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Title: II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud (1921)
Description: Manifiesto, resoluciones, tesis, estatutos y carta abierta del II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud, reunido en Moscú en julio de 1921, que subordinó las uniones de juventudes a la dirección política de los partidos comunistas.
Author: II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud
Date: 1921-07
URL: https://marxismo.school/archivo/congresos/1921%20II%20Congreso%20de%20la%20Internacional%20Comunista%20de%20la%20Juventud
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*II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud, reunido en Moscú del 9 al 23 de julio de 1921 (la edición alemana de las actas da el 14-21 de julio para las sesiones), inmediatamente después del III Congreso de la Internacional Comunista. Traducido del ruso de la edición oficial de sus decisiones: Решения второго Конгресса Коммунистического Интернационала Молодежи, Petrogrado, Editorial de la Internacional Comunista, 1921, pp. 5-75 ([Biblioteca Pública Histórica Estatal de Rusia](http://elib.shpl.ru/ru/nodes/53803)). La lengua de trabajo de la ICJ era el alemán; no hay copia libre de la edición alemana (Zu neuer Arbeit. Bericht vom 2. Kongress der Kommunistischen Jugendinternationale, Berlín, 1922), ni tampoco de las actas: la única edición libre es la rusa de época, que traducimos. Las erratas del impreso se conservan en el original y, cuando afectan al sentido, se anotan. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en ruso](https://marxismo.school/archivo/congresos/originales/1921%20%D0%92%D1%82%D0%BE%D1%80%D0%BE%D0%B9%20%D0%BA%D0%BE%D0%BD%D0%B3%D1%80%D0%B5%D1%81%D1%81%20%D0%9A%D0%BE%D0%BC%D0%BC%D1%83%D0%BD%D0%B8%D1%81%D1%82%D0%B8%D1%87%D0%B5%D1%81%D0%BA%D0%BE%D0%B3%D0%BE%20%D0%98%D0%BD%D1%82%D0%B5%D1%80%D0%BD%D0%B0%D1%86%D0%B8%D0%BE%D0%BD%D0%B0%D0%BB%D0%B0%20%D0%9C%D0%BE%D0%BB%D0%BE%D0%B4%D0%B5%D0%B6%D0%B8)*

*El programa de la Internacional aprobado en su congreso de fundación está en [Congreso de fundación de la Internacional Comunista de la Juventud](https://marxismo.school/archivo/congresos/1919%20Congreso%20de%20fundaci%C3%B3n%20de%20la%20Internacional%20Comunista%20de%20la%20Juventud).*

## Manifiesto del II Congreso

¡Jóvenes proletarios de todos los países!

¡Camaradas, hermanos!

En noviembre de 1919, cuando los guardias blancos de Noske[^a1] acosaban y asesinaban a los proletarios revolucionarios, 20 representantes de la juventud obrera y campesina del mundo se reunieron en Berlín. En los años sangrientos de la guerra mundial su llamamiento se había difundido con valentía y sin miedo por todo el mundo, despertando a la juventud obrera y campesina, que se exterminaba mutuamente en provecho de sus opresores. Muchos de los camaradas reunidos en Berlín habían pasado largas temporadas en las cárceles de la clase dominante y sufrían acoso y persecución constantes. Se reunieron para volver a anudar los lazos, débiles y más de una vez rotos durante la guerra. La gran miseria de la juventud obrera les impulsó a encontrar los medios de celebrar este encuentro, a despecho de la persecución y de los obstáculos. Precisamente en Berlín, refugio de las conspiraciones de los guardias blancos, fundaron la organización de combate de la juventud trabajadora.

*La Internacional Comunista de la Juventud* agrupó a 800.000 jóvenes obreros y obreras que juraron emprender con sus esfuerzos comunes una lucha metódica contra los enemigos mortales de la clase obrera: los capitalistas, los terratenientes y todos los traidores a la causa obrera. El congreso les dio un programa comunista claro y acordó adherirse a la Internacional Comunista, creando así el frente único de los proletarios jóvenes y adultos.

Desde entonces han pasado 21 meses, 21 meses de sufrimientos y de dura lucha del proletariado mundial. La burguesía se esforzó con todas sus fuerzas por restablecer la economía mundial destruida por la guerra imperialista, y en 1920 logró algunos éxitos. Pero su codicia insaciable engendró nuevas condiciones de producción. «Si no hay beneficios lo bastante grandes, ¡que no humee ni una chimenea, que no are ni un arado!» El proletariado mundial entero, y con él la juventud obrera, sintieron cruelmente en su propia piel los efectos de esta consigna de la burguesía. Estalló una nueva crisis. Los fabricantes y los terratenientes, que no se contentaban con beneficios moderados, arrojaron a la calle a millones de obreros en América, Inglaterra, Alemania y otros países. Y contra los obreros que quedaron abrieron una campaña con el fin de asegurarse el máximo de beneficios. Rebaja del salario, explotación refinada, subida de los precios de los artículos de primera necesidad, depuración de las empresas de los elementos conscientes del proletariado —los «cabecillas»—: esos son sus medios de lucha.

La miseria de los obreros de la ciudad y del campo creció monstruosamente. El hambre es huésped permanente de sus viviendas, mientras los capitalistas siguen viviendo en el lujo y entregándose a francachelas y diversiones. Andrajosos y sin techo, los proletarios vagan por las calles; sus hijos pasan hambre y mueren. Un abismo espantoso de barbarie se ha abierto ante ellos; un paso más, y ese abismo los engullirá.

La paz que tanto anhelaban los obreros durante la guerra mundial, la paz decretada en Versalles, no ha restablecido en realidad la tranquilidad en el globo terrestre. De las viejas contradicciones, que residen en el afán de los capitalistas de cada país por obtener para sí el mayor provecho, brotan nuevos conflictos. Se alza la amenaza de nuevas guerras. América-Japón, Francia-Alemania, Inglaterra-América, Alemania-Polonia: todos estos Estados capitalistas se arman hasta los dientes y se preparan para nuevas batallas. Al mismo tiempo, por supuesto, con toda la hipocresía propia de la burguesía, charlan sobre el desarme en conferencias convocadas con ese fin. En una palabra, se repite el mismo juego que se jugó antes de la guerra mundial. Los obreros, y en primer lugar la juventud, deben desenmascarar la falsedad de la paz burguesa. Deben comprender que el Estado capitalista no puede desarmarse, porque con ello cortaría la rama sobre la que se sostiene la burguesía. Los obreros deben entender que todo eso no es más que echar tierra a los ojos, con el fin de convertirlos de nuevo en carne de cañón para una nueva guerra, y que, pese a toda la propaganda del desarme, los imperialistas se arman con celo y se preparan para nuevas guerras por los beneficios.

Pero no solo para eso forjan sus armas. Cuanto menos lograba la burguesía restablecer la producción, con tanta mayor ferocidad se ensañaba con el proletariado. Se esforzaba por aplastar a todos los que se alzaban a luchar contra la miseria de su clase, para poner a salvo su propiedad —fábricas, talleres, fincas—, fuente de riqueza y de privilegios. Hay que decir que en este terreno la burguesía ha mostrado grandes aptitudes. Se ha armado y se ha organizado. Ha conseguido batir a los obreros, que aún no habían aprendido a luchar con método y en frente cerrado. En Italia, en Alemania, en Inglaterra, en todas partes donde el proletariado se alzó contra sus opresores, fue vencido por la burguesía armada, apoyada por los socialtraidores. Esto le costó al proletariado muchísimas víctimas. La clase dominante, enfurecida por la firmeza del proletariado, que se levanta una y otra vez, no repara en medios a la hora de someterlo y aterrorizarlo. El terror blanco hace estragos en Finlandia, Letonia, Alemania y muchos otros países. Miles de obreros son fusilados y decenas de miles están en las cárceles por sentencias de la justicia blanca. Solo en la Rusia soviética los obreros y los campesinos tienen firmemente el poder en sus manos. Tras tres años de guerra encarnizada contra las fuerzas unidas de las guardias blancas de todos los países, se ven obligados ahora a librar una lucha no menos encarnizada y tenaz contra la ruina económica y el hambre. Los obreros y campesinos de la Rusia soviética siguen pasando hambre y frío, pero lo hacen defendiendo su libertad y no para que la burguesía pueda vivir en el lujo y la holganza, como hace en los países capitalistas. Los obreros y campesinos rusos, animados por esta consciencia, no se desaniman pese a su difícil situación. Luchan bajo la dirección del partido comunista y esperan la ayuda de los proletarios de los demás países.

El proletariado mundial, pese a las derrotas sangrientas y a las persecuciones, empieza a comprender que dentro del capitalismo no hay salida de la actual descomposición social. Se penetra cada vez más de la consciencia de la necesidad de una lucha metódica contra el orden social existente. El papel infame de los jefes socialpatriotas y centristas, y con ellos de los sindicatos de Ámsterdam[^a2], se hace cada vez más claro para el proletariado. Los obreros tienden en masa hacia la Internacional Comunista y la de los Sindicatos Rojos[^a3]. En el último año se han formado en todos los países partidos comunistas de masas, en los que el proletariado ve un guía seguro en la lucha decisiva del trabajo contra el capital. Y el III Congreso de la Comintern, reunido en julio en Moscú, tenía detrás de sí masas innumerables de proletarios dispuestos al combate.

Con plena consciencia de la responsabilidad que pesaba sobre él, el congreso trazó las líneas fundamentales de la lucha revolucionaria, partiendo de la situación mundial actual. Llamó a los obreros a la preparación más minuciosa. A la estrategia de la burguesía, que consiste en procurar dispersar a la clase obrera y batirla por partes, el III Congreso de la Comintern opuso su estrategia: reunir y organizar las fuerzas hasta que se den condiciones de lucha más favorables.

El III Congreso dijo a los partidos comunistas: aprended del pasado; ha llegado el momento de luchar de nuevo por la conquista de la mayoría de la clase obrera. Aprovechad durante la guerra cada ocasión y hacedla fructífera.

Los socialtraidores dicen ya hoy: «Esto prueba que teníamos razón cuando decíamos que la revolución no puede conducir al objetivo final, al socialismo. La clase obrera tiene que aprender todavía».

El congreso les respondió: «Es verdad que la masa tiene que aprender todavía; todavía hay que conquistarla y ganarla para la idea de la verdadera revolución, porque vosotros la confundisteis y vosotros le clavasteis el cuchillo por la espalda en el momento en que la revolución prometía ser victoriosa. Vosotros ayudasteis a la burguesía a armarse. Hubo un tiempo en que la burguesía era débil y el proletariado fuerte. Ahora, tras muchos combates en los que lo traicionasteis, el proletariado, minado además por la miseria, se ha debilitado, y la burguesía ha tenido tiempo de organizarse y armarse. Por eso nuestra victoria es tan difícil. Por eso la clase obrera tiene que fortalecerse primero, organizarse, instruirse y armarse».

El III Congreso dijo a los partidos comunistas: id a las masas, desenmascarad ante ellas el papel traidor de sus jefes. Demostradles la necesidad de un frente único, sólido, mundial y de masas para vencer en la lucha inevitable por la supresión de las causas de la mísera situación de la clase obrera: la economía capitalista, el beneficio privado.

Inmediatamente después del III Congreso de la Comintern, en la capital de la República Soviética, en la sala del trono del Kremlin de Moscú, la antigua fortaleza de la autocracia zarista, se celebró el II Congreso Internacional de la Internacional Comunista de la Juventud.

150 representantes de 43 países se reunieron para determinar, con fuerzas unidas, de forma clara y precisa, las tareas de la juventud en el momento actual. El congreso pudo volver la vista con orgullo al camino recorrido por el movimiento juvenil. Las organizaciones juveniles han crecido de 14 uniones con 140.000 miembros a 49 uniones con 800.000 miembros. Las propias uniones han adquirido experiencia de lucha y se han fortalecido, porque la juventud comunista ha participado en todos los combates del proletariado y ha luchado junto con los camaradas mayores. Ha combatido hombro con hombro con ellos en las barricadas de Alemania e Italia, ha ido con ellos a las amplias masas aún sin consciencia para trabajar y reclutar nuevos miembros para el partido comunista, ha muerto con ellos bajo las balas de los guardias blancos. Pese al acoso y las persecuciones, ha ido con valentía a las cárceles y al presidio por la libertad de la clase obrera y ha soportado sin quejarse cualquier sufrimiento por la revolución. La burla al enemigo, el grito de «¡viva la revolución!»: esa es su respuesta ante los jueces y los asesinos. Y el congreso juró ante el mundo entero mantenerse también en el futuro, igual de intrépido, en las filas revolucionarias de los combatientes de la clase obrera. Los últimos combates, duros, demuestran que la lucha contra los capitalistas solo puede librarse con un ejército único y disciplinado, bajo una dirección única, juiciosa y prudente. El Segundo Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud, teniendo en cuenta esta lección, ha acordado que las uniones de juventudes comunistas de cada país han de estar subordinadas a la dirección política del partido comunista de ese país. Los obreros han elegido a los partidos comunistas y a la Comintern como dirigentes de la lucha contra el viejo mundo y por el nuevo orden social. La juventud comunista, como parte de la clase obrera, se subordina a esa dirección. En las filas de la Internacional Comunista y según sus indicaciones, trabajará con la misma energía y el mismo entusiasmo que antes por alcanzar el objetivo final. Con su fuego y su abnegación aportará frescura juvenil y fortalecerá al ejército proletario. Cederá con alegría la mayor parte de las tareas que en su día asumió a quienes, por tener más experiencia y visión de futuro, sabrán cumplirlas mejor. La juventud, por su parte, dedicará su atención a las nuevas tareas que el curso mismo del desarrollo histórico ha puesto ante ella.

El futuro exigirá de la clase obrera esfuerzos y sacrificios cada vez mayores. Se avecinan combates duros y de envergadura. Las fuerzas revolucionarias se gastan como nunca. Y aquí la tarea de la Unión de Juventudes Comunistas es cubrir las filas que clarean y, además, aportar fuerzas nuevas para una lucha que no deja de crecer. Partiendo de ello, el II Congreso ha puesto ante las uniones esta tarea: atraer nuevas y amplias masas de la juventud obrera bajo la bandera de la Internacional Comunista de la Juventud, explicarles la necesidad de la lucha proletaria y educarlas para esa lucha mediante la participación directa y mediante el trabajo educativo comunista.

El congreso no se limitó a señalar estas tareas; dio también indicaciones de principio y prácticas para todas las ramas del trabajo que exige llevarlas a la práctica. Tras una discusión a fondo, el congreso dio a las UJC[^a4] de todos los países directivas para su actividad futura. Forjó el arma afilada con la que la juventud proletaria combatirá al capital. Con ello demostró que la ICJ quiere seguir siendo en adelante la guía de la juventud trabajadora de la ciudad y del campo, que le señala la salida de su actual situación de miseria.

¡Jóvenes obreros y obreras!

A vosotros, que os mantenéis al margen, que soportáis con indiferencia los duros sufrimientos a que os condena la burguesía, y a vosotros, que aún estáis en las filas de las uniones juveniles que nos son hostiles o que obedecen a la voluntad de los socialtraidores, se dirige el II Congreso de la Internacional de la Juventud pidiéndoos ayuda para cumplir sus nuevas tareas.

Vosotros trabajáis a nuestro lado en las fábricas y en los talleres, en el pueblo y en las fincas, y sufrís, como nosotros, la explotación del terrateniente y del capitalista. Cientos de miles de vosotros están sin trabajo. Padecéis hambre y necesidad y vais vestidos de harapos. Muchos de vosotros os agotáis y morís prematuramente, y mientras tenéis trabajo se os explota de forma ilimitada y feroz. El primer paso de la ofensiva de los patronos contra vosotros es la rebaja del salario y el alargamiento de la jornada de trabajo. Los patronos intentan separaros de vuestros compañeros de clase con barreras artificiales. Por obtener mayores dividendos, os condenan a la miseria y os privan de la posibilidad de satisfacer todas vuestras necesidades.

El II Congreso de la ICJ os llama:

*¡a la lucha contra esos bandidos del capital; defendeos de su ofensiva: lucháis por vuestra vida!*

Estamos dispuestos a librar esa lucha junto con vosotros. Más de una vez hemos tenido que luchar ya hombro con hombro con vosotros en las empresas, las fincas y los pueblos. Queremos conseguir mejores condiciones de enseñanza escolar, una reforma del trabajo en las fábricas conforme a vuestras necesidades, una alimentación mejor.

Los combates pasados nos han enseñado, igual que a los obreros adultos, que esta lucha solo puede librarse con éxito si se cuenta con una organización sólida y con el apoyo de los obreros adultos. Solos no podemos hacer nada contra la fuerza colosal de los fabricantes y los terratenientes. Pero unidos bajo una dirección única, hábil y juiciosa, somos fuertes y debemos vencer.

Por eso, *¡unámonos bajo la bandera de la ICJ y entremos en las filas del frente común del proletariado adulto!*

Vuestra miseria solo terminará cuando entréis en las filas de la Juventud Comunista y, con ello, en las filas de la Internacional Comunista; cuando, bajo su dirección, os alcéis en frente único y arranquéis las armas de las manos de la burguesía. Romped las redes que la educación burguesa ha echado sobre vuestra consciencia. Resistid con todas vuestras fuerzas los intentos de convertiros en soldados que, por orden de la burguesía, disparan contra los representantes de su propia clase.

