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Title: El nuevo ministerio, 27 de noviembre (1858)
Description: Correspondencia de Marx desde Berlín para el New-York Daily Tribune con los retratos de los ministros del nuevo gabinete prusiano: Auerswald y Hansemann, los engañadores engañados de 1848, Schleinitz y el partido de Gotha, Bonin, Patow, Bethmann-Hollweg, Simons y Von der Heydt.
Author: Karl Marx
Date: 1858-11-09
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1858%20El%20nuevo%20ministerio%2C%2027%20de%20noviembre
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*Escrito en inglés por Karl Marx en Berlín el 9 de noviembre de 1858 y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5492, del 27 de noviembre de 1858. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 636-639), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Es el segundo de dos artículos con el mismo título; añadimos tras una coma la fecha de publicación en el* Tribune *para distinguirlos. Se corrigen erratas evidentes de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1858%20Das%20neue%20Ministerium%2C%2027.%20November).*

Berlín, 9 de noviembre de 1858

«Y así la peonza del tiempo trae sus venganzas.»[^1] El señor von Auerswald, vicepresidente del nuevo gabinete, fue, como ya dije en un artículo anterior,[^2] el jefe nominal del primer ministerio regular de la época revolucionaria. En su día su nombramiento se consideró un síntoma de reacción, del mismo modo que ahora, pasados diez años, se ve en él un síntoma de progreso. Fue el sucesor del comerciante en granos Camphausen, a quien la tormenta revolucionaria había arrojado de su escritorio de Colonia a Berlín, a las gradas del trono prusiano. El ministerio Auerswald duró de finales de junio al 7 de septiembre de 1848. Independientemente de lo que pudiera hacer o no hacer, en junio de 1848 su solo nombre a la cabeza de la lista del gabinete tenía un significado especial. Su predecesor, Camphausen, es natural de la Prusia renana; Auerswald, de la Prusia oriental; aquel es comerciante particular, este funcionario del Estado; aquel es un burgués, este un noble; aquel es rico, este pobre. Estaba claro, pues, que ya a finales de junio de 1848, solo tres meses después de las jornadas de marzo, el péndulo de la revolución prusiana se había movido del oeste al este: de la vecindad de Francia a la vecindad de Rusia, de los simples mortales a los mandarines, de la burguesía a la nobleza, de la bolsa del dinero al rango y la dignidad. Aparte de este significado que tenía el nombre de Auerswald, no puede decirse que en los tres meses que duró su gabinete hiciera nada importante. Si pregunta usted a un prusiano por el carácter de aquel gabinete Auerswald, sin duda se llevará el índice a la frente, se la frotará con gesto grave, muy a la manera de Hudibras,[^3] y al fin, como despertando de un estado crepuscular, exclamará: «¡Ah, se refiere usted al gabinete Hansemann!». En efecto, el alma del gabinete Auerswald era el ministro de Hacienda Hansemann,[^4] a quien Auerswald había heredado del gabinete Camphausen. Así pues, para caracterizar a Auerswald como presidente del consejo tenemos que hablar de Hansemann. Este comerciante de Aquisgrán resumió en 1847, en la Dieta Unida, su credo político en la réplica, célebre después, dirigida a la monarquía prusiana: «En cuestiones de dinero se acaba la cordialidad» (*In Geldsachen hört die Gemütlichkeit auf*). Esta frase era, si se permite comparar lo pequeño con lo grande (*parva componere magnis*), en las circunstancias de entonces, la contrapartida de las célebres palabras de Sieyès: «*Le tiers état est tout*» [El tercer estado lo es todo].