---
Title: Las operaciones militares en Oriente — Las finanzas austriacas y francesas — La fortificación de Constantinopla (1854)
Description: Crónica de Marx para el New-York Daily Tribune sobre los combates de Asia, el hundimiento del Rostislav en Sinope, la batalla de Cetate y sus efectos en Serbia, los apuros financieros de Austria y del Bonaparte que saquea el Banco de Francia, y el proyecto de fortificar Constantinopla.
Author: Karl Marx
Date: 1854-01-20
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1854%20Las%20operaciones%20militares%20en%20Oriente%20-%20Las%20finanzas%20austriacas%20y%20francesas%20-%20La%20fortificaci%C3%B3n%20de%20Constantinopla
---


*Escrito en inglés por Karl Marx en Londres el 20 de enero de 1854 para el* New-York Daily Tribune*, que lo publicó en su número 3997, del 8 de febrero de 1854. El original inglés completo no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 31-36), sin su aparato editorial, cotejada con el texto inglés de* The Eastern Question *(Londres, 1897), que omite los párrafos sobre las finanzas austriacas y francesas, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1854%20Die%20Kriegshandlungen%20im%20Orient%20-%20Die%20%C3%B6sterreichischen%20und%20franz%C3%B6sischen%20Finanzen%20-%20Die%20Befestigung%20Konstantinopels).*

Londres, viernes 20 de enero de 1854

El último correo nos ha traído algunas noticias complementarias sobre los recientes sucesos militares en Asia. Al parecer, los turcos se han visto obligados a evacuar por completo la parte rusa de Armenia, pero no se conoce el resultado exacto de los combates que provocaron su retirada. Los turcos habían avanzado por el camino directo de Ardahan a Ajaltsije, mientras que otro destacamento había tomado el camino más al sur, de Kars por Alexandropol (en georgiano, Gumri), hacia Tiflis. Ambos grupos parecen haber tropezado con los rusos. Según los partes rusos, los turcos fueron derrotados en las dos líneas de avance y perdieron unos 40 cañones. Partes oficiales turcos no tenemos; pero en la correspondencia privada se explica la retirada por la necesidad de tomar los cuarteles de invierno.

Lo único seguro, en todo caso, es que los turcos han evacuado el territorio ruso salvo el fuerte de San Nicolás,[^1] que los rusos los persiguieron y que su vanguardia se aventuró incluso hasta una milla de Kars, donde fue rechazada. Sabemos además que el ejército turco de Anatolia, que se recluta en las provincias asiáticas, baluarte de la vieja barbarie musulmana, y tiene en sus filas gran número de tropas irregulares —soldados de ocasión poco de fiar, aunque en general valientes, aventureros y filibusteros—, que ese ejército de Anatolia, decimos, no admite comparación con el ejército de Rumelia, sólido, disciplinado e instruido, cuyo comandante sabe cuántos y qué hombres tiene a sus órdenes día tras día, y donde los artículos de guerra y los consejos de guerra ponen coto al afán de aventuras por cuenta propia y al saqueo arbitrario. Sabemos que los rusos, a los que al empezar la campaña de Asia les faltaban mucho las tropas, recibieron el refuerzo de 16.000 hombres a las órdenes del teniente general Obruchev II y de un destacamento de cosacos del Don; sabemos que consiguieron mantener a raya a los montañeses y conservar sus comunicaciones tanto a través del Cáucaso, por Vladikavkaz, como por mar con Odesa y Sebastopol.

Si tenemos en cuenta estas circunstancias y consideramos que el comandante turco Abdi Bajá era o un traidor o un necio (entretanto ha sido relevado y puesto bajo arresto en Kars; en su lugar se ha nombrado a Ahmed Bajá), no tiene nada de extraño que los turcos hayan sido derrotados, aunque no cabe duda de que los partes diarios rusos suelen exagerar. Leemos en la *Augsburger Zeitung* que

> «Shamil[^2] hizo a finales de noviembre un intento desesperado de abrirse paso hacia el sur para establecer una comunicación directa con los turcos. La fuerza de sus tropas se calculaba en 10.000 a 16.000 hombres, y se confirma que los múridas, la flor de sus tropas, fueron despedazados».

