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Title: La conferencia de Birmingham — La sucesión danesa — Las cuatro garantías (1855)
Description: Dos correspondencias de Marx para la Neue Oder-Zeitung sobre la conferencia de Birmingham de julio de 1855, en la que delegados obreros y de clase media juzgaron la política exterior británica: su intercambio de cartas con lord Malmesbury sobre la sucesión danesa y el dictamen que presenta los cuatro puntos de Viena como una entrega de Turquía a Rusia.
Author: Karl Marx
Date: 1855-07-27
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20La%20conferencia%20de%20Birmingham%20-%20La%20sucesi%C3%B3n%20danesa%20-%20Las%20cuatro%20garant%C3%ADas
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*Escrito por Karl Marx en Londres el 27 y el 28 de julio de 1855 y publicado en la* Neue Oder-Zeitung *(Breslau), núms. 349 y 351, del 30 y el 31 de julio de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 402-407), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Marx trató el mismo asunto en inglés en una correspondencia distinta para el* New-York Daily Tribune*, «The Late Birmingham Conference», del 10 de agosto de 1855. Se corrigen unas pocas erratas de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1855%20Birminghamer%20Konferenz%20-%20Die%20d%C3%A4nische%20Erbfolge%20-%20Die%20vier%20Garantien).*

## I (núm. 349, 30 de julio de 1855)

*Londres*, 27 de julio. En oposición a la Asociación para la Reforma Administrativa,[^1] se ha formado en Londres una *«Asociación para la Reforma del Estado»*. Ha incorporado a su comité a Ernest Jones[^2] y a algunos otros dirigentes cartistas. En el mitin público que celebró anteayer se proclamó como su orientación principal la reforma del Parlamento sobre la base del sufragio universal.

La *conferencia de Birmingham* cerró sus sesiones el 23 de julio. La formaban delegados de Huddersfield, Newcastle upon Tyne, Londres, Halifax, Sheffield, Leeds, Derby, Bradford, Nottingham y Birmingham, reunidos todos en Birmingham para llegar a un *juicio* sobre la *política exterior* de la clase gobernante y de sus representantes en el gabinete y en el Parlamento. Los *cartistas*, como observa la *Birmingham Daily Press*,

> «habían interrumpido durante años todo movimiento proyectado, pero no este. Tomaron parte en él en cuerpo y alma, porque sentían que no perseguía ningún interés hostil o ajeno a ellos, ningún interés de clase en absoluto».

La presencia de Urquhart[^3] en los distritos fabriles dio sin duda el impulso a esta notable conferencia, a cuyas sesiones asistió hasta el final. Impedidos por falta de tiempo de atender la invitación a participar en estas conferencias, solo ahora podemos comunicar en extracto, a partir del informe impreso de la conferencia que se nos ha enviado, algunos documentos interesantes. La prensa venal de Londres calla o tergiversa. Entre el conde de *Malmesbury*[^4] y el secretario del comité nombrado por la conferencia se cruzó la siguiente correspondencia:

> «Señor: He tenido el honor de recibir su invitación a participar en la conferencia de Birmingham. No está en mi mano aceptarla. Me apresuro, sin embargo, a darle las aclaraciones que desea sobre el *tratado danés del 8 de mayo de 1852*.[^5] Se equivoca usted sobre el sentido de este tratado. No es cierto que "por el tratado se asegure a Rusia la sucesión al trono de Dinamarca y de Schleswig-Holstein". Rusia no ha obtenido ningún derecho, presente o eventual, que no poseyera antes del tratado. Viven actualmente cuatro herederos varones de la Corona de Dinamarca. El tratado dispone que, si fallecieran todos, las altas partes contratantes —a saber, Austria, Prusia, Rusia, Inglaterra, Francia y Suecia— se obligan a tomar en consideración cualquier nueva propuesta que hiciera el rey de Dinamarca para asegurar la sucesión sobre el principio de la integridad de la monarquía danesa. Si se produjera este remoto acontecimiento, las potencias contratantes se reunirían para regular la sucesión danesa, y dejo a su juicio si las cinco potencias que firmaron con Rusia el tratado del 8 de mayo estarán dispuestas en tal caso a concederle a ella, como cabeza de la casa de Holstein-Gottorp,[^6] la anexión de toda la monarquía danesa a sus dominios».

