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Title: La sublevación en el ejército indio (1857)
Description: Editorial de Marx para el New-York Daily Tribune sobre las primeras semanas del levantamiento indio de 1857: el ejército nativo, creado para tener sujeta a la India, se ha convertido en el primer centro general de resistencia que el pueblo indio haya tenido nunca.
Author: Karl Marx
Date: 1857-06-30
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1857%20La%20sublevaci%C3%B3n%20en%20el%20ej%C3%A9rcito%20indio
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*Escrito en inglés por Karl Marx el 30 de junio de 1857 y publicado como editorial en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5065, del 15 de julio de 1857. Traducido del original inglés según la transcripción del Marxists Internet Archive (colección* The First Indian War of Independence 1857-58*), cotejada párrafo a párrafo con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 230-233), por la Escuela de marxismo, 2026. Las erratas de la transcripción se corrigen según la versión alemana. El título es el de ambas ediciones. Las notas son nuestras. [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1857%20The%20Revolt%20in%20the%20Indian%20Army).*

El *divide et impera* romano[^1] fue la gran regla con la que Gran Bretaña logró conservar durante unos ciento cincuenta años el dominio de su imperio indio. El antagonismo entre las diversas razas, tribus, castas, credos y soberanías cuyo conjunto forma la unidad geográfica de lo que se llama la India siguió siendo el principio vital de la supremacía británica. En los últimos tiempos, sin embargo, las condiciones de esa supremacía han sufrido un cambio. Con la conquista del Sind y del Punjab,[^2] el imperio angloindio no solo había alcanzado sus límites naturales, sino que había pisoteado los últimos vestigios de los Estados indios independientes. Todas las tribus nativas guerreras estaban sometidas, todos los conflictos internos serios habían terminado, y la reciente anexión de Oudh[^3] demostró sobradamente que los restos de los llamados principados indios independientes solo existen por tolerancia. De ahí un gran cambio en la posición de la Compañía de las Indias Orientales. Ya no atacaba una parte de la India con ayuda de otra, sino que se encontraba a la cabeza, y la India entera a sus pies. Ya no conquistaba: se había convertido en *el* conquistador. Los ejércitos a su disposición ya no tenían que extender su dominio, sino solo mantenerlo. De soldados se convirtieron en policías: 200.000.000 de nativos sujetos por un ejército nativo de 200.000 hombres mandado por oficiales ingleses, y ese ejército nativo a su vez mantenido a raya por un ejército inglés de solo 40.000 hombres. A primera vista es evidente que la sumisión del pueblo indio descansa en la fidelidad del ejército nativo, con cuya creación el dominio británico organizó a la vez el primer centro general de resistencia que el pueblo indio haya poseído jamás. Hasta qué punto puede uno fiarse de ese ejército nativo lo muestran con claridad sus recientes motines, que estallaron en cuanto la guerra con Persia hubo dejado a la presidencia de Bengala casi desguarnecida de soldados europeos. Antes ya había habido motines en el ejército indio, pero la presente sublevación se distingue por rasgos característicos y fatales. Es la primera vez que regimientos de cipayos asesinan a sus oficiales europeos; que musulmanes e hindúes, renunciando a sus antipatías mutuas, se unen contra sus amos comunes; que «disturbios que empezaron entre los hindúes han acabado de hecho por sentar en el trono de Delhi a un emperador musulmán»;[^4] que el motín no se ha limitado a unas pocas localidades, y, por último, que la sublevación del ejército angloindio ha coincidido con un descontento general manifestado contra la supremacía inglesa por parte de las grandes naciones asiáticas, pues la sublevación del ejército de Bengala está sin duda estrechamente relacionada con las guerras de Persia y de China.

La causa alegada del descontento que empezó a extenderse hace cuatro meses en el ejército de Bengala fue el temor de los nativos a que el gobierno se inmiscuyera en su religión. El reparto de cartuchos cuyo papel, según se decía, estaba engrasado con grasa de buey y de cerdo, y que por eso los nativos, obligados a morderlos, consideraban una violación de sus preceptos religiosos, dio la señal de disturbios locales. El 22 de enero estalló un incendio provocado en unos acantonamientos a poca distancia de Calcuta. El 25 de febrero se amotinó en Berhampore el 19.º regimiento nativo, porque los hombres se negaban a aceptar los cartuchos que se les repartían. El 31 de marzo ese regimiento fue disuelto; a fines de marzo, el 34.º regimiento de cipayos, acantonado en Barrackpore, permitió que uno de sus hombres avanzara con el mosquete cargado por el patio de armas, delante de la línea, y que, después de llamar al motín a sus compañeros, atacara e hiriera al ayudante y al sargento mayor de su regimiento. Durante la lucha cuerpo a cuerpo que siguió, cientos de cipayos miraron pasivamente, mientras otros tomaban parte en la refriega y atacaban a los oficiales con las culatas de sus mosquetes.

