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Title: El proyecto de ley de prensa de los Hohenzollern (1849)
Description: Dos artículos de Marx contra el proyecto de ley de prensa del ministerio Brandenburg-Manteuffel: los delitos de lesa majestad y de «falta de reverencia» al rey, el secuestro policial de impresos y la imposición del Landrecht prusiano al Código Penal francés vigente en Renania como «conquistas» de marzo.
Author: Karl Marx
Date: 1849-03-22
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20El%20proyecto%20de%20ley%20de%20prensa%20de%20los%20Hohenzollern
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*Publicados sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung *(Colonia), n.os 252 y 253, del 22 y el 23 de marzo de 1849; la MEW los atribuye a Karl Marx. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 364-371), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Der%20Hohenzollersche%20Pre%C3%9Fgesetzentwurf).*

## N.º 252, 22 de marzo de 1849

\**Colonia*, 21 de marzo. Como prometimos, volvemos sobre los proyectos de reforma de los Hohenzollern, inspirados por el estado de sitio, acerca de la libertad de prensa y el derecho de asociación.[^1] Por hoy nos basta con mostrar, comparándolos con los anteriores planes de ley penal, ya *rechazados* por la Dieta provincial renana bajo la égida opositora de Camphausen,[^2] qué gloriosas «conquistas» deben los *renanos* al motín berlinés de marzo y con qué nuevo amor violador, al gusto del Landrecht,[^3] ha obsequiado la «intacta» Corona del gran duque de Berlín a la ley *renana*.[^4]

En la Dieta Unificada, de patentada memoria,[^5] el junker Thadden-Trieglaff,[^6] de la Mancha pomerana, salió a la palestra hace dos años en favor de la libertad de prensa. El socio del «valiente» joven caballero westfaliano Vincke[^7] blandió su lanza:

> «¡Sí, procedimiento público, pero verdaderamente público, con los señores literatos: *libertad de prensa, y al lado la horca!*».

Los proyectos que el ministerio de noviembre[^8] quiere otorgar son la culminación de estos viejos estudios prerrevolucionarios de la época de la Patente. La «fuerte Corona de Prusia» responde a las odiadas disposiciones del *Code pénal*,[^9] a los veredictos absolutorios de los jurados renanos en favor de quienes se negaron a pagar los impuestos y de los sediciosos:[^10]

«¡Sí, procedimiento público, pero verdaderamente público: *libertad de prensa, y al lado la horca, la horca del Landrecht prusiano!*».

Las disposiciones del *Code pénal* no saben nada de la vulnerabilidad injuriosa de los sentimientos majestáticos de los Hohenzollern. A pesar del censo y del filtro de la policía, no se encontrarán jurados renanos que castiguen el crimen innombrable de lesa majestad de otra manera que la injuria a un «particular», con 5 francos de multa. El despotismo imperial se tenía en demasiada estima para declarar que se le podía «injuriar» en su majestad; pero la conciencia cristiano-germánica de padre de la patria, que, como se comprende, no quiere compararse con la altura del orgullo napoleónico, siente de nuevo en su gran ducado renano la «necesidad hondamente sentida» de restablecer la protección de su dignidad de la vieja Prusia. La «fuerte» Corona no se *atreve* a suprimir el procedimiento renano, pero injerta en él el vástago, más prometedor, de las nociones jurídicas del Landrecht, y exclama:

«¡Procedimiento público, verdaderamente público, y al lado la horca del Landrecht prusiano!».

Sobre el «procedimiento público» que se quiere otorgar provisionalmente al *Code* renano, el artículo 22 del proyecto de ley se expresa así:

«Las autoridades de policía están facultadas para secuestrar *donde lo encuentren* todo impreso destinado a la difusión, *aunque ya se haya empezado a distribuirlo*, siempre que [...] su contenido constituya un crimen o delito que *pueda* perseguirse *de oficio*».

