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Title: La misión de Pélissier en Inglaterra (1858)
Description: Correspondencia de Marx desde París para el New-York Daily Tribune sobre la dificultad de un civil a la cabeza de un Estado militar despótico, el nombramiento de Pélissier, enemigo declarado de Inglaterra, como embajador en Londres y el juego peligroso de Bonaparte, obligado a intimidar a John Bull ante su ejército mientras depende de su alianza.
Author: Karl Marx
Date: 1858-03-27
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1858%20La%20misi%C3%B3n%20de%20P%C3%A9lissier%20en%20Inglaterra
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*Escrito en inglés por Karl Marx (correspondencia fechada en París el 27 de marzo de 1858) y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5299, del 15 de abril de 1858. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 417-419), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Se corrige una errata de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1858%20P%C3%A9lissiers%20Mission%20in%20England).*

París, 27 de marzo de 1858

La posición de gobierno más difícil para un civil es la de estar a la cabeza de un Estado militar despótico. En Oriente se sale más o menos de esta dificultad convirtiendo al déspota en un dios, de modo que las cualidades teocráticas del soberano no permiten medirlo con la misma vara que a sus guerreros. En la Roma imperial, la divinización de los emperadores, aunque no daba la misma protección, nació de la misma necesidad. Pues bien, Luis Bonaparte es un civil, aunque haya sido editor de la historia del cañón,[^1] pero no puede aplicar el recurso romano. De ahí las dificultades crecientes de su posición. A medida que Francia se cansa del yugo del ejército, el ejército se vuelve más audaz en su propósito de subyugar a Bonaparte. Después del 10 de diciembre,[^2] Bonaparte pudo imaginarse que era el elegido del campesinado, es decir, de la masa del pueblo francés. Desde el atentado del 14 de enero sabe que está a merced del ejército. Ya que se ha visto obligado a reconocer que gobierna por medio del ejército, es muy natural que este intente gobernar por medio de él.

La división de Francia en cinco bajalatos no fue, por tanto, más que el preludio del nombramiento de Espinasse como ministro del Interior. A este último paso siguió la entrega de la policía de París al señor Boittelle, que en 1830 era suboficial, había servido con el señor de Persigny[^3] en el mismo regimiento en La Fère y, al estallar la revolución de Julio, había intentado hacer gritar a sus camaradas: «¡Viva Napoleón II!». El nombramiento de Boittelle queda refrendado por el de Pélissier, duque de Malájov, como representante de su majestad imperial ante la corte de Saint James. Este nombramiento significa un halago para el ejército y una amenaza para Inglaterra. Es verdad que el *Moniteur* se esfuerza por convertirlo en un cumplido a John Bull, pero Veuillot, del *Univers*, que, como es sabido, tiene *petites et grandes entrées*[^4] en las Tullerías, predijo el acontecimiento en un artículo feroz que contenía este párrafo significativo:

> «El orgullo de Inglaterra está herido. La herida es antigua. Se la causaron en Crimea, en el Alma, en Inkerman y en la colina de Malájov, allí donde los franceses fueron los primeros en el campo de batalla y penetraron más hondo en las filas del enemigo. Saint-Arnaud, Bosquet, Canrobert, Pélissier, Mac-Mahon: estos son los hombres que han herido el orgullo de Inglaterra».

En una palabra, Napoleón III ha enviado a Londres a su Ménshikov,[^5] y por cierto está muy contento de librarse de él por una temporada, porque Pélissier había adoptado la actitud de un *frondeur* desde el momento en que se anuló su nombramiento como comandante en jefe de los cinco bajalatos. Las cotizaciones de la Bolsa de París bajaron en cuanto se supo la noticia.

Pélissier tiene más de una cuenta pendiente con Inglaterra. Palmerston lo tachó públicamente de monstruo en 1842 ante sus electores de Tiverton[^6] y dio a la prensa de Londres la señal para cubrirlo de insultos. Después de la campaña de Crimea, el general De Lacy Evans[^7] aludió más de una vez en la Cámara de los Comunes a Pélissier como principal causante de la vergüenza que el ejército inglés había sufrido ante Sebastopol. También la prensa británica, que comentó por extenso las insinuaciones del general Evans, lo trató con bastante rudeza. Por último, en un banquete en honor de los generales de la guerra de Crimea, Pélissier reivindicó toda la gloria de la campaña de Crimea simplemente para las águilas francesas, sin dignarse siquiera mencionar la colaboración de John Bull. En represalia, la prensa de Londres volvió a hacer picadillo a Pélissier. Además, es sabido que su carácter es de lo menos apropiado para el papel de aquella figura de la mitología griega que era la única capaz de curar las heridas que ella misma había causado.[^8] No podemos, sin embargo, sumarnos a la opinión de aquellos periódicos londinenses que se elevan a una mentalidad romana y exhortan a los cónsules a velar «*ne respublica detrimenti capiat*».[^9] Pélissier significa intimidación, pero no significa guerra. Este nombramiento es un mero *coup de théâtre*.

