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Title: Los cuatro puntos (1855)
Description: Tres correspondencias de Marx para la Neue Oder-Zeitung sobre la supuesta aceptación rusa de los cuatro puntos como base de la paz, el bloqueo aliado del mar Negro, que solo ha bloqueado a los propios aliados en el Danubio, y la prensa inglesa, que empieza a ver en los cuatro puntos un triunfo de Rusia.
Author: Karl Marx
Date: 1855-01-09
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1855%20Los%20cuatro%20puntos
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*Escrito por Karl Marx en Londres el 9, el 12 y el 15 de enero de 1855 y publicado en la* Neue Oder-Zeitung *(Breslau), núms. 20, 23 y 29, del 13, el 15 y el 18 de enero de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 610-615), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título lo pusieron los editores de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1855%20Die%20vier%20Punkte).*

## N.º 20, 13 de enero de 1855

Londres, 9 de enero. El despacho telegráfico de Viena sobre la aceptación de los cuatro puntos por parte de Rusia[^1] provocó, por un lado, una subida de los consolidados en la Bolsa de aquí, por un momento un 2½ por ciento sobre la cotización del sábado, y, por otro, un verdadero pánico en el mercado del sebo, el aceite y las semillas, donde una pronta conclusión de la paz sería la señal de enormes quiebras. Hoy ha vuelto a desaparecer la agitación entre la gente de la City, que ahora considera de modo bastante unánime las negociaciones sobre los cuatro puntos como una segunda edición de las negociaciones sobre la «nota de Viena».[^2] Según el *Morning Chronicle*, ministerial a carta cabal, era *precipitado* hablar de una aceptación real por Rusia de las garantías exigidas. Rusia solo se habría declarado dispuesta a negociar sobre la base de esas garantías tal como las interpreten conjuntamente las tres potencias. El *Times* cree poder celebrar una victoria de la política occidental y declara con este motivo:

> «No podemos rechazar con demasiada decisión la suposición de que esta guerra haya de traer una llamada revisión del mapa de Europa, por medio de conquistas o de revoluciones en las que este país, por lo menos, no tiene interés alguno».

> «Los aliados», dice el *Morning Post*, «han hecho lo suficiente para poder retirarse con honor del teatro de la guerra si se aceptan sus condiciones».

Según el *Daily News*, Rusia pretende con la reanudación de las negociaciones afianzar la fe de Prusia en su moderación, sembrar la discordia entre las potencias alemanas y aflojar la relación de las potencias occidentales con Austria. Lo único importante de los cuatro puntos sería el artículo adicional según el cual el tratado de los Dardanelos del 13 de julio[^3] habría de revisarse «en el sentido de una limitación del poder naval ruso en el mar Negro». En la City se rumorea que el ministerio está dispuesto a dejar caer este artículo adicional. El *Morning Advertiser*, por último, declara que el último paso ruso se ha acordado con Austria para darle a esta ocasión de librarse de sus compromisos con las potencias occidentales. Según un despacho recién llegado, se ha estipulado que las negociaciones no interrumpirán las operaciones de guerra.

## N.º 23, 15 de enero de 1855

Londres, 12 de enero. La aceptación sin condiciones de los «cuatro puntos» por parte de Rusia, y precisamente de los «cuatro» puntos en el sentido de las «tres» potencias, ha resultado ser ahora un *hoax*, un bulo, del *Morning Post* y del *Times*. Estábamos tanto más inclinados a creer en el bulo cuanto que sabemos por los despachos secretos de Pozzo di Borgo, que se conocieron a raíz de la insurrección de Varsovia,[^4] que este maestro de la diplomacia sienta el principio de que

> «Rusia, en todos los casos de conflicto, tiene que dejarse imponer por las grandes potencias europeas *sus propias condiciones*».