Después, también ese regimiento fue disuelto. El mes de abril se señaló por incendios provocados en varios acantonamientos del ejército de Bengala, en Allahabad, Agra y Ambala, por un motín del 3.er regimiento de caballería ligera en Meerut y por manifestaciones semejantes de descontento en los ejércitos de Madrás y de Bombay. A comienzos de mayo se preparaba una revuelta en Lucknow, la capital de Oudh, pero la rapidez de sir H. Lawrence la impidió.[^5] El 9 de mayo, los amotinados del 3.er regimiento de caballería ligera de Meerut fueron conducidos a la cárcel para cumplir las diversas penas de prisión a que habían sido condenados. Al anochecer del día siguiente, los soldados del 3.º de caballería, junto con dos regimientos nativos, el 11.º y el 20.º, se reunieron en el patio de armas, mataron a los oficiales que trataban de calmarlos, incendiaron los acantonamientos y dieron muerte a todos los ingleses de los que pudieron apoderarse. Aunque la parte británica de la brigada contaba con un regimiento de infantería, otro de caballería y una fuerza abrumadora de artillería montada y de a pie, no pudieron ponerse en movimiento hasta la caída de la noche. Tras causar muy poco daño a los amotinados, les permitieron salir a campo abierto y meterse en Delhi, a unas cuarenta millas de Meerut. Allí se les unió la guarnición nativa, compuesta por los regimientos de infantería 38.º, 54.º y 74.º y una compañía de artillería nativa. Los oficiales británicos fueron atacados, todos los ingleses al alcance de los rebeldes fueron asesinados y el heredero del difunto Mogol de Delhi fue proclamado rey de la India.[^6] De las tropas enviadas en socorro de Meerut, donde se había restablecido el orden, seis compañías de zapadores y minadores nativos, que llegaron el 15 de mayo, asesinaron a su comandante, el mayor Frazer, y se marcharon en seguida a campo abierto, perseguidos por baterías de artillería montada y varios escuadrones del 6.º de dragones de la guardia. Cincuenta o sesenta de los amotinados fueron abatidos a tiros, pero los demás lograron escapar a Delhi. En Ferozepore, en el Punjab, se amotinaron los regimientos de infantería nativa 57.º y 45.º, pero fueron reducidos por la fuerza. Cartas privadas de Lahore dicen que la totalidad de las tropas nativas están en estado de motín declarado. El 19 de mayo, los cipayos acantonados en Calcuta hicieron intentos infructuosos de apoderarse del fuerte William. Tres regimientos llegados de Bushehr a Bombay fueron enviados en seguida a Calcuta.

Al repasar estos acontecimientos, sorprende la conducta del comandante británico en Meerut: su tardía aparición en el campo de batalla es todavía menos incomprensible que la blandura con que persiguió a los amotinados. Como Delhi está en la orilla derecha y Meerut en la izquierda del Jumna —y las dos orillas solo están unidas en Delhi por un puente—, nada habría sido más fácil que cortar la retirada a los fugitivos.

Entretanto, se ha proclamado la ley marcial en todos los distritos sublevados; fuerzas compuestas principalmente de nativos se concentran contra Delhi desde el norte, el este y el sur; se dice que los príncipes vecinos se han pronunciado por los ingleses; se han enviado cartas a Ceilán para detener a lord Elgin[^7] y a las fuerzas del general Ashburnham, que iban camino de China, y, por último, dentro de unos quince días habían de enviarse de Inglaterra a la India 14.000 soldados británicos. Sean cuales sean los obstáculos que el clima de la India en esta estación y la falta total de medios de transporte opongan a los movimientos de las fuerzas británicas, es muy probable que los rebeldes de Delhi sucumban sin una resistencia prolongada. Pero, aun así, no será más que el prólogo de una tragedia terrible que ha de representarse todavía.

[^1]: «Divide y vencerás».

[^2]: El Sind fue conquistado en 1843 y el Punjab, tras las guerras contra los sijs, en 1849.

[^3]: Awadh, anexionado por la Compañía de las Indias Orientales en febrero de 1856.

[^4]: Los sublevados proclamaron en Delhi a Bahadur Shah II (1775-1862), el último emperador mogol, al que la Compañía mantenía como pensionista sin poder real.

[^5]: Sir Henry Lawrence (1806-1857), comisionado jefe de Oudh; murió en el asedio de la residencia de Lucknow en julio de 1857.

[^6]: Así en el texto: el proclamado fue el propio Bahadur Shah II.

[^7]: James Bruce, conde de Elgin (1811-1863), enviado como plenipotenciario británico a China.