La policía está facultada para confiscar en el correo y en las oficinas los periódicos que no le gusten, incluso si ya se ha *«empezado a distribuirlos»*, es decir, cuando las «medidas preventivas» de la policía tendrían que cesar precisamente «como tales» y el asunto pertenece ya «de derecho» a la competencia de los tribunales; tiene este derecho de confiscación en todos los casos en que el «contenido» de los impresos, periódicos, etc., «constituya un crimen o delito» que pueda *«perseguirse»* «de oficio», es decir, por la policía; es decir, siempre que la policía quiera satisfacer sus apetitos de la Uckermark[^11] de hacer el papel del ministerio público y crea necesario explicar esta inclinación con el pretexto, muy suyo, de cualesquiera «crímenes o delitos» o de otros hechos «*perseguibles*»; puede, por último, confiscar todos esos impresos, es decir, todo lo que esté al arbitrio del señor y de su santa Hermandad, *donde lo encuentre*; es decir, puede entrar en las casas, en los secretos de la vida familiar y, allí donde no hay motivo para el estado de sitio ni para la protección croata de la propiedad,[^12] organizar bajo el imperio del orden legal constitucional un saqueo policial de la propiedad privada de ciudadanos pacíficos. El proyecto de ley habla de todos los impresos «destinados» a la difusión, «*aunque*» ya se haya empezado a distribuirlos; presupone, pues, «naturalmente», el derecho de confiscar aquellos cuya difusión *todavía no* ha empezado, que todavía no *pueden constituir* ningún «crimen o delito», y extiende así el robo policial incluso a la posesión privada de objetos que jurídicamente no son en absoluto «perseguibles». Las leyes francesas de septiembre,[^13] la censura del sable de la dictadura militar de Cavaignac[^14] e incluso los proyectos de ley penal propuestos a las antiguas Dietas provinciales y a las Comisiones «para Altísimo disgusto» respetaban al menos la propiedad privada que «no constituye todavía ningún crimen ni delito»; el proyecto de ley de prensa, fundado en las conquistas berlinesas de marzo, organiza en cambio una caza policial pública contra la propiedad y las posesiones de los ciudadanos, y en nombre de la moral policial cristiano-germánica arrastra por la fuerza a la luz pública relaciones personales que nada tienen que ver con el derecho penal.

«¡Procedimiento público, verdaderamente público, y al lado la horca del *Landrecht* prusiano!».

Con el perfeccionamiento de este procedimiento público va de la mano el perfeccionamiento de las disposiciones del Landrecht prusiano.

Los anhelados delitos de lesa majestad se «constituyen» en el artículo 12 de la siguiente manera:

> «El que, de palabra, por escrito, por medio de impresos o de signos, de representaciones gráficas o de otro tipo, *falte a la reverencia debida al rey* será castigado con prisión de dos meses a cinco *años*».

Si los súbditos renanos no saben qué grado de «reverencia» puede exigir su gran duque Hohenzollern, que el chalaneo de pueblos de Viena les otorgó,[^15] que pidan consejo a los motivos de las leyes penales de Berlín.

El Landrecht prusiano castigaba hasta ahora el delito de lesa majestad con una pena máxima de *dos años*, y la *falta de reverencia* con una pena máxima de *un año* de prisión o de reclusión en fortaleza (Landrecht General, II, 20, §§ 199 y 200).

Sin embargo, estas disposiciones no parecen haber sido un dique suficiente para el sentimiento majestático de la «fuerte Corona de Prusia». En el «Proyecto de Código Penal para los Estados prusianos» presentado a las Comisiones Unificadas de 1847[^16] se castigaban ya «las expresiones de palabra o por escrito, o mediante imágenes, etc., que ofendan *deliberadamente* el *honor* del rey (§ 101) con trabajos forzados de *seis meses a cinco años*», y en cambio «las expresiones y actos que, sin poder considerarse en sí mismos *injurias* al *rey*, faltan sin embargo a la *reverencia que se le debe* (§ 102), con prisión de seis semanas *a un año*». En los motivos oficiales de este proyecto se dice que la Dieta provincial de Sajonia (con ocasión del proyecto semejante de 1843) había pedido, ciertamente, que se precisara la «falta de reverencia» con el añadido «intencionada», para evitar que cayeran bajo la ley expresiones y actos «en los que no hubiera habido ni remotamente la *intención* de faltar a la reverencia al rey»; pero que el gobierno tenía que rechazar ese añadido, porque «*borraría* la diferencia entre el delito de lesa majestad y la falta de reverencia», y las faltas de reverencia *«intencionadas»* debían considerarse «injurias».

