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Title: La caída de Kars (1856)
Description: La serie de cuatro artículos en que Marx, con el propio Libro Azul del Gobierno británico en la mano, reconstruye cómo el gabinete de Palmerston dejó caer en 1855 la fortaleza turca de Kars, sitiada por los rusos: los planes de socorro de la Puerta frustrados uno tras otro, los despachos retrasados, mutilados o falseados y el dinero del empréstito retenido, hasta la capitulación que abrió paso a la paz de París.
Author: Karl Marx
Date: 1856-04
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1856%20La%20ca%C3%ADda%20de%20Kars
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*Escrito en inglés por Karl Marx a finales de marzo y en abril de 1856 y publicado en cuatro artículos en* The People's Paper *de Londres, núms. 205 a 208, del 5, 12, 19 y 26 de abril de 1856; una versión anterior y más breve había aparecido en el* New-York Daily Tribune *del 8 de abril de 1856. Traducido del original inglés según* The Eastern Question*, edición de Eleanor Marx Aveling y Edward Aveling (Londres, 1897), pp. 611-648, cotejada con las imágenes de página de esa edición y, párrafo a párrafo, con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 601-635), por la Escuela de marxismo, 2026. Varias erratas de fechas y números de la edición de 1897 se corrigen según la versión alemana. Las notas son nuestras. [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1856%20The%20Fall%20of%20Kars).*

## I

[*The People's Paper*, núm. 205, del 5 de abril de 1856]

La caída de Kars[^1] es el punto de inflexión en la historia de la guerra fingida contra Rusia. Sin la caída de Kars no habría habido Cinco Puntos, ni Conferencias, ni Tratado de París; en una palabra, ni paz fingida.[^2] Por tanto, si podemos probar con el propio Libro Azul del Gobierno[^3] —por mucho que esté cuidadosamente cocinado, mutilado con extractos, deformado con omisiones, emplastado y remendado con falsificaciones— que el gabinete de lord Palmerston planeó desde el principio la caída de Kars y la llevó a cabo sistemáticamente hasta el final, el velo se levanta y el drama de la guerra de Oriente, con todos sus sorprendentes incidentes, sale de la niebla en que la diplomacia lo ha envuelto.

Hacia finales de mayo de 1855, el general Williams[^4] informa a lord Clarendon[^5] de que «una fuerza numerosa, compuesta de 28.000 infantes, 7.500 jinetes y 64 piezas de artillería, se había concentrado en torno a Gumri (Alexandropol),[^6] y de que el mushir[^7] había recibido noticias de la intención del enemigo de atacar Kars. Tenemos en ese campamento atrincherado 13.900 infantes, 1.500 jinetes, 1.500 artilleros y 42 piezas de campaña». Siete días después, el 3 de junio, Williams comunicaba a Clarendon: «Tengo ahora víveres para cuatro meses en la guarnición de Kars, y confío en que el Gobierno central y los aliados demuestren pronto a este resto de un ejército que no lo tienen completamente olvidado». Este despacho (véanse los documentos sobre Kars, núm. 231) se recibió en Downing Street el 25 de junio. Aquel día, por consiguiente, el Gobierno británico supo que, si no se la socorría, Kars tendría que caer el 3 de octubre; y este conocimiento pasó a ser la base de sus operaciones.

El 11 de julio, lord Clarendon recibe tres despachos del general Williams, fechados el 15, el 17 y el 19 de junio, que comunican sucesivamente que se había producido una escaramuza de las avanzadas; que el 16 de junio los turcos habían rechazado con bravura un ataque en regla de los rusos contra el campamento atrincherado, y, por último, que el enemigo había hecho una marcha de flanco sobre el campamento atrincherado y se había establecido con fuerzas considerables (30.000 hombres) a una hora de marcha del punto más débil de la posición turca. Williams termina el último de estos despachos con las palabras siguientes: «Por desgracia, no tenemos caballería irregular. [...] El enemigo ha cortado ya en parte nuestras comunicaciones con Erzurum».

Cuando la misma noticia llegó a Constantinopla, lord Redcliffe[^8] fue invitado a una conferencia en la casa del gran visir a orillas del Bósforo. Los ministros turcos propusieron socorrer Kars mediante una expedición que partiría de Redut Kale y avanzaría por Kutaisi sobre Georgia,[^9] con una fuerza compuesta así: Contingente de Vivian,[^10] 20.000; el de Beatson,[^11] 3.000; guarnición de Batum, 12.000; albaneses, 2.000; de Bulgaria, 5.000; caballería regular egipcia, 800; caballería tunecina, 600. Total, 43.400.

La Puerta se mostró dispuesta a confiar la dirección de esta expedición a un jefe británico y a aceptar en ese puesto al general Vivian. Esta propuesta llegó a manos de lord Clarendon el 11 de julio. El 12 de julio, lord Redcliffe le informó además por telégrafo de que «se están haciendo los preparativos para una eventual expedición. Se ahorraría mucho tiempo precioso si me comunicara usted enseguida por telégrafo si el Gobierno está dispuesto a aprobar una fuerte diversión por Redut Kale y Kutaisi sobre Georgia».

Del 25 de junio al 12 de julio, el Gobierno británico, enterado del peligro que corría Kars, no movió un dedo para acudir en su socorro; ni una sola vez se puso en marcha el telégrafo. Pero desde el mismo día en que hay algún plan turco para socorrer Kars que desbaratar, se vuelven de pronto todo actividad. El 13 de julio (véase el núm. 248 de los documentos sobre Kars) Clarendon dirige a Redcliffe un despacho en este sentido:

> «El Gobierno de Su Majestad es de la opinión de que lo más prudente sería enviar refuerzos a la retaguardia del ejército ruso.[^12] Los refuerzos podrían ir a Trebisonda y dirigirse desde allí sobre Erzurum. La distancia de Trebisonda a Erzurum es menor que la de Redut Kale a Tiflis, y la marcha transcurre por un país amigo y no por uno hostil; y en Erzurum el ejército encontraría amigos que lo apoyaran y no enemigos que se le opusieran, y víveres en lugar de hambre. Si el ejército de Kars no puede mantener esa posición contra los rusos, debería replegarse sobre Erzurum, y concentrarse allí toda la fuerza turca. Si los rusos han de ser derrotados, será más fácil derrotarlos con toda la fuerza reunida que con partes sueltas de ella; y una derrota sería tanto más decisiva cuanto más adentro de la frontera turca tuviera lugar.»

Al día siguiente de recibir el despacho de Redcliffe, Clarendon se vuelve todavía más generoso y añade también Erzurum a la lista de plazas de las que hay que replegarse.

> *Telegráfico.*

> El conde de Clarendon a lord Stratford de Redcliffe.

> Foreign Office, 14 de julio de 1855.

> «Se desaprueba el plan para reforzar el ejército de Kars contenido en sus despachos del 30 de junio y del 1 del corriente [debe decir: del 12 del corriente]. Las razones contra el empleo del Contingente turco mientras no esté en condiciones de servir se enviarán hoy por el correo. Trebisonda debería ser la base de operaciones, y si el ejército turco de Kars y Erzurum no puede sostenerse en esta última plaza contra los rusos, podría replegarse sobre Trebisonda, donde fácilmente recibiría refuerzos.»

Si Kars es la llave de Erzurum, Erzurum es la llave de Constantinopla y el punto central de las líneas estratégicas y comerciales de Anatolia. Una vez Kars y Erzurum en manos de Rusia, queda cortado el comercio británico por tierra con Persia *vía* Trebisonda. El Gobierno británico, conocedor de todas estas circunstancias, aconseja tranquilamente a la Puerta que entregue las llaves de su casa en Asia cuando apenas una de las dos estaba en peligro, e invita al ejército sitiado de Kars a ir al encuentro de los refuerzos a los que se prohíbe ir al encuentro del ejército sitiado. «Si», dice su señoría, «los rusos han de ser derrotados» (¿qué necesidad hay?, parece preguntar), piensa que una derrota sería tanto más decisiva y fácil cuanto más adentro de la frontera turca tuviera lugar; *es decir*, cuantas más plazas fuertes y territorio se entreguen a los rusos y, de hecho, cuanto más cerca de Constantinopla.

Estos despachos de lord Clarendon encuentran digno respaldo en el siguiente despacho de milord «Take care of Dowb» Panmure,[^13] el Carnot[^14] inglés, al teniente general Vivian:

> Lord Panmure al teniente general Vivian.

> Ministerio de la Guerra, 14 de julio de 1855.

> Señor:

> «Le remito adjunta, para su información, copia de un despacho que el conde de Clarendon ha dirigido por el presente correo a la embajada de Su Majestad en Constantinopla sobre el plan propuesto por la Puerta para socorrer al ejército turco de Kars, y debo comunicarle que estoy enteramente de acuerdo con todo lo que se dice en ese despacho acerca del carácter censurable del plan propuesto por la Puerta. Confío tan plenamente en su competencia profesional que no temo en absoluto que emprenda usted una expedición tan descabellada y tan mal pensada como la que proyecta la Puerta. Si bien es su deber prestar a nuestros aliados, los turcos, toda la ayuda que esté en su mano, no solo como jefe del Contingente, sino como oficial británico que goza de la confianza del Gobierno de Su Majestad, es al mismo tiempo necesario que se guarde usted de arriesgar el honor del nombre británico y su propia reputación emprendiendo operaciones militares para las que no se han sentado las bases adecuadas, ni abierto comunicaciones, ni dispuesto los suministros, ni preparado los transportes. Un *golpe de mano* que consista en lanzar de improviso un ejército sobre la costa para amenazar, o incluso atacar, una plaza fuerte enemiga es una cosa; pero una expedición deliberada para invadir un país enemigo y hacerle la guerra en su propio territorio es otra muy distinta. En el primer caso se puede arriesgar algo, pero en el segundo toda preparación debe preceder a la acción. Además, por todas las informaciones que me han llegado, tengo sobradas razones para creer que el ejército de Batum se halla en un estado deplorable. Sé que el Contingente apenas está organizado; de las tropas búlgaras no tiene usted conocimiento alguno, y supongo que la caballería de Beatson está tan poco sujeta al mando y a la disciplina como sus propias tropas. En suma, tengo la seguridad de que sería una locura intentar socorrer de este modo al general de brigada Williams. Es demasiado tarde para lamentar la política que ha dejado a ese valiente oficial y a su ejército expuestos a tales apuros; pero seguir planes como los que se han propuesto para socorrerlo solo serviría para abrir el camino a nuevos fracasos. Como sin duda usted mismo comprende, no debe perder tiempo en poner sus fuerzas en condiciones de servir, pues el servicio le aguardará sin falta en alguna parte en cuanto esté usted preparado para él; pero la organización es tan necesaria para un ejército como la resistencia y el valor, y sin aquella estas cualidades no sirven absolutamente de nada.»