Y en los «cuatro» puntos no podemos ver más que «cuatro» *puntas* rusas.[^5] Si Rusia no los acepta por el momento, también para eso encontramos la explicación en el maestro Pozzo di Borgo. Rusia, declara, solo puede hacer tales concesiones aparentes al Occidente desde un campamento victorioso. Eso es necesario para conservar el «prestigio» en que descansa su poder. Y hasta ahora Rusia ha llegado, sí, a un «campamento», pero todavía no a una «victoria». Si hubiera caído Silistra, hace tiempo que se habrían planteado los «cuatro puntos». Según el *Times* y el *Morning Post*, los «cuatro puntos», en el sentido de las «tres potencias», se habían aceptado como base de las negociaciones para avanzar a partir de ellos como mínimo. Ahora resulta que el príncipe Gorchakov los entiende como un máximo problemático a partir del cual habría más bien que regatear a la baja, o como algo que solo tiene por destino dar el pretexto para una segunda «conferencia de Viena». El *Morning Post* nos confía hoy, en un *leader* engreído y de oráculo diplomático, que las reuniones provisionales de los diplomáticos en Viena no son más que la escuela preparatoria de la verdadera conferencia, que no se reunirá hasta el 1 de febrero y que seguramente no dejará de sorprender más o menos al mundo.

Ayer estaba fijado en la Lloyd's House[^6] el siguiente anuncio del Almirantazgo:

> «Con referencia al último párrafo de mi carta del 8 de noviembre (de 1854), que contenía la comunicación de que los almirantes francés e inglés en el mar Negro habían recibido de sus respectivos gobiernos la orden de extender el bloqueo de las bocas del Danubio a todos los puertos del mar Negro y del mar de Azov que aún están en posesión del enemigo, tengo orden de los lores del Almirantazgo de comunicarle, para que llegue a conocimiento del público comercial, que los gobiernos de Inglaterra y Francia han resuelto además que dicho bloqueo entre en vigor el 1 de febrero (de 1855) y a partir de esa fecha, y que en la *Gazette* de Londres se dará la debida noticia del bloqueo de los puertos en particular en cuanto se haga efectivo. Firmado: *W. A. B. Hamilton*».[^7]

Aquí se reconoce, pues, abiertamente que las flotas aliadas solo han bloqueado hasta ahora a sus propios aliados en las bocas del Danubio, pero no los puertos rusos del mar Negro ni los del mar de Azov. Y, sin embargo, el ministerio había declarado repetidas veces en el Parlamento, en abril, en agosto y en octubre, que había dado las «órdenes más estrictas» para el bloqueo de los puertos y las costas de Rusia. Todavía el 21 de diciembre lord Granville[^8] declaró en la Cámara de los Lores en nombre del ministerio

> «que Odesa estaba bloqueada por cinco barcos de guerra que cruzaban constantemente de un lado a otro ante el puerto y de los que el gobierno recibía informes continuamente».

En una carta dirigida a un diario, un conocido panfletista inglés resume así las consecuencias de las medidas de bloqueo tomadas, o más bien *no* tomadas, por la coalición:

> «1. El gobierno inglés suministra desde Inglaterra al enemigo de Inglaterra los medios financieros para continuar la guerra contra ella. 2. Se bloquea el Danubio para empobrecer a los Principados y cortarnos a nosotros mismos el suministro de grano. 3. Odesa, Taganrog, Kerch, etc., quedan sin molestar para proporcionar refuerzos, municiones y provisiones a las tropas rusas de Crimea. 4. El bloqueo fingido arruina a nuestros comerciantes, mientras enriquece a los griegos, rusos y austriacos».

También el *Times* aprovecha el anuncio del señor Hamilton para lanzar violentas diatribas contra la «diplomacia del bloqueo» del ministerio. Es característico del tonante de Printing House Square[^9] que sus truenos se lancen siempre *post festum*. Desde el 26 de marzo de 1854 hasta hoy el *Times* ha defendido la «diplomacia del bloqueo». Hoy, cuando su estruendo no estorba ninguna medida ministerial y en cambio le gana popularidad, se convierte de repente en clarividente.

El ministro de Marina, o como aquí se le llama, el primer lord del Almirantazgo, sir *James Graham*, es bastante conocido en el continente por aquella hazaña del gabinete negro que llevó al patíbulo a los hermanos Bandiera.[^10] Menos difundido estará el hecho de que sir James Graham, en 1814, cuando el emperador Nicolás desembarcó en la costa inglesa, no se atrevió a estrechar la mano imperial que se le tendía, sino solo a besarla. (Véase el *Portfolio*, 2.ª serie, año 1844.)[^11]

## N.º 29, 18 de enero de 1855

Londres, 15 de enero. Para juzgar los cuatro puntos:

> «Por la vía de la diplomacia no puede hacerse nada más hasta el 1 de febrero». (Hasta el 5 o el 6 de febrero, dice el corresponsal del *Times* en Viena). «Entretanto el zar tiene por delante un mes entero para mover sus fuerzas adonde quiera. El mes ganado con la aceptación de los cuatro puntos puede ampliarse a dos discutiendo paso a paso cada punto, que es probablemente lo que dicen las instrucciones del enviado ruso, mientras que no es en absoluto improbable que se hagan los más denodados intentos de contentar a Austria con condiciones inaceptables para Inglaterra y Francia. Separar a las tres potencias es un objetivo muy plausible».

