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Title: Baluarte (1858)
Description: Voz de Engels sobre el baluarte, desde las torres de las murallas medievales hasta el sistema de Cormontaigne y la fortificación poligonal de Montalembert.
Author: Friedrich Engels
Date: 1858
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1858%20Baluarte
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*Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 14 de septiembre de 1857 y publicado sin firma en* The New American Cyclopaedia. A Popular Dictionary of General Knowledge *(Nueva York, D. Appleton and Company), tomo II, 1858, págs. 720-721. Traducido del texto de la enciclopedia, cotejado con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 85-86, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras.* [Texto original en inglés](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1858%20Bastion)

BALUARTE (en inglés *bastion*). En la fortificación antigua, las murallas de las ciudades estaban flanqueadas por torres redondas o cuadradas, desde las que los arqueros y las máquinas de guerra podían dirigir sus proyectiles contra el enemigo que asaltaba mientras el foso lo tenía detenido. Con la introducción de la artillería en Europa estas torres se hicieron considerablemente mayores y, finalmente, a comienzos del siglo XVI, los ingenieros italianos las hicieron poligonales en lugar de redondas o cuadradas, formando así un baluarte. Este es un pentágono irregular, uno de cuyos lados se vuelve hacia dentro, hacia la ciudad[^1], de modo que el ángulo saliente opuesto mira al campo abierto. Los dos lados más largos, que encierran el ángulo saliente, se llaman caras; los dos más cortos, que las unen con la muralla de la ciudad o con el terraplén, se llaman flancos. Las caras están destinadas a responder al fuego lejano del enemigo; los flancos, a proteger el foso con su fuego. Los primeros baluartes italianos mostraban todavía su procedencia de las antiguas torres. Estaban pegados a las murallas principales; el ángulo saliente era muy obtuso, las caras cortas y el parapeto revestido de mampostería hasta lo más alto. Con baluartes tan pequeños, la función principal de los flancos era la defensa del foso delante de la cortina que unía dos baluartes; por consiguiente, los flancos se trazaban perpendiculares a la cortina. Estos baluartes se distribuían en los ángulos del polígono que formaba todo el recinto de la fortaleza o, cuando un lado del polígono era tan largo que una parte de él no quedaba dentro del alcance eficaz de la fusilería de los dos flancos salientes, se levantaba en su centro un baluarte intermedio llamado *piatta forma*. Con el perfeccionamiento de la artillería de sitio en el siglo XVII, se hicieron necesarios baluartes mayores, y muy pronto la cortina perdió su importancia, pues los baluartes eran ahora los principales puntos de ataque. La función de los flancos cambió también: ahora tenían que batir de enfilada sobre todo el foso delante de la cara del baluarte opuesto, y en lugar de trazarse perpendiculares a la cortina se trazaron perpendiculares a la prolongación de esa cara, llamada línea de defensa. La altura del revestimiento de mampostería se redujo hasta quedar cubierta del fuego directo por el glacis o por el parapeto de las obras exteriores más bajas. Así, los baluartes, en manos de la antigua escuela francesa y alemana y después en las de Vauban y Coehoorn, sufrieron muchos cambios de forma y de tamaño, hasta que, hacia 1740, Cormontaigne publicó un sistema de fortificación abaluartada que se considera en general el más perfecto de su clase. Sus baluartes son tan grandes como es posible hacerlos; sus flancos son casi, pero no del todo, perpendiculares a las líneas de defensa, y en las obras exteriores se introducen grandes mejoras. Los baluartes son llenos o vacíos. En el primer caso, todo el interior se eleva a la altura del terraplén; en el segundo, el terraplén recorre el lado interior del baluarte con anchura suficiente para servir las piezas y deja un hueco en el centro de la obra. En los baluartes llenos se levantan a veces caballeros: obras cuyos lados corren paralelos a los del baluarte y que se elevan lo bastante para que los cañones puedan disparar por encima de su parapeto. Por la altura dominante de estos caballeros, se suelen colocar en ellos las piezas de mayor alcance, para hostigar al enemigo a distancia. El sistema de fortificación basado en los baluartes fue el único conocido desde el siglo XVI hasta finales del XVIII, cuando Montalembert propuso varios métodos nuevos sin baluartes, entre los cuales han tenido más aceptación el sistema poligonal o de caponeras para las fortalezas del interior y el sistema de fuertes casamatados con varios pisos de cañones.

[^1]: El texto impreso dice «toward the tower» («hacia la torre»), seguramente por «toward the town»; la versión alemana de la MEW entiende «hacia el interior de la fortaleza».