No solo los capitalistas son vuestros enemigos. Los enemigos están a menudo en vuestras propias filas. Es verdad que se llaman vuestros amigos, pero en realidad os hacen más daño que los enemigos declarados, porque intentan ocultar la necesidad de luchar por vuestros intereses vitales. ¿Qué pensaríais de un amigo que, antes de salir a combatir contra vuestro enemigo mortal, os diera un fusil sin cartuchos o con el cerrojo estropeado? A semejante amigo lo apartaríais de vosotros con desprecio. ¡Tened cuidado! Amigos dudosos como esos, que quieren inutilizar o destruir vuestra mejor arma, la ICJ, los tenéis. Son los jefes del movimiento conciliador de ambas tendencias, que quieren dividir vuestras fuerzas unidas creando la llamada «Internacional de la Juventud Obrera» o la «Unión Internacional»[^a5].

¡Guardaos de su labor traidora!

¡Apartadlos de vosotros con desprecio!

¡Luchad con energía redoblada por reunir a la juventud obrera del mundo entero bajo la bandera de la ICJ!

El Segundo Congreso de la ICJ os dice:

solo así podréis entrar en el camino que os sacará de la esclavitud. El congreso confía en vosotros y cree en vuestra ayuda, como su predecesor creyó apasionadamente en el despertar del proletariado de la locura de la guerra mundial. A todos los jóvenes proletarios que sufren, oprimidos por el capitalismo en el mundo entero, el II Congreso envía su saludo y los llama bajo sus banderas.

¡Viva la ICJ, que lucha junto con vosotros y con los obreros adultos, bajo la dirección de la Internacional Comunista, por vuestra liberación de la esclavitud y de la miseria!

Por encargo del II Congreso Mundial de la Internacional Comunista de la Juventud,

*El Comité Ejecutivo.*

Moscú, 31 de julio de 1921.

## Resolución sobre el informe acerca del III Congreso de la Internacional Comunista

Tras escuchar el informe del camarada Trotski sobre el III Congreso de la Comintern, el II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud acepta plenamente y sin reservas las decisiones del III Congreso y obliga a todas las uniones que forman parte de la Internacional Comunista de la Juventud a hacer todo lo posible para aplicar inmediatamente los acuerdos del III Congreso de la Comintern y darlos a conocer ampliamente a las masas de la juventud obrera.

## Saludo al Ejército Rojo

(Aprobado en la sesión solemne celebrada junto con los representantes de la juventud obrera de la ciudad de Moscú).

Los representantes de la juventud proletaria de 43 países, reunidos en Moscú en el II Congreso de la Internacional de la Juventud, os envían, queridos camaradas, su saludo fraternal. Las organizaciones de la juventud proletaria han sido siempre el destacamento más activo en la lucha contra el militarismo burgués. Han sacado valiosas lecciones de la heroica lucha de la clase obrera rusa y de su Ejército Rojo, que ha conquistado y defiende el poder del proletariado, y han ampliado su actividad contra el militarismo burgués. Ya no se contentan con descomponer el ejército de los Estados capitalistas mediante la propaganda revolucionaria, sino que luchan *por el armamento del proletariado*.

La juventud comunista sabe con firmeza que no hay que luchar con palabras vacías socialpacifistas, que solo la lucha con las armas en la mano durante la guerra civil asegurará la victoria del comunismo. La juventud revolucionaria del mundo entero os mira con admiración a vosotros, el primer ejército proletario, que en el curso de tres años de dura lucha, pese al frío y al hambre, ha derrotado definitivamente a todos los ejércitos de mercenarios que el imperialismo lanzaba contra la Rusia soviética. Con esta lucha habéis salvado no solo a la Rusia soviética, sino también a la revolución mundial. Vuestro valor incomparable y vuestro entusiasmo, la disposición a todos los sacrificios con que habéis llevado a término esta dura lucha, infunden valor a la juventud revolucionaria en su lucha contra el poder del capitalismo y del Estado burgués. Vuestras batallas y vuestras victorias le dan ejemplos brillantes, que seguirá cuando también para ella suene la hora de la lucha decisiva.

¡Viva el Ejército Rojo de la Rusia soviética!

¡Viva la Internacional Comunista, guía del proletariado revolucionario!

¡Viva la Internacional Comunista de la Juventud!

## A la memoria de los caídos

El II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud, que ha reunido en Moscú a los representantes de la juventud revolucionaria de todos los países, recuerda a todos los que cayeron en el camino espinoso del proletariado, en las barricadas de innumerables batallas revolucionarias.

El congreso recuerda a los innumerables jóvenes revolucionarios caídos en la lucha heroica de las revoluciones húngara y finlandesa, a todos los que en las batallas de enero y de marzo de 1919 y en el último levantamiento de marzo[^a6] trazaron con su sangre el camino de la juventud del mundo entero.

El II Congreso recuerda también a los jóvenes comunistas que, en su lucha abnegada por la causa proletaria, cayeron víctimas del terror blanco con que la burguesía de Hungría, Alemania, los países balcánicos, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania y otros intentó estrangular a la juventud roja.

El congreso recuerda a los queridos camaradas enterrados en vida en las cárceles y las casamatas. Estos sacrificios inconmensurables, que abren el camino a la juventud comunista, servirán de jalones también para el futuro; señalarán el camino que ha de emprender el II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud, el camino de batallas implacables contra el terror blanco, contra la sociedad capitalista, por la revolución mundial, junto con la III Internacional.

Estos sacrificios señalan al II Congreso el camino por el que serán reducidas a polvo las casamatas y las fortalezas del capital y se harán realidad los legados de nuestros hermanos caídos.

## Resolución sobre el informe del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de la Juventud

Tras escuchar el informe del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de la Juventud elegido en el Congreso de Berlín, el II Congreso hace constar:

El Comité Ejecutivo ha realizado un trabajo grande y fructífero en la propaganda, entre las organizaciones proletarias juveniles y entre las amplias masas de la juventud obrera, del programa de la Internacional Comunista de la Juventud aprobado por el Congreso de Berlín, lo que ha contribuido al fortalecimiento y a la clarificación políticos de las uniones de juventudes. Librando una lucha enérgica y prudente contra las organizaciones juveniles centristas y socialpatriotas, el Comité Ejecutivo ha contribuido en gran medida al paso de un gran número de miembros de esas uniones a las filas del movimiento juvenil comunista.

No menos importante ha sido el trabajo del Comité Ejecutivo para aplicar los acuerdos del II Congreso de la Comintern, en particular las 21 condiciones[^a7], en los partidos comunistas de los distintos países, y para crear estos últimos.

El congreso hace constar el éxito del trabajo del Comité Ejecutivo en la creación de una organización internacional fuerte, el restablecimiento de los lazos entre los distintos países, el refuerzo de las acciones internacionales, una amplia actividad editorial internacional, etc. Este trabajo ha contribuido en gran medida a que el movimiento juvenil comunista disponga hoy, a diferencia del tiempo anterior al Congreso de Berlín, de una organización internacional sólidamente construida. El trabajo del Comité Ejecutivo, llevado a cabo con éxito en las condiciones más difíciles, merece el agradecimiento unánime del II Congreso.

Sin embargo, la gran escasez de fuerzas auxiliares y la falta de participación de muchos miembros del Comité Ejecutivo en el trabajo han frenado su actividad. El apoyo totalmente insuficiente por parte de las distintas uniones y las estrecheces financieras han dificultado enormemente la solución de las tareas planteadas. Así se explican una serie de deficiencias del período a que se refiere el informe, que el futuro Comité Ejecutivo debe evitar en su trabajo. El examen sistemático de la vida interna de las uniones y la dirección constante y metódica de su trabajo estuvieron demasiado poco desarrollados. Fue demasiado escasa la actividad del Comité Ejecutivo en la fijación de una línea clara de dirección y apoyo a las uniones a escala internacional, así como en el estudio de las cuestiones de la lucha económica de las organizaciones de masas. En el terreno del trabajo educativo solo se puso el comienzo de una actividad sistemática. El Comité Ejecutivo no hizo suficientemente balance de la experiencia de trabajo y de lucha de las uniones de los distintos países ni la aprovechó suficientemente para los fines del movimiento internacional. No comprendió con la oportunidad debida la necesidad de cambiar las relaciones entre los PC y la ICJ y, en consecuencia, no hizo el trabajo necesario para plantear correctamente esta cuestión a escala internacional. Faltó una relación estrecha y una colaboración activa entre el Comité Ejecutivo de la ICJ y el Comité Ejecutivo de la Comintern. El Comité Ejecutivo de la ICJ hizo demasiado pocos esfuerzos para establecer esa relación. La revista *Internacional de la Juventud*[^a8], que tenía ya un considerable valor propagandístico para la Internacional de la Juventud, no era aún un órgano dirigente internacional.

Por último, el congreso hace constar el error del Comité Ejecutivo en la cuestión del lugar de convocatoria del II Congreso de la ICJ[^a9], error que solo en parte se explica por una comunicación informativa insuficientemente satisfactoria con Moscú y por la falta de atención a la situación política.

Teniendo en cuenta las lecciones del período de trabajo transcurrido, el II Congreso de la ICJ hace constar la necesidad de una centralización estricta del movimiento y llama a las secciones adheridas a prestar al Comité Ejecutivo un apoyo mayor que hasta ahora.

## Resolución sobre las relaciones entre los partidos comunistas y las uniones de juventudes comunistas

I. El II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud, tras discutir la cuestión de las relaciones entre las uniones de juventudes comunistas y los partidos comunistas, y entre la Internacional de la Juventud y la Comintern, se adhiere por entero a las tesis del III Congreso de la Comintern sobre la Internacional Comunista y el movimiento juvenil.

El período anterior de actividad del movimiento juvenil revolucionario (1915-1921) toca a su fin; se caracteriza por la lucha autónoma, y a veces aislada, de grupos pequeños, pero revolucionarios, de la juventud proletaria contra la guerra y el socialpatriotismo, por su participación activa en la creación de los partidos comunistas y por su plena independencia política y orgánica respecto del movimiento proletario general.

Con la creación y el fortalecimiento de la Internacional Comunista y de los partidos comunistas en los distintos países, el papel de las organizaciones juveniles comunistas en el movimiento proletario general cambia radicalmente. Conservando la actividad política adquirida en los años anteriores, que las distingue de las organizaciones juveniles socialpatriotas y centristas, las UJC se plantean hoy como tarea fundamental transformarse de organizaciones estrechas, que abarcan solo a un pequeño número de camaradas de elevada consciencia política, en amplias organizaciones de masas que eduquen en el comunismo a cientos de miles y millones de jóvenes proletarios.

Las UJC seguirán discutiendo las cuestiones políticas, manifestando su opinión sobre ellas y participando en el trabajo del partido dentro de los partidos. Pero el cumplimiento de su tarea fundamental exige trasladar el centro de gravedad del trabajo de las UJC de las cuestiones político-tácticas, que constituyen el contenido de la actividad de los partidos comunistas, a las cuestiones del trabajo, la lucha y la educación revolucionaria de la juventud, así como cambiar los métodos, la escala y las formas orgánicas de todo el trabajo.

El nuevo período de actividad de las UJC exige nuevas formas de relación entre ellas y los PC, el más estrecho acercamiento entre ambas organizaciones. La subordinación política a los partidos comunistas, únicos dirigentes de todas las partes del proletariado revolucionario, la conservación de la autonomía orgánica y la creación de un vínculo estrecho y cotidiano en la lucha y el trabajo comunes: tales son, en lo fundamental, esas formas.

El II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud llama a todas las UJC a aplicar con energía y rapidez los acuerdos del III Congreso de la Comintern sobre la cuestión juvenil.

Al mismo tiempo, el II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud considera necesario señalar en una serie de puntos concretos las formas prácticas del apoyo mutuo y del establecimiento de un vínculo estrecho entre los partidos comunistas y las UJC.

1. Las organizaciones del partido y las amplias masas de miembros de los partidos comunistas deben estar constantemente informadas no solo de la situación orgánica de las organizaciones juveniles, sino también de todas las cuestiones del trabajo, la lucha y la educación de la juventud obrera y de todos los aspectos de la actividad de las UJC. Esto puede lograrse incluyendo informes especiales en las asambleas del partido, en las reuniones de las células, de los comités, de las conferencias y de los congresos de los partidos, tratando estas cuestiones en la prensa del partido, etc. Al mismo tiempo, las organizaciones de las UJC deben intensificar el trabajo para dar a conocer a sus miembros el programa, la táctica y la construcción orgánica de los partidos.

2. Allí donde existan organizaciones y células del partido, pero aún no haya organizaciones juveniles comunistas, las primeras deben tomar la iniciativa de crear células y organizaciones de la juventud con la ayuda de los órganos dirigentes de las UJC. A la inversa, allí donde aún no haya células u organizaciones de los partidos comunistas, las UJC ayudan a crearlas destacando de sus filas grupos de camaradas de más edad.

3. Para fortalecer el núcleo de miembros con consciencia comunista de las UJC, todos los miembros de los partidos comunistas de hasta 20-23 años inclusive (sobre la base de acuerdos de los congresos del partido o de los comités centrales de los partidos comunistas de los distintos países) deben ser también miembros de las UJC y participar activamente en su trabajo.

4. El instrumento fundamental de enlace entre los PC y las UJC es la institución de la representación recíproca en los comités de ambas organizaciones, que debe construirse con cuidado y organizarse sólidamente de abajo arriba, empezando por las células de fábrica y terminando por los comités centrales. Además, las UJC deben estar ligadas mediante representantes con los distintos órganos de los partidos comunistas, por ejemplo, con la organización de combate, los comités de formación, las fracciones sindicales, las secciones de agitación en el campo, la editorial, etc.

5. Las UJC deben incorporarse a todo el trabajo de los partidos comunistas, ante todo a las campañas políticas de los PC. Los PC y las UJC deben prestar especial atención a la utilización de los miembros de las UJC en el trabajo ilegal, en las organizaciones de combate, en el trabajo antimilitarista y durante las acciones directas. Las UJC deben coordinar el plan de su trabajo cotidiano en todos sus terrenos con la actividad de los partidos comunistas y de sus distintos órganos, aprovechando mutuamente las escasas fuerzas de ambas organizaciones y procurando evitar el paralelismo. Los miembros de las UJC deben ser admitidos en las asambleas generales del partido y enviar a sus representantes a las conferencias y congresos del partido con voz consultiva. Los partidos comunistas deben apoyar activamente las acciones de las UJC por las reivindicaciones económicas de la juventud, su lucha contra las uniones centristas y socialpatriotas, todo el trabajo educativo de las UJC (con conferenciantes, literatura, programas), etc. Las cuestiones del apoyo financiero de los PC a las UJC deben regularse conjuntamente con los comités ejecutivos de la IC y de la ICJ.

6. Para fortalecer la prensa juvenil, intensificar la difusión de la prensa del partido entre la juventud y dar a conocer a los obreros adultos el trabajo y la lucha de la juventud proletaria, es necesario crear en todos los órganos del partido páginas semanales de la juventud, cuya redacción y edición deben encomendarse a las UJC.

7. En todas las escuelas del partido debe reservarse a las uniones de juventudes comunistas un número determinado de plazas. Los miembros de las UJC forman en esas escuelas secciones juveniles que, tras cursar el curso teórico general, siguen un curso breve sobre el movimiento juvenil, cuyo estudio teórico y práctico organizan los comités de las UJC.

8. El proceso de rejuvenecimiento de las organizaciones juveniles y de traspaso de los miembros de más edad de las UJC a los partidos comunistas debe realizarse con energía, pero con prudencia, según un plan determinado, sobre la base de acuerdos mutuos entre las organizaciones juveniles y las del partido, aplicando en parte el método del intercambio de militantes entre las uniones y los partidos, con una preparación enérgica y simultánea de nuevos militantes de las uniones, etc.

## Tesis sobre la lucha económica de la juventud obrera

1. La juventud obrera es parte de la clase obrera y comparte con ella todos sus sufrimientos y su destino. Todo cambio a mejor o a peor en su situación económica está condicionado por la situación económica de la clase obrera en su conjunto. Al mismo tiempo, no estando aún plenamente desarrollada ni intelectual ni físicamente, es la parte más débil del proletariado. Pero el modo de producción capitalista, calculado exclusivamente para la obtención de beneficio, no tiene esto en cuenta en absoluto y somete a la masa de la juventud a una explotación tan ilimitada y desvergonzada como a los obreros adultos. Por eso la explotación de la juventud obrera es todavía más intensa y sus sufrimientos todavía más penosos.

2. Paralelamente al empobrecimiento y al agotamiento de grandes masas de jóvenes obreros y obreras así provocados, se ha producido también un cambio en la situación de la juventud en el proceso de producción. La normalización de la producción, que ha llegado con la creciente concentración de la industria, ha aumentado rápidamente el empleo de peones sin formación en las fábricas. El número de jóvenes obreros con formación profesional ha disminuido cada vez más y en la misma medida ha crecido el ejército de jóvenes obreros sin formación. La situación económica de estos jóvenes peones sin formación solo se distingue de la de los obreros asalariados adultos en que sufren una explotación más desvergonzada. Al mismo tiempo, el capitalismo procura utilizar a los jóvenes obreros, que trabajan por un salario más bajo, como competidores de los obreros adultos, que cobran un salario más alto.

