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Title: La comisión investigadora (1855)
Description: Crónica de Marx para la Neue Oder-Zeitung sobre el rumor de que Palmerston disolverá el Parlamento con el pretexto de que la comisión investigadora compromete la alianza francesa, y sobre las declaraciones del general De Lacy Evans acerca del abandono del ejército británico en Varna y en Crimea.
Author: Karl Marx
Date: 1855-03-07
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20La%20comisi%C3%B3n%20investigadora
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*Escrito por Karl Marx en Londres el 7 de marzo de 1855 y publicado en la* Neue Oder-Zeitung *(Breslau), núm. 117, del 10 de marzo de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 113-115), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1855%20Untersuchungskomitee).*

*Londres*, 7 de marzo. El rumor de una próxima disolución del Parlamento con el pretexto de que la comisión investigadora compromete la alianza francesa parece confirmarse. Un corresponsal del *Morning Advertiser* observa al respecto:

> «¿Quién hizo pública la comisión? Lord Palmerston, que, según se dice, quiere disolver la Cámara. Roebuck, que había pedido e impuesto la investigación, pedía secreto. Lord Palmerston, que la había rechazado y se había visto obligado a aceptarla, era partidario de la publicidad. Primero obliga a la comisión a tomar el camino más ofensivo para nuestro aliado extranjero, y luego esa ofensa se convierte para el ministro en un motivo para disolver la Cámara, borrar la investigación y reírse para sus adentros de una y otra».

El *Morning Herald* dice, entre otras cosas, en un editorial sobre el mismo asunto:

> «Cuando los ejércitos aliados tomaron sus posiciones ante Sebastopol, el contingente inglés era el más fuerte de los dos, y la posterior destrucción de nuestro ejército se debe por entero a la falta de reservas en el Mediterráneo y de una milicia organizada en casa, porque estas causas cortaron al ejército inglés los refuerzos necesarios. El intento de mezclar en el debate el nombre de nuestros aliados es una estratagema apenas disimulada de hombres desesperados y sin escrúpulos para protegerse de una investigación que, como saben, ha de ser fatal para su existencia política futura. Lord Clarendon ha buscado de manera inconstitucional una entrevista con el emperador de los franceses con el único fin de arrancarle una declaración u opinión que pueda torturarse hasta convertirla en una desaprobación de la comisión investigadora. Conseguido esto, el propósito de estos ministros patriotas es intentar intimidar a la Cámara con la amenaza de la disolución y apelar al país con la consigna: *¡La alianza francesa está en peligro!*».

Está claro que, si este pretexto le sirve al gobierno inglés para librarse de la comisión investigadora, no le sirve menos para poner en peligro la alianza francesa y preparar así precisamente lo que pretende evitar. Con la convicción de que se ha renunciado a la comisión porque desenterraría misterios «delicados y peligrosos», comprometedores para el aliado francés, el aliado francés queda comprometido. La supresión de la comisión hablaría más alto contra él de lo que podría hacerlo la propia comisión. Además, el más ligero conocimiento de los flujos y reflujos de la opinión pública en Inglaterra basta para convencerse de que la conciencia de una concesión tan grande al extranjero como sería la supresión de una comisión parlamentaria o la disolución del Parlamento a supuesta petición de Bonaparte buscaría compensarse, en la primera ocasión, con una reacción terrible contra la influencia francesa.

