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Title: Hungría (6 de febrero de 1849)
Description: Sección «Hungría» de la Neue Rheinische Zeitung del 6 de febrero de 1849: comentario del 19.º boletín de Windischgrätz, cuyos supuestos éxitos dejan a los imperiales divididos ante la línea magiar del Tisza.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-02-06
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Hungr%C3%ADa%20%286%20de%20febrero%20de%201849%29
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 214, 6 de febrero de 1849 (Colonia), p. 2; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Ungarn%20%286.%20Februar%201849%29).*

*Hungría.*

\* Ha aparecido el 19.º boletín del ejército. Aun dando crédito a este documento, las ventajas conseguidas últimamente por los imperiales no merecen mención.

Del cuerpo de ejército en los comitados eslovacos (del noroeste) no sabemos nada. Así que este cuerpo tiene todavía, evidentemente, las manos llenas con la «pacificación de las partes del país ya ocupadas».

De las tropas enviadas de Pest a Miskolcz, que deben establecer la comunicación entre Windischgrätz y Schlick y a las que, como se recordará, profetizamos un viaje bastante largo, de estas tropas, cuyos puestos avanzados, según supuestas cartas del campamento de Schlick, debían de estar ya en Miskolcz, tampoco sabemos nada. Prueba de que todavía no han llegado lejos.

De las bandas de gitanos del Banato tampoco sabemos nada.

Y, por último, de las tropas enviadas contra Bem no oímos absolutamente nada. En general, desde hace algún tiempo no solo los boletines oficiales, sino también los informes mentirosos no oficiales, por lo demás tan fanfarrones, callan del todo sobre Bem. Prueba suficiente de que frente a él los imperiales tampoco cosechan laureles. Como no tenemos así ninguna noticia de Bem, no debe sorprendernos en absoluto que aparezca de pronto un día de estos a espaldas o en los flancos de Schlick y eche abajo con ello todo el plan de guerra imperial.

Que el boletín tampoco sabe ni una palabra del asalto de Leopoldstadt, inventado ya seis veces por los periódicos de la ley marcial y creído seis veces por mamá Dumont, apenas hace falta mencionarlo. La toma de esta fortaleza sigue siendo, pues, algo que «cabe esperar».

Todo eso, por tanto, *no* lo dice el boletín. ¿Qué dice entonces?

Está informado de tres puntos: de la frontera eslavona, de Szolnok y del Tisza superior. De estos tres puntos anuncia naturalmente, una vez más, «éxitos brillantes».

*Primero*: «El general de artillería conde Nugent, que el 25 de enero se puso en marcha desde Kanisa hacia Fünfkirchen para expulsar a los rebeldes allí amotinados, trasladó el 29 de enero su cuartel general a Fünfkirchen, ciudad que los rebeldes, con 4.000 hombres y 10 cañones, abandonaron el 26 de enero y que habrán tomado la dirección de Esseg para reunirse al amparo de la fortaleza ocupada por los rebeldes, lo que sin embargo no conseguirán, pues esta fortaleza está cercada por la brigada del coronel van der Null, del regimiento fronterizo de Gradiska, y también el general de artillería conde Nugent los seguirá en esa dirección. La aparición del ejército imperial y real en los comitados de Baranya y Tolna ha aniquilado por completo los elementos hostiles al Gobierno».

Hagamos constar en primer lugar que, según esto, la fortaleza de Esseg, en el Drava, no ha sido tomada, como afirmaban los rumores de la ley marcial, sino que acaba de ser «cercada», un cerco que los «4.000 hombres con 10 cañones» romperán tanto más fácilmente cuanto que en la orilla izquierda del Drava, a causa de los extensos pantanos, ni siquiera es *posible*.

El otro éxito consiste en que Nugent ha avanzado hasta Fünfkirchen. Como según el boletín n.º 18 Kaposvar ya estaba ocupado por los imperiales, toda la ventaja consiste en la posición del ejército adelantada unas 10 millas, paralelamente al Drava. Con ello no se gana nada más que un avituallamiento más difícil, que aumenta en la misma medida en que el ejército se acerca al corazón de Hungría. Los magiares siguen aquí, por lo demás, evidentemente la misma táctica que Görgey en el territorio eslovaco: defienden las ciudades el mayor tiempo posible y empiezan luego la guerra de guerrillas en el campo. Lo que se dice de la pacificación de los comitados de Baranya y Tolna recuerda del todo las pacificaciones en tierra eslovaca. Pronto oiremos que tampoco aquí ha podido avanzar el ejército porque primero tiene que restablecer la tranquilidad y el orden en los comitados ya conquistados.