Así el *Morning Post*.

Más importante que el ir y venir de la prensa inglesa sobre las intenciones secretas de Rusia es su franca confesión (con excepción, naturalmente, de los órganos ministeriales) de que la base de las negociaciones, los cuatro puntos, no vale la pena de negociarse.

> «Cuando empezó la lucha», dice el *Sunday Times*, «se quiso hacer creer al mundo que de lo que se trataba era de romper el Imperio ruso o al menos de conquistar garantías materiales para la conservación de la paz europea. Para alcanzar uno u otro fin no se ha hecho nada ni se hará nada si se concluye la paz sobre la base de los llamados *cuatro puntos*. Si aquí puede hablarse de algún triunfo, es solo de un triunfo que ha obtenido Rusia».

> «El ministerio de todas las incapacidades»,[^12] dice el *Leader*, «no puede ir más allá de los cuatro puntos; merece pasar a la posteridad con el título de ministerio de los cuatro puntos. ¡Basta ya de esta aburrida comedia de una guerra sin objeto! La paz sobre la base de los cuatro puntos solo puede concluirse por miedo a que en el tumulto de la guerra los pueblos mismos se vuelvan demasiado importantes; tal vez también para impedir que los ingleses recuperen los derechos que Cromwell había conquistado para ellos. Solo esto podría ser el motivo para remendar la vieja conspiración con Rusia y devolverle el permiso de renovar sus intromisiones en Europa al amparo de la bandera de la paz».

El *Examiner*, que ocupa indiscutiblemente el primer lugar entre los semanarios de la clase media, publica un artículo extenso sobre la «base» de las negociaciones de paz, cuyo contenido esencial resumimos brevemente.

> «Si concesiones como las que pueden derivarse incluso de la interpretación más dura y estricta de los cuatro puntos», dice entre otras cosas, «se consideran equivalentes de los tesoros que Inglaterra ha derrochado en esta lucha y de la sangre que ha sacrificado, entonces el emperador de Rusia fue un gran estadista cuando empezó la guerra. Rusia ni siquiera ha de pagar reparación por las grandes sumas que nos ha arrancado cada año con la inobservancia del tratado de Viena. La desembocadura del Danubio, que según la correspondencia oficial publicada hace poco trató por todos los medios de cerrar al comercio inglés, ha de quedar en su mano. El punto de la libre navegación del Danubio equivale en la práctica al *statu quo*, porque Rusia nunca ha negado que las estipulaciones del tratado de Viena relativas a la navegación fluvial valgan también para el Danubio. La abolición de los tratados de Küçük Kaynarca y Adrianópolis[^13] importa poco, puesto que por todas partes se conviene en que esos tratados *no* autorizaban a Rusia a las exigencias que plantea a Turquía. Si, por otra parte, consideramos que Rusia ha de ser una de las cinco potencias que ejerzan un protectorado común sobre los Principados del Danubio y los súbditos cristianos del sultán, creemos que las ventajas que se esperan de este cambio son del todo ilusorias, porque trae consigo, sin discusión posible, la enorme desventaja de dar carácter *legal* a las maquinaciones de Rusia para el *reparto de Turquía*. Se nos recordará, naturalmente, que los cuatro puntos incluyen, entre otras estipulaciones, una revisión del tratado de 1841, y precisamente una revisión en interés del equilibrio de las potencias. La expresión es bastante vaga y misteriosa, y después de todo lo que se ha oído últimamente no estamos en absoluto convencidos de que la innovación prevista no sea incomparablemente más amenazadora para la independencia de nuestro aliado (Turquía) que para la supremacía de nuestro enemigo… Habríamos rechazado como del todo increíble toda posibilidad de una "base" como la que parece debatirse en este momento en Viena si lord John Russell, en respuesta al discurso de Cobden, no hubiera declarado solemnemente en el Parlamento que el gobierno no deseaba en absoluto despojar a Rusia de ninguno de sus territorios».

