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Title: El ataque a las fortalezas rusas (1854)
Description: Editorial de Engels para el New-York Daily Tribune sobre los ataques aliados que se preparan contra Bomarsund, en las islas Åland, primera prueba de las fortificaciones acasamatadas de Montalembert, y contra Sebastopol, cuyo sitio exigiría fuerzas mucho mayores que las previstas.
Author: Friedrich Engels
Date: 1854-08-07
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1854%20El%20ataque%20a%20las%20fortalezas%20rusas
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels el 7 de agosto de 1854 y publicado como editorial en el* New-York Daily Tribune*, núm. 4162, del 21 de agosto de 1854. El original inglés no tiene hoy fuente libre (no figura en* The Eastern Question*, Londres, 1897): se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 388-390), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1854%20Der%20Angriff%20auf%20die%20russischen%20Festungen).*

Parece que los aliados franceses e ingleses se disponen por fin a emprender un verdadero ataque contra Rusia. Las fortificaciones más avanzadas del imperio, en las islas Åland y en Sebastopol, en el mar Negro, van a ser atacadas una tras otra, si no a la vez. Es cierto que en Europa occidental se rumorea que el primero de esos puntos ya ha sido tomado tras un breve bombardeo, pero la noticia necesita confirmación y probablemente es prematura. En cuanto al ataque a Sebastopol, no tenemos ninguna comunicación oficial de que vaya a producirse, pero el *Times* de Londres lo afirma rotundamente y en esta ciudad se cree de forma general. Hasta ahora solo se han embarcado en Varna unas pocas divisiones de tropas francesas e inglesas, y aunque se supone que forman parte de la expedición a Crimea, también es posible que estén destinadas al sitio de la fortaleza rusa de Anapa, en Asia. Es probable que con la llegada del próximo vapor se disipen todas las dudas a este respecto.

El ataque a Bomarsund será un acontecimiento de gran interés militar. Por primera vez se pondrán a prueba las fortificaciones de plaza acasamatadas de Montalembert.[^1] A juzgar por las vistas y los planos de la plaza, sus fuertes, aunque en mucha menor medida que los de Helsinki, Kronstadt o Sebastopol, están protegidos tanto contra un ataque por tierra como contra un bombardeo desde los barcos, y están construidos exclusivamente según los principios de Montalembert. Un largo fuerte a prueba de bombas, con unas cien piezas, flanqueado por obras de tierra provisionales, constituye la defensa principal contra los barcos; por la espalda lo dominan y protegen dos grandes torres, una armada con treinta piezas y la otra con diez. Mientras que contra el fuerte principal se emplearían sobre todo los barcos, el ataque a las torres lo llevarían a cabo las fuerzas de tierra. Según nuestras últimas noticias, la guarnición es mucho más débil de lo que suponíamos; apenas pasa de tres mil hombres. Por las informaciones disponibles no está del todo claro hasta qué punto el ataque desde el mar y el ataque por tierra podrán no solo coincidir en el tiempo, sino realizarse de verdad conjuntamente y apoyarse uno a otro, porque un ataque desde el mar es forzosamente un ataque *de vive force*,[^2] que tiene que decidirse en muy poco tiempo, mientras que todo ataque por tierra contra obras de mampostería requiere trabajos preparatorios, con una paralela por lo menos y baterías, y exige por tanto cierto tiempo. Pero estas cuestiones solo pueden decidirse sobre el terreno. En todo caso, la toma de Bomarsund será, desde el punto de vista militar, mucho más interesante incluso que la de Sebastopol, porque contribuirá a resolver una cuestión muy debatida, mientras que esta última hazaña no significaría más que la aplicación con éxito de viejas reglas militares.

El ataque previsto contra Sebastopol tendrá que llevarse a cabo sobre todo con fuerzas de tierra, mientras que la acción de la flota tendrá que limitarse casi por completo al bloqueo total del puerto. Se reduce, pues, al bloqueo por tierra y por mar de un puerto incompletamente fortificado por el lado de tierra. No podemos saber qué fortificaciones han levantado los rusos al sur de la ciudad y de la bahía; pero está fuera de duda que han levantado reductos y líneas que exigirán un sitio en regla si no se quieren hacer grandes sacrificios. En todo caso, sabemos que un fuerte permanente y, a todas luces, bien construido —un gran cuadrado con suficiente defensa de foso por todos sus lados y baterías de morteros en todos sus ángulos salientes— corona la colina situada al norte de la bahía, justo enfrente de la ciudad. Esta colina es la única posición cercana a la ciudad que al parecer no está al alcance de los cañones de otras alturas, y domina ella misma la bahía y sus laderas opuestas. Aquí se opondrá, por tanto, en cualquier caso, la resistencia principal; y cabe dudar de que la ciudad y el puerto puedan tomarse, aun cuando hayan caído todos los fuertes de la costa sur, mientras este fuerte no sea reducido. Allí serán necesarios por lo menos algunos trabajos regulares de sitio. Ahora bien, la extensión de la bahía, desde el cabo Constantino hasta su extremo oriental, es de unas ocho millas, y suponiendo una extensión limitada para la ciudad y los fuertes, las tropas aliadas tendrían que desplegarse en un semicírculo de veintidós o veinticuatro millas de contorno para asegurar el bloqueo por tierra. Tendrán que ser lo bastante fuertes en todos los puntos para resistir las salidas de la guarnición y los ataques de las tropas que puedan concentrarse a su espalda. Aunque no tenemos medio de saber qué fuerzas pueden emplear los rusos, directa o indirectamente, en la defensa de su plaza fuerte del mar Negro, estos detalles muestran que para tomarla hacen falta tropas considerables. Además, hay que resistir a un enemigo peligroso, el clima mortífero del sur de Crimea. Como las baterías de costa apenas podrán ser de utilidad a los rusos en este ataque, el ataque perderá buena parte de su interés militar, puesto que se reduce a un sitio en muy gran escala, pero en modo alguno sin precedentes. En ninguna parte se cifra la fuerza prevista para este movimiento en más de 100.000 hombres, incluido un destacamento de turcos. Tomando en cuenta todas las circunstancias, este ejército no parece suficiente para alcanzar el objetivo.

[^1]: Marc-René de Montalembert (1714-1800), ingeniero militar francés, que propuso sustituir el sistema abaluartado de Vauban por fuertes y torres de varios pisos con artillería en casamatas.

[^2]: En francés en el original: «a viva fuerza», es decir, por asalto.