Esto, sin embargo, necesita todavía confirmación.

¡Por fin ha salido a la luz la verdad sobre el asunto de Sinope! Uno de los mejores tres puentes de la flota rusa, el *Rostislav*, un buque de 120 cañones, fue echado a pique allí por los turcos. Esta pérdida, que hasta ahora se callaba con el cómodo pretexto de que el *Rostislav* no se había hundido durante el combate, sino inmediatamente después, la admiten ahora los rusos, y compensa bien las pérdidas de la flota turca. Si de verdad se hundió un tres puentes, podemos suponer que también los demás buques rusos sufrieron en el combate averías realmente muy serias, de modo que en el fondo la victoria de Sinope habrá debilitado más a la flota rusa que a la turca. En conjunto, parece que los turcos también en el agua luchan como turcos. La fragata de vapor egipcia *Pervas-Bahri*, que la fragata de vapor rusa *Vladímir*, mucho mayor, dejó fuera de combate y apresó tras casi cinco horas de lucha, estaba tan acribillada por los impactos que solo con esfuerzo pudo llevarse a Sebastopol, donde se hundió en seguida. Hasta ahí, pues, el botín de los rusos es nulo, y de hecho, si los rusos no lograron capturar ni un solo trofeo, eso da testimonio tanto de la tenaz resistencia de los turcos como del lamentable estado de la flota rusa tras el combate. Según una noticia, las flotas francesa e inglesa unidas, junto con la primera división de la flota turca, llevan 17.000 turcos a Batum. Si eso es cierto, es tan acto de guerra como si emprendieran un ataque directo contra Sebastopol, y el zar no podrá menos de declarar la guerra en el acto. Inmediatamente antes de que las flotas combinadas entraran en el mar Negro, el zar habría dado orden de retirar todos sus buques de guerra de las aguas del mar Negro a Sebastopol. Una carta de Odesa del 24 de diciembre informa de que

> «el comandante de la flotilla rusa del mar de Azov había enviado a uno de sus ayudantes a Sebastopol para dar parte de lo crítico de su situación. Iban a embarcarse con destino a Sebastopol dos cuerpos de 12.000 hombres cada uno cuando de pronto esa operación de guerra quedó sin efecto por la noticia de la inminente entrada de las flotas combinadas en el mar Negro».

De las últimas noticias telegráficas se desprende que los rusos se proponían emprender el 13 del corriente, día de Año Nuevo ruso,[^3] un ataque general contra las líneas turcas de Kalafat. Ya habían adelantado unos 10.000 hombres, que se atrincheraron en Cetate, aldea situada nueve millas inglesas al norte de Kalafat, pero el general turco les impidió concentrar todas sus fuerzas disponibles: se les adelantó, asaltó los atrincheramientos del enemigo con 15.000 a 18.000 hombres, salió victorioso en una serie de choques sumamente mortíferos los días 6, 7, 8, 9 y 10 del corriente y obligó por último a los rusos a retirarse en dirección a Craiova. Los propios rusos reconocen una pérdida de 1.000 muertos y 4.000 heridos. Según comunica el telégrafo, el general Anrep, «que mandaba a los rusos, así como el general Tuinant, resultaron gravemente heridos».[^4] El 10, según se informa, los turcos, mandados por Selim Bajá (el polaco Zedlinsky), volvieron a *retirarse* a Kalafat. Hasta aquí las noticias telegráficas, hasta ahora la única fuente de información sobre estos sucesos de suma importancia. El parte, que termina con la retirada de los rusos sobre Craiova, por un lado, y de los turcos a Kalafat, por otro, hace sospechar que por ambas partes se han vuelto a cometer grandes errores estratégicos. Circula una noticia según la cual, por orden de Omer Bajá, todo un cuerpo pasó el Danubio entre el Olt y el Jiu[^5] y amenazó así las comunicaciones del cuerpo ruso de Craiova. Pero ¿cómo podían los turcos cruzar el Danubio, lleno de témpanos de hielo flotantes, por otro punto que Kalafat, el único donde se habían preparado para un caso así?

