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Title: Las operaciones de las flotas aliadas — La situación en los Principados del Danubio — España — El comercio exterior de Inglaterra (1854)
Description: Crónica londinense de Marx para el New-York Daily Tribune: la partida de la expedición de Crimea, Bomarsund como entretenimiento de la flota, la negativa de la milicia moldava a servir a los rusos, el Economist contra la democracia norteamericana y las cifras de la exportación británica desde 1831, que desmienten las virtudes milagrosas del librecambio.
Author: Karl Marx
Date: 1854-09-15
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1854%20Las%20operaciones%20de%20las%20flotas%20aliadas%20-%20La%20situaci%C3%B3n%20en%20los%20Principados%20del%20Danubio%20-%20Espa%C3%B1a%20-%20El%20comercio%20exterior%20de%20Inglaterra
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*Escrito en inglés por Karl Marx en Londres el 15 de septiembre de 1854 y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 4198, del 2 de octubre de 1854. El original inglés solo se conserva en fuentes libres en versión abreviada (en* The Eastern Question *(Londres, 1897, ed. de Eleanor Marx Aveling y Edward Aveling), pp. 468-473, sin las partes sobre el telégrafo escandinavo, España y el comercio exterior y con resúmenes entre corchetes): se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 498-506), sin su aparato editorial, cotejada con ese texto inglés, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1854%20Die%20Operationen%20der%20vereinigten%20Flotten%20-%20Die%20Lage%20in%20den%20Donauf%C3%BCrstent%C3%BCmern%20-%20Spanien%20-%20Englands%20Au%C3%9Fenhandel).*

Londres, viernes 15 de septiembre de 1854

En el *Moniteur* de ayer leemos el siguiente despacho telegráfico:

> «*Therapia*,[^1] 7 de septiembre. Los franceses y los turcos salieron de Varna el día 5. La flota inglesa debía unirse a ellos en la isla de las Serpientes. El tiempo es excelente».

El retraso en la partida de esta primera parte del ejército expedicionario lo causaron los violentos temporales que azotaron el Bósforo hasta el 27 de agosto. Cuando el 27 el viento roló al nordeste, la flota de transporte pudo salir de Constantinopla rumbo al mar Negro. La isla de las Serpientes (Ilade Adessi) es un islote rocoso, casi frente a la desembocadura del Danubio, a cierta distancia de la costa de Besarabia. No mide más de tres millas inglesas de contorno. Como la partida no tuvo lugar antes del día 5, el desembarco de las tropas no puede haberse producido antes del 9 de septiembre.

En un artículo publicado por el *Moniteur*, en el que se examinan las perspectivas de la expedición, aparece un pasaje curioso.

> «Si», dice el *Moniteur*, «si el número de las tropas rusas estacionadas en Crimea resultara más considerable de lo que nos hicieron creer informes anteriores, si las fuerzas de Sebastopol ofrecieran una *resistencia más tenaz*, si la estación nos pusiera obstáculos, si, por último, se lograra reforzar Crimea con un ejército ruso considerable, lo pagaremos esta vez con un simple reembarco, y el ataque a Sebastopol se reanudaría en primavera».

En una palabra: si esa «poderosa armada con su destrucción mil veces eficaz» tropezara con alguna dificultad seria, volverá a toda prisa al Bósforo. En todo caso, no será culpa suya si no surgen tales dificultades, pues el zar estaba debidamente informado de esta expedición desde hacía meses y se la había aplazado hasta los últimos días de la buena estación. Qué confianza tienen los marineros franceses en su comandante puede juzgarse por el siguiente extracto de una carta de Constantinopla publicada por la *Augsburger Zeitung*:

> «En la flota a Saint-Arnaud se le llama generalmente Florival, el nombre con el que debutó en el Ambigu-Comique de París».[^2]

Según las últimas noticias de Hamburgo y de Copenhague, parte de la flota de guerra francesa y transportes con soldados han pasado el Belt de regreso a Francia. Un periódico bonapartista, el *Constitutionnel*, da explicaciones sobre el asunto de Bomarsund:

> «Su Majestad el emperador Napoleón III *no deseaba* que la abnegación de la flota se viera privada de la *recompensa* que se ha ganado tras una navegación tan larga y penosa por el Báltico».