Este despacho presenta al ministro de la Guerra de lord Palmerston como un payaso en toda regla, útil solo para divertir a su amo. Amenazar, «o incluso» atacar, la plaza fuerte de Sebastopol, en la que Rusia había acumulado el trabajo defensivo de veinte años, le parece una cosa muy sensata, porque era un irreflexivo *golpe de mano* de los aliados; pero una «invasión deliberada» por parte de la Puerta de un país enemigo con el fin de derrotarlo: de eso «Dowb» no ha oído hablar nunca. Coincide plenamente con Clarendon en la opinión de que reforzar la retaguardia del propio ejército, en lugar de actuar en la retaguardia del enemigo, es la verdadera esencia de la estrategia; punto que podemos dejarle dirimir con Napoleón I, con Jomini[^15] y con todos los demás grandes estrategas. Coincide también con su amigo en que, en la guerra, un ejército nunca debe marchar por países hostiles, sino siempre por países amigos, «con víveres en lugar de hambre»: la verdadera filosofía del gorrón de mesa. ¡Pero a través de la complacida necedad del payaso vislumbramos el espíritu que lo mueve! Pues ¿cómo iba a ser dado al pobre Dowb descubrir que Georgia era un país hostil y no amigo, Georgia, la Polonia de Rusia en el Cáucaso?

La propuesta turca que Dowb califica de descabellada y mal pensada era, en su concepción general, audaz y acertada; podemos decir que fue la única idea estratégica nacida en toda la guerra. Se reducía a ocupar una posición excéntrica respecto del ejército sitiador, amenazar Tiflis, el centro del poder ruso en Asia, y obligar a Muraviov[^16] a retirarse de Kars ante la amenaza de verse cortado de su base de operaciones y de su línea de comunicaciones. Una expedición así a Mingrelia[^17] prometía no solo socorrer Kars, sino ofrecer la ocasión de avanzar ofensivamente por todas partes y conseguir así lo más importante en toda guerra, a saber, obligar al enemigo a ponerse a la defensiva. Pero, siendo urgente el peligro, un plan semejante, para tener éxito, tenía que llevarse adelante con energía, con fuerzas suficientes y abundantes medios de abastecimiento y transporte. Como tenía inmediatamente a su espalda Alexandropol como primera base de operaciones, una fortaleza concebida precisamente para la defensiva frente al territorio turco, Muraviov podía mantener su posición hasta convencerse de que un avance sobre Tiflis se volvía de verdad peligroso. Para darle ese carácter hacía falta desembarcar al menos 55.000 hombres en la costa circasiana, tomar Kutaisi y forzar el paso de Gumri. Omer Bajá,[^18] que más adelante emprendió la misma expedición al frente de 36.000 hombres, apenas reunió en el Rioni de 18.000 a 20.000.

No cabe duda de que un ejército de 20.000 hombres en Erzurum habría sido más útil que uno de 40.000 en Mingrelia. Por otro lado, no hay que olvidar que en el momento en que la Puerta hizo su propuesta los rusos de Tiflis, según el propio Libro Azul, no pasaban de 15.000 hombres, y Bebutov,[^19] con sus refuerzos, no había llegado todavía. Además, el traslado de un ejército lo bastante grande para sus fines de Trebisonda a Erzurum y de allí a Kars, con víveres, municiones y cañones, habría costado, según aseguraba Omer Bajá, cuatro meses justos. Por último, si la Puerta proponía un plan acertado con medios insuficientes, a su aliado le correspondía aportar los medios adecuados, y no sugerir un plan equivocado. Sesenta mil turcos estaban por entonces encerrados e inactivos en Crimea, y eran las únicas tropas eficaces de Turquía.

> «En Batum, Sujum Kale y otros puntos vecinos de la costa», escribe lord Redcliffe con fecha del 28 de junio, «sería sumamente difícil reunir más de 11.000 hombres. [...] Las demás partes del Imperio (exceptuada Bulgaria) no ofrecen reservas adicionales, salvo Bosnia, donde aún es posible que se pudieran destacar unos miles de hombres; hablo de tropas regulares; se pueden conseguir bashi-bazuks,[^20] pero vuestra señoría sabe lo poco que cabe fiarse de semejantes hordas indisciplinadas. [...] Dudo que en Bulgaria haya más de 50.000 hombres, incluidas las guarniciones. Austria, es cierto, ha declarado su intención de considerar el paso del Danubio por Rusia un *casus belli*, y se ha comprometido también a excluir a esa potencia de los Principados del Danubio;[^21] pero la resolución que en semejante trance permitiría a la Puerta guiarse por esas garantías y pasar por alto el inconveniente de dejar mal defendida una posición importante es más digna de admiración que probable de adoptarse.»

¿Qué tropas quedaban, pues, a disposición de la Puerta, aparte del Contingente anglo-turco? Y este, como se desprende de los despachos de Clarendon y de Panmure, no era más que un ardid para privar a la Puerta de su última fuerza disponible.

Pero ¿opuso el Gobierno británico algún plan propio al turco? ¿Tenía algún empeño en enviar el Contingente anglo-turco a Trebisonda y de allí a Erzurum o a Kars? En su despacho del 14 de julio, Clarendon se declara «en contra del empleo del Contingente turco mientras no esté en condiciones de servir». Si no estaba en condiciones de servir, tan inservible era para la expedición de Erzurum como para la de Mingrelia. El payaso Panmure, en su despacho del mismo día, escribe a Vivian, jefe del Contingente: «No debe perder tiempo en poner sus fuerzas en condiciones de servir, pues el servicio le aguardará sin falta *en alguna parte* en cuanto esté usted preparado para él»; con lo que lo emplaza a estar preparado, no para un servicio inmediato, no para Erzurum, sino para *alguna parte*, es decir, para *ninguna*. Todavía el 7 de septiembre (véase el núm. 302 de los documentos), Clarendon considera el Contingente anglo-turco tan poco organizado que no está en condiciones de acampar en las líneas atrincheradas ante Sebastopol. Es, pues, evidente que el Gobierno británico saca a relucir el plan de Erzurum no para ejecutarlo, sino para desbaratar la expedición de la Puerta a Mingrelia. No se oponía a un plan determinado para socorrer Kars, sino a cualquier plan. «Sería una locura intentar socorrer al ejército del general de brigada Williams. [...] Es demasiado tarde para lamentar la política (la política de Palmerston) que ha dejado a ese valiente oficial y a su ejército expuestos a tales apuros», le decía Panmure a Vivian. Es demasiado tarde para hacer otra cosa que entregar Kars a Rusia, y Erzurum por añadidura, le dice Clarendon a Redcliffe. No solo había fijado ya el Gobierno de Palmerston este plan el 13 de julio, sino que se confiesa en el Libro Azul, y ni un momento los veremos apartarse de él.

Desde el núm. 254 hasta el 277 de los documentos sobre Kars, todos los despachos de Redcliffe del mes de julio muestran a la Puerta afanosamente ocupada en los preparativos de la expedición de Vivian a Mingrelia. ¿Cómo pudo ocurrir esto?

El 12 de julio de 1855, como se recordará, lord Redcliffe telegrafió al conde de Clarendon que los preparativos de la expedición a Mingrelia al mando del general Vivian avanzaban y, para «ahorrar mucho tiempo precioso», pidió que se le enviaran por telégrafo instrucciones del Gobierno. En consecuencia, Clarendon despacha por telégrafo su protesta contra el plan turco; pero, aunque este mensaje lleva al frente la fecha del 14 de julio, no llega a Constantinopla hasta el 30 de julio, día en que encontramos a lord Redcliffe escribiendo de nuevo a Clarendon:

> «El juicio desfavorable que el Gobierno de Su Majestad ha emitido sobre los planes discutidos en los últimos tiempos para socorrer al ejército del sultán en Kars ha aumentado, naturalmente, el apuro de la Puerta. Era mi deber darlo a conocer a los ministros turcos no solo como una opinión, sino, en lo que respecta al Contingente del general Vivian, como un veto. El resultado inmediato es un dilema gravísimo. El Gobierno de Su Majestad no solo retiene el Contingente, sino que expresa una marcada preferencia por la alternativa de enviar refuerzos a Erzurum por Trebisonda. Esta opinión no la comparte la Puerta, ni de hecho ninguna autoridad oficial o personal de aquí. El serasquier,[^22] Omer Bajá, el general Guyon[^23] y nuestros propios oficiales coinciden con la Puerta y con la embajada francesa en preferir una diversión por el lado de Redut Kale, que ofrece mejores probabilidades de éxito, siempre, claro está, que puedan atenderse suficientemente los medios necesarios de transporte, el abastecimiento y otras necesidades indispensables. [...] Entretanto, las noticias de Kars no son alentadoras, y un tiempo de valor precioso se pierde inevitablemente en dudas e incertidumbre.»

Como el camino de Constantinopla a Londres no es ni un ápice más largo que el de Londres a Constantinopla, es en verdad un hecho muy curioso que el despacho telegráfico de Redcliffe, que salió de Constantinopla el 12 de julio, llegara a Londres el 14 de ese mes, mientras que el despacho de lord Clarendon, que salió de Londres el 14 de julio, no llegara a Constantinopla hasta el 30, o hacia esa fecha. Redcliffe, en su despacho del 19 de julio, se queja del silencio del Gobierno, al que había rogado «que no perdiera tiempo en dar a conocer su voluntad». Por un despacho posterior, del 23 de julio, sabemos que ni siquiera entonces había recibido respuesta. De hecho, como hemos dicho, el recibo de la respuesta no se acusa antes del día 30. No cabe duda, pues, de que la fecha londinense del despacho de Clarendon es *falsa*, y de que no se envió hasta semanas después de la fecha que da el Libro Azul. Esta falsificación delata el fin del retraso. Había que perder un tiempo de valor precioso, había que sembrar dudas e incertidumbre y, sobre todo, la Puerta tenía que matar todo el mes de julio con los preparativos de la expedición de Vivian, que el Gobierno británico estaba resuelto a que no se llevara a cabo.

## II

[*The People's Paper*, núm. 206, del 12 de abril de 1856]

Puesto que sus escrúpulos estratégicos no permitían al Gobierno británico fijar, en el intervalo de tres meses, su parecer sobre las grandes operaciones que la Puerta había de emprender, nada parecería más justo y urgente que haber enviado entretanto, bajo su propia responsabilidad, un pequeño destacamento *vía* Erzurum para restablecer las comunicaciones entre esa ciudad y Kars. Los aliados eran dueños del mar Negro, y el Gobierno británico tenía a su entera disposición los 4.000 bashi-bazuks del general Beatson, el único cuerpo eficaz de caballería irregular turca. Una vez desembarcados en Trebisonda, habrían podido llegar a Erzurum en diez días, escoltando víveres para Kars, y permitir así a esa fortaleza prolongar su resistencia de cuatro a seis semanas, al cabo de las cuales, con la llegada del riguroso invierno armenio, todos los movimientos ofensivos de los sitiadores se habrían detenido. El general Beatson escribió a Redcliffe el 7 de julio, solicitando que se le enviara al servicio activo.

No se hizo caso de su memorial. El 14 de agosto las propias tropas presentaron peticiones en las que rogaban que no se las tuviera inactivas, sino que se las enviara a Asia. No recibieron respuesta alguna. Beatson se aventuró a una tercera reclamación el 12 de septiembre. Agotada ya la paciencia del Gobierno británico por las importunidades del indiscreto peticionario, se urdieron algunas intrigas diplomático-militares, coronadas con la destitución de Beatson. Así como el propio Beatson fue destituido del servicio, todas sus comunicaciones con el Gobierno fueron destituidas del Libro Azul.

