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Title: El cese de Russell (1855)
Description: Correspondencia de Marx para la Neue Oder-Zeitung sobre la sesión de los Comunes del 16 de julio de 1855: tras la salida de Russell, Bulwer retira su moción, Disraeli y Roebuck atacan a Palmerston, y este queda como amo único del gabinete y de la política exterior británica.
Author: Karl Marx
Date: 1855-07-17
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20El%20cese%20de%20Russell
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*Escrito por Karl Marx en Londres el 17 de julio de 1855 y publicado en la* Neue Oder-Zeitung *(Breslau), núm. 333, del 20 de julio de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 362-364), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Se corrige una errata de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1855%20Russells%20Entlassung).*

*Londres*, 17 de julio. La salida de Russell, voluntaria o forzada: con ella se para el golpe de la moción de Bulwer, como Bulwer ha parado el de la moción de Roebuck. Esta opinión, que expresamos en nuestra correspondencia del 11 de julio,[^1] ha quedado plenamente confirmada por la sesión de ayer de la Cámara de los Comunes. Es un viejo axioma whig que «los partidos son como los caracoles, en los que la cola mueve la cabeza». Pero el actual gabinete whig es más bien un gabinete pólipo: parece medrar con las amputaciones. Sobrevive a la pérdida de sus miembros, de su cabeza, de cualquier cosa, salvo a la de su cola. Russell no era, ciertamente, el jefe del gabinete, pero era la cabeza del partido que forma el gabinete y que el gabinete representa. Bouverie, el vicepresidente del *Board of Trade*,[^2] representa la cola del pólipo whig. Descubrió que había que decapitar el cuerpo whig para mantener con vida el tronco whig, y comunicó este descubrimiento a Palmerston en nombre y por encargo de la cola whig. Russell aseguró ayer a esta cola su «desprecio». Disraeli atormentó a Bouverie con una «fisiología de la amistad» y una descripción natural de las diversas especies en que se diferencia el ser genérico conocido con el nombre de *«amigo»*. El intento de justificación de Bouverie, por último, según el cual él y la cola habían desechado a Russell para salvar a Russell, completa el cuadro de costumbres de este partido de cazadores de cargos.

Si así se ha amputado la cabeza natural del partido whig, su jefe usurpado, lord Palmerston, ha quedado tanto más firmemente soldado al tronco. Tras la caída de Aberdeen y Newcastle se sirvió de Gladstone, Graham y Herbert para recoger la herencia del gabinete de coalición. Tras la salida de Gladstone, Graham y Herbert se sirvió de lord John Russell para formar un gabinete puramente whig.[^3] Por último se sirve de la cola whig para escamotear a Russell y convertirse así en amo único del gabinete. Todas estas metamorfosis fueron otros tantos peldaños hacia la formación de un gabinete puramente palmerstoniano. Por las explicaciones de Russell supimos que había ofrecido repetidas veces su dimisión a Palmerston, pero que este lo convencía cada vez de retirarla. Exactamente del mismo modo convenció Palmerston al gabinete Aberdeen de resistir hasta el final a la comisión de investigación de Roebuck. Las dos veces con el mismo éxito y con el mismo fin.

Bulwer había ligado tan directamente su moción a Russell que se vino abajo por sí sola en cuanto el *corpus delicti*, Russell, desapareció del gabinete. Bulwer se vio, pues, obligado a declarar que retiraba su moción. Pero no pudo resistir la tentación de pronunciar el discurso que debía fundamentarla. Olvidó que faltaba la moción que fundamentaba su discurso. Palmerston aprovechó esta situación desgraciada. Se puso en el acto en postura de gladiador una vez suspendido el combate. Se volvió grosero, alborotador y fanfarrón, pero se atrajo con ello un castigo de mano de Disraeli que, como mostraban sus gestos, hizo perder incluso a él, el comediante consumado, su habitual compostura cínica. Lo más importante de la réplica de Disraeli fue, sin embargo, la siguiente declaración:

> «Sé que las opiniones que lord Russell trajo de Viena fueron acogidas favorablemente, no solo por una mayoría, sino por la *totalidad de sus colegas*, y que solo *circunstancias que no habían previsto* impidieron la aceptación cordial y unánime del plan del noble lord. No hago esta declaración sin autoridad suficiente. La hago con la misma convicción con que hace seis semanas hablé del lenguaje equívoco y de la conducta incierta del gobierno, cuya exactitud han demostrado los acontecimientos posteriores. La hago con la convicción de que, aun antes del final de esta legislatura, la prueba de esta afirmación estará en manos de la Cámara».

Las «circunstancias» a que Disraeli alude eran, como explicó en el curso de su discurso, «las dificultades opuestas por la parte francesa». Disraeli da a entender que la correspondencia de Clarendon[^4] destinada al uso parlamentario está en contradicción con las instrucciones secretas del ministerio. Terminó su discurso con las siguientes palabras:

> «Existe en el país la creencia de que en la dirección de nuestros asuntos predomina la culpa. Aparece un documento extranjero» (la circular de Buol),[^5] «crece la agitación en el pueblo, piensa, habla, sus representantes en la Cámara hacen preguntas. ¿Qué ocurre? El más eminente de vuestros estadistas no se atreve a afrontar la controversia que tales preguntas suscitan. Desaparece de manera misteriosa. ¿Y quién se atreve a afrontarla? El primer ministro de la Corona, que ha hablado esta noche a la Cámara con acentos y en un lenguaje del todo indignos de su posición y de la ocasión, y que me han convencido de que, si el honor y los intereses del país siguen confiados a su dirección, será solo para degradar el primero y *traicionar* los segundos».

*Roebuck* superó a Disraeli en la violencia del lenguaje. *«Exijo saber quiénes son ahora los traidores en el gabinete»*. Primero Aberdeen y Newcastle. Luego Graham y Gladstone y Herbert. Luego Russell. ¿Quién es el *sequens*, el siguiente?

Entretanto, la posición del hombre que dominó en secreto la coalición, como domina ahora oficialmente el ministerio, está bastante asegurada. Si antes del final de la legislatura prosperara todavía algún voto de desconfianza, lo que no es probable, disolverá el Parlamento. En cualquier caso, tiene seis meses por delante para dirigir sin trabas la política exterior de Inglaterra, sin que lo molesten siquiera el ruido y los simulacros de combate de la Cámara de los Comunes.

[^1]: «Del Parlamento — Las mociones de Roebuck y Bulwer».

[^2]: Edward Pleydell-Bouverie (1818-1889), diputado whig, vicepresidente de la Junta de Comercio.

[^3]: El gabinete de coalición de whigs y peelitas presidido por lord Aberdeen cayó en enero de 1855, junto con su ministro de la Guerra, el duque de Newcastle. Los peelitas Gladstone, Graham y Sidney Herbert entraron en el primer gabinete Palmerston, pero lo dejaron en febrero de 1855, cuando Palmerston aceptó la comisión de investigación de Roebuck; lord John Russell entró entonces como ministro de las Colonias.

[^4]: George Villiers, conde de Clarendon (1800-1870), ministro de Asuntos Exteriores.

[^5]: La circular del ministro austriaco de Asuntos Exteriores, conde Buol, publicada a comienzos de julio de 1855, reveló que Russell había aprobado en Viena las propuestas austriacas de paz.