*Segundo*: «Como ya se comunicó en el boletín n.º 18, la brigada de caballería de Ottinger, reforzada con 3 batallones de infantería y 2 baterías de a pie, había tomado posición en Cegled. Ante la noticia de que los rebeldes se proponían atacarla, el mariscal de campo príncipe de Windischgrätz se vio movido a salirles al encuentro con todas las tropas disponibles, con la esperanza de que los rebeldes aceptaran una batalla. Pero tampoco esta vez se atrevieron a llegar a un enfrentamiento decisivo, y en cuanto vieron acercarse este refuerzo se retiraron a toda prisa al otro lado del Tisza, perseguidos por la brigada de Grammont».

¡Así que sí! Que Windischgrätz en persona fuera a Cegled «con todas las tropas disponibles» prueba que el señor Ottinger tuvo que sufrir allí un descalabro tremendo. ¡Ni siquiera los «3 batallones y 2 baterías» de refuerzo habían servido de nada! La ventaja se reduce a que los austriacos vuelven a estar en el Tisza en Szolnok.

Es cómico el enfado de Windischgrätz porque los rebeldes, una vez más, *no han aceptado batalla*. ¡Como si ese no hubiera sido desde el principio el plan: evitar por el momento, en lo posible, todas las batallas decisivas, atraer a los imperiales lo más adentro posible de Hungría y organizar a sus espaldas la guerra campesina y las guerrillas! A su debido tiempo ya «llegarán a un encuentro decisivo».

*Tercero*: «El teniente mariscal de campo conde Schlick, tras la limpieza ya efectuada del Zips, ha logrado ahora también la del comitado de Zemplin, y ha avanzado luego sobre Tokay, adonde acudían de todas partes los partidarios de Kossuth. La vanguardia del teniente mariscal de campo Schlick, al mando del mayor Piattoli, chocó el 19 de enero con el enemigo en Szanto y lo rechazó hasta Tokay. El 21 de enero un reconocimiento mostró que el adversario se había retirado y había tomado una posición bastante ventajosa en Tokay, Tarczal y Kereßtur. El 22 de enero el teniente mariscal de campo conde Schlick emprendió el ataque general a esta posición. El mayor Herczmanovsky condujo su valiente batallón Esteban, junto con un escuadrón de cazadores a caballo del Emperador y cuatro cañones, contra Kereßtur, mientras el teniente mariscal de campo conde Schlick avanzaba con la columna principal por Tallya y Mad contra Tarczal. El combate se resolvió victoriosamente para las tropas imperiales. El enemigo sufrió pérdidas considerables, sobre todo en muertos de la legión polaca».

Esta ventaja es de lo más sorprendente. Schlick ha hecho retroceder unas millas a los puestos avanzados húngaros y ha combatido con ellos en Tallya y Keresztur. «El combate se resolvió victoriosamente para las tropas imperiales y reales», así reza el lacónico parte sobre el éxito. Si Tallya y Keresztur han sido tomados, si los magiares se han retirado al otro lado del Tisza, de eso ni una palabra. Con este combate victorioso y pobre en resultados pasará probablemente lo mismo que con la última victoria de Ottinger, que acabó convirtiéndose en una derrota. La «limpieza del Zips» no tiene mérito, pues el Zips está habitado en su mayor parte por alemanes. En el comitado de Zemplin viven rutenos, por ahora todavía amigos de los imperiales, y también aquí suena cómico oír hablar de «limpieza».

El resultado principal del boletín es que los imperiales están en el Tisza en dos puntos muy alejados entre sí. Los dos cuerpos no tienen comunicación. Kossuth se atreverá probablemente pronto a dar el golpe decisivo: o bien lanzarse con todas sus fuerzas sobre cada uno de los dos cuerpos por separado, o bien abrirse paso por en medio de ellos, marchar sobre Pest y caer así sobre la retaguardia de los austriacos.

Y mientras las cosas están todavía así, mientras los imperiales, pese a su superioridad, solo avanzan con suma vacilación y cautela, haciendo operar a todas sus columnas por separado sin pensar en concentrarlas, mientras los magiares esperan pertrechados detrás del Tisza, la prensa de la ley marcial anuncia que Kossuth ha sido hecho prisionero en el distrito de Stryj, en Galitzia. Y hay periódicos alemanes que lo reproducen.
