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Title: Hungría. 24 de febrero de 1849 (1849)
Description: Sección de la Neue Rheinische Zeitung sobre Hungría: el 23.º boletín austriaco y su comentario, la brillante maniobra de Görgey en la retaguardia de Schlick, noticias de Viena y Breslau sobre la resistencia magiar y las atrocidades de los generales imperiales.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-02-24
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Hungr%C3%ADa.%2024%20de%20febrero%20de%201849
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 230, 24 de febrero de 1849 (Colonia), p. 2; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Ungarn.%2024.%20Februar%201849).*

\* Ha aparecido el 23.º boletín del ejército. Dice así:

«Al mismo tiempo que las ventajas ya conocidas que nuestro valiente ejército, a las órdenes del coronel Urban, obtuvo sobre los insurgentes en el norte de Transilvania pese al frío y a la fuerte nevada, tuvimos la satisfacción de un éxito semejante, no menos brillante, de las tropas del teniente mariscal de campo Gläser en Arad, encargado, conforme a la orden recibida, de operar contra Transilvania en el valle del Maros con su división, formada por unidades del cuerpo de Todorović.

»Los insurgentes intentaron cruzar con una fuerte columna por Szaderlak, amenazando así nuestro flanco izquierdo. El teniente mariscal de campo Gläser hizo entonces tomar las primeras casas de Alt-Arad por dos batallones de fronterizos de Peterwardein, y avanzar al asalto un batallón de Leiningen y luego un batallón ilirio-banatense.

»Tras un combate tenaz y sangriento, el enemigo fue rechazado; se destruyeron todas las baterías levantadas por los insurgentes contra la fortaleza en la orilla derecha del Maros y se capturaron los cañones emplazados en ellas, 23 en total: de ellos, 11 de grueso calibre fueron llevados a la fortaleza, 3 hundidos en el Maros, 3 clavados, 2 puestos a disposición del cuerpo de ejército austro-serbio imperial y real, y 4 desmontados por la valiente artillería de Temesvar; se tomaron 3 carros de municiones enemigos y, además, se voló munición enemiga en varios lugares.

»Alt-Arad, por la malevolencia demostrada por sus habitantes, fue bombardeada con granadas desde la fortaleza, incendiada en muchos puntos, y el fuego se mantuvo toda la noche. — En el combate se hicieron además 40 prisioneros.

»Según una comunicación que acabamos de recibir del señor general de artillería conde Nugent desde Essegg, del 13 de febrero, la fortaleza de Essegg se rindió ese mismo día sin esperar ningún ataque.

»Las tropas del cerco ocuparon inmediatamente tres puertas, y el 14 por la mañana la guarnición depuso las armas en el glacis.

»De la columna del señor general Götz, que, como ya dijimos, se había unido en Ternau con la brigada del general príncipe Jablonovsky y perseguía hacia Leutschau al cuerpo rebelde fugitivo de Görgey, han llegado noticias del 13 desde Berthodfalva, a unas horas de Eperies.

»Muestran que la columna enemiga, ciertamente fuerte, que lleva consigo un gran tren de cañones y carros, tras haber atravesado Zips, donde destruyó todos los puentes y caminos, ha tomado desde Eperies la carretera de Kaschau para buscar hacia el Tisza el enlace con las demás hordas rebeldes.

»El señor teniente mariscal de campo conde Schlick ha tomado posición con sus tres brigadas en Torna, en el flanco de esta columna enemiga que avanza penosamente y lo devasta todo, para atacarla así del mejor modo en cuanto se hubiera puesto en contacto con la columna del general Götz, lo que ya ha ocurrido por Margithfalva, Einsiedl y Schmöllnitz.

»El general Götz tuvo en Margithfalva un combate con un destacamento volante de los rebeldes, en el que fueron hechos prisioneros varios húsares que dieron información precisa sobre la situación y las intenciones del enemigo.

»Como al mismo tiempo se ha situado en Miskolcz una gran unidad a las órdenes del teniente mariscal de campo Schulzig, pronto estaremos en condiciones de dar informes precisos sobre los acontecimientos de esas comarcas.