Entretanto, para el mantenimiento de las máquinas más perfeccionadas y más complejas es necesario crear un cuadro de obreros técnicamente entendidos y experimentados. El capitalismo procura satisfacer esta necesidad seleccionando una capa fina de obreros cualificados de entre la masa general de los no formados. Esto se consigue, por una parte, mediante la creación de secciones de aprendizaje y escuelas especiales en las fábricas, y por otra, también por el Estado, mediante escuelas municipales y estatales. De este modo, la *masa* de los jóvenes obreros queda condenada a permanecer de por vida en la categoría de obreros sin formación.

3. Pero también la institución del aprendizaje, que aún se conserva hoy como supervivencia, ha sufrido profundos cambios. Por una parte, los jóvenes obreros empleados en las grandes empresas con el nombre de aprendices solo tienen ocasión de conocer alguna función aislada del proceso de producción de que se trate, para ser sometidos, inmediatamente después de un aprendizaje breve, a la misma explotación que los demás obreros. Por otra parte, las pequeñas empresas artesanas, como formas atrasadas de producción, bajo la presión de la competencia de los grandes industriales, se ven obligadas a explotar desmesuradamente al enorme número de aprendices que emplean. La gran mayoría de los jóvenes obreros que terminan su formación profesional son arrojados a la calle y, al no encontrar aplicación para sus conocimientos, en la mayoría de los casos se ven obligados a cambiar de oficio y hacerse peones de fábrica. El modo de producción capitalista, que solo busca la obtención de ganancias, ve en la masa de la juventud, como en toda la clase obrera en su conjunto, exclusivamente un objeto de explotación, sin apreciar en nada la formación técnica que ha recibido.

4. La guerra imperialista provocó cambios gigantescos en toda la vida económica. La adaptación de la producción a las necesidades militares y la militarización de la industria aceleraron el proceso de incorporación masiva de jóvenes obreros sin formación al proceso de producción. El empobrecimiento de los jóvenes obreros que ello trajo consigo, sin encontrar obstáculos por ninguna parte, tuvo como consecuencia, pese a toda la aparente mejora de su situación material, la degradación intelectual y física inmediata de la juventud obrera. Todos los intentos de los capitalistas y de los partidos socialdemócratas de eliminar las consecuencias de la crisis provocada por la guerra restableciendo la vida económica sobre una base capitalista, todos esos intentos, han fracasado. Y en esta crisis, cuyo peso entero recae sobre la población obrera (paro y semiparo crecientes, caída del salario en mayor medida que la caída de los precios de los artículos de primera necesidad), la parte más perjudicada es la masa de los jóvenes obreros. Su salario solo ha subido en grado insignificante y en la mayoría de las ramas de la industria no ha subido en absoluto. Al bajo salario con una jornada de trabajo desmesuradamente larga, al decaimiento de la energía física causado por la mala alimentación, se añaden la explotación intensificada y el trato grosero por parte de los capataces y de los mayores. Capas cada vez más amplias de jóvenes obreros están amenazadas de completa extinción (especulación, prostitución, etc.).

5. Todas estas circunstancias (la creciente imposibilidad de obtener una formación profesional y el aumento de la miseria y el empobrecimiento que ello conlleva) han creado entre la juventud obrera un movimiento económico intensificado. Se manifiesta tanto en la participación enérgica en todas las acciones económicas de toda la clase obrera y en la afluencia creciente a las organizaciones económicas, profesionales, como en las acciones autónomas de grupos aislados de jóvenes obreros y aprendices en defensa de sus reivindicaciones parciales mínimas. Bajo la influencia de este movimiento, también los partidos y las organizaciones juveniles socialdemócratas muestran un interés aparentemente grande por la cuestión de la protección de la juventud; pero al mismo tiempo procuran encauzar el actual movimiento revolucionario de la juventud por la vía de los proyectos parlamentarios, las peticiones y las reformas limitadas.

Los medios que han empleado para elevar y mejorar la situación económica de la juventud obrera han resultado inservibles e inaplicables. Por su unión con el Estado burgués y con el capitalismo, y por haber apartado a la juventud de la lucha revolucionaria, los socialdemócratas han demostrado que han traicionado los intereses de la juventud obrera y sirven a la burguesía a su costa.

6. La lucha económica de la juventud obrera solo puede librarse con la consciencia clara de que bajo el régimen capitalista es imposible un cambio radical de su situación, puesto que la producción capitalista está construida sobre el principio del lucro, y por eso la burguesía, sobre todo en la época de descomposición del régimen capitalista, se verá obligada a hacer de la juventud proletaria un objeto de explotación en medida todavía mayor. Solo participando en la lucha por la liberación de toda la clase obrera del yugo capitalista se liberará también definitivamente la juventud obrera y creará nuevas formas de trabajo de la juventud. La organización en masa del trabajo de la juventud proletaria (como, por ejemplo, la ocupación de toda la juventud de hasta 18 años en un trabajo con fines educativos) solo será posible con el establecimiento de la dictadura proletaria. La lucha de la juventud obrera por reivindicaciones económicas, igual que la lucha económica de toda la clase obrera, solo tiene sentido si desemboca en la gran lucha política revolucionaria.

7. La Internacional Comunista de la Juventud, como unión de las capas del proletariado que poseen consciencia de clase, se plantea como tarea unir a la juventud obrera para esta lucha, educarla y prepararla. La Comintern de la Juventud está obligada a apoyar y fomentar por todos los medios la lucha por las reivindicaciones económicas parciales que libra la juventud, y a dirigirla allí donde sea necesario. Debe plantear las reivindicaciones que se derivan de los intereses vitales de la juventud proletaria, sin tener en cuenta los intereses de la economía capitalista. Hay que hacer todo lo posible por unir en la lucha por estas reivindicaciones a las masas más amplias posibles de la juventud, en especial a las que están bajo la influencia de las organizaciones socialdemócratas, y llevarlas a esa lucha.

8. Crear una organización especial para la lucha económica de la juventud obrera es innecesario, tanto desde el punto de vista de la ampliación del movimiento juvenil hasta convertirlo en movimiento de masas y de su educación política como en interés de la mejora de la situación de la juventud obrera. Quienes dirigen y guían la lucha económico-revolucionaria de la juventud proletaria son las organizaciones de la juventud comunista.

Partiendo de la unidad de los intereses económicos y de la lucha económica de toda la clase obrera, las organizaciones juveniles comunistas llevan a cabo esta lucha a través de los sindicatos revolucionarios (que forman parte de la Internacional Sindical Roja), combatiendo toda oposición de los intereses de la juventud obrera a los intereses de los obreros adultos. Respecto de los sindicatos reformistas, las organizaciones deben procurar inducirlos a defender las reivindicaciones económicas revolucionarias de la juventud, aprovechando toda negativa y toda resistencia de esos sindicatos para desenmascarar la traición y el carácter contrarrevolucionario de la burocracia sindical. Las organizaciones juveniles comunistas deben luchar por el ingreso de la juventud obrera en los sindicatos en pie de igualdad con los obreros adultos.

La forma del trabajo de la juventud comunista en los sindicatos depende de las condiciones concretas de cada país. Una de las formas, que debe comprobarse con cuidado y confirmarse en la experiencia, porque presenta el peligro de dispersión interna de las fuerzas de la unión, es la organización en fracciones de los miembros de las organizaciones de la Juventud Comunista que forman parte de los sindicatos.

La condición para dirigir la lucha económica y para establecer y extender el vínculo con las masas de jóvenes obreros sin partido son las células de la juventud comunista en las empresas y en las escuelas. La Internacional Comunista de la Juventud debe crear secretariados y secciones especiales que dirijan la lucha económica.

En algunos países, como Alemania, donde hay secciones juveniles adscritas a los sindicatos, los jóvenes comunistas tienen el deber de ingresar en ellas, agruparse en fracciones, desarrollar en ellas la propaganda de la lucha revolucionaria, tomar la dirección en sus manos y utilizar estas organizaciones para influir sobre la juventud políticamente indiferente en el espíritu del comunismo y en favor de su ingreso en la Comintern de la Juventud.

En los casos en que la pertenencia a estas secciones vaya unida a la exclusión de la organización sindical general, hay que luchar contra semejante situación y deben suprimirse las barreras orgánicas entre los obreros jóvenes y los adultos.

9. La Internacional Comunista de la Juventud obliga a todas las organizaciones juveniles comunistas a apoyar a la Internacional Sindical Roja en su lucha contra la Internacional amarilla de Ámsterdam. La Juventud Comunista debe llevar a cabo su trabajo en los sindicatos en la más estrecha unión con las fracciones comunistas de los sindicatos. En toda su lucha, las organizaciones de la Juventud Comunista desenmascaran el papel traidor de los jefes reformistas de los sindicatos. Las organizaciones de la Juventud Comunista hacen ingresar a sus miembros y a la juventud obrera en los sindicatos, reforzando su parte revolucionaria y trabajando para el paso de todos los sindicatos a las filas de la Profintern roja.

Las reivindicaciones que responden a los intereses vitales de las masas proletarias de la juventud pueden ser las siguientes:

1) Establecimiento de un salario mínimo que garantice el mínimo de subsistencia;

2) Supresión de todo trabajo nocturno para los menores de 18 años;

3) Jornada de trabajo de 6 horas, con pago de la jornada completa;

4) Vacaciones anuales de 4 semanas con sueldo;

5) Supresión de todos los contratos individuales con los aprendices;

6) Implantación del contrato colectivo;

7) Inclusión de la enseñanza en el tiempo de trabajo;

8) Descanso completo el sábado por la tarde y descanso completo el domingo;

9) Enseñanza gratuita en todos los centros de enseñanza generales y especiales;

10) Suministro gratuito del material escolar;

11) Elección de consejos escolares y participación en la vida escolar;

12) Elaboración del plan de estudios, participación en la administración, etc.;

13) Subsidio a los jóvenes parados en pie de igualdad con los parados adultos.

Las organizaciones de la Juventud Comunista harán todo lo posible para agudizar y ahondar la consciencia, que nace por sí misma en el curso de la lucha, de la necesidad de ampliar la lucha parcial hasta convertirla en la lucha general político-revolucionaria por la realización de las reivindicaciones fundamentales de transformación del orden social.

## Tesis sobre el trabajo educativo

### A. Principios generales

1. La explotación económica del proletariado por las clases poseedoras y su sojuzgamiento político se completan y se agravan con la acción espiritual sobre los obreros. Por eso la lucha del proletariado por su liberación económica y política es, por fuerza, al mismo tiempo tanto una lucha por la liberación del proletariado, en el terreno de la vida espiritual, de las formas heredadas de la concepción burguesa del mundo y de la vida, como una lucha por la creación de una nueva cultura proletaria.

Esta lucha espiritual solo puede librarse en estrecha relación con la lucha económica y política del proletariado. Solo en los combates económicos y políticos adquiere el proletariado, a lo largo del desarrollo histórico, paso a paso, la voluntad y la experiencia que lo capacitan para penetrar en la esencia interna de la ideología de la clase enemiga, destruirla mediante la crítica y desarrollar sistemáticamente las nuevas formas de la vida intelectual y espiritual proletaria.

El método que el proletariado aplica para cumplir esta tarea es el método del materialismo dialéctico. Cuanto más claramente la lucha política y económica del proletariado, en continuo desarrollo, pone al descubierto la dialéctica del proceso del desarrollo histórico, tanto mejor aprende el proletariado a aplicar el nuevo método de conocimiento que le es propio.

2. Esta lucha espiritual liberadora desempeña, naturalmente, un papel especialmente importante en el movimiento juvenil proletario. El cerebro joven y el carácter joven están ellos mismos en fase de desarrollo. La juventud está mucho menos cargada que la vieja generación con formas tradicionales de pensamiento y de concepción del mundo. El sentimiento joven reacciona con más fuerza y más inmediatez ante las impresiones del mundo exterior, ante la contradicción clamorosa del régimen capitalista y ante el encarnizamiento siempre creciente de la lucha de clases del proletariado. Sin embargo, la juventud, en parte, no está en condiciones de participar en la lucha en la misma medida que los obreros adultos. Tanto más necesario es darle una preparación teórica y hacerla así capaz de continuar la lucha del proletariado con una tensión todavía mayor.

3. Partiendo de una apreciación correcta de este hecho, la juventud proletaria, en todas partes, a medida que despertaba a la consciencia de su situación de clase y empezaba a comprender la necesidad de la lucha de clases, dirigía su atención no solo a la lucha directa contra la explotación y el militarismo, sino en gran medida también a la preparación ideológica para esa lucha. Pero en buena parte de las viejas organizaciones juveniles socialdemócratas este trabajo educativo perdió con el tiempo el carácter de preparación para la lucha. El partido socialdemócrata se convirtió en un partido reformista pequeñoburgués y transmitió ese espíritu suyo también a las organizaciones juveniles que dependían de él. El trabajo educativo ya no servía a los fines de la lucha de clases y de la superación de la sociedad burguesa, sino que debía contribuir a reconciliar a los jóvenes obreros con su situación de explotados, ocultarles las contradicciones abiertas del organismo social y hacerlos capaces de apropiarse los modales externos y el oropel de la civilización de las clases dominantes. Y solo la guerra mundial, con sus consecuencias, despertó al proletariado mundial de su autoengaño y volvió a poner al movimiento de la juventud proletaria en el camino de la lucha de clases.

4. Este movimiento hacia atrás fue al mismo tiempo, en cierto sentido, progresivo. El capitalismo y la guerra mundial, al intensificar cualitativa y cuantitativamente la explotación de la juventud proletaria, contribuyeron a ahondar la consciencia de clase de la juventud proletaria y reforzaron su voluntad revolucionaria. La juventud aprendió durante la guerra a luchar de forma revolucionaria. Esta lucha revolucionaria tenía que volverse naturalmente contra el ideal pequeñoburgués y contrarrevolucionario de la formación que dominaba en el partido socialdemócrata. La juventud revolucionaria arrinconó, junto con todos los demás trastos, tanto el reformismo como el trabajo educativo «neutral» y apolítico. La consigna rectora pasó a ser, no «por el saber al poder», sino «por la lucha al saber». También en aquellas organizaciones juveniles que siempre habían seguido siendo organizaciones de combate del proletariado adquirió cada vez más claridad e influencia práctica la idea de la estrecha relación del trabajo educativo con la lucha. En lugar del trabajo educativo socialdemócrata, que frenaba la lucha, la juventud proletaria revolucionaria y combatiente proclamó el principio de *la educación socialista, es decir, la instrucción y la preparación de la juventud obrera mediante la participación activa en la lucha revolucionaria.*

5. La participación activa de la juventud en la lucha revolucionaria tuvo a veces como consecuencia que el trabajo sistemático, la elaboración consciente de la ideología proletaria revolucionaria y de la disciplina de combate, tuvieran que pasar por un tiempo a segundo plano. Sin embargo, teniendo en cuenta que la lucha revolucionaria se desarrolla cada vez más en extensión y en profundidad, y que el proletariado, en caso de victoria, debe fortalecer y consolidar las posiciones conquistadas, y en caso de derrota debe reunir, reorganizar y entrenar sus fuerzas, es necesario precisamente en este período de lucha de clases convertida en guerra civil hacer constantemente balance de la experiencia adquirida, elaborarla y aprovecharla de todas las maneras para la lucha venidera. Por eso la juventud comunista debe —precisamente porque está en estado de lucha— desarrollar un trabajo educativo tanto más intenso y más racional, a la vez dentro de la propia organización y entre las amplias masas de la juventud proletaria.

6. La juventud comunista solo podrá cumplir este trabajo educativo en el período de la guerra civil si concentra todo su trabajo en la educación *política* de la juventud proletaria. Todas las cuestiones, a saber: de historia, economía, técnica, arte, religión, ciencias naturales, filosofía, etc., deben tratarse en la medida en que sean absolutamente necesarias para las acciones políticas activas y para la agitación política. También el deporte, la gimnasia, las excursiones, la lucha contra el alcohol, el cinematógrafo, la literatura de cordel y la prostitución deben subordinarse estrictamente a las tareas de la lucha política y militar del proletariado. Así, la juventud comunista limita conscientemente el círculo de su trabajo educativo durante el período de las guerras civiles antes y después de la conquista del poder.

7. También el método del trabajo educativo comunista debe responder a los fines de la lucha. No consiste en ofrecer de golpe a los jóvenes proletarios un sistema entero de ciencias ni en enseñarles el socialismo por los libros. No: debe estar ligado a los intereses cotidianos y concretos del proletariado y, ante todo, de la juventud proletaria; debe servir para explicar esos intereses en el espíritu de los principios comunistas, de los cuales deben derivarse y de acuerdo con los cuales deben realizarse. En una palabra, el trabajo educativo comunista debe acompañar sin interrupción al movimiento revolucionario, comprobarlo y hacerlo fecundo en cuanto a la actividad revolucionaria. Este trabajo no solo debe transmitir conocimientos, sino al mismo tiempo educar para la acción revolucionaria. Este trabajo debe controlarse y completarse constantemente mediante la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos.

