobierno turco;

4. las funestas consecuencias de una política autocrática para la clase obrera de Turquía;

el Congreso Socialista Internacional de Copenhague declara:

que esa reprobable política capitalista y colonial de los Estados europeos solo puede combatirse eficazmente, para empezar, mediante una reforma constitucional democrática a fondo en los países balcánicos y mediante un entendimiento pacífico de los pueblos soberanos de esos Estados, tal como hoy lo defiende únicamente la socialdemocracia, en oposición a los gobiernos de los países balcánicos y de los demás Estados europeos.

Protesta contra la política reaccionaria del gobierno de los Jóvenes Turcos, y en particular contra las leyes dirigidas contra la organización sindical y las huelgas, y saluda con la mayor alegría el movimiento socialista que está naciendo en Turquía.

## Persia (2 de septiembre de 1910)

Considerando

que desde el comienzo mismo de la revolución persa, y precisamente a consecuencia del tratado anglo-ruso, el gobierno zarista ha empleado todos los medios para hacer fracasar el movimiento constitucional;[^12]

que ha intervenido repetidas veces incluso con fuerzas armadas, con el pretexto de proteger el orden en la frontera y la vida de sus propios súbditos en Persia, pero en realidad para frenar las aspiraciones de los demócratas persas; que esas tropas, así como la policía rusa, en la provincia de Azerbaiyán (Tabriz), han procedido abiertamente con el mayor rigor contra los insurrectos y sus dirigentes, que pertenecen al partido «Dashnaktsutiun»;[^13]

que todavía hoy el gobierno ruso prosigue sus intrigas y provocaciones en Persia por medio de sus numerosos agentes encubiertos; que una parte considerable de las tropas sigue en suelo persa, a pesar de las reiteradas protestas del Mayles y del gobierno de Teherán;[^14]

considerando, además,

que ese mismo gobierno ruso «trabaja» muy activamente en Turquía, sobre todo en la Armenia turca; que envía constantemente emisarios para incitar contra los armenios a los kurdos feudales, que son el elemento más reaccionario de Turquía, y mantener así los disturbios y provocar la contrarrevolución;

que el embajador ruso en Constantinopla, Chárykov,[^15] y el cónsul ruso en Erzurum han recibido instrucciones muy precisas en ese sentido;

considerando, en suma,

que el zarismo, victorioso en su marcha liberticida en el interior de su imperio, no puede tolerar el orden constitucional implantado en sus dos fronteras y se propone sistemáticamente y con toda tenacidad restablecer el sistema de la arbitrariedad en Persia y en Turquía;

considerando estos hechos inquietantes, que son un peligro constante para las dos jóvenes democracias de Oriente,

el congreso invita con la mayor urgencia a los partidos socialistas de Europa a emplear todos los medios a su alcance para poner fin a los manejos reaccionarios del zarismo.

## Arbitraje y desarme (2 de septiembre de 1910)

El congreso hace constar que en los últimos años, pese a los congresos de la paz y a las protestas de paz de los gobiernos, los armamentos militares han experimentado un aumento monstruoso. En particular, la carrera de armamentos navales, cuya fase más reciente es la construcción de los dreadnoughts,[^16] no solo significa un despilfarro insensato de los fondos públicos en fines improductivos y, en consecuencia, la falta y la pérdida de medios para las tareas de la política social y de la protección de los obreros, sino que amenaza además a todas las naciones con el agotamiento material por cargas fiscales indirectas insoportables, y a todos los Estados con la ruina financiera. Al mismo tiempo, precisamente esos armamentos han puesto en peligro hace poco la paz del mundo,[^17] como necesariamente la pondrán en peligro una y otra vez. Ante esta evolución, que amenaza la cultura de la humanidad, el bienestar de los pueblos y la vida de las masas, el congreso confirma los acuerdos de los congresos anteriores, en particular del de Stuttgart, y repite:

Los obreros de todos los países no tienen entre sí disensiones ni desavenencias que puedan llevar a una guerra. Las guerras son hoy consecuencia del capitalismo, en particular de la competencia exterior de los Estados capitalistas en el mercado mundial, y del militarismo, que es un instrumento principal de la dominación de clase burguesa en el interior y del sojuzgamiento económico y político de la clase obrera. Solo cesarán por completo cuando se suprima el orden económico capitalista. La clase obrera, que soporta la carga principal de las guerras y es la más duramente golpeada por sus consecuencias, es la más interesada en la supresión de la guerra. Por ello el proletariado socialista organizado de todos los países es el único garante seguro de la paz del mundo. Por eso el congreso renueva su exhortación a los partidos obreros de todos los países a que realicen con celo, en todo el proletariado y sobre todo entre la juventud, la labor de esclarecimiento sobre las causas de las guerras, y a que la eduquen en el espíritu de la fraternidad de los pueblos.

