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Title: Defensa — Finanzas — Decadencia de la aristocracia — Política (1853)
Description: Crónica de Marx para el New-York Daily Tribune: salida del oro, la primera huelga de jornaleros agrícolas, la extinción natural de la aristocracia hereditaria, la ruptura entre la Liga de los Arrendatarios irlandesa y el clero, y la reunión de Manchester en la que la escuela de Manchester proclama la lucha de la burguesía industrial contra la aristocracia mientras cierra el paso al pueblo.
Author: Karl Marx
Date: 1853-02-08
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1853%20Defensa%20-%20Finanzas%20-%20Decadencia%20de%20la%20aristocracia%20-%20Pol%C3%ADtica
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*Escrito en inglés por Karl Marx en Londres el 8 de febrero de 1853 y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 3699, del 23 de febrero de 1853. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de la MEW (Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 8, Berlín, 1960, pp. 514-520), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW (el índice de la copia en línea de la MEW lo titula por error «Die Todesstrafe - Finanzen…»). Las notas son nuestras. [Texto en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1853%20Verteidigung%20-%20Finanzen%20-%20R%C3%BCckgang%20der%20Aristokratie%20-%20Politik).*

Londres, martes 8 de febrero de 1853

El *Daily News* afirma que el gobierno está considerando seriamente la creación de una milicia costera con fines de defensa.

Los estados del Banco muestran una nueva disminución de las reservas de oro por valor de 362.084 libras esterlinas. Durante los últimos quince días se ha embarcado aproximadamente 1.000.000 de libras, en parte para el continente, en parte acuñado para Australia. Como las reservas de oro del Banco de Francia, pese a las cuantiosas importaciones de oro de Inglaterra, disminuyen también, es evidente que ha surgido un sistema de atesoramiento privado, que es un fuerte indicio de la desconfianza general en la estabilidad del gobierno napoleónico.

En este momento los obreros reclaman en general salarios más altos, en particular los carpinteros de ribera, los mineros del carbón, los obreros de fábrica y los mecánicos. Esta reivindicación nace de la prosperidad reinante y no puede considerarse un acontecimiento especialmente notable. Un hecho que merece más atención es una huelga en toda regla de jornaleros agrícolas, algo que no se había visto nunca. Los jornaleros del sur de Wiltshire se han declarado en huelga por un aumento de 2 chelines, pues su salario semanal es ahora de solo 7 chelines.

Según el informe trimestral del registrador general del estado civil, la emigración de Gran Bretaña durante todo el año pasado fue de 1.000 personas diarias, mientras que el crecimiento de la población fue algo menor. Al mismo tiempo, los matrimonios aumentaron mucho.

En las dos últimas semanas, con la muerte del vizconde Melbourne, del conde de Tyrconnel y del conde de Oxford, se han extinguido nada menos que tres títulos de par. Si hay una clase que no está sometida a la ley malthusiana de la multiplicación en progresión geométrica, es la clase de la aristocracia hereditaria. Tomemos, por ejemplo, a los pares y baronets de Gran Bretaña. De la nobleza normanda queda hoy poco o casi nada, y no mucho más de las familias de baronets originales de la época del rey Jacobo I. El nombramiento de la gran mayoría de los pares de la Cámara de los Lores data de 1760. El rango de baronet nació en 1611 bajo Jacobo I. De todas las familias de baronets creadas entonces solo sobreviven hoy trece, y de las nombradas en 1625 quedan solo 39. La extraordinaria disminución de la nobleza veneciana ofrece otra prueba de la eficacia de la misma ley, a pesar de que allí todos los hijos eran nobles ya por nacimiento. Amelot[^1] contaba en su tiempo en Venecia 2.500 nobles con voto en el Consejo. A comienzos del siglo XVIII quedaban solo 1.500, aunque entretanto se habían añadido algunas familias más. El Consejo supremo de Berna admitió en el patriciado hereditario, entre 1583 y 1654, a 487 familias; de ellas se extinguieron 379 en el curso de dos siglos; en 1793 solo quedaban 108. Y de tiempos más antiguos nos cuenta Tácito que el emperador Claudio creó nuevos linajes patricios, *«exhaustis etiam quas dictator Caesar lege Cassia et princeps Augustus lege Saenia sublegere»* («agotados ya también los que el dictador César había nombrado por la ley Casia y el príncipe Augusto por la ley Senia»).[^2] De estos hechos se desprende claramente que la naturaleza no se complace en la aristocracia hereditaria, y puede afirmarse con toda seguridad que la Cámara de los Lores inglesa habría muerto hace tiempo de muerte natural si no se le hubiera inyectado siempre sangre nueva y no se la hubiera sostenido artificialmente. La fisiología moderna ha establecido que, entre los animales superiores, la fecundidad disminuye en proporción inversa al desarrollo del sistema nervioso, en especial al crecimiento de la masa cerebral. Eso sí, nadie se atreverá a sostener que la extinción de la aristocracia inglesa se deba a un crecimiento exuberante de la masa cerebral.

