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Title: Italia (23 de junio de 1848) (1848)
Description: Crónica comentada de la Neue Rheinische Zeitung sobre la toma de Vicenza y el bombardeo de Treviso, que desmonta los partes austriacos de la Allgemeine Zeitung de Augsburgo.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-06-23
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Italia%20%2823%20de%20junio%20de%201848%29
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung*, n.º 23, 23 de junio de 1848 (Colonia), p. 4, sección «Italia» (sin la noticia de Nápoles del 5 de junio, que el periódico da como tomada de otro diario); atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Italien%20%2823.%20Juni%201848%29).*

\* *Vicenza*. La *Allgemeine Zeitung* de Augsburgo publica una carta austriaca desde Verona sobre la toma de Vicenza que vuelve a mostrar con qué barata valentía combaten los austriacos en Italia: «El día 10, a las 12, se emprendió el ataque contra la ciudad y contra el Monte della Madonna, que la domina. La lucha por esta posición duró mucho y costó muchas víctimas. El enemigo, comprendiendo que la posesión de esta altura era decisiva, la había fortificado sólidamente; tropas suizas pontificias y la flor de los *crociati* se defendieron allí con tenacidad, hasta que, tras 6 horas de combate, empujados cada vez más por los repetidos asaltos de nuestras tropas y *por el vigoroso fuego de los cohetes Congreve*, se retiraron a la ciudad. Esta estaba preparada para la defensa más obstinada; debían entrar en acción más de 80 barricadas y muchas baterías; por eso *no podía pensarse en un combate callejero: la artillería podía y debía actuar sola aquí.* El cañoneo y *el lanzamiento de bombas y cohetes* duraron hasta las 9 de la noche». Los heroicos austriacos son siempre iguales a sí mismos. En un combate callejero no piensan. Prefieren esconderse lejos del alcance de las balas, tras atrincheramientos seguros, y pegar fuego a la ciudad, como han hecho con casi todas las ciudades italianas. Pero, en cambio, presumen tanto más después de haber llevado a cabo esta indecorosa hazaña por medio de cohetes incendiarios Congreve, que ninguna nación salvo los austriacos ha empleado desde 1813. El corresponsal acaba de describir él mismo la valentía de los italianos y la cobarde barbarie de los austriacos. Pero ahora, después de haber entrado victorioso en la Vicenza incendiada, ahora fanfarronea: «La salida (de los italianos) ofreció un *espectáculo divertido*; rara vez se verá semejante *mezcolanza*, semejante *muestrario* de uniformes y de atuendos de fantasía, como tampoco semejantes *manadas de mozalbetes imberbes y de mozas de mala vida*… nuestras pérdidas son considerables». ¡Y esta mezcolanza, este muestrario, estas manadas de mozalbetes imberbes resistieron *seis horas* a un ejército austriaco «bien disciplinado», «valiente», «cubierto de gloria» y *tres veces superior*! Estos mozalbetes imberbes parecen haber madurado muy deprisa bajo el fuego ardiente de los cohetes incendiarios austriacos, puesto que los austriacos no se atrevieron a intentar un combate callejero con ellos.

Los periódicos italianos traen igualmente noticias sobre la toma de Vicenza que nos permiten controlar las cartas austriacas de la *Allgemeine Zeitung*. Según esta, los italianos tuvieron de 2000 a 2500 bajas; según los periódicos italianos, solo 500, lo que, dada su posición atrincherada, es también mucho más verosímil. El ataque no empezó a mediodía, como escribe la *Allgemeine Zeitung*, sino de madrugada. Solo hacia el mediodía se perdió la primera barricada. A esa hora la artillería austriaca empezó a desplegar toda su fuerza. A las 2 se había perdido el Monte della Madonna. Los coroneles Azeglio y Cialdini cayeron heridos allí. Más de 50 cañones batían la ciudad; había cuatro baterías en el monte y, sin embargo, los enemigos no pudieron penetrar, aunque se acercaron hasta pocos pasos de las barricadas. El bombardeo duró quince horas; por fin a los sitiados se les acabaron las municiones, y Durando obtuvo una capitulación sumamente honrosa. El general D'Aspre se deshizo en elogios de la valerosa defensa de Vicenza.

