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Title: La fortificación de Constantinopla — La neutralidad danesa — La composición del Parlamento británico — La mala cosecha en Europa (1854)
Description: Crónica de Marx y Engels para el New-York Daily Tribune sobre la fortificación de Constantinopla, la neutralidad danesa como finta rusa, la rusofilia de Cobden y la escuela de Manchester, la composición de clase de la Cámara de los Comunes y el déficit de grano en Europa.
Author: Karl Marx, Friedrich Engels
Date: 1854-01-27
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1854%20La%20fortificaci%C3%B3n%20de%20Constantinopla%20-%20La%20neutralidad%20danesa%20-%20La%20composici%C3%B3n%20del%20Parlamento%20brit%C3%A1nico%20-%20La%20mala%20cosecha%20en%20Europa
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*Escrito en inglés por Karl Marx y Friedrich Engels en Londres el 26 y el 27 de enero de 1854 para el* New-York Daily Tribune*, que lo publicó, con la firma de Marx, en su número 4004, del 16 de febrero de 1854; la autoría conjunta es la que da la MEW. El original inglés completo no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 45-52), sin su aparato editorial, cotejada con el texto inglés, abreviado y con resúmenes entre corchetes, de* The Eastern Question *(Londres, 1897), que solo da los primeros párrafos y el pasaje sobre Cobden, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1854%20Die%20Befestigung%20Konstantinopels%20-%20Die%20d%C3%A4nische%20Neutralit%C3%A4t%20-%20Die%20Zusammensetzung%20des%20britischen%20Parlaments%20-%20Die%20Mi%C3%9Fernte%20in%20Europa).*

Londres, viernes 27 de enero de 1854

La fortificación de Constantinopla sería, como expliqué en uno de mis últimos artículos, el paso más importante que podrían dar los turcos. Fortificada Constantinopla y reforzados como es debido los fuertes del Bósforo y de los Dardanelos, ni Turquía ni ninguna otra potencia que poseyera esa capital necesitaría garantías ajenas para su independencia. No hay ciudad más fácil de fortificar que Constantinopla. Solo un lado del triángulo —el que da a tierra— necesitaría una muralla continua; el segundo, frente al mar de Mármara, y el tercero, frente al Cuerno de Oro, no requieren fortificaciones. Una línea de fuertes destacados a distancia conveniente del recinto, prolongada hacia el este de modo que protegiera Pera y Gálata y la orilla nordeste del Cuerno de Oro, reforzaría el recinto y a la vez impediría al enemigo rodearlo y levantar obras de sitio en las colinas que dominan la ciudad detrás de Pera y Gálata.

Una fortaleza así sería casi inexpugnable. Sus comunicaciones solo pueden cortarse si se toman los Dardanelos o el Bósforo, y en ese caso la ciudad estaría perdida en el acto. Pero dos pasos tan estrechos pueden fortificarse fácilmente hasta el punto de que ninguna flota enemiga pueda atravesarlos. Un ejército ruso que llegara por tierra tendría que confiar en la peligrosa comunicación por mar con Sebastopol y Odesa y difícilmente podría aguantar todo el tiempo necesario para tomar la ciudad; y con sus continuas pérdidas de efectivos tendría que esperar derrotas a manos tanto de la guarnición de la ciudad como de las reservas de Asia.

La respuesta de Rusia a la declaración de neutralidad de Dinamarca llegó a Copenhague el 20 del corriente. Se dice que Rusia se niega a aceptar la neutralidad y exige a Dinamarca que se decida por uno u otro bando. Inmediatamente después de esa comunicación, los embajadores francés, inglés y ruso habrían tenido una entrevista con los ministros daneses. Ahora bien, sé por una fuente muy fiable, aunque naturalmente no puedo responder de la exactitud de la noticia, que la protesta del gabinete de Petersburgo no es más que una finta, calculada para empujar tanto más deprisa a las demás potencias a reconocer formalmente las condiciones en que se ofrece la neutralidad danesa. Se me asegura que hace poco hubo negociaciones entre Dinamarca, por un lado, y Francia e Inglaterra, por otro, según las cuales, en caso de guerra, Inglaterra ocuparía el Sund con sus buques de guerra y Francia el ducado de Schleswig con un *corps d'armée*. Para frustrar esa combinación, que el ministro Ørsted[^1] comunicó a Nesselrode,[^2] Rusia habría sugerido al gabinete de Copenhague que propusiera una declaración de neutralidad. Ahora finge oponerse, y eso, si Francia e Inglaterra aceptan la neutralidad, no solo echará por tierra los planes originales de estas, sino que asegurará también la exportación rusa por el Báltico, ya que las mercancías en barcos neutrales no están sujetas al derecho de guerra.