Hemos visto con qué terquedad se empeñaba el Gobierno británico en una expedición a Erzurum *vía* Trebisonda. Al llegar la noticia de que los rusos se habían establecido en el camino real entre Erzurum y Kars y habían cortado una parte de los víveres reunidos para el ejército de Kars, se arriesgaron desde Trebisonda algunos esfuerzos espontáneos de socorro inmediato, a espaldas de la embajada británica. En el despacho de Redcliffe del 16 de julio de 1855 va adjunto un informe del vicecónsul Stevens en este sentido:

> Trebisonda, 9 de julio de 1855.

> Milord:

> «Tengo el honor de informarle de que Hafiz Bajá partió ayer hacia Erzurum con 300 artilleros y 20 piezas de campaña. Se está reuniendo una gran fuerza de irregulares, que puede llegar a 10.000 hombres, y que marchará hoy hacia el mismo lugar.

> »(Firmado) Stevens.»

Redcliffe, como es su deber, pide sin tardanza explicaciones sobre el silencio del serasquier acerca de la concentración de 10.000 irregulares en Trebisonda y de la marcha de Hafiz Bajá hacia Erzurum. «Todo lo que había oído de Su Excelencia sobre el asunto», se queja, «es que se había ordenado a Tusún Bajá que fuera a Trebisonda, y de allí quizá a Sivas, donde reuniría 4.000 irregulares, para marchar con ellos al teatro de la guerra.» Si se trazan líneas entre Trebisonda, Sivas y Erzurum, se verá que forman un triángulo isósceles cuya base, a saber, la línea de Trebisonda a Erzurum, es más o menos un tercio más corta que cualquiera de los lados. Enviar, pues, refuerzos directamente de Trebisonda a Erzurum, en lugar de enviar a Tusún Bajá de Constantinopla a Trebisonda, de Trebisonda «quizá» a Sivas, para perder allí el tiempo reuniendo una fuerza irregular con la idea de avanzar quizá sobre Erzurum, era un proceder demasiado temerario para que el embajador británico no lo reprendiera. Como no se atreve a decir al serasquier que el socorro de una ciudad sitiada depende de una lentitud bien calculada, le plantea la pregunta: «¿No es acaso dudoso que un cuerpo tan grande de bashi-bazuks, reunido de repente y sin orden, pueda ser de utilidad para nadie más que para el enemigo?». Como el serasquier le contesta, muy acertadamente, «que había insistido en que se le dieran los fondos necesarios para pagarles, que eran el principal instrumento para controlarlos, y que había amenazado con dimitir si no se atendía su petición», lord Redcliffe se vuelve de pronto duro de oído.

Al entrar en el segundo plan de operaciones propuesto por la Puerta y desbaratado por sus aliados, nos internamos en un laberinto donde todo son meandros y no hay ningún camino derecho.

Por un despacho del teniente coronel Simmons,[^24] comisario británico en el campamento de Omer Bajá, fechado el 15 de julio y dirigido a lord Clarendon, y por los memorandos de Omer que lleva adjuntos, pueden reunirse los hechos siguientes. El 23 de junio, Omer Bajá recibió una carta del general Williams en la que le comunicaba que la comunicación con Erzurum estaba cortada y le pedía en los términos más apremiantes que se enviaran refuerzos a Kars con la menor demora posible o que se hiciera una fuerte diversión por el lado de Redut Kale. Con fecha del 7 de julio, Omer Bajá dirigió un memorando a los jefes aliados, Simpson y Pélissier,[^25] pidiéndoles que reunieran un consejo de los generales y almirantes aliados que ejercían el mando en jefe para adoptar una resolución inmediata. En su memorando propone «lanzarse con la parte de su ejército que está aquí (en Balaklava) y en Kerch, 25.000 infantes, 3.000 jinetes de Eupatoria y la artillería proporcionada, sobre algún punto de la costa de Circasia, y, amenazando desde allí las comunicaciones de los rusos, obligarlos a levantar el sitio de Kars». En apoyo de esta propuesta, Omer argumenta que el ejército otomano de Asia, de 10.000 hombres, bloqueado en el campamento atrincherado de Kars por una fuerza rusa superior, está en una situación en la que es probable que tenga que capitular por falta de víveres; que la guarnición de Kars es de hecho el ejército otomano de Asia; que si la guarnición de Kars se rindiera, Erzurum, ciudad difícil de fortificar por su situación, caería en manos del enemigo, con lo que este se haría dueño de las comunicaciones con Persia y de gran parte de Asia Menor; que aceptando su propuesta los aliados aprovecharían las principales ventajas que poseen, a saber, la facilidad del transporte por mar y el único ejército turco eficaz y capaz de marchar, a saber, el suyo. En respuesta a ese memorando, el mariscal Pélissier y el general Simpson escriben que, «a falta de más información, consideran que una conferencia sería prematura». Omer Bajá, sin embargo, el 12 de julio se dirige de nuevo a ellos para informarles de que «entretanto había recibido de su Gobierno un despacho según el cual toda la Turquía asiática, hasta las puertas mismas de Constantinopla, está indefensa, y en el que se le rogaba que, siendo cada hora del mayor valor, hallara inmediatamente los medios y pusiera en ejecución los recursos necesarios para conjurar el gran peligro en que se encuentran el Gobierno de Turquía y, en consecuencia, la causa de los aliados». «En estas circunstancias», añade, «como tengo en Crimea 60.000 turcos, la mayor parte de ellos asiáticos, cuyas familias y bienes están expuestos a los estragos del enemigo, y como veo que ese ejército está inactivo en Crimea, sin perspectivas, que yo alcance a ver, de ningún servicio inmediato, considero mi deber para con mi soberano y la causa común repetir mi propuesta anterior.» En consecuencia, los invita a una conferencia en el cuartel general inglés. Al mismo tiempo que esta nota común a los generales aliados, hizo que el coronel Simmons dirigiera una carta confidencial al general Simpson y al almirante Lyons,[^26] de la que damos el siguiente extracto:

> «La Puerta ha propuesto al general Vivian llevar el Contingente turco a Redut Kale. [...] Omer Bajá, sin embargo, cree que habrá un gran riesgo en enviarlo allí, porque los soldados aún no conocen a sus oficiales, los oficiales no hablan su lengua y, en consecuencia, no pueden mandarlos en el campo de batalla; y el Contingente, aunque podría formar una guarnición, no puede estar todavía en condiciones de marchar al interior. La fuerza del Contingente es además pequeña para la operación proyectada. Omer Bajá cree también que, gozando como goza de la confianza de los turcos y siendo bien conocido en Asia, donde ha hecho varias campañas, tiene más probabilidades de ganarse las simpatías y la ayuda de los habitantes para el abastecimiento y la obtención de noticias que unos extranjeros que no conocen la lengua ni el país.»

El 14 de julio tuvo lugar la conferencia, a la que asistieron Omer Bajá, el coronel Simmons, los generales Simpson, Pélissier y Martimprey y los almirantes Lyons, Bruat y Stewart. Omer Bajá expuso con detalle las fuerzas rusas en Asia y sus operaciones en las cercanías de Kars. Desarrolló ampliamente los argumentos citados más arriba y se mantuvo con firmeza en la opinión de que «no había tiempo que perder para preparar un movimiento que detuviera el avance de los rusos en Asia». Sin embargo, según informa el coronel Simmons a Clarendon, «los generales y almirantes, que no habían recibido de sus respectivos embajadores en Constantinopla ninguna información que les llevara a creer que los asuntos de Asia se hallaban en el estado precario en que Omer Bajá, por la información recibida de su Gobierno, creía que se hallaban», decidieron que, «a falta de tal información, no darían ninguna opinión sobre el asunto». En este caso, pues, los generales aliados se negaron a dar opinión alguna sobre el asunto porque no habían recibido información de sus respectivos Gobiernos. Después, los Gobiernos aliados se negaron a dar sus órdenes porque sus generales no habían dado su opinión. Bastante desconcertado ante la frialdad de los jefes aliados, ante su curiosa táctica de convertir su incredulidad acerca de los hechos en razón para no opinar sobre ellos y ante la descortesía de desmentir a su Gobierno, el único directamente interesado en el asunto, Omer Bajá se levantó en el acto y declaró tajantemente que, «en estas circunstancias, consideraba su deber trasladarse a Constantinopla por unos días para deliberar con su Gobierno». En consecuencia, dos días después, el 16 de julio, partió hacia Constantinopla, llevando consigo al coronel Simmons, pero acompañado también por un tal coronel Sulau, «que viajaba ostensiblemente para restablecer su salud» (véase el anexo I del núm. 270 de los documentos sobre Kars), pero en realidad encargado por Pélissier y Simpson de la misión de desbaratar el proyecto de Omer Bajá. Este Sulau, agregado al estado mayor de Simpson, llevó a Redcliffe una carta del pobre general Simpson, el guerrero más desdichado de que se haya oído hablar, como dice el general Evans,[^27] en la que ese general no le dice a su embajador que él y sus colegas no creyeran en las declaraciones de Omer Bajá, sino que «tenían la más fuerte objeción a la retirada de cualquier tropa de Crimea en este momento»; no que hubieran juzgado oportuno no dar su opinión a Omer Bajá, sino que «ruega encarecidamente a Su Excelencia que emplee su poderosa influencia ante la Puerta para hacer que su opinión prevalezca sobre la de Su Alteza», pues «estaban en juego grandes intereses públicos» y «de su éxito podían derivarse graves consecuencias». ¡Su éxito, nada menos! Era el éxito de Omer Bajá lo que quitaba el sueño a Pélissier, que hasta entonces no tenía de qué jactarse salvo de la vergonzosa batalla del 18 de junio.[^28] El pobre Simpson, el guerrero desdichado, de mente naturalmente obtusa, según afirma el general Evans, fue lo bastante listo para captar la inquietud de su colega de mando y para tramar una intriga a espaldas de Omer Bajá, la única maniobra que puede decirse que ejecutó en toda la campaña de Crimea.

En un despacho del 19 de julio, Redcliffe escribe a Clarendon que «anteanoche (17 de julio) se sorprendió al saber que Omer Bajá había llegado de improviso de Crimea y había ido directamente a ver al serasquier». Se ríe para sus adentros del rumor que le trae el fanariota Pisani,[^29] según el cual «la llegada del generalísimo sin órdenes de su Gobierno había provocado cierto descontento», y tiene «la fuerte impresión de que Omer servirá mejor a los intereses de la alianza volviendo sin demora innecesaria al mando de sus fuerzas en Crimea». Pese a la fuerte impresión de Redcliffe, la estancia de Omer Bajá en Constantinopla se prolongó desde el 17 de julio hasta principios de septiembre. Más adelante se verá qué ocasionó esta pérdida de tiempo.

El 23 de julio, Redcliffe informa a Clarendon de que «Omer Bajá había propuesto a la Puerta hacer él mismo una incursión hacia Georgia, partiendo de Redut Kale y aprovechando Kutaisi». Esta idea se había debatido la noche anterior (22 de julio) en un consejo en casa del gran visir, y el resultado de las deliberaciones había sido «que las tropas que se emplearían del modo antes mencionado, al mando de Omer, se tomarían de Eupatoria, hasta 20.000 hombres, y de Bulgaria, hasta 5.500, y que el Contingente, con sus efectivos completos, ocuparía el hueco dejado en Eupatoria. Como alternativa, se propone que, si el plan antes mencionado suscita objeciones, podría modificarse hasta el punto de tomar solo 10.000 hombres de Crimea y 15.000 de Bulgaria, incluidos los destinados a formar parte del Contingente».

