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Title: El convento de las ursulinas. Reclutamientos para el rey de la metralla. La «comunidad de ciudadanos». Comisión para un arancel común (1848)
Description: Engels desde Berna sobre la supresión del convento de las ursulinas de Porrentruy, los reclutamientos para Nápoles, la derrota de la comunidad de ciudadanos de Berna y la preparación de un arancel suizo.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-12-14
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20El%20convento%20de%20las%20ursulinas.%20Reclutamientos%20para%20el%20rey%20de%20la%20metralla.%20La%20%C2%ABcomunidad%20de%20ciudadanos%C2%BB.%20Comisi%C3%B3n%20para%20un%20arancel%20com%C3%BAn
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 168, 14 de diciembre de 1848 (Colonia), p. 2-3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Ursulinerinnenkloster%20%E2%80%93%20Werbungen%20f%C3%BCr%20den%20Kart%C3%A4tschenk%C3%B6nig%20%E2%80%93%20Die%20%E2%80%9EB%C3%BCrgergemeinde%E2%80%9C%20%E2%80%93%20Kommission%20wegen%20eines%20gemeinsamen%20Zolltarifs).*

\*\* *Berna*, 9 de diciembre. El último convento del cantón de Berna, el de las ursulinas de Porrentruy, en el Jura, toca a su fin. El Consejo de Gobierno ha acordado proponer al Gran Consejo su supresión, en ejecución del acuerdo de la Dieta que excluye de Suiza a todas las órdenes afiliadas a los jesuitas (a las que pertenecen también las ursulinas).

Después de que Radetzky ha vuelto a permitir a los reclutas suizos de Nápoles el paso por Lombardía, el rey Fernando ha pedido de inmediato que se vuelvan a permitir los reclutamientos en Suiza. Lucerna y los cantones primitivos, naturalmente, se han apresurado a permitirlos; el gobierno de Berna, al que las capitulaciones de todos modos se le atragantan, ha encontrado por fortuna un pretexto para prohibirlos por el momento. Declara, en efecto, que según la capitulación (que es una herencia del loable gobierno del señor Neuhaus) los reclutas tendrían que ir por Génova, camino que todavía tienen cerrado; y que además el gobierno napolitano tendría que indemnizar antes a los suizos de Nápoles por los daños que les causaron el 15 de mayo los saqueos, etc. El temeroso de Dios *Beobachter* se escandaliza naturalmente otra vez de un modo espantoso por esta ruptura de la inquebrantable fidelidad suiza, que además le cierra a una masa de jóvenes y valientes ciudadanos del cantón una gloriosa carrera (!), compromete el porvenir de los soldados berneses en Nápoles, deja morirse de hambre a los suboficiales de reclutamiento presentes en Berna y merma la ganancia de los posaderos, en cuyas casas se gastaba antes el enganche. ¡Con argumentos así lucha la prensa suiza reaccionaria!

Los patricios de peluca de aquí han sufrido un serio revés. Existe aquí, en efecto, una llamada comunidad de ciudadanos dentro del municipio propiamente dicho. Esta comunidad de ciudadanos, cuyo núcleo es el patriciado, ha conseguido, pese a todas las revoluciones, que los antiguos bienes conventuales y los demás dominios del Estado y de la ciudad, que le correspondían como antigua titular de la soberanía, no pasaran con la soberanía al Estado o a la ciudad, sino que siguieran siendo propiedad colectiva suya. Solo una pequeña parte de estos bienes, sumamente considerables, de los que los patricios todavía hoy se ceban, debe pasar a la ciudad, pero los «ciudadanos» se han negado siempre a entregarla. Ahora, por fin, el nombramiento de Berna como sede federal y los considerables gastos municipales que con ello se han hecho necesarios han obligado a la comunidad de ciudadanos a entregar su parte al municipio, la llamada comunidad de habitantes, y además a comprometerse a una contribución «considerable» a los costes de la sede federal. Los patricios declaran que Sion está en peligro, y tienen motivos, porque la sede federal amenaza muy seriamente su bolsa.

El Consejo Federal ha formado, bajo la presidencia del jefe de comercio y aduanas, el señor Näff, una comisión que debe preparar la supresión de las aduanas cantonales y el establecimiento de un arancel suizo y proponer las medidas necesarias. Suiza va a tener ahora también aranceles protectores, que no serán altos, pero que con el grado de desarrollo de la mayoría de las ramas de la industria suiza y con los bajos salarios alcanzarán plenamente su fin. Inglaterra, París, Mulhouse y Lyon serán los que más sufran por ello.