»Viena, 17 de febrero de 1849».

De este boletín de victoria se desprende, pues, que Esseg ha capitulado de verdad y que Arad ha sido liberada por los imperiales; si su éxito en el Maros tiene la importancia que el boletín quisiera darle, ya se verá.

En cambio, las cosas van muy mal para los imperiales en el alto Tisza. El último boletín hacía disparar a Schlick, en Tokai, por encima del Tisza contra los húngaros situados en la otra orilla, y hoy lo encontramos en precipitada retirada hacia el noroeste, para escapar al peligro de ser atacado por la retaguardia por Görgei y quedar entre dos fuegos.

La maniobra de Görgei es verdaderamente brillante. Penetrando por Zips en el condado de Saros, ocupando Eperies y tomando desde allí, aguas abajo del Hernád, precisamente el mismo camino que había tomado Schlick, le cayó directamente por la retaguardia y le obligó a retirarse desde Tokai *más de doce millas* hasta el condado de Torna, y a ocupar así una posición entre Götz (en Zips) y Schulzig (en Miskolcz). Con ello Görgei queda en condiciones de avanzar directamente hasta el Tisza y de *reforzar al ejército principal magiar* con toda su «*columna, ciertamente fuerte*», que, como dice el propio boletín, está bien provista de artillería. Quizá, de paso, cruce todavía unas palabras con Schlick.

Otras noticias no oficiales sobre Hungría que circulan en Viena son las siguientes:

*Viena*, 18 de febrero. Según los últimos informes de Pest del 18, pronto pueden esperarse noticias decisivas de la región del Tisza. Tras recibirse la noticia de que Szegedin se ha rendido y ha enviado una diputación al encuentro de los serbios que se acercaban, el Ban de Croacia ha establecido su cuartel general en Szolnok, y todo se prepara para un gran golpe. A los habitantes de Szegedin, que se habían ofrecido a entregar ganado y víveres al ejército imperial, se les ha impuesto una *contribución* de medio millón de florines. Como es sabido, los de Szegedin han sido hasta ahora los partidarios más fervientes de Kossuth. Habían abastecido de todo a su ejército. — De Debreczin han llegado a Pest, a través de fugitivos, informes hasta el día 12. Meßaros sigue dirigiendo el Ministerio de la Guerra, y Kossuth está más fanático que nunca. El primero ha escrito al príncipe Windischgrätz que se defenderá con los suyos hasta el último hombre y que preferirá sucumbir antes que rendirse. Este lenguaje se explica muy bien por las muy sombrías noticias de Transilvania, donde Bem parece ser el amo. Según los partes de guerra de la fracción de Kossuth en Debreczin, Kronstadt habría sido conquistada por los szeklers tras un combate callejero, etc. Otros rumores, en cambio, pretenden saber que los rusos acudieron en su ayuda y lo salvaron todo.

La *Bresl. Ztg.* trae una correspondencia de la frontera húngara que, en conjunto, es favorable a los austriacos, pero que tiene que reconocer que los boletines de guerra austriacos solo dan una imagen muy incompleta de los combates en Transilvania y al otro lado del Tisza, porque siempre destacan únicamente las ventajas obtenidas por las tropas imperiales y reales, pero no mencionan en absoluto el camino espinoso por el que se obtuvieron; porque todos los informes directos del teatro de la guerra coinciden en que desde hace algunas semanas los magiares se defienden como desesperados y causan grandes daños al ejército imperial y real. Los regimientos de Schlick, Ottinger y Götz han sufrido ya pérdidas considerables, y entre los croatas, que ya añoran su tierra y que siguen teniendo un respeto profundamente arraigado a la caballería húngara, se extiende un estado de ánimo que da mucho que pensar a su Ban. Se dice incluso que algunas unidades de los batallones croatas se han pasado a los magiares, cosa que, sin embargo, no puedo garantizar. Las mayores dificultades se las causa al príncipe Windischgrätz el estado lamentable de las carreteras y caminos con el deshielo actual, sobre todo entre el Danubio y el Tisza, que hace francamente imposible el transporte de la artillería pesada de campaña; con todo el esfuerzo, y solo sobre carros con llantas de un pie de ancho, pueden transportarse cañones de 3 y de 6 libras. Las baterías de 12 libras, en las que consiste propiamente la superioridad de la artillería austriaca, son completamente intransportables, con lo que naturalmente se produce una nivelación de los medios de combate de ambas partes, que tiene que alargar necesariamente la lucha. Aunque su final no sea dudoso (!), todavía podrían pasar no pocos días antes de que Windischgrätz pueda comunicar a Olmütz: ¡El país está en calma! Al final, las fuerzas magiares, que siguen contando con 60.000 a 70.000 hombres, podrían concentrarse en Transilvania, *donde Bem es dueño absoluto* y donde la naturaleza del terreno favorece extraordinariamente una defensa tenaz.