El último punto es sin duda del todo decisivo, porque, por ejemplo, la misma libertad de navegación del Danubio solo podría asegurarse si Rusia perdiera el «territorio» de las bocas del Danubio del que se ha apoderado, en parte por el tratado de Adrianópolis, violando el tratado de Londres de 1827,[^14] y en parte por un ucase de febrero de 1836, violando el tratado de Adrianópolis. El punto que el *Examiner* no se cuida de destacar se refiere al tratado de los Dardanelos de 1841. Este tratado solo se distingue del concluido en 1840 por lord Palmerston por la circunstancia de que *Francia* se sumó a él como parte contratante. El contenido es el mismo. Todavía hace pocos meses lord Palmerston declaraba que el tratado de 1840, y por tanto también el tratado de los Dardanelos de 1841, era una victoria de Inglaterra sobre Rusia, y se declaraba a sí mismo su *autor*. ¿Cómo va a ser de repente la *abolición* de un tratado que fue una victoria de Inglaterra sobre Rusia una derrota de Rusia ante Inglaterra? O, si Inglaterra fue engañada entonces por sus propios ministros y creyó actuar contra Rusia mientras actuaba *a favor* de ella, ¿por qué no ahora? Durante la última sesión extraordinaria del Parlamento, Disraeli exclamó: «Nada de cuatro puntos». Por los extractos anteriores se ve que ha encontrado eco en la prensa liberal; el asombro de que Rusia haya aceptado, con o sin reservas, los cuatro puntos empieza a ceder el sitio al asombro de que Inglaterra los haya propuesto.

[^1]: Los cuatro puntos fijados en agosto de 1854 por Inglaterra, Francia y Austria como condición de la paz: protectorado colectivo de las potencias sobre los Principados del Danubio, libre navegación del Danubio, revisión del tratado de los Estrechos de 1841 y renuncia de Rusia al protectorado sobre los súbditos ortodoxos del sultán.

[^2]: La nota de Viena, redactada en julio de 1853 por las potencias reunidas en Viena para mediar entre Rusia y Turquía, que la Puerta rechazó.

[^3]: El tratado de Londres del 13 de julio de 1841 entre las cinco grandes potencias y Turquía, que cerraba los Dardanelos y el Bósforo a los buques de guerra extranjeros mientras la Puerta estuviera en paz.

[^4]: Carlo Andrea Pozzo di Borgo (1764-1842), diplomático corso al servicio de Rusia, embajador en París y en Londres. Sus despachos, hallados por los insurrectos polacos de 1830-1831 en los archivos del gran duque Constantino, se publicaron en el *Portfolio*, la colección de documentos diplomáticos editada por David Urquhart.

[^5]: Juego de palabras con *Punkte* («puntos») y *Pointen* («puntas», «golpes de efecto»).

[^6]: La sede de Lloyd's, la corporación de los aseguradores marítimos de Londres.

[^7]: William Alexander Baillie Hamilton, secretario del Almirantazgo.

[^8]: Granville Leveson-Gower, conde Granville (1815-1891), presidente del Consejo Privado en el gabinete Aberdeen.

[^9]: El *Times*, cuya redacción estaba en Printing House Square.

[^10]: En 1844, siendo ministro del Interior, Graham hizo abrir la correspondencia de Mazzini y comunicó su contenido a los gobiernos de Austria y de Nápoles; los hermanos Attilio y Emilio Bandiera fueron capturados en Calabria y fusilados.

[^11]: Así en el texto. Nicolás visitó Inglaterra como gran duque en 1816-1817 y como emperador en 1844.

[^12]: Juego con el nombre del «ministerio de todos los talentos» (*Ministry of All the Talents*), el gabinete de coalición de 1806-1807.

[^13]: El tratado de Küçük Kaynarca (1774), que puso fin a la guerra ruso-turca de 1768-1774, y el de Adrianópolis (1829), que puso fin a la de 1828-1829.

[^14]: El tratado de Londres del 6 de julio de 1827 entre Inglaterra, Francia y Rusia sobre la pacificación de Grecia, en el que las tres potencias se comprometieron a no buscar ventajas territoriales.