8. En la medida en que a las tareas de la lucha por el poder del Estado se suman las tareas de la lucha por el uso de ese poder con fines de construcción económica y cultural, el trabajo de la juventud comunista adquiere dimensiones cada vez mayores y campos de aplicación más variados. Las uniones de juventudes comunistas deben, a medida que termina victoriosamente la guerra civil, asumir, bajo la dirección del partido comunista y junto con los órganos del Estado comunista, la iniciativa de crear las instituciones educativas que necesita el proletariado victorioso para formar en ellas a los oficiales de su ejército, a los dirigentes de sus empresas, a los empleados de sus órganos administrativos y a los maestros de sus escuelas e instituciones educativas. Entonces, a las tareas del desarrollo político y del despertar de la actividad entre las amplias masas de la juventud se suma la tarea de la elevación cultural y de la preparación profesional de la juventud proletaria.

### B. Aspecto táctico

La Unión de Juventudes Comunistas es una organización de masas centralizada en un doble sentido: agrupa a grandes masas de la juventud proletaria y trabaja también en el sentido de dirigir a las amplias masas de la juventud. En relación con ello, su trabajo educativo comprende:

a) el trabajo dentro de la organización;

b) el trabajo entre las amplias masas;

c) la centralización de este trabajo educativo.

### C. El trabajo educativo dentro de la organización

1. La tarea del trabajo educativo comunista dentro de la organización no consiste solo en educar a la joven generación comunista en general, sino sobre todo en crear un cuadro de los organizadores, agitadores y propagandistas necesarios, en una palabra, de dirigentes revolucionarios que no solo sean capaces de orientarse en las condiciones económicas y políticas existentes a escala mundial y de sacar de ellas las conclusiones que se derivan en el espíritu del marxismo, sino también, y ante todo, que se entreguen en cuerpo y alma al trabajo, contribuyendo a que el proletariado cumpla sus tareas.

El principio de la instrucción comunista debe ser la base de todo el trabajo —también del orgánico— de la Unión de Juventudes Comunistas. La unión debe someter a todos sus miembros al control más estricto, estudiar constantemente sus rasgos de carácter y sus cualidades individuales, seguir su trabajo y procurar, en lo posible, que cada miembro ocupe el puesto en el que sus fuerzas puedan desarrollarse plenamente.

2. La organización del trabajo educativo debe corresponder a la forma política de la organización (sistema de células) y a los distintos campos de actividad de la Unión de Juventudes Comunistas (empresas fabriles, sindicatos, cursos para adultos, uniones obreras, comunas infantiles, etc.). Los camaradas que trabajan en las células locales de la unión deben asistir regularmente a informes y coloquios, veladas, lecturas y cursos especiales. Los informes y coloquios deben servir tanto para la discusión común de los resultados del trabajo como para el intercambio mutuo de opiniones entre los miembros activos de la unión; en los cursos se da la base teórica para el trabajo de los dirigentes políticos. Mientras que la participación en los coloquios y veladas es obligación de cada miembro, a los cursos solo debe atraerse a un número limitado. Se recomienda organizar por separado cursos para principiantes y para avanzados.

3. Para la instrucción en las cuestiones generales políticas, económicas y orgánicas es necesario, además, organizar periódicamente en los grupos y círculos charlas, cursos y escuelas en los que participen los miembros independientemente de los trabajos especiales que desempeñen. Tales charlas y cursos, ante todo para explicar los acontecimientos políticos destacados. Para interesar políticamente también a los de menos edad y acostumbrarlos a la iniciativa colectiva, en el trabajo educativo hay que prestar especial atención a que se adapte a las particularidades de la juventud, es decir, al aprovechamiento consciente del instinto de juego de la juventud con fines de educación política: redacción colectiva de revistas ilustradas, lectura en común de buenos ejemplos de literatura revolucionaria, representaciones teatrales de espíritu político, juegos políticos en forma de preguntas y respuestas, juicios políticos, sesiones de cine, veladas musicales, canto de canciones revolucionarias, etc.

4. Para asegurar el desarrollo más completo posible de los camaradas en el terreno orgánico y en el de la agitación, así como para descubrir la vocación de cada camarada en particular, hay que encomendar a los camaradas, por turno, funciones distintas, y es absolutamente inadmisible cargar con demasiadas funciones a una misma persona. Entre los distintos grupos locales, comarcas, distritos, secciones nacionales, etc., debe haber un intercambio constante de dirigentes, de material impreso, etc.

5. Tienen especial importancia los coloquios y cursos para los militantes del partido[^a10], así como el intercambio periódico de militantes allí donde las células comunistas trabajan dentro de otras organizaciones proletarias (sindicatos, organizaciones deportivas, excursiones, coros obreros, cursos para adultos, proletkults[^a11], grupos infantiles, etc.). Aquí existe el peligro de contagio de la ideología pequeñoburguesa y oportunista y, en parte, el peligro de alejamiento de la lucha política y de disolución en la masa. El trabajo de los representantes de la juventud comunista en tales organizaciones solo puede ser productivo si está bajo el control más estricto de toda la unión.

### d. El trabajo educativo entre las masas

1. El trabajo educativo entre las amplias masas proletarias de la juventud deben realizarlo en primer lugar las células comunistas de la juventud. Están obligadas a desarrollar, de palabra y por escrito, a los jóvenes obreros de su barrio obrero no solo en el sentido de la agitación, sino también en el educativo. No basta con ganarse su confianza mediante explicaciones y la participación práctica en todos los casos en defensa de los intereses de la juventud obrera, atraerlos al movimiento comunista y despertar en ellos la consciencia de clase y la solidaridad. La tarea de cada célula es, además de todo esto, mantener la sed de conocimiento revolucionario y la voluntad de acción revolucionaria mediante discusiones y coloquios especiales, mediante la distribución sistemática de material impreso, la edición de periódicos para la juventud de las fábricas, etc. Las tareas, los métodos y la experiencia adquirida en el trabajo deben discutirse en reuniones de la célula de la juventud comunista convocadas con regularidad. Cada miembro está obligado a presentar a la célula comunista un informe exacto de su trabajo. La célula hace también propuestas de participantes en los cursos, de intercambio de militantes del partido, etc. La célula está obligada a presentar regularmente informes detallados sobre su trabajo educativo a la asamblea general de los militantes del partido, que los transmite al órgano dirigente de la organización.

2. Junto al trabajo en las células comunistas, la unión de la juventud comunista lleva a cabo un animado trabajo educativo entre las amplias masas organizando discusiones públicas, conferencias, proyecciones luminosas, sesiones de cine, veladas dramáticas y musicales y fiestas artísticamente preparadas. Estas últimas son especialmente necesarias para atraer también a la juventud obrera de las pequeñas industrias y a la juventud semiproletaria que trabaja en el campo. Los paseos y excursiones de la juventud comunista, sus fiestas y las jornadas de la juventud deben aprovecharse sistemáticamente para esta tarea.

3. Tiene especial importancia la difusión de la literatura comunista. La juventud comunista no debe limitarse en ningún caso a difundir literatura de agitación en sus propias reuniones y veladas, o en las reuniones y veladas del partido comunista. Es tarea urgente de la juventud comunista la difusión constante y hábil de literatura en todas las reuniones y veladas obreras, en los ferrocarriles y en otros lugares públicos. Con este fin se organizan destacamentos especiales para la difusión de literatura. También conviene, en lo posible, unir la agitación periódica casa por casa con la difusión de literatura. Durante las excursiones y paseos hay que llevar siempre literatura y difundirla por los pueblos, de casa en casa.

### f. La centralización del trabajo educativo[^a12]

1. Cada grupo local está obligado a elegir una comisión educativa especial, que dirige el trabajo educativo tanto de sus miembros como entre las masas y lo somete a su control. Esta comisión debe tener un representante suyo en todas las reuniones del partido, cursos, etc., para estudiar las aptitudes de los distintos miembros, dar indicaciones sobre el trabajo, recibir propuestas y tener representantes suyos en la comisión de organización. La comisión educativa está obligada además, de acuerdo con la comisión de organización, a organizar los cursos, fijar el número de alumnos, buscar profesores, elaborar los programas y ocuparse de la organización de las grandes fiestas y veladas. Está obligada también a organizar y controlar la difusión de la literatura. Si existe una comisión de agitación especial, debe estar en el contacto más estrecho con ella para dirigir y controlar el trabajo educativo en las secciones.

2. El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de la Juventud organiza a su lado un secretariado encargado del trabajo educativo. Le incumbe la edición de los folletos necesarios, el desarrollo y la difusión de la prensa comunista en interés de la preparación teórica, la redacción de manuales e índices de literatura para el trabajo práctico, la participación en la organización de bibliotecas, ciclos de conferencias y cursos para las distintas secciones, y el intercambio de dirigentes y de material de agitación y científico.

En la medida de lo posible, también las secciones nacionales deben organizar secretariados semejantes para el trabajo educativo.

## Tesis sobre la construcción orgánica de las uniones de juventudes comunistas

### I. Introducción

1. Durante el período de actividad transcurrido de las organizaciones juveniles comunistas, solo pudo dedicarse poca atención a la construcción metódica y al fortalecimiento orgánico de las uniones. Esto se explica por las tareas urgentes que recayeron sobre las organizaciones juveniles de los distintos países en el movimiento obrero revolucionario general; así, por ejemplo, tuvieron en parte que suplir a los partidos o bien dedicarse, junto con ellos, exclusivamente a la actividad política.

2. Los rasgos característicos del período transcurrido en la actividad de la mayoría de las uniones de juventudes fueron: la falta de un trabajo en profundidad, el predominio de la agitación política corriente, la escasa actividad en las cuestiones que atañen específicamente a la juventud, el escaso número de los grupos, la débil cohesión orgánica y la poca estabilidad de los vínculos existentes. La forma de construcción de las uniones en el período transcurrido está determinada por el carácter y los rasgos de la actividad pasada y se expresa en la forma del territorialismo orgánico, es decir, en la constitución de las organizaciones por lugar de residencia.

3. La fundación de los partidos comunistas y el fin de la autonomía política de las organizaciones de la Juventud Comunista dan a las uniones de juventudes la posibilidad de prestar gran atención a las cuestiones específicamente juveniles y de ahondar su trabajo. Las uniones de juventudes tienen ante sí las tareas de incorporar a sus filas a amplias capas de la juventud obrera, de intensificar el trabajo en las organizaciones económicas, de organizar con más intensidad el trabajo educativo comunista y de agudizar la lucha contra las organizaciones juveniles no comunistas. Para cumplir esta tarea es necesario prestar la más seria atención a la construcción *orgánica* de las uniones.

4. El cambio de carácter de la actividad de nuestras uniones en el período venidero, el paso al movimiento de masas y las nuevas tareas que van unidas a él no pueden llevarse a cabo conservando los viejos principios y formas orgánicos. Al contrario, estos deben ser *cambiados y ampliados* de acuerdo con las nuevas exigencias.

### II. La organización de las células

5. Los cambios principales en la forma orgánica de las uniones de juventudes deben consistir en lo siguiente: para lograr una influencia orgánica sobre las masas de la juventud obrera, con el fin de dirigirlas constantemente y de atraerlas poco a poco a las filas de miembros de la unión, para intensificar la actividad económica y con el fin de luchar contra las organizaciones juveniles no comunistas, nuestras uniones deben adoptar un rumbo definido de paso de las actuales agrupaciones, exclusivamente territoriales, de la juventud comunista a la organización de células de la Unión de Juventudes Comunistas.

6. Las células son agrupaciones de los miembros de las uniones por su lugar de trabajo (fábricas, talleres, escuelas, etc.) y son así los puntos de apoyo de nuestra unión. A través de ellas, nuestras organizaciones establecen el vínculo con las amplias masas, libran la lucha económica y, junto con el partido, todas las campañas políticas, etc. Aunque la construcción de las células, por la novedad de la tarea, irá unida a dificultades y no podrá llevarse a cabo de golpe y por igual, todas las uniones deben acometer la reestructuración de sus organizaciones en el sentido de que las células pasen a ser la base de la construcción orgánica.

### III. La estructura de las organizaciones

7. La práctica del movimiento comunista de organización de la juventud ha creado en los últimos años formas determinadas de estructura de las organizaciones. Los grupos locales, que hasta ahora servían de base a las organizaciones, se agrupaban en distritos, y los distritos en regiones. A la cabeza de toda la unión, como órgano dirigente supremo, estaba el Comité Central.

8. Una vez reconocida la célula como base inferior y más amplia del trabajo orgánico, la forma de organización siguiente es:

#### El grupo local

En él reside el centro de gravedad de la actividad general. El grupo local es la agrupación de los miembros por su lugar de residencia. Según el tamaño de la localidad, el grupo se divide en barrios, de modo que cada miembro esté al alcance. Los órganos que dirigen el grupo local, elegidos en la asamblea de los miembros, tienen como tarea dar indicaciones para el trabajo de las células comunistas y están obligados a dirigir la propaganda en las calles y en las casas. Deben también ocuparse de organizar nuevas células y de atraer a todos los miembros del grupo local a todos los trabajos.

#### El órgano dirigente de distrito

9. Cada región, según las distintas condiciones, se divide en distritos. Varios grupos locales forman juntos un distrito. La agrupación se hace según la situación económica o la geográfica. En el grupo local que sea más fuerte en el sentido orgánico y disponga de mayores fuerzas se organiza el órgano dirigente comarcal. Este está obligado, mediante un trabajo sistemático (envío de ponentes, organizadores, etc.), a mantenerse en relación estrecha y constante y en unión con los grupos locales, y sobre todo con los más débiles, a los que está obligado a apoyar y consolidar. Así se eliminará el peligro de aislamiento y de desintegración de los grupos locales fundados recientemente. Este órgano está obligado también, allí donde no haya ningún grupo, a organizarlo y a darle todas las indicaciones para el trabajo. En toda su actividad, los órganos dirigentes de distrito, subordinados al órgano regional, deben estar en estrecha relación con él y seguir todas sus directivas.

#### El órgano dirigente regional

10. Los órganos dirigentes regionales, elegidos en las conferencias regionales por los delegados de los grupos locales y ratificados por el Comité Central, se subordinan a su última instancia, el Comité Central de la unión del país. Les incumbe la aplicación más estricta de las disposiciones y tareas que emanan del Comité Central en las regiones y, gracias al vínculo de estas, en los distritos y los grupos locales. Y de este modo deben mantener un vínculo vivo y directo del Comité Central con toda la unión. La división en regiones se hace por circunscripciones económicas industriales o según el principio de la pertenencia geográfica común. El intercambio de fuerzas de una región con otra se realiza a través del Comité Central.

#### El Comité Central

11. El órgano de unión supremo de la unión de un país es el Comité Central, elegido en el congreso de todo el país. Le incumbe la representación en el Comité Central del partido comunista y en la Internacional de la Juventud, así como la dirección política y orgánica de la unión. El Comité Central tiene como tarea plantear las cuestiones del día para su discusión en las regiones y los grupos mediante el envío de las circulares correspondientes. Además de la elaboración de la prensa, mediante la cual dirige el trabajo político-educativo y orgánico, mediante la realización de medidas prácticas (por ejemplo, organización de trenes de agitación, agitación en el campo, agitación en la prensa, en las fábricas y talleres, en las escuelas, agrupación de la juventud que ha salido de la escuela, trabajo con el partido comunista, etc.) y mediante la obtención de todos los materiales necesarios, lo que supone un vínculo estrecho con la Internacional de la Juventud y con el partido comunista, el Comité Central está obligado también a sostener y vigilar la actividad constante de la unión y a contribuir a su auge.

12. Gracias a esta división orgánica de las distintas uniones en comité central, órgano dirigente regional, órgano dirigente de distrito, grupo local y célula, se crean los vínculos y los centros necesarios para el trabajo en la unión, que hacen posible una movilización rápida de la unión y que eliminan el peligro de que la unión pierda calidad durante el período en que la unión se convierte en una organización de masas.

#### La organización de las secciones

13. En interés de una dirección buena y adecuada, con el fin de ahondar y resolver las distintas cuestiones del movimiento juvenil, para elevar la productividad e introducir método en el trabajo, la actividad de los órganos dirigentes y de los comités debe dividirse por campos y deben organizarse secciones (como, por ejemplo, secretariado, redacción, sección de prensa, de organización, sección de lucha económica, de trabajo educativo, de propaganda entre las tropas, agitación en los grupos infantiles, etc.). Hay que evitar, con todo, la delimitación rígida de las secciones y su tendencia a la actuación por cuenta propia y, al contrario, se debe procurar el trabajo conjunto de las distintas secciones. Cada sección se subordina a la dirección general del comité; a este le corresponden la comprobación y la sanción de todo el trabajo de la sección. La división en secciones facilita una información bien organizada y la rendición de cuentas de todas las secciones, desde la célula y el grupo local hasta el Comité Central y la Internacional de la Juventud. Esta división debe implantarse, según las fuerzas disponibles, en todas las instancias orgánicas (en los grupos locales, en los órganos dirigentes comarcales y regionales y en el comité central).

