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Title: Hungría. 15 de abril de 1849 (segunda edición) (1849)
Description: Sección Hungría de la segunda edición de la Neue Rheinische Zeitung: los magiares ofrecen batalla en el campo de Rákos, ante Pest; la proclama de Wrbna en estado de sitio, las perspectivas de la batalla decisiva y unas noticias sobre Görgey, Guyon y los honvéd.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-04-15
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Hungr%C3%ADa.%2015%20de%20abril%20de%201849%20%28segunda%20edici%C3%B3n%29
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 273, segunda edición, 15 de abril de 1849 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Ungarn.%2015.%20April%201849%20%28Zweite%20Ausgabe%29).*

\* *Los imperiales han sido rechazados cada vez más lejos; los magiares están en el campo de Rakos, el antiguo lugar de elección de los reyes húngaros, a media hora de Pest, y ofrecen batalla.*

Estas son las últimas noticias del día 8 desde Pest. Lo que se comunica además es menos seguro. Así, escriben a la *Bresl. Ztg.* que Windischgrätz no aceptará la batalla y que se ha retirado ya con sus tropas al interior de Pest. Los partidarios del emperador creen que los magiares no se atreverán a atacar Pest, por una parte a causa de los fuertes atrincheramientos levantados y, por otra, para no exponer a la destrucción a su capital. Entretanto, en Pest las cosas tienen mal aspecto. Windischgrätz volvió primero a Pest y luego a Ofen, pero sin dejar traslucir lo más mínimo sobre las posibilidades del combate. Eso, naturalmente, ha ofendido mucho a los «súbditos leales» y ha divertido mucho a los magiares.

Al mismo tiempo, el señor Wrbna hizo fijar el 7 del corriente la siguiente proclama:

«Las ciudades de Ofen y Pest se encuentran en estado de sitio, por lo que están prohibidas las reuniones en plazas y calles; pero como desde hace algunos días no se cumple esta orden, me veo obligado a recordar por la presente que los habitantes han de permanecer en sus casas y abstenerse asimismo de circular inútilmente en coche; las patrullas tienen orden de intervenir contra todo tumulto *haciendo pleno uso de las armas. La consecuencia inmediata de cualquier movimiento sedicioso sería el bombardeo instantáneo de la ciudad*, para el que ya está todo preparado.»

Muchos fieles súbditos de Su Majestad Apostólica, a quienes ya no les resulta muy tranquilo estar en Pest, se han trasladado ya a Ofen, a la fortaleza; en Viena incluso habían llegado ya fugitivos de Pest. Los magiares de Pest se regocijan; los austriacos, en cambio, amenazan. Desde el lado de Ofen del puente de barcas apuntan a Pest dos cañones de doce libras cargados, y desde las murallas de la ciudadela de Ofen numerosas piezas pesadas, que dan fuerza a la amenaza de Welden.

La violencia del ataque magiar habría superado todas las expectativas de los austriacos. Desde hace cinco días, sobre todo los innumerables húsares magiares no dejan descansar a los imperiales ni de día ni de noche, y la audacia de estos húsares supera todos los cálculos austriacos.

Por lo demás, los imperiales lo han movilizado todo para sostenerse. Las guarniciones de Waitzen y de Vesprim han avanzado hacia Pest. De Komorn, de Viena, etc., llegan refuerzos a marchas forzadas, pero en todo caso llegarán demasiado tarde para la batalla decisiva.

En la Bolsa de Viena se difundió el 11 de abril la noticia de que los húngaros habían sido rechazados ante Pest. Consideramos este rumor un simple bulo bursátil. Por lo demás, no mucho más creíble es el otro rumor de que Görgei, con un cuerpo magiar, ha socorrido Komorn y ha obligado al ejército sitiador a marchar contra él y a dejar libre la fortaleza. Nada es más probable que en los comitados de Neutra, Gran y Neograd recorran el país guerrillas magiares, o más bien eslovacas, y hostiguen al cuerpo que asedia Komorn; pero no es creíble que el grueso del ejército magiar envíe lejos a un Görgey con un cuerpo considerable mientras se juega ante Pest la batalla decisiva.

