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Title: Italia (31 de julio de 1848)
Description: Crónica italiana de la Neue Rheinische Zeitung: el terror de los generales austriacos en el Véneto, los combates de Rivoli y Villafranca y la petición popular que en Roma exige medidas extremas y precipita la caída del Ministerio.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-07-31
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Italia%20%2831%20de%20julio%20de%201848%29
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*Publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung*, n.º 61, 31 de julio de 1848 (Colonia), p. 3, sección «Italia»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Italien%20%2831.%20Juli%201848%29)*

\* *Desde el Véneto*. D'Aspre ha declarado en una orden del día que todo el que propague o difunda rumores falsos, o se permita manifestaciones imprudentes sobre asuntos políticos o militares, será detenido en el acto y llevado ante un consejo de guerra que habrá de tratarlo con el máximo rigor. Son medidas muy dignas de un general austriaco de la escuela de Metternich y Radetzky. Welden, por su parte, ha mostrado que no quiere quedarse atrás. Una orden suya, fechada en Padua el 15 de julio, amenaza con el fusilamiento inmediato a todo el que, pasado cierto día, sea hallado todavía en posesión de armas. La misma pena alcanza a todo el que haya sabido que otro poseía armas y no lo haya denunciado; además, a quien manifieste ideas «revolucionarias». Se ordena a los párrocos, bajo pena grave, que lean la orden desde el púlpito.

*Milán*. Según el boletín oficial del 24 de este mes, el 23 se combatió en Rivoli y en Villafranca. Un fuerte cuerpo austriaco había salido de Verona, y Carlos Alberto acudió desde Marmirolo hacia Villafranca para reforzar a sus tropas. Del desenlace de estos combates no se sabía nada aún, y faltaban en general noticias más precisas.

\* *Roma*, 20 de julio. Sesión de la Cámara de Diputados del 19. La afluencia de público es enorme. El presidente lee una petición con muchos miles de firmas, firmada: «El pueblo». Dice así: «¡Ciudadanos diputados! La patria está en peligro. Lo atestiguan gravísimos acontecimientos en las provincias y en las fronteras, acontecimientos que hieren en el corazón la nacionalidad italiana. A vosotros, como representantes del pueblo, os corresponde declararlo solemnemente y tomar en el acto las medidas rápidas y extremas que, en todas las naciones y en todos los tiempos, se han tomado siempre por la salvación pública en los momentos más apremiantes del peligro común. El pueblo declara por la presente su firme resolución de apoyar con su fuerza invencible todos los pasos enérgicos de sus diputados; está dispuesto, para ello, a desafiar cualquier peligro y a hacer cualquier sacrificio, aun el más duro.» La petición se remite a la comisión correspondiente y se debatirá en la próxima sesión. *Bonaparte* pide que la Cámara se aparte del reglamento y delibere en el acto sobre la petición. Una tempestad de aplausos se levanta entre los oyentes de la sala, y la multitud que aguarda fuera responde del mismo modo. El presidente levanta la sesión. Los diputados se ponen en pie e intentan calmar a la multitud. El presidente sale a la balaustrada y habla al pueblo. Vuelve la calma. El presidente reabre la sesión y advierte que hay que tener confianza en los diputados y atenerse al reglamento. Sigue en el orden del día la ley de movilización de la Guardia Cívica. *Sterbini* pide que, en lugar de eso, la Cámara se ocupe de los acontecimientos del país. Circulan en la Cámara rumores inquietantes sobre aglomeraciones, sobre amenazas del pueblo, etc. Que el ministro dé explicaciones. El ministro de Comercio: es cierto que al Ministerio le ha llegado la noticia de que el pueblo quiere apoderarse de las puertas y del castillo de Sant'Angelo. El ministro de Policía volverá pronto con noticias más precisas. Anuncia a la vez que el Ministerio ha presentado de nuevo su dimisión, que ha sido aceptada; hasta que se forme un nuevo Ministerio hará todo lo posible por mantener el orden. La Cámara se declara en sesión permanente. Llega el ministro de Policía y comunica que el pueblo, calmado con unas palabras, se ha dispersado. Añade que la concentración tenía por objeto llevar la petición a los diputados con un nutrido acompañamiento. Él lo considera legal y por eso no ha querido tomar medidas para impedirlo. La parte del pueblo que quería apoderarse de las puertas y del castillo de Sant'Angelo ha sido disuadida por las advertencias de hombres populares. *Farini* sube a la tribuna para lanzar acusaciones contra el ministro de Policía y contra el pueblo; pero casi toda la Cámara protesta contra cualquier injuria al pueblo y obliga al acusador a callar.
