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Title: Crítica del sitio de Sebastopol (1855)
Description: Correspondencia de Marx y Engels para la Neue Oder-Zeitung sobre el nuevo libro de Howard Douglas acerca de la artillería naval, el bulo del asalto inminente a Sebastopol que el ministerio pasó al Times y el estado del sitio en pleno invierno, con Sebastopol más fuerte que nunca y el ejército británico deshaciéndose en las trincheras.
Author: Karl Marx, Friedrich Engels
Date: 1855-01-19
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20Cr%C3%ADtica%20del%20sitio%20de%20Sebastopol
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*Escrito por Karl Marx y Friedrich Engels en Londres el 19 de enero de 1855 y publicado en la* Neue Oder-Zeitung *(Breslau), núm. 37, del 23 de enero de 1855; una versión inglesa apareció en el* New-York Daily Tribune*, núm. 4304, del 3 de febrero de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 624-626), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1855%20Zur%20Kritik%20der%20Belagerung%20Sewastopols).*

Londres, 19 de enero. Sir Howard Douglas[^1] ha ampliado una nueva edición de su célebre obra sobre la *Naval Gunnery* («Artillería naval») con un apéndice crítico sobre los acontecimientos de la última guerra. Demuestra, entre otras cosas, con las experiencias más recientes y apoyándose en material oficial que solo él tiene a su disposición, que las flotas son insuficientes contra los fuertes casamatados cuando estos están bien construidos y debidamente defendidos; la inutilidad de las bombas contra la mampostería sólida; y, por último, que en las torres y los fuertes casamatados como los de Bomarsund y Sebastopol solo puede abrirse brecha con artillería pesada de sitio, de 32 libras como mínimo, y a la manera antigua, mientras que la puntería insegura desde la borda de un barco nunca abrirá brecha sin exponer el barco a una destrucción segura. Por lo que hace en particular a la campaña de Crimea, Douglas, pese a toda su parcialidad en favor de los jefes de Crimea y con toda la consideración oficiosa que le impone su posición oficial, llega a la conclusión de que la expedición de Crimea resultará al final un fracaso. Pero ¿no comunicó el dios del trueno del *Times* la gran noticia de que Sebastopol iba a ser *tomada por asalto* tras un cañoneo de cuarenta horas? Lo tenía de fuente segura; solo por ocultar su información a los rusos no contaba todo acerca de un acontecimiento que iba a producirse precisamente en estos días (véanse sus números del 26 al 31 de diciembre). No cabía duda: Sebastopol estaría tomada en estos días. La cosa se explica así. El *Times*, como es sabido, hizo una oposición furiosa a la ley de la legión extranjera, porque no conoció esa medida hasta que la conoció el resto del público profano. Empezó entonces a rezongar, gruñir y refunfuñar contra el ministerio. Este, para hacerlo callar, fue lo bastante cobarde para echarle un trozo de noticia, el asalto de Sebastopol, convirtiendo una intención de los generales, expresada para ciertos casos y bajo ciertas condiciones, en un plan de campaña positivo. Que los periódicos franceses, es decir, órganos semioficiales, dijeran algo parecido no es de extrañar, porque el empréstito de 500 millones estaba a la puerta. Que el *Times* se dejara engañar es igual de explicable. Se cree cualquier noticia que recibe veinticuatro horas antes que cualquier otro periódico.

La situación en Crimea ha mejorado poco. Mientras las pérdidas de los franceses por enfermedad son relativamente pequeñas, mientras su caballería está bien montada y su infantería animada y activa, los británicos siguen mandando al hospital 150 hombres al día y sacando de él de 40 a 50 muertos. Su artillería está sin caballos y su caballería desmontada, para que sus caballos se acaben de agotar arrastrando cañones pesados desde Balaklava. El tiempo cambia cada dos o tres días entre la lluvia y las heladas ligeras, de modo que la masa del «barro» no ha disminuido en absoluto. Como casi todos los medios de transporte están absorbidos por las provisiones del ejército, cuyo acarreo sigue siendo la primera necesidad, no pueden subirse ni cañones ni municiones. Entretanto, las trincheras se han acercado a las obras enemigas y se ha levantado una tercera paralela, que no puede artillarse, pero que hay que defender contra las salidas. Es imposible decir a qué distancia están las trincheras de los puntos más próximos atacados, porque los informes son contradictorios y, naturalmente, no se publican oficialmente. Unos dicen que a 140 o 150 yardas, mientras que según un informe francés el punto más próximo está todavía a 240 yardas. Entretanto, las baterías francesas, ya terminadas y artilladas, tienen que esperar, porque el cañoneo desordenado y completamente inútil de noviembre ha reducido las existencias de munición y repetir un fuego tan desordenado sería absurdo. Así, los rusos han tenido y tienen tiempo de sobra no solo para reparar todos los daños causados por los ataques anteriores, sino para levantar obras nuevas, y lo hacen con tanto celo que Sebastopol es en este momento más fuerte que nunca. Un *asalto* decisivo queda completamente fuera del ámbito de lo posible allí donde hay que tomar una tras otra varias líneas de defensa y donde, detrás del último recinto amurallado, los grandes edificios de piedra de la ciudad se han convertido en otros tantos reductos. Cuando se reanude el sitio, habrá que empezarlo todo de nuevo, con la sola diferencia de que las baterías estarán considerablemente más cerca de la ciudad y serán, por tanto, más eficaces. ¡Pero a qué precio se ha comprado esta ventaja! Fue precisamente el trabajo de vigilar trincheras tan extensas lo que causó la mayoría de los casos de enfermedad en el ejército británico, al privar a los soldados de sueño en exceso. Además, los rusos se mostraron bastante activos en salidas que, si no siempre afortunadas, bastaron siempre para agotar a un enemigo ya agotado por el exceso de trabajo.[^2] Entretanto, el ejército turco ha ido llegando poco a poco a Eupatoria, desde donde ha de operar contra Simferópol y vigilar al mismo tiempo el lado norte de Sebastopol. Esta operación, que separa por completo a los turcos del ejército anglofrancés y forma así dos ejércitos completamente distintos, es un nuevo desatino estratégico que invita a los rusos a batirlos por separado. Pero era inevitable. Habría sido todavía más erróneo amontonar aún más tropas en el pequeño Quersoneso heracleótico. Así se desarrollan las consecuencias de la famosa «marcha de flanco de Balaklava».[^3]

[^1]: Howard Douglas (1776-1861), general británico, autor de *A Treatise on Naval Gunnery* (1820), reeditado varias veces.

[^2]: Según la MEW, la versión del *New-York Daily Tribune* añade aquí: «Parece además que los refuerzos de los británicos y los franceses han llegado casi todos, y mientras no se preparen nuevos regimientos para el embarque, la fuerza de los dos ejércitos en Crimea crecerá muy poco».

[^3]: Según la MEW, en el *New-York Daily Tribune* el artículo termina así: «Así vemos cómo las consecuencias de la famosa marcha de flanco de Balaklava se desarrollan en movimientos equivocados siempre nuevos. Es muy probable que los turcos sean batidos; ya no son el ejército de Kalafat y de Silistra. La desorganización, el descuido y la falta de todo han transformado a este ejército, y Turquía no tiene otro con que sustituirlo. En estas circunstancias, nada es más improbable que el que las negociaciones de paz se vean perturbadas por la caída de Sebastopol. En ningún momento desde el desembarco de los aliados ha sido este acontecimiento menos probable que ahora. No es exagerado decir que en toda la historia militar no hay fracaso más notable que esta campaña de Crimea».
