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Title: Las causas de la crisis monetaria en Europa (1856)
Description: Editorial de Marx para el New-York Daily Tribune: el curso del pánico de Alemania a Francia e Inglaterra, la salida de plata y la depreciación del oro, y el comercio con China y la India como causa mayor de la salida de plata hacia Oriente.
Author: Karl Marx
Date: 1856-10-14
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1856%20Las%20causas%20de%20la%20crisis%20monetaria%20en%20Europa
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*Escrito en inglés por Karl Marx hacia el 14 de octubre de 1856 y publicado como editorial en el* New-York Daily Tribune*, núm. 4843, del 27 de octubre de 1856. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 58-63), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Se corrigen dos erratas evidentes de la edición digital de la MEW. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1856%20Die%20Ursachen%20der%20Geldkrise%20in%20Europa).*

La crisis monetaria de Alemania, que empezó hacia mediados de septiembre de este año, alcanzó su punto culminante el 26 de septiembre y desde entonces fue cediendo poco a poco, como el pánico monetario de Inglaterra de 1847, que apareció por primera vez a finales de abril y fue remitiendo poco a poco después del 4 de mayo, en que había alcanzado su punto culminante. Entonces, las pérdidas que sufrieron algunas de las principales casas de comercio de Londres por los aplazamientos de pago durante el pánico pusieron la base inmediata de la bancarrota completa a la que se vieron arrastradas unos meses después. En Alemania pronto se sabrá de resultados semejantes, pues en el fondo del pánico no estaba la escasez de medios de circulación, sino una desproporción entre el capital disponible y el enorme número de empresas industriales, comerciales y especulativas existentes en ese momento. La subida del tipo de descuento por los distintos bancos del Estado, por acciones y privados fue el medio con que se contuvo temporalmente el pánico; algunos subieron su tipo de descuento al 6 por ciento, otros incluso al 9 por ciento. Con esa subida del tipo de descuento se detuvo la salida de metales preciosos, se paralizó la importación de productos extranjeros, se atrajo al capital extranjero con el cebo de los altos intereses y se reclamaron los créditos pendientes. El Crédit Mobilier francés, que un mes antes había pagado en letras de favor los plazos convenidos por contrato de los ferrocarriles alemanes, tuvo que pagar al contado, y en general Francia se vio obligada a saldar en moneda contante y sonante el déficit de la balanza de importación de grano y víveres. Así, el pánico monetario de Alemania repercutió en Francia, donde enseguida tomó un aspecto más amenazador. El Banco de Francia, siguiendo las huellas de los bancos alemanes, subió su tipo de descuento al 6 por ciento, medida que el 30 de septiembre le llevó a dirigirse al Banco de Inglaterra con la petición de un préstamo de más de un millón de libras. En consecuencia, el Banco de Inglaterra subió el 1 de octubre su tipo de descuento al 5 por ciento, sin esperar siquiera a la habitual reunión del jueves,[^1] caso sin precedentes desde el pánico monetario de 1847. A pesar de esta subida del interés, siguió saliendo oro de las cámaras de Threadneedle Street[^2] a razón de 40.000 libras diarias, mientras el Banco de Francia tenía que desprenderse a diario de unos 6.000.000 de francos en dinero acuñado, y la Casa de la Moneda solo emitía 3.000.000, de ellos apenas unos 120.000 francos en plata. Para contrarrestar la influencia del Banco de Francia sobre las reservas metálicas del Banco de Inglaterra, este volvió a subir su descuento una semana después, al 6 por ciento para las letras a 60 días y al 7 por ciento para las de plazo más largo. El Banco de Francia respondió a esta cortesía el 6 de octubre con un nuevo ucase por el que se negaba a descontar letras de más de 60 días y declaraba que no adelantaría más del 40 por ciento sobre los fondos públicos y del 20 por ciento sobre las acciones de ferrocarriles, y solo por un mes. A pesar de estas medidas, sin embargo, el Banco de Inglaterra no pudo detener la salida de metales preciosos hacia Francia, como tampoco el Banco de Francia pudo contener el pánico en París ni restringir la corriente de dinero metálico hacia otras partes del continente. Una prueba de la violencia del pánico en Francia es la caída de las acciones del Crédit Mobilier de 1.680 francos (cotización del 29 de septiembre) a 1.465 (6 de octubre), es decir, 215 francos en ocho días, y aun con los mayores esfuerzos no había sido posible recuperar de ellos más de 15 francos hasta el 9 de octubre. Huelga decir que los efectos públicos bajaron también en la misma proporción. Tras las altisonantes afirmaciones del señor Isaac Péreire, el gran fundador del Crédit Mobilier, de que el capital francés poseía un carácter especialmente cosmopolita, apenas hay nada más ridículo que las lamentaciones de los franceses por la emigración de su capital a Alemania. En medio de toda esta confusión, el gran mago de Francia, Napoleón III, preparó su panacea. Prohibió a la prensa informar sobre la crisis financiera; hizo saber a los cambistas, por medio de gendarmes, que sería aconsejable quitar de sus escaparates el anuncio del agio sobre la plata, y por último hizo que su propio ministro de Hacienda publicara el 7 de octubre en su *Moniteur* un informe dirigido a él mismo en el que se afirma que todo está en orden y que solo es errónea la apreciación de las cosas por el pueblo. Por desgracia, dos días después el gobernador del Banco de Francia suelta en su informe mensual los siguientes datos característicos:

| | octubre (francos) | septiembre (francos) |
|---|---:|---:|
| Dinero en caja | 77.062.910 | 113.126.401 |
| Dinero en las sucursales | 89.407.036 | 122.676.090 |
| Letras descontadas | 271.955.426 | 221.308.498 |
| Letras en los bancos sucursales | 239.623.602 | 217.829.320 |
| Agio sobre el oro y la plata | 2.128.594 | 1.496.313 |

En otras palabras, el dinero disponible había disminuido en un mes en 69.332.545 francos, las letras descontadas habían aumentado en 72.441.210 francos, mientras que el agio en la compra de oro o plata supera en 632.281 francos las cifras de septiembre. Por desgracia, es también un hecho que el atesoramiento de metales preciosos se extiende entre los franceses de un modo inaudito y que los rumores de una suspensión de los pagos en metálico del Banco ganan terreno cada día. Resulta que la intervención de Napoleón en los asuntos del mercado de dinero es tan eficaz como, por ejemplo, su acción sobre las aguas del Loira en los distritos inundados.[^3]

La actual crisis de Europa se complica por el hecho de que una salida de metales preciosos —el precursor habitual de las conmociones comerciales— va unida a una depreciación del oro respecto de la plata. Con independencia de cualquier otro factor comercial e industrial, esta depreciación tenía que llevar a los países donde existe un doble patrón y donde el oro y la plata han de aceptarse en pago en una proporción fijada por la ley, pero desmentida por los hechos económicos, a exportar su plata a los mercados donde el oro es la medida del valor y el precio oficial de la plata no se aparta de su precio de mercado. Como esa es la situación de Inglaterra y de Francia, la plata tiene que fluir naturalmente de Francia a Inglaterra y el oro de Inglaterra a Francia, hasta que el patrón plata de esta sea sustituido por un patrón oro. Por un lado, está claro que semejante sustitución del medio de circulación habitual tiene que ir acompañada de dificultades pasajeras, pero que a esas dificultades se puede hacer frente, bien implantando el patrón oro y retirando la plata de la circulación, como ha ocurrido también, bien desmonetizando el oro y declarando la plata moneda única, como en Holanda en 1851 y más recientemente en Bélgica. Por otro lado, es evidente que, si no actuara otro factor que una depreciación del oro respecto de la plata, la salida general de plata de toda Europa y América se habría neutralizado y paralizado por sí misma, porque la súbita liberación de semejante cantidad de plata y su retirada de la circulación, sin un depósito especial de reemplazo, tendría que hacer bajar su precio respecto del oro, ya que el precio de mercado de toda mercancía lo determina pasajeramente la relación entre la oferta y la demanda, y solo en un promedio de años los costes de producción. La desmonetización del oro en los bancos holandeses y belgas solo pudo ejercer una influencia muy pequeña sobre el valor de la plata, ya que esta había sido el principal medio de cambio en esos países, y por eso el cambio tuvo un carácter más jurídico que económico. Por lo demás, puede concederse que esos cambios han abierto un pequeño mercado a la oferta de plata y han aliviado así en pequeña medida las dificultades.

En los últimos cuatro o cinco meses el metálico del Banco Nacional austriaco ha subido, en efecto, de 20.000.000 a 43.000.000 de dólares; toda esa suma está atesorada en las cámaras del banco, ya que Austria no ha reanudado todavía los pagos en metálico. La mayor parte de este aumento de 23.000.000 de dólares se ha retirado de París y de Alemania en pago de los ferrocarriles comprados por el Crédit Mobilier.[^4] Es sin duda una de las causas de la reciente salida de plata, pero sería un error considerar esta circunstancia como responsable en alto grado de los últimos fenómenos del mercado de dinero. No hay que olvidar que de 1848 a 1855 la producción de California y Australia ha lanzado a los mercados de dinero del mundo ciento cinco millones de libras en oro, sin contar el rendimiento de Rusia y de las otras antiguas fuentes de abastecimiento. Los librecambistas más optimistas suponen que de esos ciento cinco millones hicieron falta cincuenta y dos para la expansión moderna del comercio, ya fuera como medio de circulación, como reservas bancarias, como oro en barras para la compensación de las balanzas de pagos y la corrección del tipo de cambio entre distintos países, o como artículo de lujo. De los otros cincuenta y tres millones suponen —y creemos que se equivocan bastante— que solo han sustituido una cantidad igual de plata antes en uso en América y en Francia: diez millones en América y cuarenta y tres en Francia. Cómo se ha producido ese desplazamiento puede verse por el informe aduanero oficial sobre el movimiento del oro y la plata en Francia durante el año 1855:

