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Title: Hungría. 29 de abril de 1849 (segunda edición)
Description: Sección «Hungría» de la segunda edición de la Neue Rheinische Zeitung del 29 de abril de 1849: el ejército imperial se disuelve, los croatas se rebelan, Welden se retira a Raab y una carta de Presburgo describe el pánico ante el avance húngaro.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-04-29
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Hungr%C3%ADa.%2029%20de%20abril%20de%201849%20%28segunda%20edici%C3%B3n%29
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 285, 29 de abril de 1849 (Colonia), segunda edición (*Zweite Ausgabe*), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Ungarn.%2029.%20April%201849%20%28Zweite%20Ausgabe%29).*

*Hungría.*

\* El ejército imperial *se disuelve*. Los croatas se han rebelado abiertamente y han obligado a su ban Jelačić a bajar con ellos desde Pest por el Danubio, en vapor, hacia el sur, probablemente para proteger su tierra. Jelačić tuvo que ceder, y así todo el I Cuerpo de Ejército está en marcha hacia el sur.

Welden, en efecto, ha trasladado su cuartel general a Raab. Afirma, es cierto, que Ofen tiene todavía cierta guarnición (se habla de 6000 hombres a las órdenes de Schlick), pero es muy dudoso.

Otro rumor, aunque desmentido a la vez por otro lado, dice que Wohlgemuth, recién derrotado, ¡¡¡ha derrotado ahora a Görgey!!!

El correo de Pest del 22 ha llegado a Viena con 24 horas de retraso.

Desde Presburgo escriben a Breslau el 24 de abril «que acaba de llegar por el Danubio la artillería de asedio de Komárom y que las tropas austriacas se retiran hacia Presburgo». Al final, el corresponsal expresa el temor de que muy pronto quede interrumpida, probablemente, toda la correspondencia. El último correo faltó también en Presburgo.

La proclama de Welden antes mencionada dice así:

«Para tranquilidad general se hace saber por la presente que, según noticias que acaban de llegar del cuartel general del teniente mariscal de campo barón Welden, Ofen sigue ocupada por un número suficiente de tropas, y el ejército principal, que sigue constantemente los movimientos del enemigo por la orilla derecha del Danubio, se encuentra en vías de concentración. Se hace saber asimismo que Komárom sigue siendo bombardeada sin cesar y vigilada por nuestras tropas. Igualmente, la división Csorich mantiene ocupada Gran y cubre el paso del Danubio. El general comandante del país y gobernador interino, barón Von Böhm, teniente mariscal de campo.»

La retirada de los austriacos hacia Viena ha recibido ahora el nombre de concentración.

La *Presse* de la ley marcial informa lo siguiente sobre las últimas operaciones:

«A los húngaros les importaba ante todo apoderarse, mediante un movimiento rápido a espaldas de las montañas que los cubrían, de la orilla izquierda del Danubio por encima de Waitzen. Con ello se lograba un doble fin: la insurrección ganaba en extensión y en fuerza, y por ese camino se podía esperar liberar Komárom, la llave del Danubio. La ejecución de este plan se ocultó al general austriaco mediante ataques fingidos de algunas brigadas contra nuestras tropas, y, como él se dejó engañar, tuvo éxito en su mayor parte. Los insurgentes cruzaron el Ipoly y el Gran, y así pudo envolverse al general Wohlgemuth, que estaba en Kemend con 15.000 hombres. Este envolvimiento se produjo con masas de insurgentes muy superiores, sin que ni siquiera la resistencia más valerosa y abnegada de Wohlgemuth pudiera impedirlo. Los magiares extendieron la línea de envolvimiento hasta Neutra, y mientras su ala derecha caía sobre el flanco de las tropas imperiales y reales entre Sarló y el río Gran, su ala izquierda amenazaba la retaguardia de estas. Así parece haberle resultado imposible al general Wohlgemuth retirarse al otro lado del Waag, como era su intención, cubriendo así Presburgo y ocupando la isla de Schütt en conexión con el cuerpo que cercaba Komárom, pues se replegó hacia Neuhäusel.»

