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Title: Noticias de la India (1857)
Description: Correspondencia de Marx para el New-York Daily Tribune sobre la caída de Delhi, aplazada una y otra vez, la escasez de las fuerzas británicas y los primeros indicios de rebelión en el ejército de Bombay: lo que John Bull toma por un motín militar es una rebelión nacional.
Author: Karl Marx
Date: 1857-07-31
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1857%20Noticias%20de%20la%20India
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*Escrito en inglés por Karl Marx en Londres el 31 de julio de 1857 y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5091, del 14 de agosto de 1857. Traducido del original inglés según la transcripción del Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejada con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 247-249), por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la transcripción inglesa. Se corrigen algunas erratas evidentes de la transcripción, cotejadas con la versión alemana. Las notas son nuestras. [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1857%20Indian%20News).*

Londres, 31 de julio de 1857

El último correo de la India, que trae noticias de Delhi hasta el 17 de junio y de Bombay hasta el 1 de julio, confirma los presagios más sombríos. Cuando el señor Vernon Smith, presidente de la Junta de Control,[^1] informó por primera vez a la Cámara de los Comunes de la rebelión india, afirmó confiado que el correo siguiente traería la noticia de que Delhi había sido arrasada. Llegó el correo, pero Delhi no había sido aún «borrada de las páginas de la historia». Se dijo entonces que el tren de artillería no podría llegar antes del 9 de junio y que, por consiguiente, el ataque contra la ciudad condenada tenía que aplazarse hasta esa fecha. El 9 de junio pasó sin que lo distinguiera ningún incidente notable. El 12 y el 15 de junio ocurrieron algunas cosas, pero más bien en sentido contrario: no fueron los ingleses quienes asaltaron Delhi, sino los insurrectos quienes atacaron a los ingleses, aunque sus repetidas salidas fueron rechazadas. Así se aplaza de nuevo la caída de Delhi, y la causa alegada ya no es solo la falta de artillería de sitio, sino la resolución del general Barnard[^2] de esperar refuerzos, pues sus fuerzas —unos 3.000 hombres— eran del todo insuficientes para tomar la antigua capital, defendida por 30.000 cipayos y dueña de todos los pertrechos militares. Los rebeldes habían establecido incluso un campamento fuera de la puerta de Ajmer. Hasta ahora todos los escritores militares coincidían en considerar una fuerza inglesa de 3.000 hombres del todo suficiente para aplastar a un ejército cipayo de 30.000 o 40.000 hombres; y si no fuera así, ¿cómo podría Inglaterra —por usar una expresión de *The London Times*— «reconquistar» nunca la India?

El ejército británico en la India suma en realidad 30.000 hombres. El número máximo que puede enviarse desde Inglaterra en el próximo medio año no puede pasar de 20.000 o 25.000 hombres, de los cuales 6.000 han de cubrir las bajas de las filas europeas en la India, y la fuerza adicional de 18.000 o 19.000 hombres quedará reducida, por las pérdidas del viaje, las del clima y otras bajas, a unos 14.000 soldados capaces de presentarse en el teatro de la guerra. El ejército británico tiene que resignarse a enfrentarse a los amotinados en una gran inferioridad numérica o renunciar del todo a enfrentarse a ellos. Aun así, no acertamos a comprender la lentitud con que concentran sus fuerzas en torno a Delhi. Si en esta época del año el calor resulta un obstáculo invencible, como no lo fue en los días de sir Charles Napier,[^3] unos meses más tarde, a la llegada de las tropas europeas, las lluvias ofrecerán un pretexto todavía más concluyente para quedarse quietos. No hay que olvidar nunca que el motín actual había empezado ya, en realidad, en el mes de enero,[^4] y que el gobierno británico había recibido, pues, avisos de sobra para mantener seca la pólvora y dispuestas sus fuerzas.