El bombardeo de Bomarsund se hizo, pues, solo para diversión de la flota, y fue una concesión a la impaciencia y al aburrimiento de los oficiales. Estas dos lacónicas alusiones del *Moniteur* y del *Constitutionnel* caracterizan la guerra mejor que todos los jactanciosos editoriales de la prensa ministerial de Inglaterra.

El zar ha ordenado detener a todos los ingenieros encargados de construir los fuertes de Bomarsund. Serán llevados ante los tribunales. Una de las acusaciones que se les hacen es que la fortificación tenía que hacerse enteramente con bloques de granito puro, mientras que, tras su caída, se ha visto que el interior de los muros estaba simplemente relleno de arena y piedras toscas. Los comandantes de todas las fortalezas a lo largo del golfo de Finlandia han recibido de San Petersburgo la orden de examinar sus fuertes hasta el último detalle y de informar de ello sin demora. Se ha comprobado ahora que el fuerte de Gustavsvärn, en Hangöudd, lo volaron los propios rusos en el momento en que Baraguey d’Hilliers[^3] y el general Jones aparecieron ante él en su expedición de reconocimiento. Los rusos temían un ataque contra Åbo y destruyeron el fuerte para disponer de las tropas del fuerte Gustavsvärn para la defensa de aquella ciudad.

Ya que estoy en el Báltico, puedo dar cabida aquí también a la siguiente noticia del *Aftonbladet*:

> «Un corresponsal de Copenhague informa con certeza de que el 16 de agosto el Gobierno danés autorizó al señor T. P. Shaffner[^4] a establecer una línea telegráfica eléctrica que irá de Norteamérica a Copenhague pasando por Groenlandia, Islandia, las Feroe y Noruega. El 26 se abrió una línea de Estocolmo a Malmö. La longitud de esta línea es de 68.670 yardas».

Algunos periódicos de Londres traen hoy noticias telegráficas de una victoria obtenida por Shamil[^5] en algún lugar cerca de Tiflis. Los periódicos franceses y alemanes no mencionan el hecho. El 4 de septiembre los turcos cruzaron el Danubio cerca de Măcin y ocuparon la isla situada entre esa fortaleza y Brăila. Gran parte de la flotilla turca del Danubio ha fondeado también ante Măcin. La ocupación de Brăila por los turcos debía producirse el día 5 del corriente. Obsérvese la proclama del general Krusenstern,[^6] fijada el 30 de agosto en los muros de Odesa, que advierte a los habitantes, bajo graves penas, que no se opongan a que se incendie la ciudad si las tropas lo consideran necesario para la defensa del país. Los rusos han dado también la orden, en todos los distritos de Besarabia, de quemar ciudades y aldeas al acercarse el enemigo. La orden es tanto más ridícula cuanto que los rusos saben muy bien que los rumanos de Besarabia no lamentarían su retirada más que los rumanos de Valaquia y de Moldavia.

He descrito las circunstancias en que se incorporó la milicia valaca y moldava al servicio militar ruso. Por los periódicos ingleses de hoy pueden conocerse detalles del altercado que tuvo lugar el 28 de agosto entre el señor Von Budberg y los oficiales de la milicia rumana y que acabó con que el capitán Phillippesco le dijo en la cara al general ruso que los valacos solo reconocerían al sultán como su soberano. Naturalmente, fue arrestado junto con dos compañeros oficiales que se habían permitido declaraciones parecidas. La siguiente relación de los sucesos del 29 de agosto, día en que la campaña rusa en los Principados llegó a tan glorioso final, procede de *La Presse* de París de hoy:

> «La detención del capitán Phillippesco y de otros dos oficiales que se habían atrevido a desafiar las prescripciones del general Budberg ha provocado gran indignación en las filas de la milicia moldava y ha aumentado su repugnancia a servir en el ejército ruso. El 29, poco antes de la hora fijada para el desfile, el hetmán Mavrocordato fue al cuartel de caballería, situado frente al palacio de la administración. Para su gran consternación, lo encontró completamente vacío. Los soldados, en lugar de ensillar sus caballos para el desfile, habían preferido huir de las cuadras dejando atrás sus armas y sus equipajes. El desdichado hetmán corrió al cuartel de artillería y allí se llevó una nueva sorpresa: los cañones estaban en su sitio en el patio, pero los hombres habían desaparecido. Mavrocordato, en su desesperación, se veía ya camino de Siberia. Pero consiguió reunir a unos 30 hombres. Temblando de rabia y de miedo, les ordenó enganchar los caballos a los cañones y marchar al campo del desfile. “Aunque nos lleven a la fuerza”, gritaron, “no aceptamos órdenes de los rusos”. Y con estas palabras cerraron las puertas del cuartel. En ese momento retumbaron los tambores en la plaza. Era toda la división de Osten-Sacken, compuesta de doce batallones, un regimiento de dragones y tres batallones de artillería, que, tras cortar las comunicaciones, se formaba en la plaza y bloqueaba tanto el palacio de la administración como el cuartel de la caballería moldava. Sesenta jinetes moldavos a los que se había hecho volver fueron formados ante el cuartel. Frente a ellos había 12.000 rusos: infantería, caballería y artillería. Llegó Osten-Sacken, seguido del general Budberg y de un numeroso estado mayor. Las tropas moscovitas se desplegaron en columnas y desfilaron ante sus generales con la bayoneta calada y gritos de hurra. Luego formaron en cuadros a 150 yardas de los jinetes moldavos. Recibieron la orden de cargar. Los soldados rusos la cumplieron después de santiguarse. Se apuntó a los sesenta jinetes. Hecho esto, Osten-Sacken avanzó con su estado mayor hacia el pequeño grupo de milicianos moldavos y les exigió que siguieran a su ejército, amenazándolos con hacerlos fusilar a todos si se negaban. Siguen minutos de silencio. Una viva agitación se apodera de la multitud reunida en la plaza. Luego uno de los moldavos da un paso al frente y se dirige en tono tranquilo al general ruso: “Somos soldados moldavos, y nuestro deber es defender a nuestro país, no combatir por los extranjeros. Haga usted con nosotros lo que quiera. No marcharemos con ustedes”. “Aunque nos maten, no marcharemos con ustedes”, repiten a una voz los sesenta soldados. Al oír su audaz respuesta, Osten-Sacken les ordenó desmontar y deponer las armas, como para una ejecución inmediata. Obedecen, dispuestos a morir. En ese mismo momento los rodean miles de soldados, se lanzan sobre ellos y los hacen prisioneros. Realizada esta gran hazaña de armas, los moscovitas avanzan sobre el cuartel de la artillería moldava, donde los treinta hombres siguen manteniendo cerradas las puertas. Los soldados derriban las puertas y entran; hay lucha, y también los artilleros, abrumados por el número, son hechos prisioneros. Se los llevan a toda prisa entre insultos y amenazas de muerte. Pero ellos no responden. Solo uno, un joven alférez de 22 años, con los ojos encendidos de furia, se dirige al general Wrangel y grita, descubriéndose el pecho: “¡Aquí está mi pecho, atraviéselo con sus balas si se atreve!”. El general no se atrevió. El alférez y sus camaradas desarmados fueron conducidos, entre dos filas de bayonetas, al campamento de Osten-Sacken, fuera de las puertas de Iași. Nadie sabe qué ha sido de ellos. De los tres oficiales detenidos la víspera, se teme en general que hayan sido fusilados. Esa misma tarde los rusos cercaron el lugar donde estaba alojado el regimiento de infantería moldava. Pero solo encontraron a 150 hombres; los demás habían escapado. La población de Iași lanzaba sonoras maldiciones contra sus protectores. Sesenta jinetes, treinta artilleros y ciento cincuenta infantes fueron apresados y desarmados por 12.000 rusos con tres baterías. Es la única victoria cuyos laureles se llevan los rusos de su campaña en los Principados».