Ahora bien, este despacho, que se dice que Clarendon recibió el 1 de agosto y a cuya llegada aprovechó enseguida la ocasión para dirigir un despacho a lord Cowley,[^30] embajador británico en París, está evidente y deliberadamente tergiversado en su pasaje principal, a saber, el pasaje en que se dice que la Puerta propuso retirar de Eupatoria 20.000 hombres para ponerlos al mando de Omer Bajá y reemplazarlos en Eupatoria con el Contingente turco. Es precisamente a este pasaje al que se refiere Clarendon en su despacho a lord Cowley, cuando afirma que «el Gobierno de Su Majestad está favorablemente dispuesto a él» y expresa «su esperanza de que el Gobierno del emperador esté de acuerdo». En este pasaje se ha interpolado Eupatoria en lugar de Balaklava. Por el despacho del coronel Simmons del 15 de julio, que Clarendon recibió el 30 de julio, se habrá visto que Omer Bajá, en sus memorandos a los generales aliados y en el consejo de guerra, insistía en llevarse consigo la parte de su ejército que está aquí (en Balaklava), que él había traído de Eupatoria y que declaraba la única apta para la campaña de Asia. ¿Cambió de opinión Omer Bajá tras llegar a Constantinopla? Lo contrario lo demuestra un despacho del 2 de agosto en el que Simmons afirma:

> «Su Alteza Omer Bajá me informó de que entregaría gustoso, para completar el Contingente, cualquiera de las tropas turcas que están a sus órdenes, excepto la división que se halla ahora en el campamento ante Sebastopol, que, como está formada por sus mejores tropas, desea naturalmente tener consigo si emprende el movimiento propuesto hacia Asia.»

¿Se dirá que la Puerta, en el consejo de la noche del 22 de julio, llegó a una resolución contraria a la propuesta de Omer? En el mismo despacho del 23 de julio en que Redcliffe da cuenta de la resolución de la Puerta, dice a Clarendon que «Omer Bajá ha sido recibido con la mayor benevolencia y recompensado con la mayor generosidad por el sultán», y añade: «No necesito añadir que está en excelentes relaciones con los ministros de Su Majestad, y en particular con el serasquier bajá». Queda, por tanto, descartada cualquier discrepancia entre la Puerta y su comandante en jefe; ambos parecen igualmente desconcertados al recibir de Londres la orden de poner a las órdenes de Omer las tropas de Eupatoria y retirarle las de Sebastopol y Kerch. ¿Qué intención tenía, pues, el Gobierno británico al falsificar el pasaje citado? Ocultar al público que, mientras se exhibía ante el Gobierno francés como patrocinador del proyecto de Omer, con un simple barajar de palabras sustituía la propuesta de la propia Puerta por otra directamente contraria a ella. Así se creaba un nuevo motivo de disputa. Las cosas se enredaban todavía más, y se daba ocasión para malgastar agosto y septiembre en órdenes y contraórdenes. El juego sucio del Gobierno británico se ve incluso en la disposición del Libro Azul. Para confundir al lector, el despacho de Clarendon a Cowley figura en la página 248, seguido, de la página 248 a la 252, por un extracto del despacho de Redcliffe del 19 de julio, la carta de Simpson a Redcliffe del 16 de julio y las cartas y memorandos de Omer Bajá, y solo en último lugar por el despacho de Redcliffe del 23 de julio, del que la instrucción de Clarendon a Cowley pretende ser la continuación.

Tenemos ahora que detenernos un momento en el Foreign Office, en Downing Street, para contemplar allí al conde de Clarendon afanosamente ocupado en hacer de primer escribiente del gran Palmerston. Dos días después de despachar su mensaje a Cowley, el 16 de julio, remite a Redcliffe otro despacho que concluye con las palabras siguientes:[^31]

> «El Gobierno de Su Majestad seguiría recomendando que cualquier fuerza que se envíe en socorro del ejército de Kars se dirija a Trebisonda. Si, en efecto, Omer Bajá, que según tenemos entendido está a punto de trasladarse a Constantinopla, decidiera llevar alguna parte de su propio ejército, con los tunecinos y los albaneses, a Redut Kale, el Gobierno de Su Majestad no tendría nada que objetar a ese proceder.»

Si el despacho de Redcliffe fechado en Constantinopla el 23 de julio llegó a Londres el 1 de agosto, en nueve días justos, el despacho de Clarendon fechado el 16 de julio vuelve a necesitar más de medio mes para llegar a Constantinopla. No había llegado aún el 30 de julio, cuando Redcliffe escribía que «la insistencia del Gobierno de Su Majestad en que los refuerzos se enviaran *vía* Trebisonda ponía a la Puerta en el más grave dilema». Redcliffe, por tanto, no tenía en su poder el despacho de Clarendon según el cual el Gobierno de Su Majestad no tiene nada que objetar a la expedición de Redut Kale si la emprende el propio Omer Bajá. Es un rasgo peculiar de la cronología de este extraño drama diplomático-militar que todos los despachos que con seguridad han de causar retrasos lleguen con la más admirable rapidez, mientras que todos los que pretenden recomendar rapidez llegan con el más inexplicable retraso. Pero hay otro punto no menos sorprendente en el último despacho de Clarendon que hemos citado. Mientras lord Redcliffe escribe desde Constantinopla, el 19 de julio, que le sorprendió saber de la repentina llegada de Omer Bajá a Constantinopla, el 16 de julio, el mismo día en que Omer Bajá salía de Crimea, Clarendon comunica a Redcliffe desde Londres que «tiene entendido que Omer está a punto de trasladarse a Constantinopla». El propio Omer Bajá, como sabemos, no tomó esta resolución hasta el 14 de julio, después de disolverse el consejo de guerra. Entre el 14 y el 16 de julio no salió ningún barco de Sebastopol para Constantinopla, de modo que Omer tuvo que pedir al almirante Lyons que pusiera a su disposición el buque de Su Majestad *Valorous*. ¿Hemos de entender entonces que, mientras los despachos que el Foreign Office telegrafía desde Londres necesitan diecisiete días para llegar a Constantinopla, los despachos que recibe de Crimea traen noticia de los acontecimientos incluso antes de que ocurran? No exactamente. Estaba el telégrafo submarino de Sebastopol a Varna y el telégrafo de Varna a Londres, de modo que Clarendon pudo tener noticia directa el mismo día de la sesión del consejo de guerra. Pero ¿dónde está ese despacho telegráfico fechado en Sebastopol? En el Libro Azul, desde luego, no. Se ha suprimido sin más. ¿Y por qué? El mismo hilo eléctrico que informó a Clarendon de la proyectada partida de Omer Bajá tuvo que informarle de la resistencia que este encontró por parte de Pélissier, es decir, por parte del Gobierno francés. Surgiría así naturalmente la pregunta de por qué Clarendon esperó tranquilamente del 16 de julio al 1 de agosto para plantear la cuestión al Gobierno francés y entablar con él negociaciones sobre el punto del que dependía toda la campaña. Para evitar esta pregunta ha desaparecido el despacho telegráfico. Pero, habiendo suprimido ese despacho de Crimea, ¿por qué insertó su propio despacho de Londres fechado el 16 de julio? Como no se descubre rastro alguno de que este llegara nunca a Constantinopla, su omisión no habría dejado ningún hueco visible en el Libro Azul. Se buscaba un fin de doble filo. Por un lado, había que exhibir la buena disposición del Gobierno inglés a socorrer Kars frente a las dificultades que ponía Bonaparte, y cargar sobre los hombros de este todo lo odioso del retraso. Por otro lado, había que probar la buena fe de Clarendon en el despacho espurio del 23 de julio con su disposición a dejar a Omer Bajá cualquier parte de su ejército antes de conocer la resolución de la Puerta de cargarlo con el ejército de Eupatoria; una vez enterado de esta resolución, Clarendon, es verdad, se atuvo a ella, pese a las protestas de Omer Bajá y de la Puerta. Todos los procederes de Clarendon, su aliento a la Puerta para que ocupara el mes de julio con la expedición de Vivian, su aplazamiento de las negociaciones con Bonaparte hasta agosto, su sustitución, en el despacho a París, de la propuesta de la Puerta por otra espuria, cuya aceptación misma por Bonaparte había de convertirse sin falta en fuente de nuevos embrollos en esta comedia de equivocaciones, todos estos procederes tendían al mismo fin: matar el tiempo.

## III

[*The People's Paper*, núm. 207, del 19 de abril de 1856]

El 2 de agosto de 1855, lord Cowley telegrafió desde París que «el conde Walewski[^32] prevé objeciones a la propuesta» hecha por Clarendon en nombre de la Puerta. Con ello se ofrece al astuto conde la ocasión de exhibir, en un despacho del 3 de agosto, su celo patriótico y de encarecer ante el Gobierno francés las enormes consecuencias que probablemente se seguirían de que Kars y Erzurum cayeran en manos de Rusia. Al día siguiente, 4 de agosto, recibe de París un despacho en este sentido:

> *Telegráfico*: Lord Cowley al conde de Clarendon.

> «París, 4 de agosto de 1855. El Gobierno francés no se opondrá a la proyectada expedición a Asia Menor al mando de Omer Bajá, siempre que no se reduzcan los efectivos del contingente turco ante Sebastopol.»

Pese a su forma condicional, esto es la aceptación incondicional de la propuesta hecha por Clarendon el 1 de agosto en nombre de la Puerta, según la cual las tropas estacionadas en Eupatoria debían entregarse a Omer Bajá y el Contingente del general Vivian reemplazarlas allí. Ese mismo día Clarendon despachó a Redcliffe lo siguiente:

> «4 de agosto. Omer Bajá puede ir a socorrer Kars, siempre que no reduzca sus tropas turcas ante Sebastopol ni toque la guarnición de Yenikale.»

El Gobierno francés solo había protestado contra la reducción de las tropas turcas ante Sebastopol. El Gobierno inglés añade otra traba, al secuestrar también las tropas turcas de Yenikale. El 8 de agosto, Clarendon recibió una carta del general Williams, fechada en Kars el 14 de julio, que comunicaba que el general Muraviov había hecho reconocimientos de cerca el 11 y el 12 de julio, y que el 13 «apareció con todo su ejército en las alturas del sur que dominan Kars, que son la llave de nuestras defensas y por cuya coronación se tomó Kars en 1828».[^33] La carta concluye con estas palabras: «Acabo de saber que el general ruso espera refuerzos de Bayazid *vía* Alexandropol, y que las tropas expulsadas hace poco de las guarniciones de la costa de Circasia marchan también hacia el interior de Georgia y pueden tomar parte en las futuras operaciones de Asia Menor» (núm. 276). Al enterarse de los refuerzos de los rusos, el celo de Clarendon por reducir las fuerzas turcas recibe un nuevo impulso. Se sienta inmediatamente a completar su *index militum prohibitorum*:[^34]

> *Telegráfico*: El conde de Clarendon a lord Redcliffe.

