---
Title: Austria, Prusia y Alemania en la guerra (1859)
Description: Correspondencia de Marx, fechada en Viena, para el New-York Daily Tribune: las fuerzas de los Estados italianos menores, la actitud equívoca del Gobierno prusiano y del partido de Gotha, los demócratas comprados con napoleones de oro y el manifiesto de Friedrich von Raumer contra la neutralidad.
Author: Karl Marx
Date: 1859-05-10
URL: https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1859%20Austria%2C%20Prusia%20y%20Alemania%20en%20la%20guerra
---


*Escrito en inglés por Karl Marx (correspondencia fechada en Viena el 10 de mayo de 1859) y publicado en el* New-York Daily Tribune*, núm. 5647, del 27 de mayo de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke*, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 323-327), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El manifiesto de Raumer, que la Tribune citaba en inglés, se da según el texto alemán de la MEW. Se corrigen algunas erratas de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. [Texto original en alemán](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/originales/1859%20%C3%96sterreich%2C%20Preu%C3%9Fen%20und%20Deutschland%20im%20Krieg).*

Viena, 10 de mayo de 1859

La impaciencia y la decepción de los vieneses por el paso de tortuga con que avanza la guerra, empezada de forma aparentemente tan resuelta, movieron al Gobierno a hacer fijar en todos los muros de la capital el cartel siguiente:

> «La posibilidad de que el adversario pueda conocer en pocas horas, y explotar en su provecho, todas las noticias que se comunican en los periódicos del país sobre los movimientos del ejército imperial y real impone aquí la obligación de proceder con la mayor cautela en las comunicaciones de esta índole. Las últimas noticias dicen que el ejército imperial y real de operaciones ocupa entre el Po y el Sesia una posición desde la que es posible cualquier movimiento ofensivo. Está en posesión de todos los pasos del Sesia, y aunque la persistente crecida del Po sigue impidiendo movimientos decisivos hacia la orilla derecha de ese río, los tramos de terreno entre Pontecurone y Voghera continúan ocupados por partes considerables del ejército; al mismo tiempo, hemos volado el puente del ferrocarril de Valenza.»

El Gobierno mira, naturalmente, con cierta inquietud los movimientos de los Estados italianos menores. El Ministerio de la Guerra ha publicado la siguiente relación de las fuerzas armadas de esos Estados:

*Toscana*. Cuatro regimientos de infantería de línea, cada uno de dos batallones y cada batallón de seis compañías: 6.833 hombres; un batallón de tiradores, seis compañías: 780 hombres; un batallón de tiradores insulares: 780 hombres; batallones de cazadores voluntarios: 2.115 hombres; un batallón de veteranos: 320 hombres; una sección disciplinaria: 150 hombres; dos escuadrones de dragones: 360 caballos; un regimiento de artillería: ocho baterías de seis piezas cada una; un batallón de artillería de costa: 2.218 hombres; un regimiento de gendarmes: 1.800 hombres. Con los estados mayores correspondientes, los ingenieros, las unidades de marina, etc., suman 15.769 hombres.

*Parma*. Guardias de corps, alabarderos, guías: 179 hombres; dos batallones de línea y uno de cazadores: 3.254 hombres; una compañía de artillería: 84 hombres; ingenieros: 14 hombres; gendarmes, cuatro compañías: 417 hombres; con los estados mayores, mandos, escuelas y compañías de obreros: 4.294 hombres.

*Módena*. Cuatro regimientos de línea de un solo batallón cada uno: 4.880 hombres; una compañía de cazadores: 120 hombres; tres compañías de dragones: 300 hombres; una batería de campaña de seis piezas: 150 hombres; una batería de costa de doce piezas: 250 hombres; una compañía de obreros: 130 hombres; una compañía de zapadores: 200 hombres; además, algunos veteranos, alabarderos, etc.: en total, 7.594 hombres.

*San Marino*. La pequeña república reúne 800 hombres.