La protesta del zar contra la adquisición por Prusia de un puerto oldemburgués en el mar del Norte[^3] es una protesta *bona fide*, por mucho que se hayan asombrado en Berlín de este nuevo indicio de la omnipresente intromisión del sucesor de Timur Lenk.

El gran «mitin reformista de Manchester» «se ha celebrado y ha sido una gran farsa», como observa con razón el periódico *Englishman*. Los pocos lugares comunes que, en materia de política exterior, forman el fondo de la escuela de Manchester —el elogio de la política de Aberdeen, los insultos a Turquía, la glorificación de Rusia y el rechazo de toda intervención en los asuntos entre Estados extranjeros— los machacaron los señores Cobden, Bright y los demás «hombres sencillos y llanos», que quisieran tener un «hombre de paz» en la Horse Guards[^4] y un *lock-out*[^5] en la Cámara de los Lores, para vender la nación inglesa y malbaratar a todas las demás naciones.

El discurso del señor Cobden fue una mera repetición, y además sin ingenio, del que había pronunciado al cerrarse el Parlamento. El único lujo de novedad que se permitió fueron dos argumentos, uno dirigido contra Francia y otro contra América. Resulta bastante sospechoso que el mismo hombre que tuvo un papel tan destacado en la creación de la alianza con Francia, en un momento en que las hazañas de los decembristas[^6] habían levantado en Inglaterra un grito de indignación, se afane ahora en deshacer su propia obra burlándose de esa alianza y tachándola de «irreflexiva» e «inoportuna». En cuanto a América, el señor Cobden declaró que su desarrollo industrial y comercial —y no la política belicosa de Rusia— amenaza la grandeza de la prosperidad comercial y nacional de Inglaterra. ¿Cómo se compagina eso con sus gastadas frases sobre el librecambio, según las cuales la prosperidad comercial de un pueblo depende del *desarrollo* comercial e industrial de todos los demás pueblos, y la idea de cualquier rivalidad peligrosa entre dos pueblos industriales se presenta como un sofisma de los «charlatanes» proteccionistas? ¿Cómo encaja eso con la frase de que

> «Inglaterra, con el encanto de su maquinaria, ha unido para siempre dos hemisferios lejanos con los lazos de la paz al hacer a Europa y a América *completa e indisolublemente dependientes una de otra*»?

No es la primera vez que el señor Cobden, para apartar de Rusia las sospechas y el odio del pueblo inglés, se afana en dirigirlos contra los Estados Unidos de América. Cuando en 1836 el apresamiento de un barco inglés por un buque de guerra ruso en la costa circasiana,[^7] las disposiciones fiscales del gabinete de San Petersburgo sobre la navegación del Danubio y las revelaciones del *Portfolio*[^8] excitaron la cólera del pueblo inglés, y especialmente de los comerciantes, contra Rusia, el señor Cobden, por entonces todavía «un niño de pecho en la vida literaria y desacostumbrado a hablar en público», publicó un pequeño folleto anónimo titulado *Russia: A Cure for Russophobia. By a Manchester Manufacturer*.[^9] En ese folleto se demuestra que

> «ese sentimiento» (es decir, el temor a la creciente prosperidad de América, no a la expansión de Rusia) «se habrá apoderado en menos de veinte años de toda la nación inglesa y que *el gobierno del país tendrá por fuerza que tenerlo en cuenta*».