> «Foreign Office, 9 de agosto de 1855. Que el Contingente del general Vivian vaya inmediatamente a Eupatoria. Que las tropas turcas que están allí, 10.000 o 12.000 hombres, vayan con Omer Bajá a Redut Kale. Que no se reduzca el número de las tropas turcas de Balaklava y Kerch. Que la fuerza turca que ha de ir a Redut Kale al mando de Omer Bajá se complete hasta su número debido con tropas de Bulgaria o de otra parte, no de Crimea.»

Aquí vemos, pues, a Clarendon ampliando de nuevo el círculo de las prohibiciones. Recordando, por el despacho del coronel Simmons del 15 de julio, que Omer Bajá se proponía llevar consigo «la parte de su ejército que está aquí (en Balaklava) y en Kerch, 25.000 infantes, 3.000 jinetes de Eupatoria y artillería», prohíbe ahora a la Puerta tocar la guarnición de Kerch y extiende a toda Crimea, salvo Eupatoria, la objeción de Bonaparte a la retirada de tropas turcas de Sebastopol; e incluso el número de tropas de esta última plaza se reduce a 10.000 o 12.000, en lugar de los 20.000 mencionados en su despacho al Gobierno francés del 1 de agosto. Con una especie de humor de payaso, deja a la Puerta en libertad de buscar tropas «en otra parte». Cargada la bomba en Londres, ya puede esperar tranquilamente a que estalle en Constantinopla.

En el despacho de Clarendon a Redcliffe del 16 de julio nos llamó la atención este pasaje: «Si, en efecto, Omer Bajá, que según tenemos entendido está a punto de trasladarse a Constantinopla, decidiera llevar alguna parte de su propio ejército a Redut Kale, el Gobierno de Su Majestad no tiene nada que objetar a ese proceder». Ahora bien, de una carta de Fuad Efendi[^35] a Redcliffe del 31 de julio, de la respuesta de Redcliffe del 4 de agosto y de la carta de Redcliffe del 8 de agosto (véase el núm. 282 con sus anexos) resulta que el despacho de Clarendon del 16 de julio no había llegado todavía a Constantinopla el 8 de agosto. Fuad Bajá dice en su carta que lo que se había empezado de las medidas (relativas a la expedición a Mingrelia) se había suspendido porque «aún no se había recibido la respuesta oficial y categórica que se esperaba (de Londres)», y defiende el plan turco de una expedición a Mingrelia frente a «la sustancia de los despachos ingleses», según la cual «el socorro *tiene* que enviarse a través de Erzurum por Trebisonda». Redcliffe, en su respuesta del 4 de agosto, nos dice que, «cuando últimamente se le pidió que declarara las opiniones de su Gobierno, cumplió ese deber con el penoso sentimiento de los apuros que rodeaban a la Puerta», que la opinión «que se le pedía declarar» no haría sino aumentar, y añade: «Aunque el Gobierno de Su Majestad ha declarado su decidida preferencia por una operación más directa por Trebisonda y Erzurum, sus objeciones a una diversión por el lado de Circasia se modificarían con toda probabilidad si la fuerza empleada fuera de carácter compacto o fiable». En su despacho a Clarendon del 8 de agosto se queja de que el Gobierno «todavía carga todo su peso sobre Trebisonda como única posibilidad real de socorro. [...] Las autoridades militares son decididamente favorables a ella (a la expedición a Mingrelia). [...] Entre tantos motivos para apoyar con vigor el único plan de socorro practicable, no me guardé nada al comunicar a la Puerta las opiniones contrarias del Gobierno de Su Majestad».

La respuesta de Clarendon a este último despacho de Redcliffe (20 de agosto) debe considerarse desde un doble punto de vista: respecto de la afirmación de Redcliffe de que, a su juicio, el Gobierno inglés se había opuesto a la expedición a Mingrelia hasta el 8 de agosto, y respecto del plan que Clarendon remitió a París el 1 de agosto como plan de la propia Puerta. En cuanto al primer punto, Clarendon declara (véase el núm. 283):

> «Mis diversos mensajes por telégrafo y mi despacho del 4 del corriente, que habrá recibido usted después de la fecha de su despacho, le habrán mostrado que el Gobierno de Su Majestad, de acuerdo con el del emperador de los franceses, estaba dispuesto a que Omer Bajá fuera a Asia a efectuar una diversión para socorrer Kars, y que el Gobierno de Su Majestad, en ese caso, ya no insiste en la opinión que había sostenido al principio de que el socorro debía llevarse por Trebisonda.»

Exceptuado el despacho del 14 de julio, en el que Clarendon protestaba contra la expedición a Mingrelia y emplazaba a los turcos a replegarse de Erzurum y de Kars, y su despacho del 9 de agosto, que Redcliffe, naturalmente, no podía haber recibido el 8 de agosto, Clarendon no había enviado, según el Libro Azul, ningún despacho telegráfico. Es, por tanto, una falsedad palpable que hable de sus «diversos mensajes por telégrafo» como si retiraran el veto del Gobierno británico contra la expedición a Mingrelia. ¿Por qué no se refiere a su despacho del 16 de julio? Porque solo figura en el Libro Azul, se escribió solo para el Libro Azul y nunca salió del Foreign Office de Downing Street. Redcliffe, como si se diera cuenta de la trampa que se le tendía, escribe a Clarendon con fecha del 13 de agosto (núm. 286):

> «Acabo de conocer el contenido del mensaje telegráfico de vuestra señoría fechado el 9 del corriente. La aprobación dada por el Gobierno de Su Majestad al experimento de una diversión por el lado de Redut Kale dará sin duda la mayor satisfacción tanto al ministerio turco como a Omer Bajá. La decepción que causaron los términos del mensaje anterior, que parecía favorecer exclusivamente un avance sobre Kars por Trebisonda, era evidente.»

Redcliffe no sabe nada de los «diversos despachos por telégrafo» de Clarendon. Solo sabe que el mensaje anterior era «exclusivamente» favorable a una expedición por Trebisonda. Se refiere al mensaje del 13 de julio, respaldado por el mensaje telegráfico del 14. Ignora por completo la existencia del mensaje del 16 de julio. Insistimos en este punto por una razón sencilla. Una ojeada a los documentos sobre Kars bastará a cualquiera para convencerse de los constantes esfuerzos del Gobierno británico por desbaratar los proyectos de la Puerta. Pero las falsificaciones, las adulteraciones y las mentiras que sacamos a la luz prueban que el Gobierno británico tenía conciencia de estar jugando sucio, y delatan por su parte un plan preconcebido que no se atreve a confesar abiertamente.

Consideremos el despacho de Clarendon del 20 de agosto desde otro punto de vista:

> «Omer Bajá», dice, «como jefe de las tropas del sultán, tendrá libertad para dirigir sus movimientos del modo más provechoso para la causa común; y la única limitación que los dos Gobiernos ponen a su proceder es la condición de que el movimiento en Asia no lleve a ninguna reducción de la fuerza turca empleada ante Sebastopol y en Yenikale, mientras que el Contingente turco, al mando del general Vivian, podrá emplearse para ocupar el lugar de las tropas turcas que Omer Bajá se lleve consigo de Eupatoria.»

Según el despacho de Clarendon a París del 1 de agosto, la Puerta había propuesto poner las tropas de Eupatoria a las órdenes de Omer Bajá sin tocar el ejército turco ante Sebastopol. ¿Cómo puede llamar a la simple aceptación de la propuesta de la propia Puerta «poner una limitación al proceder de Omer Bajá»? Pero, por otro lado, ¿podía hacer otra cosa, cuando el mismo despacho de Redcliffe al que responde le recuerda que el bajá cuenta con «17.000 hombres de Balaklava», 3.000 de Kerch, etc.? Así, lo que en su despacho a París figuraba como propuesta de la propia Puerta se impone ahora a la Puerta como consejo de sus aliados occidentales.

Hasta el 13 de agosto, justo un mes después de que Omer Bajá propusiera a los jefes aliados su expedición a Mingrelia, la Puerta estuvo bajo la penosa convicción de que el Gobierno británico se oponía a ella, y todos sus preparativos para socorrer Kars quedaron, en consecuencia, en un compás de espera mortal. El 13, por fin, se ve libre de esa pesadilla y tiene la satisfacción de comprender que sus aliados occidentales han aceptado la resolución que ella había adoptado el 22 de julio. Ahora, por fin, podría volver sus energías contra Muraviov en vez de contra Clarendon. El 15 de agosto se reunió el consejo otomano para deliberar sobre los medios más eficaces de socorrer Kars. El resultado de sus deliberaciones es tan sorprendente como inesperado.

«Omer Bajá», dice Redcliffe en su despacho a Clarendon del 16 de agosto (núm. 294), «se opone del modo más rotundo al plan transmitido por telégrafo desde Londres de estacionar el Contingente en Eupatoria, y no está dispuesto a asumir la responsabilidad de mandar la expedición si no se permite que formen parte de ella las tropas turcas que están ante Sebastopol.»

Vemos así que del plan de Eupatoria, que se pretende enviado el 23 de julio a Londres, se afirma ahora que se transmitió el 9 de agosto de Londres a Constantinopla.

El 16 de agosto, también el coronel Simmons dirigió un despacho a Clarendon (núm. 297):

> «Debo informar a vuestra señoría de que el serasquier, habiendo recibido de lord Stratford de Redcliffe una comunicación en el sentido de que el Gobierno de Su Majestad había ordenado al Contingente turco ir a Eupatoria, puso la comunicación en manos de Su Alteza Omer Bajá, quien, considerando que este movimiento no permitiría a la Puerta reunir la fuerza necesaria para hacer ninguna operación en Asia que salvara al ejército de Kars, ha redactado un informe para el serasquier. [...] Omer Bajá, aunque insiste en llevarse consigo sus tropas de Sebastopol, entregará al Contingente anglo-turco parte de ellas y las tropas turcas de Kerch, las que se requieran para completar sus efectivos. [...] La propuesta del bajá me parece la única que ofrece alguna esperanza de salvar al ejército de Kars, con la condición, que Su Alteza entiende que han impuesto los Gobiernos inglés y francés, de que no haya ninguna reducción importante de fuerzas en Crimea, y de que, por tanto, la primera propuesta hecha por Omer a los generales, de la que informé en mi despacho del 15 de julio, no pueda ponerse en ejecución. El bajá duda de que la expedición llegue ya a tiempo para salvar a la guarnición de Kars; pero, si no llega, impedirá en todo caso que el enemigo se establezca en la provincia de Erzurum y organice allí medidas para un nuevo avance hacia el interior en la próxima campaña.»

El memorando de Omer Bajá al serasquier, al que alude el anterior despacho del coronel Simmons, va adjunto a la carta de Redcliffe a Clarendon del 16 de agosto. Extraemos de él las siguientes consideraciones de Omer Bajá:

> «Las tropas que están ahora en Eupatoria son de composición heterogénea, tunecinos y egipcios, y carecen de medios de transporte por tierra. [...] No son capaces de salir a campaña ni de maniobrar. [...] Si los egipcios fueran a Asia, como será necesario mantenerse en campaña durante el comienzo del invierno, viniendo como vienen de un clima cálido, no podrían ejecutar las maniobras necesarias, y, al estar el ejército compuesto de elementos heterogéneos, habría muy pocas probabilidades de éxito. Con la ejecución de este proyecto se destruirá la unidad tanto del ejército otomano como del inglés, y hay que observar que buena parte de la energía, si no la existencia misma, de un ejército depende de su unidad.»

