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Title: Proceso contra Gottschalk y compañeros (1848)
Description: Los dos artículos de Marx sobre el juicio contra los dirigentes de la Asociación Obrera de Colonia: un jurado de clase, un delito «esperado» por la policía y un escrito de acusación que, por absurdo, sirve de alegato de la defensa.
Author: Karl Marx
Date: 1848-12-22
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1848%20Proceso%20contra%20Gottschalk%20y%20compa%C3%B1eros
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*Dos artículos escritos por Karl Marx y publicados sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung *(Colonia), n.º 175 y 176, del 22 y el 23 de diciembre de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 129-137), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1848%20Proze%C3%9F%20gegen%20Gottschalk%20und%20Genossen).*

## N.º 175, 22 de diciembre de 1848

\**Colonia*, 21 de diciembre. Esta mañana ha comenzado ante el tribunal extraordinario del jurado de esta ciudad el proceso contra *Gottschalk*, *Anneke* y *Esser*.[^1]

Los acusados fueron conducidos como los criminales más vulgares, *estrechamente encadenados*, desde la nueva cárcel hasta el palacio de justicia, donde se alojaba una fuerza armada nada desdeñable.

Nuestros lectores saben que en el jurado, tal como está organizado ahora, no vemos ni mucho menos una garantía. El censo[^2] concede a una clase determinada el privilegio de que de su seno salgan los jurados. La confección de las listas de jurados concede al gobierno el monopolio de escoger de la clase privilegiada a los individuos que le convienen. El señor presidente del gobierno provincial, en efecto, confecciona una lista de un número determinado de individuos, que extrae de las listas de jurados de todo el distrito; los representantes *judiciales* del gobierno depuran esta lista hasta dejarla en 36, si la memoria no nos engaña. Por último, en el momento de la constitución efectiva del tribunal del jurado, corresponde al ministerio público depurar por tercera vez la última lista, resultado del privilegio de clase y de una doble destilación gubernamental, y eliminar nombres hasta la última docena necesaria.

Sería un verdadero milagro que semejante constitución del jurado no arrojara a unos acusados que se han opuesto abiertamente a la clase privilegiada y al poder del Estado existente directamente en manos del poder absoluto de sus enemigos más despiadados.

La *conciencia* de los jurados, se nos responderá; la *conciencia*: ¿se exige una garantía mayor? Pero, *mon Dieu*,[^3] la conciencia depende del saber y de todo el modo de existencia de un hombre.

Un republicano tiene otra conciencia que un monárquico, un poseedor otra conciencia que un desposeído, un hombre que piensa otra que un hombre sin pensamientos. Un hombre que no tiene más vocación de jurado que el censo tiene la conciencia del censo.

La «conciencia» de los privilegiados es precisamente una conciencia privilegiada.

Así pues, aunque el tribunal del jurado, tal como está constituido ahora, nos parezca una institución para sostener los privilegios de unos pocos y de ningún modo una institución para asegurar los derechos de todos; aunque, en particular, también en el presente caso el ministerio público haya hecho el uso más amplio de su facultad de eliminar de la última lista la última docena de nombres que le desagradaban, no dudamos sin embargo ni un momento de la *absolución* de los acusados. Nuestra garantía es el *escrito de acusación*. Uno cree leer un alegato de defensa de Gottschalk y compañeros escrito en tono irónico.

Resumamos este *escrito de acusación*, que solo encuentra algo parecido en el escrito de acusación contra Mellinet y compañeros (proceso de Risquons-Tout en Amberes).[^4]

En Colonia existe una Asociación Obrera. Gottschalk era su presidente; Anneke y Esser, miembros de su comité. La Asociación Obrera, nos enseña el escrito de acusación,

> «tenía un órgano propio, redactado por Gottschalk, la *Arbeiterzeitung*,[^5] y quien no tenía ocasión de asistir personalmente a las sesiones podía reconocer en ese periódico las *tendencias* peligrosas de la asociación, que halagaban al proletariado y trabajaban por el comunismo y el derrocamiento de lo existente».