Las derrotas sufridas por los rusos en Kalafat pesan quizá todavía más en el aspecto político que en el militar. Unidas a la entrada de las flotas combinadas en el mar Negro, han eliminado también el último resto de probabilidad de que el zar atienda la humilde súplica de paz que un correo de la conferencia de Viena había llevado a San Petersburgo. Por otra parte, en la vecina Serbia estas derrotas tienen que reforzar de inmediato al partido nacional e intimidar al partido ruso, que últimamente ha levantado la cabeza en Belgrado con asombrosa desfachatez. El príncipe Alejandro[^6] y la masa del pueblo serbio, ciertamente, no se han dejado mover a romper los lazos entre su país y el sultán, aunque al mismo tiempo Serbia se ve inundada por una multitud de agentes rusos que llevan sus intrigas en diversas direcciones; exploran lugares e indagan por personas que se sabía que habían sido adictas a la dinastía desterrada de los Obrenović, hablan a unos del joven príncipe Miguel y a otros de su anciano padre Miloš,[^7] y unas veces alimentan en ellos la esperanza de ensanchar las fronteras de Serbia bajo la protección de Rusia y de formar un nuevo reino de Iliria que reuniría a todos los hombres de habla serbia que se encuentran hoy bajo el dominio de Turquía y de Austria, y otras los amenazan con innumerables ejércitos y con el sometimiento total si se resisten. Saben que el príncipe Miloš, que reside en Viena, es un antiguo protegido de Metternich, mientras que Miguel, su hijo, es una simple criatura de Rusia, y que con su huida de Serbia en 1842 quedó vacante el principado. La derrota rusa en Kalafat librará además a Austria del temor de que un ejército ruso aparezca ante Belgrado y despierte entre los súbditos de Austria que son de su mismo origen y de su misma fe la conciencia de su propia fuerza y de la humillación que sufren bajo el dominio de los alemanes.

De Austria puedo informar *en passant* de que ha renunciado por fin a la esperanza, largo tiempo acariciada, de suscribir un nuevo empréstito. Del estado de su Tesoro puede juzgarse por el expediente al que ha recurrido hace poco su gobierno: ordenar una depreciación del 15 por ciento de su propio papel moneda, maniobra financiera solo comparable a las ocurrencias fraudulentas de los *rois faux monnayeurs*[^8] franceses, que subían el valor de la moneda cuando tenían que pagar y lo bajaban cuando tenían que cobrar. Según los periódicos alemanes, el presupuesto austriaco de 1854 tendrá un déficit de 45.000.000 de florines en el presupuesto ordinario y de 50.000.000 de florines en el extraordinario. Cada vez que llegan a Viena noticias que huelen a guerra, la gente acude en masa a las casas de banca para cambiar papel moneda por monedas de plata.

También Francia, como se sabe, hace gestiones desde hace tiempo para un empréstito de 200.000.000 de francos (8.000.000 de libras esterlinas), pero la carestía de los alimentos, el rendimiento insuficiente de la vendimia y de la producción de seda, el estancamiento general del comercio y la industria, los grandes temores que suscitan los pagos que vencen a finales de febrero y la tendencia a la baja de los fondos públicos y de las acciones de los ferrocarriles: nada de eso ha sido a propósito para facilitar semejante empresa. Bonaparte no pudo encontrar en la Bolsa quien tomara el nuevo empréstito. No quedaba más que el recurso empleado la víspera del golpe de Estado: enviar a Persigny[^9] al Banco de Francia para arrancarle 50.000.000 de francos (10.000.000 de dólares) y depositar a cambio la misma suma en bonos del Tesoro como «garantía». Así se hizo, en efecto, el día de Año Nuevo. La respuesta a este golpe de Estado financiero fue la caída de los fondos públicos al 69 por ciento. Según se informa ahora oficialmente, el gobierno recibirá del Banco de Francia un préstamo de 200 o 300 millones de francos contra bonos del Tesoro. Quien no esté al tanto de lo sucedido el día de Año Nuevo en la sala de recepción del Banco de Francia no podrá entender qué ha llevado al Banco a conceder un préstamo que la Bolsa rechazó.