El bajá observa que todo general debe considerar de antemano, en la guerra, las circunstancias más difíciles en que pueden ponerlo los acontecimientos bélicos, y precaverse en lo posible contra la desgracia. Supone el caso de que el ejército de Kars quede destruido antes de su llegada a Asia y de que los rusos hayan avanzado más allá de esa plaza, y declara que en tal caso, al frente de un ejército de composición heterogénea en el que no podría tener entera confianza, se encontraría en dificultades parecidas a aquellas en que se halla ahora el ejército de Asia.

Todo general a quien se confía una operación debe dar su conformidad a la operación y a su modo de ejecución, para que se le pueda hacer responsable de su conducción. El Contingente anglo-turco, si se le completan los efectivos con el destacamento que está a punto de reclutarse en Bulgaria y con el de Kerch, igualará más o menos en número a las divisiones que están a sus órdenes. En lo que respecta al número de los ejércitos aliados, no habría ninguna reducción si se accediera a su parecer. «Por el contrario, si se siguiera el plan enviado desde Londres, se desharían las disposiciones permanentes tomadas por el serasquier para el abastecimiento de la guarnición de Eupatoria, se produciría un retraso inevitable y habría que organizar servicios completamente nuevos.»

La destrucción del último ejército turco eficaz, la pérdida de la unidad tanto del ejército inglés como del otomano, el sacrificio deliberado de los egipcios y los tunecinos, la ruptura de las disposiciones permanentes tomadas para el abastecimiento de las tropas turcas de Eupatoria, la creación de un retraso inevitable, la ruina de su propio prestigio militar, la exposición del ejército de Mingrelia a la suerte de la guarnición de Kars: estas son, según Omer Bajá, las consecuencias naturales del plan enviado desde Londres. Al comunicar a Clarendon esta enérgica protesta, lord Redcliffe no deja traslucir la menor sospecha de haber sido él mismo el conducto por el que se hace que la Puerta haya transmitido ese mismo proyecto a lord Clarendon.

Tenemos así una prueba nueva e irrefutable de que la propuesta de la Puerta, tal como figura en el despacho del 23 de julio, es una falsificación de Londres, y de que Clarendon, al someterla a la aceptación del Gobierno francés en su despacho del 1 de agosto, era plenamente consciente de cometer un fraude atroz.

Su plan funcionó exactamente según sus intenciones. La Puerta, informada por fin de que el Gobierno británico consiente en la expedición turca en general, se entera al mismo tiempo de que se opone a todos los detalles necesarios para llevarla a cabo. Después de haberse visto obligada a perder un mes luchando contra el plan de Erzurum de Clarendon, tiene ahora que perder el mes, todavía más precioso, de agosto resistiéndose a su proyecto de Eupatoria.

En un despacho del 20 de agosto, dirigido por Redcliffe a Clarendon, adjunta otro memorando de Omer Bajá, de sustancia parecida al anterior, pero con este añadido (véase el núm. 296):

> «Todo general que emprendiera semejante operación contra todas las reglas militares sacrificaría su reputación militar y pondría además en peligro la alianza general. Yo no pienso hacer ni lo uno ni lo otro.

> »Aunque aceptara este servicio, no serviría al fin que se persigue.»

Presenta a las tropas de Eupatoria «como soldados indisciplinados, heterogéneos e inexpertos».

El 20 de agosto (véase el núm. 298, Simmons a Clarendon), Omer Bajá informa a Simmons del estado de cosas en Kars según el relato de un ayudante de campo del serasquier que había salido de Kars el 5 y llegado a Constantinopla el 19 de agosto:

> «En el momento de su partida, los almacenes de la ciudad de Kars no contenían más víveres que los suficientes para la guarnición durante un mes o cinco semanas a lo sumo, y no estaban bien provistos de municiones. Esto, sin embargo, no parece tener mucha importancia, ya que el general Muraviov había proclamado ante su ejército, que con los refuerzos recibidos cuenta ahora, según se dice, unos 50.000 hombres, que reduciría la ciudad de Kars por hambre y la tomaría sin disparar un tiro. [...] Los rusos han hecho que los habitantes retiren todo lo que sea víveres en un distrito con un radio de ocho horas (28 millas) en torno a Kars. [...] Los fuertes de Erzurum cuentan con 6.000 soldados regulares y 12.000 irregulares; pero muchos de estos últimos se marchan y se dispersan.» «Por la conversación de Omer Bajá», dice Simmons, «es evidente que la Puerta está hondamente impresionada por el deplorable estado de los asuntos de Asia y casi desesperada ante la aparente certeza de perder, hacia finales de este mes o a principios de septiembre, la guarnición de Kars, 16.000 hombres con cerca de 200 piezas de artillería, de las que unas 70 son de campaña. [...] Están muy apenados y decepcionados por el tiempo que se ha perdido, y porque los gabinetes de París y de Londres, así como las autoridades militares de Crimea, no han considerado el asunto con la seriedad con que se le presenta a la Puerta, sino que han puesto objeciones a las propuestas hechas hasta ahora para restablecer su posición y prevenir el desastre.»

El 21 de agosto, en una reunión del consejo de la Puerta (núm. 299, Simmons a Clarendon, con fecha del 23 de agosto),

> «se tomó la decisión de llevar a ejecución con el mayor vigor y con todos los medios a disposición de la Puerta el plan propuesto por Omer Bajá. [...] Se acordó dirigir una nota a los embajadores de Francia e Inglaterra informándoles de la decisión de la Puerta e invitándoles a obtener la ayuda de las flotas de sus respectivos Gobiernos para transportar las tropas otomanas, con su artillería, sus bagajes y sus medios de transporte terrestre, a la costa de Asia. [...] Habiendo hecho todo lo que estaba en su mano para llevar a cabo un movimiento en socorro del ejército de Kars y para recuperar su posición en Asia, ellos (la Puerta) se consideraban libres de la responsabilidad de cualquier desastre que pudiera derivarse de la no ejecución de cualquiera de los planes propuestos con ese fin. El Gobierno turco, para empezar el movimiento, está enviando ahora sus barcos a Sozópol[^36] para comenzar el embarque de las tropas, etc., pero es evidente que ha tenido alguna duda en tomar este camino decidido, porque el Contingente anglo-turco ha recibido de Londres la orden de ir a Eupatoria.»

Así, mientras se acerca el fin de agosto, la Puerta sigue viendo trabados sus movimientos por el plan de Eupatoria de Clarendon y, con la inquietud creciente ante las malas noticias de Kars, arranca por fin a Redcliffe, que entretanto había hecho un viaje a Sebastopol, el siguiente despacho telegráfico (núm. 290):

> Lord Redcliffe al conde de Clarendon.

> «Ante Sebastopol, 26 de agosto. Ruego que se me informe aquí, definitivamente y de inmediato, si Omer Bajá puede retirar de Balaklava tropas turcas, en todo o en parte, siempre que se reemplacen con otras de igual fuerza numérica, y si en ese caso el Contingente del general Vivian queda libre para tomar posición ante Sebastopol en lugar de ir a Eupatoria. Se espera a Omer Bajá de un día para otro. Condiciona su expedición a poder actuar como queda dicho. Ha expuesto razones plausibles para ello. Si podemos disponer de transporte, al parecer (las tropas) podrán desembarcar en Redut Kale en aproximadamente un mes. Los rusos que amenazaban Erzurum se han retirado por el camino de Kars; se dice que el ejército turco de allí tenía a principios de agosto víveres para cerca de seis meses.»

## IV

[*The People's Paper*, núm. 208, del 26 de abril de 1856]

Clarendon había conseguido ya, con su plan de Eupatoria, desbaratar toda acción de la Puerta durante el mes de agosto entero. El despacho de Redcliffe confirmaba lo dicho por el general Williams: que «los víveres de Kars apenas durarán hasta principios de septiembre». Con qué extraordinaria abnegación logró la guarnición turca de Kars prolongar su existencia más allá del plazo fijado por Williams se verá por el siguiente memorando:

> (Anexo al núm. 315.)

> «Kars, 1 de septiembre de 1855. Se aprovechan al máximo nuestros víveres; los soldados están reducidos a media ración de pan y carne o de manteca de arroz. A veces 100 dracmas de galleta en lugar de pan; nada más. No hay dinero. La población musulmana, 3.000 fusiles, pronto se verá reducida al hambre. Se ha ordenado a los armenios que abandonen mañana la ciudad. No hay cebada, apenas hay forraje. La caballería, reducida a esqueletos andantes y enviada fuera de la guarnición; los caballos de la artillería, pronto lo mismo. ¿Cómo se moverán después las piezas de campaña? ¿Qué se está haciendo para socorrer a este ejército?»

> (Firmado) Williams.

Clarendon, asegurado ya de que los víveres de Kars no podían durar más allá de los primeros días de octubre, y asegurado por otro lado por Redcliffe de que, aun con la ayuda de los transportes aliados, las tropas de Omer Bajá no llegarían a Redut Kale antes de los primeros días de octubre, no ve ya peligro en apremiar al Gobierno francés para que acepte el plan turco. Sabía además que en el mismo momento en que se dirigía a ese Gobierno era inminente el asalto de Sebastopol, y que Pélissier tenía, por tanto, buenas razones para no permitir ningún cambio en la composición de las tropas que estaban ante Sebastopol. Para ocultar que lo sabía, se da el despacho de Redcliffe en la forma mutilada de un extracto. He aquí el despacho de Clarendon a lord Cowley:

> «Foreign Office, 28 de agosto de 1855. El Gobierno de Su Majestad confía en que el Gobierno del emperador esté de acuerdo con la siguiente respuesta al despacho del vizconde Stratford de Redcliffe fechado en Balaklava el 26 de agosto, en cuyo caso Vuestra Excelencia la remitirá inmediatamente, de parte de lord Panmure, al general Simpson, quien informará al vizconde de Redcliffe si este sigue en Balaklava: “Omer Bajá tendrá libertad para llevarse de Balaklava a Asia las tropas suyas que desee. Habrán de ser reemplazadas en igual número por el Contingente del general Vivian o por tropas de Eupatoria, según decidan los generales aliados; y habrán de darse las instrucciones correspondientes, de acuerdo con los almirantes, para su transporte”.»

> (Firmado) Clarendon.

Ni siquiera en este despacho puede abstenerse Clarendon de jugarle una mala pasada a la Puerta. Informado como estaba por los diversos memorandos de Omer Bajá de que reemplazar sus tropas de ante Sebastopol con tropas de Eupatoria echaría a perder en gran medida todo su plan, propone al Gobierno francés, como *de pasada*, reemplazar las tropas de ante Sebastopol con el Contingente de Vivian o con tropas de Eupatoria. La respuesta de París fue esta:

> *Telegráfico*: Lord Cowley al conde de Clarendon.

> «París, 29 de agosto de 1855. El emperador no tiene inconveniente en que se retiren las tropas turcas de Balaklava y se reemplacen con otras, siempre que los comandantes en jefe aliados no lo tengan; pero no asumirá la responsabilidad de decir más en estas circunstancias. Envío el despacho telegráfico al general Simpson, insertando, después de la palabra “Asia”, “siempre que el general Pélissier y usted no tengan inconveniente”.»