Lo que se podía reconocer eran, pues, *tendencias*, pero no *hechos ilegales*. *Prueba*: hasta la detención de Gottschalk, etc., la fiscalía no presentó ninguna acusación contra la *Arbeiterzeitung*, y *después* de la detención de Gottschalk el periódico solo fue condenado una vez, en el proceso monstruo de la fiscalía de esta ciudad, a saber, en la querella de la fiscalía de esta ciudad por injurias a la fiscalía de esta ciudad.

> «La propia *Arbeiterzeitung*», reconoce sin embargo el escrito de acusación, «no parece haberse esforzado por encubrir nada en sus informes sobre ello» (sobre los debates de la Asociación Obrera, de las sesiones de su comité y de sus asociaciones filiales).

Si, pues, la *Arbeiterzeitung* no podía ser perseguida judicialmente por sus «informes» sobre los debates de la Asociación Obrera, tampoco podía serlo la Asociación Obrera por sus propios debates.

Contra la Asociación Obrera no hay más que lo que hay contra la *Arbeiterzeitung*: la *tendencia desagradable de esta asociación*. ¿Forman parte también de las conquistas de marzo los… *procesos de tendencia*, los procesos contra tendencias que se han quedado en meras tendencias? Hasta ahora no se han promulgado todavía nuestras *leyes de septiembre*.[^6] Tampoco se detuvo ni se procesó a Gottschalk y compañeros por informes ilegales de la *Arbeiterzeitung* o por debates ilegales de la Asociación Obrera. El escrito de acusación no hace de ello ningún secreto. No fue la actividad anterior de la Asociación Obrera lo que puso en movimiento a la justicia, sino… escúchese:

> «Del 14 al 17 de junio de este año estuvo reunido en Fráncfort un congreso de los delegados de una multitud de asociaciones democráticas surgidas en Alemania.[^7] Gottschalk y Anneke representaban como delegados a la Asociación Obrera de Colonia. Este congreso, como es sabido, se pronunció *públicamente a favor de la república democrática*, y *las autoridades de esta ciudad esperaban un eco del movimiento de allí* cuando se anunció para el domingo 25 de junio una nueva asamblea general de la Asociación Obrera en el Gürzenich.»[^8]

*Las autoridades de esta ciudad esperaban un eco del movimiento de Fráncfort.* Pero ¿qué movimiento había tenido lugar en Fráncfort? El *congreso democrático* se había pronunciado *públicamente* por la tendencia *desagradable* de la *república democrática*. Se esperaba, pues, un *«eco»* de esta *«tendencia»*, y se quería entrar en lucha con ese *eco*.

Como es sabido, el *congreso democrático* de Fráncfort y el *Comité Central* nombrado para ejecutar sus resoluciones se han reunido en Berlín sin que los gobiernos los molestaran.

Los gobiernos alemanes tuvieron que reconocer, pues, a pesar de la *tendencia desagradable*, la legalidad del congreso de Fráncfort y de la organización del partido demócrata que este dispuso.

Pero las autoridades de Colonia «*esperaban*, sin más remedio», un *eco* del movimiento de Fráncfort. Esperaban una ocasión de sorprender a Gottschalk y compañeros en terreno ilegal. Para constituir esta ocasión, la dirección de policía mandó el 25 de junio a la asamblea general de la Asociación Obrera en el Gürzenich a los «comisarios de policía *Lutter* y *Hünnemann*», con la «instrucción especial de observar lo que allí ocurriera». En la misma asamblea general se encontraba por casualidad «el encuadernador Johann *Maltheser*», que, como suspira el escrito de acusación, *«sería un testigo principal si no hubiera estado a sueldo de la autoridad de policía»*, es decir, en otras palabras, si no fuera un *espía de la policía a sueldo*. Por último, probablemente por puro fanatismo patriótico, se presentó allí el **«pasante judicial Von Groote»**, que es quien «da con más detalle» el discurso de Anneke en la asamblea general, *«pues él mismo lo anotó en la sesión»*.

Se ve: las autoridades de Colonia *esperaban* el 25 de junio un *delito que habían de cometer* *Gottschalk* y compañeros. Se habían tomado todas las precauciones policiales para comprobar este delito eventual. Pero cuando las autoridades *«esperan»* algo, no quieren *esperar* en vano.