Manteniendo la obligación, proclamada repetidas veces, de los representantes socialistas en los parlamentos de combatir con todas sus fuerzas los armamentos y negar los créditos para ellos, el congreso espera de esos representantes:

a) la reiteración constante de la exigencia de que tribunales internacionales de arbitraje decidan obligatoriamente en todos los conflictos entre Estados;

b) propuestas siempre renovadas encaminadas al desarme general, y en primer lugar y ante todo a la conclusión de un acuerdo que limite los armamentos navales y suprima el derecho de captura en el mar;[^18]

c) la exigencia de que se suprima la diplomacia secreta y se publiquen todos los tratados y acuerdos, existentes y futuros, entre los gobiernos;

d) la defensa del derecho de autodeterminación de todos los pueblos y de su protección contra las agresiones bélicas y la opresión violenta.

El Buró Socialista Internacional apoyará con materiales a todas las representaciones socialistas en la lucha contra el militarismo y, llegado el caso, procurará que actúen en común. Para el caso de complicaciones bélicas, el congreso confirma el acuerdo de Stuttgart, que dice así:

«Si una guerra amenaza con estallar, las clases trabajadoras y sus representantes parlamentarios en los países afectados, apoyados por la actividad coordinadora del Buró Internacional, están obligados a hacerlo todo para impedir el estallido de la guerra por los medios que les parezcan más eficaces, que cambian naturalmente según la agudización de la lucha de clases y de la situación política general.

»Si a pesar de todo la guerra estallase, es su deber intervenir para ponerle fin rápidamente y esforzarse con todas sus fuerzas por aprovechar la crisis económica y política provocada por la guerra para sacudir al pueblo y precipitar así la abolición de la dominación de clase capitalista».[^19]

Para la ejecución de estas medidas, el congreso ordena al Buró que, ante una amenaza de guerra, dé inmediatamente los pasos necesarios para establecer el acuerdo entre los partidos obreros de los países afectados sobre una actuación común para evitar la guerra.[^20]

## Moción de Vandervelde sobre la enmienda Keir Hardie-Vaillant (2 de septiembre de 1910)

El congreso acuerda que la enmienda Keir Hardie-Vaillant se remita al Buró Socialista Internacional para su estudio y que este informe sobre las propuestas que contiene al próximo Congreso Socialista Internacional.[^21]

## Resolución complementaria sobre la convocatoria del Buró Socialista Internacional (2 de septiembre de 1910)

En todos los casos en que amenace un conflicto entre dos o más países, y si se produce una vacilación o un retraso en la decisión de los partidos nacionales consultados (de los países afectados), el secretario del Buró Socialista Internacional, a petición de al menos uno de los proletariados interesados, debe convocar con urgencia el Buró Socialista Internacional y la Comisión Socialista Interparlamentaria, que deberán reunirse inmediatamente, sea en Bruselas, sea en cualquier otro lugar que, según las circunstancias, parezca más adecuado.[^22]

## Resolución complementaria sobre la ejecución de los acuerdos de los congresos (2 de septiembre de 1910)

El Congreso Internacional reconoce que sería difícil dar normas para la ejecución de las resoluciones de los congresos internacionales y que, por tanto, el modo de hacerlo y la elección del momento oportuno deben dejarse a los partidos nacionales, pero hace constar expresamente el deber de esos partidos de hacer todo lo posible por llevar a la práctica las resoluciones de los congresos internacionales. El Buró Internacional deberá presentar, antes de cada congreso internacional, su informe, con una visión de conjunto de cómo han ejecutado los partidos nacionales los acuerdos de los congresos internacionales.[^23]

## La unidad del movimiento sindical (2 de septiembre de 1910)

El Congreso Socialista Internacional de Copenhague renueva su resolución de Stuttgart sobre las relaciones entre el partido político y los sindicatos, en particular en el punto de que la unidad de la organización sindical en cada Estado debe tenerse presente y es condición esencial para el éxito de la lucha contra la explotación y la opresión.[^24]

En los Estados de varias lenguas, los sindicatos unitarios deben, como es natural, atender a las necesidades lingüísticas y culturales de todos sus miembros.

