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Title: La última batalla en Europa (1854)
Description: Editorial de Engels para el New-York Daily Tribune sobre la batalla de Cetate, cerca de Kalafat: los turcos vencen, pero su dispersión a lo largo del Danubio deja a los rusos la ventaja de la cuerda frente al arco, y la diplomacia vuelve a cruzarse en el camino de la guerra.
Author: Friedrich Engels
Date: 1854-01-19
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1854%20La%20%C3%BAltima%20batalla%20en%20Europa
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels el 19 de enero de 1854 y publicado como editorial en el* New-York Daily Tribune*, núm. 3997, del 8 de febrero de 1854. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 37-40), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1854%20Die%20letzte%20Schlacht%20in%20Europa).*

Las crónicas de nuestros corresponsales en Londres y de los periódicos europeos nos permiten por fin apreciar en todo su alcance la prolongada lucha entre turcos y rusos que tuvo por escenario Cetate, una pequeña aldea a nueve millas al norte de Kalafat. Aparte de que en la serie de choques sangrientos de que se habla se mostró gran valentía y de que los turcos se llevaron la victoria, lo más llamativo de todo el combate es que no tuvo ningún resultado práctico en cuanto a expulsar a los rusos de Valaquia. Eso se debe a un error de los turcos sobre el que ya hemos podido llamar a menudo la atención de nuestros lectores. Nos referimos al traslado de un ejército aislado a Kalafat, con el que querían cerrar el camino de Serbia, cuando la mejor garantía contra un avance de los rusos en esa provincia la habría ofrecido la presencia de fuerzas poderosas y concentradas en las cercanías de Ruse y de Hârșova.[^1] Una fuerza así habría amenazado las comunicaciones de cualquier ejército ruso que marchara hacia el oeste, siempre que mantuviera en la orilla izquierda del Danubio un punto de apoyo mediante un puente y una cabeza de puente en Oltenița o en algún lugar cercano, fortificados como en Kalafat. Pero aun sin ello los rusos no podían cruzar el Danubio superior y entrar en Serbia sin dar a los turcos la posibilidad de pasar el Danubio inferior y marchar sobre Bucarest. Naturalmente, al afirmar esto partimos de la proporción real de fuerzas de las partes y atribuimos al ejército turco de Rumelia una superioridad numérica decisiva sobre el ejército ruso de Valaquia.

Pero en realidad los turcos han empleado su superioridad precisamente de una manera que la ha dejado sin efecto y ha preparado su derrota final. No concentraron sus fuerzas en el Danubio inferior, sino que las dividieron. Mientras de 30.000 a 35.000 hombres ocupaban Vidin y Kalafat, el resto del ejército se quedó en el Danubio medio e inferior. Ellos han ocupado el arco de un círculo, y los rusos, en cambio, la cuerda de ese arco. Por eso estos últimos solo tienen que recorrer un espacio menor para concentrar todas sus tropas en un punto dado. Además, los caminos más cortos de los rusos van por la llanura, mientras que los más largos de los turcos pasan por montañas y cruzan muchos torrentes. Así pues, la posición turca es todo lo desventajosa que puede ser, y sin embargo se tomó para satisfacer el viejo prejuicio de que no hay mejor medio de cerrar el camino a un enemigo que ponérsele atravesado delante.