En un artículo anterior mencioné la orden de Omer Bajá de impedir la publicación del manifiesto austriaco del general Hess. Ahora sabemos por qué se dio esa orden: porque dicha proclama invitaba a las autoridades valacas a dirigirse en todos los asuntos exclusivamente al comandante austriaco. Omer Bajá hizo saber al general Hess que haría mejor en abstenerse de inmiscuirse en la administración civil de Valaquia, que era de su competencia (la de Omer Bajá). Como con su proclama solo quería tantear hasta dónde podía llegar, el general Hess se disculpó por el pasaje objetado. Para convencer a Omer Bajá de que todo había sido un error, le envió el texto original alemán, en el que solo se invitaba a las autoridades valacas a dirigirse a su ayudante en las cuestiones que afectaran a las tropas austriacas. El general austriaco Popović, que el 3 de septiembre había entrado en Bucarest con la vanguardia austriaca y había empezado en el acto a hacer el papel de Haynau,[^7] fue igualmente frenado por Omer Bajá. Lo bien recibida que es la ocupación austriaca por los valacos en general puede verse por un extracto del *Daily News* de hoy:

> «Muchas aldeas del camino por el que avanzaban los austriacos han sido abandonadas por sus habitantes, que se han llevado todos sus bienes terrenales por miedo a que los obligaran a suministrar víveres o medios de transporte a cambio de papel moneda, cuyo valor real es exactamente la mitad de su valor nominal. En consecuencia, el pan para las tropas austriacas tiene que traerse de Bucarest, a veinte o incluso treinta millas de distancia».

El sobrio *Economist*, sin duda a causa de las infamias cometidas en los Principados —*consecuencias de la diplomacia inglesa*—, aludiendo a algunos errores comparativamente muy leves de la diplomacia norteamericana en Europa, traza la siguiente línea divisoria entre la diplomacia inglesa y la norteamericana:

> «No dudamos de que en América, igual que aquí, hay bastantes personas de sentimientos nobles, con un fuerte sentido del decoro y una idea clara de lo que se debe a los demás. La diferencia entre nosotros, y la desgracia de nuestros primos, es que al otro lado del Atlántico tales personas ni eligen el gobierno, ni dan el tono a la nación, *ni dirigen el lenguaje de la prensa*. Entre nosotros, las personas cultas y *las clases altas* tienen el poder en sus manos. En los Estados Unidos gobierna la masa; es la plebe la que usurpa el nombre y el título de la nación; es ella la que dicta lo que se ha de hacer o decir; es ella la que elige el gobierno y a la que el gobierno tiene que servir; es ella la que sostiene a la prensa y a la que la prensa tiene que contentar; en suma, es para ella para quien hay que obrar y escribir».

Así habla el criado de los especuladores de la Bolsa inglesa, como si la diplomacia inglesa no fuera sinónimo de infamia, como si los «gentlemen» nombrados por el señor Wilson,[^8] director del *Economist*, y por el señor Gladstone, su superior, no hubieran sido declarados culpables ante el Parlamento como estafadores, jugadores y ladrones.

Las noticias de España son escasas. El día 8 del corriente se disolvió definitivamente la junta consultiva de Madrid. La junta de Sevilla solo se disolvió tras una dura protesta contra el rumbo reaccionario del Gobierno central. Los demócratas de Cataluña han publicado un manifiesto contra el general Prim,[^9] que desde Turquía había declarado su conformidad con el actual Gobierno para no quedar excluido del reparto del botín. Se ganó el odio de los catalanes con el sitio del castillo de Figueras en 1843, tristemente famoso por las horribles crueldades que cometió en él por pura rabia ante la valerosa defensa de la fortaleza por una fuerza relativamente pequeña al mando de Ametller.[^10] A este Prim se le llamaba entonces «un hombre ridículamente vanidoso, al que han trastornado la cabeza los éxitos casuales y el nombramiento de conde y teniente general».

En *La Época* leemos que el día 7 hubo un combate cerca de Aranjuez entre la Milicia Nacional y una partida de la que no se sabe si estaba formada por carlistas o por republicanos. Como el éxito de la reacción parece rápido y seguro, los periódicos contrarrevolucionarios no dejan de expresar su temor de que las cosas no estén todavía decididas en España.