En el mismo folleto confesaba que

> «al examinar los diversos motivos de la actitud hostil a Rusia de quienes tratan este asunto, hemos descubierto con infinito asombro y con una convicción profunda y sincera que un siglo de dominación *aristocrática* en Inglaterra ha impregnado a todas las clases del espíritu altivo y arrogante de sus gobernantes» (contra la mansa Rusia). «Si el gobierno de San Petersburgo se trasladara a las orillas del Bósforo, en menos de veinte años brotaría de esas chozas que forman hoy la capital de Turquía una ciudad europea espléndida y próspera; se levantarían edificios majestuosos, prosperarían las sociedades científicas y florecerían las artes. Si el gobierno de Rusia llegara de verdad a tener semejante poder, depondría la espada de la guerra y empezaría la lucha contra la naturaleza salvaje, construiría ferrocarriles y puentes, fomentaría la acumulación del capital y *el crecimiento de las ciudades y el progreso de la civilización y la libertad*... La esclavitud que mancha Constantinopla desaparecería en el acto, y el comercio y unas leyes que protegieran la vida y la propiedad» (como se demuestra ahora con el ejemplo de Moldavia y Valaquia) «ocuparían su lugar».

Como prueba de la civilización rusa, y por consiguiente de su derecho a apropiarse de Turquía, el señor Cobden contaba a sus asombrados lectores que el comerciante ruso que poseyera de 10.000 a 15.000 rublos no solo participaba en el comercio exterior, sino que *«estaba exento de castigos corporales y tenía derecho a pasear en un coche de dos caballos»*. ¿Puede extrañarnos, pues, que el emperador de Rusia haya expresado hace poco la convicción de que «Inglaterra, con un Parlamento burgués, no puede hacer una guerra con honra»? Tan hondamente convencido estaba en 1836 el señor Cobden de la «maldad de los escritores y oradores públicos» que se atrevían a censurar al soberano de todas las Rusias, que terminaba su folleto con esta pregunta:

> «¿Y quiénes y qué son esos escritores y oradores? ¿Hasta cuándo se permitirá a unos charlatanes políticos encender impunemente los ánimos de toda una nación y trastornarle el juicio?».

Suponemos que esos «escritores y oradores públicos» que poseen de 10.000 a 15.000 rublos pueden pasear en un coche de dos caballos y están por lo menos exentos de «castigos *corporales*». Hasta ahora, unos han considerado la manía rusófila del señor Cobden como una de las numerosas ocurrencias extravagantes con que suele ir de puerta en puerta, y otros como el resultado inevitable de su doctrina de la paz. Pero hace poco alguien que con razón se llama a sí mismo «el caballo literario o, si queréis, el asno literario» de la difunta Liga contra las Leyes de Cereales[^10] ha contado al público que el señor Cobden, antes de escribir su primer folleto, «había viajado a Rusia de 1834 a 1835, con buen éxito, por sus propios negocios», y que en 1836 «su corazón, como su percal, estaban en Rusia»; su enojo «contra los escritores, oradores, autores y críticos ingleses» se debía, pues, a que criticaban a su nuevo cliente, Nicolás de Rusia.

Como la Cámara de los Comunes volverá a reunirse dentro de pocos días, parece oportuno dar en forma resumida un cuadro estadístico de la representación británica:

|  | Escaños |  | Porcentaje |
|---|---|---|---|
| Parientes de pares | 103 | } | 17,0 |
| Pares irlandeses | 61 |
| Pequeña nobleza terrateniente | 266 |  | 41,3 |
| Literatos y científicos | 20 |  | 3,0 |
| Ejército y marina | 30 |  | 4,6 |
| Representantes de los intereses comerciales y financieros | 109 |  | 17,1 |
| Juristas | 107 |  | 17,0 |
| Representantes de los intereses obreros | ninguno |  | - |
| Total de escaños ocupados | 641 |  |  |