El congreso declara además que todo intento de dividir sindicatos internacionales unitarios en partes nacionales separatistas es contrario al propósito de esta resolución del Congreso Socialista Internacional.

Se invita al Buró Socialista Internacional y al Secretariado Sindical Internacional a ofrecer sus servicios a los partidos directamente interesados, para allanar los conflictos que surjan en este terreno, con un espíritu de entendimiento y de fraternidad socialista.[^25]

## Solidaridad internacional (3 de septiembre de 1910)

Considerando el carácter eminentemente internacional del movimiento proletario, y

recordando las tradiciones que desde los días de la Primera Internacional se han mantenido siempre en alto entre los obreros,

el Congreso Socialista Obrero Internacional de Copenhague exhorta a los obreros de todos los países, cuando una lucha entre el capital y el trabajo haya alcanzado tales dimensiones que los trabajadores del país donde ha estallado el conflicto no puedan evidentemente sostenerla con sus propias fuerzas, a apoyar moral y materialmente a los compañeros en lucha con toda la fuerza que permita el estado del movimiento en cada país, para cumplir así en los hechos el deber imperioso de la solidaridad obrera.

Cuanto más acosa la clase obrera al capitalismo, también en su acción sindical, tanto más se acelera la labor de organización de una y otra parte. El poder del capital se concentra en trusts gigantescos, en cárteles y en asociaciones patronales nacionales e internacionales; los obreros, por su parte, concentran su fuerza sobre todo en las centrales sindicales nacionales. A consecuencia de esta concentración recíproca de fuerzas, la lucha de clases adopta en parte formas nuevas, más amplias. Batallas sindicales de masas, provocadas por cierres patronales gigantescos, estallarán ora aquí, ora allá, como hemos visto en Dinamarca en 1899, en Suecia en 1909 y en Alemania en 1910.[^26] Así pues, la lucha de clases adoptará previsiblemente en los próximos años formas aún más amplias y unitarias. Tanto más debe procurar también la clase obrera poder emplear toda su fuerza, en el momento dado, allí donde los trabajadores de todo un país o de todo un oficio tuvieran que sucumbir ante la superioridad del capital sin apoyo internacional.

El congreso recomienda a la Internacional sindical que estudie qué formas de solidaridad obrera internacional son las más adecuadas. Para el próximo período, el congreso recomienda:

una colaboración cada vez más estrecha y duradera de las organizaciones obreras sindicales, en cada país y por encima de las fronteras;

la modificación de aquellos estatutos sindicales que puedan entorpecer una acción de ayuda internacional rápida y eficaz;

la mejora y ampliación de las relaciones internacionales de la prensa obrera socialdemócrata; en particular, se recuerda a los periodistas socialistas del país donde se prevé o ha empezado ya una gran lucha la obligación de tener al corriente de la situación, con rapidez y exactitud, a sus colegas extranjeros, quienes a su vez están obligados a utilizar inmediatamente esas informaciones para despertar en todas partes el interés y la simpatía de los trabajadores y para salir al paso a tiempo de las «noticias», con demasiada frecuencia directamente inventadas, que difunden para engañar a la opinión pública los periódicos y agencias al servicio del capital.

También desde este punto de vista es de la mayor importancia para todo el movimiento obrero que en todos los países crezca una prensa socialista con fuerza suficiente para liberar a las amplias capas populares de la influencia paralizante de la prensa burguesa.

## Legislación obrera (3 de septiembre de 1910)

La explotación de los obreros, acrecentada con el desarrollo de la producción capitalista, creó una situación que hizo urgentemente necesaria la intervención de la legislación para proteger la vida y la salud de los obreros.

En ningún país alcanzan las leyes de protección ni siquiera aproximadamente lo que exige con urgencia el interés de los obreros y lo que podría concederse sin perjuicio para la industria.

El congreso recuerda las siguientes reivindicaciones mínimas que, en materia de legislación de protección obrera en general, planteó ya el Congreso de París de 1889 para todos los obreros sin distinción de sexo:[^27]

1. Una jornada de trabajo de ocho horas como máximo;

2. Prohibición del trabajo asalariado de los niños menores de catorce años;

3. Prohibición del trabajo nocturno, salvo cuando por la naturaleza del trabajo haya que realizarlo por razones técnicas o de utilidad pública;

4. Un descanso ininterrumpido de treinta y seis horas como mínimo cada semana para todo obrero;

5. Prohibición del truck system;[^28]

6. Garantía del derecho de coalición;

7. Una inspección eficaz y rigurosa de las explotaciones industriales y agrícolas, con la participación de personas elegidas por los obreros.