De los informes sobre navegación y comercio que se acaban de publicar tomo la siguiente relación:

*Valor total declarado* de la *exportación  
de productos y manufacturas británicos e irlandeses  
en los años 1831, 1842 y 1853:*[^11]

|  | 1831 | 1842 | 1853 |
|---|---|---|---|
| PAÍSES EXTRANJEROS: | £ | £ | £ |
| Rusia, puertos del Norte y del mar Negro | 1.195.565 | 1.885.953 | 1.228.405 |
| Suecia y Noruega | 115.707 | 334.017 | 556.183 |
| Dinamarca | 92.294 | 194.304 | 569.733 |
| Prusia | 192.816 | 376.651 | 579.588 |
| Hannover y ciudades hanseáticas | 3.642.952 | 6.202.700 | 7.565.493 |
| Holanda | 2.082.536 | 3.573.362 | 4.452.955 |
| Bélgica |  | 1.099.490 | 1.371.817 |
| Francia | 602.688 | 3.193.939 | 2.636.330 |
| Portugal | 975.991 | 947.855 | 1.210.411 |
| Azores y Madeira | 80.698 | 64.909 | 124.971 |
| España y Baleares | 597.848 | 322.614 | 1.360.719 |
| Canarias | 33.282 | 54.554 | 107.638 |
| Italia: |  |  |  |
| — Estados sardos | 2.490.376 | 2.494.197 | 1.112.447 |
| — Gran Ducado de Toscana |  |  | 639.794 |
| — Estados Pontificios |  |  | 207.491 |
| — Nápoles y Sicilia |  |  | 639.544 |
| — Territorios austriacos |  |  | 637.353 |
| Grecia | 899.100 | 1.489.826 | 135.315 |
| Turquía |  |  | 2.029.305 |
| Valaquia y Moldavia |  |  | 179.510 |
| Siria y Palestina | … | 375.551 | 306.580 |
| Egipto | 122.832 | 221.003 | 787.111 |
| Marruecos | 426 | 41.952 | 75.257 |
| Posesiones francesas de Senegambia |  |  | 1.725 |
| Costa occidental de África | 234.768 | 459.685 | 617.764 |
| Java y Sumatra | 285.296 | 306.132 | 558.212 |
| Filipinas | 39.513 | 47.019 | 386.552 |
| China | 519.443 | 969.381 | 1.373.689 |
| Cuba | 663.531 | 711.938 | 1.124.864 |
| Haití | 376.103 | 141.896 | 133.804 |
| Estados Unidos y California | 9.053.583 | 3.535.381 | 23.658.427 |
| México | 728.858 | 374.969 | 791.940 |
| Nueva Granada | 248.250 | 231.711 | 450.804 |
| Venezuela |  |  | 248.190 |
| Brasil | 1.238.371 | 1.756.805 | 3.186.407 |
| Uruguay | 339.870 | 969.791 | 529.883 |
| Buenos Aires |  |  | 551.035 |
| Chile | 651.617 | 950.466 | 1.264.942 |
| Perú | 409.003 | 684.313 | 1.246.730 |
| Otros países | 215 | 7.223 | 912.662 |
| Exportación total a países extranjeros | 26.909.432 | 34.119.587 | 65.551.579 |
| POSESIONES BRITÁNICAS: |  |  |  |
| Islas del Canal | 324.634 | 364.350 | 470.107 |
| Gibraltar | 367.285 | 937.719 | 670.840 |
| Malta | 134.519 | 289.304 | 297.906 |
| Islas Jónicas | 50.883 | 83.600 | 116.567 |
| África del Sur | 257.245 | 369.076 | 1.212.630 |
| Mauricio | 148.475 | 244.922 | 385.879 |
| Indias Orientales | 3.857.969 | 5.169.888 | 8.185.695 |
| Hong Kong | … | … | 357.908 |
| Australia | 403.223 | 998.952 | 14.513.700 |
| Colonias de Norteamérica | 2.089.327 | 2.333.525 | 4.898.544 |
| Indias Occidentales | 2.581.949 | 2.591.425 | 1.906.639 |
| Otras posesiones | 39.431 | 18.675 | 347.787 |
| Exportación total a posesiones británicas | 10.254.940 | 13.261.436 | 33.382.202 |
| Exportación total a posesiones británicas y al extranjero | 37.164.372 | 47.381.023 | 98.933.781 |

