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Title: La regencia prusiana (1858)
Description: Correspondencia de Marx desde Berlín para el New-York Daily Tribune sobre la revolución palaciega que convierte al príncipe de Prusia en regente: la resistencia de la camarilla, el cambio de bando de Manteuffel y por qué la monarquía prusiana, que vive del robo de tierras con ayuda rusa, no puede librarse de Rusia.
Author: Karl Marx
Date: 1858-10-13
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1858%20La%20regencia%20prusiana
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*Escrito en inglés por Karl Marx en Berlín el 13 de octubre de 1858 y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5465, del 27 de octubre de 1858. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 609-612), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Se corrigen erratas evidentes de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1858%20Die%20preu%C3%9Fische%20Regentschaft).*

Berlín, 13 de octubre de 1858

Tras dura lucha, la revolución palaciega prusiana se ha convertido por fin en un hecho consumado (*fait accompli*). De mero sustituto y apoderado del rey, el príncipe de Prusia se ha transformado en regente del Estado. La repugnancia con que la reina y la camarilla cedieron se puso de manifiesto incluso en la escena final del drama dinástico. El señor von Westphalen,[^1] ministro del Interior y su representante oficial, se negó a firmar el decreto por el que el rey transfiere el poder real a su hermano, dimitió y hubo que sustituirlo por el señor von Flottwell.[^2] Por otra parte, el rey no ha abdicado sin condiciones, sino, según las palabras del decreto, «… hasta que Yo pueda cumplir de nuevo por Mí Mismo los deberes de Mi oficio real», y con la reserva: «De los asuntos de Mi Casa Real me reservo a Mi propia disposición los que conciernen a Mi persona». Por una cláusula el poder del regente se hace provisional, y por la otra la reina sigue con la mano puesta en la bolsa real. La forma condicional de la transmisión prueba que la camarilla, aunque obligada a evacuar la fortaleza, está resuelta a no abandonar la lucha. Es, en efecto, un secreto a voces que los propios médicos del rey, tras el ataque de apoplejía que sufrió la semana pasada, han expresado su duda de que, aun en las circunstancias más favorables, viva otro año. Esta declaración ha contribuido esencialmente a la decisión del señor von Manteuffel de cambiar de frente e izar la bandera del príncipe de Prusia. Como posee un conocimiento somero de la historia moderna, sabe que la influencia de Mazarino sobrevivió a Luis XIII.[^3] Sabe que Perceval,[^4] a pesar de las intrigas y de las funestas profecías de los cazadores de cargos whigs, logró ganarse el favor del regente (el futuro Jorge IV) y conservar su puesto, aunque, como instrumento ciego de la camarilla conocida con el nombre de los Amigos del Rey y encabezada por la reina y el duque de York, había ofendido gravemente al príncipe heredero. Esta defección de Manteuffel obligó a la camarilla y al partido de los junkers que está detrás de ella a tocar retirada. De lo contrario, al príncipe de Prusia no le habría quedado más remedio que llevar solo la máscara prestada de la dignidad real o llamar al pueblo a intervenir, paso este último que habría sido incompatible tanto con sus propios principios como con las tradiciones de la dinastía de los Hohenzollern. La versatilidad de Manteuffel lo libró de este penoso dilema. Queda por ver si el príncipe se mostrará agradecido con el tránsfuga. Precisamente el hecho de que el nombre de Manteuffel esté ligado de manera indeleble a la derrota de la revolución de marzo, de que fuera el redactor responsable del golpe de Estado (*coup d'état*) prusiano[^5] y de que su ministerio sea, por tanto, una protesta viva y continua contra una «usurpación» por el pueblo, puede disuadir al príncipe, a pesar de su aversión personal, de separarse en el acto y con ostentación de este «hombre de la acción salvadora».

El contraste entre el príncipe y el rey lleva la marca habitual de la casa Hohenzollern. Al comediante, más o menos derrochador, más o menos imbuido de ideas religiosas bizantinas, más o menos coqueto con el romanticismo medieval, le sigue siempre la mezcla malhumorada de sargento, burócrata y maestro de escuela. Tal es el contraste entre Federico I y su hijo Federico Guillermo I, entre Federico Guillermo II y Federico Guillermo III, entre las endebles extravagancias de Federico Guillermo IV y la sobria mediocridad del actual regente.

