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Title: Elecciones al Tribunal Federal. Varios (1848)
Description: Crónica de Engels desde Berna sobre el nuevo Tribunal Federal suizo, la anulación de las elecciones de Friburgo y la disputa entre los radicales de la Suiza alemana y los de la Suiza francesa.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-11-18
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Elecciones%20al%20Tribunal%20Federal.%20Varios
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*Escrito en Berna el 18 de noviembre de 1848. Publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung*, núm. 150, del 23 de noviembre de 1848; la MEW lo atribuye a Friedrich Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 34-36), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Wahlen%20f%C3%BCr%20das%20Bundesgericht.%20Verschiedenes).*

\*\**Berna*, 18 de noviembre. Ayer les comuniqué los ocho primeros jueces federales elegidos. A continuación, en la sesión conjunta de ayer, se nombró además a *Folly*, de Friburgo (uno de los consejeros nacionales de aquel cantón cuya elección se anuló), al doctor Karl *Brenner*, redactor de la *Schweizerische National-Zeitung* de Basilea, y al abogado *Jauch*, de Uri, con lo que el Tribunal Federal queda completo con sus once jueces. Se nombró presidente a *Kern*[^1] y vicepresidente al doctor K. *Pfuffer*.

Como ustedes saben, el Consejo Nacional anuló las elecciones del cantón de Friburgo porque solo se había admitido a votar a los electores dispuestos a jurar la nueva Constitución federal. Al día siguiente confirmó su voto rechazando casi por unanimidad (73 contra 13) la propuesta de Funk de que el asunto lo decidieran *los dos* consejos. Pero, aparte de los chismes locales berneses que ha provocado, esta resolución ha dado lugar a discusiones muy amargas entre los radicales de la Suiza alemana y los de la francesa. El asunto es el siguiente: la Constitución federal dispone que el primer Consejo Nacional será elegido por todos los suizos que tengan al menos 20 años y que, por lo demás, sean electores en su cantón. Todo lo demás, la organización, el reglamento y las disposiciones de detalle, se deja a los distintos cantones. El juramento exigido por el gobierno de Friburgo es también condición del derecho de voto en algunos otros cantones; en ellos, todo ciudadano suizo que ejerce por primera vez su derecho de voto tiene que jurar la Constitución cantonal. Está claro que la *intención* de los autores de la nueva Constitución era asegurar el sufragio universal en las elecciones; pero según la *letra*, el gobierno de Friburgo tiene razón, y dadas las circunstancias en que se encuentra, frente a una mayoría compacta y hostil dominada por los curas, tenía que exigir el juramento o dimitir. Los radicales alemanes se atienen ahora a la intención del legislador; los franceses, con Vaud a la cabeza, se apoyan en la letra de la Constitución para salvar al gobierno de Friburgo y los cinco votos radicales en el Consejo Nacional que tanto desean. Declaran que la resolución del Consejo Nacional es una aprobación indirecta de la rebelión del obispo de Friburgo, que, lo que es muy cierto, tendrá que traer consigo la caída del gobierno radical de Friburgo y el establecimiento de un gobierno del Sonderbund en ese cantón. Llaman a los radicales berneses y demás radicales alemanes «teóricos», «fabricantes de abstracciones huecas», «doctrinarios», etc. Es cierto que los radicales de la Suiza alemana, abogados en su mayoría, se aferran a menudo demasiado a su punto de vista jurídico, mientras que los de Vaud y Ginebra, formados en la escuela revolucionaria francesa, son mejores políticos y a veces se toman el derecho a la ligera.

El periódico más decidido de esta tendencia de la Suiza francesa es el *Nouvelliste Vaudois* de Lausana, el «órgano de la revolución declarada en permanencia», como lo llaman los conservadores e incluso los liberales asentados. Este periódico, escrito por lo demás con no poco ingenio y soltura, enarbola sin más la bandera de la república roja, se declara a favor de los insurrectos de junio de París, llama a la muerte de Latour en Viena[^2] «un acto formidable de justicia popular soberana» y se burla con amarga ironía del pietista y reaccionario *Courrier Suisse*, que ponía los ojos en blanco aullando ante tales horrores. Y, sin embargo, este *Nouvelliste* es el órgano de un partido poderoso en el gobierno de Vaud; casi puede decirse que es el órgano de la mayoría de ese gobierno; y, a pesar de todo, en Vaud todo marcha perfectamente en orden, el pueblo está tranquilo y apoya con entusiasmo a su gobierno, como acaban de demostrar una vez más las elecciones al Consejo Nacional.

Según una comunicación semioficial de la *Revue de Genève*, Ginebra ratificará, con algunas pequeñas reservas debidas a viejos concordatos, las resoluciones de la conferencia diocesana sobre el obispo de Friburgo (que ustedes conocerán desde hace tiempo). Los demás cantones de la diócesis ya las han ratificado. En cuanto hayan llegado todas las ratificaciones, sigue diciendo, el obispo Marilley[^3] será puesto en libertad, pues el cantón de Friburgo ha declarado que quiere sobreseer la instrucción penal abierta contra él por su participación en el último intento de levantamiento.

Hay mucha expectación por la elección de la ciudad federal. Si no se eligiera Berna, y se quiere ver un presagio de ello en que no se haya nombrado a ningún bernés ni presidente ni vicepresidente del Consejo Federal, estallará aquí un movimiento que traería consigo la caída de Ochsenbein, una mayoría de la tendencia radical (Stämpfli, Niggeler, Stockmar, etc.)[^4] y la revisión de la Constitución federal recién implantada. Según la Constitución, en efecto, hay que disolver los dos consejos y elegir otros nuevos para la revisión constitucional en cuanto lo pidan 50.000 ciudadanos suizos con derecho de voto. Berna sola reúne fácilmente esa cifra de firmas, sin contar las masas que vendrían de los avanzados cantones románicos, espoleadas por la perspectiva de un sistema unicameral y de una mayor centralización. Pero todas las conjeturas sobre los votos de los consejos suizos son puro tirar al aire; la fragmentación sin límites, consecuencia necesaria de la república federativa histórica, la indecible confusión de los intereses y el incomprensible revoltijo de los motivos determinantes echan por tierra todas las cábalas de politiquillos de café sobre probabilidades y posibilidades.

[^1]: Johann Konrad Kern (1808-1888), político liberal de Turgovia.

[^2]: El conde Theodor Baillet von Latour (1780-1848), ministro austriaco de la Guerra, fue linchado por los insurrectos el 6 de octubre de 1848 en Viena, cuando intentaba enviar tropas contra Hungría.

[^3]: Étienne Marilley (1804-1889), obispo de Lausana y Ginebra, con sede en Friburgo, encarcelado y luego desterrado por el gobierno radical de Friburgo.

[^4]: Jakob Stämpfli (1820-1879), Niklaus Niggeler (1817-1872) y Xavier Stockmar (1797-1864), radicales berneses.