De estos motivos, que siguen siendo determinantes para las nociones de la ley de prensa que pronto se otorgará, resulta, pues, que la «falta de reverencia», que ahora se castiga igual que el delito de lesa majestad, con prisión de dos meses *a cinco años*, consiste precisamente en la injuria *«no intencionada»*.

Al mismo tiempo cuentan los «motivos» que el máximo de la pena para la «falta de reverencia» se fijó entonces en un año solo a petición de la Dieta provincial renana.

La ventaja de las «conquistas de marzo» para los renanos salta a la vista. Las primeras landrechtizaciones[^17] del *Code pénal* otorgaron a los renanos los nuevos crímenes de lesa majestad, con dos años, y de «falta de reverencia», con un año de prisión; en los proyectos de ley de 1843 y 1847 la majestad injuriada subió al valor de cinco años, mientras que la reverencia ofendida tuvo que conservar su tasa de un año a petición de la *Dieta provincial renana*; bajo las conquistas del estado de sitio que trajo el motín de marzo, también la «falta de reverencia» (no intencionada) se eleva a cinco años de prisión, y el código renano se acerca, con nuevos crímenes una vez más, a la civilización del Landrecht de la vieja Prusia.

«¡Libertad de prensa, procedimiento público de estado de sitio, y al lado la horca!».

## N.º 253, 23 de marzo de 1849

\* *Colonia*, 22 de marzo.

> «Las disposiciones sobre el delito de lesa majestad», se declara en los motivos de Manteuffel[^18] al artículo 12 del proyecto, «eran tanto más indispensables cuanto que en la mayor parte de la *provincia del Rin* las leyes penales relativas al delito de lesa majestad *quedaron sin aplicación* a consecuencia de la ordenanza del 15 de abril de 1848, y esta *laguna* no se ha llenado desde entonces».

Los motivos de Manteuffel declaran que esta parte de la legislación de prensa de los Hohenzollern, que supera incluso el Landrecht de la vieja Prusia y la altísima revelación majestática de los proyectos de ley penal de 1843 y 1847, parecía necesaria sobre todo en consideración a la *provincia del Rin*. Las ordenanzas del 15 de abril, es decir, las promesas a que se avino la «Corona caída en el polvo» (véase la *N[eue] Preuß[ische] Z[ei]t[un]g* del 20 de este mes) bajo la impresión del motín de marzo, dejaron «sin aplicación» en la provincia del Rin las landrechtizaciones tan trabajosamente otorgadas y restablecieron el *Code pénal* en su primera y defectuosa pureza; pero para llenar como es debido esta *«laguna»* conquistada en marzo y documentar a la vez la capacidad de desarrollo progresivo del valor majestático de los Hohenzollern, el «fuerte» ministerio de noviembre no propone a los renanos, por ejemplo, las viejas disposiciones prerrevolucionarias del Landrecht, no: les propone una nueva declaración de reverencia que dobla con creces todos los estudios penales anteriores. ¡El rey ha muerto, viva el rey! Antes de marzo de 1848, la dignidad de padre de la patria, todavía «intacta», estaba en el precio del Landrecht de un año de prisión; en marzo de 1849, la ofensa a la Corona «caída en el polvo» ha subido al valor de cinco años de prisión. Antes de marzo de 1848, la ley renana solo se completaba con los suplementos patriarcales del Landrecht; en marzo de 1849 se le otorgan las conquistas de noviembre de Manteuffel:

«¡Libertad de prensa, censura del sable, y al lado la horca!».

Pero la «laguna» del código renano tiene aún otras profundidades. El artículo 12 de la reforma de la prensa de Berlín prosigue en sus complementos:

> «*La misma pena*» (prisión de dos meses a *cinco años*) «se impondrá al que de la manera antes indicada» (de palabra, por escrito, mediante *signos*, representaciones gráficas y *de otro tipo*) «*injurie a la reina*. El que de la misma manera injurie al *heredero del trono* (?) o a *otro miembro de la Casa Real* [...] será castigado con prisión de un mes a *tres años*».

El Landrecht de la vieja Prusia, como hemos dicho, castigaba la injuria al «propio jefe del Estado» solo con dos años. El progreso del proyecto de ley de prensa, que castiga la injuria a las personas subordinadas, a la reina con cinco años y al heredero del trono (?) y a «otros» miembros de la «Casa Real» con tres años de prisión, salta a la vista.