El regimiento (italiano) Mazzuchalli se habría pasado a los húngaros.

En Pest, el comisario real Hawas advierte a los habitantes, en un bando, contra los atentados a las tropas imperiales y reales en retirada, porque ello acarrearía la destrucción de la ciudad, y los exhorta a no poner ningún obstáculo a la retirada. — Los hospitales militares han sido puestos bajo la protección de la ciudad. Los cañones de las murallas de Ofen han desaparecido. Mal deben de estar las cosas para los imperiales si ya recurren a semejantes proclamas.

*Los billetes húngaros están — a la par*; los austriacos han bajado considerablemente.

La *Pester Zeitung* ha tomado un redactor magiar: el *Figyelmező* ha dejado de salir.

La retirada de Pest sería consecuencia de un armisticio de 48 horas concedido por los magiares a los imperiales ante Pest.

La *Neue Oderzeitung* escribe:

«El ejército de los magiares sumaría, incluida la leva en masa, 200.000 hombres; en las partes del país recién ocupadas Kossuth llama también a la leva en masa, de modo que pronto sus fuerzas ascenderán a 300.000 hombres, etc., etc. Lo que es un hecho es que desde el 4 de marzo la energía de las tropas croatas va en descenso, y Jelačić tiene que emplear toda su autoridad para mantenerlas a raya.»

El general de caballería Hammerstein no ha salido todavía de Lemberg, y el 1.er batallón del regimiento Deutschmeister no marchó hasta el 14 del corriente a Stryi para relevar a un batallón allí acantonado que está destinado a Hungría. La noticia de que el teniente mariscal de campo Vogl pertenece al cuerpo de 20.000 hombres que se encuentra ya en suelo húngaro resulta, pues, errónea. Toda la fuerza que está en camino hacia Hungría se compondrá de 53 compañías de infantería, 6 escuadrones de caballería y 4 baterías, y estará formada en 3 columnas, una a las órdenes del general de brigada Barko, la segunda a las del general de brigada Benedek y la tercera a las del coronel Ludwig. El teniente mariscal de campo Vogl dirige las operaciones.

El teniente mariscal de campo Simunich había enviado por precaución artillería a Viena, pero ayer mismo fue expedida de nuevo a Hungría en vapor.

En Viena han entrado desde el 25 nuevas tropas frescas y otras han salido. El mundo del comercio y de la Bolsa se ha repuesto algo de su susto. En los arrabales, sobre todo en la Josephstadt y en Wieden, reina una agitación considerable, y en el primero, en particular, se bebió la noche pasada más de la cuenta en la mayoría de las tabernas, y hasta se pidieron y cantaron melodías húngaras.

Dos días antes, en el depósito de transportes de la Josephstadt, unos emisarios habían trabajado a una sección del regimiento de infantería húngaro Alexander, en proceso de reorganización. Pero el batallón fue enviado rápidamente a otra parte y algunos de esos «agitadores» fueron detenidos. Hoy se ha hecho el primer reclutamiento por sorteo, y hasta ahora ha transcurrido tranquilamente, aunque a los quintos de los arrabales se les había soliviantado de lo lindo. El gobierno ha tomado medidas policiales más severas para impedir la afluencia de «agitadores» y expulsar a los forasteros. Aquí se han leído proclamas de Kossuth al pueblo hermano de Viena, en las que se le llama a colaborar para volver a sentar en el trono al emperador legítimo Fernando. Se difundió también el rumor de que ayer un consejo de ministros decidió rechazar una intervención rusa en la cuestión austro-húngara.