Por lo que parece, el «reino milenario» ya se da por hundido, antes incluso de que se haya reunido la Cámara de los Comunes, precisamente por los mismos partidos que lo profetizaron y lo pusieron en circulación. *The Times* dice el 4 de febrero:

> «Mientras Manchester escupe veneno y hiel contra el ministerio Aberdeen..., el papismo y el socialismo (?) de Irlanda dedican sus dudosas alabanzas a lord Derby y al señor Disraeli.»

Con el socialismo irlandés que menciona *The Times* se refiere, naturalmente, a la agitación por el derecho de los arrendatarios. Me propongo mostrar en otra ocasión que las teorías de todos los economistas burgueses ingleses modernos están en completo acuerdo con el principio del derecho de los arrendatarios. Lo poco que otros periódicos comparten el contenido del artículo de *The Times* que acabamos de citar puede verse por la siguiente observación del *Morning Advertiser*:

> «Despreciaríamos a los irlandeses si los creyéramos capaces de ser infieles al principio del derecho de los arrendatarios.»

La rabia del órgano de Aberdeen se explica por el hecho de que el ministerio milenario se ve completamente defraudado en sus esperanzas. El señor Sadleir y el señor Keogh eran los jefes reconocidos de la «brigada»: el uno dentro del gabinete, el otro de cara afuera; el uno como director y organizador, el otro como orador. Comprando a estos dos se esperaba ganarse a toda la compañía. Pero los miembros de la brigada habían sido enviados al Parlamento con el compromiso de mantenerse en la oposición e independientes de todo gobierno que no estuviera dispuesto a introducir la plena igualdad religiosa y a llevar a la práctica el principio del proyecto de ley de Sharman Crawford para salvaguardar los derechos de los arrendatarios irlandeses.[^3] *The Times* se indigna, pues, porque esta gente no está dispuesta a faltar a su palabra. El motivo inmediato de este estallido de ira fue un mitin y banquete en Kells, en el condado de Meath. La circular invitaba a todos sus destinatarios a expresar su indignación «por la reciente deserción de las filas del partido irlandés en el Parlamento», y se aprobó una resolución en ese sentido.

Este fracaso de los cálculos del ministerio respecto a la brigada podía haberse previsto; pero ni los propios partidos irlandeses ni la prensa inglesa parecen darse cuenta del gran alcance del cambio que se está produciendo ahora en su carácter y su posición. Los obispos y la masa del clero aprueban la actitud de los diputados católicos que han entrado en el gobierno. En Carlow, el clero apoyó sin reservas al señor Sadleir, que solo perdió porque los partidarios de la Liga de los Arrendatarios lo combatieron. Lo que piensa de este cisma el partido verdaderamente católico lo muestra un artículo del francés *L'Univers*,[^4] el órgano europeo del jesuitismo:

> «Al señor Keogh y al señor Sadleir solo se les puede reprochar con razón que se dejaran vincular a dos asociaciones» (la Liga de los Arrendatarios y la Asociación por la Igualdad Religiosa) «que no tienen otro fin que poner de manifiesto la anarquía que devora a Irlanda.»

En el exceso de su indignación, *L'Univers* revela su secreto:

> «Lamentamos profundamente que estas dos asociaciones se hayan puesto en abierta oposición a los obispos y sacerdotes, y esto en un país donde los prelados y los dignatarios eclesiásticos han sido hasta ahora los guías más seguros de las asociaciones nacionales y populares.»

Podemos deducir de ello que *L'Univers*, si los partidarios de la Liga de los Arrendatarios estuvieran por casualidad en Francia, los haría deportar a Cayena. El movimiento por la derogación de la Unión[^5] no era más que una acción política, y por eso el clero católico podía utilizarlo para arrancar concesiones al gobierno inglés, sirviendo el pueblo a los curas de simple instrumento. La agitación por el derecho de los arrendatarios es un movimiento social profundamente arraigado, que en su desarrollo provocará infaliblemente una escisión abierta entre la Iglesia y el partido revolucionario irlandés, liberando así al pueblo de la servidumbre espiritual que durante siglos ha frustrado todas sus aspiraciones, sacrificios y luchas.

