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Title: La Kölnische Zeitung sobre Italia (1848)
Description: Engels se burla del folletinista Levin Schücking, que celebraba en la Kölnische Zeitung la victoria de Radetzky y reclamaba «la soberanía de Alemania sobre Italia».
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-08-26
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20La%20K%C3%B6lnische%20Zeitung%20sobre%20Italia
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*Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 26 de agosto de 1848 y publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung*, n.º 87, del 27 de agosto de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 5 (Berlín, 1959, pp. 369-372), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Die%20K%C3%B6lnische%20Zeitung%20%C3%BCber%20Italien).*

*Colonia*, 26 de agosto. Ayer estuvimos condenados a oír cómo un literato, el señor Wilhelm Jordan, de Berlín, se ponía a politiquear de café desde las alturas del punto de vista de la historia universal.[^1] El destino nos persigue sin piedad. Hoy nos toca una suerte parecida: la principal conquista de marzo consiste en que los literatos han tomado la política en arriendo.

El señor *Levin Schücking*, de Münster,[^2] la cuarta o quinta rueda del carro de anuncios del señor Dumont,[^3] ha publicado en la *Kölnische Zeitung* un artículo sobre «nuestra política en Italia».

¿Y qué dice «mi amigo Levin, el de los ojos de fantasma»?

«Nunca ha habido para Alemania un momento más *feliz* que el *actual* para asentar su política respecto a Italia sobre una base sana, que prometa durar siglos. Hemos lavado gloriosamente» (¡gracias a la traición de Carlos Alberto!) «la afrenta con que un pueblo que en la fortuna se vuelve fácilmente insolente había manchado nuestras banderas: al frente de un ejército insuperable, admirable no solo en la victoria y en el combate, sino también en el sufrimiento y la perseverancia, la barbe bianca, el *Barbablanca*, ha plantado la gloriosa (!?) águila bicéfala de Alemania sobre las almenas de la ciudad *sublevada* en la que hace más de seiscientos años el *Barbarroja* imperial hizo ondear la misma bandera como *símbolo de la soberanía de Alemania sobre Italia*. *Esa soberanía nos pertenece todavía hoy*.»

Así habla el señor Levin Schücking, de la *Kölnische Zeitung*.

Entonces, cuando los croatas y los pandures de Radetzky fueron expulsados de Milán por un pueblo sin armas tras cinco días de lucha; entonces, cuando el «admirable ejército», roto en Goito, se retiró a Verona, entonces calló la lira política de «mi amigo Levin, el de los ojos de fantasma». Pero desde que el ejército austriaco, reforzado, obtuvo una victoria inmerecida gracias a la traición, tan cobarde como torpe, de Carlos Alberto (una traición que habíamos predicho innumerables veces), desde entonces los publicistas vecinos vuelven a aparecer en escena, desde entonces trompetean sobre la «afrenta lavada», desde entonces se arriesgan a trazar paralelos entre Federico Barbarroja y Radetzky Barbablanca, desde entonces la heroica Milán, que hizo la revolución más gloriosa de todo 1848, ya no es más que una «ciudad sublevada», desde entonces nos pertenece a los alemanes, a quienes por lo demás nunca nos pertenece nada, la «soberanía sobre Italia».

«¡Nuestras banderas!» Los trapos negro-amarillos de la reacción de Metternich, que en Viena se pisotean: esas son las banderas del señor Schücking, de la *Kölnische Zeitung*.

«¡La gloriosa águila bicéfala de Alemania!» El mismo monstruo heráldico al que la revolución en armas arrancó las plumas en Jemappes, en Fleurus, en Millesimo, en Rívoli, en Neuwied, en Marengo, en Hohenlinden, en Ulm, en Austerlitz, en Wagram: ese es el «glorioso» Cerbero del señor Schücking, de la *Kölnische Zeitung*.

Cuando los austriacos eran derrotados, eran separatistas del Sonderbund,[^4] casi traidores a la patria; desde que Carlos Alberto cayó en la trampa, desde que ellos han avanzado hasta el Tesino, son «alemanes», somos «nosotros» los que lo hemos hecho todo. No tenemos nada que objetar a que la *Kölnische Zeitung* haya ganado las batallas de Volta y Custoza[^5] y conquistado Milán; pero entonces tiene que cargar también con la responsabilidad de las brutalidades y las infamias, que conoce muy bien, de ese ejército de bárbaros «admirable en el sufrimiento y la perseverancia», igual que en su día cargó con la responsabilidad de las matanzas de Galitzia.[^6]

«Esa soberanía nos pertenece todavía hoy. Italia y Alemania son naciones a las que la naturaleza y la historia han unido, quiérase o no, con un lazo, que están providencialmente hechas la una para la otra, que están emparentadas como la ciencia y el arte, como el pensamiento y el sentimiento.»