De los informes sobre las dos primeras sesiones de la comisión investigadora resumimos las declaraciones del general sir De Lacy Evans.[^1] En Malta, adonde se había enviado a un comisario algún tiempo antes de que el ejército saliera de Inglaterra, encontró para su asombro que no se había comprado ningún mulo. En Scutari[^2] no se habían hecho preparativos suficientes para sacrificar ganado y cocer pan. Ya entonces algunos reglamentos del Tesoro habían resultado muy molestos. Creía firmemente que la guerra se había empezado con la ilusión de que los asuntos se arreglarían sin una explosión de pólvora y de que no había necesidad de almacenes de ninguna clase. Aunque la Intendencia estaba bajo el control del general en jefe, estaba también estrechamente ligada al Tesoro (es decir, al primer ministro), y a los funcionarios de la Intendencia debía de habérseles inspirado la idea de que era un despilfarro hacer los desembolsos necesarios para una guerra de verdad. En Varna no se había tomado casi ninguna disposición para atender a los heridos. Evidentemente había predominado la impresión de que esta sería una guerra sin heridas. No se había hecho ningún preparativo para poner en el acto al ejército en condiciones de servicio en campaña. Cuando los rusos cruzaron el Danubio, Omer Bajá pidió su ayuda, y la respuesta fue que el ejército carecía de los medios de transporte necesarios, que se tendrían que haber procurado mucho antes. El gobierno seguía esperando siempre notas y protocolos de Viena y no hizo grandes esfuerzos para poner al ejército en condiciones de marchar. De retrasos de esta clase era responsable, naturalmente, el gobierno y no la Intendencia. Los rusos estaban ya ocupados en el sitio de Silistra y el ejército seguía sin estar listo para marchar. Los dos departamentos encargados del abastecimiento eran la Intendencia y el del cuartel maestre general.[^3] Los conflictos con la Intendencia estaban a la orden del día. Sus funcionarios serían tal vez buenos escribientes en el Tesoro. De hecho, estaban constantemente ocupados escribiendo cartas al Tesoro. En campaña habían demostrado ser unos inútiles. Incluso a 18 millas de Varna había habido la mayor dificultad para procurarse víveres. El personal de la Intendencia había resultado allí tan escaso en número que él había tenido que destinar a su servicio a 100 suboficiales. La mortalidad de las tropas en Varna se había debido en su mayor parte al abatimiento, consecuencia de su larga y agotadora inactividad.

Respecto a la situación de las tropas en Crimea, De Lacy repite en parte lo ya conocido: falta de víveres, de ropa, de barracones de madera, etc., etc. En cuanto a los detalles, solo citamos las siguientes manifestaciones:

> «Filder,[^4] viejísimo, encargado de la Intendencia ya durante la campaña de los Pirineos, ahora cuartel maestre general, nunca le había consultado sobre las necesidades de su» (de Evans) «división; era su deber hacerlo, él» (Evans) «se lo había pedido, pero Filder se había negado. Filder estaba, desde luego, a las órdenes de Raglan, pero mantenía además correspondencia directa con el Tesoro». «El empleo de los caballos de la artillería y de la caballería para el forraje había sido muy inadecuado. La consecuencia fue que sus» (de Evans) «cañones, en los últimos tiempos, solo tenían la mitad de los caballos». «El camino del puerto de Balaklava al campamento estaba terriblemente reblandecido y encharcado. Si se hubieran empleado en él 1.000 hombres durante diez días, lo habrían hecho transitable; pero creía que todos los hombres de los que se podía prescindir se empleaban en las trincheras».

Por último, Evans declara sobre la merma del ejército inglés ante Sebastopol:

> «Estoy convencido de que ni la falta de suministro de ropa, ni la de alimentos y combustible habrían producido la asombrosa mortalidad y las enfermedades del ejército si las tropas no hubieran tenido un exceso de trabajo en las trincheras. El agotamiento de los hombres resultó muy perjudicial. Desde el principio, el trabajo que se les asignó fue del todo desproporcionado con su número. El esfuerzo excesivo durante las noches fue sin duda la causa principal de los sufrimientos del ejército».

[^1]: Sir George de Lacy Evans (1787-1870), general y diputado radical, jefe de la 2.ª división británica en Crimea hasta finales de 1854.
[^2]: Üsküdar, en la orilla asiática del Bósforo, frente a Constantinopla, sede del gran hospital militar británico.
[^3]: El departamento del *quartermaster general*, encargado de los alojamientos, los movimientos y el equipo de las tropas.
[^4]: William Filder, comisario general del ejército británico en Crimea, veterano de la guerra de la Independencia española, que los ingleses llaman guerra peninsular.