«A partir de los informes» de los comisarios de policía mandados para comprobar un delito *esperado* y de otros cómplices,

> «la fiscalía, el 2 de julio, tomó ocasión para solicitar la instrucción de un sumario contra Gottschalk y Anneke por los discursos incendiarios pronunciados» (quiere decir *esperados*) «en aquella asamblea pública. El 3 de julio se procedió a su detención y a la incautación de sus papeles.

> El 5 de julio, después de haber interrogado hasta entonces a varios testigos y de haberse recibido nuevas denuncias más precisas, la instrucción se extendió a toda la actividad anterior de los dirigentes de la Asociación Obrera y, con ello, a varios miembros de la misma, en particular al tonelero *Esser*, etc. Lo que ha resultado de la instrucción contra los acusados se refiere en parte a sus discursos en la Asociación Obrera, en parte a sus papeles y a los impresos difundidos por ellos.»

Lo que *ha resultado realmente de la instrucción* (*mañana lo demostraremos con el propio escrito de acusación*) es que el movimiento esperado para el 25 de junio se limitó a un movimiento de las autoridades, ese eco del movimiento de Fráncfort; que *Gottschalk y compañeros tuvieron que expiar con seis meses de estrecha prisión preventiva la expectativa defraudada de las autoridades el 25 de junio*. *Nada más peligroso que defraudar las expectativas de la fiscalía de ganarse una medalla de salvamento de la patria.* A nadie le gusta ver defraudadas sus expectativas, y menos que a nadie a la *fiscalía*.

Si todo el modo y manera en que se *puso en escena* el delito del 25 de junio nos muestra a la fiscalía como única autora de este drama criminal, las actas de la instrucción nos dan ocasión de admirar la perspicaz destreza con que alargó el prólogo durante seis meses.

Citamos literalmente de *Der politische Tendenzprozeß gegen Gottschalk und Konsorten*, editado por M. F. Anneke,[^9] en la editorial de la *Neue Kölnische Zeitung*:

> «Después de haber durado la instrucción unas cinco o seis semanas, el juez instructor Leuthaus, que había sustituido al señor Geiger, ascendido a director de policía, la declaró cerrada. Sin embargo, el fiscal Hecker,[^10] tras revisar las actas, presentó nuevas *solicitudes*, que el juez de instrucción atendió también. Al cabo de unos 14 días, la instrucción preliminar quedó cerrada por segunda vez. Después de que el señor Hecker estudiara de nuevo las actas con calma, *presentó otra vez una serie de nuevas solicitudes*. El juez de instrucción no quiso atenderlas, ni tampoco la sala del consejo.[^11] El señor Hecker apeló a la sala de acusación, y esta instancia dispuso que se atendieran algunas de las solicitudes y se rechazaran otras. Entre estas últimas se encontraba, por ejemplo, la solicitud de *incluir en la instrucción*, *sobre la base de una mera lista de nombres de personas de todas partes de Alemania* encontrada en la cartera de Anneke, a todas esas personas, unas 30 o 40.

> Después de haber alargado felizmente la instrucción hasta ese punto, y como ya no se podía extender razonablemente más, la sala del consejo dispuso el 28 de septiembre la remisión de las actas a la sala de acusación. Esta pronunció la acusación el 10 de octubre, y el 28 de octubre el procurador general firmó el escrito de acusación.

> *De este modo se perdió felizmente para este proceso la sesión trimestral ordinaria del jurado, que había comenzado el 9 de octubre.*

> Para después del 27 de noviembre se había fijado una sesión extraordinaria del jurado. *También esta había que perderla, a ser posible.* En efecto, las actas de la instrucción preliminar se enviaron al ministerio de Justicia con la solicitud de remitir el proceso a otro tribunal del jurado. Sin embargo, el ministerio de Justicia no encontró motivo suficiente, y hacia noviembre los acusados *Gottschalk*, *Anneke* y *Esser* fueron remitidos por fin, para el 21 de diciembre, al tribunal extraordinario del jurado de esta ciudad.»

Durante este largo prólogo, el *primer juez instructor*, *Geiger*, fue *ascendido a director de policía en funciones*, y el *fiscal Hecker, a fiscal jefe*. Como el señor *Hecker*, en esta última calidad, ha sido trasladado de *Colonia* a *Elberfeld* *poco antes del comienzo* de la sesión extraordinaria del jurado, no comparecerá ante el jurado al mismo tiempo que los acusados.