Es cierto que el Congreso de París tuvo como consecuencia que en 1890 en Berlín y en 1906 en Berna se reunieran conferencias gubernamentales de protección obrera y se crearan asociaciones internacionales para la protección de los obreros;[^29] pero, a pesar de tantas negociaciones, la legislación ha producido muy pocos resultados positivos, porque las clases dominantes se oponen a la protección obrera por temor a que se perjudique su interés de clase, y eso aunque la protección obrera no ha perjudicado a ninguna rama de actividad en ningún país, sino que, al contrario, la mejora de la salud y de la capacidad de rendimiento de los obreros reporta una ventaja a la cultura general y también a la clase patronal.

Para impedir que los obreros se hundan en el pauperismo, el Congreso de Ámsterdam de 1904 exigió que en todos los países, con plena autogestión de los obreros e igualdad de trato para los súbditos de las distintas naciones, se crearan instituciones que concedieran medios de subsistencia y asistencia médica suficientes a los enfermos, accidentados, inválidos y ancianos, que prestaran a las mujeres embarazadas y a las parturientas la ayuda necesaria para el buen desarrollo del lactante y de la madre, y que protegieran de la miseria a las viudas y huérfanos y a los parados.

Las leyes de protección obrera y de seguros obreros existentes no satisfacen en modo alguno las exigencias de los obreros, tan necesarias como justas. Los obreros ocupados en la agricultura y la silvicultura están particularmente desprotegidos. Solo con una presión persistente de los obreros puede conseguirse más.

Por eso el congreso exhorta a los obreros de todos los países, trabajen en la industria, en el comercio, en la agricultura o en otras ramas, a quebrar la resistencia de las clases dominantes y a conquistar una protección obrera eficaz mediante una agitación incesante y mediante un poderoso desarrollo de las organizaciones con consciencia de clase en el terreno político y en el económico.[^30]

## Resolución sobre el derecho de asilo (3 de septiembre de 1910)

En los últimos tiempos se han multiplicado en diversos Estados los casos en que, con pretextos fútiles, se ha violado el derecho de asilo de los refugiados políticos. Es sobre todo la influencia de Rusia la que se hace sentir funestamente también en esta cuestión. Era de esperar. Pero es lamentable que también en países libres se preste apoyo y ayuda a tales medidas reaccionarias. Así ocurrió últimamente en el caso del letón Wezosol, detenido en los Estados Unidos y que ahora va a ser extraditado. Pero también Inglaterra reniega de sus viejas y buenas tradiciones, como en el caso del refugiado político indio Savarkar, que se evadió en suelo francés y fue entregado en el acto a Inglaterra, que ahora lo retiene por la fuerza contra los usos internacionales vigentes hasta hoy.[^31] El congreso protesta del modo más enérgico contra estas criminales violaciones del derecho de asilo e invita al proletariado internacional a oponerse con todos los medios de la agitación a este atentado contra la dignidad y la independencia de su propio país y contra la libertad de movimiento del proletariado mismo en su cohesión internacional.

## Resolución sobre Marruecos (3 de septiembre de 1910)

Recordando la resolución aprobada por el Congreso de Stuttgart sobre las empresas franco-españolas en Marruecos, considerando además que los socialistas franceses han tenido que protestar contra la entrada de ciertos generales en territorio marroquí y que por parte española se están haciendo ya de nuevo, con la mayor prisa, preparativos militares para una nueva campaña, y que las cargas impuestas a los pueblos crecen sin cesar a consecuencia de la política económica capitalista, el congreso exhorta a los partidos socialistas de todos los países, y en particular a los de Francia y España, a apoyar la enérgica acción emprendida en común por los partidos socialistas de ambos países y reforzada por la actuación de los revolucionarios de Barcelona y de otras ciudades, y a oponerse con la mayor energía a una nueva campaña.[^32]

## La cuestión cooperativa (3 de septiembre de 1910)

Considerando que las cooperativas de consumo no solo pueden proporcionar a sus miembros ventajas materiales inmediatas, sino que están llamadas

a fortalecer económicamente a la clase obrera, eliminando a los intermediarios y produciendo por sí mismas para el consumo organizado, y a mejorar su nivel de vida,

a educar a los obreros para que dirijan por sí mismos sus asuntos, y a contribuir así a preparar la democratización y socialización de la producción y del cambio,

el congreso declara

que el movimiento cooperativo, aunque nunca puede por sí solo emancipar a los obreros, puede ser un arma eficaz en la lucha de clases que los trabajadores libran por alcanzar su objetivo irrenunciable, la conquista del poder político y económico para socializar todos los medios de producción y de cambio, y que la clase obrera tiene el mayor interés en servirse de esa arma.

