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Title: El cierre de la frontera alemana. El Imperio. El consejo de guerra (1848)
Description: Engels desde Berna se burla del cierre de la frontera y de los informes de espías del poder del Imperio sobre los refugiados, censura la continuación del consejo federal de guerra e informa de un duelo evitado entre Pioda y Michel.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-12-05
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20El%20cierre%20de%20la%20frontera%20alemana.%20El%20Imperio.%20El%20consejo%20de%20guerra
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 160, 5 de diciembre de 1848 (Colonia), p. 4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Die%20deutsche%20Grenzsperre%20%E2%80%93%20Das%20Reich%20%E2%80%93%20Der%20Kriegsrat).*

\*\* *Berna*, 1 de diciembre. ¡Gracias a Dios! Por fin *dicen* que ha llegado al Consejo Federal la noticia oficial de la entrada en vigor del cierre de la frontera alemana, y ahora sabremos, pues, a qué atenernos. Ya era hora, después de que el muy loable poder central nos hubiera tomado el pelo y burlado tanto tiempo a los suizos. Dicen que el Consejo Federal ha acordado no poner en pie de alerta ni una sola compañía de tropas suizas frente a todo ese formidable despliegue de 50.000 hombres de tropas del Imperio. El poder del Imperio podrá ver por ahí cuánto se temen aquí en Suiza sus resoluciones, disposiciones, amenazas y despliegues de tropas. Es verdad que el «Imperio» no tiene una constitución militar como la de Suiza, que, sin pagar a un solo hombre de tropas permanentes, puede poner en pie en ocho días 150.000 hombres de soldados adiestrados y listos para el combate, es decir, proporcionalmente el doble que el país clásico del paso de parada con su tan alabada constitución militar de Scharnhorst.

Aunque el material de regocijo que daban a los suizos los rumores contradictorios sobre el cierre amenaza con agotarse, el «Imperio» se cuida constantemente de que tengamos de qué reírnos. Ayer los periódicos alemanes, y en especial los periódicos del Imperio de Fráncfort, nos traían con la cara más seria del mundo un nuevo y orondo bulo: la nueva irrupción de los refugiados, o más bien bandidos, en Lörrach, ¡con el combate en el que cayeron cuatro dragones badenses de carne y hueso!

No necesito decirle que toda esta ridícula historia, que aquí ha causado la mayor hilaridad, se basa en una mistificación. Pero sí puedo decirle que el miedo de los ciudadanos del Imperio a los dos y medio guerrilleros que a lo sumo puedan andar todavía rondando por la frontera le produce a cualquier suizo la impresión más cómica del mundo. Aquí ya se ha hecho proverbial una nueva frase: «tiene más miedo que seis ciudadanos del Imperio ante un guerrillero». El nuevo artículo de la *Fr. O.P.A.Z.* sobre las continuas maquinaciones de los refugiados en la frontera ha contribuido no poco a mantener esta hilaridad a costa del Imperio. ¡Qué tremendas revelaciones no habrán logrado los espías del Sr. Schmerling! Metternich reside en Muttenz y lo han visto en el Birsfeld, donde se aloja Neff y escribe y recibe muchas cartas; en Emmishofen residen Siegel y Katzenmaier, ¡y el Imperio no iba a temblar! Es más, y esto es aún más terrible, en Dornach, pegado a la frontera alemana, en Dornach el gobierno suizo tolera —— ¡¡¡«algunos *posaderos dispersos* de Lörrach y alrededores»!!! Además, «reina en general la convicción» de que *se habrían producido* nuevas «correrías» *si* etc. Y ¿no se han disparado tiros con bala desde Groß-Laufenburg al otro lado del Rin? — Por quién, cuándo y cómo, eso, claro está, no lo sabe el periódico del Imperio. En una palabra, si el Imperio está tan mal construido que se estremece en sus cimientos cuando ven a Metternich en el Birsfeld y unos posaderos dispersos están de luto en Dornach, ¡Suiza no se prestará de verdad a servir de puntal a ese edificio podrido! Y además, estos informes de los *mouchards* del Imperio, ensamblados de manera confusa, se contradicen en cada línea: así, se dice que Metternich es el *único* refugiado en Muttenz, y tres líneas más abajo «se sabe desde Muttenz que allí *uno* (!!) se *arma* de nuevo»!! Uno, es decir, ¡Metternich completamente solo! ¡Y para que el poder del Imperio se ponga en ridículo ante el mundo entero con contradicciones tan burdas, para eso paga a sus *mouchards* en Suiza! *Trema Bizanzio*, a Metternich lo han visto en el Birsfeld y «varios posaderos dispersos» en Dornach te han jurado la perdición.

Pero dejemos al Imperio. El consejo federal de guerra ha sido disuelto *pro forma*, pero restablecido en el acto como comisión militar, cuya presidencia ha asumido el Sr. Ochsenbein como jefe del departamento federal de guerra. La *Berner Zeitung* censura con duras palabras este restablecimiento, o más bien la continuación, de la pieza más pesada y costosa del antiguo gobierno federal. El consejo de guerra nunca había llevado nada a término, salvo el nombramiento de algunos oficiales aristocráticos y un reglamento federal de polainas, venido al mundo por fin tras un largo parto, que había costado tanto que con ese dinero se podría haber provisto de polainas y zapatos a todo el ejército. Por lo demás, se había limitado a cobrar sus 16 francos diarios por cabeza, y de puras dificultades y minucias había renunciado hacía mucho a llevar nada a cabo.

Además del duelo entre Luvini y Benz, a consecuencia del debate del Tesino en el Consejo Nacional se anunciaba otro: entre Pioda y Michel, de los Grisones. El coronel Michel se había expresado de un modo muy inconveniente y, al final, lleno de furia, había desmentido rotundamente al Sr. Pioda. Pioda respondió con mucha calma y corrección, pero después le pidió cuentas al espadachín grisón. El Sr. Michel dio entonces unas explicaciones que dejaron plenamente satisfechos al Sr. Pioda y a sus amigos, y con ello el asunto se vino abajo.
