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Title: Hungría. 11 de febrero de 1849 (segunda edición) (1849)
Description: Crónica de la Neue Rheinische Zeitung sobre la guerra de Hungría: el avance de Bem en Transilvania, los levantamientos campesinos en la retaguardia imperial, las disputas entre las nacionalidades «liberadas» y la matanza de Weißkirchen por las tropas serbias.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-02-11
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Hungr%C3%ADa.%2011%20de%20febrero%20de%201849%20%28segunda%20edici%C3%B3n%29
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 219 (segunda edición), 11 de febrero de 1849 (Colonia), pp. 3-4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Ungarn.%2011.%20Februar%201849%20%28Zweite%20Ausgabe%29).*

\* Por fin han llegado de nuevo informes oficiales austriacos de Transilvania. Confirman el rápido avance de Bem hasta las mismas puertas de Hermannstadt, que se vio seriamente amenazada por él, e informan de una batalla librada el 21 de enero entre Hermannstadt y Mediasch (Medgyes), en la que los magiares habrían sido derrotados. Según se dice, se los persiguió hasta Stolzenburg, y una parte de ellos habría tomado ya el camino de Thorda (Thorenburg, en dirección a Klausenburg). Cinco cañones y cuatro carros de munición habrían caído en manos de los austriacos de Puchner. La resistencia de los magiares se describe como muy tenaz. Si esta «victoria» es de verdad tan «brillante», es cosa sobre la que esperaremos más informes. Los austriacos cifran sus propias pérdidas en 60-70 muertos y 98 heridos.

Qué hay que pensar en general de la credibilidad de los informes austriacos lo muestran los documentos de Transilvania publicados con este motivo en la *Wiener Zeitung*.

En una alocución a la guardia cívica de Hermannstadt, del 19 de enero, el ejército de Bem es llamado «las tropas húngaras que, rechazadas en Hungría por el ejército victorioso, han tenido que huir a Transilvania». También Puchner se jacta en su orden del día de victorias inmensas en Hungría, que, por supuesto, las noticias posteriores han reducido hace tiempo, para nosotros, a su verdadero valor.

Los rumanos habrían llevado a Hermannstadt 25.000 hombres de leva en masa. En cambio, poco se puede contar con los szeklers y los húngaros de Transilvania; Puchner en su orden del día y los periódicos de Transilvania coinciden en que entre ellos el espíritu negro y amarillo de la Corona imperial y real no encuentra el menor arraigo, y en que, allí donde aparece Bem, se suman al movimiento.

En la propia Hungría, los levantamientos campesinos en la retaguardia de los imperiales empiezan a tomar un carácter serio. *Gran*, a orillas del Danubio, aguas arriba de Pest, ocupada y sometida por los imperiales el 15 de enero, fue abandonada de nuevo por ellos el 26. Se retiraron hacia Ofen, porque Windischgrätz los necesitaba con urgencia después de la batalla de Szolnok. En el acto se arrancaron las banderas y las águilas imperiales y reales, se pegaron los carteles de insurrección de Madarasz y se gritó «¡Eljen Kossuth!». Los campesinos de la orilla izquierda del Danubio, que todavía no habían entregado las armas, entraron en la ciudad, dispararon contra el juez mayor de distrito Koller, se llevaron a rastras a Komorn al jurado Birò, depusieron la jurisdicción del condado y nombraron presidente al notario mayor Palkovicz. Los imperiales enviaron la orden de retirar el puente de barcas; Simunich quería cruzar aquí el Danubio para marchar inmediatamente sobre Pest por orden de Wrbna. Pero como al mismo tiempo llegó una carta del Comité de Defensa Nacional de Debreczin que ordenaba organizar la leva en masa, cortar o destruir los suministros del enemigo, etc., se acordó no retirar el puente y cumplir las órdenes de Debreczin. El condado se trasladó a Batorkesz, donde está protegido desde Komorn. Por lo demás, se dice que desde Ofen se han enviado tropas a Gran. Estas noticias proceden de la oficial *Wiener Zeitung*.