Paso ahora a la «reunión» de los principales reformadores del condado de Lancashire y de sus representantes, celebrada el día 3 del corriente en Manchester. Presidió el señor George Wilson.[^6] Habló solo de la representación injusta de los distritos comerciales e industriales en comparación con los rurales, y se extendió sobre ello del modo siguiente:

> «En los cinco condados de Buckingham, Dorset, Wilts, Northampton y Shropshire, 63 diputados fueron elegidos por 52.921 electores, mientras que los dos condados de Lancashire y Yorkshire, con 89.669 electores rurales y 84.612 urbanos, 174.281 en total, eligieron solo el mismo número de representantes. Si se atendiera al número de electores, los cinco condados solo tendrían derecho a 29 representantes, mientras que a Lancashire, en proporción, le corresponderían 207. Doce grandes ciudades (contando Londres dos veces) envían 24 representantes, con 192.000 votos, una población de 3.268.218 habitantes y 388.000 casas habitadas. Andover, Buckingham, Chippenham, Cockermouth, Totnes, Harwich, Bedford, Lymington, Marlborough, Great Marlow y Richmond están representados igualmente por 24 diputados, pero solo tienen 3.569 electores, con 67.434 habitantes y 1.373 casas habitadas... Ni el reformador más tímido ni el hombre más moderado tendrían mucho que objetar si se privara del derecho de voto a las circunscripciones con una población inferior a 5.000 almas y se transfirieran sus veinte escaños a aquellas grandes circunscripciones.»

El señor Milner Gibson,[^7] miembro del Parlamento, se ocupó del tema de la enseñanza nacional y de los impuestos sobre el saber.[^8] De su discurso solo merece atención el pasaje que se refiere al proyecto de reforma electoral y en el que declara, sobre la cuestión de los distritos electorales iguales:

> «Esto puede ser, con perdón, una importante *cuestión de clase*.»

El señor Brotherton,[^9] otro miembro del Parlamento, dijo:

> «Hoy ningún proyecto de reforma puede satisfacer si no propugna un reparto igual de la representación.»

Pero el discurso más memorable, con mucho, lo pronunció el señor Bright, miembro del Parlamento, el verdadero hombre entre los «hombres de Manchester». Dijo:

> «El gobierno es un gobierno de coalición de whigs y peelitas... No hay apenas motivo para el júbilo ni para hacer como si tuviéramos en el gobierno a hombres que representan principios nuevos y siguen una política nueva, que van a tomar pronto un gran impulso y no tendrán que ser empujados primero por todos los amigos de la reforma del país entero.» (¡Muy bien!)

Respecto a la reforma parlamentaria, dijo:

> «Si Luis Napoleón hubiera empezado en Francia con una representación como la nuestra; si hubiera hecho elegir a todos los diputados en los distritos rurales, donde tan popular es la familia Bonaparte, y no hubiera permitido que París, Lyon y Marsella estuvieran representadas, toda la prensa de Inglaterra se habría indignado por esa representación ficticia que establecía en aquel país.» (¡Muy bien, muy bien!) «... Aquí, en Lancashire, tenemos un octavo de la población de Inglaterra; tenemos aquí un décimo de su propiedad imponible, y tenemos aquí un décimo de todas las casas... Empezamos a darnos cuenta de dónde estamos.» (Fuertes aplausos.) «... Hay además otra pequeña dificultad, la del voto secreto.» (¡Muy bien, muy bien!) «Leí el discurso que pronunció lord John Russell con motivo de su elección y pensé que, en verdad, los electores de Londres debían de estar de un humor excelente, pues de otro modo no habrían dejado pasar sin réplica su declaración de que "él estaba en contra de todo secreteo". Al leerlo me dije: "Si yo hubiera sido uno de tus partidarios, te habría aconsejado que te llevaras a la próxima reunión del gabinete a un reportero de la redacción de *The Times*".» (¡Muy bien, muy bien! y risas.)

Oigamos ahora cómo argumenta sir James Graham:

> «No creía que se pudiera hacer obligatorio el voto secreto.»

¿Por qué no se podría hacer obligatorio? También el voto público se hizo obligatorio, y lo mismo puede ocurrir con el secreto. En todo caso, está implantado en Massachusetts y quizá también en otros estados de Norteamérica; y sir James Graham sabe muy bien que no tenían peso alguno las razones que dio un día lluvioso en Carlisle ante 2.000 o 3.000 oyentes, donde, supongo, la gente no examinaba las cosas con demasiado cuidado bajo sus paraguas.

> «No debemos olvidar», concluyó Bright, «que todo lo que el país ha conseguido desde la revolución de 1688, y en especial las conquistas de los últimos años, se consiguió *en la lucha viril de las clases industriales y comerciales contra la aristocracia y contra las clases privilegiadas de este país*. Tenemos que proseguir la misma lucha; quedan todavía grandes cosas por hacer.» (¡Muy bien, muy bien! y aplausos.)

