---
Title: Comentario a los debates parlamentarios (1855)
Description: Crónica de Marx para la Neue Oder-Zeitung: Russell, que ya no está en el ministerio ni todavía en la oposición, se apropia del «pretexto italiano» para pedir la paz, y Palmerston cierra con tiradas belicosas una sesión sin hechos de guerra.
Author: Karl Marx
Date: 1855-08-08
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20Comentario%20a%20los%20debates%20parlamentarios
---


*Escrito por Karl Marx en Londres el 8 de agosto de 1855 y publicado en la* Neue Oder-Zeitung *(Breslau), núm. 371, del 11 de agosto de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 482-484), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título lo pusieron los editores de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1855%20Kommentar%20zu%20den%20Parlamentsverhandlungen).*

*Londres*, 8 de agosto. El debate de ayer en la Cámara de los Comunes sobre la *India*, motivado por el informe financiero de Vernon Smith (en la actualidad Gran Mogol y Manu en una sola persona)[^1] sobre el imperio británico en Asia y por la moción de Bright[^2] para que en adelante este importante asunto se presente a los Comunes en un momento «debatible», ese debate lo dejamos de lado por ahora, pues durante las vacaciones parlamentarias pensamos dar un esbozo detallado de la situación de las Indias Orientales.

Lord *John Russell* no dejará que se acerque el inminente cierre de la sesión parlamentaria sin intentar sacar capital político de su apurada situación. Ya *no* está en el ministerio, *todavía no* está en la oposición: esa es la situación apurada. En la oposición tory el puesto de jefe está ocupado, y Russell no tiene nada que buscar por ese lado. En la oposición liberal, Gladstone se abre paso hasta la cabeza. Gladstone, en su último discurso, modélico desde su punto de vista, con ocasión del empréstito turco,[^3] defendió hábilmente la paz con Rusia demostrando que la guerra era una guerra a costa de Turquía y de las nacionalidades que luchan por existir, en especial de Italia. Russell presiente terribles desastres durante las vacaciones y, con ellos, un clamor por la paz cuando el Parlamento vuelva a reunirse. Presiente que la paz habrá de reclamarse a gritos con pretextos liberales, tanto más cuanto que los tories se han empecinado en el papel de partido de la guerra *par excellence*. ¡Italia, pretexto para hacer la paz con Rusia! Russell envidia a Gladstone esa ocurrencia y, como no puede *anticiparse* a él en esa posición plausible, decide *absorberlo*, traduciendo el discurso de Gladstone del estilo elevado al llano. La circunstancia de que ya no está, como Palmerston, en el ministerio, ni todavía, como Gladstone, en la oposición, promete hacer lucrativo el plagio. Así pues, Russell se levantó anoche y empezó asegurando «que no quería disminuir ni agravar la responsabilidad del ministerio». Pero esa responsabilidad era grande. Solo este año se habían votado 45.000.000 de libras esterlinas para la guerra, y se acercaba el momento de rendir cuentas de esa suma enorme. En el Báltico la flota no había hecho nada y probablemente haría todavía menos. En el mar Negro las perspectivas no eran más prometedoras. El cambio de política de Austria permitía a Rusia desplazar sus ejércitos de Polonia, etc., a Crimea. En la costa asiática amenazaban catástrofes al ejército turco. Se había desvanecido la perspectiva de enviar allí como refuerzo una legión extranjera de 20.000 a 30.000 hombres. Lamentaba que no se hubieran presentado al Parlamento sus despachos de Viena. El enviado turco había estado plenamente de acuerdo con él en que era admisible una paz sobre la base de las últimas propuestas austriacas.[^4] Si se proseguía la guerra contra la voluntad de Turquía, en adelante ya no se trataría de garantizar empréstitos, sino de pagar subsidios. El Piamonte se había unido a las potencias occidentales, pero con razón exigía a cambio una transformación de la situación de Italia. Roma estaba ocupada por los franceses, y los Estados Pontificios, por los austriacos;[^5] una ocupación que mantenía el despotismo aquí y en las Dos Sicilias e impedía al pueblo italiano seguir el ejemplo de España.[^6] La ocupación rusa de los Principados del Danubio era el pretexto de la guerra actual. ¿Cómo casar con eso la ocupación franco-austriaca de Italia? La independencia del papa, y con ella el equilibrio europeo, estaba en peligro. ¿No se podría llegar a un entendimiento con Austria y Francia sobre cambios en la forma de gobierno pontificia que hicieran posible la evacuación de los Estados de la Iglesia? Por último, el consejo trivial: que los ministros no firmaran una paz deshonrosa, pero que tampoco dejaran escapar ninguna ocasión de negociar la paz.