Se espera de manera bastante general, y la prensa británica propaga celosamente esta opinión, que el acceso del regente al poder producirá en el acto un giro en la política exterior prusiana, la librará de la supremacía rusa y la acercará a Inglaterra. Ahora bien, es concebible que el príncipe regente juegue personalmente con ideas parecidas. La manera ofensiva con que Nicolás trató en el congreso de Varsovia al conde de Brandeburgo,[^6] plenipotenciario prusiano y pariente cercano de la casa real —ofensa que llevó a Brandeburgo al suicidio—, no se ha borrado nunca de la memoria del príncipe. El aguijón de la ofensa personal se sintió con tanta mayor amargura cuanto que Nicolás obligó al mismo tiempo a Prusia, y por cierto sin muchos miramientos, a ceder a las pretensiones de Austria, a ver cómo un ejército austriaco marchaba sobre Hamburgo y Schleswig-Holstein y a humillarse a los ojos de toda Europa.[^7] Cuando más tarde se publicaron en Inglaterra los despachos secretos y confidenciales del embajador británico en San Petersburgo,[^8] el príncipe, que no es en absoluto hombre de temperamento conciliador, se sintió de nuevo herido por el desprecio ostentoso con que el difunto emperador, al calcular la actitud que probablemente adoptarían las grandes potencias europeas en caso de un reparto del Imperio turco, no se dignó siquiera mencionar a Prusia. Se sabe que, tras los primeros pasos bélicos, el príncipe de Prusia, en una entrevista en Praga, opuso una terca obstinación a la arrogancia dictatorial de su cuñado moscovita. En el curso de la guerra rusa la camarilla sospechó que el príncipe se inclinaba del lado de la alianza occidental y, en consecuencia, lo sometió a un sistema de vigilancia (*surveillance*) personal y de espionaje que salió a la luz por casualidad en un proceso escandaloso de Potsdam. El príncipe, por su parte, se había cerciorado de que los jefes de la camarilla y favoritos del rey, el general von Gerlach[^9] y el consejero del Gabinete (*Kabinettsrat*) Niebuhr[^10] (hijo del gran historiador), actuaban como agentes directos del gobierno de San Petersburgo, lo informaban con exactitud de todo lo que pasaba en el gabinete y recibían de él encargos que llegaban a detalles como el despliegue de los distintos cuerpos de ejército en todo el reino. Con la muerte del emperador Nicolás desaparecieron los motivos de la oposición personal. Por otro lado, no cabe esperar que Alejandro II inspire a su tío aquel sentimiento de temor con el que Nicolás, tras su matrimonio con la hija mayor de Federico Guillermo III,[^11] supo herir a la dinastía de los Hohenzollern en pleno corazón. Es más bien muy probable que las nuevas relaciones familiares del regente con Inglaterra[^12] ejerzan cierta influencia sobre la orientación de su política exterior. Pero esta no depende realmente de las inclinaciones personales del príncipe, sino de las condiciones de vida del Estado. Si Prusia fuera simplemente una potencia alemana, la cuestión podría resolverse con mucha sencillez; pero Prusia no es solo la rival de Austria, que a su vez es adversaria de Rusia; el principio más importante de la monarquía prusiana es el robo de tierras a costa de Alemania con ayuda de Rusia. Gracias a la alianza de Federico Guillermo I con Rusia, Prusia logró quitarles Pomerania a los suecos. Gracias, a su vez, a la alianza con Catalina, Federico el Grande pudo conservar la Silesia austriaca y obtener partes importantes de Polonia; la misma maniobra la repitieron con igual éxito Federico Guillermo II y Federico Guillermo III. Del mismo modo, Prusia obtuvo por la protección de Alejandro I la provincia del Rin, y se le permitió engrandecerse al mismo tiempo a costa de Sajonia. Y es precisamente en Rusia en quien Prusia ha de apoyarse en caso de una invasión francesa. Es, pues, más que dudoso que las condiciones de vida del Estado prusiano permitan alguna vez a sus soberanos librarse de la supremacía rusa, y si no se verán defraudadas, por tanto, las esperanzas del público tanto en este punto como en las cuestiones de política interior.

[^1]: Ferdinand von Westphalen (1799-1876), ministro del Interior de Prusia de 1850 a 1858, hermanastro de Jenny Marx.
[^2]: Eduard von Flottwell (1786-1865), alto funcionario prusiano, ministro del Interior en 1858-1859.
[^3]: El cardenal Mazarino (1602-1661), sucesor de Richelieu, gobernó Francia tras la muerte de Luis XIII (1643) durante la minoridad de Luis XIV.
[^4]: Spencer Perceval (1762-1812), primer ministro británico desde 1809; siguió en el cargo cuando el príncipe de Gales asumió la regencia en 1811 por la locura de Jorge III.
[^5]: Alusión al golpe de Estado de noviembre y diciembre de 1848: traslado y disolución de la Asamblea Nacional prusiana y constitución otorgada. Manteuffel era entonces ministro del Interior.
[^6]: Friedrich Wilhelm, conde de Brandeburgo (1792-1850), hijo natural de Federico Guillermo II y jefe del gobierno prusiano desde noviembre de 1848; murió en noviembre de 1850, poco después de la conferencia de Varsovia de octubre de ese año.
[^7]: Por el acuerdo de Olmütz (noviembre de 1850) Prusia renunció a su proyecto de unión alemana bajo su dirección y aceptó la intervención de la Confederación, con tropas austriacas, en Hesse y en Schleswig-Holstein.
[^8]: La correspondencia de sir Hamilton Seymour sobre sus conversaciones con el zar Nicolás a comienzos de 1853 acerca del reparto de Turquía, publicada por el gobierno británico en 1854.
[^9]: Leopold von Gerlach (1790-1861), general prusiano, edecán del rey y jefe de la camarilla.
[^10]: Marcus von Niebuhr (1817-1860), consejero del Gabinete de Federico Guillermo IV, hijo del historiador Barthold Georg Niebuhr.
[^11]: Carlota de Prusia (Alejandra Fiódorovna), hermana del rey y del regente, casada en 1817 con el futuro Nicolás I.
[^12]: En enero de 1858 el hijo del regente, Federico Guillermo, se había casado con Victoria, hija mayor de la reina Victoria de Inglaterra.
