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Title: El armisticio danés (1848)
Description: Engels sobre el armisticio de Malmö: cómo Prusia entregó Schleswig-Holstein a Dinamarca rebasando sus poderes, y qué cabe esperar de la cobardía burguesa de la Asamblea de Fráncfort.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-09-07
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20El%20armisticio%20dan%C3%A9s
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*Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 7 de septiembre de 1848 y publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung*, n.º 97, del 8 de septiembre de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 5 (Berlín, 1959, pp. 386-389), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras, salvo la indicada como de Engels. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Der%20d%C3%A4nische%20Waffenstillstand).*

*Colonia*, 7 de septiembre.

«¡Qué será de Alemania cuando Prusia ya no esté a su cabeza, cuando los ejércitos de Prusia ya no protejan el honor de Alemania, cuando el poder y la influencia de Prusia como gran potencia se hayan hundido en el poder fantástico de un imaginario poder central alemán!»

Así fanfarronea el partido prusiano, el partido de los héroes «con Dios por el rey y la patria»,[^1] la nobleza contrarrevolucionaria de la Pomerania Ulterior y de la Uckermark.

Pues bien: Prusia *ha estado* a la cabeza, Prusia ha protegido el honor de Alemania… en Schleswig-Holstein.

¿Y cuál fue el resultado? Tras una serie de victorias fáciles y sin gloria sobre un enemigo débil, tras una conducción de la guerra paralizada por la diplomacia más cobarde, tras las retiradas más vergonzosas ante un ejército *derrotado*, al final… un armisticio tan deshonroso para Alemania que incluso un general *prusiano* encontró un motivo para no firmarlo.[^2]

Las hostilidades y las negociaciones volvieron a empezar. El regente del Imperio[^3] dio al gobierno prusiano plenos poderes para concluir el armisticio; esos plenos poderes no estaban *refrendados por ninguno de los ministros del Imperio* y, por tanto, no tenían *validez alguna*. Reconocían el primer armisticio, pero con las siguientes modificaciones: 1) los miembros del nuevo gobierno de Schleswig-Holstein debían acordarse antes de concluir el armisticio «de tal manera que con ello parezcan garantizadas la estabilidad y la eficacia provechosa del nuevo gobierno»; 2) todas las leyes y ordenanzas del gobierno provisional promulgadas hasta la conclusión del armisticio conservarían plena validez; 3) las tropas que quedaran en Schleswig-Holstein seguirían todas a las órdenes del comandante en jefe alemán.

Si se comparan estas instrucciones con las estipulaciones del primer proyecto prusiano-danés, su propósito está muy claro. Están lejos de asegurar todo lo que la Alemania victoriosa podía exigir; pero, cediendo mucho en la forma, salvan mucho en el fondo.

La primera condición debía garantizar que en el nuevo gobierno la tendencia schleswig-holsteinesa (alemana) predominara sobre la danesa. ¿Qué hace Prusia? Consiente en que el *jefe del partido danés* en Schleswig-Holstein, Karl *Moltke*,[^4] sea jefe del nuevo gobierno, y en que Dinamarca tenga en el gobierno *tres* votos frente a *dos* schleswig-holsteineses.

La segunda condición debía imponer el reconocimiento, si no del propio gobierno provisional reconocido por la Dieta Federal, sí de su actuación hasta entonces. Sus resoluciones debían mantenerse. ¿Qué hace Prusia? Con el pretexto de que también Dinamarca deja caer las resoluciones ilusorias dictadas desde Copenhague para los Ducados —resoluciones que nunca tuvieron ni sombra de fuerza de ley, salvo en la isla de Als—, con ese pretexto la Prusia contrarrevolucionada consiente en anular todas las resoluciones del gobierno provisional.