Palmerston respondió «que él no era como otras personas que asumían la gran responsabilidad de declarar una guerra y luego retrocedían temblando ante la responsabilidad de hacerla. Él no era hombre de esa clase». (En efecto, sabe lo que hay que pensar de la «responsabilidad».) Las condiciones de paz dependían de los resultados de la guerra, y los resultados de la guerra, de toda clase de circunstancias, es decir, del azar. (Así pues, el azar es responsable de los resultados de la guerra, y los resultados de la guerra son responsables de las condiciones de paz.) Por lo que él (Palmerston) sabía, Turquía estaba plenamente de acuerdo con las opiniones de Francia e Inglaterra. Pero aunque no fuera así, en la lucha contra Rusia Turquía era *un mero medio*, no un fin. Las «ilustradas» potencias occidentales tenían que saber mejor que la decadente potencia de Oriente lo que le convenía. (¡Excelente comentario a la declaración de guerra contra Rusia, en la que la guerra se presenta como una mera «guerra defensiva» en favor de Turquía, y a la tristemente célebre nota de Viena[^7] que las «ilustradas» potencias occidentales querían imponer a Turquía, etc.!) En cuanto a Italia, era un punto delicado. En Nápoles reinaba una situación espantosa, pero ¿por qué? Porque era aliada de Rusia, un Estado *despótico*. En cuanto a la situación de la Italia ocupada por Austria y Francia (¿Estados no despóticos?), «el gobierno de allí no estaba, ciertamente, de acuerdo con los sentimientos del pueblo», pero la ocupación era necesaria para mantener el «orden». Por lo demás, Francia había reducido el número de sus tropas en Roma, y Austria había evacuado por completo la Toscana. Para terminar, Palmerston se felicitó por la alianza con Francia, ahora tan estrecha que a uno y otro lado del Canal gobernaba en realidad *«un solo gabinete»*. ¡Y acababa de denunciar a Nápoles por su alianza con un Estado despótico! ¡Y ahora felicita por ella a Inglaterra! La gracia del discurso de Palmerston estuvo en que supo cerrar con tiradas belicosas una sesión que había sabido mantener tan libre de hechos de guerra.

A Russell, naturalmente, no le importaba hacer ahora de Italia el falso pretexto de la paz, como a su regreso de Viena había hecho de Polonia y Hungría el falso pretexto de la guerra. No le daba reparo olvidar que, como primer ministro, de 1847 a 1852,[^8] había permitido a Palmerston ayudar primero a agitar Italia con falsas promesas para luego abandonarla a Bonaparte y al rey Fernando,[^9] al papa y al emperador. Eso no le preocupaba. Lo que le preocupaba era arrebatar a Gladstone el «pretexto italiano» y apropiárselo.

[^1]: Robert Vernon Smith (1800-1873), presidente de la Junta de Control (*Board of Control*), encargada de los asuntos de la India, en el gabinete de Palmerston. Manu: el legislador mítico de la India, al que se atribuye el código de leyes que lleva su nombre.

[^2]: John Bright (1811-1889), fabricante de Rochdale y diputado radical, uno de los jefes del librecambismo de la escuela de Manchester.

[^3]: La garantía conjunta de Inglaterra y Francia a un empréstito de 5 millones de libras a Turquía, aprobada por los Comunes en julio de 1855 por muy escaso margen; Gladstone habló en contra.

[^4]: Las propuestas austriacas de la conferencia de Viena (marzo-junio de 1855) sobre la limitación del poder naval ruso en el mar Negro. Russell, enviado británico a la conferencia, se había mostrado dispuesto a aceptarlas; cuando se supo, tuvo que dimitir del gabinete, en julio de 1855.

[^5]: Tropas francesas ocupaban Roma desde 1849, cuando derribaron la República romana; tropas austriacas, las Legaciones del norte de los Estados Pontificios.

[^6]: La revolución española de julio de 1854.

[^7]: La nota redactada en julio de 1853 por la conferencia de Viena de las cuatro potencias, que Rusia aceptó y Turquía rechazó.

[^8]: Russell fue primer ministro de julio de 1846 a febrero de 1852.

[^9]: Fernando II, rey de las Dos Sicilias (1830-1859).