## N.º 176, 23 de diciembre de 1848

\**Colonia*, 22 de diciembre. ¿Qué día se celebró en el Gürzenich la asamblea general convocada para comprobar un delito «esperado»? Fue el 25 de junio. El 25 de junio fue el día de la derrota definitiva de los *insurrectos de junio* de París. ¿Qué día presentó la fiscalía su solicitud contra Gottschalk y compañeros? El 2 de julio, es decir, en el momento en que la burguesía prusiana y el gobierno, entonces aliado con ella, creyeron llegado, en su arrogancia sedienta de venganza, el momento de acabar con sus adversarios políticos. El 3 de *julio* fueron detenidos Gottschalk y compañeros. El 4 de *julio* entró en el ministerio *Hansemann* el *actual* ministerio *contrarrevolucionario*, en la persona de *Ladenberg*.[^12] Ese mismo día, la *derecha* de la Asamblea pactista de Berlín se atrevió a dar un *golpe de Estado*: una resolución sobre *Polonia* adoptada por mayoría la anuló sin más en *la misma sesión*, después de que se hubiera marchado una parte de la izquierda.

Estas fechas hablan por sí solas. Podríamos aportar la prueba testifical de que cierta persona dijo el 3 de julio: «La detención de Gottschalk y compañeros ha causado una impresión favorable en el público». Pero basta remitir a los números de la *Kölnische*, de la *Deutsche* y de la *Karlsruher Zeitung* de esas fechas para convencerse de que en aquellos días lo que resonaba mil veces en Alemania, y entre otros lugares también en *Colonia*, no era el «eco» de un imaginario «*movimiento* de Fráncfort», sino más bien el «eco» del *«movimiento de Cavaignac»*.[^13]

Nuestros lectores recuerdan: el 25 de junio, las autoridades de Colonia «esperaban» un eco del «movimiento de Fráncfort» con ocasión de la asamblea general de la Asociación Obrera en el Gürzenich. Recuerdan además que la instrucción contra Gottschalk y compañeros no tuvo su punto de partida en un delito real de Gottschalk, etc., *anterior* al 25 de junio, sino única y exclusivamente en la *expectativa* de las autoridades de que el 25 de junio se *cometería* por fin un delito tangible.

La expectativa del 25 de junio se ve defraudada, y de repente el 25 de junio de 1848 se convierte en el año 1848. Se les *imputa* a los acusados el *movimiento del año 1848*. Se acusa a Gottschalk, Anneke y Esser de

> «haber urdido *en el curso del año 1848*» (imagínese la elasticidad de esta expresión) «en Colonia un *complot* con el fin de cambiar y derrocar el gobierno correspondiente y de provocar una guerra civil induciendo a los ciudadanos a armarse unos contra otros, *o al menos*» (atención), «*o al menos* haber incitado, con discursos en reuniones públicas, con escritos impresos y con carteles fijados, a atentados y a *tales fines*».

Es decir, pues: haber urdido un *complot* *«o al menos»* no haber «urdido» un complot. Pero sí, al fin y al cabo, «a atentados y a *tales* fines». Es decir, ¡a atentados o a otras cosas por el estilo! ¡Espléndido estilo el jurídico!

*Así* reza el auto de remisión de la sala de acusación.

En la conclusión del propio escrito de acusación se *abandona el complot* y, *«en consecuencia»*, se acusa a Gottschalk, Anneke y Esser de

> «haber incitado *directamente* *en el curso del año* 1848, con discursos en reuniones públicas y con impresos, a sus conciudadanos a cambiar *violentamente* la Constitución del Estado, a sublevarse con las armas contra el poder real y a armar a una parte de los ciudadanos contra la otra, sin que no obstante estas incitaciones hayan tenido éxito: delitos previstos en el art. 102 en relación con los arts. 87 y 91 del código penal».[^14]

¿Y por qué no intervinieron las autoridades *en el curso del año 1848* antes del 2 de julio?