#### La iniciativa propia

14. A la cuestión de la iniciativa propia de los miembros de la organización se ha dedicado hasta ahora poca atención. Esto se explica sobre todo porque las uniones de juventudes han estado ocupadas hasta ahora en la lucha por su existencia autónoma, y la cuestión de la iniciativa propia la han considerado principalmente desde el ángulo de las relaciones con el partido, en relación con las tareas que se planteaban últimamente a las uniones. Debido a la aparición de nuevas tareas, que el movimiento juvenil comunista ha de resolver, el centro de gravedad de la cuestión de la iniciativa propia debe orientarse a la búsqueda de métodos de trabajo que favorezcan la iniciativa propia de todos los miembros de la unión. Una de las medidas en esta dirección es atraer a toda la masa de miembros de la unión al trabajo práctico. El trabajo se reparte entre todos los miembros de modo que a cada miembro se le encomiende la obligación de realizar el trabajo que esté a su alcance. Con el mismo fin, deben atraerse los miembros de base de las uniones al trabajo de los comités, comisiones, etc., para prepararlos para un papel dirigente. Además, un factor importante del desarrollo de la iniciativa propia, que es al mismo tiempo una condición necesaria del éxito de todo trabajo orgánico, es la libre discusión de todas las cuestiones, la elegibilidad, la obligación de rendir cuentas y la publicidad de los debates.

### IV. Disciplina

En nuestras organizaciones[^a13] no siempre ni en todas partes ha habido una actitud lo bastante seria ante la cuestión de la disciplina. Por disciplina hay que entender no solo el mantenimiento de la unidad del frente del partido o la subordinación consciente a las disposiciones de las instancias superiores. Las serias tareas, las condiciones de la lucha revolucionaria y la extraordinaria responsabilidad que recae sobre las organizaciones comunistas exigen de cada miembro de la unión una actitud seria ante el título de *comunista*, exigen energía, temple y no solo una actitud formal ante la tarea, etc. Ni que decir tiene que la subordinación a las instancias superiores deja libre la discusión abierta de todas las cuestiones en litigio, discusión que es incluso necesaria antes de adoptar una decisión determinada.

Teniendo en cuenta que la implantación de la disciplina en nuestras organizaciones es un proceso determinado y que esta cuestión está ligada a la fuerte influencia de prejuicios burgueses y antiguos, todas las organizaciones están obligadas, junto con la aplicación práctica de la disciplina, a realizar también un amplio trabajo educativo en esta dirección.

### V. La formación de militantes activos

16. En todas las uniones se nota una gran escasez de militantes activos en número suficiente. Una parte de los militantes activos deja constantemente la unión para pasar al trabajo del partido. La próxima ampliación de la organización y la profundización del trabajo exigen acelerar el proceso natural de formación de militantes activos. Por eso todas las uniones deben prestar especial atención a la formación de militantes activos nuevos y frescos. Con este fin deben crearse en todas las organizaciones escuelas especiales que enseñen el trabajo de la unión, y en las escuelas que existen junto a los partidos deben organizarse secciones juveniles.

### VI. La distribución de los militantes

17. Para prevenir el gasto inútil de fuerzas, eliminar la especialización que se desarrolla en campos aislados y, sobre todo, con el fin de utilizar con método a los miembros de la unión, las uniones deben pasar a una distribución metódica de las fuerzas. Tal distribución exige una atención constante a la composición de los militantes activos y a su grado de preparación, según las necesidades locales, etc. La realización práctica de la distribución presupone que los miembros de la organización están a disposición del comité, y esto causará al principio muchas dificultades a la mayoría de las uniones. Hay que pasar inmediatamente a elaborar un registro general de fuerzas. Con la escasez actual de militantes activos, esto es tanto más necesario cuanto que las uniones de juventudes, en relación con las nuevas tareas que tienen ante sí, deben dirigirse a las amplias masas de la juventud obrera.

### VII. Campos especiales de actividad

18. En primer lugar está el trabajo en los lugares e instituciones ligados a las necesidades e intereses cotidianos de la juventud obrera (fábricas, escuelas, sindicatos). Además, para extender la influencia sobre las amplias masas de la juventud, para atraerla a las filas de la unión e incorporarla a la lucha revolucionaria, hay que prestar atención también a aquellos lugares e instituciones donde en general se concentra la juventud obrera (sociedades deportivas, unidades militares, etc.) y organizar allí células. La agitación y la propaganda en estos lugares deben adaptarse a las exigencias de la juventud, y al mismo tiempo debe ponerse al descubierto el carácter burgués de estas organizaciones y subrayarse la necesidad de su reestructuración radical.

Además, debe prestarse especial atención al trabajo en el campo, que aún no se ha empezado en ninguna parte, así como en los grupos infantiles adscritos a las uniones de juventudes comunistas, y también al trabajo entre las organizaciones juveniles no comunistas.

### VIII. El trabajo entre las minorías nacionales

19. Las organizaciones juveniles comunistas deben prestar gran atención al trabajo entre la juventud obrera de las minorías nacionales, dirigiendo su lucha contra el separatismo y el nacionalismo. El trabajo debe realizarse en la lengua de la nacionalidad correspondiente. Para ello es necesario organizar para esta actividad secciones y comisiones especiales que dependan de los comités. No debe admitirse la agrupación autónoma de la juventud que habla otras lenguas en organizaciones especiales.

### IX. El trabajo ilegal

20. En casi todos los países capitalistas el movimiento comunista tendrá que pasar por un período determinado de trabajo ilegal, cuya forma es distinta en los distintos países. Las organizaciones juveniles comunistas deben hacer, durante el período legal de su actividad, todos los preparativos necesarios para poder trabajar sin ningún impedimento durante el período ilegal. Las condiciones especiales de la actividad ilegal son a menudo condiciones de restricción del centralismo democrático. En ese momento la cuestión de la disciplina desempeña un papel decisivo. Ante la posibilidad de que durante el período ilegal desaparezca la parte del trabajo dedicada a las tareas especiales del trabajo entre la juventud, cuando las organizaciones juveniles han de estar más que nunca metidas en el trabajo del partido, la relación con el partido adopta la forma de una unión estrecha y de control del partido sobre la actividad de la unión.

## Tesis sobre el trabajo entre la juventud del campo

I. El reconocimiento de que la realización victoriosa de la dictadura proletaria es imposible sin la participación de la población proletaria y semiproletaria del campo llevó a la Internacional Comunista a señalar a sus secciones, como una de sus tareas más importantes, la necesidad de la propaganda y la organización comunistas de los elementos trabajadores proletarios y semiproletarios del campo. Hay que indicar aquí todas las capas de la población rural respecto de las cuales es posible esa propaganda y esa organización comunistas: *en primer* lugar, el proletariado *agrícola*, los asalariados, jornaleros y criados, que se ganan los medios de vida con el trabajo asalariado en empresas agrícolas o en empresas industriales ligadas a ellas. En segundo lugar, los semiproletarios y los campesinos con poca tierra, que se ganan los medios de vida en parte con el trabajo asalariado temporal en diversas empresas capitalistas y en parte con el cultivo de pequeñas parcelas propias o arrendadas para cubrir una parte de sus necesidades vitales. En último lugar, los pequeños campesinos que, como propietarios endeudados o como arrendatarios de pequeñas parcelas, apenas cubren las necesidades de su familia sin emplear fuerza de trabajo ajena. En la sociedad capitalista, estas capas de la población rural están entregadas a la explotación, la opresión y la miseria. La sociedad capitalista se presenta a la población rural pobre bajo la figura del empresario, del usurero, del especulador de tierras, del recaudador de impuestos y del reclutador de soldados. Solo con la lucha puede liberarse de esos opresores.

El objetivo de la actividad comunista entre estas capas es desarrollar esa lucha como lucha de clases en el campo, mediante:

1) La explicación a los proletarios y semiproletarios del campo de la necesidad de su unión con los obreros de la ciudad;

2) Su agrupación en organizaciones políticas (células y grupos comunistas) y económicas (uniones, sindicatos, cooperativas) y

3) La dirección de su lucha económica y política.

II. En esta actividad de la Internacional Comunista en el campo corresponde a las organizaciones de la Juventud Comunista una tarea considerable y peculiar. Como en el campo no existe una separación tan marcada entre la juventud y los obreros adultos como en la industria, y como a la población adulta del campo, por su nivel cultural, pueden aplicársele sin más los métodos de trabajo de las uniones de juventudes, estas uniones son las más aptas y las llamadas a realizar la mayor parte del trabajo comunista de instrucción en el campo.

III. En la actividad que las organizaciones de la Juventud Comunista deben realizar en el campo junto con el Partido Comunista, el centro de gravedad recae en muchos casos casi exclusivamente en el trabajo de instrucción. Donde las relaciones están menos desarrolladas (Rusia, partes de la península balcánica, Asia), la juventud del campo debe ante todo, mediante un trabajo cultural de instrucción, crear la posibilidad de que se comprenda la propaganda política. El analfabetismo completo o la incapacidad de expresar los propios pensamientos, el oscurantismo religioso y el alcoholismo son en muchos casos los mayores obstáculos para la difusión de las ideas comunistas entre el proletariado del campo, y por eso hay que eliminarlos ante todo. La juventud del campo, una vez despertada, muestra en todas partes una especial sed de saber. La tarea de las organizaciones educativas y recreativas de los grupos de la juventud comunista en el campo es satisfacer esa sed y, al mismo tiempo (intento de encauzarla hacia la teoría marxista: comunidad de intereses y de lucha del proletariado del campo y de la ciudad, naturaleza y fin de la lucha de clase proletaria). Hay que despertar y desarrollar sistemáticamente la consciencia de que solo la revolución proletaria, la lucha victoriosa de los obreros de la ciudad, de los obreros del campo, de los pequeños trabajadores y de los campesinos más pobres puede liberarlos del yugo de los terratenientes, los propietarios de tierras y los usureros.

Mediante la organización de espectáculos y diversiones, que deben corresponder siempre al nivel de desarrollo y a los medios también de la juventud más pobre, hay que *librar con éxito la lucha contra las instituciones recreativas clericales y campesinas existentes*, accesibles en su mayoría solo a la juventud rica. La participación en la preparación y en la realización de las acciones organizadas por el P. C. o por las organizaciones sindicales es, además, el mejor medio de educación revolucionaria del proletariado del campo. Puesto que el proletariado del campo tendrá que conquistar su liberación definitiva con las armas en la mano, la propaganda de la necesidad del armamento es un elemento importante también en la actividad de las uniones rurales.

Con ayuda de la juventud rural propiamente proletaria y semiproletaria, la organización comunista de la juventud tendrá que llevar a cabo también, paralelamente a la lucha económica del proletariado del campo, *acciones* particulares *en la vida económica en favor* de las reivindicaciones de la juventud (jornada de trabajo, protección de la juventud, educación).

IV. La iniciativa de las *organizaciones* de propaganda comunista entre la juventud del campo deben tomarla las organizaciones urbanas del Partido Comunista. Las giras sistemáticas de agitación de grupos del proletariado urbano por el campo, las giras de agitación de remeros rojos,[^b1] la organización de reuniones de la juventud rural con charlas, representaciones teatrales, etc., la agitación a domicilio, el reparto de literatura, etc.: todo esto lleva la primera chispa de la instrucción comunista al medio de la juventud del campo.

Los portadores permanentes del movimiento deben ser grupos especiales de la Unión de Juventudes Comunistas. La desconfianza y el recelo de la población rural hacia todos los «amigos del campo» obligan a formar cuanto antes agitadores y propagandistas salidos de la propia población rural y a confiarles el trabajo principal. Estos agitadores, igual que el núcleo de esos grupos, se forman con la juventud más pobre del campo; son especialmente adecuados para ello los antiguos soldados que estuvieron organizados en las ciudades, o bien *los hijos de obreros agrícolas, braceros*[^b2] *y campesinos que trabajan temporalmente en las ciudades*.

Con esto se consigue, en primer lugar, el carácter de clase de la organización y, en segundo lugar, un vínculo organizativo permanente con los grupos urbanos.

Al desarrollarse el movimiento, los propios grupos rurales deben ejercer su influencia formando células comunistas en todas partes donde se reúne en gran número la juventud pobre del campo, y deben realizar allí trabajo político de instrucción (trabajo estacional en las fincas, escuelas de invierno, círculos neutrales, de gimnasia y de otro tipo).

El carácter particular y de amplias miras de la actividad de las organizaciones de la juventud comunista permite fijarse desde el primer momento el objetivo de convertirlas *en organizaciones de masas de la juventud del campo*. Allí donde ese objetivo ya se ha alcanzado, hay que establecer un vínculo aún más estrecho entre las organizaciones rurales y las urbanas, por una parte para mejorar la actividad de los grupos rurales y, por otra, para intensificar su actividad (reparto del trabajo por ramas, por ejemplo: protección del trabajo de los adolescentes, formación política, deporte, etc.) y la dirección de las distintas ramas de trabajo mediante comités y secciones comunes para la ciudad y el campo.

V. *Al vínculo permanente de los grupos urbanos de la unión hay que prestar, sobre todo al principio, la mayor atención*. Las visitas recíprocas, el establecimiento de puntos de reunión comunes y las fiestas proletarias contribuyen mucho a ello.

Para dirigir y controlar las organizaciones rurales hay que crear secciones especiales en los comités de distrito y en los comités centrales de las uniones. Su tarea es recordar constantemente a las organizaciones urbanas la importancia del trabajo en las aldeas, ocuparse de la actividad político-educativa y del envío de agitadores rurales especiales, del desarrollo y la propaganda sistemáticos en el campo y dirigirlos, así como de la edición de material de agitación especial (folletos, periódicos especiales para la juventud del campo, páginas de la juventud en el órgano rural del Partido Comunista, octavillas, etc.).

VI. La realización rápida y a fondo de la tarea de extender al campo la actividad de las organizaciones de la Unión de Juventudes Comunistas es un elemento importante de la nueva y amplia actividad de la Internacional Comunista de la Juventud. El grupo o la célula de la Unión de Juventudes Comunistas en la aldea debe convertirse en el centro de la propaganda de las ideas del comunismo entre toda la población pobre del campo y en un apoyo de extraordinaria importancia en la lucha de clase proletaria.

## Tesis sobre los grupos infantiles comunistas

### I. Antes de la conquista del poder

1. La creciente descomposición de la economía capitalista repercute con especial dureza en las masas indefensas de niños proletarios. En todos los países capitalistas se observa hoy un fuerte aumento de la mortalidad infantil, de la tuberculosis infantil, del raquitismo y de las demás consecuencias de la desnutrición crónica. Millones de niños proletarios se han quedado sin calzado, sin camisa, sin ropa de abrigo y sin una habitación caldeada. Y al mismo tiempo la burguesía, por falta de recursos, al parecer, reduce, cuando no cierra del todo, los jardines de infancia, comedores infantiles y asilos que ya existían. Los medios de la «beneficencia» burguesa privada (colectas, ayuda alimentaria de los cuáqueros, envío al campo, colonias de verano) son absolutamente insuficientes y en realidad persiguen un único fin: ganarse a los niños proletarios y a sus padres para la clase dominante.

2. El mismo fin persiguen la escuela del Estado burgués y las diversas instituciones educativas y de enseñanza, religiosas y laicas, de la burguesía. En el periodo de descomposición económica y de efervescencia revolucionaria, estas instituciones de enseñanza y de educación de la sociedad burguesa se convierten en un instrumento de la contrarrevolución, en semilleros no solo de la moral y la religión burguesas en general, sino, en medida todavía mayor, en un medio para inocular el veneno del nacionalismo, del monarquismo, del imperialismo y del anticomunismo. La educación y la enseñanza burguesas en su conjunto se convierten en una preparación de guardias blancos, esquiroles, socialpatriotas y otros instrumentos semejantes, conscientes e inconscientes, en manos de la contrarrevolución.

3. El proletariado revolucionario no debe quedarse como espectador indiferente de semejante empobrecimiento espiritual de sus hijos y de la influencia reaccionaria que la clase dominante ejerce sobre ellos. Al mismo tiempo que lucha con decisión y sin descanso por la alimentación y el desarrollo físico de los niños, debe luchar también incansable y tenazmente contra el espíritu de clase que domina en la iglesia y en las escuelas, contra todas las formas de influencia moral y política de la burguesía sobre los niños proletarios. Pero esa lucha no deben librarla solo los adultos ni solo fuera de las instituciones educativas y de enseñanza. Tanto la política revolucionaria como la pedagogía revolucionaria exigen que los propios niños proletarios participen, conforme a sus fuerzas y capacidades infantiles, en la lucha de emancipación de su propia capa y, con ello, de toda su clase. La participación de los niños proletarios en la lucha puede expresarse: a) en que, bajo la dirección de los adultos o de la juventud mayor, entren en lucha contra la escuela burguesa *dentro* de esa misma escuela; b) en que hagan propaganda revolucionaria entre las masas infantiles; c) en que, sacudiendo constantemente en casa a sus padres, hermanos y hermanas atrasados e influyendo en ellos, cumplan así una determinada tarea revolucionaria.