Así lord Malmesbury. A esta carta responde el secretario de la conferencia:

> «Milord: La conferencia de Birmingham me encarga dar las gracias a Vuestra Señoría por la comunicación sobre el tratado danés. Deducimos de ella que, para el esperado caso de muerte de los cuatro herederos, Inglaterra y Rusia están obligadas a intervenir entre el rey de Dinamarca, por una parte, y los diversos Estados de Dinamarca, Schleswig y Holstein, por otra. No comprendemos en qué título jurídico se funda semejante intervención, y no podemos sino pensar que debería aprovecharse el hecho de la guerra con Rusia para permitirnos desistir de un acto tan inmoral e ilegal. Usted nos da a entender que, en su opinión, el carácter de las seis potencias es garantía contra la admisión de Rusia. Estamos muy deseosos de saber por Vuestra Señoría *quién* habría de suceder en el conjunto de la monarquía, si no Rusia. Si Inglaterra no pretendía instituir a Rusia heredera universal, ¿por qué no hizo de la renuncia de Rusia a Holstein-Gottorp una condición del tratado? Puesto que Vuestra Señoría firmó el tratado en cuestión, es de suponer que estas preguntas no tienen respuesta, o que usted, más que ninguna otra persona, está en condiciones de responderlas. Se me encarga, pues, rogar a Vuestra Señoría que tenga a bien responder a esta pregunta y cortar así una fuente de gran inquietud».

En este punto, naturalmente, se interrumpe la correspondencia, aunque Su Señoría podría haber declarado que su ilustre persona solo había intervenido formalmente en el asunto. Palmerston ya había firmado con el barón Brunnow[^7] el *protocolo* que fijaba los artículos y el principio del tratado posterior.

La conferencia había nombrado diversas comisiones para investigar e informar sobre distintas cuestiones. Lo más importante es sin duda *el dictamen de la comisión sobre los cuatro puntos*,[^8] del que comunicamos los pasajes característicos:

> «Al investigar el carácter de los cuatro puntos como bases de paz, vuestra comisión ha considerado el desarrollo que recibieron en la conferencia de Viena; el apoyo o la oposición que cada propuesta de tal desarrollo recibió de las respectivas potencias; el momento en que los puntos fueron formulados por primera vez por los gabinetes de Francia e Inglaterra y la manera en que lo fueron; la fuente de la que manaron originariamente y su relación con el objeto declarado de la guerra: la independencia y la integridad del Imperio otomano. Encontramos la fuente primera de los cuatro puntos en la siguiente propuesta, formulada en el *despacho del conde Nesselrode*[^9] del 29 de junio de 1854 y titulada *"Consolidación de los derechos de los cristianos en Turquía"*: "Partiendo de la idea de que los derechos civiles que han de obtenerse para todos los súbditos cristianos de la Puerta son inseparables de los derechos religiosos, hemos declarado ya que, si así fuera, las exigencias planteadas por el emperador a la Puerta quedarían satisfechas, la cuestión litigiosa desaparecería y Su Majestad estaría dispuesto a prestar su concurso a una *garantía europea de estos privilegios*".

> Esta propuesta, una propuesta de injerencia permanente no de una, sino de 5 potencias en los asuntos internos de Turquía, fue aceptada por Inglaterra y Francia en la forma del 4.º punto y revestida por Drouyn de Lhuys,[^10] en su despacho de respuesta al conde Nesselrode del 22 de julio de 1854, de la siguiente manera: "que ninguna potencia pretenderá el derecho de ejercer un protectorado oficial cualquiera sobre los súbditos de la Puerta, sea cual fuere el rito al que pertenezcan, sino que Francia, Austria, Gran Bretaña, Prusia y Rusia prestarán su cooperación mutua para obtener, por iniciativa del gobierno otomano, la sanción y la observancia de los privilegios religiosos de las diversas comunidades cristianas, y para encauzar las magnánimas intenciones de Su Majestad el sultán en beneficio de sus diversos correligionarios, de modo que de ello no resulte ningún menoscabo de la dignidad y la independencia de su corona".