[^5] Bajo Federico Guillermo III, cuando nadie, salvo los servidores autorizados de las universidades prusianas, se atrevía a escribir sobre política, Hansemann publicó un libro que comparaba Prusia con Francia y se inclinaba marcadamente del lado de la segunda,[^6] pero con tanta habilidad y en un tono tan moderado que hasta a la censura prusiana le fue imposible suprimir su ofensivo paralelo. En aquellos días en que en Alemania una sociedad anónima era todavía un ave rara (*rara avis*), tuvo la ambición de ser un Hudson[^7] alemán y se mostró consumado experto en aquel agiotaje bursátil que hoy florece en todos los países civilizados y que el Crédit Mobilier ha elevado incluso a sistema. En aquellos días en que la anticuada Alemania aún creía que una bancarrota deshonraba el buen nombre de un hombre, Hansemann trató de demostrar que la sucesión de las quiebras en el comercio es casi tan productiva como la rotación de cultivos en la agricultura. La actuación ministerial de este hombre, al que Auerswald prestó su nombre, partía de la idea falsa de que las pocas semanas de revolución habían sacudido lo bastante los pilares del viejo Estado, humillado lo bastante a la dinastía, la aristocracia y la burocracia, y asegurado para siempre la preponderancia política de la burguesía, de modo que ya solo quedaba romper las olas de la revolución que no cesaban de llegar. El ministerio resultó un rompeolas tan eficaz que tres meses después de su nombramiento fue roto él mismo, y aquellos lacayos liberales fueron apartados sin ceremonia alguna por los cortesanos que estaban detrás de ellos, a quienes no habían hecho más que sacar las castañas del fuego. Auerswald y Hansemann quedaron en el triste papel de engañadores engañados. Además, Auerswald se encontraba en la posición nada envidiable de un hombre responsable de la política exterior prusiana, pues reunía en su persona el cargo de presidente del consejo y el de ministro de Asuntos Exteriores. Si la política interior del ministerio la dictaban al menos los intereses manifiestos de la burguesía, asustada ante el avance de la revolución, la política exterior la dirigía exclusivamente la camarilla, en cuyas manos Auerswald era un mero instrumento. En junio de 1850 fue nombrado presidente superior (*Oberpräsident*) de la provincia del Rin, pero muy pronto lo destituyó de ese cargo el señor von Westphalen, que limpiaba de liberales la burocracia prusiana con la misma sangre fría con que un noble escocés limpia de hombres sus fincas.[^8] Como miembro de la Cámara de Diputados (*Abgeordnetenhaus*), Auerswald se contentó con una oposición tan diluida que solo el ojo de un homeópata político podía percibirla. Auerswald es uno de los representantes aristocráticos del liberalismo de la Prusia oriental. Los elementos de este liberalismo son: los recuerdos de las guerras contra Napoleón y las esperanzas que entonces abrigaban los patriotas más cultos; algunas ideas generales que Königsberg, como centro de la filosofía kantiana, considera casi propiedad local; la comunidad de intereses entre los nobles productores de grano y los habitantes de las ciudades costeras que lo exportan; doctrinas librecambistas de diversa índole, pues la provincia de Prusia no es una región industrial, sino que vive principalmente de la venta de sus productos agrícolas a Inglaterra. El señor von Schleinitz, ministro de Asuntos Exteriores, ya había desempeñado el mismo cargo una vez, en 1849, y durante su breve gestión se había ligado estrechamente al partido de Gotha,[^9] que, si triunfara, dividiría Alemania en dos partes, una del norte, que se uniría a Prusia, y otra del sur, que se uniría a Austria. De hecho, que Alemania sea engullida por estas dos grandes monarquías antagónicas es el objetivo abiertamente confesado de los de Gotha. Si consiguieran crear dos Alemanias, surgiría un conflicto mortal, se avecinaría una nueva guerra de los Treinta Años y el duelo entre las dos Alemanias enemigas terminaría por fin con que Rusia se embolsaría una de ellas y Francia la otra.