El sincero afán de lord Clarendon por acelerar la expedición a Mingrelia en este momento supremo brilla con resplandor deslumbrante en su despacho del 7 de septiembre, enviado al coronel Simmons por el correo ordinario, de modo que no llegó hasta el 23 de septiembre. El 5 de septiembre había recibido del coronel Simmons el siguiente despacho (núm. 301):

> «Debo informar a vuestra señoría de que Omer Bajá me ha dicho que no podrá salir de Constantinopla hasta dentro de cinco o seis días, pues está ocupado en tomar las disposiciones necesarias para la expedición a Asia, y su presencia aquí es absolutamente necesaria para completarlas.»

Según las disposiciones aceptadas por la Puerta, Omer Bajá

> «esperaba desembarcar en Asia 50.000 hombres y 3.400 caballos en dos viajes de la flota turca sola, operación que ocuparía de tres semanas a un mes, o de diez días a quince para cada viaje. [...] Omer Bajá desea muy vivamente que los aliados ayuden a transportar las tropas y su material desde delante de Sebastopol y los caballos de carga desde Sozópol, y considera que el modo más practicable de hacerlo sería permitir que la flota inglesa transportara a Asia las tropas de delante de Sebastopol, después de haber llevado a Balaklava el Contingente para reemplazarlas.»

A este despacho responde Clarendon en el tono siguiente:

> El conde de Clarendon al teniente coronel Simmons.

> «Foreign Office, 7 de septiembre de 1855. Señor: La exposición de las disposiciones propuestas por Omer Bajá para socorrer al ejército de Asia que contiene su despacho del 26 del mes pasado no concuerda con declaraciones posteriores que han llegado al Gobierno de Su Majestad. En su despacho informa usted de que Omer Bajá cuenta con tomar una parte de las tropas turcas de delante de Sebastopol y reemplazarlas con el Contingente del general Vivian. Pero, por un despacho de fecha posterior del general Simpson, resulta que Omer Bajá ha dado su opinión de que el Contingente del general Vivian no estaría en condiciones de tomar posición ante Sebastopol hasta la próxima primavera; y, a consecuencia de esa opinión y en razón de la protesta del general Simpson contra el envío del Contingente a su lado, protesta que se fundaba en dicha opinión, el Gobierno de Su Majestad ha resuelto que el Contingente no vaya a unirse al ejército que está ante Sebastopol.»

> Clarendon.

Obsérvese que el despacho de Simpson, el pobre guerrero, se ha omitido en el Libro Azul; que la «opinión» de Omer Bajá es un niño cambiado en la cuna, y que la «fecha posterior» en que Omer expresó su nueva opinión, contraria a la del 26 de agosto, resulta ser principios de julio, como se verá por el siguiente extracto del despacho del coronel Simmons fechado en el campamento de Kamara el 23 de septiembre de 1855:

> «Sobre este asunto me permito informar a vuestra señoría de que Omer Bajá dio esa opinión en una carta al general Simpson a principios del mes de julio [...] y antes de saber de la situación crítica del ejército de Asia. Dijo entonces que era firmemente de la opinión de que el general Simpson no podía pensar en emplear el Contingente en campo abierto (*en rase campagne*) frente al enemigo. [...] Lord Raglan[^37] había preguntado en varias ocasiones si yo creía posible emplear el Contingente para defender las líneas de Balaklava, y, consultado Omer Bajá sobre el asunto, me dijo que no veía inconveniente en ello si su señoría lo consideraba absolutamente necesario.»

Al desenterrar una opinión de Omer Bajá dada antes de que se planteara la expedición a Mingrelia, al falsear esa opinión y al fundar en esta falsificación una protesta, la «mente obtusa» de Simpson seguía, por supuesto, las instrucciones secretas recibidas de Londres. El pobre Simpson era una invención de Palmerston, uno de sus gólems. Los gólems, como dice el poeta alemán Arnim,[^38] son terrones de tierra modelados en forma humana a los que los conjuros de magos caprichosos infunden una vida artificial. Aun suponiendo que Simpson escribiera exactamente lo que el despacho de Clarendon le atribuye, punto que se vuelve dudoso al suprimirse su despacho en el Libro Azul, Clarendon no podía dudar ni un momento de la fecha ni de la sustancia de la opinión de Omer Bajá. Ya el 15 de julio le había informado Simmons de que, en opinión de Omer, «el Contingente, aunque podría formar una guarnición, no puede estar todavía en condiciones de marchar al interior»; y en un despacho posterior, de que «en Balaklava y en Kerch las tropas del Contingente estarán dentro de líneas fortificadas» y, por tanto, no «en campo abierto».

La historia de la campaña de Omer Bajá en Mingrelia no se da en el Libro Azul, pero se trasluce lo suficiente para denunciar los obstáculos que le pusieron los Gobiernos aliados incluso en la época ya demasiado tardía en que habían dado a regañadientes su consentimiento y tomado la parte sur de Sebastopol.

Simmons escribe a Clarendon desde el campamento de Kamara el 21 de septiembre de 1855:

> «El 18 del corriente, el general Pélissier consintió en la partida de aquí hacia Asia de tres batallones de cazadores turcos. Se embarcarán dentro de uno o dos días para Batum. Hasta el momento, el general Pélissier no ha dado su asentimiento a que parta hacia Asia ninguna otra de las tropas otomanas aquí estacionadas.»

> «En respuesta a mis preguntas a la Puerta», dice Redcliffe el 26 de septiembre, «se me asegura que el paso de las tropas y el transporte de los víveres avanzan, aunque despacio, por los limitados medios de transporte de que se dispone para ello. Es imposible no temer que los muchos cambios de plan, las exigencias de nuestras operaciones en Sebastopol y las fuertes demandas al servicio de transportes concurran a disminuir la esperanza de socorrer Kars.»

Ahora bien, los muchos cambios de plan eran obra del ministerio británico; las exigencias de las operaciones ante Sebastopol, un mero pretexto, pues los aliados, tras tomar la ciudad, se limitaron a custodiar sus ruinas; y, por último, la falta de transportes suficientes la produjeron las órdenes dadas desde Downing Street para los inútiles traslados del Contingente de Varna a Yenikale, a Kerch, a Eupatoria y de vuelta al Bósforo.

Las sombras de estos presentimientos se disiparon por un momento con el resplandor, como de meteoro, de la victoria que los turcos obtuvieron ante Kars el 29 de septiembre sobre las columnas de asalto rusas. En su despacho de esa misma fecha, el general Williams lo llama «un día glorioso para las armas turcas». En su despacho del 3 de octubre (núm. 342) dice a Clarendon:

> «Durante el combate, que duró cerca de siete horas, la infantería turca, lo mismo que la artillería, luchó con el valor más resuelto; y si se recuerda que habían trabajado en sus atrincheramientos y los habían guardado de noche durante un período de casi cuatro meses, si se tiene en cuenta que iban mal vestidos y recibían menos de media ración de pan, que llevan veintinueve meses sin cobrar, creo que vuestra señoría admitirá que se han mostrado dignos de la admiración de Europa y se han ganado un derecho indudable a figurar entre sus tropas más distinguidas.»

Al recibir estas gratas nuevas, la Puerta dirigió a los defensores de Kars una proclama (núm. 345) en la que se leen estas palabras:

> «Conocíamos el celo y la intrepidez que animaban a Vuestra Excelencia, así como la infinita misericordia de Dios, y hallábamos consuelo en esta reflexión. Por otro lado, trabajábamos día y noche ideando medios para obligar al enemigo a levantar el sitio, y la feliz noticia de esta victoria nos ha infundido nueva vida.»

¡Y qué exuberancia de vida no infundirá en el pecho de Clarendon! Él, que trabajaba día y noche ideando medios para frustrar los medios ideados por la Puerta, ¡cómo no esparcirá, al menos de palabra, las baratas flores de su simpatía retórica! Nada de eso. Más bien, defraudado en sus cálculos, descarga su bilis sobre la Puerta en el siguiente despacho, breve y de una ironía provocadora (núm. 346):

> «[...] La desatendida guarnición de Kars tendrá al menos la satisfacción de saber que sus sufrimientos turbaron el [...] reposo de los ministros turcos, quienes, a falta de todo medio ordinario de socorro, nunca dejaron de rezar por su salvación y su éxito.»

Clarendon, antes amigo silencioso de Aberdeen,[^39] aparece aquí como portavoz estridente de Palmerston.

Desde que los rusos fueron rechazados ante Kars el 29 de septiembre hasta el día de su capitulación, el 24 de noviembre, transcurrieron otra vez cerca de dos meses. ¿Cómo empleó este tiempo el Gobierno británico? Primero, en negar a Omer Bajá los transportes necesarios. El 2 de octubre, Mr. Oliphant,[^40] corresponsal de *The Times*, escribe desde el campamento de Omer Bajá:

> «El ejército turco va adquiriendo poco a poco un aspecto más imponente, y el consentimiento que los generales aliados han dado al fin, a regañadientes, al envío de 10.000 turcos desde Balaklava lo elevará a unos 50.000 hombres. El principal retraso se debe a la desidia de nuestras autoridades en Crimea, que no proporcionan transportes para traer aquí las tropas ni parecen preocuparse lo más mínimo de si llegan alguna vez o no. Es ciertamente lamentable que el único motivo serio de disgusto que Omer Bajá ha tenido en relación con esta expedición haya que atribuirlo a la misma fuente que ya ha sido tan fecunda en desastres.»

Pero esto no era todo. Ya en junio, lord Palmerston había declarado en los debates parlamentarios sobre el empréstito turco que la Puerta andaba lamentablemente escasa de dinero y que todas sus operaciones dependían de que recibiera enseguida una provisión de fondos. Tras dar el Parlamento su consentimiento al empréstito, el Gobierno británico lo anunció en agosto de 1855;[^41] pero de un documento presentado al Parlamento resulta que de los cinco millones de libras esterlinas concedidos solo se habían pagado a la Puerta, el 29 de enero de 1856, algo menos de dos millones, y aun esta suma se había enviado a cuentagotas, en partidas de cien mil libras. Todavía el 24 de noviembre de 1855 declara la Puerta (núm. 353, anexo 4):

> «Para terminar, Su Excelencia (el serasquier) se volvió hacia mí y me dijo que yo sabía tan bien como él los continuos esfuerzos que había hecho para ayudar a la guarnición de Kars. Que Omer Bajá se había retrasado por causas sobre las que él, por desgracia, no podía ejercer ningún control. Era un asunto de la alianza. Siempre se había entendido que las medidas que estaba en su mano tomar sin el ejército retenido en Crimea no bastarían para el fin perseguido. [...] Su Excelencia pasó entonces a decirme con mucha energía que a los turcos se les impedía por completo hacer lo necesario para proseguir la campaña al retrasarse el darles el beneficio del empréstito. El millón de kilogramos de grano que habían comprado para el servicio del ejército no se había despachado porque no podían pagarlo. [...] Había escrito al gran visir que, si el dinero de esa fuente (el empréstito) no aparecía dentro de una semana a partir de esa fecha, dimitiría de su cargo.» (Carta del general Mansfield[^42] a lord de Redcliffe.)