Los pares *irlandeses* de la Cámara de los Comunes[^11] son: el vizconde Palmerston, por Tiverton; el vizconde Barrington, por Berkshire; el conde Annesley, por Grimsby; el vizconde Monck, por Portsmouth; el vizconde Galway, por Retford, y lord Hotham, por Yorkshire oriental. Los literatos y científicos son: Benjamin Disraeli, por Buckinghamshire; Thomas Macaulay, el historiador, por Edimburgo; MacGregor, el estadístico del comercio, por Glasgow; William Stirling, autor de *Annals of the Artists of Spain*, etc., por Perthshire; William Gladstone, autor de *The State in its Relations with the Church* y de otras obras, por la Universidad de Oxford; el doctor Austen H. Layard, autor de *Nineveh and its Remains*, etc., por Aylesbury; James Wilson, director del *Economist*, por Westbury; sir William Molesworth, editor de las obras de Hobbes, etc., por Southwark; sir E. L. Bulwer-Lytton, poeta, dramaturgo y novelista, por Hertfordshire; William Johnson Fox, escritor de la Liga contra las Leyes de Cereales, por Oldham; W. A. Mackinnon, autor de una (muy pobre) *History of Civilisation*, etc., por Rye; R. Monckton Milnes, autor de *Memorials of Travel*, etc., y Benjamin Oliveira, autor de un *Tour in the East*, ambos por Pontefract; Edward Miall, autor de diversos trabajos teológicos y políticos, por Rochdale; William Mure, autor de una *History of Grecian Literature*, por Renfrewshire, en Escocia; W. P. Urquhart, autor de *The Life of Francisco Sforza*, por el condado de Westmeath, en Irlanda; Robert Stephenson, el famoso ingeniero de ferrocarriles, por Whitby; William Michell, médico, por Bodmin; John Brady, cirujano, por Leitrim. Si también puede incluirse a lord John Russell en la categoría de los escritores, no me atrevo a decidirlo.

Hay por lo menos 100 escaños cuyos representantes eligen nominalmente los distritos, pero que en realidad nombran duques, condes, marqueses, damas y otras personas que sacan capital político de su influencia local. Por ejemplo, el marqués de Westminster dispone de dos escaños por Chester, una ciudad de 2.524 electores; el duque de Norfolk, de un escaño por Arundel; el duque de Sutherland, de dos escaños por Newcastle-under-Lyme; el marqués de Lansdowne, de un escaño por Calne; el conde Fitzwilliam, de dos escaños por Malton; el duque de Richmond, de dos escaños por Chichester; miss Pierse, de un escaño por Northallerton, etc.

La desproporción entre el número de electores, por un lado, y de representantes elegidos, por otro, en comparación con la población total puede mostrarse con unos pocos ejemplos:

La población total de Berkshire es de 170.065 habitantes y el número de electores, de 7.980. Elige nueve representantes a la Cámara, mientras que Leicestershire, con una población total de 230.308 habitantes y 13.081 electores, solo dispone de seis escaños; Lincolnshire, con una población de 407.222 habitantes y 24.782 electores, dispone de trece escaños en la Cámara, y Middlesex, en cambio, con una población total de 1.886.576 habitantes y 113.490 electores, solo de catorce miembros del Parlamento. Lancashire, con una población de 2.031.236 habitantes, solo tiene 81.786 electores, pero dispone de veintiséis escaños en la Cámara, mientras que Buckinghamshire, con una población total de 163.723 habitantes y 8.125 electores, está representado por once miembros. Sussex, con una población total de 336.844 habitantes y 18.054 electores, elige dieciocho miembros, y Staffordshire, en cambio, con una población de 608.716 habitantes y 29.607 electores, solo diecisiete.

La proporción entre el electorado y la población es la siguiente:

En Inglaterra, un elector de los condados representa a 20,7 habitantes del condado.

En Gales, un elector de los condados representa a 20 habitantes del condado.

En Escocia, un elector de los condados representa a 34,4 habitantes del condado.

En Inglaterra, un elector de los burgos representa a 18 personas de la población urbana.

En Gales, un elector de los burgos representa a 24,4 personas de la población urbana.

En Escocia, un elector de los burgos representa a 23,3 personas de la población urbana.

Los datos de Irlanda no son tan completos como los de Inglaterra y Escocia; pero los siguientes pueden tomarse como valores aproximados para el mismo periodo, 1851-1852.

El elector de un condado irlandés representa a 36 habitantes del condado.