Por eso el congreso exhorta con la mayor decisión a todos los miembros del partido y a todos los obreros organizados sindicalmente a hacerse y seguir siendo miembros activos del movimiento cooperativo de consumo y a actuar en las cooperativas con espíritu socialista, para impedir que las cooperativas de consumo, de valioso medio de organización y educación de la clase obrera, se conviertan en un medio de debilitar el espíritu de solidaridad y de disciplina socialista. Por consiguiente, el congreso impone a los miembros del partido el deber de procurar en sus cooperativas

que los excedentes no se destinen exclusivamente al retorno a los socios, sino también a formar fondos que permitan a las cooperativas de consumo pasar, por sí mismas o por medio de sus federaciones y centrales de compras al por mayor, a la producción cooperativa, y atender a la educación y formación de sus socios y a su socorro;

que las condiciones de salario y de trabajo de sus empleados se regulen de acuerdo con los sindicatos,

que sus propias empresas estén organizadas de manera ejemplar en todos los aspectos, y

que al adquirir mercancías se tengan debidamente en cuenta las condiciones en que se producen.

Si las cooperativas deben apoyar directamente con sus fondos al movimiento político y sindical, y en qué medida, es algo que debe dejarse a la decisión de las cooperativas de cada país.

Considerando que los servicios que el movimiento cooperativo puede prestar a la clase obrera serán tanto mayores cuanto más fuerte y cohesionado esté él mismo, el congreso declara que las cooperativas de cada país que se sitúen en el terreno de esta resolución deben formar una federación única.

Por último, el congreso declara que, en interés de la clase obrera en su lucha contra el capitalismo, es necesario que las relaciones entre las organizaciones políticas, sindicales y cooperativas sean cada vez más estrechas, sin que por ello se menoscabe su independencia.[^33]