La tercera condición, por último, debía hacer reconocer provisionalmente la unidad de los Ducados y su incorporación a Alemania; debía frustrar el intento de los daneses de volver a introducir de contrabando en Schleswig a los schleswigueses que servían en el ejército danés, subordinando al comandante en jefe alemán todas las tropas que quedaran en Schleswig y en Holstein. ¿Y Prusia? Prusia consiente en separar las tropas de Schleswig de las de Holstein, en sustraerlas al mando supremo del general alemán y en ponerlas simplemente a disposición del nuevo gobierno, danés en sus tres quintas partes.

Además, Prusia solo tenía poderes para concluir un armisticio de tres meses (art. 1 del proyecto original) y lo concluyó por su propia autoridad por siete meses; es decir, concedió a los daneses una tregua durante los meses de invierno, en los que el arma principal de los daneses, la flota, no servía para bloquear las costas alemanas y schleswiguesas, y en los que la helada permitía a los alemanes avanzar sobre el hielo del Pequeño Belt, conquistar Fionia y reducir Dinamarca a Selandia.

En suma, Prusia ha pisoteado sus plenos poderes en los tres puntos. ¿Y por qué no? ¡Si *no estaban refrendados*! ¿Y no dijo abiertamente el señor Camphausen,[^5] el enviado prusiano ante el poder central, en su escrito del 2 de septiembre al señor Heckscher,[^6] «Excelencia» (!!), que el gobierno prusiano se había considerado autorizado, «sobre la base de esos plenos poderes, a la *conclusión sin reservas*»?

Y no basta con eso. El regente del Imperio envía a «Su» subsecretario de Estado Max Gagern[^7] a Berlín y de allí a Schleswig, para vigilar las negociaciones. Le da unos plenos poderes que, una vez más, *no están refrendados*. El señor Gagern —no sabemos cómo fue tratado en Berlín— llega a los Ducados. Los negociadores prusianos están en Malmö. Él no se entera de nada. En Lübeck se canjean las ratificaciones. Se le comunica al señor Gagern que ya se ha hecho y que ahora puede volverse tranquilamente a casa. El desdichado Gagern, con sus plenos poderes sin refrendo, no puede hacer otra cosa, naturalmente, que volver a Fráncfort y quejarse del mezquino papel que ha desempeñado.

Así nació el glorioso armisticio que ata las manos de los alemanes en la mejor época para la guerra, que disuelve el gobierno revolucionario de Schleswig-Holstein y su asamblea constituyente democrática, que anula todos los decretos de ese gobierno reconocido por la Dieta Federal, que entrega los Ducados a un gobierno danés presidido por el odiado Moltke, que arranca de sus regimientos a las tropas de Schleswig, las sustrae al mando supremo alemán y las entrega al gobierno danés, que podrá disolverlas a su antojo; que obliga a las tropas alemanas a retirarse desde el Kongeå hasta Hannover y Mecklemburgo, y que pone Lauenburg en manos del viejo gobierno reaccionario danés.[^8]

No solo Schleswig-Holstein: toda Alemania, salvo la Prusia de pura cepa, está indignada por este armisticio vergonzoso. Y el ministerio del Imperio, al que el señor Camphausen se lo comunicó, tembló al principio, es cierto, pero acabó cargando con él. ¿Qué otra cosa podía hacer? El señor Camphausen parece haber amenazado, y para el cobarde y contrarrevolucionario ministerio del Imperio la Prusia oficial sigue siendo una potencia.

Pero entonces llegó la Asamblea Nacional. Su aprobación era necesaria, y por edificante que sea esa asamblea, el señor Heckscher, «Excelencia», tuvo sin embargo vergüenza de presentarse con ese documento. Lo leyó entre mil reverencias, con los más humildes ruegos de calma y moderación. Siguió una tormenta general. Incluso el centro derecha, e incluso una parte de la derecha, el propio señor *Dahlmann*,[^9] montaron en la más violenta cólera. Se ordenó a las comisiones que informaran en un plazo de 24 horas. Se decidió, a la vista de ese informe, suspender inmediatamente la retirada de las tropas. La decisión sobre el armisticio mismo aún no se ha tomado.