La ley renana conoce tan poco una injuria a la «reina», etc., como una injuria al «propio jefe del Estado». Los periódicos renanos podían hasta ahora fantasear impunemente sobre las «esperanzas de la corte en un acontecimiento inesperado», cosa que a veces, por razones médicas, sí puede ser una ofensa al honor.[^19]

Por último, el proyecto de ley penal de las Comisiones Unificadas, de la época de la Patente, subordinaba la injuria a la «reina» a la injuria al «jefe del Estado», al castigarla (§ 103) con tres años de prisión en lugar de cinco. Y sobre la igualdad de pena para las injurias a la «reina» y a los demás miembros de la familia real, los motivos de 1847 declaran que ya las Dietas provinciales renana, silesia, sajona y pomerana habían querido que se distinguiera entre estas personas, pero que el gobierno no podía dar curso a esa triste «casuística».

El fuerte ministerio Manteuffel no ha considerado indigna de él la «casuística» de las viejas Dietas renana, silesia y sajona. ¿No era también el sedero v. d. Heydt[^20] uno de los casuistas de la Patente de aquel tiempo? El proyecto de ley de prensa de Manteuffel y v. d. Heydt «constituye» la distinción casuística entre la reina y los demás miembros de la Casa Real; la constituye conforme al desarrollo progresivo de los sentimientos de dignidad majestática generales después de marzo. Las viejas Dietas renana, silesia y pomerana pedían que se distinguiera a la reina de las demás parentelas para que se suavizara, para estas últimas, la pena igual de tres años de prisión; el fuerte ministerio Manteuffel-v. d. Heydt acepta la distinción para elevar en cambio la pena por la injuria a la reina al nuevo y más alto escalón de la injuria al «jefe del Estado».

De la misma capacidad de desarrollo de las nociones majestáticas da fe la disposición añadida en el mismo artículo, según la cual las injurias a cualquier *«jefe de Estado alemán»* se castigan, como la injuria al «heredero del trono», con tres años de prisión.

Según la ley renana, las injurias a «jefes de Estado» terceros se castigan como injurias a particulares (multa de 5 francos), y además a *instancia del ofendido*, no de oficio en razón de su carácter público. Según el proyecto de ley penal ya rechazado por la Dieta provincial renana en 1843, «para Altísimo disgusto», y propuesto de nuevo en 1847, la injuria a regentes extranjeros y a «sus esposas» debía castigarse con penas que iban de dos meses de prisión a dos años de trabajos forzados; la Dieta provincial de Prusia pidió entonces que se suprimiera del todo esta disposición, y la oposición de junkers de aldea[^21] westfalianos declaró excesiva la pena original. El ministerio Manteuffel-v. d. Heydt llena por fin las preocupantes lagunas de la legislación renana después de marzo elevando de dos a tres años la pena impugnada por los hombres del censo de Renania y Westfalia, y sale a la palestra por el Don Quijote pomerano de la Dieta Unificada:

«¡Libertad de prensa, verdadero procedimiento público, y al lado la horca!».

En los estudios de reforma de la prensa, de tan alta inspiración, tiene además el artículo 19 su significado memorable y regocijante:

> «El que injurie, de palabra, por escrito, por medio de impresos, de signos, de representaciones gráficas o de otro tipo, 1) a una de las dos Cámaras («como tal»), 2) a un miembro de las dos Cámaras mientras *duren* sus sesiones, 3) a *otra corporación* política, a una autoridad pública, a un funcionario público [...] será castigado con prisión de hasta 9 meses».

Mientras los Manteuffel-v. d. Heydt disuelven a bayonetazos las «corporaciones políticas», las Asambleas pactistas y las Cámaras, a los renanos se les chapucean en su «lagunoso» *Code pénal* nuevos crímenes para «proteger estas asambleas». El ministerio Manteuffel-v. d. Heydt otorga al país, de la fuente de la gracia divina y real, una Constitución patria para otorgar al código renano, con la «injuria a las Cámaras», *un crimen nuevo, desconocido hasta ahora*:

«¡Libertad de prensa, procedimiento público, y al lado la horca!».

Que los renanos se pongan en guardia a tiempo. La historia de las anteriores landrechtizaciones del código renano y la *continuación* que los Hohenzollern dan a las promesas de marzo les dirán qué pueden esperar de las conquistas de la otra orilla del Rin.