Es una coincidencia bastante curiosa que el mismo día en que Kars se rindió, el serasquier expusiera con energía al comisario militar británico las verdaderas razones de ese desastre: el retraso de la expedición de Omer Bajá porque los aliados retenían a la Puerta sus propias tropas, y luego la paralización de todas las operaciones durante octubre y noviembre porque el Gobierno británico retenía a la Puerta su propio dinero.

Cuando en Kars se resolvió capitular, el 24 de noviembre,

> «los soldados morían de hambre a cientos cada día. No eran más que esqueletos, incapaces de luchar o de huir. Las mujeres llevaban a sus hijos a la casa del general para que les dieran de comer, y allí los dejaban, y la ciudad estaba sembrada de muertos y moribundos.» (Núm. 366.)

Durante toda la época en que Clarendon desbarata sistemáticamente los planes de la Puerta, paraliza sus fuerzas y le retiene su propio dinero, lo vemos atronar los oídos del hombre maniatado con el consejo de que avance con energía, e injuriarlo por su desidia. La historia no ofrece quizá paralelo más amargamente ridículo que el que hay entre el Gobierno británico, que convierte a Inglaterra en el hazmerreír de Europa con sus aventuras en Crimea, en el Báltico y en el Pacífico y con las recompensas prodigadas a los instrumentos de sus fracasos, y ese mismo Gobierno increpando a la Puerta, con los tonos más severos de un catonismo a la antigua,[^43] por los desatinos de sus oficiales y administradores militares. El Gobierno del sadleirismo,[^44] moralmente indignado ante la corrupción de los bajás; los patrocinadores de un Codrington[^45] y de un Elliot insistiendo en que se castigue a un Selim Bajá y a un Tahir Bajá; los *improvisatori* de un Simpson frunciendo hoscamente el ceño a los promotores de un Omer Bajá; «Take-care-of-Dowb» Panmure dando lecciones al serasquier; Downing Street, con sus doctores Smith, sus Filder, sus Airey y sus Gordon,[^46] en plenas sesiones de la Comisión de Sebastopol, censurando a un bajá de Trebisonda porque una carga de esponjas y atacadores no se había empaquetado en haces y cubierto con esteras: ese es el verdadero cuadro de la guerra de Oriente. ¡Y, sobre todo, las conmovedoras quejas del valiente Clarendon por la apatía de la Puerta! Imaginad a un Tersites[^47] oficial pidiendo cuentas a las Danaides por no llenar la criba.

[^1]: Fortaleza turca del nordeste de Anatolia, cerca de la frontera rusa del Cáucaso. Sitiada desde junio de 1855 por el ejército ruso del Cáucaso, su guarnición turca rechazó el gran asalto del 29 de septiembre, pero, rendida por el hambre, capituló a finales de noviembre de 1855. El tratado de París la devolvió a Turquía.

[^2]: Los Cinco Puntos, las condiciones de paz que Austria presentó a Rusia como ultimátum en diciembre de 1855 y que Rusia aceptó en enero de 1856; las conferencias del Congreso de París (febrero-marzo de 1856), y el tratado de París del 30 de marzo de 1856, que puso fin a la guerra de Crimea.

[^3]: Los Libros Azules (*Blue Books*) eran las colecciones de documentos oficiales que el Gobierno británico presentaba al Parlamento, así llamadas por el color de sus cubiertas. Aquí se trata de los *Papers relative to military affairs in Asiatic Turkey, and the defence and capitulation of Kars*, presentados al Parlamento en 1856; Marx cita sus piezas («documentos sobre Kars», *Kars papers*) por el número de orden que llevan en él.

[^4]: William Fenwick Williams (1800-1883), oficial británico, comisario de su Gobierno ante el ejército turco de Anatolia; dirigió en la práctica la defensa de Kars y cayó prisionero al capitular la plaza.

[^5]: George Villiers, cuarto conde de Clarendon (1800-1870), ministro de Asuntos Exteriores británico de 1853 a 1858, con Aberdeen y con Palmerston.

[^6]: Fortaleza rusa frente a Kars, al otro lado de la frontera, llamada Alexandropol desde 1837; hoy Guiumri, en Armenia.

[^7]: Mariscal, el grado más alto del ejército otomano; aquí, el comandante turco de Kars, Vasif Bajá.

[^8]: Stratford Canning (1786-1880), vizconde Stratford de Redcliffe desde 1852, embajador británico en Constantinopla de 1842 a 1858.

[^9]: Redut Kale, fuerte de la costa del mar Negro en Mingrelia (hoy Kulevi, en Georgia); Kutaisi, la principal ciudad de la Georgia occidental.

[^10]: Robert John Hussey Vivian (1802-1887), general británico, jefe del Contingente turco (o anglo-turco), cuerpo de soldados turcos con oficiales británicos y a sueldo de Gran Bretaña formado en 1855.

[^11]: William Fergusson Beatson (1804-1872), oficial británico del ejército de la India, jefe de un cuerpo de caballería irregular turca (bashi-bazuks) al servicio británico.

[^12]: Así en la edición de 1897. Según la versión alemana de la MEW, el despacho dice «enviar refuerzos a la retaguardia del ejército turco en lugar de una expedición a la retaguardia del ejército ruso», lectura que confirma el comentario de Marx dos párrafos más abajo («reforzar la retaguardia del propio ejército, en lugar de actuar en la retaguardia del enemigo»); la edición de 1897 parece haber saltado una línea.

[^13]: Fox Maule, lord Panmure (1801-1874), ministro de la Guerra británico de 1855 a 1858. «Take care of Dowb» («Cuide de Dowb»): frase de un telegrama suyo al cuartel general británico de Crimea en el que recomendaba a su sobrino, el capitán Dowbiggin; se hizo proverbial como ejemplo de nepotismo.

[^14]: Lazare Carnot (1753-1823), miembro del Comité de Salud Pública, llamado el «organizador de la victoria» de los ejércitos de la Revolución francesa.

[^15]: Antoine-Henri Jomini (1779-1869), general y teórico militar suizo al servicio de Napoleón y luego de Rusia.

[^16]: Nikolái Nikoláievich Muraviov (1794-1866), general ruso, virrey del Cáucaso y jefe del ejército del Cáucaso desde 1854-1855; tomó Kars y recibió por ello el sobrenombre de Karski.

[^17]: Región de la Georgia occidental, en la costa del mar Negro, entonces bajo protectorado ruso.

[^18]: Omer Bajá (1806-1871), nacido Mihajlo Latas en la frontera militar austriaca, generalísimo del ejército otomano en la guerra de Crimea.

[^19]: Vasili Ósipovich Bebutov (1791-1858), general ruso del ejército del Cáucaso.

[^20]: Tropas irregulares otomanas, sobre todo de caballería.

[^21]: Moldavia y Valaquia, que Austria ocupó desde el verano de 1854, por acuerdo con la Puerta, tras la retirada de las tropas rusas.

[^22]: Ministro de la Guerra y comandante en jefe del ejército otomano; según la MEW, Mehmed Rüşdi Bajá.

[^23]: Richard Guyon (1813-1856), general de origen británico de la revolución húngara de 1848-1849, pasado después al servicio turco.

[^24]: John Lintorn Arabin Simmons (1821-1903), oficial de ingenieros británico, comisario de su Gobierno ante Omer Bajá.

[^25]: James Simpson (1792-1868), jefe del ejército británico de Crimea desde la muerte de lord Raglan en junio de 1855 hasta noviembre de ese año; Aimable Pélissier (1794-1864), jefe del ejército francés de Crimea desde mayo de 1855. Edmond de Martimprey era su jefe de estado mayor.

[^26]: Edmund Lyons (1790-1858), almirante, jefe de la flota británica del mar Negro; Armand Bruat era el almirante francés y Houston Stewart, el segundo de Lyons.

[^27]: George de Lacy Evans (1787-1870), general británico que mandó una división en Crimea en 1854 y diputado radical, crítico de la dirección de la guerra.

[^28]: El asalto anglo-francés a Malájov y al Redan, ante Sebastopol, que fracasó con graves pérdidas el 18 de junio de 1855.

[^29]: Pisani, intérprete (dragomán) de la embajada británica en Constantinopla. Se llamaba fanariotas a los griegos del barrio del Fanar de Constantinopla, de los que salían muchos intérpretes y funcionarios de la Puerta.

[^30]: Henry Wellesley, primer conde Cowley (1804-1884), embajador británico en París de 1852 a 1867.

[^31]: Así en la edición de 1897, aunque el despacho a Cowley que se ha citado es del 1 de agosto. La versión alemana de la MEW dice: «dos días después de enviar su despacho a Redcliffe del 16 de julio».

[^32]: Alexandre Colonna-Walewski (1810-1868), ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón III de 1855 a 1860.

[^33]: En la guerra ruso-turca de 1828-1829, en que el ejército ruso de Paskévich tomó Kars.

[^34]: «Índice de soldados prohibidos», parodia del *Index librorum prohibitorum*, el índice de libros prohibidos de la Iglesia católica.

[^35]: Mehmed Fuad (1814-1869), ministro de Asuntos Exteriores otomano en 1855-1856, luego gran visir; Marx lo llama unas veces Efendi y otras Bajá.

[^36]: Puerto búlgaro del mar Negro, entonces otomano. La edición de 1897 escribe aquí «Sizopolis» y más adelante «Sozopolis».

[^37]: FitzRoy Somerset, lord Raglan (1788-1855), jefe del ejército británico de Crimea hasta su muerte, el 28 de junio de 1855.

[^38]: Achim von Arnim (1781-1831), escritor romántico alemán; el gólem aparece en su novela corta *Isabella von Ägypten* (1812).

[^39]: George Hamilton-Gordon, cuarto conde de Aberdeen (1784-1860), primer ministro de 1852 a 1855; Clarendon fue su ministro de Asuntos Exteriores.

[^40]: Laurence Oliphant (1829-1888), escritor y viajero británico, que acompañó la campaña de Omer Bajá en Mingrelia.

[^41]: El empréstito turco de cinco millones de libras garantizado conjuntamente por Gran Bretaña y Francia, convenido en el verano de 1855 y aprobado por la Cámara de los Comunes en julio de ese año.

[^42]: William Mansfield (1819-1876), oficial británico, asesor militar de la embajada británica en Constantinopla en 1855-1856.

[^43]: Por Catón el Viejo (234-149 a. C.), censor romano proverbial por la severidad de sus costumbres y de sus juicios.

[^44]: John Sadleir (1813-1856), banquero y diputado irlandés, lord del Tesoro en el Gobierno de Aberdeen; descubiertas sus estafas, se suicidó en febrero de 1856.

[^45]: William Codrington (1804-1884), general británico, sucesor de Simpson al frente del ejército de Crimea en noviembre de 1855. No identificamos con seguridad a Elliot ni a los bajás Selim y Tahir.

[^46]: Andrew Smith, director del servicio médico del ejército británico; William Filder, comisario general del ejército de Crimea; Richard Airey, su intendente general; todos ellos fueron censurados en las investigaciones de 1855 sobre las penalidades del ejército. La Comisión de Sebastopol fue la comisión de investigación de la Cámara de los Comunes sobre el estado del ejército ante Sebastopol, presidida por John Arthur Roebuck, que se reunió en 1855.

[^47]: Tersites, en la *Ilíada*, el griego deslenguado que injuria a los jefes; las Danaides, hijas de Dánao, condenadas en el Hades a llenar sin fin una vasija agujereada.
