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Title: Schleswig-Holstein. 22 de abril de 1849
Description: Crónica de Schleswig-Holstein en la segunda edición de la Neue Rheinische Zeitung del 22 de abril de 1849: la entrada en Jutlandia se aplaza, como parte de la comedia bélica de la contrarrevolución, mientras se negocia la entrega de Als.
Author: Friedrich Engels
Date: 1849-04-22
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1849%20Schleswig-Holstein.%2022%20de%20abril%20de%201849
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*Artículo publicado sin firma en la* Neue Rheinische Zeitung, *n.º 279, 22 de abril de 1849 (Colonia), segunda edición (*Zweite Ausgabe*), p. 2, sección «Alemania»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1849%20Schleswig-Holstein.%2022.%20April%201849).*

\* *De Schleswig-Holstein*, 18 de abril. La historia de la pretendida entrada en Jutlandia se hace esperar endiabladamente. ¿Se lo habrá vuelto a prohibir en serio el zar a sus kniazes alemanes? Bueno, el rey de Dinamarca es además un hombre espléndido y «mi amigo». Entre amigos se perdonan muchas cosas. En fin, estamos cerca de Jutlandia, pero no dentro; que nos dejen entrar o no depende por completo de que esta parte de la comedia bélica encaje en los planes de los señores de la contrarrevolución por la gracia de Dios.

En el estrecho de Als se trabaja de firme en reductos y blocaos. En Glückstadt llegaron ayer 600 prisioneros daneses. Bloquean el puerto de Flensburgo dos cañoneras, una chalupa cañonera y el remolcador *Karolina Amalia*.

La *N. f. Pr.* cuenta que «Von der Tann estuvo el día 15 en Sonderburg ante Federico VIII como negociador de la entrega de Als, y le dio a elegir entre el incendio de esa ciudad y la evacuación voluntaria de la isla en un plazo de tres días. El rey danés habría respondido que nunca consentiría en abandonar Als de buen grado, y a continuación habría declarado a los habitantes de Sonderburg que tenían tres días para salvar bienes y vida. Ese plazo vencería, pues, hoy. Pero hasta ahora no hemos oído ningún cañonazo. (Desde las alturas de los alrededores, como aquella en que se alzan las ruinas del castillo de Duberg, se oye claramente el cañoneo.) Los inútiles para el servicio que van llegando no son heridos, sino enfermos, cuyo número es considerable.»

Por lo demás, no hay nada que contar.