La Asamblea Nacional ha tomado por fin una resolución enérgica, aunque el ministerio declaró que dimitiría si la resolución se aprobaba. Esta resolución no es la anulación del armisticio: es una *ruptura* del armisticio. Provocará en los Ducados no solo agitación, sino resistencia abierta a la ejecución del armisticio y al nuevo gobierno, y traerá nuevas complicaciones.

Tenemos, sin embargo, poca esperanza de que la Asamblea rechace el armisticio mismo. Al señor Radowitz[^10] le basta con atraerse nueve votos del centro para tener la mayoría. ¿Y no iba a conseguirlo durante los pocos días que el asunto queda en suspenso?

Si la Asamblea decide mantener el armisticio, tendremos la proclamación de la república y la guerra civil en Schleswig-Holstein, el sometimiento del poder central a Prusia, el desprecio general de toda Europa por el poder central y la Asamblea y, aun así, justo las complicaciones suficientes para aplastar bajo dificultades insolubles a cualquier futuro ministerio del Imperio.

Si decide dejar caer el armisticio, tendremos una guerra europea, la ruptura entre Prusia y Alemania, nuevas revoluciones, la disolución de Prusia y la *verdadera unidad de Alemania*. Que la Asamblea no se deje intimidar: por lo menos dos tercios de Prusia están con Alemania.

Pero los representantes de la burguesía en Fráncfort ¿no preferirán tragarse cualquier afrenta, no preferirán someterse a la servidumbre de Prusia antes que arriesgarse a una guerra revolucionaria europea, antes que exponerse a nuevas tormentas que pongan en peligro su propia dominación de clase en Alemania?

Así lo creemos. La cobarde naturaleza burguesa es demasiado poderosa. *No* tenemos en la Asamblea de Fráncfort la confianza de que vaya a rescatar en Schleswig-Holstein el honor de Alemania, ya entregado en Polonia.

[^1]: «Mit Gott für König und Vaterland», lema de la Landwehr prusiana desde 1813.

[^2]: El general Wrangel, comandante en jefe de las tropas de la Confederación en Schleswig-Holstein, se negó a firmar en julio de 1848 un primer proyecto de armisticio, alegando que no estaba aprobado por el poder central.

[^3]: El archiduque Juan de Austria (1782-1859), elegido el 29 de junio de 1848 por la Asamblea de Fráncfort regente del Imperio (Reichsverweser), es decir, jefe del poder central provisional.

[^4]: Carl Moltke (1798-1866), conde, político danés del partido de la integración de Schleswig en Dinamarca.

[^5]: Ludolf Camphausen (1803-1890), banquero de Colonia, presidente del gobierno prusiano de marzo a junio de 1848 y después plenipotenciario de Prusia ante el poder central de Fráncfort.

[^6]: Johann Gustav Heckscher (1797-1865), abogado de Hamburgo, ministro de Asuntos Exteriores del poder central en el verano de 1848.

[^7]: Maximilian von Gagern (1810-1889), subsecretario de Estado de Asuntos Exteriores del poder central; hermano de Heinrich von Gagern, presidente de la Asamblea de Fráncfort.

[^8]: (Nota de Engels.) Este artificio se llevó a cabo de la siguiente manera: se disolvió el viejo gobierno; luego, para el nuevo, Dinamarca volvió a elegir a un miembro de aquel viejo gobierno, Prusia a un segundo y ambas juntas a un tercero.

[^9]: Friedrich Christoph Dahlmann (1785-1860), historiador liberal, diputado del centro derecha en Fráncfort; presentó el 5 de septiembre la propuesta de suspender la ejecución del armisticio.

[^10]: Joseph Maria von Radowitz (1797-1853), general prusiano, confidente de Federico Guillermo IV y jefe de la extrema derecha en la Asamblea de Fráncfort.