Por lo demás, para que estos señores pudieran hablar de un *«cambio violento de la Constitución del Estado»*, tendrían que haber demostrado *ante todo* que *existía una Constitución del Estado*. La Corona ha *demostrado* lo contrario mandando al diablo a la Asamblea pactista. Si los pactistas hubieran sido más poderosos que la Corona, quizá habrían aportado la prueba *a la inversa*.

En cuanto a la incitación «a sublevarse *con las armas* contra el poder real y a *armar* a una parte de los ciudadanos contra la otra», el escrito de acusación la demuestra:

1. por discursos de los acusados en el curso del año 1848;

2. por escritos no impresos;

3. por escritos impresos.

Ad 1. Los *discursos* ofrecen al escrito de acusación el siguiente *corpus delicti*:

En la sesión del 29 de marzo, *Esser* encuentra en la *«república»* el *«remedio para los padecimientos de los obreros»*. *¡Incitación a sublevarse con las armas contra el poder real!* Gottschalk declara que «*los reaccionarios* *traerán* la república». Algunos obreros se quejan de no tener lo bastante «para sustentar la vida desnuda». Gottschalk les responde: «Deberían aprender a *unirse*, a distinguir a sus amigos de sus enemigos encubiertos, a capacitarse para *ordenar ellos mismos sus propios asuntos*».

¡Manifiesta *incitación a sublevarse con las armas contra el poder real y a armar a una parte de la ciudadanía contra la otra!*

El escrito de acusación resume sus pruebas con las siguientes palabras:

> «Los testigos interrogados sobre estas asambleas anteriores, miembros y no miembros, se expresan en conjunto de manera solo elogiosa sobre Gottschalk y Anneke, sobre todo sobre el primero. Dicen que siempre advirtió contra los excesos y que procuró más calmar a las masas que excitarlas. Es cierto que al hacerlo señalaba la república como meta final de sus esfuerzos, la cual, sin embargo, no había de alcanzarse con un alboroto callejero, sino solo ganando a la mayoría del pueblo para la opinión de que fuera de la república no hay salvación. Al tender así, como se ve claramente, a socavar poco a poco los fundamentos de lo existente, tenía, como es comprensible, bastante a menudo que refrenar la impaciencia de la ruda muchedumbre.»

Precisamente porque los acusados *calmaban* a las masas en lugar de *excitarlas*, mostraban *claramente* su perversa tendencia a *socavar poco a poco los fundamentos de lo existente*, es decir, a hacer de la libertad de prensa y del derecho de asociación, de modo *legal*, un *uso desagradable* para las autoridades. ¡¡¡Y a eso lo llama el escrito de acusación *«incitación a sublevarse con las armas contra el poder real* y a *armar a una parte de los ciudadanos contra la otra»*!!!

Por fin llega la asamblea general del *25 de junio*, *«esperada»* por las autoridades. Sobre ella, dice el escrito de acusación, «*hay testimonios circunstanciados*». ¿Y qué resulta de estos testimonios circunstanciados? Que Gottschalk informó sobre los sucesos de Fráncfort; que se debatió sobre la unión de las tres asociaciones democráticas de Colonia; que Gottschalk pronunció un «discurso de clausura» que atrajo especialmente la atención del **Maltheser** y del **pasante Von Groote** y que terminó con la siguiente «sentencia»: «Perseverar exige más valor que repartir golpes. Hay que esperar a que la reacción dé un paso que empuje a la proclamación de la república». ¡¡¡*Manifiesta incitación a sublevarse con las armas contra el poder real y a armar a una parte de los ciudadanos contra la otra!!!*

En cuanto a *Anneke*, según el escrito de acusación

> «*no consta nada más* sino que en el debate *sobre la unión de las tres asociaciones*» (las tres asociaciones democráticas de Colonia) «habló con mucha vehemencia a favor de esta unión, dirigiéndose también a la asamblea como *ciudadanos republicanos*».

¡Un discurso a favor de la *«unión»* de las tres asociaciones democráticas de Colonia es evidentemente la *«incitación a armar a una parte de la ciudadanía contra la otra»*!

