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Title: De la revista de prensa alemana de los Anales franco-alemanes (1844)
Description: Cuatro sueltos satíricos de la sección «Revista de prensa alemana» de los Anales franco-alemanes contra la prensa cortesana prusiana, la Orden del Cisne de Federico Guillermo IV y el «comunismo» de la corte; la atribución a Marx es dudosa.
Author: Karl Marx
Date: 1844-02
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1844%20De%20la%20revista%20de%20prensa%20alemana%20de%20los%20Anales%20franco-alemanes
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*Publicado sin firma en los* Deutsch-Französische Jahrbücher*, dirigidos por Arnold Ruge y Karl Marx, entregas 1.ª y 2.ª (París, febrero de 1844), en la sección «Deutsche Zeitungsschau», pp. 234-237. Atribución dudosa: los editores de la* Marx-Engels-Gesamtausgabe *lo publicaron entre los* Dubiosa*, textos que pueden ser de Marx pero cuya autoría no está probada; la sección pudo ser obra de otro colaborador de la revista. Traducido de la* Marx-Engels-Gesamtausgabe*, sección I, tomo 1, segundo semivolumen (Berlín, 1929), pp. 157-159, sin el aparato de los editores, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1844%20Aus%20der%20Deutschen%20Zeitungsschau%20der%20Deutsch-Franz%C3%B6sischen%20Jahrb%C3%BCcher).*

## La Bremer Zeitung.

Este joven periódico ha descubierto en Berlín una verdadera flor del viejo buen estilo de 1813 y 1815, un corresponsal sin tacha y sin reproche, un Bayard[^1] de la buena prensa. El corresponsal ⌂ de la *Augsburger Zeitung*[^2], que ha engastado *à jour* la Orden del Cisne y el método de Diesterweg de enseñanza universitaria dialogada[^3], es a su lado un vulgar artesano. Se dice que el señor Guizot amenazó en Berlín con retirar al embajador a causa del duque de Burdeos[^4]. «Ni el derecho público», dice Bayard, «ni la superior *etiqueta convencional* autorizan a Francia a semejante amenaza, que hemos de considerar como una *extralimitación formal* y cuya *aceptación tácitamente consentida* no *nos sentimos movidos* a esperar ni del gabinete austriaco ni del *gabinete y la corte* prusianos. No comprendemos quién quiere impedir al soberano rey de Prusia recibir en su casa al bisnieto de María Teresa y alojarlo en el *nuevo Palacio de Invierno*. Según se dice, varias *centrales diplomáticas* protestarán contra esas manifestaciones del señor Guizot.» Así pues, una vez más: «La aceptación tácitamente consentida será refutada por las centrales diplomáticas, y el conjunto aparecerá como una infracción de la superior etiqueta convencional». El estilo es alemán, es bremense, está plenamente iniciado en las centrales diplomáticas, y el hombre que es este estilo centralizado, concentrado, electrizado, este diplomático nada periférico, hará de la *Bremer Zeitung* la «aceptación tácitamente consentida» de toda Europa. Se la leerá para mantenerse sano.

## «¡Devolvedme mi tapete!»

El mismo corresponsal modelo de la *Brem. Zeit.* escribe desde Berlín el 26 de enero: «En Sanssouci el rey vive en habitaciones polvorientas, con un mobiliario que apenas bastaría al burgués más modesto. Sobre el escritorio del rey hay extendido un tapete medio agujereado y casi transparente. Cuando hace poco el solícito ayuda de cámara puso en lugar de este tapete (que ya usaba Federico el Grande) uno moderno y suntuoso, el rey se indignó mucho y exclamó: “¡Quiero que me devuelvan mi tapete! Cosas nuevas así las tengo en todas partes; pero lo que ya sirvió a mis antepasados, ¿quién me lo reemplaza?”». No hace falta que ocurra algo para que los periódicos resulten picantes, pero sí hace falta encontrar un corresponsal que haya visto el tocado de las damas de la corte y conozca al rey o al ayuda de cámara, o, mejor aún, que sea él mismo el ayuda de cámara. Pues en algunas «centrales diplomáticas» solo hay héroes hoy en día para los ayudas de cámara[^5].

## El comunismo, alemán.

La *Trierische Zeitung* demuestra el 26 de enero, por boca de un joven y listo berlinés, que el comunismo es originariamente alemán. «El *Magister* M.[^6] destruyó ayer en su lección el delirio febril de la debilidad alemana, que había visto en el comunismo un fantasma extranjero; mostró con muchos hechos que el comunismo y el socialismo son un hijo sano del espíritu alemán, y no una invención francesa arbitraria cualquiera.» Berlín es, sin duda, la ciudad más lista del mundo.