4. La capacidad de los niños proletarios para cumplir tareas de este tipo crece especialmente en la época de la revolución, cuando las condiciones económicas, el afán de la burguesía por arrastrar la escuela a la política y los frecuentes y encarnizados choques entre los órganos gubernamentales burgueses y las masas proletarias revolucionarias favorecen a cada hora que surjan también en los niños las premisas psicológicas necesarias para la participación activa en la lucha de clases. El niño proletario sufre en su propia carne todas las contradicciones de clase, clamorosas y en constante aumento: pasa hambre y frío mientras ve que la burguesía se harta ante sus ojos y vive a su gusto. El niño proletario vive dolorosamente todas las preocupaciones y privaciones del paro, la reglamentación del trabajo de sus familiares y conocidos. Es testigo de todas las conversaciones y acciones. El niño proletario toma parte activa en la obtención, a menudo muy difícil, de los productos alimenticios y artículos de primera necesidad. A veces le surgen personalmente con ello conflictos con las leyes y los órganos del Estado burgués. Tanto en el trabajo clandestino como en el autorizado por la ley tropieza con la explotación capitalista. En la calle es testigo de las contradicciones sociales más agudas: por un lado, la actividad de la policía, muy parcialmente dirigida a proteger la propiedad, y junto a ella las manifestaciones revolucionarias y la lucha del proletariado. No solo los padres, hermanas, hermanos y conocidos de muchos niños proletarios son mártires de la causa del proletariado; a menudo los propios niños son víctimas de las medidas policiales contrarrevolucionarias. A esto se añade el afán de la burguesía, ya señalado, de introducir la política en la escuela, afán que provoca la protesta y la indignación de los niños proletarios más despiertos y tenaces.

5. Por estas razones corresponde a la Unión de Juventudes Comunistas la tarea de reunir, junto con los partidos comunistas, a todas las masas de niños proletarios bajo una dirección comunista común, con el fin de atraerlos a la lucha común de toda la clase proletaria.

Partiendo de las vivencias concretas del niño proletario y adaptándose con cuidado a la capacidad de comprensión infantil, hay que iniciarlo en el mundo de las ideas marxistas de pensamiento, sentimiento y acción.

Ante todo hay que mantener vivo en los niños el espíritu de solidaridad proletaria e internacional, llenarlos de celo por los fines del comunismo, facilitarles la comprensión del sentido de la lucha revolucionaria del proletariado, animarlos a la actividad de agitación en el medio de las amplias masas de niños proletarios y a profesar sin miedo su modo de pensar proletario. Mediante la organización de reuniones infantiles públicas y de manifestaciones infantiles, y mediante la participación de los niños en las correspondientes manifestaciones y concentraciones del partido o de la Unión de Juventudes, hay que acostumbrarlos a verse como miembros activos de la clase en lucha. Los miembros de los grupos infantiles comunistas organizan en las escuelas focos de oposición proletaria contra el clericalismo, el nacionalismo y la moral burguesa. Se pronuncian contra la tiranía y la burocracia escolar, hacen agitación por la creación de consejos escolares, por la abolición de los castigos corporales, de los deberes para casa, etc. Pero es necesario que, en la lucha de los grupos infantiles, cada niño encuentre en el partido y en la Unión de Juventudes el apoyo moral necesario. Solo si se cumple esta condición se convertirán de verdad los grupos infantiles comunistas en semilleros de una nueva ética proletaria del trabajo y de la lucha, de una nueva consciencia social comunista. Donde ya existan grupos infantiles de organizaciones proletarias, sin partido, etc., los comunistas deben penetrar en ellos para desarrollar allí su actividad en el espíritu indicado.

6. Las tareas de los dirigentes de los grupos infantiles comunistas exigen el más alto grado de formación revolucionaria, sentido de la responsabilidad, paciencia y aptitudes pedagógicas.

Como educadores de los grupos infantiles solo pueden tomarse en consideración los camaradas que hayan cumplido plenamente en la lucha revolucionaria las obligaciones que se les confiaron. Para prepararse mejor, los dirigentes de los grupos deben reunirse en charlas y conferencias periódicas. Hay que prestar especial atención a que los dirigentes no trabajen solo dentro del grupo infantil, sino que intervengan también en las reuniones proletarias de padres, en el partido, en los sindicatos y en la prensa para defender los intereses espirituales y materiales de los niños proletarios. El vínculo orgánico estrecho entre la educación y la lucha es un principio nuevo de la pedagogía revolucionaria comunista. Al fundar grupos infantiles comunistas hay que cuidar mucho de que se den todas las condiciones necesarias para su desarrollo con éxito: 1) una agudización revolucionaria general de las contradicciones sociales, 2) la existencia de organizaciones comunistas verdaderamente de masas. Solo bajo la dirección inmediata de una organización comunista de lucha alcanzará el grupo infantil comunista el fin que se le ha fijado: la educación de una nueva generación proletaria revolucionaria.

### II. Después de la conquista del poder

Después de la conquista del poder por el proletariado, la Unión de Juventudes Comunistas debe cumplir también tareas importantes en el trabajo entre las masas de niños proletarios. No solo debe ocuparse, junto con los comisariados del pueblo de Sanidad y de Instrucción Pública, de crear asilos infantiles de todo tipo, comedores infantiles y escuelas; no solo le corresponde participar en la puesta en práctica de los programas escolares comunistas: debe ante todo, junto con las organizaciones de los trabajadores culturales comunistas, cuidar de que toda la vida y toda la actividad de los niños proletarios estén impregnadas de espíritu comunista.

Allí donde ya antes de la conquista del poder existían grupos infantiles comunistas, el partido sacará de las filas de sus dirigentes a todos los elementos más capaces y de confianza, para vencer con su ayuda el sabotaje de los maestros y educadores reaccionarios que todavía quedan, controlar las escuelas y los asilos y orientar toda la vida de los niños en un espíritu comunista.

En este periodo, los grupos infantiles comunistas tienen la tarea de reforzar entre los niños el espíritu de trabajo colectivo y de sentido del deber, el sentimiento de solidaridad y la disposición al sacrificio gozoso por la gran causa del proletariado. Hay que crear en las escuelas y en los asilos círculos especiales para la actividad comunista, que deben dar ellos mismos buen ejemplo y organizar trabajos voluntarios (*subbótniki*)[^b3] para las necesidades de la comunidad escolar o para necesidades generales.

Además, los grupos infantiles comunistas deben despertar y mantener entre los niños el amor y el entusiasmo por el poder soviético, por la defensa militar de la revolución, por la solidaridad internacional de los proletarios de todos los países. Mientras sigan existiendo entre nosotros educadores profesionales de disposición reaccionaria o indiferente, los grupos infantiles comunistas serán un medio de efecto seguro para impedir todo abuso, aun encubierto, de la escuela con fines contrarrevolucionarios. Bajo la solícita dirección de maestros comunistas y de camaradas mayores, los grupos infantiles comunistas declararán la guerra a los últimos restos de las supersticiones eclesiásticas, de la moral burguesa y de las ideas nacionalistas, y acabarán con ellos. De este modo, los grupos infantiles comunistas tomarán parte activa, en el periodo de la dictadura, en la construcción de la nueva cultura comunista.

## Tesis sobre el trabajo entre la juventud de los pueblos coloniales

1. En el sistema de la economía capitalista mundial desempeñan un papel enorme los países convertidos, por una parte, en fuente de materias primas y de fuerza de trabajo barata para la producción capitalista y, por otra, en mercados de venta ventajosa de productos manufacturados. Sin embargo, este proceso, que constituye el contenido de la política colonial del imperialismo y se expresa en el sojuzgamiento económico y político de los países de Oriente, no se desarrolló igual en todas partes, sino en función de las riquezas naturales de cada país, de las condiciones geográficas, de la fuerza de resistencia de los pueblos sojuzgados, etc. Debido a estas condiciones, esos países fueron arrastrados en medida desigual al sistema de la economía mundial.

Los menos arrastrados a este sistema han sido algunos países y pueblos que todavía no han salido del periodo de la vida nómada y de la economía natural. Estos países se caracterizan por un atraso extraordinario en el terreno económico y cultural.

Una parte de los países, que constituyen una fuente enorme de materias primas agrícolas y del subsuelo, ha quedado completamente sojuzgada en el terreno económico.

La política colonial del imperialismo trajo consigo, en mayor o menor medida, la destrucción del orden feudal de estos países. El bajo precio de las materias primas exportadas, los altos precios de los productos manufacturados importados, el consiguiente encarecimiento de la vida, una política fiscal extraordinariamente cruel: todo esto arruinó por completo a los campesinos, cuya tierra pasó a nuevos dueños, mientras ellos mismos se convertían en jornaleros.

La carrera por las riquezas minerales desarrolló la industria extractiva y se desarrolló también el transporte al servicio de la exportación de materias primas. En los últimos tiempos, en relación con la guerra imperialista, se desarrolla también la industria de transformación, aunque la cantidad de materias primas exportadas sigue superando a la de productos manufacturados importados.

2. Toda esta industria absorbe como fuerza de trabajo a campesinos y artesanos arruinados. Aun así, estos países siguen siendo por ahora agrícolas, y el proceso de ruina del campesinado es más fuerte que el de su conversión en proletariado industrial. Esto crea un enorme mercado de trabajo, salarios extraordinariamente bajos, por debajo del mínimo vital, una jornada de trabajo larguísima, cuadros de lumpenproletariado y, por último, condena a una parte de la población a morir de hambre.

Junto con este proceso se desarrolla el del nacimiento de una burguesía autóctona, que entra en competencia con el capital extranjero.

3. En el terreno político, estos países se dividen en dos grupos: por un lado, los países completamente sometidos políticamente a la metrópoli, las colonias en sentido absoluto, inundadas de tropas de la metrópoli y de un aparato estatal colonizador, ajustado a una autonomía aparente.

Por otro lado, las semicolonias, que han conservado su independencia política, lo que se explica por la imposibilidad de que los distintos países capitalistas resuelvan la cuestión de las «esferas de influencia». Aquí figura capital de diversas marcas: americano, inglés, japonés, etc., por lo que estos países son la «manzana de la discordia» entre los distintos países capitalistas. Pero la dependencia económica de la semicolonia respecto del imperialismo somete de hecho la política estatal de estos países al capitalismo de una u otra marca.

4. La situación de esclavitud de los pueblos coloniales y semicoloniales ha provocado entre ellos un movimiento nacional-revolucionario. Esta lucha contra el enemigo común, el capital extranjero, que une en su impulso a toda la nación, al golpear al capitalismo internacional acerca la revolución internacional. Después o en el curso de la liberación nacional sobreviene en el interior de estos países un proceso de agudización de los intereses de clase que lleva a la lucha de clases y a la revolución social.

La Comintern apoya y dirige este movimiento nacional-revolucionario, en la medida en que está dirigido contra el capitalismo mundial, mediante la influencia comunista sobre él, pero al mismo tiempo prepara el terreno para la segunda etapa de esta lucha, apoyando a los partidos comunistas y al movimiento proletario, aunque exista solo en germen.

A pesar del atraso económico de los países coloniales, la creación en ellos de repúblicas soviéticas es perfectamente posible. Apoyándose en el campesinado trabajador y en el proletariado, estas repúblicas soviéticas pueden realizar el paso directo al socialismo, saltándose el capitalismo, a condición de contar con el apoyo de la economía socialista de los países industriales, después de la revolución social.

5. La opresión imperialista de los pueblos coloniales pesa más que sobre nadie sobre su juventud. La explotación del trabajo juvenil alcanza en Oriente proporciones de masas. Los pequeños propietarios productores, artesanos, industriales y menestrales, que no resisten la competencia del capital europeo colonizador, se ven obligados a utilizar y explotar en masa el trabajo de la juventud, el más barato y ventajoso para ellos. La producción artesanal, los talleres y los oficios se nutren y funcionan en su mayor parte con una juventud trabajadora sometida e incapaz de defender sus intereses, que mantiene su existencia y la de sus familiares. Todavía es más dura la situación de la juventud obrera en los países donde se desarrollan la producción industrial y una burguesía autóctona fuerte, lo que lleva a la formación de cuadros considerables de proletariado. La situación y las condiciones de trabajo de la juventud obrera, sometida a la doble explotación del capital propio y del extranjero, se caracterizan por una jornada de trabajo sin límites, agravada por un ambiente insoportable, una paga mísera y muy pequeña y un trato bárbaro por parte de capataces y patronos. Con la juventud campesina, que constituye la parte más considerable de la juventud trabajadora, las cosas no van mejor. Los restos de la servidumbre en la aldea oriental y los déspotas feudales, janes y beyes, señores absolutos, dueños de la vida y la muerte de sus súbditos, acaban de esclavizar a la juventud trabajadora campesina y jornalera. La servidumbre económica en que se halla en Oriente la clase de los productores de la tierra, los campesinos, pesa con todo su peso sobre la juventud. La expropiación masiva y rápida de la tierra del campesinado lleva a su ruina. La juventud del campesinado arruinado llena y aumenta el enorme ejército del proletariado. Por otra parte, la política imperialista mantiene conscientemente la ignorancia de la juventud, poniendo trabas a la instrucción, sembrando la enemistad nacional, el fanatismo, etc. La enseñanza solo es accesible a un círculo extraordinariamente estrecho de hijos de las capas pudientes de la población autóctona. En las escuelas oficiales de las colonias se inculcan por la fuerza una lengua y una cultura ajenas. Toda la enseñanza es tendenciosa; en la escuela privada se conserva la vieja enseñanza religiosa: musulmana, budista, escolástica, etc., que a menudo indigna a la juventud. La juventud es más sensible a las manifestaciones groseras del desprecio racial de los colonizadores y a las demás formas de desigualdad nacional. La juventud intelectual, que recibe una formación superior y a veces de Europa occidental, toma consciencia de la situación de opresión de su pueblo, lo que la convierte en un elemento progresista o revolucionario y la arrastra al movimiento nacional-revolucionario general.

6. La situación económica de la juventud, su opresión nacional y cultural y, por otra parte, su mayor libertad respecto de los prejuicios religiosos la convierten en el elemento más revolucionario, lo que plantea al movimiento juvenil que por ello surge en la colonia la tarea de incorporar de forma organizada a las amplias masas de la juventud trabajadora de la ciudad y del campo a la lucha nacional-revolucionaria y de educarlas en el espíritu de la revolución social.

7. Bajo la influencia de la ola revolucionaria que recorrió el Oriente después de la primera revolución rusa de 1905, surge entre la juventud de los pueblos coloniales y semicoloniales un movimiento juvenil en germen, que en la actualidad ha adoptado las formas siguientes: organizaciones culturales y educativas sin partido, uniones de estudiantes, *boy-scouts*, y organizaciones políticas, a saber: burguesas nacionales (*Ittifak*, *Taragui* en Turquía, etc.);[^b4] revolucionarias, que agrupan a la juventud avanzada (por ejemplo, las uniones de juventudes socialistas, las federaciones anarquistas y las uniones revolucionarias de China, Corea, la India, etc.) y, por último, solo en los últimos tiempos, organizaciones comunistas de la juventud, que existen sobre todo en las repúblicas soviéticas antes coloniales (por ejemplo, Azerbaiyán, el Turquestán, Georgia, la parte soviética de Persia,[^b5] Jiva y Bujará).

8. Dada la extrema diversidad de la situación política y económica de los países coloniales y de las formas concretas de las organizaciones juveniles ya existentes, la Internacional Comunista de la Juventud debe adaptar cuidadosamente las formas organizativas de su trabajo entre los pueblos coloniales a las particularidades concretas de cada país.

Este trabajo debe basarse en los principios siguientes: la Internacional Comunista de la Juventud se propone crear en cada país colonial, o conquistar, la dirección del movimiento de masas ya existente de la juventud trabajadora. La forma organizativa de ese movimiento de masas pueden serla tanto amplias organizaciones sin partido (al principio apolíticas) como uniones juveniles revolucionarias y uniones de juventudes comunistas de composición de masas, según el grado de desarrollo del movimiento de liberación nacional, las condiciones económicas, el desarrollo del proletariado y de la lucha de clases, la historia del movimiento juvenil, las condiciones policiales, etc., en cada país e incluso en las distintas regiones de un mismo país.

9. Al mismo tiempo, la Internacional Comunista de la Juventud se propone crear en cada país células comunistas legales o ilegales, cuya actividad debe estar centralizada a escala nacional y local y a través de las cuales la Internacional Comunista de la Juventud aplica su política en cada país.

Las organizaciones revolucionarias de masas de la juventud apoyadas por la Internacional Comunista de la Juventud libran, según el estado de los movimientos de liberación nacional y de sus relaciones con la Comintern, la lucha contra las organizaciones juveniles que les son hostiles, que[^b6] a través de sus células la Internacional Comunista de la Juventud dirige la lucha de las organizaciones de masas de la juventud.

10. Allí donde existen *komsomoles* de masas, sus relaciones con los partidos comunistas, secciones de la Comintern, se determinan igual que en Occidente.