Las noticias de Persia siguen siendo contradictorias. Según una, el ejército persa marcha sobre Erzurum y Bagdad; según otra, la intriga rusa se frustró por obra del encargado de negocios británico, el señor Thompson, que amenazó con marcharse de Teherán, así como por el peligro de un estallido repentino de la indignación del pueblo persa contra Rusia y por la llegada de una embajada afgana que amenazaba con una invasión afgana del territorio persa si Persia se aliaba con Rusia.

Según informa una correspondencia privada de Constantinopla publicada en la *Patrie*, el Diván ha decidido fortificar Constantinopla por el lado de tierra. Una comisión mixta de oficiales europeos y otomanos habría empezado ya el reconocimiento preparatorio del terreno. La fortificación de Constantinopla cambiaría por completo el carácter de la guerra ruso-turca y sería el golpe más duro asestado nunca a los sueños eternos del pretendido heredero de los emperadores bizantinos.

La prensa alemana desmiente el rumor de que Austria concentra en el Banato un *corps d'armée* que se pondrá a las órdenes del general conde Schlick.[^10]

La *Correspondenz* de Berlín informa de que se ha dado a las autoridades la orden general de estar preparadas para el caso de una movilización de la *Landwehr*.[^11]

San Petersburgo ha propuesto al gabinete de Copenhague que ceda a Rusia la isla de Bornholm.

> «Bornholm podría ser», como observa con razón el *Daily News*, «una Malta o un Gibraltar del Báltico. Está a un día de navegación del Sund y de Copenhague y, por naturaleza, se encuentra a la entrada misma del Báltico».

En una carta de lord Redcliffe al gobernador de Sebastopol en la que le comunica la aparición de las flotas combinadas en el mar Negro, se declara que el único objetivo de esa maniobra es «la protección del *territorio otomano* contra todo ataque o acto hostil», pero no se menciona en absoluto la protección del *pabellón otomano*.

Como todas las noticias llegadas de París, Viena, Berlín, Constantinopla y San Petersburgo apuntan a la probabilidad de una guerra, los precios han bajado en general en todas las Bolsas a ambos lados del canal de la Mancha.

*Karl Marx*

[^1]: El puesto ruso de San Nicolás (Shefketil), en la costa del mar Negro, al norte de Batum, tomado por los turcos en octubre de 1853.

[^2]: Shamil (1797-1871), imán de Daguestán y Chechenia, jefe de la resistencia de los montañeses del Cáucaso contra Rusia. Los múridas eran sus seguidores más fieles, organizados como tropa escogida.

[^3]: El 1 de enero según el calendario juliano, vigente en Rusia, correspondía al 13 de enero del calendario gregoriano.

[^4]: El general Iósif Románovich Anrep, al mando del destacamento ruso de la Pequeña Valaquia. El texto inglés de *The Eastern Question* (Londres, 1897) escribe «Aurep» y «Tuinont».

[^5]: El Aluta y el Schyl del original, afluentes del Danubio por la izquierda en la Pequeña Valaquia. El texto inglés de *The Eastern Question* dice solo que el cuerpo pasó «entre el Aluta y el Schyl».

[^6]: Alejandro Karađorđević (1806-1885), príncipe de Serbia de 1842 a 1858.

[^7]: Miloš Obrenović (1780-1860), príncipe de Serbia de 1815 a 1839, y su hijo Miguel (1823-1868), príncipe de 1839 a 1842.

[^8]: En francés en el original: «reyes falsificadores de moneda», sobrenombre dado a Felipe IV el Hermoso y a otros reyes de Francia que alteraron la ley de la moneda.

[^9]: Victor Fialin, conde (luego duque) de Persigny (1808-1872), confidente de Luis Bonaparte, ministro del Interior en 1852-1854.

[^10]: Franz Heinrich Schlick (1789-1862), general austriaco.

[^11]: La reserva del ejército prusiano.