Aunque con algún retraso, damos todavía una carta de Presburgo publicada en el *Const. Bl. a. Böhmen*, porque contiene muchas cosas interesantes:

«Ya la semana pasada se suspendieron desde aquí las diligencias a los condados de arriba; poco después el correo de cartas solo se expedía hasta Neutra, y —ayer por la mañana se decía ya: los húngaros han entrado en Neuhäusel (a 3-4 horas de Komárom). En el curso del día, un viajero llegado de Tyrnau me enseñó un bando del comandante militar de allí en el que se desmentía el rumor de que los húngaros hubieran entrado también en Neutra, pero de tal modo que por esas pocas líneas se leía fácilmente lo contrario. Ayer por la tarde la duda se reforzó al expedirse a Tyrnau por ferrocarril una sección de la guarnición de aquí provista de artillería. Ya entrada la noche supe por un conocido llegado ese mismo día de Neuhäusel que ese lugar estaba ya ocupado por una fuerza insurgente de casi 40.000-45.000 hombres con un número considerable de cañones, y que las tropas imperiales y reales, unos 12.000-15.000 hombres, se habían retirado a Sellye (2 horas río arriba, hacia Presburgo) a causa de la gran superioridad enemiga. Todavía no quería dar entero crédito a esta extraña noticia cuando oí confirmar este triste hecho también a un sargento imperial. Ambos coincidían en que a las tropas se les había acabado la munición y que ya solo por eso tuvieron que retirarse. Una observación que, por desgracia, se ha tenido que oír más de una vez desde el comienzo de la desdichada guerra civil en Hungría. — Pero no poco asombrados quedaron nuestros comerciantes de aquí cuando esta mañana quisieron ir por ferrocarril al mercado de Tyrnau y encontraron suspendidos los viajes. A sus preguntas sobre el particular se les respondió que la noche pasada casi toda nuestra guarnición había partido a toda prisa hacia Tyrnau con su artillería, para lo cual se habían requisado todos los vagones. — Según se dice, cerca de Neuhäusel habría habido un choque bastante violento de nuestras tropas con el ejército enemigo, en el que el regimiento de infantería Nassau habría sufrido mucho. Se dice también que los vagones del ferrocarril de Tyrnau que salieron anoche traerán hoy aquí un gran número de tropas imperiales y reales.

»Ante una de las barreras de la ciudad se concentrará uno de estos días un campamento de unos 18-20 batallones. Lo cierto es que el posadero del fuerte del Schloßberg, ahora bastante fortificado, recibió ya la semana pasada del comandante militar de aquí la orden expresa de abastecerse de todo lo necesario para al menos 3-4 semanas, y que la guarnición de aquí espera a cada momento la orden de trasladarse con todos sus bártulos a ese fuerte. — La anunciada emisión del nuevo papel moneda forzoso no ha producido precisamente un ambiente alegre. Las preguntas que se repiten sobre ello son: 1. ¿Hasta qué suma ascenderá la emisión de este papel forzoso? 2. ¿Aceptarán los industriales bohemios, silesios y austriacos estos papeles por su pleno valor?

»*Posdata.* Se dice en este momento que las avanzadas húngaras estarían ya junto a Szered.»

El mismo periódico escribe desde Viena sobre los asuntos de Transilvania:

«Estos días han llegado aquí muchos refugiados de Transilvania. Varios que venían directamente de Hermannstadt —directamente quiere decir ahora por el camino de Valaquia y de Esseg— cuentan lo sucedido allí de forma casi idéntica. Las escenas de matanza son en gran parte inventadas, los saqueadores fueron fusilados y pronto se restableció la disciplina más estricta. Bem hizo subastar en el mercado público todos los efectos de los oficiales que se habían quedado; solo los efectos y la correspondencia del general Puchner se los envió con una carta cortés por medio de unos honvéds. Pero estos fueron interceptados por los rusos, y ninguno de los refugiados supo decir qué había sido de ellos y de los papeles. Por lo demás, describen la situación del país como desoladora y el comportamiento de los rusos con los refugiados como verdaderamente estremecedor, pero todos coinciden en que les había conmovido la amabilidad y la solicitud de los turcos.