| Importación de oro, 1855 | | Importación de plata, 1855 | |
|---|---:|---|---:|
| En barras | 11.045.268 libras | En barras | 1.717.459 libras |
| En moneda | 4.306.887 libras | En moneda | 3.121.250 libras |
| Total | 15.352.155 libras | Total | 4.838.709 libras |
| **Exportación de oro, 1855** | | **Exportación de plata, 1855** | |
| En barras | 203.544 libras | En barras | 3.067.229 libras |
| En moneda | 6.306.060 libras | En moneda | 9.783.345 libras |
| Total | 6.509.604 libras | Total | 12.850.574 libras |
| Saldo de importación, oro | 8.842.551 libras | Saldo de exportación, plata | 8.011.865 libras |

Nadie puede afirmar, pues, que la liberación de una cantidad tan grande de plata (cincuenta y tres millones de libras) se explique suficientemente por el desplazamiento en la circulación monetaria de Francia y de América, o por el atesoramiento del Banco de Austria, o por ambas cosas. Se ha observado con razón que los comerciantes italianos y levantinos preferían visiblemente la plata a otro dinero, porque la plata, a diferencia del oro, no estaba amenazada de depreciación; que los árabes han adquirido y atesorado grandes cantidades de plata, y por último que los tratantes de grano franceses, para pagar sus compras en el mar Negro y el de Azov, preferían sacar de Francia, donde se mantiene la antigua proporción de la plata respecto del oro,[^5] plata y no oro, cuya proporción respecto de la plata ha cambiado en el sur de Rusia. Sumando todas estas causas de la salida de plata, podemos estimar la salida producida por ellas en no más de quince o dieciséis millones de libras. De manera de lo más absurda, los expertos económicos de la prensa inglesa aducen como otra causa particular de esta salida la retirada de plata provocada por la guerra de Oriente,[^6] aunque ya la habían incluido en su estimación general de los cincuenta y dos millones de libras en oro absorbidos por las crecientes necesidades del comercio moderno. No pueden, naturalmente, atribuir a la plata lo que ya han atribuido al oro. Por consiguiente, además de todas estas influencias especiales, actúa una fuerza mayor por la que ha de explicarse la salida de plata, y es el comercio con China y la India, que, cosa bastante curiosa, fue también el rasgo principal de la gran crisis de 1847. Volveremos sobre este asunto, pues importa estudiar los antecedentes económicos de la crisis que amenaza a Europa.

Esto lo entenderán nuestros lectores: sea cual sea la causa pasajera del pánico monetario y de la salida de metales preciosos que aparece como su ocasión inmediata, en Europa habían madurado todos los elementos del retroceso comercial e industrial. Y en Francia se habían visto reforzados por el fracaso de la cosecha de seda, las pérdidas de la vendimia, las enormes importaciones de grano exigidas por la mala cosecha parcial de 1855 y las inundaciones de 1856, y por último por la gran escasez de viviendas que han provocado en París las maquinaciones económicas del señor Bonaparte. Nos parece que la simple lectura del manifiesto financiero del señor Magne,[^7] que publicamos el sábado, basta para justificar la sospecha de que, pese al segundo Congreso de París, que se reúne ahora,[^8] y pese a la cuestión de Nápoles,[^9] el tercer Napoleón tendrá buenos motivos para felicitarse si el año 1857 no se presenta en Francia con peores presagios que los que acompañaron hace un decenio al año 1847.

[^1]: El consejo de dirección del Banco de Inglaterra, que fijaba el tipo de descuento en su reunión de los jueves (*bank parlour*).

[^2]: Calle de la City de Londres donde tiene su sede el Banco de Inglaterra.

[^3]: En junio de 1856 graves inundaciones del Loira y del Ródano devastaron extensas comarcas; Napoleón III visitó las zonas afectadas.

[^4]: En 1855 el Crédit Mobilier y otros bancos franceses compraron al Estado austriaco los ferrocarriles del Estado, que pasaron a la Compañía de los Ferrocarriles del Estado austriaco.

[^5]: La MEW dice «zu Geld» («respecto del dinero»); por el contexto ha de leerse «respecto del oro».

[^6]: La guerra de Crimea.

[^7]: Pierre Magne (1806-1879), ministro de Hacienda de Napoleón III desde 1855.

[^8]: Conferencias de las potencias firmantes de la paz de París, reunidas en París a finales de 1856 por los litigios sobre la frontera de Besarabia y la isla de las Serpientes.

[^9]: En 1856 Francia e Inglaterra presionaron al rey Fernando II de las Dos Sicilias para que moderara su represión; ante su negativa, retiraron sus embajadores en octubre de 1856.
