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Title: Asuntos parlamentarios y militares (1855)
Description: Correspondencia de Marx y Engels para la Neue Oder-Zeitung: la insolencia de Palmerston en los Comunes y un cálculo de las fuerzas de infantería de Inglaterra, versión alemana de parte de un editorial de Engels para el Tribune.
Author: Karl Marx, Friedrich Engels
Date: 1855-02-20
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20Asuntos%20parlamentarios%20y%20militares
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*Escrito por Karl Marx y Friedrich Engels en Londres el 20 de febrero de 1855 y publicado en la* Neue Oder-Zeitung *(Breslau), núm. 91, del 23 de febrero de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 84-86), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. La segunda parte es una versión alemana, abreviada, de un pasaje del editorial de Engels [«La guerra que se cierne sobre Europa»](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20La%20guerra%20que%20se%20cierne%20sobre%20Europa). Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1855%20Parlamentarisches%20und%20Milit%C3%A4risches).*

*Londres*, 20 de febrero. Aunque la Cámara de los Comunes estuvo reunida ayer desde las 4 de la tarde hasta las 2 de la madrugada y votó unos 7½ millones de libras esterlinas para el ejército de tierra, los debates no ofrecieron ningún interés digno de reseña. Baste, pues, señalar que Palmerston desconcertó a sus adversarios liberales tanto por la trivialidad rebuscada de sus réplicas como por la insolencia provocadoramente confiada con que exponía lo trivial. Mientras declamaba sobre la batalla de Balaklava al estilo del anfiteatro de Astley,[^1] arremetió contra Layard por su «declamación vulgar sobre la aristocracia». No era la aristocracia, dijo, la que estaba metida en el comisariado, en los transportes, en el departamento médico. Olvidó que allí están metidos sus lacayos. Layard subraya con razón que las comisiones inventadas por Palmerston no sirven más que para crear conflictos de competencias en el ejército expedicionario. ¡Cómo!, exclamó Palmerston (estaba otra vez en el lugar de Ricardo II, y el Parlamento en el papel de la turba de Wat Tyler):[^2] ¡vosotros queréis nombrar una comisión parlamentaria que no sirve más que para hacer Libros Azules[^3] y os escandalizáis de mis comisiones, «que han de trabajar»! Palmerston trató al Parlamento con tal altivez que esta vez consideró superfluo incluso hacer sus chistes él mismo. Los tomó prestados de los periódicos ministeriales de la mañana, que los diputados tenían delante, sobre sus mesas. No faltaron ni el «Comité de Salvación Pública» del *Morning Chronicle* ni el *Morning Post* con su mal chiste de transportar a Crimea a los diputados ávidos de inquisiciones y dejarlos allí. Solo a un Parlamento constituido así se le podía ofrecer algo semejante.

Mientras Palmerston superaberdeeniza así en el Parlamento al viejo Aberdeen, hace propalar, no en sus órganos directos, sino en el crédulo órgano de los taberneros unidos,[^4] que no es un agente libre, que la corte lo ha encadenado, etc.

Como pronto se reunirá en Viena un congreso de paz, es hora de hablar de la guerra y de calcular las fuerzas de que disponen las potencias que hasta ahora han salido más o menos a la palestra. No se trata solo de la fuerza numérica de los ejércitos, sino de la parte de ellos que puede emplearse en operaciones ofensivas. En el detalle solo consideramos la infantería, porque las demás armas tienen que guardar con ella proporciones dadas.

Inglaterra posee en total 99 regimientos, o 106 batallones, de infantería, de los cuales por lo menos 35 batallones están en el servicio colonial. Del resto, las 5 primeras divisiones enviadas a Crimea se llevaron otros 40 batallones, y desde entonces se han embarcado por lo menos 8 batallones como refuerzos. Quedan, pues, unos 23 batallones, de los que apenas uno puede dedicarse al servicio en el exterior. La milicia, incorporada en número de más de 50.000 hombres, está autorizada a servir fuera de Inglaterra. Ocupará Gibraltar, Malta y Corfú, y dejará libres así unos 12 batallones que podrán emplearse en Crimea. La legión extranjera, como declaró ayer Palmerston a la Cámara de los Comunes, no se forma. Por último, desde el 13 de febrero se ha dado orden de formar segundos batallones para 93 regimientos, 43 de 1.000 hombres cada uno y 50 de 1.200. Eso daría un aumento de 103.000 hombres, además de 17.000 para la caballería y la artillería. De estos 120.000 no se ha reclutado aún ni un hombre. Luego habrá que instruirlos y dotarlos de oficiales.

La hermosa organización que existe ahora ha conseguido emplear, entre Crimea y las colonias, casi toda la infantería, salvo las compañías de depósito y unos pocos batallones de depósito, y no solo a los hombres, sino, lo que parece increíble, también a los cuadros. Generales, coroneles y comandantes a media paga abundan en el escalafón del ejército británico y pueden emplearse para estas nuevas fuerzas. Pero faltan casi por completo capitanes, y del todo tenientes y suboficiales, a media paga. Y los suboficiales son, como se sabe, la piedra angular de todo ejército. Según la mejor autoridad en la materia, el general sir William Napier,[^5] el historiador de la guerra peninsular, hacen falta 3 años completos para adiestrar a la *tag-rag* y la *bob-tail* (el lumpenproletariado) de la vieja Inglaterra y convertirla en «la mejor sangre de Inglaterra», en «los primeros soldados del mundo». Y eso cuando los cuadros existen y solo hay que completarlos. ¿Cuánto tiempo hará falta, pues, para fabricar héroes con estos 120.000 hombres? En los próximos 12 meses el gobierno inglés podrá mantener ante el enemigo a lo sumo una «pequeña banda heroica» de 50.000 hombres. Esta cifra podría superarse durante periodos cortos, pero solo con una perturbación esencial de todos los preparativos para refuerzos futuros.

La salida del correo nos obliga a interrumpir aquí esta exposición.

[^1]: El anfiteatro de Astley, circo de Londres famoso por sus espectáculos ecuestres y sus representaciones de batallas.

[^2]: Véase la anécdota de Ricardo II y la rebelión de Wat Tyler (1381) contada por Palmerston en la sesión del 16 de febrero, en [«El Parlamento»](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20El%20Parlamento).

[^3]: Los *Blue Books*, colecciones de documentos oficiales presentadas al Parlamento británico.

[^4]: El *Morning Advertiser*, periódico de la asociación de los taberneros de Londres.

[^5]: Sir William Francis Patrick Napier (1785-1860), general y autor de una *History of the War in the Peninsula* (1828-1840).
