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Title: Italia (30 de julio de 1848)
Description: Crónica italiana de la Neue Rheinische Zeitung: la agitación de Génova contra los oficiales austriacos prisioneros, el cerco de Mantua, la expulsión de los jesuitas del Piamonte, la ruptura entre Pío IX y la Cámara romana y el fracaso de la expedición siciliana en Calabria.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-07-30
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Italia%20%2830%20de%20julio%20de%201848%29
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*Publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung*, n.º 60, 30 de julio de 1848 (Colonia), p. 4, y suplemento al n.º 60, p. 1, sección «Italia»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Italien%20%2830.%20Juli%201848%29)*

*Milán*, 19 de julio. Garibaldi ha recibido el encargo de situarse entre el Lago Maggiore y el lago de Garda y de vigilar los pasos del Tirol. Al mismo tiempo, como capitán de barco experimentado, se le confían las embarcaciones de esos lagos para frustrar allí cualquier expedición enemiga.

\* *Génova*, 20 de julio. Desde hace algún tiempo se ha traído aquí tal cantidad de oficiales austriacos prisioneros, que pueden andar libres bajo palabra de honor, que el pueblo empezó a inquietarse. Porque el partido reaccionario, apoyado por los cuantiosos medios económicos de los jesuitas y por sus hábiles intrigas, trabaja sin descanso para soliviantar a una parte de los obreros del puerto y de otros barrios de la ciudad y provocar un motín. En tales circunstancias, los oficiales austriacos son, como es natural, un elemento muy sospechoso. Los periódicos de aquí venían tratando el asunto desde hacía unos días y pedían que se trasladara a los oficiales a una fortaleza en la frontera francesa. Ayer por la tarde el pueblo hizo por fin una gran manifestación. Reunido ante la casa del gobernador, exigió que se alejara a esos oficiales y expresó sobre todo su indignación porque esos señores se pavonean por las calles vestidos de paisano, con el águila bicéfala en el pecho, ganada quizá en las matanzas de Galitzia, y con la escarapela negra y amarilla. Que se los tratara con humanidad, pero que se los sacara de Génova; el pueblo no quería tener trato alguno con los carniceros de Galitzia y con los asesinos de sus hermanos y parientes. El gobernador prometió informar sin demora al Ministerio y pedir instrucciones. Con esa promesa el pueblo se dispersó.

\* *Turín*, 22 de julio. Desde el campamento ante Mantua se comunica, con fecha 17 de julio, que entre Verona y Mantua está cortada toda comunicación. Se ha capturado a cuatro espías austriacos que debían llevar a Radetzky datos precisos sobre nuestras posiciones. Serán fusilados. Los piamonteses han tomado la altura más importante, la que domina Verona. En el cerco de Mantua toman parte también 6000 milaneses a las órdenes del general Passalacqua. El ejército sitiador cuenta con 200 cañones, 20 de ellos de grueso calibre. En una salida desde Verona los austriacos salieron malparados; tuvieron que replegarse a la fortaleza con grandes pérdidas en muertos y, sobre todo, en prisioneros.

El proyecto de ley de *Bixio* sobre la expulsión perpetua de los jesuitas y de las órdenes aliadas con ellos ha sido aprobado, con algunas enmiendas, tras un largo e interesante debate. Se dispone en él también la confiscación por el Estado de todos los bienes y posesiones pertenecientes a los jesuitas y a sus afiliados. La decisión sobre algunas órdenes queda aplazada, hasta que se aporten pruebas más precisas sobre sus estatutos, su actividad, etc. La ley en su conjunto obtuvo en la votación final (secreta) 109 bolas blancas contra 24 negras. — La ley sobre la unión de la ciudad y la provincia de Venecia con el Piamonte fue aprobada ayer en la Cámara de Diputados por 134 votos contra 1. Las condiciones son las mismas que en la ley de unión relativa a Lombardía. — Un nuevo ataque de los austriacos contra el paso del Stelvio fue rechazado el 17 de este mes tras un combate de doce horas. De Milán hemos recibido hoy el informe oficial del Gobierno provisional sobre la victoria obtenida en Governolo contra los austriacos.

\* *Roma*, 17 de julio. El papa entregó ayer la mitad de las valiosas alfombras que le había regalado el sultán, en propiedad, a las basílicas del Vaticano, de Letrán, de San Pablo y de Santa María la Mayor, para que se usen en las solemnidades; los seis caballos árabes enviados desde Constantinopla los ha destinado a fundar aquí una yeguada del Estado. Todavía más rica salió en estos días la basílica de San Pedro, a la que tres peregrinas llegadas de Rusia central obsequiaron con dinero para lámparas perpetuas y con alfombras tejidas en oro: una rareza, algo que llega de Rusia a Roma.