El *Economist* escoge el año 1842 para exponer las ventajas del librecambio desde entonces, y olvida con su habitual candor que 1842 fue un año de depresión comercial y 1853 un año de máxima prosperidad. Si el progreso de la exportación inglesa se debiera a la virtud milagrosa del librecambio, se habría demostrado mejor comparando las exportaciones a países que mantienen un sistema estrictamente proteccionista, como, por ejemplo, Rusia y Francia, el primero de los cuales es además el país del que más han aumentado las importaciones y el que más ha estado sometido a la influencia del librecambio inglés. Ahora resulta que la exportación a estos dos países ha disminuido.

| En 1853 la exportación a Rusia fue de | 1.106.767 libras esterlinas |
|---|---|
| en 1831, en cambio, de | 1.195.565 libras esterlinas |
| En 1853 la exportación a Francia fue de | 2.636.330 libras esterlinas |
| en 1842, en cambio, de | 3.193.939 libras esterlinas |

El valor total de la exportación británica en los siete meses que terminan el 5 de agosto de 1854, comparado con los meses correspondientes de 1853, muestra un aumento debido a la subida de los precios de los metales; pero en los demás productos principales de la industria británica se observa un claro descenso, como demuestra la tabla siguiente:

|  | 1853 | 1854 |
|---|---|---|
| Tejidos de lino | 2.650.150 libras | 2.456.953 libras |
| Hilo de lino | 646.578 libras | 581.752 libras |
| Tejidos de seda | 965.345 libras | 834.275 libras |
| Hilo de seda | 132.689 libras | 120.890 libras |
| Tejidos de lana | 3.741.261 libras | 3.731.453 libras |
| Tejidos de algodón | 15.515.224 libras | 14.762.981 libras |
| Hilo de algodón | 3.897.080 libras | 3.838.393 libras |

El descenso en el algodón resulta tanto más sorprendente cuanto que la cantidad exportada aumentó, mientras que el precio obtenido disminuyó. En 1854 se exportaron 981.994.130 yardas de tejidos de algodón, sin contar encajes y tules, mientras que en 1853 solo se exportaron 969.293.663 yardas.

*Karl Marx*

[^1]: Tarabya, en la orilla europea del Bósforo, residencia de verano de las embajadas.
[^2]: Teatro de bulevar de París.
[^3]: Achille Baraguey d’Hilliers (1795-1878), general francés, jefe del cuerpo expedicionario francés en el Báltico.
[^4]: Taliaferro Preston Shaffner (1818-1881), abogado y empresario telegráfico norteamericano, promotor de una línea telegráfica entre América y Europa por el Atlántico norte.
[^5]: Shamil (1797-1871), imán de Daguestán y Chechenia, jefe de la resistencia de los montañeses del Cáucaso contra Rusia.
[^6]: General ruso al mando en Odesa.
[^7]: Julius von Haynau (1786-1853), general austriaco tristemente célebre por la crueldad de la represión en Italia y en Hungría en 1848-1849.
[^8]: James Wilson (1805-1860), fundador y director del *Economist*, secretario financiero del Tesoro en el gabinete de Aberdeen, del que era ministro de Hacienda William Ewart Gladstone (1809-1898).
[^9]: Juan Prim (1814-1870), general progresista; en 1854 estaba en Turquía como observador militar de la guerra.
[^10]: Narciso Ametller, militar y político republicano catalán, defendió el castillo de Figueras contra las tropas del Gobierno de octubre de 1843 a enero de 1844, durante la insurrección centralista.
[^11]: En la tabla, la cifra de Holanda de 1831 incluye a Bélgica; las de los Estados sardos de 1831 y 1842 incluyen toda Italia; las de Grecia de 1831 y 1842 incluyen Turquía, Valaquia y Moldavia; las de Nueva Granada de 1831 y 1842, Venezuela, y las de Uruguay de 1831 y 1842, Buenos Aires. En las sumas de 1831 y 1842 de la exportación a países extranjeros y en la de Hong Kong se han corregido los separadores de miles, mal colocados en la versión alemana de la MEW (2.6909.432, 3.4119.587, 357908).
