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Title: Arcabuz (1858)
Description: Voz de Engels sobre el arcabuz, el primer mosquete útil en campaña, y el lento progreso de las armas de fuego desde el cañón de mano hasta la llave de percusión.
Author: Friedrich Engels
Date: 1858
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1858%20Arcabuz
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels entre el 11 de julio y el 10 de agosto de 1857 y publicado sin firma en* The New American Cyclopaedia. A Popular Dictionary of General Knowledge *(Nueva York, D. Appleton and Company), tomo II, 1858, pág. 155. Traducido del texto de la enciclopedia, cotejado con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 57-59, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras.* [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1858%20Arquebuse)

ARCABUZ (en inglés *arquebuse*, a veces escrito incorrectamente *harquebuse*, del francés *arquebuse*, y corrompido en inglés, sobre todo en la frontera escocesa, en *hagbut* o *hackbut*): la forma más antigua del mosquete que llegó a ser realmente útil en campaña para fines militares. Ya en la batalla de Bosworth, en el año 1485, se introdujo con el nombre de *hand-gun* (cañón de mano), que no era más que un corto cilindro de hierro cerrado por un extremo con una especie de recámara y provisto de un oído, sujeto al extremo de un recio palo de madera parecido al asta de una lanza o de una alabarda. Este cañón de mano o cañón en miniatura se cargaba con postas o balas pequeñas sobre una carga de pólvora gruesa, y se disparaba por medio de una mecha aplicada al oído; el arma se apoyaba en el hombro del hombre de la primera fila, que era un piquero o un alabardero, y el de la fila de atrás la dirigía por medio del asta y la disparaba, aunque, naturalmente, sin apuntar. Aún antes, en la batalla de Agincourt, según la crónica de Hall[^1], los británicos iban armados «con ardientes cañones de mano». Pero estas antiguas armas de fuego eran tan torpes y lentas de manejar que, pese a su estruendo formidable y a su aspecto insólito, producían poco o ningún efecto. Durante el reinado de Enrique VIII, aunque en sus primeros años la batalla de Pavía se ganó por el fuego de los arcabuceros españoles, el arco largo siguió manteniéndose como el arma superior, gracias a la precisión de su puntería, a su alcance y a su penetración; e incluso en el reinado de Isabel se habla del arco largo como de «la reina de las armas», aunque ella tenía mosqueteros en su ejército y socorrió a Enrique IV de Francia con un cuerpo de arcabuceros a caballo mandado por el coronel James, antepasado del conocido novelista[^2]. Durante su reinado esta arma se perfeccionó mucho, aunque seguía siendo tan larga y pesada que solo podía dispararse desde una horquilla clavada en el suelo delante del tirador; este indispensable instrumento iba provisto a veces de una punta de pica o de alabarda, de modo que, hincado oblicuamente en el suelo, sirviera de empalizada. Los cañones de estas viejas piezas son larguísimos, de metal muy grueso, por lo común de pequeño calibre y a veces ya rayados; así ocurre con la pieza que aún se conserva en el palacio de Hamilton, en Escocia, con la que Hamilton de Bothwellhaugh mató de un disparo al regente Murray en el año 1570[^3]. Se disparaban por medio de un rollo de mecha, o pabilo, de cáñamo preparado que pasaba por un martillo parecido al de una llave de chispa moderna, el cual, liberado al apretar el gatillo, abatía la mecha encendida sobre la cazoleta y disparaba la pieza. Con el tiempo la llave de mecha cedió el paso a la llave de rueda, en la que el pedernal estaba fijo, inmóvil, sobre la cazoleta, y una rueda dentada, accionada por un muelle, giraba rápidamente contra su borde, de modo que lanzaba una lluvia de chispas sobre la pólvora de abajo. A la llave de rueda le sucedió la llamada *snaphance*. Fue el primer y tosco rudimento de la llave de pedernal y eslabón, que Joseph Manton llevó a tal perfección y que solo hace pocos años ha sido sustituida por completo por la cápsula fulminante, el medio de ignición más rápido e infalible que pueda imaginarse. La *snaphance* empezó a usarse en pistolas finas, escopetas de caza y mosquetones selectos durante las guerras civiles inglesas; pero su rareza y su alto precio la mantuvieron fuera del uso general, salvo como arma de caballeros y de oficiales de alto grado, mientras la llave de mecha seguía siendo el arma de la tropa. Es notable que, desde la invención del arcabuz perfeccionado hasta fechas muy recientes, se haya progresado mucho menos de lo que cabría imaginar en la mera fabricación del cañón y en la exactitud de la trayectoria de la bala. La dificultad de apuntar con precisión parece haber nacido únicamente del defectuoso método de disparo, de la pesadez de la pieza y de la extrema lentitud de la ignición; pues se ha comprobado que muchos cañones de arcabuz de gran antigüedad, sobre todo los de fabricación española, una vez transformados al sistema de percusión, provistos de nueva caja y debidamente equilibrados, tiran a grandes distancias con gran precisión y hasta con una penetración poco común.

[^1]: Edward Hall (hacia 1497-1547), autor de una crónica de las casas de Lancaster y York publicada en 1548.
[^2]: George Payne Rainsford James (1799-1860), autor de novelas históricas muy leídas en su tiempo.
[^3]: James Stewart, conde de Moray (o Murray), regente de Escocia durante la minoría de Jacobo VI, fue asesinado en Linlithgow en enero de 1570 por James Hamilton de Bothwellhaugh.