¡Como el señor Brüggemann[^7] y el señor Schücking!

Y precisamente por eso alemanes e italianos se han combatido sin cesar desde hace dos mil años, precisamente por eso los italianos se han sacudido una y otra vez la opresión alemana, precisamente por eso la sangre alemana ha enrojecido tantas veces las calles de Milán: ¡para demostrar que Alemania e Italia «están providencialmente hechas la una para la otra»!

¡Precisamente porque Italia y Alemania «están emparentadas», Radetzky y Welden han hecho incendiar a cañonazos y saquear todas las ciudades venecianas!

Mi amigo Levin, el de los ojos de fantasma, pide ahora que renunciemos a Lombardía hasta el Adigio, porque el pueblo no nos quiere, aunque algunos pobres «cittadini» (así dice el docto señor Schücking por contadini, campesinos) recibieran a los austriacos con júbilo. Pero si nos comportamos como un «pueblo libre», «entonces nos tenderá gustoso la mano para dejarse guiar *por nosotros* en el camino que no puede recorrer solo, en el camino de la libertad».

¡En efecto! Italia, que conquistó la libertad de prensa, los jurados y la constitución antes de que Alemania despertara de su sueño más perezoso; Italia, que en Palermo libró la primera revolución de este año; Italia, que en Milán venció sin armas a los «insuperables» austriacos: ¡Italia no puede recorrer el camino de la libertad sin que la guíe Alemania, es decir, un Radetzky! Desde luego, si para andar el camino de la libertad hacen falta una Asamblea de Fráncfort, un poder central que no dice nada, 39 Sonderbunds y la *Kölnische Zeitung*…

Basta. Para que los italianos «se dejen guiar a la libertad» por los alemanes, el señor Schücking se queda con el Tirol italiano y con el Véneto, para dárselos en feudo a un archiduque austriaco, y envía «2.000 hombres de las tropas imperiales del sur de Alemania a Roma, para poner paz en su propia casa al vicario de Cristo».

Pero, por desgracia,

> la tierra es de franceses y rusos,  
> el mar es de los británicos;  
> pero nosotros poseemos en el reino aéreo del sueño  
> el dominio indiscutido.

> Allí ejercemos la hegemonía,  
> allí no estamos despedazados;  
> los demás pueblos se han desarrollado  
> sobre la tierra llana.[^8]

Y allá arriba, en el reino aéreo del sueño, también nos pertenece «la soberanía sobre Italia». Nadie lo sabe mejor que el señor Schücking. Después de haber desarrollado, para provecho y edificación del Imperio alemán, esta honrada política de soberanía, concluye con un suspiro:

«Una política que sea grande, magnánima, digna de una potencia como la del Imperio alemán, siempre ha pasado entre nosotros, por desgracia, por fantasiosa, ¡*y* así *seguirá* siendo *todavía por mucho tiempo*!»

Recomendamos al señor Schücking como portero y guardafronteras del honor alemán en lo alto del paso del Stelvio. Desde allí arriba el folletín acorazado de la *Kölnische Zeitung* contemplará Italia y vigilará que no se pierda ni una tilde de la «soberanía de Alemania sobre Italia», y solo entonces podrá Alemania dormir tranquila.

[^1]: Wilhelm Jordan (1819-1904), escritor, diputado por Berlín en la Asamblea Nacional de Fráncfort, donde el 24 de julio de 1848 había defendido en el debate sobre Polonia una política de «sano egoísmo nacional». La *Neue Rheinische Zeitung* publicaba entonces su serie «El debate sobre Polonia en Fráncfort».

[^2]: Levin Schücking (1814-1883), novelista westfaliano, colaborador del folletín de la *Kölnische Zeitung*.

[^3]: Joseph DuMont (1811-1861), editor de la *Kölnische Zeitung*.

[^4]: Liga separada de los cantones católicos suizos, derrotada en la guerra civil de noviembre de 1847; en la prensa alemana de 1848, «Sonderbund» designaba también a los Estados que se oponían a la unidad.

[^5]: Batallas del 23 al 27 de julio de 1848 en las que Radetzky derrotó al ejército piamontés.

[^6]: En febrero de 1846 las autoridades austriacas aprovecharon la sublevación de los campesinos ucranianos y polacos de Galitzia contra sus señores para aplastar la insurrección nacional polaca de Cracovia.

[^7]: Karl Heinrich Brüggemann (1810-1887), redactor jefe de la *Kölnische Zeitung*.

[^8]: Heinrich Heine, *Alemania. Un cuento de invierno*, capítulo VII.