[^1]: Presentada por la cuarta comisión, con Adolf Braun como ponente. Se aprobó por gran mayoría; la delegación británica y una parte de la francesa se abstuvieron por considerarla demasiado tímida, y el congreso autorizó al Buró a introducir retoques de redacción.
[^2]: El Congreso de Ámsterdam (1904) declaró que en cada país solo debía haber un partido socialista, como solo hay un proletariado.
[^3]: En abril de 1905 los socialistas franceses se unificaron en el Partido Socialista, Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO). La resolución procedía de una propuesta francesa.
[^4]: En Chicago fueron ahorcados en noviembre de 1887 cuatro de los anarquistas condenados tras la manifestación de Haymarket (mayo de 1886), en plena campaña por la jornada de ocho horas. Los mineros son Haywood, Moyer y Pettibone, dirigentes de la Western Federation of Miners, acusados en 1906 del asesinato del antiguo gobernador de Idaho Steunenberg; Haywood fue absuelto en 1907 y ninguno de los tres fue condenado.
[^5]: Francesc Ferrer i Guàrdia, pedagogo libertario, fusilado en Montjuïc el 13 de octubre de 1909, acusado de haber dirigido la Semana Trágica de Barcelona.
[^6]: En 1910, año del centenario, el gobierno argentino respondió al movimiento obrero con el estado de sitio y con la Ley de Defensa Social. El Partido Socialista lo dirigía Juan B. Justo.
[^7]: En junio de 1910 empezaron las detenciones del llamado «incidente de alta traición», entre ellas la de Kōtoku Shūsui; doce de los acusados fueron ejecutados en enero de 1911.
[^8]: La ley imperial de junio de 1910 sometió a la Duma y al Consejo del Imperio la legislación sobre los asuntos finlandeses de «interés general del imperio». Las garantías de 1905 son el manifiesto imperial de noviembre de 1905, que tras la huelga general restableció la autonomía finlandesa; la constitución centenaria, la que el zar reconoció en la Dieta de Porvoo de 1809.
[^9]: La Semana Trágica de Barcelona (julio de 1909), huelga general e insurrección contra el embarque de reservistas para la guerra de Melilla, seguida de una dura represión.
[^10]: Pablo Iglesias fue elegido diputado por Madrid en mayo de 1910, en la candidatura de la Conjunción Republicano-Socialista; fue el primer diputado socialista de las Cortes españolas.
[^11]: La revolución de los Jóvenes Turcos (julio de 1908) restableció la constitución otomana de 1876.
[^12]: La revolución constitucional persa empezó en 1905-1906. El tratado anglo-ruso de agosto de 1907 dividió Persia en zonas de influencia, y en abril de 1909 tropas rusas entraron en Tabriz.
[^13]: La Federación Revolucionaria Armenia (Dashnaktsutiun), fundada en Tiflis en 1890, que tomó parte en la revolución persa.
[^14]: El parlamento persa; el protocolo escribe «Medjis».
[^15]: Nikolái Chárykov, embajador ruso en Constantinopla de 1909 a 1912; el protocolo escribe «Tcharifoff».
[^16]: Acorazados del tipo del británico *Dreadnought* (1906), armado solo con cañones de gran calibre, que dejó anticuadas todas las flotas.
[^17]: Alusión a la crisis de Bosnia (1908-1909), abierta por la anexión de Bosnia y Herzegovina a Austria-Hungría.
[^18]: El derecho de los beligerantes a apresar en el mar los buques y mercancías privados del enemigo.
[^19]: Los dos últimos párrafos de la resolución de Stuttgart (1907) sobre el militarismo y los conflictos internacionales; el segundo procedía de una enmienda de Rosa Luxemburg, Lenin y Mártov.
[^20]: Resolución de la tercera comisión, con Georg Ledebour como ponente. Se aprobó por unanimidad el 2 de septiembre, aniversario de Sedán, junto con las dos resoluciones complementarias sobre el Buró que siguen.
[^21]: La enmienda, rechazada en la comisión por 119 votos contra 58 en votación por naciones, decía: «Entre todos los medios que deben emplearse para prevenir e impedir una guerra, el congreso considera especialmente adecuados la huelga general de los obreros, sobre todo en las industrias que suministran los materiales para la guerra (armas, municiones, transportes, etc.), y la agitación activa del pueblo, con los medios más extremos». El Buró debía informar al congreso de Viena, convocado para 1914, que la guerra impidió.
[^22]: Propuesta del Partido Socialista francés, defendida por Vaillant y aprobada sin debate y por unanimidad en la comisión.
[^23]: Propuesta de los holandeses Vliegen y Van Kol.
[^24]: La resolución de Stuttgart (1907) sobre las relaciones entre los partidos y los sindicatos.
[^25]: La resolución iba contra la separación de los sindicatos checos de las centrales sindicales austriacas, que impulsaba la socialdemocracia checoslava. Se votó por naciones: 222 votos a favor (entre ellos los 2 de la minoría checa), 5 en contra (los de la mayoría checa) y 7 abstenciones. El congreso rechazó antes la resolución de la minoría de la comisión, que pedía remitir el asunto al Buró.
[^26]: El gran cierre patronal danés de 1899, la huelga general y el cierre patronal suecos de 1909 y el cierre patronal de la construcción alemana de la primavera de 1910.
[^27]: El congreso obrero socialista internacional de París de julio de 1889, que fundó la II Internacional.
[^28]: El pago del salario en especie o en vales canjeables en las tiendas del patrono.
[^29]: La conferencia internacional sobre protección obrera convocada por Guillermo II en Berlín (marzo de 1890) y la conferencia de Berna de 1906, que aprobó convenios sobre el trabajo nocturno de las mujeres en la industria y sobre el fósforo blanco.
[^30]: Presentada por la cuarta comisión, con Hermann Molkenbuhr como ponente. Se aprobó por gran mayoría, con los votos en contra de la delegación británica.
[^31]: Vinayak Damodar Savarkar, nacionalista indio al que se trasladaba a la India para juzgarlo, saltó del barco en Marsella en julio de 1910 y un gendarme francés lo devolvió a bordo; el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya dio la razón a Gran Bretaña en 1911. El protocolo escribe «Savarka». La resolución la presentó la sección británica, y a propuesta de Keir Hardie se cambió la palabra «revolucionario» por «refugiado político».
[^32]: Presentada conjuntamente por las delegaciones de Francia y de España. Francia había ocupado Uchda y Casablanca en 1907, y España libró en 1909 la guerra de Melilla.
[^33]: Presentada por la primera comisión, con Benno Karpeles como ponente; se aprobó con muy pocos votos en contra. Fue la última resolución del congreso, que acordó a continuación, por unanimidad, celebrar el siguiente en Viena en 1913.