Por lo demás, ya hay una cierta confirmación negativa de los partes de victoria magiares en el hecho de que los austriacos no tienen absolutamente ninguna noticia nueva del Tisza. En cambio, la correspondencia *magiar* de la *Breslauer Zeitung* vuelve a dar una serie de hechos interesantes y del todo verosímiles. El coronel imperial y real Montecuccoli habría sido hecho prisionero por los magiares en Gyöngyös. Kövesd (a 5 millas de este lado de Miskolcz) y Keresztur (al norte de Tokaj) estaban en manos de los magiares. Los imperiales que hicieron una salida desde Temesvar habrían sido casi aniquilados por los húngaros que acudían a toda prisa desde Szegedin. Luego añade: «En Ofen causa muy mala sangre que el amable poeta y sacerdote católico *Czuczar* haya sido condenado, por una exaltada canción de guerra escrita por él, a 6 años de fortaleza con grilletes pesados. En general se observa que, desde las últimas derrotas de las armas austriacas, el régimen militar se ejerce aquí *con mucha mayor dureza*. Las detenciones por las expresiones más inocentes están a la orden del día. Todos los forasteros que llegan de Debreczin y de sus alrededores son llevados inmediatamente a la policía, interrogados con severidad y puestos en libertad con la prohibición de contar nada. Pero la curiosidad atraviesa todas las barreras y aquí se está bastante bien informado. Se cree que el ejército húngaro del Tisza renovará uno de estos días su ataque contra los imperiales en Szolnok. — De Debreczin se sabe que el general húngaro Moritz Perzel ha sido nombrado comandante en jefe de Transilvania. Bem mandará el ejército del Banato en Hungría.

»Las fuerzas *regulares* húngaras se cifran en 160.000 hombres, y si se piensa que esas fuerzas las mandan ahora dos generales de fama mundial, Dembiński y Bem, y que, además de Transilvania, fortaleza natural, y de la gran región del Tisza, también las fortalezas más importantes y la mayoría de ellas están en poder de los húngaros, resulta más que ridículo que en Viena se redacten requisitorias contra Kossuth. Hay que contar con un público demasiado ciego para engañarlo con semejantes ardides».

Mientras tanto, en las nacioncillas liberadas de la llamada opresión magiar estallan cada día nuevas disputas, en parte entre ellas, en parte con el gobierno austriaco. El *Constitutionelles Blatt aus Böhmen* dice: «A Olmütz debía llegar una diputación de rumanos para presentar quejas por los abusos de los serbios del Banato. — En Istria, donde la lengua y las costumbres son predominantemente italianas, hay gran resistencia al proyecto de incorporar esa provincia a Croacia, y se han presentado y publicado reclamaciones al respecto».

En la Voivodina, el gobierno de Karlowitz se ha pronunciado a favor de Stratimirović y ha anulado la orden de detención dictada contra él por el patriarca Rajačić. El patriarca no quiere saber nada de un voivoda; antes de que se constituya la Voivodina, deben unirse a ella los distritos de Kikioda y Becse, de Bacs y de Baranya. Hacia ello habría que trabajar, y frenar en cambio las intrigas y maquinaciones de gente ambiciosa, «para que el ejército imperial *no proceda con los serbios igual que con los rebeldes magiares*». La *Südslawische Zeitung* empieza ya a quejarse seriamente, pero a estos soñadores, naturalmente, solo se les abren los ojos cuando ya es demasiado tarde y la dominación militar se ha asentado entre ellos. Por lo demás, está claro para todo el mundo que todas estas desavenencias no pueden sino favorecer en grado sumo la causa magiar.

De cómo hacen la guerra estos serbios, he aquí solo una muestra, confirmada por dos periódicos eslavos del sur, el *Vestnik* y el *Napredak* del 27 de enero. Weißkirchen, en el Banato, quería rendirse y envió por ello una diputación al general Todorović. Todorović había oído ya antes que los de Weißkirchen habían matado a golpes a todos los serbios de su ciudad, y preguntó a la diputación: ¿Quién de vosotros, diputados, es serbio? Los alemanes se encogieron de hombros. Marchaos, replicó Todorović, con vosotros no entro en negociaciones. El ejército serbio asaltó entonces Weißkirchen y la tomó. En la ciudad solo se encontraron dos serbios, y a los dos les habían sacado los ojos. Todorović, según cuentan los viajeros, hizo buscar entonces a 50 de los principales culpables y los ahorcó a los 50. A los demás los hizo poner en fila y fusilar a uno de cada cinco. Así, se dice, fueron fusilados 400.

¡Estos son los héroes caballerescos con los que simpatiza la *Kölnische Zeitung*!
