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Title: Hungría (1 de abril de 1849, segunda edición)
Description: Sección «Hungría» de la segunda edición de la Neue Rheinische Zeitung del 1 de abril de 1849: Görgey cruza el Tisza, el heroísmo del ejército magiar improvisado y el terror de Rukavina en Temesvár.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-04-01
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Hungr%C3%ADa%20%281%20de%20abril%20de%201849%2C%20segunda%20edici%C3%B3n%29
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 261, 1 de abril de 1849 (Colonia), segunda edición (*Zweite Ausgabe*), p. 2; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Ungarn%20%281.%20April%201849%2C%20Zweite%20Ausgabe%29).*

*Hungría.*

\* El *Lloyd* informa —y el *Lloyd* es, como se sabe, un hombre honorable— de que *los magiares, al mando de Görgey, han cruzado el Tisza y están en Nógrád*. Nógrád está a *siete millas* al norte de Pest y a unas 20 millas a este lado del Tisza. Kaschau y Gyöngyös también están ocupadas por él. ¡De ahí, pues, que el correo de Kaschau volviera a Pest antes incluso de llegar a Gyöngyös! El objetivo de este movimiento es liberar Komárom.

Los periódicos austriacos habían anunciado triunfalmente que Dembiński había dejado el mando por desavenencias con Görgey. Ahora se aclara el asunto. Tras algunas disputas, Kossuth ha logrado reconciliar a los dos generales. Se ha llegado a este arreglo: Görgey conservó el mando supremo de todos los ejércitos insurrectos, mientras que Dembiński pasó a ser jefe del estado mayor general húngaro, y la campaña *tiene que* dirigirse estrictamente según los planes de operaciones que él trace. El mando del cuerpo de Dembiński lo tiene Vetter, antiguo oficial de estado mayor austriaco y ahora general de los malcontentos; ante Arad manda un francés llamado Duchatel.

*Schlick* estuvo de verdad hace algún tiempo en peligro de caer prisionero; varios húsares húngaros se lanzaron sobre él, y solo la llegada de un destacamento de croatas lo salvó.

El *C. Bl. a. B.* cuenta lo siguiente de la guerra de Hungría, de lo que se desprende con qué enorme heroísmo se baten los magiares. El ejército magiar no es un ejército regular, organizado e instruido. No tiene ni siquiera fusiles suficientes para armar a los milicianos que acuden. Por eso detrás de cada línea de batalla magiar hay montones de hombres desarmados y sin instrucción que solo esperan para recoger *los mosquetes de los caídos* y ocupar los huecos que la artillería austriaca ha abierto en las filas magiares. ¡Y son estos soldados improvisados los que hacen frente al ejército imperial y real y a los rusos unidos a él!

La famosa historia del reconocimiento de Francisco José como rey de Hungría por la Dieta de Debrecen vuelve a ponerse en circulación por obra del *Figyelmező* (Observador) de la ley marcial de Pest. Solo que esta vez el reconocimiento propiamente dicho se habría hecho sobre la base de la Pragmática Sanción y con la reserva del reconocimiento de la constitución húngara, y Kossuth y otros 15 habrían votado en contra.

Sobre Transilvania el *C. Bl. a. B.* trae una correspondencia de Czernowitz (Bucovina) según la cual *toda Transilvania, a excepción de Kronstadt, estaba en manos de los magiares*, y Bem se disponía a penetrar también en esa ciudad. Se «cree» que Malkowski avanzará sobre Transilvania, ¡cuando acaban de echarlo de allí! 30.000 rusos entrarían inmediatamente.

Por lo demás, que Hungría *solo puede ser sometida por los rusos* lo han *reconocido* prácticamente los ministros austriacos. Habrá que esperar a ver si tienen el valor de dejar venir también a los rusos.

En el Banato las cosas van mal. Sobre la batalla de Szolnok tomamos de un periódico eslavo, la *Moravské Noviny* (Gaceta de Moravia), la siguiente correspondencia de Kecskemét, 15 de marzo:

El 5 de marzo, a las ocho de la mañana, se libró una gran batalla en Szolnok. Por nuestra parte había dos batallones de infantería, medio regimiento de caballería y tres baterías; pero la masa de las tropas enemigas era enorme. En cuanto estuvimos frente a ellos en el campo, cargaron contra nosotros al asalto tanto con los cañones como con toda la infantería. Cuando vimos que ya no era posible aguantar, retrocedimos. Entonces el enemigo empezó a acometernos con violencia por dos lados, hasta que llegamos a las estrechas orillas de los dos ríos, el Zagyva y el Tisza, que confluyen en Szolnok. Solo entonces empezó lo bueno: los húsares cayeron sobre nosotros y nos acuchillaron de un modo tan espantoso que muchos se tiraron al agua y se ahogaron. Al ver el gran peligro, nos pusimos en defensa y disparamos contra el enemigo. Por suerte apuntamos tan bien que los húsares caían literalmente de los caballos como lluvia y se vieron obligados a retirarse. Nosotros, en cambio, conseguimos abrirnos paso felizmente desde aquella estrecha ribera, donde casi estábamos ya prisioneros. Era un horror ver cómo se ahogaban soldados y caballos y cómo los nuestros y los magiares yacían en su sangre. De nuestra compañía, de 380 hombres, quedaron tras esta batalla apenas 34. Y aunque muy debilitados, seguimos avanzando. En Szolnok tiramos las mochilas y llegamos por Vörös a Kecskemét, donde esperamos al enemigo de un momento a otro, pues Kossuth está solo a tres horas de nosotros.

Sobre los combates de Theresiopel el *Lloyd* informa lo siguiente:

*Semlin*, 19 de marzo. Tras la conquista de Zombor, los serbios, ebrios de victoria, al mando de los comandantes Dragić y Stein, y el cuerpo auxiliar de los serbios de Serbia, al mando de Milija Stanojević, marcharon por la ruta de Baimak y Pacsir contra Maria-Theresiopel. Pero los serbios del principado de Serbia, que unidos a los serbios austriacos se disponían a asaltar Theresiopel, recibieron de pronto la orden de volver a su tierra, orden que cumplieron sin condiciones. Cuando los magiares supieron de esta retirada de los serbios de Serbia, salieron en tromba de Theresiopel, que aún no estaba cortada de Szeged y de donde recibían refuerzos considerables, y cayeron sobre la escasa fuerza serbia al grito alentador de: «¡Adelante! ¡No temáis, los rascianos turcos ya no están!» La batalla duró tres horas largas. Los nuestros tenían dos cañones propios, una pieza de dieciocho de Knićanin y una pieza de doce de Racsa, y se defendieron con valor. El enemigo simuló la retirada. Los serbios, engañados, abandonando su posición favorable, persiguieron con ímpetu al enemigo, que volvió grupas inesperadamente, batió a los serbios, los puso en fuga y se apoderó de los cañones antes mencionados. En esta batalla los que más sufrieron fueron los chaiquistas, doscientos de los cuales perdieron la vida en el campo de batalla.

Por lo demás, qué espíritu reina entre los serbios lo demuestra la siguiente proclama del teniente mariscal de campo Rukavina en Temesvár:

«Desde hace algún tiempo aparecen entre la población local opiniones, y en casi todas las fondas y cafés públicos expresiones en voz alta, que muestran una malevolencia que no puede seguir tolerándose. La loable capitanía de la ciudad tendrá a bien establecer a este respecto, con todo el rigor que le corresponde como autoridad de policía civil, la vigilancia; dirigir toda su atención a las fondas y cafés, no tolerar allí nada que vaya contra la persona del monarca, el gobierno y en general contra la situación actual, suprimir toda incitación de palabra y de obra; *hacer responsables* a todos los fondistas y cafeteros de tal manera que estén obligados a denunciar en el acto ante la comandancia de la plaza correspondiente y ante la respectiva autoridad civil a cuantos se permitan algo semejante, para que su detención pueda hacerse a tiempo. Quien deje de hacer tal denuncia será castigado la primera vez con arresto y 100 florines de multa en moneda de convención, la segunda vez con arresto agravado y el doble de la multa, y en caso de reincidencia con el procedimiento del consejo de guerra y el cierre del negocio; e igualmente caerán bajo la ley marcial todos los habitantes que, teniendo conocimiento de tales incitaciones de alta traición, dejen de denunciarlas y lleguen después a conocimiento de las autoridades locales. Con arreglo a lo cual la loable capitanía de la ciudad tendrá a bien no solo adoptar las medidas necesarias en el interior de la fortaleza, sino también instruir de ello en su pleno contenido a los tribunales locales y exhortarlos a su estricta aplicación.»

Además, la *Südsl. Ztg.* informa de las diferencias entre el patriarca Rajačić y el teniente mariscal de campo Rukavina:

«*Becskerek*, 13 de marzo. El Comité Central serbio y la comisión constitucional presentaron ayer por medio de una diputación al patriarca la petición de que convocara cuanto antes una asamblea nacional. El patriarca respondió que no podía acceder enseguida a esa petición, porque muchas localidades del Banato están todavía bajo Rukavina, en particular el comitado de Krassó y el regimiento valaco-ilirio. En conversación privada el patriarca dijo que la asamblea nacional se convocaría probablemente después de Pascua. — En algunos distritos se firman peticiones al patriarca para que se celebre cuanto antes una asamblea nacional.»