El 20 de diciembre Omer Bajá sabía en Shumla[^2] que los rusos preparaban para el 13 de enero un gran ataque contra Kalafat. Tenía veintidós días; pero Kalafat está situada respecto a los demás puntos de apoyo del ejército turco de tal manera que, al parecer, no pudo traer refuerzos, salvo unas pocas reservas de Sofía. Que los rusos, por su parte, sin haber recibido refuerzos dignos de mención de Rusia —el omnipresente cuerpo de Osten-Sacken aún no estaba en Bucarest el 3 de enero—, pudieran atreverse a concentrarse tan al oeste muestra o bien que el tiempo y el estado del Danubio no permitían a los turcos cruzar el río más abajo, o bien que Gorchakov[^3] estaba seguro, por otras razones, de su inactividad en ese sector. Los turcos de Kalafat tenían orden de atacar a los rusos mientras estos aún estaban concentrando sus fuerzas. Lo mejor para ello era repetir el experimento de Oltenița. ¿Por qué no se hizo? El puente de Kalafat sigue en pie pese al invierno y a los hielos flotantes, y más abajo no había ningún lugar donde hubiera podido tenderse un puente semejante y formar una cabeza de puente. ¿O tenía Omer Bajá orden de quedarse en la orilla derecha del río? Hay tantas contradicciones en la actuación turca, y a las medidas audaces y acertadas les siguen con tanta regularidad las más evidentes omisiones y desaciertos, que la diplomacia tiene que andar detrás. En todo caso, Gorchakov no se habría movido ni una pulgada hacia Kalafat si no hubiera estado seguro de que los turcos no repetirían la maniobra de Oltenița.

Los rusos deben de haber empleado en total contra Kalafat unos 30.000 hombres, porque con fuerzas menores difícilmente se habrían atrevido a atacar una posición fortificada defendida por una guarnición de diez mil hombres y por al menos otros diez mil de reserva o para salidas. Allí estaba concentrada, pues, por lo menos la mitad del ejército ruso activo de Valaquia. ¿Dónde y cómo habría podido entonces la otra mitad, dispersa en un amplio espacio, impedir a las fuerzas turcas cruzar por Oltenița, Silistra o Hârșova? Y si la comunicación entre Vidin y Kalafat podía mantenerse sin dificultad, también era posible cruzar por otros puntos. Así, los rusos, por su posición en la cuerda del arco cuya periferia ocupaban los turcos, estuvieron en condiciones de llevar fuerzas superiores al campo de batalla de Cetate, mientras que los turcos no pudieron reforzar su destacamento de Kalafat, aunque conocían desde mucho antes el ataque proyectado. Los turcos, privados de la posibilidad de hacer el movimiento de diversión que habría impedido toda la batalla, privados de la perspectiva de ser socorridos, quedaron reducidos a su valor y solo podían esperar cortar una a una las fuerzas enemigas antes de que lograran concentrarse. Pero incluso esa esperanza era escasa, porque no podían alejarse mucho de Kalafat, y cualquier destacamento enemigo, aunque fuera inferior en fuerza, podía sustraerse a su radio de operaciones. Así combatieron durante cinco días, en general con éxito, y aun así tuvieron que replegarse otra vez a sus atrincheramientos de las aldeas de los alrededores de Kalafat, porque al final las tropas rusas, tras recibir nuevos refuerzos, eran claramente superiores. El resultado es que el ataque ruso contra Kalafat muy probablemente se ha evitado o retrasado, y que los turcos han demostrado que saben combatir en campo abierto no peor que detrás de muros y fosos. Lo sangrientos que fueron estos choques puede verse por una carta de Bucarest según la cual en los combates quedó completamente aniquilado un regimiento ruso de cazadores y de un regimiento de ulanos solo quedaron 465 hombres.

En Oltenița los rusos atacaron las posiciones atrincheradas de los turcos; en Cetate los turcos atacaron las posiciones atrincheradas de los rusos. En los dos casos vencieron los turcos, pero sin recoger ningún fruto de su victoria. La batalla de Oltenița se libró justo cuando la proclamación de un armisticio iba de camino de Constantinopla al Danubio. Y, cosa curiosa, la batalla de Cetate coincide con la noticia de que el Diván ha aceptado las últimas propuestas de paz que le habían dictado sus aliados occidentales. En un caso, las intrigas de la diplomacia fracasan con el estruendo de las armas; en el otro, la obra sangrienta de la guerra se ve contrariada al mismo tiempo por la labor secreta de la diplomacia.

[^1]: Rustschuk y Hirsowa en el original: Ruse y Hârșova, plazas fuertes turcas del Danubio, en la orilla búlgara.

[^2]: Shumla (hoy Shumen, en Bulgaria), cuartel general de Omer Bajá.

[^3]: El príncipe Mijaíl Dmítrievich Gorchakov (1793-1861), comandante en jefe del ejército ruso del Danubio.