El ancho foso que separa a la pérfida Albión de *la belle France* es su *lacus Curtius*,[^10] pero Bonaparte no es el joven romántico que cierra la sima abierta arrojándose al abismo y desapareciendo. Él sabe mejor que nadie en Europa que su frágil poder depende de la alianza con Inglaterra, pero esta es una verdad fatal para el vengador de Waterloo, y que él tiene que ocultar lo mejor que pueda a sus mirmidones armados tratando con dureza a John Bull y vistiendo la alianza misma con el ropaje de una relación de vasallaje impuesta por Francia y aceptada por Inglaterra.

Tal es su juego, un juego muy peligroso, que fácilmente puede precipitar el fin que trata de evitar. Si Pélissier fracasa en su misión de intimidación, y fracasará sin duda, se habrá jugado la última carta, y la comedia tendrá que dejar paso a acciones reales, o Bonaparte quedará ante su ejército como un impostor convicto que esconde tras sus aires napoleónicos la triste figura del condestable londinense del 10 de abril de 1848.[^11]

En el fondo, lo único que durante un tiempo permitió al sobrino copiar al tío fue la alianza con Inglaterra. Al asestar el golpe de muerte a la Santa Alianza y destruir el equilibrio europeo, la estrecha unión de Inglaterra y Francia dio naturalmente a Bonaparte, como representante continental de esa alianza, la apariencia de árbitro de Europa. Mientras se lo permitieron la guerra contra Rusia y la situación interior de Francia, estuvo más que contento de poder conformarse con una superioridad más simbólica que real. Todo esto ha cambiado desde que reinan la paz en Europa y el ejército en Francia. Ahora el ejército le exige la prueba de que ejerce la dictadura en Europa como un verdadero Napoleón, no en fideicomiso para Inglaterra, sino a pesar de Inglaterra. De ahí sus dificultades. Por un lado intimida a John Bull; por otro le da a entender que no tiene malas intenciones. Casi le ruega que, por cortesía, finja asustarse ante las falsas amenazas de su «ilustre aliado». Es la mejor manera de volver testarudo a John Bull, que se da cuenta de que no arriesga nada si se hace el héroe.

[^1]: Luis Bonaparte publicó, con el general Favé, los *Études sur le passé et l'avenir de l'artillerie* (1846-1851).

[^2]: El 10 de diciembre de 1848 Luis Bonaparte fue elegido presidente de la República por sufragio universal, con el voto masivo de los campesinos.

[^3]: Victor Fialin, duque de Persigny (1808-1872), bonapartista de la primera hora, compañero de Luis Bonaparte en las intentonas de Estrasburgo y Boulogne; embajador en Londres hasta 1858.

[^4]: «Entradas pequeñas y grandes»: acceso a las audiencias íntimas y de corte. Louis Veuillot (1813-1883) era el director del diario católico ultramontano *L'Univers*.

[^5]: Alexandr Ménshikov (1787-1869), almirante y príncipe ruso, cuya misión amenazadora en Constantinopla en 1853 precedió a la guerra de Crimea.

[^6]: Pélissier era conocido en Inglaterra por haber hecho asfixiar con humo, en junio de 1845, a centenares de árabes refugiados en las grutas del Dahra, en Argelia; la fecha de 1842 es la que da la versión alemana de la MEW. Tiverton era el distrito electoral de Palmerston.

[^7]: George de Lacy Evans (1787-1870), general británico que mandó una división en Crimea, diputado liberal.

[^8]: Télefo, rey de Misia, herido por la lanza de Aquiles, solo pudo curarse con la herrumbre de esa misma lanza.

[^9]: «Que la república no sufra daño»: fórmula del *senatus consultum ultimum* romano, que confería a los cónsules poderes excepcionales.

[^10]: Según la leyenda romana, en el Foro se abrió una sima que solo se cerraría si Roma arrojaba en ella lo más valioso que tenía; el joven Marco Curcio se arrojó a ella armado y a caballo.

[^11]: Luis Bonaparte se alistó como condestable especial voluntario en Londres el 10 de abril de 1848, día de la gran manifestación cartista.