Al señor von Bonin, ministro de la Guerra, ya lo mencioné en mi artículo anterior. Aquí añado solamente que, durante su mando en la guerra de Schleswig-Holstein,[^10] no se distinguió tanto por perseguir a los daneses como a los voluntarios demócratas que combatían bajo la bandera alemana. Aquella guerra fue, como todo el mundo sabe, una de las farsas sangrientas de la diplomacia moderna. El señor von Patow, ministro de Hacienda, fue miembro del gabinete Camphausen. Hace algunos años, en la Cámara de Diputados, los junkers rústicos (*Krautjunker*) lo estigmatizaron como revolucionario. Se añadió alguna ofensa personal y siguió un duelo con el conde Pfeil que lo convirtió por un tiempo en el favorito del público berlinés. Patow podría ser miembro de la Asociación para la Reforma Financiera de Liverpool.[^11] Del conde Pückler, ministro de Agricultura, solo cabe decir que es sobrino del hastiado autor de las *Cartas de un difunto*.[^12] Bethmann-Hollweg fue antes curador de la Universidad de Bonn; estos curadores son en realidad los grandes inquisidores con que el gobierno prusiano atormenta a los centros oficiales de la ciencia. Bajo Federico Guillermo III se dedicaban a olfatear demagogos; bajo Federico Guillermo IV, a perseguir herejes. Bethmann se consagró a este último negocio. Antes de la revolución pertenecía de hecho a la camarilla del rey y solo se apartó de ella cuando esta fue «demasiado lejos». Simons,[^13] ministro de Justicia, y Von der Heydt, ministro de Comercio, son los únicos miembros del gabinete Manteuffel que han sobrevivido a la caída de su jefe. Ambos proceden de la Prusia renana, pero de su parte protestante, situada en la orilla derecha del Rin. Como, según el plan, algunos naturales de la Prusia renana debían formar parte del gabinete, pero excluyendo a los liberales renanos, se conservó a estos dos hombres. Simons puede jactarse de haber hundido los tribunales a un nivel más bajo que el que jamás se alcanzó en los peores tiempos de la monarquía prusiana. Von der Heydt, rico comerciante de Elberfeld, había dicho del rey en 1847: «Este hombre nos ha mentido tantas veces que ya no podemos fiarnos de él». En diciembre de 1848 entró en el ministerio del golpe de Estado (*coup d'état*). Hoy es el único ministro prusiano del que se sospecha que utiliza su posición oficial en provecho propio. Corre muy extendido el rumor de que pone gustoso los secretos de Estado al servicio de los negocios de la casa Heydt & Cía. de Elberfeld.

[^1]: Shakespeare, *Noche de Reyes*, acto V, escena 1: «And thus the whirligig of time brings in his revenges».
[^2]: Véase [«El nuevo ministerio, 24 de noviembre»](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1858%20El%20nuevo%20ministerio%2C%2024%20de%20noviembre).
[^3]: Protagonista del poema satírico *Hudibras* (1663-1678) de Samuel Butler, parodia de un caballero puritano pedante.
[^4]: David Hansemann (1790-1864), comerciante y banquero de Aquisgrán, ministro de Hacienda de marzo a septiembre de 1848.
[^5]: Emmanuel-Joseph Sieyès (1748-1836), autor del folleto *¿Qué es el tercer estado?* (1789), que empieza: «¿Qué es el tercer estado? Todo».
[^6]: David Hansemann, *Preußen und Frankreich. Staatswirthschaftlich und politisch* (1833).
[^7]: George Hudson (1800-1871), el «rey de los ferrocarriles», especulador inglés cuyo imperio ferroviario se hundió en 1849.
[^8]: Alusión a los desalojos de campesinos de las Highlands escocesas (*clearing of estates*) para convertir las tierras en pastos y cotos de caza.
[^9]: Los liberales del antiguo centro derecha de la Asamblea Nacional de Fráncfort que, reunidos en Gotha en junio de 1849, apoyaron la política prusiana de unión alemana sin Austria.
[^10]: La guerra de la Confederación Germánica contra Dinamarca por Schleswig-Holstein (1848-1850), que Prusia terminó con la paz por separado de 1850.
[^11]: La Liverpool Financial Reform Association, fundada en 1848, que pedía la reducción del gasto público y la sustitución de los impuestos indirectos por directos.
[^12]: Hermann von Pückler-Muskau (1785-1871), viajero y escritor, autor de *Briefe eines Verstorbenen* (1830-1832).
[^13]: Ludwig Simons (1803-1870), ministro de Justicia de 1849 a 1860.