¡Y el tratamiento de *«ciudadanos republicanos»*! Los señores **Maltheser** y **Von Groote** pueden haberse sentido ofendidos por este tratamiento. Pero ¿no se llama el general *Von Drigalski* a sí mismo y a la ciudadanía de Düsseldorf *«ciudadanos comunistas»*?[^15]

Si se considera este producto neto de la asamblea general *«esperada»* del 25 de junio, se comprende que la fiscalía tuviera que recurrir al *curso del año 1848*, y eso es lo que hace, informándose sobre el movimiento de este año mediante la incautación de cartas e impresos; por ejemplo, confisca tres números de la *Arbeiter-Zeitung* que se podían comprar en cualquier calle a cuatro *pfennig* el ejemplar.

Pero por las cartas se convence de qué *«fanatismo político»* reina en Alemania en el año 1848. Especialmente «fanática» le parece una carta del profesor *Karl Henkel*, de Marburgo, a Gottschalk. Como castigo, denuncia esta carta al gobierno del Hesse electoral, y tiene la satisfacción de que se instruya sumario contra el profesor.

Pero el resultado final que se desprende de las cartas e impresos es que en 1848 se agitaba en las cabezas y sobre el papel toda clase de fanatismos y que, en general, ocurrieron sucesos que se parecen como un huevo a otro a *«la sublevación armada contra el poder real* y *el armamento de una parte de la ciudadanía* contra la *otra»*.

¡Pero Gottschalk y compañeros se ocupan de todas estas cosas, mientras que la fiscalía solo conoce el *«eco»* de este asombroso movimiento por la confiscación de los impresos y las cartas de los acusados!

[^1]: Andreas Gottschalk (1815-1849), médico de los pobres en Colonia, fundador y presidente de la Asociación Obrera de Colonia; Fritz Anneke (1818-1872), antiguo oficial de artillería prusiano, y Christian Joseph Esser, tonelero, miembros del comité de la Asociación. Detenidos a comienzos de julio de 1848, fueron absueltos por el jurado el 23 de diciembre.

[^2]: Para ser jurado se exigía pagar una cuota mínima de impuestos.

[^3]: «Dios mío».

[^4]: En marzo de 1848 una legión de obreros belgas emigrados, armada en Francia, intentó entrar en Bélgica y fue derrotada en la aldea de Risquons-Tout. En agosto de 1848 el jurado de Amberes condenó a muerte a diecisiete acusados, entre ellos el general François Mellinet, aunque las penas fueron conmutadas.

[^5]: *Zeitung des Arbeiter-Vereines zu Köln*, órgano de la Asociación Obrera de Colonia desde abril de 1848.

[^6]: Leyes francesas de septiembre de 1835, bajo Luis Felipe, que restringieron la libertad de prensa y los procesos por jurado.

[^7]: El primer congreso democrático, reunido en Fráncfort del 14 al 17 de junio de 1848, nombró un Comité Central de los demócratas alemanes con sede en Berlín.

[^8]: Edificio medieval de Colonia, la mayor sala de la ciudad, donde se celebraban asambleas populares.

[^9]: Mathilde Franziska Anneke (1817-1884), escritora, esposa de Fritz Anneke; desde septiembre de 1848 publicaba la *Neue Kölnische Zeitung*.

[^10]: Hecker, fiscal (*Staatsprokurator*) de Colonia, que había abierto también diligencias contra la *Neue Rheinische Zeitung*.

[^11]: En el procedimiento penal francés vigente en la provincia del Rin, la *Ratskammer* (*chambre du conseil*) del tribunal decidía sobre la continuación de la instrucción, y la sala de acusación (*Anklagesenat*) del tribunal de apelación, sobre la apertura del juicio ante el jurado.

[^12]: Adalbert von Ladenberg (1798-1855), alto funcionario, que sucedió a Rodbertus como ministro de Cultos y conservó la cartera en el ministerio Brandenburg.

[^13]: El general Cavaignac aplastó la insurrección obrera de París en junio de 1848.

[^14]: El código penal napoleónico de 1810, vigente en la provincia del Rin.

[^15]: El general Von Drigalski, comandante de la división de Düsseldorf, donde impuso el estado de sitio en noviembre de 1848, había escrito de sí mismo que era «ciudadano» y «comunista»; la *Neue Rheinische Zeitung* se burló de ello en su número del 26 de noviembre de 1848.