Que en Pest se están haciendo grandes preparativos lo dice también el *Lloyd* de Viena: desde ayer (14) parten sin cesar refuerzos para el ejército del Tisza. Uno de estos días se librará allí una batalla decisiva. Esta nueva fuerza armada adelantada hasta el Tisza ascendería por lo menos a 11.000 hombres.

El *C.* austriaco habla de una victoria de los serbios sobre fuerzas magiares muy superiores en Szento. Lamentablemente, el boletín, por lo demás tan omnisciente, no sabe nada de ello.

Lo que es seguro es que, por ahora, «la guerra de Hungría» todavía no «se acaba».

*Desde la frontera de Transilvania* escriben a la *Breslauer Zeitung* el siguiente artículo plañidero germano-valaco-imperial, que por lo demás confirma las infamias de los generales imperiales y reales:

Llama la atención que el gobierno austriaco, a pesar de los reiterados requerimientos de los sajones y los rumanos, envueltos desde mayo del año pasado en una sangrienta guerra civil con los magiares, no haya lanzado sobre Transilvania una masa suficiente de tropas, con lo cual el hermoso país ha quedado entregado a las devastaciones más espantosas y la desesperación de la población, fielmente adicta a la Corona austriaca, se ha exacerbado necesariamente al máximo. Esa parece ser también la razón por la que muchos han llegado a creer que se apuntaba con ello a hacer necesaria la ayuda rusa y que en el fondo había un plan político relativo a repartos de territorios en la Turquía septentrional. Verdaderamente triste se presenta, sin embargo, la suerte de los alemanes en las comarcas del sur, pues, con toda su entrega a la causa a la que se suman, parecen destinados en todas partes únicamente a apurar todo el amargo cáliz de la guerra civil. Mientras en el territorio sajón tienen que sufrir por la causa del emperador bajo la espada del szekler, en el Banato, donde han defendido con tenacidad el partido del magiarismo, sangran a su vez bajo las atrocidades de hordas croatas. Así, el general Theodorović, nombrado voivoda serbio tras la muerte de Suplikatz, inmediatamente después de entrar en Weißkirchen, defendida por sus habitantes alemanes con un heroísmo admirado por todos, celebró un terrible tribunal de sangre entre la población masculina, haciendo ahorcar a 400 hombres y fusilar a uno de cada cincuenta del resto de la población. Así se hace actualmente la guerra en la piadosa Austria, y no precisamente las hordas salvajes de los szeklers, sino los generales imperiales y reales. Atrocidades semejantes hacen comprender por fin desde dentro los fenómenos de la guerra de los Treinta Años, y muchas de ellas podrían incluirse, sin temor a cometer un anacronismo, como ilustraciones en los libros de historia del siglo XVII. — Según se dice, se quieren hipotecar los dominios del Estado en Hungría para el nuevo empréstito, que resulta muy difícil, y el conde Almassy, como jefe de la dirección de la Cámara en Ofen, se ocupa con afán de descifrar su valor nominal. Quizá esté relacionada con ello también la solución definitiva de la cuestión de los billetes de banco húngaros.
