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Title: La lucha en Hungría (1849)
Description: Artículo de la Neue Rheinische Zeitung que desmonta los «éxitos brillantes» de los boletines de Welden y explica la línea defensiva magiar del Tisza frente a la ofensiva austriaca de enero de 1849.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-02-03
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20La%20lucha%20en%20Hungr%C3%ADa
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 212, 3 de febrero de 1849 (Colonia), p. 1; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Der%20Kampf%20in%20Ungarn).*

\* *Colonia*, 2 de febrero. La guerra de Hungría toca a su fin. «*Parturiunt montes, nascetur ridiculus mus*»[^1].

Así habló la *Kölnische Zeitung* hace unos días. Se había dejado convencer por Welden de que la Dieta de Debreczin se había disuelto, y con ella el ejército, y de que Kossuth estaba a punto de huir a Großwardein con los restos de sus partidarios.

El monte en parto no fue esta vez otro que la propia *Kölnische Zeitung*.

El decimoséptimo boletín del ejército, al que Welden colgó la mentira de arriba, anunciaba dos nuevas operaciones de los imperiales: primero, la salida de un cuerpo de Pest por Gyöngyös hacia Miskolcz, y segundo, el plan de Schlick de operar en dos columnas, una por Kaschau y otra por Hanosfalva y Varano, contra Tokaj. Ambos, movimientos concéntricos contra el Tisza, detrás del cual han tomado posición los magiares.

El Tisza describe desde la frontera de Transilvania hasta Szegedin un semicírculo cuyo centro es Großwardein. Este semicírculo forma la línea de defensa de los magiares. La cubren, en el Tisza superior, las fortalezas de Sziget y Munkacs; en el Tisza medio, los pantanos impracticables que empiezan a pocas millas de Munkacs, acompañan al Tisza por ambas orillas hasta su desembocadura y dificultan mucho el ataque desde el norte y el oeste. En el sur, el Körös y sus afluentes ofrecen una línea de defensa cubierta igualmente por pantanos ininterrumpidos y, además, por la fortaleza avanzada de Temesvar. Defendida así por tres lados por pantanos y ríos, la llanura de Debreczin se extiende hasta las alturas de Transilvania y ofrece a los magiares un punto excelente para concentrar sus ejércitos; tanto más excelente cuanto que Bem, con el sometimiento de Transilvania, les ha dejado libre la retaguardia.

Mientras los magiares se sostengan todavía en el Drava y en el Banato, el centro de sus operaciones, Debreczin, solo puede ser atacado desde el norte (Schlick) y desde el oeste (Windischgrätz), y los dos movimientos mencionados debían iniciar este ataque.

Miskolcz y Tokaj, las dos ciudades hacia las que marchan primero los imperiales, distan apenas 6 millas una de otra. Tokaj es uno de los puntos de paso más ventajosos del Tisza; Miskolcz está lo bastante cerca para permitir a las tropas enviadas allí, según las circunstancias, cruzar el Tisza unidas al cuerpo de Schlick en Tokaj, o también por sí solas algo más abajo, y, si lo consiguen, avanzar sobre Debreczin.

Pero este plan de los imperiales, que el boletín n.º 17 pregona a los cuatro vientos con tanta pompa, no es tan fácil de ejecutar. De Pest a Miskolcz hay más de 30 millas, a través de una llanura desierta, casi despoblada o poblada solo por enemigos. De Eperies a Tokaj hay igualmente 30 millas, por un país también decididamente hostil y pobre. Solo el avituallamiento de los dos cuerpos en marcha retrasaría mucho su avance; los malos caminos, que con el actual deshielo se vuelven del todo intransitables, les hacen aún más imposible llegar a su destino en menos de 14 días. Y una vez allí, se encontrarán frente al ejército magiar atrincherado en los pasos del Tisza, entre pantanos, en posiciones con los flancos cubiertos, donde los imperiales no pueden desplegar su superioridad numérica y donde, por el contrario, un par de regimientos pueden detener a todo un ejército. Más aún: si llegaran a forzar los pasos *del* Tisza, la artillería y la caballería pesada austriacas estarían completamente perdidas entre los pantanos, en un suelo de turbera en el que se atascan a cada instante.