El elector de un burgo irlandés representa a 23 personas de la población urbana.

Sobre la mala situación general de los mercados europeos de grano puede informarse lo siguiente: en Francia, el déficit de grano no es de diez millones de hectolitros, como afirma el *Moniteur* para calmar la inquietud, sino que pasa con mucho de veinte millones, es decir, más de ocho millones de *quarters* de medida inglesa,[^12] y el déficit de patatas no es inferior a una cuarta parte de la media de los últimos cinco años, mientras que el de vino, aceite y castañas es todavía mayor. En Bélgica y Holanda, el déficit en la producción de grano es de unos cuatro millones de hectolitros; en las provincias renanas, en Prusia y en Suiza, según un cálculo prudente, de más de diez millones de hectolitros. Los déficits de Italia, como se sabe, se calculan muy altos, pero es sumamente difícil determinarlos siquiera de modo aproximado. Sin embargo, el cálculo más bajo da diez millones de hectolitros de grano; en todos los grandes distritos cerealistas de Europa occidental resulta, pues, un déficit de no menos de cuarenta y cuatro millones de hectolitros (diecisiete millones de *quarters*). El déficit de Inglaterra, como se sabe, pasa de cinco millones de *quarters* de grano, y cálculos muy dignos de crédito dan esa cifra solo para el déficit de trigo. Resulta, pues, solo para Europa occidental, un déficit peligroso en la última cosecha de no menos de veintidós millones de *quarters*, sin contar todavía la fuerte merma de calidad y el déficit de otros cereales, ni la enfermedad de la patata, que hace estragos por todas partes: un déficit que, convertido en grano, equivale por lo menos a cinco millones de *quarters* de trigo, o en total a un déficit de veintisiete millones de *quarters* de grano.

Sobre las perspectivas de suministros de los mercados extranjeros, una fuente muy competente en cuestiones comerciales declara:

> «En Polonia las cosechas han sido muy escasas; en Rusia, del todo insuficientes, como muestran los altos precios que se pedían por el grano en los puertos del Báltico antes incluso de que se conocieran nuestras malas cosechas. Y aunque en las provincias del Danubio no ha habido mala cosecha, las existencias se han reducido allí considerablemente, como en Odesa, por las enormes exportaciones a los países del Mediterráneo y a Francia. América, por su parte, no puede suministrar dos millones de *quarters*. Todos los barcos del mundo no bastan para suministros tan grandes que pudieran cubrir, ni de lejos ni siquiera en parte, el déficit que hoy se conoce en toda Inglaterra».

*Karl Marx*

[^1]: Anders Sandøe Ørsted (1778-1860), jurista, jefe del gobierno danés en 1853-1854.

[^2]: El conde Karl Robert Nesselrode (1780-1862), canciller y ministro de Asuntos Exteriores de Rusia.

[^3]: Por el tratado de 1853 con el gran ducado de Oldemburgo, Prusia adquirió en el Jade un territorio para construir un puerto de guerra, el futuro Wilhelmshaven.

[^4]: La sede del mando del ejército británico, en Whitehall.

[^5]: En inglés en el original: «cierre patronal».

[^6]: Los autores del golpe de Estado de Luis Bonaparte del 2 de diciembre de 1851.

[^7]: El apresamiento del *Vixen*, goleta británica que llevaba sal a la costa circasiana, por un buque de guerra ruso en noviembre de 1836.

[^8]: *The Portfolio*, colección de documentos diplomáticos, en buena parte rusos, publicada por David Urquhart en Londres a partir de 1835.

[^9]: «Rusia. Un remedio contra la rusofobia. Por un fabricante de Manchester» (1836).

[^10]: La Liga contra las Leyes de Cereales (Anti-Corn Law League), fundada en 1838 por los fabricantes Cobden y Bright, que logró en 1846 la derogación de los aranceles sobre el grano.

[^11]: Los pares irlandeses que no figuraban entre los veintiocho elegidos para representarlos en la Cámara de los Lores podían ser diputados en la de los Comunes por circunscripciones de Gran Bretaña.

[^12]: Medida inglesa de capacidad para el grano, de unos 290 litros.