La prolongada ocupación de Delhi por los cipayos a la vista de un ejército inglés de sitio ha producido, como es lógico, su resultado natural. El motín se extendía hasta las mismas puertas de Calcuta, cincuenta regimientos de Bengala habían dejado de existir, el propio ejército de Bengala se había convertido en un mito del pasado, y los europeos, dispersos por una extensión inmensa de territorio y bloqueados en puntos aislados, o eran asesinados por los rebeldes o habían tomado posiciones de defensa desesperada. En la propia Calcuta los habitantes cristianos formaron una guardia de voluntarios después de que se descubriera un complot, al parecer completísimo en sus detalles, para sorprender la sede del gobierno, y se licenciara a las tropas indígenas allí acantonadas. En Benarés, un intento de desarmar a un regimiento indígena encontró la resistencia de una unidad de sijs y del 13.º regimiento de caballería irregular. Este hecho es muy importante, pues muestra que los sijs, como los mahometanos, hacían causa común con los brahmanes, y que así avanzaba rápidamente una unión general de todas las diferentes tribus contra el dominio británico. Había sido artículo de fe para el pueblo inglés que el ejército de los cipayos constituía toda su fuerza en la India. Ahora, de golpe, se convence por completo de que ese mismo ejército constituye su único peligro. En los últimos debates sobre la India, el señor Vernon Smith, presidente de la Junta de Control, todavía declaró que

> «nunca se insistirá bastante en el hecho de que *no* hay conexión alguna entre los príncipes indígenas y la rebelión».

Dos días después, el mismo Vernon Smith tuvo que publicar un despacho que contenía este párrafo ominoso:

> «El 14 de junio el ex rey de Oudh, implicado en la conspiración por documentos interceptados, fue recluido en Fort William, y sus partidarios fueron desarmados.»[^5]

Poco a poco irán rezumando otros hechos capaces de convencer incluso al propio John Bull de que lo que él tiene por un motín militar es en verdad una rebelión nacional.

La prensa inglesa finge sacar gran consuelo de la convicción de que la rebelión no se había extendido aún más allá de los límites de la presidencia de Bengala y de que no se abrigaba la menor duda sobre la lealtad de los ejércitos de Bombay y de Madrás. Sin embargo, esta visión agradable de las cosas parece chocar singularmente con la noticia, traída por el último correo, de que ha estallado en Aurangabad un motín de la caballería del nizam.[^6] Como Aurangabad es la capital del distrito del mismo nombre, que pertenece a la presidencia de Bombay, la verdad es que el último correo anuncia un comienzo de rebelión del ejército de Bombay. Se dice, es cierto, que el general Woodburn sofocó en el acto el motín de Aurangabad. Pero ¿no se dijo también que el motín de Meerut había sido sofocado en el acto? ¿No reapareció el motín de Lucknow, después de que sir H. Lawrence lo apagara, con más fuerza quince días más tarde?[^7] ¿No se recordará que el primer anuncio de motín en el ejército indio vino acompañado del anuncio de que se había restablecido el orden? Aunque el grueso de los ejércitos de Bombay y de Madrás se compone de hombres de casta baja, en cada regimiento hay mezclados todavía algunos centenares de rajputs, número más que suficiente para servir de eslabón con los rebeldes de casta alta del ejército de Bengala. Se declara que el Punyab está tranquilo, pero al mismo tiempo se nos informa de que «en Ferozepur, el 13 de junio, ha habido ejecuciones militares», mientras se elogia al cuerpo de Vaughan —el 5.º de infantería del Punyab— por «haberse portado admirablemente en la persecución del 55.º de infantería indígena». Hay que confesar que es una clase de «tranquilidad» muy curiosa.

[^1]: Robert Vernon Smith (1800-1873), político whig, presidente de 1855 a 1858 de la Junta de Control (Board of Control), el órgano del gobierno británico que supervisaba a la Compañía de las Indias Orientales.

[^2]: Sir Henry Barnard (1799-1857), general británico, al mando de las fuerzas ante Delhi tras la muerte de Anson; murió de cólera el 5 de julio de 1857.

[^3]: Charles James Napier (1782-1853), general británico, conquistador del Sind (1843) y comandante en jefe en la India de 1849 a 1851.

[^4]: Los primeros incidentes de la rebelión, por los cartuchos engrasados del nuevo fusil Enfield, se produjeron desde enero de 1857 en Dum Dum, cerca de Calcuta, y en febrero y marzo en Berhampore y Barrackpore.

[^5]: Wajid Ali Shah (1822-1887), último rey de Oudh, destronado al anexionarse el reino en 1856, vivía en Calcuta. Fort William es la fortaleza de Calcuta.

[^6]: El nizam de Hyderabad, príncipe aliado de los británicos, mantenía un contingente a las órdenes de oficiales ingleses.

[^7]: Henry Lawrence (1806-1857), comisario jefe de Oudh, sofocó un primer motín en Lucknow a comienzos de mayo de 1857; el 30 de mayo se sublevó el grueso de la guarnición. Lawrence murió en el sitio de la residencia, en julio.