El gobierno de Milán declara en su boletín: «La caída de Vicenza es una gran pérdida, pero una pérdida reparable. El ejército de Carlos Alberto sigue ocupando sus fuertes posiciones, que no podía abandonar sin cortar antes al enemigo la comunicación con el Tirol. Verona decide la guerra; en sus llanuras se decidirá probablemente pronto la gran batalla. Tomada Verona, todas las ciudades venecianas son nuestras. Es una gran desgracia que nos veamos privados del cuerpo pontificio; pero en breve la pérdida quedará compensada por nuestros cuerpos regulares y voluntarios, que se preparan para acudir allí donde el peligro es mayor. El gobierno siente los grandes deberes que le incumben precisamente ahora y sabrá cumplirlos». El gobierno lombardo tiene razón. Las grandes hazañas de los austriacos contra las ciudades abiertas de la llanura del Adigio no significan absolutamente nada. Dentro de pocos días los italianos les demostrarán que esas ciudades pueden tomarse también sin cohetes incendiarios.

\* *Rovigo*, 16 de junio. El relevo de las tropas de Durando retiradas de la lucha ya está aquí. Hoy el general *Pepe* ha dictado aquí una orden del ejército según la cual, en un plazo de tres días, 2 regimientos de dragones, un regimiento de lanceros, nueve batallones de infantería, dos batallones de voluntarios, una batería de artillería y una compañía de zapadores —la parte del ejército napolitano que se ha mantenido fiel a la causa italiana— *deberán cruzar inmediatamente el Po y concentrarse en Rovigo.*

† *Desde el Brennero*, 17 de junio. «Welden ha ocupado Treviso, y además sin pérdidas por nuestra parte. La guarnición, de 5000 hombres, se ha retirado mediante una capitulación increíblemente *benigna*. Que esta no se concedió por la filantropía de Welden lo creerá cualquiera que conozca a Welden. Esto, así como el *benigno proceder de Radetzky en Vicenza*, parece obedecer a instrucciones superiores, y podría justificar la opinión de que se piensa conservar en paz el reino veneciano y que por eso se quiere que prevalezca la indulgencia con los hijos pródigos a su regreso a la casa paterna.»

Así escribe la *Allgemeine Zeitung*. ¡«Proceder benigno» llama al «bombardeo ensordecedor de doce horas» de Treviso (parte de guerra n.º 10 del archiduque Juan), proceder benigno al bombardeo de siete horas de Padua, al de quince horas de Vicenza! Una ciudad tras otra del territorio veneciano es incendiada con cohetes Congreve, ¡y la *Allgemeine*, pagada por Austria, habla de «benignidad e indulgencia»!

*Padua*. Según cartas comerciales de Milán del 16 y según la *Allgemeine Zeitung*, los austriacos han entrado aquí. Con este motivo, la *Allgemeine Zeitung* se hace escribir desde Verona por su *Landstürmer* austriaco que Radetzki y Welden, «mediante una maniobra del 30 de mayo al 14 de junio, desbarataron y *aniquilaron* la posición napolitana y toscana junto a Mantua —diez mil hombres—» (!), tras cuya hazaña los dos grandes generales, naturalmente, no pudieron hacer nada mejor que retirarse a toda prisa a Vicenza y probar su valor contra el débil cuerpo de Durando. Que este «desbaratamiento» y esta «aniquilación» son pura invención del *Landstürmer* se entiende por sí solo.

*Venecia*, 13 de junio. La *Allgemeine Zeitung* escribe: el gobierno de Venecia se ha dirigido a la República Francesa y ha solicitado su intervención en la lucha con Austria. Lo que Carlos Alberto evitó hasta ahora con cuidado lo ha hecho, pues, Venecia, difícilmente en beneficio de su libertad.