La resolución aprobada por unanimidad dice:

> «Esta asamblea ruega a los diputados liberales vinculados al condado de Lancashire que se consideren un comité que apoyará enérgicamente todo paso en favor de la reforma parlamentaria, con el propósito de asegurar al condado un refuerzo de su representación tal como lo exigen su población, su riqueza, su industria y su inteligencia.»

La escuela de Manchester ha vuelto a lanzar en esta asamblea su grito de guerra: «Burguesía industrial contra aristocracia». Pero, por otra parte, también ha revelado el secreto de su política, a saber: exclusión del pueblo de la representación del país y mantenimiento estricto de su interés de clase particular. Toda la palabrería sobre el voto secreto, la enseñanza nacional, los impuestos sobre el saber, etc., no es más que adorno retórico; el único punto importante era la *igualación de los distritos electorales*, el único punto, al menos, sobre el que se tomó una resolución y sobre el que los participantes contrajeron un compromiso firme. ¿Por qué? Con distritos electorales iguales, los intereses urbanos se impondrían a los rurales: la burguesía se convertiría en dueña de la Cámara de los Comunes. Si los hombres de Manchester lograran imponer los distritos electorales iguales sin tener que hacer concesiones importantes a los cartistas, estos tendrían frente a sí, en lugar de dos enemigos que hasta ahora se superan el uno al otro en sus llamamientos a ellos, un ejército compacto de enemigos que concentraría todo su poder en oponerse a las reivindicaciones del pueblo. Entonces reinaría por algún tiempo el capital sin límites, y no solo en la industria, sino también en la política.

Un mal presagio para el ministerio de coalición podría oírse en los elogios que se dedicaron al gobierno caído en Kells y en Manchester. El señor Lucas, miembro del Parlamento, dijo en Kells:

> «No había mayores enemigos del derecho de los arrendatarios que el marqués de Lansdowne, lord Palmerston, Sidney Herbert, etc.... ¿No habían estado siempre el ministerio whig y la gente de Graham poniendo pegas a la cuestión de los arrendamientos? Del otro lado estaban los tories en el poder; dejaba a la conciencia de cada uno que leyera las propuestas salidas de los distintos partidos decidir si el gobierno de Derby no había tratado la cuestión mil veces más honradamente que los whigs.»

Y Milner Gibson dijo en la asamblea de Manchester:

> «Aunque el presupuesto del último ministerio no valía nada en conjunto, había en él, sin embargo, gérmenes de una política futura mejor.» (¡Muy bien, muy bien!) «El entonces ministro de Hacienda rompió al menos el hielo. Me refiero a los derechos sobre el té. Y he sabido de fuente fidedigna que el gobierno disuelto tenía la intención de suprimir el impuesto sobre los anuncios.»

El señor Bright fue todavía más lejos en sus elogios:

> «El último gobierno dio un paso audaz en la cuestión del impuesto sobre la renta. Que la nobleza rural de Inglaterra, que posee grandes partes de la propiedad territorial, se adelantara ella misma a apoyar una propuesta según la cual la propiedad de la tierra debía gravarse de otro modo que los ingresos de las empresas comerciales y de otras fuentes inseguras fue un paso que deberíamos tener presente y que nosotros, en nuestro distrito, no podemos dejar de aplaudir. Y el señor Disraeli tocó todavía un segundo punto, y he de confesar que le estoy agradecido por ello. En el discurso con que presentó su presupuesto, y en aquel discurso en que, la noche antes de su derrota definitiva, luchó durante tres horas contra la fuerza concentrada que se le oponía, habló también de los impuestos sobre las herencias, por los que entendemos el impuesto de sucesiones y el timbre sobre las herencias, y reconoció que necesitaban una igualación.» (Fuertes aplausos.)

*Karl Marx*

[^1]: Abraham-Nicolas Amelot de la Houssaye (1634-1706), diplomático e historiador francés, autor de una *Histoire du gouvernement de Venise* (1676).

[^2]: Tácito, *Anales*, XI, 25.

[^3]: William Sharman Crawford (1781-1861), diputado radical, presentó varias veces en los Comunes un proyecto de ley que reconocía a los arrendatarios irlandeses el derecho a una indemnización por las mejoras hechas en la tierra.

[^4]: Diario católico ultramontano de París, dirigido por Louis Veuillot.

[^5]: El movimiento encabezado por Daniel O'Connell por la derogación (*repeal*) de la Unión de 1801 entre Gran Bretaña e Irlanda.

[^6]: George Wilson (1808-1870), fabricante de Manchester, había presidido la Liga contra las Leyes Cerealistas.

[^7]: Thomas Milner Gibson (1806-1884), librecambista, diputado por Manchester.

[^8]: Los impuestos sobre los anuncios, el timbre de los periódicos y el papel, que encarecían la prensa y los libros.

[^9]: Joseph Brotherton (1783-1857), fabricante, diputado por Salford.