*Roma*. Dos regimientos suizos de infantería (ahora se está formando un tercero): 1.862 hombres; dos regimientos italianos de la misma fuerza; dos batallones sedentarios (una curiosa clase de soldados): 1.260 hombres; un regimiento de dragones: 670 hombres y caballos; un regimiento de artillería con siete baterías y cuatro piezas: 802 hombres; gendarmes: 4.323 hombres; con los estados mayores, los ingenieros, etc., 15.255 hombres.

*Nápoles y Sicilia*. Cuatro regimientos suizos, dos regimientos napolitanos de granaderos de la Guardia, seis regimientos de granaderos, trece regimientos de infantería y uno de carabineros: con las compañías de depósito, 57.096 hombres en total; doce batallones de cazadores con 14.976 hombres, y con las compañías de depósito 16.740; nueve regimientos de caballería, dos de dragones pesados, tres de dragones, uno de carabineros, dos de lanceros y uno de cazadores a caballo: 8.415 hombres y caballos; dos regimientos de artillería, cada uno de dos batallones de campaña y uno de plaza, o dieciséis baterías de campaña con 128 piezas y 12 compañías de plaza: en total, incluido el tren, 52.000 hombres. Sumando los alabarderos, ingenieros, guías, guardias de corps, etc., se obtiene una fuerza total de 130.307 hombres.

La flota napolitana se compone de dos navíos de línea de 80 y 84 cañones, cincuenta fragatas de vela,[^1] doce fragatas de vapor de 10 cañones cada una, dos corbetas de vela, cuatro corbetas de vapor, dos corbetas de vela, once vapores menores, diez lanchas bombarderas y dieciocho cañoneras.

En realidad, el Gobierno austriaco había previsto más o menos los acontecimientos de Toscana y debía de contar con ellos hasta cierto punto; lo que lo llena de verdadera preocupación es la actitud reservada, vacilante y todo menos amistosa que adopta el Gobierno prusiano. El Gobierno prusiano se arma porque lo obliga a ello el clamor de la opinión pública, pero al mismo tiempo hace ineficaz el armamento, por así decirlo, con sus pasos diplomáticos. Es sabido que el actual ministerio prusiano, y en especial el ministro de Asuntos Exteriores, Von Schleinitz,[^2] pertenece al partido de Gotha,[^3] como se le llama en Alemania, un partido que se complace en la ilusión de que el hundimiento de Austria podría dar a Prusia la posibilidad de crear una nueva Alemania bajo el dominio de los Hohenzollern. Este partido escucha con fingida credulidad a la diplomacia bonapartista, que le asegura que la guerra se «localizará» en Italia y que la formación de un cuerpo francés de observación al mando de Pélissier[^4] en Nancy no significa más que una pequeña lisonja a ese «famoso guerrero». *En passant*, permítaseme observar que el mismo número del *Moniteur* que contiene esta consoladora teoría publica una orden imperial para erigir en París una estatua de Humboldt,[^5] maniobra que en todo caso muestra que Bonaparte cree que comprar al partido de Gotha con estatuas no es más difícil que comprar a los zuavos franceses con salchichas.[^6] Lo cierto es que el plenipotenciario austriaco ante la Dieta federal alemana de Fráncfort ha presentado una moción en la que se invita a la Confederación a declarar si su propia seguridad no se ve amenazada por la participación de Bonaparte en la guerra italiana; pero, a causa de las intrigas prusianas, la Dieta se ha abstenido hasta hoy de responder a la pregunta. Puede que Prusia tenga razón al protestar contra la idea de que la mande una mayoría de los pequeños padres de la patria alemanes; pero en tal caso tendría el deber de tomar la iniciativa y proponer ella misma las medidas indispensables para la defensa de Alemania. Hasta ahora ha seguido justamente el camino contrario. El 29 de abril dirigió a los diversos miembros de la Confederación una circular que les predicaba, en un tono bastante arrogante, contención y cautela. En respuesta a ese escrito, los Gobiernos de la Alemania del Sur han recordado al gabinete de Berlín, en un lenguaje muy expresivo, la fórmula romana: *Caveant consules ne quid respublica detrimenti capiat*.[^7] Han declarado que, a su juicio, el momento de grave peligro para la seguridad de Alemania ya ha llegado y que el tiempo de no hacer nada ha pasado decididamente. En su propio país, el ministerio prusiano encuentra aliados de lo más variado. Además del propio partido de Gotha, está en primer lugar el partido «ruso», que predica la neutralidad; luego, el influyente partido de los banqueros, los especuladores de bolsa y la gente del Crédit Mobilier, representado por la *Kölnische Zeitung*, que por sus intereses materiales está entregado al Crédit Mobilier de París y, en consecuencia, al bonapartismo; por último, el partido seudodemocrático, que finge estar tan indignado por la brutalidad austriaca que descubre liberalismo en la política del héroe de diciembre.[^8] Puedo afirmar con certeza que algunos miembros de este último partido han sido comprados con napoleones de oro y que el agente principal de este tráfico de conciencias vive en Suiza y no solo es alemán, sino incluso antiguo miembro de la Asamblea Nacional alemana de 1848 y un radical desenfrenado.[^9] Comprenderá usted que, en estas circunstancias, aquí se preste una atención ávida a cualquier declaración de procedencia prusiana contraria a la neutralidad, y que cause mucho revuelo un breve manifiesto del señor Friedrich von Raumer,[^10] el historiador prusiano de las cruzadas; se titula *La posición de Prusia* y combate abiertamente la teoría del partido de Gotha. Por los extractos siguientes podrá usted juzgar el contenido de las efusiones de Raumer:

> «Cierto partido ha afirmado que Prusia debe conservar la más plena independencia y no dejarse arrastrar ni por los acontecimientos ni por las maniobras impacientes de quienes quisieran empujar la política de Alemania por caminos equivocados y llevarla a medidas precipitadas. Frente a ello, el Gobierno debería mantener su posición con inquebrantable firmeza, y se espera que los Estados de Alemania, puesto que las fuerzas de la otra gran potencia alemana están ocupadas por la guerra italiana, se agrupen en torno a Prusia como centro natural de la política alemana.

> No podemos resolvernos a adherirnos sin examen a estas declaraciones ni a someternos a estas instrucciones. En primer lugar, la afirmación de la más plena independencia de Prusia es una exageración. Prusia, por el contrario, ha mirado con razón a su alrededor, ha preguntado, deseado, advertido y recomendado, porque, encajonada entre cuatro Estados poderosos, no puede precisamente afirmar una independencia y una autonomía plenas, sino que tiene que tener en cuenta lo que estos hacen y dejan de hacer, sin renunciar por ello a sí misma ni a su verdadera misión. Prusia entró en la fila de las grandes potencias no en virtud de su masa, sino en virtud del movimiento de su espíritu, de su resolución y de su actividad. En cuanto esto le falta (la historia lo ha demostrado), desciende a regiones inferiores y los demás la desatienden o incluso la dominan.

> Durante cuatro meses la diplomacia se ha afanado frente a un adversario como Napoleón III sin conseguir absolutamente nada, y ha hecho por completo bancarrota. ¿No es natural, no es loable, que los alemanes (aleccionados por amargas experiencias y con el justo sentimiento de lo que exigen el honor, el deber y la propia conservación) se impacienten y no quieran seguir tomando fantasmas de nubes por rocas seguras?

> ¡Cómo se puede permanecer inmóvil en una posición cuando todas las circunstancias esenciales han cambiado alrededor y se han producido acontecimientos decisivos! Como desde la posición de mediador no se ha conseguido nada, bien puede dudarse de que fuera la correcta desde el principio, de que no fuera un gran error colocarse entre Francia y Austria como si se tratara de Francia y Turquía. Esta supuesta imparcialidad, sin un claro peso a favor del lado alemán, no se ha ganado a los franceses, pero sí ha apartado de Prusia los ánimos en el resto de Alemania y ha mermado la confianza.

