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Title: La ratificación del armisticio (1848)
Description: Engels, al aprobar la Asamblea de Fráncfort el armisticio de Malmö: la Asamblea se ha condenado a sí misma, y la falta de valor de los dos partidos solo aplaza y agrava la lucha decisiva.
Author: Friedrich Engels
Date: 1848-09-19
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20La%20ratificaci%C3%B3n%20del%20armisticio
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*Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 19 de septiembre de 1848 y publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung*, n.º 107, del 20 de septiembre de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 5 (Berlín, 1959, pp. 408-409), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Die%20Ratifikation%20des%20Waffenstillstandes).*

*Colonia*, 19 de septiembre. La Asamblea Nacional alemana ha ratificado el armisticio.[^1] No nos habíamos equivocado: «El honor de Alemania está en malas manos».

La votación se hizo con una afluencia de extraños, diplomáticos, etc., a los escaños de los diputados, en medio del tumulto y en completa oscuridad. Una mayoría de dos votos obligó a la Asamblea a votar a la vez sobre dos puntos completamente distintos. Con una mayoría de 21 votos se aprobó el armisticio, se sacrificó Schleswig-Holstein, se pisoteó el «honor de Alemania» y se decidió *la disolución de Alemania en Prusia*.

En ninguna cuestión se había pronunciado tan decididamente la voz del pueblo. En ninguna cuestión habían reconocido tan abiertamente los señores de la derecha que defendían una causa *que no podía defenderse*. En ninguna cuestión estaban tan fuera de duda, tan claros, los intereses de Alemania como en esta. La Asamblea Nacional ha decidido: ha pronunciado *su propia sentencia de muerte* y la del llamado poder central creado por ella. Si Alemania tuviera un Cromwell, no tardaría en venir: «¡No sois un Parlamento! ¡En nombre de Dios, marchaos!».[^2]

Se habla de que la izquierda se retirará. ¡Si tuviera valor esta pobre izquierda, escarnecida, atacada a puñetazos por la mayoría y llamada además al orden por eso por el noble Gagern![^3] Nunca una minoría ha sido maltratada con tal desvergüenza y tal constancia como la izquierda de Fráncfort por el noble Gagern y sus 250 héroes de la mayoría. ¡Pero si al menos tuviera valor!

Por falta de valor se hunde todo el movimiento alemán. A la contrarrevolución le falta valor para dar golpes decisivos tanto como al partido revolucionario. Toda Alemania, sea de derecha o de izquierda, sabe ahora que el movimiento actual tiene que conducir a colisiones terribles, a luchas sangrientas, ya sea para aplastarlo, ya sea para llevarlo a término. Y en lugar de afrontar con valor esas luchas inevitables, en lugar de llevarlas a su fin con unos cuantos golpes rápidos y decisivos, los dos partidos, el de la contrarrevolución y el del movimiento, forman un verdadero complot para aplazarlas lo más posible. Y precisamente esos eternos pequeños expedientes, esas concesioncitas y esos paliativos, esos intentos de mediación, son los culpables de que en todas partes lo insoportable y lo incierto de la situación política hayan llevado a innumerables levantamientos aislados, que solo pueden eliminarse con sangre y con el recorte de los derechos conquistados. Precisamente ese miedo a la lucha provoca miles de pequeñas luchas, da al año 1848 su carácter inauditamente sangriento y enreda de tal modo toda la posición de los partidos en lucha que la lucha final tendrá que ser tanto más violenta y devastadora. ¡Pero «la falta de valor de nuestros queridos conocidos»!

Esta lucha decisiva por la centralización y la organización democrática de Alemania no se puede evitar. Pese a todos los encubrimientos y las mediaciones, se acerca cada día más. Las complicaciones de Viena, de Berlín, de la propia Fráncfort, empujan hacia una decisión; y si *todo* fracasara por la pusilanimidad y la indecisión alemanas, entonces nos salvará Francia. En París maduran ahora los frutos de la victoria de junio: Cavaignac[^4] y sus «republicanos puros» se ven superados por los monárquicos en la Asamblea Nacional, en la prensa, en los clubes; el Sur legitimista amenaza con un levantamiento general; Cavaignac tiene que recurrir al medio revolucionario de Ledru-Rollin,[^5] a los comisarios departamentales con poderes extraordinarios; solo a duras penas sacó adelante el sábado en la Cámara su persona y su gobierno. Una votación más como esa, y Thiers, Barrot[^6] y consortes, la gente en cuyo interés se ganó la victoria de junio, tendrán la mayoría, Cavaignac se verá arrojado en brazos de la república roja y estallará la lucha por la existencia de la república.

Si Alemania persiste en su indecisión, esta nueva fase de la revolución francesa será al mismo tiempo la señal para que vuelva a estallar la lucha abierta en Alemania, una lucha que esperamos que nos lleve algo más lejos y libere a Alemania al menos de las cadenas tradicionales del pasado.

[^1]: El armisticio de Malmö entre Prusia y Dinamarca, aprobado por la Asamblea de Fráncfort el 16 de septiembre de 1848 por 258 votos contra 237.

[^2]: Palabras de Oliver Cromwell al disolver el 20 de abril de 1653 el Parlamento Rabadilla, lo que quedaba del Parlamento Largo.

[^3]: Heinrich von Gagern (1799-1880), liberal, presidente de la Asamblea Nacional de Fráncfort.

[^4]: Louis-Eugène Cavaignac (1802-1857), general francés que aplastó la insurrección obrera de junio de 1848 en París y fue después jefe del poder ejecutivo hasta diciembre de 1848.

[^5]: Alexandre Ledru-Rollin (1807-1874), demócrata, ministro del Interior del gobierno provisional francés en 1848, que había enviado a los departamentos comisarios con plenos poderes.

[^6]: Adolphe Thiers (1797-1877) y Odilon Barrot (1791-1873), dirigentes de la oposición monárquica de la época de Luis Felipe y del «partido del orden» en 1848.