> El efecto de este 4.º punto es destruir la independencia del Imperio otomano, cuya defensa es el fin declarado de la guerra; pero su ilegalidad consiste en el hecho de que esta *entrega* propuesta la hicieron Francia e Inglaterra sin el consentimiento de Turquía, y de que se empeñaron, pese a la negativa de Turquía, en discutir el punto en la conferencia de Viena. Por decirlo con palabras de *Sidney Herbert*:[^11] *"El asunto se complica por la circunstancia de que estamos de acuerdo con nuestro enemigo, pero no con nuestro aliado"*.

> Si en la guerra fuéramos derrotados por Rusia y obligados a pedir la paz, no podríamos hacer semejante propuesta *en nombre* de una tercera potencia. Para eliminar esta ilegalidad, Inglaterra y Francia habrían tenido que pasarse antes abiertamente a Rusia y declarar la guerra a Turquía.

> Así como el 4.º punto es la entrega de la independencia, el 1.º punto es la entrega de la integridad de Turquía; y, como en el 4.º punto, la entrega se hace sin el consentimiento de la parte interesada, pues el plenipotenciario turco se reservó expresamente ese consentimiento para el desarrollo del 1.er punto.

> Encontramos que la separación de Moldavia, Valaquia y Serbia respecto de Turquía se oculta tras la afirmación de que seguirán siendo súbditas de Turquía. La frase "En adelante no se ejercerá ninguna protección exclusiva sobre estas provincias" se desarrolla en 5 artículos que asignan a las 5 potencias la misma posición que a la Puerta como soberano común. Recibe su último remate en la propuesta de Francia e Inglaterra, en la sexta reunión de la conferencia de Viena, de unir Valaquia y Moldavia en un solo Estado, bajo un príncipe hereditario elegido de una de las familias reinantes de Europa. Pero la *infamia* de este abandono, tanto de los fines declarados de Inglaterra como de los derechos de nuestra aliada Turquía, se agrava por la circunstancia de que se produjo en un momento en que los ejércitos de Rusia se veían obligados a evacuar el territorio turco sin la menor ayuda de las fuerzas de Francia e Inglaterra. Como la *entrega de la integridad y la independencia del Imperio otomano tuvo lugar así antes de la expedición a Sebastopol*, se sigue por sí solo que esta expedición se emprendió con el fin de *forzar* la entrega, de imponérsela a Turquía agotando sus recursos, y a Inglaterra dándole la *apariencia de un triunfo sobre Rusia*».

## II (núm. 351, 31 de julio de 1855)

*Londres*, 28 de julio. A propósito del 2.º punto, el *documento de Birmingham* prosigue:

> «El segundo punto era la libre navegación del Danubio. La interrupción de la navegación del Danubio data de la cesión del delta del Danubio a Rusia, impuesta a Turquía en la paz de Adrianópolis de 1829.[^12] Esta cesión estaba en contradicción con el tratado de Londres del 6 de julio de 1827,[^13] que prohibía a Rusia adquirir territorio turco. El silencio inicial de Inglaterra sobre esta adquisición ilegal, y su posterior apoyo y reconocimiento de la misma, fueron una violación continuada del derecho público. Ofreció el pretexto para ello el deseo de mantener la paz, un pretexto que naturalmente cae por sí solo en el actual estado de guerra. La cesión del delta del Danubio a Turquía era una exigencia indispensable en cualquier guerra verdadera de Inglaterra contra Rusia. Pero mientras toda referencia al delta del Danubio falta en las propuestas inglesas a Rusia, Inglaterra hizo de esta cuestión un medio de ofender a Austria, cuyo interés en la libre navegación del Danubio solo cede ante el de la propia Turquía. En la cuarta reunión de la conferencia de Viena, del 21 de marzo de 1855, el barón Prokesch, plenipotenciario austriaco,[^14] propuso que Rusia admitiera la neutralidad del delta del Danubio. El plenipotenciario ruso respondió "que negaría su consentimiento a un acuerdo que tuviera la apariencia de una expropiación indirecta". Lord John Russell *no* apoyó la muy moderada propuesta de Austria, y el 23 de marzo la cuestión se decidió en favor de la posesión continuada del delta del Danubio por Rusia. Después de haber abandonado por completo este punto a Rusia, Russell escribe el 12 de abril a lord Clarendon: "El conde Buol me dijo que no había insistido en la neutralidad de las islas de las bocas del Danubio porque estaba seguro de que Rusia, en tal caso, rompería la conferencia". El 16 de abril lord John Russell telegrafía a lord Clarendon que "Austria no quiere apoyar ninguna exigencia de cesión de territorio, sea la que fuere". Después de haber descuidado primero apoyar a Austria en la media medida de la neutralidad del delta, y de haberse asegurado luego de que no apoyaría la medida entera, es decir, la cesión del delta a Turquía, que ya había caído por sí sola con la sumisión de lord John a Rusia el 23 de marzo, propone ahora a lord Clarendon "exigir la cesión a Turquía de las islas situadas en las bocas del Danubio y entregadas por el tratado de Adrianópolis".

> El 3.er punto dice: ¡Que el tratado de julio de 1841[^15] sea revisado por las potencias contratantes en interés del equilibrio europeo y en el sentido de la limitación del poderío ruso en el mar Negro! Si este punto fuera sincero, diría: primero, limitación del poderío de Rusia; segundo, restablecimiento de los derechos de Turquía en el estrecho de los Dardanelos y el Bósforo. Para el restablecimiento del control exclusivo del sultán sobre los estrechos no hacía falta ninguna estipulación. Le revierte con la abolición, dada por el hecho mismo de la guerra, de los tratados que lo suspendían temporalmente. Esta sencilla visión del asunto ni siquiera se insinuó en la conferencia de Viena.

> En cuanto a la limitación del poderío de Rusia, el conde Buol[^16] observó con razón en su carta del 20 de mayo de 1855: "En nuestra opinión, los esfuerzos comunes de los aliados deberían dirigirse a limitar el poderío político de Rusia de tal modo que el abuso de sus recursos materiales resulte, si no imposible, por lo menos sumamente difícil. La reducción, e incluso la destrucción total, de la flota rusa en el mar Negro no bastaría por sí sola para privar a Rusia de las ventajas que obtiene de su posición geográfica frente a Turquía".

> De todos los engaños con que el gobierno inglés trató de cautivar al Parlamento, el único que fracasó fue la propuesta de limitar el poderío naval de Rusia en el mar Negro. Si la guerra hubiera perseguido realmente sus supuestos objetivos, una vez garantizada a su comienzo la integridad territorial del Imperio otomano, se habrían planteado las siguientes condiciones de paz: 1.ª, cesión del delta del Danubio a Turquía, que *de iure* sigue siendo su poseedora; 2.ª, obligación de Rusia de cubrir los gastos de la guerra».

Tras algunas otras observaciones, el documento concluye con las siguientes palabras:

> «Vuestra comisión no cree que todos los miembros del gabinete tuvieran igual conciencia de la culpa. No puede pasar por alto la posición excepcional de los cuatro ministros de Asuntos Exteriores: Clarendon, Russell, Aberdeen y, sobre todo, Palmerston, el hombre que aseguró el reconocimiento de la paz de Adrianópolis, que paga a Rusia, incluso en tiempo de guerra, una deuda hace mucho tiempo caducada,[^17] que concibió o aprobó los tratados de Hunkiar Iskelesi, de los Dardanelos y de Balta Liman y el protocolo danés de 1850,[^18] y cuya perfidia contra Polonia, Sicilia y Lombardía, no menos que su traición a Francia, Persia, España y Dinamarca, lo señalan como enemigo irreconciliable no solo de Turquía, sino de todas las naciones de Europa. Él [es] en el gabinete inglés el amo de todos los demás, a los que primero arrastró a colaborar en crímenes que eran demasiado débiles para comprender, para después dominarlos sin resistencia. Solo la imposición de la pena que la ley inglesa dicta contra la alta traición puede librar al pueblo de los conspiradores que lo han vendido a una potencia extranjera».