## El comunismo de la Orden del Cisne y del lujo de la corte berlinesa.

El comunismo ha alcanzado rápidamente los honores. Se ha vuelto alemán: está perdido. El Bayard de Bremen y el corresponsal ⌂ de la *Augsburger Zeitung* coinciden en el empeño de presentar al rey de Prusia como el hombre que ha resuelto el enigma comunista: el uno dice que por medio de una *orden religiosa*; el otro, por medio de un *lujo bien calculado*. «Por una parte, nuestro monarca está *imbuido* de la convicción de que la realeza necesita, sobre todo en nuestros días (parece no creer en ello, sacrílegamente), una representación brillante y digna; por otra parte, cree que esta guarda una relación integrante con el *bienestar de los obreros y de la sociedad en general. Antes, además, el tocado de nuestras damas de la corte estaba descuidado de un modo* que no podía dejar de *ejercer efectos tristes sobre el estamento de los artesanos*; eso ha cambiado *por completo*, y, ciertamente con sacrificios a menudo muy penosos, también en este aspecto se está desarrollando un *lujo grandioso*.» Todo infortunio queda remediado: *el lujo está ahí*, dice la *Bremer Zeitung*. ¡Qué imprudencia! ¿No habría sido entonces superflua la Orden del Cisne? La gran cuestión de la Orden del Cisne no se comprende hasta que no ha hablado el corresponsal ⌂ de la *Augsburger Zeitung*. Si el corresponsal de Bremen es tosco como Aquiles, este es culto como Odiseo, un estilo como el de Cicerón, un ingenio como el de un colegial de convento, el Klopstock prosaico del nuevo Mesías real[^7]. Abrimos con cuidado uno de sus muchos grifos de miel en el suplemento de la *A. Z.* del 19 de enero, y mana: «Lo que para la realeza cristiana ha valido *desde* su fundación como su primer y más sagrado *derecho*, ser amparo y protección de las viudas y los huérfanos, de los oprimidos y desvalidos, hoy más que nunca hay ocasión de ejercerlo. Un príncipe que *hace* de su corona el centro de tales esfuerzos, de cuyo éxito (¿de la Orden del Cisne?) bien *puede* depender el futuro de Europa, *manifiesta* con ello una *confianza* creyente *en una meta feliz* de las sendas recién emprendidas por los pueblos, confianza que ahora tiene necesariamente que despertarse en muchos ánimos, echar raíces firmes a lo largo y ancho del pueblo y convertirse en arma contra quienes han fundado en las fatigas y enfermedades de la época sus planes criminales de subversión del orden.» ¡Qué arte! ¡Qué cultura! Lo dice todo: no solo que el rey es el centro del comunismo, sino también que «el cisne ha sido elegido como emblema de la sociedad porque él mismo anuncia su fin, *para que también cada cual contemple su fin*». Si el corresponsal ⌂ no pensara y escribiera como un colegial y no fuera tan aburrido de leer, lo tendríamos por un bribón, pues ¿qué ha dicho en el fondo? Simplemente esto: «Si la realeza cristiana piensa poner freno con la Orden del Cisne a la revolución del viejo mundo, que contemple su fin». ¿Y quién es «*cada cual*»?, sin duda también el rey. Tan osado es el esclavo de la casa. Pero no deseamos que la Orden del Cisne sea ya el canto del cisne del rey de Prusia; al contrario, esperamos verlo avanzar todavía muchos años por su provechoso camino. Los aduladores barruntan algo de su destino; los imparciales lo ven claramente ante sus ojos.

[^1]: Pierre Terrail, señor de Bayard (h. 1476-1524), el «caballero sin miedo y sin tacha».
[^2]: La *Allgemeine Zeitung* de Augsburgo identificaba a sus corresponsales con signos convencionales.
[^3]: Federico Guillermo IV restableció en 1843 la Orden del Cisne, orden caballeresca medieval de los Hohenzollern, como asociación de beneficencia cristiana. Friedrich Adolph Wilhelm Diesterweg (1790-1866), pedagogo liberal. *À jour*: engastado al aire, como una piedra preciosa.
[^4]: Henri d'Artois, duque de Burdeos y conde de Chambord (1820-1883), nieto de Carlos X y pretendiente legitimista al trono de Francia; François Guizot dirigía entonces la política exterior francesa.
[^5]: Alusión al dicho de que no hay héroe para su ayuda de cámara.
[^6]: Según los editores de la MEGA, el escritor Theodor Mundt (1808-1861), *privatdozent* en Berlín.
[^7]: Alusión a *Der Messias*, epopeya religiosa de Friedrich Gottlieb Klopstock.