Las organizaciones revolucionarias de masas de la juventud apoyadas por la Internacional Comunista de la Juventud son independientes no solo en el terreno organizativo, sino también en el político; pero las células de la juventud comunista en el interior de estas organizaciones se someten a las directivas políticas de los partidos comunistas, secciones de la Comintern. Esto permite a los partidos comunistas dirigir de hecho en el terreno político a las organizaciones revolucionarias de masas de la juventud. En lo demás, las relaciones de las células de la juventud comunista con los partidos comunistas se determinan por las resoluciones de la Comintern y de la Internacional Comunista de la Juventud.

En los países donde no hay partidos comunistas, secciones de la Comintern, la dirección política de las organizaciones juveniles la ejerce la Comintern a través de la Internacional Comunista de la Juventud.

11. El trabajo de las organizaciones juveniles de masas debe reducirse a lo siguiente:

El trabajo económico debe consistir en la lucha por la reglamentación y la protección del trabajo de la juventud, el aumento de los salarios, etc. Estas reivindicaciones se coordinan con las de los obreros y jornaleros adultos en su lucha por mejorar su situación. Participación de las organizaciones juveniles en la creación de sindicatos revolucionarios y atracción a estos sindicatos de la juventud obrera, jornalera y artesana.

En el terreno de la enseñanza, las organizaciones juveniles deben luchar por la instrucción general gratuita de la juventud trabajadora, por una escuela de tipo europeo, al servicio de las amplias masas de la juventud y con métodos de enseñanza modernos. Por otra parte, debe llevarse la lucha contra las escuelas religioso-escolásticas de los conquistadores, difundidas entre los pueblos coloniales.

El trabajo político-educativo consiste ante todo en organizar la instrucción general mediante la liquidación del analfabetismo, la organización de cursos, círculos, etc.; para este trabajo se recurre a la parte revolucionaria de la juventud intelectual. El trabajo político, que se lleva junto con la instrucción general, se expresa ante todo en una instrucción política elemental de masas en el espíritu de la revolución social y en el desarrollo de un amplio trabajo de agitación que ilustre la lucha nacional en curso y las tareas de la juventud en ella.

El sojuzgamiento de la muchacha del Oriente musulmán, que se explica por el terrible atraso y los prejuicios religiosos de la población, exige que se organice dentro de la unión un trabajo educativo que lleve a extirpar la visión y la actitud llenas de prejuicios de las masas de la unión ante esta cuestión y, a través de ellas, de los trabajadores adultos.

El trabajo antimilitarista debe expresarse en la revolucionarización de las tropas, tanto de las autóctonas (cipayos, negros), utilizadas con fines imperialistas, como de las blancas en las colonias. Por otra parte, amplio apoyo y trabajo político entre las tropas revolucionarias que se están organizando y en los destacamentos revolucionarios de insurgentes.

12) Al organizar a la juventud autóctona en las colonias es necesario utilizar a la parte avanzada y activa de la juventud obrera e intelectual de la metrópoli. Tomando la iniciativa de crear organizaciones de carácter estrictamente territorial, esta juventud debe ante todo atraer y organizar a las masas de la juventud autóctona trabajadora. El éxito de este trabajo depende de que se renuncie a los resabios colonizadores. Entre la juventud autóctona se lleva un trabajo dirigido a superar su desconfianza hacia la juventud avanzada de la metrópoli y sus prejuicios nacionales.

13. El acercamiento ideológico y práctico del movimiento juvenil de Oriente y de Occidente es una tarea urgente de la Internacional de la Juventud. Las organizaciones de Europa occidental deben tomar medidas para revolucionar a la juventud colonial y formar en ella elementos comunistas, organizándola según el principio territorial; una parte de ella estudia en América, en Europa, en el Japón, y de los países limítrofes, en Rusia. Una parte estudia en las escuelas anglosajonas de China y de la India, la mayor parte cae bajo la influencia de la Asociación Cristiana de Jóvenes, de diversas organizaciones democráticas americanas y de influencias semejantes, y los que estudian en Rusia a menudo se encierran en un nacionalismo de emigrados. Hay que poner a esta juventud en contacto con la UJC local, para que, al conocer la civilización, aprenda a comprender su naturaleza de clase.

Otras medidas prácticas son la participación, tanto personal como de masas, de las organizaciones y militantes de Europa occidental en el trabajo de la Internacional Comunista de la Juventud en Oriente (envío de delegaciones a las organizaciones orientales de los países soviéticos) y la investigación de la situación y del trabajo de la juventud por las organizaciones juveniles de la metrópoli. Establecimiento del vínculo más estrecho y directo, tanto por correo como a través de la prensa, e información mutua permanente. Tiene una importancia seria la discusión de la cuestión de la situación de la juventud colonial en las organizaciones de la metrópoli y la lucha contra la actitud colonizadora de la juventud trabajadora de la metrópoli hacia las colonias. Es necesaria también la participación de las organizaciones occidentales en la preparación de la juventud colonial emigrada para el trabajo revolucionario ulterior en sus países.

La Internacional Comunista de la Juventud apoya por todos los medios el movimiento revolucionario de la juventud de los pueblos coloniales, ayudándolo en la lucha y en el trabajo, informándolo del movimiento comunista mundial de la juventud y de los éxitos que ha alcanzado y, en general, contribuyendo por todos los métodos al acercamiento de la juventud revolucionaria de los pueblos coloniales al movimiento comunista de la juventud de todo el mundo y a su fusión en una sola familia comunista fraterna para la lucha contra el capitalismo.

## Tesis sobre la agitación entre la juventud estudiantil

1. La monopolización de la instrucción por la clase dominante, que cierra a la juventud proletaria el camino de la enseñanza superior, determina la composición puramente burguesa o pequeñoburguesa del estudiantado. Por eso, en los momentos de lucha de clases decisiva, este constituye el núcleo principal de la reacción.

Gracias a la formación recibida, los estudiantes pueden adquirir una determinada especialidad científica. A costa de toda la sociedad se convierten así en poseedores de uno de los medios de producción más importantes, que con la conquista del poder político no puede pasar inmediatamente a la clase obrera, pero que desde el primer momento debe ponerse al servicio de la construcción proletaria.

La tarea de la propaganda comunista entre la juventud estudiantil es debilitar la fuerza combativa de la contrarrevolución y, asimismo, abrir brecha en el frente de sabotaje de la intelectualidad profesional burguesa.

2. La composición de clase del estudiantado determina su comportamiento en la revolución burguesa y en la proletaria. Mientras que una parte de él luchó en las filas del proletariado como ala democrática radical de la burguesía, a menudo bajo la consigna de un supuesto «socialismo» (por ejemplo, en 1848 en Alemania y Austria, en 1905 en Rusia), el estudiantado en su conjunto se pasa a las filas de los guardias blancos en cuanto se pone de manifiesto el carácter de clase proletario del movimiento revolucionario (por ejemplo, en 1871 en París, en 1917 en Rusia, en 1919 durante la lucha del proletariado alemán en Baviera, en la cuenca del Ruhr, etc.).

3. En el actual periodo de crisis capitalista, junto con la creciente proletarización de la pequeña burguesía, se produce un cambio en la base social del estudiantado. Su situación en el proceso de producción le obliga ya en los años de estudio a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas, y la sociedad burguesa en descomposición le amenaza con el paro en todos los campos del trabajo intelectual.

Esto conduce al debilitamiento de la ideología burguesa en amplios círculos del estudiantado. Con ello se le abre el camino para comprender su situación de clase y la necesidad del orden social comunista, y también el camino para la crítica del carácter puramente burgués de la enseñanza superior actual y de su ciencia.

Acelerar el proceso de desarrollo de esta consciencia: tal es el fin de la propaganda comunista.

4. La propaganda se propone, en primer lugar, neutralizar a las capas más amplias posibles del estudiantado y de los intelectuales especialistas y, en segundo lugar, mover a estudiantes individuales a incorporarse al movimiento comunista mediante el ingreso en el Partido Comunista o en la Unión de Juventudes Comunistas.

Esta propaganda debe prestar la misma atención a la situación social que a la situación espiritual del estudiantado, de los médicos, técnicos, economistas, etc., y debe consistir en:

la organización de reuniones públicas (en la enseñanza superior y fuera de ella, para todos los intelectuales), de veladas de discusión y de cursos de libre acceso para cualquier estudiante; la participación demostrativa en todas las manifestaciones comunistas de la vida universitaria; la difusión de literatura comunista, de carteles y de octavillas (referidos, en particular, a la construcción cultural de la Rusia soviética y a los progresos del movimiento comunista entre la intelectualidad); la valoración de todas las corrientes del estudiantado que estén en oposición de principio a la forma y al contenido de la enseñanza superior actual o que sean consecuencia de la creciente proletarización; la elección de representantes del estudiantado para un trabajo de principio de instrucción comunista.

5. La propaganda la realizan los estudiantes organizados en el Partido Comunista o en la Unión de Juventudes Comunistas, que, para la agitación directa entre el estudiantado, se agrupan como representantes del partido o de la Unión de Juventudes en fracciones estudiantiles comunistas dentro de los centros de enseñanza superior.

Para intercambiar experiencias, unificar la propaganda y llevar a cabo acciones comunes, las fracciones estudiantiles comunistas de los distintos centros de enseñanza superior se agrupan entre sí a escala nacional. Las fracciones estudiantiles comunistas están subordinadas, tanto en su trabajo local como en el nacional, a los comités centrales del partido correspondientes o, donde sea más conveniente, a la Unión de Juventudes Comunistas. A escala internacional, las fracciones estudiantiles comunistas se comunican entre sí por medio del Comité Ejecutivo del Komsomol.[^b7]

6. Todo estudiante e intelectual que se considere comunista está obligado a ingresar en el partido o en la unión de juventudes y a trabajar allí como cualquier otro miembro.

Los estudiantes revolucionarios y los trabajadores intelectuales deben comprender de una vez que en la lucha de emancipación del proletariado por el comunismo[^b8] no puede hablarse de ningún interés particular del estudiantado o de la intelectualidad.

Por eso, ninguna organización comunista particular de estudiantes e intelectuales es admisible en ningún caso, *y las que existen deben disolverse*.

7. Los estudiantes e intelectuales que ingresen de nuevo en el Partido Comunista o en el Komsomol bajo el control de las fracciones estudiantiles comunistas deben forjarse, mediante el estudio del marxismo, la necesaria consciencia revolucionaria y procurar ganarse la confianza de los obreros revolucionarios mediante la sumisión estricta a la disciplina proletaria de lucha.

Tras un periodo de prueba de tres meses, el Comité Central del Partido Comunista o del Komsomol decide definitivamente sobre la admisión del camarada correspondiente.

## Tesis sobre la cuestión de las organizaciones revolucionarias de la juventud judía

1. El creciente empobrecimiento general del proletariado y de las capas semiproletarias de la población, sobre todo en los países de Europa oriental, ha empujado también a la juventud obrera judía a una lucha revolucionaria más intensa contra el capitalismo y a la formación de organizaciones de clase combativas de la juventud obrera judía.

2. La cuestión de la liberación de las masas trabajadoras judías, tanto de su miseria económica como de la opresión nacional en los Estados capitalistas, no es una cuestión específicamente judía, sino una cuestión obrera; como todas las demás tareas parciales de la clase obrera, está subordinada al problema central: el de la conquista del comunismo por el proletariado. Esta conquista solo puede producirse sobre la base de la más estricta centralización de todas las fuerzas revolucionarias proletarias en cada país y de su unión en un único partido comunista, que se fije como objetivo el derrocamiento de la burguesía del Estado de que se trate y la instauración de la dictadura del proletariado.

3. Por eso, la Internacional Comunista de la Juventud rechaza el programa presentado por las organizaciones de Poalé Sion,[^b9] porque ese programa considera la emigración, sobre todo a Palestina, no exclusivamente como un hecho económico, sino como un medio para la liberación del proletariado judío, y por eso se propone favorecer esa emigración. Con ello, este partido despierta la peligrosa ilusión de que es posible liberar al proletariado de la opresión nacional y económica sin la necesaria y prolongada lucha revolucionaria. Desvía la atención del proletariado de la lucha de clases en su propio país y divide así sus fuerzas. Hay que señalar en particular la reivindicación nacionalista completamente utópica: la aspiración a fundar un Estado socialista judío en Palestina. Las organizaciones obreras judías revolucionarias deben desmarcarse clara y resueltamente de esta reivindicación y de otras semejantes, que los partidos burgueses y pequeñoburgueses utilizan para embaucar a la clase obrera.

4. La Internacional Comunista de la Juventud ve en la reivindicación bundista de autonomía nacional-cultural[^b10] un resto de su antiguo programa socialdemócrata, al que hay que renunciar por completo. La dictadura proletaria permite satisfacer plenamente las necesidades culturales de todos los grupos nacionales sobre la base de su igualdad de derechos y de su colaboración en pie de igualdad en la construcción soviética.

5. La Internacional Comunista de la Juventud rechaza resueltamente los proyectos de una unión mundial de la juventud obrera judía. Semejantes uniones nacionales separadas, por encima de los Estados, significarían romper el marco y los principios de la Internacional y socavar la organización única de toda la juventud obrera.

6. Repito[^b11] que las cuestiones especiales del proletariado judío, que sin duda existen, solo pueden resolverse plena y totalmente dentro de la lucha de emancipación del proletariado internacional; el II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud llama a las organizaciones obreras judías a reconocer sin reservas el programa y las resoluciones de la Internacional Comunista de la Juventud, así como el punto de vista aquí expuesto. Recuerda también a las organizaciones obreras judías sus tradiciones revolucionarias y su valerosa lucha por la revolución proletaria. La tarea de las organizaciones revolucionarias judías de la juventud es hacer agitación entre el proletariado judío por el reconocimiento sin reservas y la aplicación del programa y de las resoluciones de la Internacional Comunista, incluidos los 21 puntos[^b12] del proletariado judío.

Con ello crearán la posibilidad de que la juventud proletaria revolucionaria ingrese en la Internacional Comunista de la Juventud.

7. El II Congreso de los comunistas rechaza la creación de secciones completamente separadas en la Unión de Juventudes Comunistas; al resolver la cuestión organizativa del trabajo comunista entre la juventud obrera judía, la Internacional Comunista de la Juventud se ha guiado por el principio del centralismo y por el principio de satisfacer las necesidades particulares de los trabajadores judíos, ante todo en el terreno de la lengua. La forma organizativa concreta se determinará en cada caso mediante acuerdo del Comité Ejecutivo con las uniones, pero como norma general se recomienda crear una sección judía en las uniones de juventudes de cada país.

8. Las organizaciones de la juventud judía que participan en este Congreso se comprometen a someter en breve plazo estas resoluciones al examen de los congresos de sus uniones que hayan de convocarse.

## Estatutos de la Internacional Comunista de la Juventud

1. Para realizar los principios indicados en su programa político, las Uniones de Juventudes Comunistas se agrupan en una organización internacional con el nombre de «Internacional Comunista de la Juventud».

La Internacional Comunista de la Juventud es una parte de la Internacional Comunista y, como tal, está subordinada, igual que su programa, a la Internacional Comunista y a su Comité Ejecutivo.

Todas las organizaciones pertenecientes a la Internacional Comunista de la Juventud llevan el nombre de Unión de Juventudes Comunistas (Sección de la Internacional Comunista de la Juventud).

2. Puede ser miembro de la Internacional Comunista de la Juventud toda organización de la juventud que reconozca sin reservas el programa y los principios de la Internacional Comunista de la Juventud y los lleve a la práctica, lo mismo que las resoluciones del Congreso Internacional. En cada país solo una organización puede ser miembro de la Internacional Comunista de la Juventud.

3. Las cuestiones de admisión, disolución y expulsión de cualquier organización las resuelve el Comité Ejecutivo y, en última instancia, el Congreso Internacional.

4. Los órganos de la Internacional Comunista de la Juventud son:

a) El Congreso Internacional.

b) El Buró.

c) El Comité Ejecutivo.

5. La instancia suprema de la Internacional Comunista de la Juventud es el Congreso Mundial de las organizaciones que pertenecen a ella. El Congreso se reúne normalmente cada año y, en casos extraordinarios, cuando lo piden el Comité Ejecutivo, el Buró o un tercio de las Uniones pertenecientes a la Internacional.

Solo el Congreso Mundial de la Internacional Comunista de la Juventud tiene derecho a modificar el programa de la Internacional Comunista de la Juventud. El orden del día del Congreso Mundial lo propone el Comité Ejecutivo y debe difundirse a tiempo entre las Uniones, igual que los materiales preparatorios del Congreso. El reparto de los mandatos lo hace el Congreso, que debe tener en cuenta para ello la importancia política y organizativa de cada unión.

6. El Buró Internacional consta de 15 miembros de las distintas uniones y del Comité Ejecutivo. Los miembros del Buró se eligen entre las 15 organizaciones más importantes en el terreno político y más fuertes en el organizativo. Estas organizaciones las determina el Congreso Mundial. El Buró Internacional resuelve las cuestiones políticas, de principio y organizativas más importantes que se plantean en el intervalo entre los congresos internacionales. Se reúne cuando es necesario.

7. El Comité Ejecutivo consta de 9 miembros y 5 suplentes. Sus miembros los elige el Congreso Mundial. La sede del Comité Ejecutivo la determina el Congreso.