Qué éxitos tan grandiosos han tenido hasta ahora estas dos columnas se ve ya en que el decimoctavo boletín del ejército, que publicamos ayer, *calla* por completo sobre ellas. Dónde están, hasta dónde han avanzado, qué éxitos han conseguido: de eso Welden no nos cuenta *ni una sílaba*, y por buenas razones.

Pero, cuenta Welden, «según las noticias que llegan de Hungría, nuestras armas gozan en todas partes de un *éxito brillante*», y la *Kölnische Zeitung* se lo cree al señor Welden.

Veamos un poco más de cerca estos «éxitos brillantes».

Se informa de cuatro «éxitos». Tres de ellos en regiones donde no se libra una lucha decisiva, sino donde los magiares solo procuran tener ocupados a los imperiales en puntos secundarios y dividirlos así. Solo el cuarto «éxito» se ha logrado en el Tisza, allí donde se decide el destino de Hungría

En el noroeste, entre el Waag y el Gran; en el suroeste, entre el Drava y el Danubio, y en el sur, en el Banato, tres cuerpos húngaros mantienen ocupada hasta ahora una parte considerable de las fuerzas imperiales e impiden así a Windischgrätz avanzar sobre el Tisza con grandes masas. Contra estos 3 cuerpos los imperiales han logrado, según dicen, «éxitos brillantes». *Voyons*[^2].

*Primer éxito*. En el nordeste, donde ahora se sitúa la «Eslovaquia», el barón Chorich ha derrotado al general Görgey ante Schemnitz y ha tomado Schemnitz. Si se considera que el cuerpo de Görgey es un puro puesto avanzado perdido, que tiene que sostenerse el mayor tiempo posible a espaldas del ejército imperial; si se considera que Görgey no opera en suelo magiar, sino en suelo puramente eslovaco, se ve que este éxito no es ya muy «brillante».

A ello se añade todavía: Chorich debía ser apoyado por las columnas de Götz y Sossay. Pero Sossay fue llamado a toda prisa a Neutra «para contribuir allí a la pacificación de la parte del país *ya ocupada* (un comitado *puramente eslavo*)», y Götz tenía las manos llenas para «sostener su posición en Mossocz y proteger el comitado de Turocz contra los insurrectos *derrotados y dispersados* (!!) por el teniente mariscal de campo Chorich».

«La toma de Leopoldstadt, que por fin cabe esperar (es decir, que está todavía muy lejos), y la ocupación de Neuhäusel ... *deberían* bastar para fortalecer el buen espíritu que en todo el comitado de Trentschin *empieza* (!) a desarrollarse ... y para *contribuir* al restablecimiento del orden legal».

¡Qué éxitos tan brillantes! La toma, que por fin cabe esperar, de una fortaleza todavía no tomada permite esperar que el buen espíritu que cabe esperar en un territorio ocupado hace tiempo no siga siendo siempre, ojalá, un piadoso deseo, ¡y que el orden legal se acerque al menos en parte a su realización!

Una fortaleza no tomada, un ejército derrotado que sin embargo amenaza todo un comitado y tiene en jaque a varios cuerpos de ejército, un buen espíritu que cabe esperar aquí, un mal espíritu demasiado real allá, levantamientos amenazantes por todas partes, y todo ello en territorio eslovaco, no magiar: ¡ese es el primer «éxito brillante»!

*Segundo* «*éxito brillante*». Un segundo puesto avanzado perdido de los magiares se encuentra en el suroeste, entre el Danubio y el Drava, a las órdenes del jefe de guerrilla Damjanich. Aquí el éxito brillante consiste en que el conde Nugent ha hecho ocupar Kaposvar para caer sobre el flanco de su adversario. Qué éxito brillante hay en ello no se ve hasta ahora. La toma de Esseg por los imperiales la anuncian, es cierto, varios periódicos, pero el boletín n.º 18 no sabe nada de ella todavía y ni siquiera la espera.