Qué hay de la victoria de Jelačić anunciada en el 33.º boletín, tras la cual este «ocupó la posición que se le había asignado», como dice en el 34.º boletín el cómico fabricante de carteles Welden, lo revela igualmente el *Lloyd* al hacerse escribir desde Pest que allí se había tenido que dar al Ban por prisionero y que hubo gran sorpresa al recibir nuevas noticias suyas.

Se saben algunos detalles más sobre el ejército magiar. Klapka *no* ha sido hecho prisionero, como afirmaron algunos periódicos, sino que tiene un mando en el centro de los magiares. El ala izquierda del ejército húngaro la manda Damjanich, un serbio del Banato que ya había mandado un cuerpo de ejército contra Nugent y Dahlen en el comitado de Baranya, después en la Bacska y cerca de Szegedin. Cuando algunos periódicos del estado de sitio dicen que *ahora* se ha vendido (!) a los magiares, es una mentira tan necia como miserable. Ahí están los boletines austriacos anteriores para probar lo contrario.

El día 8 debía librarse la batalla decisiva. Sabemos que se combatió, y con mucha violencia; pero sobre el resultado de la lucha solo tenemos los rumores mencionados más arriba.

Si Windischgrätz es arrojado a la orilla derecha del Danubio, podrá retirar enseguida sus tropas detrás de Raab y dejar libre Komorn. Hasta el Leitha no le queda una sola línea de defensa, y que pueda sostener siquiera esta dependerá siempre de la moral de su ejército derrotado. En todo caso, con la derrota de Windischgrätz Hungría queda por el momento limpia de imperiales, mientras que el rechazo del ataque magiar no llevaría a los austriacos más allá del Tisza. En el Tisza volvería a empezar, por el momento, hasta que llegaran 50.000-60.000 hombres de refuerzos imperiales y reales, el viejo juego del chaquete.

En el Banato se confirma que los magiares han conquistado toda la Bacska y han socorrido Peterwardein. Nugent, *père et fils*[^1], se han vuelto a poner en ridículo en esta ocasión.

Para terminar, damos, según una correspondencia litografiada de Viena, los siguientes detalles sobre algunos generales húngaros y sobre el ejército húngaro:

«Entre los generales húngaros, *Görgey* merece una mención especial. Es todavía muy joven, pero de gran talento y extraordinariamente activo, infatigable y personalmente valiente; quizá no sin razón se le considera el alma de todas las operaciones militares, ya que Kossuth, como es sabido, tuvo poca ocasión en su carrera de abogado de distinguirse en las ciencias militares. Entre los extranjeros destaca el inglés *Guyon*. Su temeridad no conoce obstáculos. Así, hace poco tomó al asalto, a la cabeza de su columna y con una pérdida de 400 hombres, una montaña a la que sube un camino en siete revueltas y que estaba suficientemente ocupada por tropas y cañones austriacos, aunque había la posibilidad de rodearla, eso sí, con una pérdida de tiempo considerable.

»El valiente Guyon no retrocede ante ningún obstáculo, y es tan sereno como intrépido, uno de los guerrilleros más audaces de esta campaña, única en su género. Los *honvéd*, que al principio aparecían vestidos y alimentados a duras penas, se encuentran ahora en mejor estado. En invierno no era raro encontrar en el camino a algunos honvéd mal vestidos muertos de frío. Han aprendido a soportar las penalidades de la campaña y se baten con el valor de tropas disciplinadas. La tregua que Windischgrätz concedió al principio a los húngaros fue aprovechada por estos de la mejor manera, y se avanzó tanto en la organización, sobre todo de los honvéd, que se los empleó en pequeñas incursiones para irlos acostumbrando poco a poco a la guerra.

»Entretanto, su instrucción militar se completó en la medida de lo posible. Ahora los honvéd han progresado mucho en su desarrollo y se han distinguido ya en algunos encuentros. La fuerza principal del ejército húngaro consiste, como es sabido, en su excelente caballería, que inspira cada día más respeto a la austriaca; incluso los coraceros de Wallmoden, conocidos por su valor, han tenido a menudo ocasión de conocer el poder de los húsares húngaros, y más de una vez han sucumbido a su impetuoso ataque.»

[^1]: «Padre e hijo» (en francés en el original).