Lo que perseguían los atentados anteriores de la ley marcial contra el *Code* no era otra cosa que la completa incorporación de Renania a las provincias de la vieja Prusia, una incorporación que no sería completa mientras la provincia del Rin no estuviera enteramente sometida a la vara del Landrecht prusiano. Pero con el nuevo proyecto de ley, so pretexto de suplir las «lagunas» de la legislación propia de Renania con las ventajas del Landrecht, se completa también el Landrecht de las viejas provincias en su «lagunosa» benignidad.

Por miserable que sea la Cámara actual, no esperamos de ella que apruebe estos proyectos de ley. Pero esperamos que entonces nos *otorguen* también la horca de prensa de los Hohenzollern, y eso es precisamente lo que deseamos.

[^1]: En marzo de 1849 el gobierno prusiano presentó a las Cámaras proyectos de ley sobre la prensa, el derecho de reunión y asociación y los carteles. Berlín estaba en estado de sitio desde noviembre de 1848.

[^2]: Ludolf Camphausen (1803-1890), banquero de Colonia y jefe de la oposición liberal en la Dieta provincial renana antes de 1848; presidente del Consejo de ministros prusiano de marzo a junio de 1848.

[^3]: El Landrecht General de los Estados prusianos (*Allgemeines Landrecht*, 1794), código de la vieja Prusia, frente al *Code pénal* y al Código Civil napoleónicos que seguían vigentes en la provincia del Rin.

[^4]: Federico Guillermo IV llevaba, entre sus títulos, el de gran duque del Bajo Rin, por los territorios renanos que el Congreso de Viena dio a Prusia en 1815.

[^5]: La Dieta Unificada prusiana, reunión de todas las Dietas provinciales, fue convocada por la Patente real del 3 de febrero de 1847 y se reunió de abril a junio de ese año.

[^6]: Adolf von Thadden-Trieglaff (1796-1882), junker pomerano y pietista, diputado de la extrema derecha en la Dieta Unificada.

[^7]: Georg von Vincke (1811-1875), terrateniente westfaliano, uno de los jefes de la oposición liberal en la Dieta Unificada; en 1848-1849, diputado de la derecha en la Asamblea Nacional de Fráncfort.

[^8]: El ministerio de Brandenburg y Manteuffel, formado en noviembre de 1848, que trasladó y luego disolvió la Asamblea Nacional prusiana y otorgó la Constitución del 5 de diciembre de 1848.

[^9]: El Código Penal napoleónico de 1810, vigente en la provincia del Rin.

[^10]: Alusión a las absoluciones por jurados renanos en los procesos de febrero de 1849, entre ellos el de Marx, Schapper y Schneider por el llamamiento a negarse a pagar los impuestos (8 de febrero de 1849).

[^11]: La Uckermark, comarca de Brandeburgo, típica tierra de junkers.

[^12]: Alusión a las tropas croatas del ejército de Windischgrätz que tomaron Viena en octubre de 1848.

[^13]: Las leyes de septiembre de 1835 en Francia, que endurecieron las penas por los delitos de prensa y restringieron los jurados.

[^14]: Louis-Eugène Cavaignac (1802-1857), general francés que aplastó la insurrección obrera de junio de 1848 y gobernó con poderes dictatoriales hasta diciembre de 1848.

[^15]: El Congreso de Viena (1814-1815), que dio a Prusia la mayor parte de Renania.

[^16]: Las Comisiones Unificadas de las Dietas provinciales, elegidas por la Dieta Unificada, deliberaron sobre el proyecto de Código Penal entre enero y marzo de 1848.

[^17]: «Belandrechtungen»: palabra forjada por el autor para la imposición de disposiciones del Landrecht prusiano en el derecho renano.

[^18]: Otto von Manteuffel (1805-1882), ministro del Interior prusiano desde noviembre de 1848.

[^19]: Alusión irónica a la falta de descendencia de Federico Guillermo IV y de la reina Isabel.

[^20]: August von der Heydt (1801-1874), banquero de Elberfeld, centro de la industria de la seda; diputado en la Dieta provincial renana y en la Dieta Unificada, ministro de Comercio desde diciembre de 1848.

[^21]: «Krautjunker», junker de aldea, hidalgüelo de provincias.