8. El Comité Ejecutivo dirige toda la Internacional Comunista de la Juventud. Elabora las líneas directrices de principio y tácticas para todo el movimiento comunista de la juventud, vigila toda la actividad de las organizaciones comunistas de la juventud, organiza todas las acciones internacionales y las dirige. El Comité Ejecutivo apoya en la política misma a las distintas organizaciones comunistas de la juventud en su propaganda y agitación y funda organizaciones comunistas de la juventud en los países donde todavía no las hay. El Comité Ejecutivo publica en varias lenguas el órgano central de la Internacional Comunista de la Juventud (*Internacional de la Juventud*)[^b13] y, además, los periódicos oficiales *Correspondencia Internacional de la Juventud*, *El Niño Proletario* y *El Joven Camarada*. El Comité Ejecutivo tiene derecho a nombrar delegados y suplentes y a recurrir a camaradas adecuados para trabajos especiales. En caso necesario, el Comité Ejecutivo, y solo el Comité Ejecutivo, organiza en distintos países burós técnicos y otros burós auxiliares, que le están plenamente subordinados.

9. Las Uniones pertenecientes a la Internacional Comunista de la Juventud le envían cada año una cuota obligatoria de 50 francos por cada mil miembros.

10. Las organizaciones pertenecientes a la Internacional Comunista de la Juventud se comprometen a informar mensualmente al Comité Ejecutivo de su actividad y a enviarle con regularidad todos sus periódicos, folletos, octavillas y demás publicaciones.

El Comité Ejecutivo intercambia representantes con el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.

## Carta abierta a la Juventud Obrera Comunista de Alemania

¡Jóvenes camaradas! La Conferencia de toda Alemania de vuestra unión[^b14] ha declarado repetidas veces que vuestra actitud hacia la Internacional Comunista de la Juventud dependería de la decisión del Congreso Internacional de la Juventud. Y por fin, en la Rusia soviética, entre los muros de la Moscú Roja, se han reunido en las últimas semanas en el II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud 150 delegados de las Uniones de Juventudes Comunistas de 40 países del mundo.

Si antes del Congreso alguien podía albergar dudas pusilánimes sobre la fuerza, sobre la difusión de la prudencia política y de la decisión revolucionaria del movimiento comunista juvenil, el Congreso que acaba de terminar ha podido convencer a todos y destruir definitivamente, para siempre, todas las dudas. Más de 40 organizaciones, que han extendido su actividad a todas las partes del mundo y agrupan en sus filas a más de 800 000 jóvenes obreros, enviaron a sus representantes al II Congreso. Entre ellas estuvo representada la Juventud Comunista de Francia, que hace poco llevó a cabo una gran acción contra el militarismo burgués; la juventud comunista de Italia, que libra constantemente duros y sangrientos combates con los asesinos fascistas; las uniones de juventudes comunistas de Lituania, Estonia, Letonia, Hungría, Finlandia, Yugoslavia y otros países, que, a pesar de los horrores del terror blanco, llevan a cabo sin descanso un tenaz y enérgico trabajo y propaganda comunistas clandestinos; la fuerte juventud rusa, los grupos comunistas de la juventud y las uniones revolucionarias de la juventud del Oriente Próximo y del Extremo Oriente, que fueron los primeros en emprender la lucha en defensa de las masas trabajadoras de Oriente, doblemente oprimidas y sojuzgadas, la lucha por la revolución, que la dictadura proletaria ha tenido que superar en los últimos años. Ella es en la actualidad la mejor garantía de la conservación, la defensa y la construcción ulterior del poder proletario en Rusia. Y en[^b15] Alemania, a pesar de los defectos que todavía tiene el P. C. U. A.,[^b16] este se ha convertido en un partido comunista revolucionario de masas. Está claro que la primera condición, y la necesaria, de una actividad fecunda de toda organización comunista de la juventud en Alemania es el trabajo en común con este partido. Hasta ahora vuestra organización no ha hecho nada por reforzar el trabajo en común; al contrario, ha llevado una lucha sistemática y enconada contra el P. C. U. A. Os sumasteis al P. C. O. A.,[^b17] cuyo desarrollo regresivo es la mejor prueba de lo erróneo e inaceptable de la táctica que aplica. Hasta ahora no solo habéis aprobado, sino que habéis participado activamente en todos los pasos equivocados y en todos los extravíos del P. C. O. A. en la cuestión del parlamentarismo, de los sindicatos y del papel del partido en la revolución proletaria. La actitud del III Congreso de la Internacional Comunista y su decisión sobre el P. C. O. A.[^b18] deben haceros comprender que es hora de que os detengáis en ese camino. Para todo proletario consciente ha quedado claro que el P. C. O. A., a pesar de sus honradas intenciones revolucionarias, debido a sus concepciones sectarias, iba por un camino táctica y políticamente equivocado y dañino, y que seguir por él le llevará no solo a oponerse a la Internacional Comunista y la creación de la dictadura del proletariado; todos ellos lucharon por el comunismo y tomaron parte en el trabajo de este Congreso, de modo que el II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud fue un verdadero congreso de la juventud proletaria revolucionaria.[^b19]

Camaradas, nos dirigimos a vosotros por encargo y en nombre de este Congreso. Sabemos cuán sagrada y apremiante es para vosotros la lucha por la revolución proletaria. Sabemos con qué abnegación, con qué celo participasteis en todos los combates y acciones revolucionarios que en los últimos años han sacudido Alemania. Precisamente porque estamos tan firmemente convencidos de vuestro sincero deseo de servir y trabajar por el bien de la revolución proletaria, debemos señalaros del modo más convincente que los medios que empleáis son equivocados y dañinos, que vuestros caminos no os llevarán a la meta, al triunfo del comunismo, sino precisamente a lo contrario: ya ahora os han apartado de las amplias masas del proletariado alemán, cuya atracción a nuestro lado es absolutamente necesaria para llevar a cabo la revolución.

La primera condición para llevar victoriosamente a cabo la lucha revolucionaria es la existencia de un partido comunista de masas fuerte y centralizado. La ausencia de un partido así aceleró la caída de la dictadura soviética de Hungría; la existencia de un partido así en Rusia dio al proletariado la victoria sobre todos sus enemigos burgueses y pequeñoburgueses, sobre todos los saboteadores y adversarios socialpatriotas, y es la mejor prenda contra todos los peligros y vicisitudes de la organización del proletariado mundial, sino también a la lucha contra la primera y única República proletaria de la Rusia soviética y, con ello, a convertirse en un obstáculo para la propia revolución proletaria. Ya se oyen en boca de dirigentes demasiado celosos del P. C. O. A. palabras sobre declarar la guerra a la Internacional Comunista, palabras que hasta ahora no se han atrevido a pronunciar ni siquiera los Gompers y los Jouhaux.[^b20]

Sabemos que no debéis ir por ese camino y que no iréis. Para vosotros es impensable alzaros contra la Rusia soviética, el baluarte más firme de la revolución proletaria, contra la Internacional Comunista, guía y dirigente de la revolución mundial. Para esa unión[^b21] estáis demasiado estrechamente ligados a nosotros y a la Internacional Comunista por el ardiente deseo común de la victoria más rápida de la revolución. Pero precisamente por eso no debéis demorar más: debéis definir ya vuestra actitud, debéis decidiros ya. Contra todos los que dan largas y estorban, por la Rusia soviética, por la Internacional Comunista de la Juventud y por la Internacional Comunista y, en consecuencia, por la revolución proletaria: vuestra decisión no puede ni debe ser otra.

¡Camaradas!

Hasta ahora vuestra Conferencia de toda Alemania condicionaba el ingreso de vuestra organización en la Internacional Comunista de la Juventud al reconocimiento de vuestro programa, a la adopción del programa de vuestra organización como base del programa de la Internacional de la Juventud. La «adhesión» verbal se cumplió en vuestro Congreso de Brunswick sobre la base de vuestras «concepciones maximalistas», como consta en la carta de vuestra Conferencia de toda Alemania al Comité Ejecutivo del 15 de enero de 1921. Está claro que sobre semejante base no puede haber adhesión de ninguna organización a la Internacional Comunista de la Juventud. Formulaciones así son una burla[^b22] del sentido de la Internacional, de una organización internacional de lucha única y estrictamente organizada. La adhesión de una organización a la Internacional Comunista de la Juventud solo puede producirse, naturalmente, sobre la base de las tesis, los programas y las resoluciones de la Internacional Comunista de la Juventud. Los mismos privilegios que la juventud comunista de Alemania exigieron en su día las uniones de juventudes centristas. El sentido de sus exigencias era entonces eludir la disciplina internacional de lucha. El Congreso debe, ahora como entonces, rechazar una concepción como la que sostiene la unión de la juventud obrera comunista. Para todas las secciones de la Internacional Comunista de la Juventud es intangible su carácter de agrupación estrictamente centralizada y políticamente coordinada de determinadas uniones de juventudes comunistas.

La condición siguiente para la inclusión de vuestra organización en la Internacional Comunista de la Juventud es el reconocimiento pleno y sin reservas de las resoluciones del Congreso internacional. Es este un compromiso que se entiende por sí mismo para toda organización que aspire honrada y decididamente a una Internacional verdaderamente fuerte, pero que vuestra organización se ha negado hasta ahora obstinadamente a asumir. Y la Internacional Comunista de la Juventud debe exigirlo ahora con tanta más insistencia cuanto que las resoluciones del II Congreso, que marca un nuevo periodo en el desarrollo del movimiento juvenil internacional, plantean a cada unión exigencias más amplias y elevadas. La existencia de la Internacional Comunista y, en la mayoría de los países, de partidos comunistas fuertes, a los que corresponde dirigir la lucha política revolucionaria del proletariado, dará a las uniones de juventudes comunistas la posibilidad de dedicarse en mayor medida a los trabajos y tareas específicos de la juventud: la dirección de la lucha revolucionaria y económica de la juventud obrera, la educación y la formación comunistas, la ampliación de la propaganda y de la actividad organizativa, etc. Todas estas resoluciones, adoptadas por unanimidad por el Congreso, son la voluntad de los jóvenes comunistas de todo el mundo.

¡Camaradas!

No podéis refutar esta voluntad unánime de vuestros camaradas y compañeros de armas de todos los países del mundo. Debéis ocuparos de ello y definir vuestra actitud. En tiempos de guerra civil, cuando el frente único del proletariado revolucionario es una necesidad vital, no debéis seguir manteniéndoos al margen de vuestros hermanos y camaradas comunistas de Alemania. Exigid a vuestra conferencia de toda Alemania la convocatoria inmediata de un congreso nacional que discuta nuestra carta y las resoluciones del II Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud. Insistid en que ese congreso se convoque en el plazo de los próximos dos meses: durante ese plazo la Internacional Comunista de la Juventud esperará vuestra respuesta. Y —no puede ser otra— esta es la respuesta que daréis: junto con la Internacional Comunista de la Juventud, con la Internacional Comunista, por la Rusia soviética, por la victoria proletaria en todos los países.

¡Viva la unificación de la juventud comunista de Alemania y su organización única de lucha!

¡Viva la Internacional Comunista de la Juventud!

Por acuerdo del II Congreso Mundial: el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de la Juventud.

Moscú, 31 de julio de 1921.

[^a1]: Gustav Noske (1868-1946), socialdemócrata, ministro de Defensa del Reich en 1919-1920; dirigió con los Freikorps la represión de los levantamientos obreros de 1919.

[^a2]: La Federación Sindical Internacional, reconstituida en Ámsterdam en 1919, de orientación reformista.

[^a3]: El impreso dice literalmente «hacia la Internacional Comunista de los Sindicatos Rojos» (*к Коммунистическому Интернационалу Красных профсоюзов*); se entiende la Internacional Comunista y la Internacional Sindical Roja (Profintern), fundada en Moscú en julio de 1921.

[^a4]: UJC: uniones de juventudes comunistas (en el original, К. С. М.); PC: partidos comunistas (К. П.); IC: Internacional Comunista (К. И.); ICJ: Internacional Comunista de la Juventud (К. И. М.). Las abreviaturas son del original.

[^a5]: La «Internacional de la Juventud Obrera» agrupaba a las juventudes socialdemócratas; la «Unión Internacional» (Comunidad Internacional de Trabajo de las Organizaciones Juveniles Socialistas) a las centristas, afines a la Unión de Viena o Internacional «Dos y media». Ambas se formaron en 1921.

[^a6]: Las luchas de enero de 1919 en Berlín (levantamiento espartaquista) y de marzo de 1919 en Berlín; el «último levantamiento de marzo» es la Acción de Marzo de 1921 en Alemania central.

[^a7]: Las 21 condiciones de admisión en la Internacional Comunista, aprobadas por su II Congreso en 1920.

[^a8]: *Jugend-Internationale*, órgano de la Internacional Comunista de la Juventud, editado en Berlín.

[^a9]: El Comité Ejecutivo de la ICJ, entonces con sede en Berlín, había convocado el congreso en Jena para la primavera de 1921; el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista exigió que se celebrara en Moscú, donde se reunió finalmente en julio.

[^a10]: Así en el impreso («партийных работников»), aquí y en los apartados siguientes; por el contexto puede referirse a los militantes de la propia unión.

[^a11]: Organizaciones culturales proletarias (*Proletkult*) surgidas en Rusia en 1917.

[^a12]: El impreso pasa de la letra «г» a la «е», sin apartado «д».

[^a13]: En el impreso falta el número 15 de las tesis.

[^b1]: Así en el impreso ruso: «красных гребцов», «remeros rojos».

[^b2]: En ruso, *bobyli*: campesinos sin tierra o casi sin ella, que vivían de jornales o de oficios.

[^b3]: Jornadas de trabajo voluntario y no retribuido, por lo general en sábado (*subbota*), extendidas en la Rusia soviética desde la primavera de 1919.

[^b4]: En el original, «иттифак, тараги»: transcripción de las palabras turcas *ittifak* («unión») y *terakki* («progreso»), que remiten al Comité de Unión y Progreso, el partido de los Jóvenes Turcos.

[^b5]: La República Soviética de Guilán, en el norte de Persia (1920-1921).

[^b6]: La frase está así, incompleta, en el original: «…борьбу с враждебными им юношескими организациями, которые через свои ячейки Коммунистический Интернационал Молодежи руководит борьбой массовых организаций молодежи».

[^b7]: Aquí «Komsomol» designa, como en otros textos de la época, la Internacional Comunista de la Juventud; su Comité Ejecutivo es el de la ICJ.

[^b8]: En el original falta el sustantivo: «за коммунистический» («por el … comunista»), probablemente «régimen» u «orden».

[^b9]: Poalé Sion («Obreros de Sion»): movimiento obrero judío socialista y sionista; su ala izquierda, separada en 1920, pidió el ingreso en la Internacional Comunista.

[^b10]: El Bund (Unión General Obrera Judía de Lituania, Polonia y Rusia), fundado en 1897, defendía la autonomía nacional-cultural de los judíos.

[^b11]: Así en el original («Повторяю»); probablemente errata por «Повторяя» («Repitiendo»).

[^b12]: Las 21 condiciones de admisión en la Internacional Comunista, aprobadas por su II Congreso (1920). La frase está así en el original.

[^b13]: *Jugend-Internationale*, órgano de la Internacional de la Juventud desde 1915. En el original falta la comilla de apertura.

[^b14]: La Juventud Obrera Comunista (Kommunistische Arbeiter-Jugend, KAJ), organización juvenil ligada al Partido Comunista Obrero de Alemania (KAPD).

[^b15]: En el original, «И я Германии», errata por «И в Германии».

[^b16]: P. C. U. A. (О. К. П. Г.): Partido Comunista Unificado de Alemania (VKPD), nacido en diciembre de 1920 de la fusión del KPD con la izquierda del USPD.

[^b17]: P. C. O. A. (К. Р. П. Г.): Partido Comunista Obrero de Alemania (KAPD), escindido del KPD en 1920; fue partido simpatizante de la Internacional Comunista.

[^b18]: El III Congreso de la Internacional Comunista (Moscú, junio-julio de 1921) exigió al KAPD que se uniera al VKPD so pena de quedar fuera de la Internacional.

[^b19]: En este párrafo y en el cuarto de la carta la imprenta trastocó varias líneas. La lectura probable es: «…la lucha por la revolución y la creación de la dictadura del proletariado; todos ellos lucharon por el comunismo y tomaron parte en el trabajo de este Congreso…»; en el cuarto párrafo, «…la mejor prenda contra todos los peligros y vicisitudes que la dictadura proletaria ha tenido que superar en los últimos años. Ella es en la actualidad la mejor garantía […] del poder proletario en Rusia. Y en Alemania […] se ha convertido en un partido comunista revolucionario de masas…»; y aquí, «…le llevará no solo a oponerse a la Internacional Comunista y a la organización del proletariado mundial, sino también a la lucha contra la primera y única República proletaria…». Traducimos el texto tal como está impreso.

[^b20]: Samuel Gompers (1850-1924), presidente de la Federación Americana del Trabajo; Léon Jouhaux (1879-1954), secretario general de la CGT francesa.

[^b21]: Así en el original («Для этого об’единения»); el sentido pide «separación» o «ruptura».

[^b22]: En el original, «издательство» («edición»), errata por «издевательство» («burla»).