*Tercer* «*éxito brillante*». El general Theodorowich ha tomado Werschetz en el Banato y ha «perseguido vivamente» a los magiares hasta Moravicza.

De Werschetz a Moravicza hay, en efecto, exactamente *tres millas*, y la posición de Moravicza, entre el pantano de Alibunar y la montaña, es mucho más ventajosa que la de Werschetz.

Se sabe, por lo demás, que el Banato está tan apartado del centro de las operaciones, y que aquí los ataques contra los magiares se han producido siempre tan a trompicones, que incluso los éxitos más brillantes de los imperiales no tendrían aquí la menor importancia.

*Cuarto* «*éxito brillante*». Hasta ahora veíamos a las armas imperiales operar, es cierto, en terreno poco decisivo, pero las veíamos operar al menos con cierta apariencia de éxito. Ahora llegamos por fin a terreno decisivo, y aquí el éxito consiste en una *derrota* de los imperiales.

El general Ottinger había avanzado desde Pest hasta el Tisza, hasta Szolnok. El camino era bastante bueno; de Pest a Szolnok hay ferrocarril, y no había más que seguir la vía. La vanguardia imperial había ocupado ya el puente de Szolnok. El paso del Tisza parecía seguro para el ala derecha de los imperiales. El ala izquierda, al mando de Schlick, desde Tokaj; el centro, desde Miskolcz; el ala derecha, al mando de Ottinger, operando desde Szolnok, debían forzar los pasos del Tisza y marchar concéntricamente sobre Debreczin. Pero los señores imperiales habían hecho la cuenta sin la huéspeda. Los magiares cruzaron el río helado, rechazaron a Ottinger hasta Cegled, cuatro millas atrás, y solo abandonaron la persecución cuando Ottinger hubo recibido refuerzos en Cegled y ocupado una posición fuerte. Según informa el boletín, los magiares se habrían retirado de nuevo, es cierto, al otro lado del Tisza, pero en todo caso ahora dominan el paso, y el señor Ottinger, retirado con tanta prisa, no lo forzará tan pronto.

Esos son los «éxitos brillantes» de las armas imperiales contra el disuelto, desmoralizado y disperso ejército de los rebeldes de Kossuth. Una mirada al mapa muestra que los magiares no han perdido nada desde que decidieron retirarse detrás del Tisza. Según las últimas noticias austriacas *no oficiales*, están en Miskolcz y esperan los ataques de Schlick y Windischgrätz. Tampoco aquí aceptarán batalla, sino que se retirarán detrás del Tisza. En los pasos de este río o, si son forzados, en la llanura de Debreczin se librará la lucha decisiva. E incluso si los magiares fueran dispersados aquí, la guerra de guerrillas en las llanuras y pantanos de la Baja Hungría y en las montañas de Transilvania no haría más que empezar de la misma manera en que ya ha empezado ahora, para gran pesar del boletín n.º 18, en las «partes del país ya ocupadas». Lo que puede lograr una guerra semejante en un país poco poblado y en un terreno apropiado lo han demostrado las bandas carlistas en España, y lo demuestra Cabrera ahora mismo de nuevo.

Pero Kossuth no ha llegado todavía a eso. Aunque la *Kölnische Zeitung*, en su infantil ingenuidad, lo hizo caer prisionero ayer, sigue libre y dispone de un ejército considerable. Para él ya no se trata de sostenerse todavía meses; solo necesita resistir tres o cuatro semanas más. En tres o cuatro semanas a lo sumo habrá cambiado la situación en París: o vence allí la restauración por el momento, y entonces puede caer también Hungría, para que la contrarrevolución se envalentone del todo; o vence la revolución, y entonces los señores austriacos marcharán a toda prisa al Rin y a Italia, para ser devueltos allí a Hungría por los pantalones rojos.

Dejemos constancia, por último, del éxito más brillante de todos de las armas imperiales: los boletines del señor Welden han encontrado por fin *un* creyente que jura por ellos, y ese único creyente es la *Kölnische Zeitung*.

[^1]: «Paren los montes y nacerá un ridículo ratón» (Horacio, *Arte poética*, 139).
[^2]: «Veamos».