> Lo repetimos: sin Alemania, Prusia no es a la larga una gran potencia. La propuesta y el consejo de abandonar de verdad a Austria a su suerte y de agruparse en torno a Prusia significan arruinar a Alemania. ¡A la manera de Medea,[^11] Alemania, que por fin, gracias a Dios, se siente un todo indivisible, habría de ser despedazada y arrojada al caldero de la bruja, y dejarse convencer de que unos cocineros diplomáticos la harían salir de él renovada y rejuvenecida! No conocemos nada más necio, más antipatriótico, más funesto que la doctrina, proclamada abiertamente o introducida de contrabando, de una Alemania austriaca y una Alemania prusiana. Es la condenable doctrina de una línea de demarcación que atraviesa nuestra patria alemana y la corta lastimosamente; es la presuntuosa y miope doctrina del año 1805, al que siguió inevitablemente 1806.[^12]

> Los intereses de toda Alemania son los intereses de Prusia, y Austria ha sido durante siglos (pese a todos sus defectos, errores y desgracias) el escudo de Alemania contra eslavos, turcos y franceses. Dentro de pocas semanas la guerra italiana tiene que dar un giro decisivo; ¿estará Alemania armada dentro de pocas semanas contra Napoleón, si este ceba a los franceses con la frontera natural de la orilla izquierda del Rin y, invocando la paz de Basilea,[^13] pide el consentimiento de Prusia?

> Hasta ahora no ha faltado *precaución*, pero sí *previsión*; los acontecimientos han dejado atrás a todos los que esperaban y les han hecho olvidar el viejo y acreditado refrán: ¡tiempo perdido, todo perdido!»

Para no retrasar hoy el envío, informaré en otra ocasión sobre el pánico comercial y sobre las corrientes de opinión entre la población de esta alegre e ingenua ciudad.

[^1]: Así en la MEW; probablemente errata por «cinco».

[^2]: Alexander von Schleinitz (1807-1885), ministro de Asuntos Exteriores de Prusia de 1858 a 1861.

[^3]: Los liberales moderados partidarios de unificar Alemania bajo la hegemonía de Prusia y sin Austria; el nombre viene de la reunión que celebraron en Gotha en 1849 los antiguos diputados de esa tendencia de la Asamblea Nacional de Fráncfort.

[^4]: Aimable Pélissier (1794-1864), mariscal de Francia y duque de Malájov por la toma de Sebastopol; en 1859 mandó el ejército de observación del Rin.

[^5]: Alexander von Humboldt (1769-1859), el naturalista alemán, había muerto en Berlín el 6 de mayo de 1859.

[^6]: Alusión a los banquetes con salchichas y vino con que Luis Bonaparte se ganó a los soldados antes del golpe de Estado de 1851.

[^7]: Latín: «Velen los cónsules por que la república no sufra daño», fórmula con la que el Senado romano concedía a los cónsules poderes extraordinarios en caso de peligro.

[^8]: Luis Napoleón Bonaparte, autor del golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851.

[^9]: Se refiere a Carl Vogt (1817-1895), naturalista, diputado de la izquierda en la Asamblea Nacional de Fráncfort y emigrado en Ginebra, al que Marx acusó en *El señor Vogt* (1860) de ser un agente a sueldo de Napoleón III.

[^10]: Friedrich von Raumer (1781-1873), historiador prusiano, autor de una historia de los Hohenstaufen y de su época; diputado de la derecha en la Asamblea Nacional de Fráncfort.

[^11]: Según el mito, Medea convenció a las hijas de Pelias de que despedazaran a su padre y lo cocieran en un caldero con la promesa de devolverle la juventud.

[^12]: En 1805 Prusia se mantuvo neutral en la guerra de la tercera coalición contra Napoleón; en 1806, ya sola, fue aplastada en Jena y Auerstedt.

[^13]: Por la paz de Basilea (1795), Prusia se retiró de la guerra contra la Francia revolucionaria y aceptó en secreto la ocupación francesa de la orilla izquierda del Rin.