▷ *Roma*, 19 de julio. La Cámara de Diputados se vuelve cada día más belicosa. Si ya antes tenía poco en cuenta las opiniones y los deseos personales del papa, ahora menos todavía, cuando el papa no ha logrado llevar a cabo su deseo principal, derribar al actual Ministerio. En general, el papa, por haberse arrimado en los últimos tiempos al partido austro-jesuítico, a los «negros», ha perdido casi toda la confianza del pueblo. El amor infinito que se le tenía ha dejado ya sitio al odio. Cómo está en este punto la opinión pública lo muestran los periódicos de aquí. En las provincias, sobre todo en la Romaña, la cosa está todavía peor para él. El *Contemporaneo* dice hoy —y aquí doy solo el pasaje más suave—:

«Un príncipe-pontífice olvidó los derechos territoriales pisoteados el año pasado. Olvidó el sagrado derecho de los pueblos a conquistar su nacionalidad y no escuchó más que las voces seductoras de la paz . . . . Olvidó que es soberano temporal, se acordó solo de su condición de pontífice y envió mensajeros de paz a quien nunca se sacia de sangre italiana. Pero la Providencia permitió que esa alma de Judas respondiera a las palabras de paz del papa con guerra y con palabras de desprecio, hasta el punto de invadir el territorio pontificio . . . . A Pío IX no le queda ya otro camino que alzar solemnemente la voz para declarar la guerra al austriaco desleal . . . La Cámara de Diputados, en una alocución al príncipe, ha declarado más abiertamente que nunca su firme resolución de hacer la guerra al extranjero, y ha manifestado su esperanza de que esta vez el príncipe no tardará en dar su consentimiento a la guerra que exigen las circunstancias y que quiere la voz del pueblo por medio de sus representantes.»

La alocución de la Cámara de Diputados antes mencionada dice así:

«Santísimo Padre:

»El Consejo de los Diputados presenta a Vuestra Santidad la declaración unánime de su agradecimiento por la buena disposición con que ordenasteis una protesta solemne contra la invasión del territorio de la Iglesia por las tropas austriacas. Como católicos y como italianos, los diputados sienten ante semejante violencia una santa indignación; como representantes del pueblo os ofrecen el corazón y el brazo del pueblo; recuerdan los crímenes cometidos en todo tiempo por los imperiales contra la Santa Sede, los antiguos y los nuevos desgarramientos de Italia . . . Con el amor reverente de hijos piden y suplican a Vuestra Santidad que procure que vuestro Gobierno no vacile un instante en empuñar las armas para la defensa como para el ataque, y en entrar en alianza duradera con aquellos príncipes que por su lucha por la independencia de Italia son dignos de gobernar a pueblos italianos. Unidos así por un lazo indisoluble a Vuestra Santidad, en cuyo nombre Italia recobrará su primacía y el mundo se transformará, estamos dispuestos a los mayores sacrificios en defensa de vuestros derechos y de los nuestros, imprescriptibles, los derechos de la Iglesia, del pueblo y de la nación. Invocad, santo padre, de nuevo la bendición de Dios sobre Italia y sobre nosotros, pronunciad la palabra todopoderosa que levanta a los oprimidos y abate a los opresores.»

La protesta del papa, fechada el 18 de julio, ha salido ya hacia la corte de Austria y se ha comunicado a todo el cuerpo diplomático en una nota firmada ese mismo día por el cardenal Soglia Ceroni.

Todo esto se trató en la sesión de ayer de la Cámara de Diputados. Un miembro preguntó también si era cierto que Fernando de Nápoles amenazaba con una invasión por el lado de Rieti. El ministro del Interior responde que no tiene al respecto comunicación oficial alguna. Pero por cartas privadas se sabe que, en efecto, las tropas reales se concentran de modo inquietante cerca de la frontera romana y que Fernando ha declarado que no tolerará refugiados napolitanos en Rieti y sus alrededores y que, de lo contrario, entrará en la Sabina.

\* *Mesina*, 12 de julio. El *Pensiero Italiano* cuenta lo siguiente sobre la expedición siciliana enviada a Calabria y su suerte: tras muchos hechos de armas, todos favorables a los insurgentes, Nunziante comprendió que por ese camino no conseguiría otra cosa que sacrificar a sus soldados. Decidió, pues, recurrir a sus métodos anteriores. Primero entró en Pizzo, que hizo saquear de manera espantosa y asolar a sangre y fuego. Por otro lado, envió a todas partes proclamas en las que el rey concedía todas las reformas que pedían los calabreses. Una parte de los calabreses, aterrados por aquellas salvajadas de Pizzo y deslumbrados por las promesas de esas proclamas, depusieron las armas y dejaron en la estacada a nuestros valientes sicilianos. Estos se retiraron entonces, cerca de Catanzaro, a un monte llamado Tairolo, desde donde se ve el mar, y enviaron aquí un mensajero para que les procurara los medios de volver. Precisamente había aquí un vapor francés con destino a Venecia, que prometió dirigirse a Siderno para recoger allí, si era posible, a los nuestros. Eso fue el viernes; pero hasta hoy no tenemos noticia alguna. Como entretanto llegaron nuevas súplicas de nuestros hermanos en apuros, se fletó con el mismo fin un barco prusiano. Pero tampoco este ha vuelto y estamos aquí muy preocupados. Por otra fuente me entero de que un vapor napolitano ha sorprendido y capturado a la tropa de insurgentes que volvía a Sicilia. Lo consiguió izando la bandera inglesa. Se añade que el cónsul inglés ha protestado contra ese abuso y ha exigido la libertad de los así apresados.