[^1]: Fundada en mayo de 1855 por comerciantes y banqueros de la City tras los desastres de la administración militar en Crimea; pedía abrir los cargos públicos a la burguesía.

[^2]: Ernest Jones (1819-1869), poeta y dirigente del ala izquierda del cartismo, amigo de Marx y Engels.

[^3]: David Urquhart (1805-1877), diplomático y publicista conservador, turcófilo, que denunciaba a Palmerston como agente de Rusia; sus partidarios fundaron en 1855 comités de política exterior en varias ciudades obreras.

[^4]: James Howard Harris, conde de Malmesbury (1807-1889), tory, ministro de Asuntos Exteriores en el gabinete Derby de 1852.

[^5]: El tratado de Londres del 8 de mayo de 1852, firmado por Austria, Francia, Gran Bretaña, Prusia, Rusia y Suecia con Dinamarca, que garantizaba la integridad de la monarquía danesa (incluidos los ducados de Schleswig y Holstein) y designaba heredero a Cristián de Glücksburg.

[^6]: El zar descendía de la casa de Holstein-Gottorp, rama de la casa real danesa, por Pedro III.

[^7]: Philipp von Brunnow (1797-1875), embajador ruso en Londres. El protocolo de Londres de 1850 sobre la integridad de la monarquía danesa preparó el tratado de 1852.

[^8]: Los cuatro puntos, formulados por Francia, Gran Bretaña y Austria en agosto de 1854 como condiciones de paz con Rusia: protectorado colectivo de las potencias sobre los Principados del Danubio y Serbia en lugar del ruso, libre navegación del Danubio, revisión del tratado de los Estrechos de 1841 y renuncia de Rusia al protectorado sobre los súbditos cristianos del sultán. Fueron la base de la conferencia de Viena de marzo-junio de 1855.

[^9]: Karl Robert Nesselrode (1780-1862), ministro de Asuntos Exteriores de Rusia.

[^10]: Édouard Drouyn de Lhuys (1805-1881), ministro de Asuntos Exteriores de Francia hasta mayo de 1855.

[^11]: Sidney Herbert (1810-1861), peelita, secretario de Guerra (*Secretary at War*) en el gabinete Aberdeen.

[^12]: La paz de Adrianópolis (Edirne), del 14 de septiembre de 1829, que cerró la guerra ruso-turca de 1828-1829.

[^13]: El tratado de Londres de 1827 entre Gran Bretaña, Francia y Rusia sobre la pacificación de Grecia, en el que las tres potencias se comprometían a no buscar ventajas territoriales.

[^14]: Anton von Prokesch-Osten (1795-1876), diplomático austriaco.

[^15]: El tratado de Londres del 13 de julio de 1841 sobre los Estrechos, que cerraba el Bósforo y los Dardanelos a los buques de guerra extranjeros mientras Turquía estuviera en paz.

[^16]: Karl Ferdinand von Buol-Schauenstein (1797-1865), ministro de Asuntos Exteriores de Austria.

[^17]: El empréstito ruso-holandés, contraído por Rusia en Ámsterdam durante las guerras napoleónicas, cuyos intereses Gran Bretaña se obligó a pagar en parte por un convenio de 1815, renovado en 1831 por Palmerston; siguió pagándolos durante la guerra de Crimea.

[^18]: El tratado de Hunkiar Iskelesi (1833) estableció una alianza ruso-turca que cerraba los Dardanelos a los buques de guerra extranjeros a petición de Rusia; el convenio de Balta Liman (1838) era un tratado comercial anglo-turco; el protocolo de Londres de 1850 preparó el tratado sobre la sucesión danesa.
